Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 24 de abril de 2019
Rescataste mi vida
Rescataste
mi vida,
tú, el
único, mi númen,
mi
inspiración divina
el que
no me dejó caer, ni doler,
porque me
envolviste en piedras verdes
de la
noche oscura
y me
devolviste
a la
vida serena y calma.
Como
vigía de mis poemas
hiciste
de mi alma un canto arrepentido,
sin temores, dudas ni falsedades
y me
llevaste a mirar mi entorno
con
inocencia
como si
nunca
hubiera
sido herida ni lastimada.
Rescataste
mi vida,
quiero
mirar tu rostro amado
para
que se aleje de mi
para siempre
el miedo del engaño
como un pájaro
al
borde filoso de la noche.
Ahora,
en éste mi otoño,
me hace
sentir como una niña
de tiza
rosada
en un
muro muy viejo
que
súbitamente lo borró la lluvia.
Rescataste
mi vida,
que
ahora mi corazón
se abre
como el retoño de una flor.
Todos
los gestos de mi cuerpo
y de mi voz,
hacen
de mi la ofrenda,
el ramo que florece,
el
viento en el umbral.
La
noche es de los dos,
se dispersó la niebla
y mi
memoria
es la sed de tenerte junto a mí,
en mi
fondo, en mi recuerdo.
Al
negro sol del silencio
tus palabras doran mi vida,
por eso
escribo, no estoy sola,
hay
alguien aquí que tiembla.
Rescataste
mi vida,
voy en
busca de quien soy,
peregrina
de mí,
voy a
la que duerme
en un
país al viento.
Rescataste
mi vida,
disipaste
la niebla verde de mis labios
y del
frío gris de mis ojos
y mi
voz, ahora,
a tu
lado, canta con amor tierno y dulce.
Arcano
sueño,
ahora, ya, no más aparecerá
el
antepasado de mi triste sonrisa
y hay
candados pero no llaves
y hay
pesares pero no lágrimas.
A ti te
debo todo lo que soy ahora,
tengo mañanas luminosas,
no más
noches sufrientes.
Rescataste
mi vida,
mis
manos enamoradas del viento
acarician
tu amado rostro aún ausente
y desde
mis espejos,
guardo,
en mi cofre de memoria
todo el olvido del ayer.
Te has
llevado mis angustias,
mis
miedos temblorosos,
mis
delirios hondos,
ahora
por ti baila la luz en mi sonrisa,
mis manos palpitantes
se
desnudan y te buscan
para
que me enseñes a vivir junto a ti.
Rescataste
mi vida
y mis
brazos insisten
en alcanzar al mundo
y la
danza salvaje de la alegría
inunda mi corazón.
Mis
esperanzas se renuevan,
mi existir es ahora un pájaro en alto vuelo
hacia un horizonte sin fin
y el
soplo de la luz
inunda mi mente
cuando
escribo las palabras de amor
que me
hacen sobrevolar
como
una dinastía de soles.
Palabras al viento
Palabras
al viento,
se
fueron tras la cálida brisa,
dejando
en su eco,
susurros
en mi alma.
Palabras
al viento,
se
llevan mis monosílabos,
mis
frases, mis palabras quedas,
mis
versos de amor,
¿a dónde llegan?
¿qué
buscan?
Se maduran
los mundos a su llegada,
nada se
puede ver ni tocar,
sólo
están arremolinadas,
sueltas,
desmadejadas,
deshilachadas,
destejidas,
pero
aún frente a todo,
son
Amor, Amor único
que
recorre el orbe,
dejando
estelas
y
perdurando en corazones
puros y
embelesados.
¡Santas
palabras!
Bajan
por los tiempos milenarios,
necesitadas
por almas
como
tenues alas
viniendo
del ayer hasta el hoy
y yendo al mañana.
¿De qué
lejos, misterioso su vuelo arranca,
nortes
y sures, orientes, horizontes sin fin?.
Palabras
al viento,
como
innúmeras sombras calladas
llegan
a ti, mi amor,
cada
día más sentidas,
cada
día trasmitiéndote más
mi todo entero,
nunca
desaparecen
ni se
escapan.
Y entre
temblores de risas,
como
voz de vigía gritando
¡Tierra!
llegan
una a una
a
acariciar tus labios,
tu
rostro, tu cuerpo
que
siento ya mío.
Palabras
al viento,
todas en un sol tras otro
se
vuelven claras, soñando,
cantan
delante, detrás de ti,
ofreciéndose
sin guardarse nada,
onda
tras onda,
rompiéndose en mil,
cien
sílabas en tus brazos.
Palabras
al viento,
se
esfumaron de mi vida
como la
niebla al amanecer,
para
llegar a ti, mi amado amante,
así es
su destino y
¡qué
confusión,
sin
ellas me siento perdida,
mis
sentidos se bloquean
y mi
cuerpo empieza a temblar!
Pero…
sueño o realidad,
las
palabras no se han perdido,
fueron hacia ti, en secreto,
en
suaves movimientos,
llegando
a tu mundo interior,
bloqueando tus sentidos
y
haciendo que tu cuerpo temblara
tan
sólo de escuchar sus susurros.
Palabras
al viento,
libres, airosas, juguetonas, necesitadas,
atraviesan
cielos y cantos,
mares y
horizontes,
ecos y
silencios,
fronteras
y murallas,
van a
encontrarse,
a
inquietar o a asombrar
al
revelar lo sentido y expresado
en todas las emociones
que
ellas conllevan
pudiendo
fundir tu corazón
en un
profundo acto de amor.
Palabras
al viento,
en
volandas te envían belleza,
alegría,
paz
que
trasmiten en su canto
la verdad de nuestro existir.
Palabras
al viento,
vírgenes, radiantes,
van
como fulgores en monosílabas,
trisílabas, frases
en busca de la aventura
de
estar en ti
entregadas
una a una
en tu
corazón apasionado.
La espera
La
espera,
con
infinita calma y paciencia,
expectante,
te
busco como a una flor,
no
lejos de la noche,
mi
cuerpo mudo se abre
a la
delicada urgencia del rocío.
Hay en
la espera, un rumor a lila,
rompiéndose.
Y hay,
cuando viene el día,
una
partición de sol
con
pequeños soles negros.
Y
cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas,
busca asilo en mi garganta
para
que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
La
espera,
en ella
he dado el salto de mí al alba,
he dejado mi cuerpo junto a la luz
y he
cantado la tristeza de lo que nace.
Soy la
silenciosa en el desierto,
la
viajera con el vaso vacío,
la sombra de mi sombra.
Sin
desesperación ni ahogos,
sólo
con penas profundas,
te espero tan sólo por un minuto
de vida
breve, único,
de ojos
abiertos
que te
ama en su mirar,
danzando
de alegría entre flores pequeñas
como
palabras sentidas y dulces.
La
espera,
desnuda
en el paraíso de mi memoria,
sin
conocer el destino de mis visiones,
tengo miedo de no saber nombrar
lo que no existe.
Salto
de estrella a estrella,
de
sombra en sombra,
muero
de muerte lejana,
la que
ama al viento.
La
espera,
mi memoria iluminada
es como
una galería
donde
vaga la sombra de lo que espero.
No es
verdad que vendrá.
No es
verdad que no vendrá.
La
espera,
no quiero ir tras tu búsqueda
como
sonámbula y transparente
en
nuestro nido de hilos que tú dejaste
y ahora
rígido sólo me danzo
y me
lloro
con tus
recuerdos
doblemente
sufrida
en la
memoria de aquí y de allá.
Y en la
noche un espejo de cenizas
como una visión lejana
refleja
tu amado rostro,
en mi
corazón de medianoche.
La
espera interminable,
pasa
lenta, con pausas dolorosas
y en un
canto arrepentido,
vigía
detrás de mis poemas,
me amordaza, me quiebra,
me
inunda de llantos largos.
La
noche que fue de los dos,
se
dispersó con la niebla
y
quiero mirar tu rostro una vez más
hasta que se aleje de mí
el miedo
como un
pájaro al borde filoso de la noche.
Pero el
silencio sin ti es cierto
y por
ello mis palabras vuelan en el aire
porque
estoy sola y escribo.
No, no
estoy sola,
hay
alguien junto a mí que tiembla.
Delicia
de perderse en la imagen presentida,
voy en
busca de quien soy,
peregrina
de mí,
voy hacia la que duerme
en un
país al viento.