Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 6 de abril de 2019
Silencio en tus recuerdos
Silencio
en tus recuerdos,
recuerdos
de un tiempo,
en
el que todo era como había sido,
pero
en el que empezamos, casi sin saberlo,
al
separarnos despacio, de a poco,
un
completo silencio nos inundó.
Tiempo
pasado y perdido de lo que en un punto fue y ha sido,
porque
aunque se guarden las imágenes,
los
archivos sonoros, es un tiempo que se fue,
es
un tiempo ya muerto,
es
un tiempo que sólo se puede aprender,
mediante
un silencio, hueco, frio, gris.
Silencio
en tus recuerdos,
te
fuiste de mi lado por un apartado sendero,
lentamente,
caminando y nunca supe si te fuiste de verdad,
O si
estaba soñando
Y
empecé en silencio total a escribir poesías,
para
tener recuerdos de las cosas,
de
las que vinieron y se fueron,
de
las doloridas,
de
las que me hicieron llorar
y
aún de las hermosas.
Silencio
en tus recuerdos,
la
eternidad es inmensa,
sólo
hay silencio, me invade el miedo
y me
desespero al gritar sin que nadie escuche,
suplicar
y sufrir es mi destino.
pero
es mejor estar aquí amándote en silencio.
Silencio
en tus recuerdos,
siempre
amaré en silencio,
a
este amor que dijo ¡adiós!
amarte
así en silencio y sólo llevarte aquí en mi pecho.
amarte
así frenéticamente y así en mi soledad serás mío.
Amar
en silencio…
es
permitirle a mi pensamiento,
cabalgar
en haras del viento
recrearte
en cada mañana gélida o tibia alborada,
en
la que vislumbro tu figura.
Silencio
en tus recuerdos,
a
veces me digo “Pasó por aquí”,
pero
tú no sales al exacto centro puro de ti mismo,
son
los rumbos confundidos los que te voy buscando.
Con
la risa o con las voces, ambos juntos,
descabalamos
en silencio que no duele,
que
no se siente, creemos que sigue entero.
Si
por los días te busco o por los años,
no
salgo de un tiempo virgen,
¿fue
ese día?
¿fue
ese año?
que
fuimos felices tú y yo,
pero
no hay señal, porque no dejas huellas detrás de ti.
Silencio
en tus recuerdos,
trataré
con toda mi pasión de no recordarte más,
ni
en silencio pronunciare tu nombre,
ni
evocaré los momentos de gozo que juntos, muy juntos pasamos.
Estamos
juntos ya siempre por la despedida, inseparables,
al
borde mismo del abismo del silencio,
en
despedida que ya no olvidaré.
Conflictos de la vida
Conflictos
de la vida,
que
nos sumergen en un mar salobre de lágrimas desbordantes,
o en
angustias profundas que
nos
llevan a desazones sangrantes.
El
tiempo siempre me lleva a recuerdos dolorosos
y
amores vividos
entonces
me miro en los espejos, en la sombras, en los ojos,
para
marchar bien lejos de tu lado.
debo
decirte “adiós”,
gran
lucha interna.
Conflictos
de la vida,
tenemos
que decirnos
¡adiós!,
desenterrar esa madeja de intrincados equívocos,
explicar
los sucesos,
¡no!
“basta”.
esta
carta es un adiós,
adioses
áureos, negros, intricados, inexplicables
¡adiós
riendo!
¡adiós
llorando!
Conflictos
de la vida,
apoyada
estoy en la baranda del túnel,
que
me separa de ti,
sobre
el agua del adiós,
no
está limpia, esta turbia,
entre
hojarascas del olvido.
viviré
flotando entre versos, cato,
frases
de amor escapada de esta vida truncada
por
el gran amor que aún siento por ti.
Conflictos
de la vida,
no
puedo seguir buscándote ni seguirte,
te
has ido por el mar y tus huellas no existen,
te
has ido por la nieve no dejaste ni tu sombra,
tratare
de no seguir buscándote
porque
te llevas tus rastros, ecos y tu sombra,
como
que has entrado en una gran nube blanca
que
te envolvió porque tu la creaste
para
que yo no estuviera a tu lado.
¡olvidado
estas!
¡salvada,
virgen, yo te desprecio!
Mi
camino comienza con migo misma al mundo de mi felicidad
Conflictos
de la vida,
me
separo de ti en los últimos ángulos,
con
imperceptibles fragmentos de luz.
los
ojos del tiempo revelan su desnudez
y si
les pregunto sobre el amor,
muestran
las heridas del sexo,
el
perfil del desengaño
y
entonces miro el horizonte
Confundida
en una fe caduca y en mi soledad amada.
Conflicto
de la vida,
presiento
que estoy enterrando
las
viejas canciones de amor
y
que mis libros de poemas de amor se irán deshojando
poco
a poco, verso a verso,
por
no estar tu a mi lado sintiendo en mi piel tus caricias y gozos,
pero
ahora me siento libre al fin…
Desapareciste en la nada
Desapareciste en la nada,
la luz intermitente que tu corazón me daba,
se apagó de golpe.
Vuelvo a buscarte, donde,
sorpresivamente me besaste.
Cálida ternura,
suspiros envolventes,
presencia que embriaga,
en un amor latente.
Desapareciste en la nada,
y te busco…
Y no estas a mi lado,
un vuelco ajeno te borró de mi espacio.
Ven a mis brazos de nuevo,
usa mis ojos de espejos,
quiero arrancarte el alma pero no puedo,
te fuiste lejos y no entenderás nunca,
de que forma te sigo queriendo.
Desapareciste en la nada,
antes vivíamos por el aire,
el agua,
ligeros,
sin dolor,
vivíamos en alas del amor,
pero ahora en un día tan solo,
te alejaste como un gran peso,
de la vida sin mí
y sobre la eternidad blanda del tiempo,
contorno irrevocable, lo que hiciste
dejaste marcada la seña de tu ser en mí.
Esta carta es de dolor,
te busco y en la nada sólo hay sombras
irrevocables.
Y ni allí estás.
Desapareciste en la nada
¡cuando te marchaste, que inútil fue buscarte,
por donde anduviste y seguirte desesperadamente!
El tiempo es rio que huye.
El destino se queda atrás y aún,
puede acontecer que cuando quiera proseguir,
perdido se halle en la sobras de un remoto
ayer.
Al irte a la nada,
dejaste mi alma de tal suerte,
que ya no temo a la muerte, ni a la vida.
Mi amor por ti persistirá por siempre,
Hasta la eternidad,
que es el lugar que al fin hemos de habitar.
No nos puede sujetar lo que pronto sucederá.
Desapareciste en la nada,
en silencio avanza, pálido el dolor.
Ante él la esperanza deshoja una flor
Y la soledad es cada vez más triste.
Me iré por otros caminos,
a encontrar al amor que ni canse ni agite,
el que da dicha y alegría hasta el fin.