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Distancia



Distancia, me desarmo como una nube deshilachada en penas.
Quiero estar allí, no a distancia lejos de ti, pero debo estar acá.
El amor perdona a quienes saben amar.
Se cobra su tributo.
Le pago sin demora aún desde tan lejos,
con el dolor de la distancia antes y ahora.
El perfume lejano de tu ausencia me acarició la piel.
Sentí que me abrazaban y me besaban.
“Es su silencio”, me dije.
Era su silencio. Un silencio vivo, bullicioso de recuerdos,
de manos de papel, que acariciaban mi pelo desprolijo.
Un silencio a la distancia de voces mentoladas y ojos cenicientos de cristal.
Te amo en la espera porque se ama con el tiempo.
Letargo impreciso que arrastra en sus alas minutos y tormentas,
para acercar a mis caricias el fuego de tu piel.


Vivencias



Fluye el rio del tiempo, se empapa uno en sus aguas,
se le encoge la voz, la mirada se amansa.
Se achica el corazón, las piernas se acalambran.
Se entumecen los brazos y se arrumbara la espada
y la flauta se vuelve reticente y opaca.
Piernas y corazón apuraban su marcha hora explorando amores, hora andando comarcas,
a todos algún seño prometía mi  flauta no el sueño que se sueña, sí el sueño que se arranca,
de la tierra renuente y el corazón desbordado.
Que pronto un diluvio como un  torrente de lágrimas ahogo las penas del mundo y puedo ir,
cantando bajito sin ahondar las pisadas, no sé si por costumbre o por cautela con un dejo de gozo y otro dejo de lástima.
Gozo por lo que tengo y por lo que soy.
Me basta.
Pena por tantos sueños muertos a mis espaldas.

“Me niego a despertar
 no quiero ver la soledad de tras
 de tu perfume que se negó a partir”

Revelación



Goce de darme cuenta de que todo era verdad.
Revelación mágica, tú me amas con amor puro y verdadero.
Revelación de una verdad que creía perdida
y ya no la recuperaría jamás.
Me miro en el quieto y verde mar y mi alma apaciguada llora de alegría.
Los campanarios a mi pasos resuenan, con plenos sonidos anunciando la nueva.
Revelación jubilosa que yo no esperaba nunca.
Tú escondías tu amor muy adentro de tu corazón,
no sé la razón de no demostrármelo.
Yo amándote con toda mi alma no podía ni acariciarte, besarte,
tocar todo tu cuerpo.
Ahora los dos en un acto de amor total,
nos entregamos uno al otro entre risas y llantos de alegría.
Revelación ahora somos dos que se aman con pasión y gozo.
Ahora yo vivo en ti, por ti, en cada minuto entero, plenamente.
Horas de tanto esperarte en lo profundo te encontré en el zenit.
mi cuerpo voltario, ingrávido, juglar, por el aire como trapecista,
te busco y te encontré al fin.

“Reflejo de un edén en ese azogue,
transparente donde se muere el amor”