Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 21 de mayo de 2019
Amor sin dueño
Amor sin dueño,
quiero que mi alma se eleve hacia lo alto
entre suspiros entrecortados y anhelos de amar
con total intensidad haciendo palpitar el corazón
con ritmos placenteros
y sin ansias ni afanes,
sin que un ser me esconda entre sus brazos
y no pueda sin límites amar hasta el infinito.
Necesito que mis armoniosas
y pequeñas risas y lloros en flor
se congreguen al son de las alas
de mis sueños.
Mis frases,
mis estrofas de amor,
son nubes que flotan
y para ello hay que tener luz de estrella
para iluminar mi vida
en silencio plácido y sin fin.
Amor sin dueño,
quiero ir por veredas
de la tarde perdida y sola,
sin sentir el cercado de ramas
que quieran encerrarme
con trabas ni cerrojos.
No quiero que nadie pase por mi mente
como un aire domado con ramas verdes
que cercan mi sosiego.
Amor sin dueño,
no se atreva ningún ser a entrar
en el plato sonoro de mi silencio
queriendo quemar
la llama hirsuta de mi frente
como un ave de marfil en primer vuelo.
No quiero ser un pentagrama vacío,
me quiero llena de notas
que palpiten en mi alma
encontrando los versos,
las prosas,
que abren las alas y vuelan
levantando un remolino de cadencias
que como ecos lejanos llegan
a horizontes cercanos.
No deseo que mi corazón de poeta
sea un rojo sol prisionero,
quiero sentirme libre para amar
con todo mi espíritu por doquier,
aquí, más allá, lejos,
en infinitos espacios.
Necesito cruzar el éter
dormitando en el silencio blanco
de la luna llena
o como en potros de llamas
cabalgar en los cometas.
Hundirme libre en el mar
o bajar libre al abismo
donde la luz no penetra
y donde millones de ojos me sorprenden
y contemplan,
son los diamantes
que el gnomo amontonó
en sus cavernas.
Amor sin dueño,
vuela, corre, descansa,
se lo coge a puñados como al mar
y cae sobre las almas que me rodean
en un sueño eterno sin despertar ya más.
Suelto, escapado va,
sin que se sepa dónde,
sí pisando los cielos que miramos
o bajo el techo que es la tierra nuestra,
inasequible, incierto,
eterno jugando a existir siempre
y a su paso en las altas madrugadas
unas alas invisibles lo golpean,
lo llaman, lo necesitan,
es el amo seguro que se cierne
volando a ras de tierra
para todos en un enamoramiento total de la vida.
La vida es...
La vida es,
mi existir en un
sueño hecho realidad,
un himno que canto a
cada instante,
una aventura en la
que arriesgo
todos mis sentimientos.
La vida es un desafío
continuo
que enfrento cada día
dominando penas,
luchas, tristezas, envidias;
es un himno que canto con alegría y gozo,
es bienaventuranza
que la saboreo
en cada amanecer
y en cada crepúsculo.
La vida es puro volar
sin hora quieta,
es la salvación por
querer salvarnos,
es amor para disfrutar en cada segundo,
en cada instante.
La vida es una
mariposa de abril
que revolotea feliz
en mi jardín florecido
y ahora en mi otoño
fugazmente miro sus colores brillantes al sol.
La vida es una gota
de rocío al amanecer
que se desvanece en
el cielo
al mediodía de mi existir.
Cae en lluvia al
atardecer
para fundirse con el
mar al anochecer.
La vida es color en
la música del viento,
leve en extensión
pero intensa de dicha y amor
en su breve tiempo
en esta
reencarnación.
Mantendré con aguas
descendidas
por las fieles
veredas de mi pecho
el esplendor del
alabastro
de mi amor sentido
siempre.
La vida es cornisa y
ornamento de mi cielo,
sangre del buen amor,
amor callado,
firme hiedra de amor
en mí plantada.
Estoy en mi existir
soñando semidespierta
en un sol desmayado
y en un musgo
amaneciendo
y tiendo puentes con
mis flechas
bajando sombras de amor a mi tierra.
La vida es también
dudas que ahogan
en desazón el
pensamiento
y detiene las horas de la espera
en la ramazón elástica del viento.
A cada hora recorre
mis sentidos sin orillas
el deseo de ser amada
por ti
y un remolino
adolescente de primavera
atraviesa mi cuerpo
y la estirpe de mis cantos se levanta
y mi sangre convoca
la apetencia de estar
entre tus brazos
acurrucada.
La vida es amor,
¡bendita sea!,
con felicidad e
infelicidad,
es un camino a seguir
con momentos gratos e
ingratos
y un destino a
cumplir.
Si se aquieta la
sangre
o ya niveles desborda
consumiéndose en
fuego toda mi piel,
están prontas mis manos a mi ruego
pidiéndote que vengas a mí,
ya que eres tú el solar de mi vivir coronando
los vientos serenados hacia el río
donde bogan los besos no dados de tu sol
y mis cánticos unánimes
le dan brillo a mis
bienes ya logrados
para que el aire en
su vuelo
te traiga hacia mí.
Quisiera que estés presente
Quisiera que estés
presente
con el color de tus
ojos
o tu voz o tu risa.
¿Lo sobrenatural
nació quizás contigo?
Hoy estoy pensando en
ti…
como lo hice ayer y
lo haré mañana.
Mi mente repite tu
nombre,
mis labios lo gritan,
mi cuerpo extraña el
calor de tu cuerpo.
Te extraño,
extraño el sabor de
tus labios…
Extraño la caricia de
tus manos.
Quisiera que estés
presente,
aquí a mi lado…
Quisiera poder besar
tus labios
y tomar tu mano.
Pero no puedo,
no estás presente
y te busco en una
búsqueda incierta,
inasequible, eterna,
jugando con nosotros
a será o no será.
Sé que te encontraré,
estaré siempre al
acecho
en las altas
madrugadas
por si cruzases por
mis soledades
entre alas invisibles
que se cruzan
y envuelven mi cuerpo
esperándote.
Quisiera tenerte a mi
lado
en el frescor de mi
cuerpo enternecido
donde la hierba se
siente ya iniciada
entre musgo verde y
recién brotado,
entre la sombra de
los sauces inclinados.
Quisiera que estés
presente
y te entregaría un
poema de amor
como puñado de agua
límpida,
entre un espejo
agradecido
donde acontece
tamizada la tarde.
Estaré contigo
agradecida
de tenerte entre mis
brazos
pero es ardua la
empresa,
la curva se endereza
y pienso que sin
acertar el rumbo ni la escala estaría
mi cuerpo contra el
tuyo
en la alta luz que
con ímpetu resbalaríamos
en nuestro nido de
amor.
¿Cómo apresar la
sosegada llama
que te entibia los
ojos?
¿O el frenesí que tu
mirar proclama
cuando se incendia
pródigo de rojos?
Quisiera que estés
presente
desvivida por besarte
y mi piel en este
estío enamorado
tiembla como
adolescente enamorada
y hasta mi corazón
multiplicado,
arde entre las ramas
del cerezo.
Hollo mi memoria en
una espera cotidiana,
corriendo por mis
venas
mi amor para ti
consagrado,
ajena a la honda
espera
que el tiempo
riguroso sazona.
De repente, llegaste,
como llegan las
nuevas
que sacuden las
entrañas,
tiembla el aire,
temblamos los dos tan
sólo con mirarnos,
empañadas nuestras
voces,
quebradas nuestras
alas sólo sonrisas y cantos,
besos sin fin
hundiendo nuestras cabezas
confundidas entre
nuestros regazos.
Quisiera que estés
conmigo
siempre ya que
hambrienta de tu amor
estoy y mi cuerpo
puro y casto
te reclama fatigando
mi corazón
y mi respiro.
¡Quiero vivir los
besos
con sensación de
retorno siempre!