Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 27 de junio de 2019
Lo que soy y lo que fuí
Soy un
alma peregrina
iluminada
por el amor,
entre
arrullos y cantos,
entre
claridades de luna
y
brisas de jardín
con el
corazón infinito
en el
cáliz naciente.
Boca
que busca
el
nuevo verbo de besar.
Fui un
mundo en sombras,
sin fuentes
para beber
ni
refugio de dulzura
en el
vago adormecer.
Lo que
soy y lo que fui,
ser
transformado con el cuerpo
llevando
el alma,
siempre
vanamente
a
pensar en ti
para
que te vuelva a olvidar.
Hoy soy
aire
que me
llena de espacio
y
equilibrio con calma
voy al
cóncavo delirio
con mi
mirada ininterrumpida
en el
vasto universo.
Lo que
soy y lo que fui,
cuerpo
íntegro,
alma no
más adolorida,
en el
mañana iré a lugares lejanos
sin
querer ni un resquicio de sombra,
apresando
siempre
el
resplandor supremo de un verso.
Fui en
el ayer, ayer de ayeres,
los
cantos del dolor entre sollozos roncos,
el amor
me había abandonado
y mi
corazón sufriente,
casi
temblando
se
hundía en el mar de llantos
entre
gritos y clamores
en la
cavidad negra de las olas
y en el
abismo del viento
donde
va lo que muere.
Lo vi
descender
al pozo
de las tormentas,
abrirse
como un loto
en las
aguas tranquilas,
bailando
en las olas,
rebotando
en las crestas.
Soy
ahora en este Hoy
un alma
inagotable
que
mana de una fuente
refulgente:
amor.
Amo la
vida,
abro
los brazos, me regocijo
y me
yergo embelesada
ante el
milagro del existir.
Antes,
mi espíritu vagaba
por la
extensión de la nada,
insensible
a las señales del viento melodioso,
ahora
río, canto, danzo
y los
versos, las ideas, las palabras de amor,
revolotean
a mi alrededor,
girando
bailes sin traspiés,
volando
en el viento
hasta
las hojas amarillentas
que las
esperaban con inquietud.
Mi
mundo interior
ni se
disuelve ni vacila,
se
desatan por dentro
los
miedos sin morir
y como
el canto de un violonchelo
se
evade y se extiende
en el
aire amortiguado
y se
derrama entre olas de caricias
y
ternuras frescas.
Lo que
soy y lo que fui,
antes
no tenía el caudal del amor
que
como río desbordante
inunda
tierras y campos,
ahora
tengo un corazón
pleno
de esperanzas
y de
deseos de paz y de felicidad,
yendo
al claro manantial
donde
la sed termina
y
comienza mi mundo de azul dulzura
resplandeciendo
en la transparencia
de un
nuevo amanecer.
Amor fugaz
Amor
fugaz, breve pero intenso,
profundo pero adolorido
conmigo
a tu lado
pero
pronto sin ti.
Yo sola
con la verdad
de
sentir la angustia,
el
tormento, el cielo negro
de lo
que pudo ser
y se
perdió
en la
oscura inmensidad.
Duró un
efímero momento,
pleno,
vibrante
y como
pluma leve
que se
lleva el viento
cambió
mi vida
al no
estar en tus brazos,
llevándome
a un gran mundo a oscuras.
Amor
fugaz,
como un
latido acompasado,
todo
trémulo de besarme o no,
está la certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue un
susurro sin luz,
un suspiro silente
que
como gasa de amor
pasó a
mi lado dejándome sola
con la
verdad de no tenerte más.
Amor
fugaz,
duró tan solo un instante,
ahora
es tan solo un recuerdo
de
haberte sentido,
casi en
secreto,
pasar
los labios sin tus besos.
Salvación,
fría, dura en la tierra,
del gran contacto ardiente
que
esta noche está ausente,
mi
cuerpo te busca
y mi
frente quiere tocar tu frente,
necesito
ser amada
aún en
la distancia.
Amor
fugaz, fue tan solo un instante
cuando el destino
nos
cruzó a los dos,
como
transcurre el tiempo de un momento,
cuando
lo que dura es un tan solo adiós.
Llegó
el amor de pronto
y se
marchó de prisa
pero
punzó mi corazón
con una
espina
pero lo
que dejó en mi alma
no
termina.
Amor
fugaz,
no pude
retenerlo,
sólo me
dejó
unas
cuantas caricias apuradas
y
ninguna promesa de regreso.
Nuestras
tardes, nuestras noches
fueron sólo breves horas
de
dichas compartidas,
las
manos no eran tocar
lo que hacían en nosotros,
era
descubrir;
los
tactos nuestros cuerpos inventaban,
nuestras
miradas
no se
detenían entre nosotros,
pasaban
a través de nuestros anhelos.
Amor
fugaz,
¿cómo
sabré de tu boca
si tus
susurros ya mi alma no tocan?
Las
palabras brotan de mis dedos
a las
hojas que las esperan,
alegrando mis tristes pensamientos
que
visten la nostalgia
de
lágrimas por éste,
mi
fugaz enamoramiento.
¿Es que
fue fugaz
o
existe hasta este hoy
en el
que te añoro?,
sí, te
añoro, mi eterno amor fugaz,
aunque
tus susurros
ya mi
alma no toquen,
mi
deseo por ti se apaga
y mis
ojos que iluminaban
tu
rostro con mi deseo,
éste se
extingue, lánguido, derretido.
De a
poco,
en breves períodos de mi vida sin ti,
convertí
el olvido en poesía,
convertí
el dolor en poesía,
quedando
una herida
que
sangra a veces
y a
veces se me olvida.
Pido
amar de nuevo,
sin
dolor, sin heridas, sin olvidos
y así,
así,
convierto
mi ruego en poesía,
viviendo
un esperar con rumbo cierto.
Lejanía
sin distancia,
ansiedad
de amar sin ansia,
sin
tormentas en mi alma,
sólo
gozos de saber que existes
y que
me estás buscando
entre
horas del vivir
que
vuelan alto,
esperando
que me beses
y me
ciñas entre tus brazos por siempre.
No me olvides
No me
olvides,
pedazo
de mi alma,
sensación
del alma mía,
mi
ritmo de la noche,
hechizo
de melancolía.
No me
olvides,
sangre
de mis venas,
constelación
de milo estrellas,
manantial
de nueva vida,
origen
de la cadencia.
No me
olvides,
eres mi
aurora virgen,
dueño de mis sensaciones
y en el
silencio que nos llega
hasta
el alma
sin
saber de que ausencia de ruidos
está
hecho.
¿son
letras,
son
sonidos,
son
vuelos inspirados y cortos?
No me olvides,
milagro
divino,
príncipe del lejano mar,
soy tu claridad en la inocencia,
relámpago
de cristal.
Vivamos
en el paraíso,
sones
primeros,
vírgenes
tanteos de labios
estrenando
los goces
de los
tiempos del alma.
No me
olvides,
ternura
de la tarde,
nostalgia
de la luna,
esperanza cantada,
ilusión
nocturna.
No me
olvides,
suspiro
en madrugada,
encanto
de la naturaleza,
obsesión
del amanecer,
impresión
de la belleza
reflejada
en nosotros dos.
No me
olvides,
delfín
de los cielos,
fulgor del arte innato,
eres el
aire que respiro,
yo te
amo tanto…
No me
olvides,
te
buscaré por lugares ignotos,
sin que
lo percibas,
te
llamaré en instantes nítidos,
claros,
momentáneos
y tú, mi amado,
escucharás mis suspiros,
mis frases de amor.
No me
olvides,
pienso
en ti,
ésta y todas las noches,
pondré
a vivir en cada rosa
y en
cada lirio
que tus
ojos miran
y en
cada trino
cantaré
tu nombre,
soñando
que no me olvidaste.
¡Qué
sosegadamente
se
hacía la concordia
entre
las piedras,
los luceros,
el agua
muda,
la
arboleda trémula,
todo lo
inanimado
y el
alma mía
dedicándotela
a ti!.
No me
olvides,
entre
las luces y las sombras,
a la
luz de quererte
por la
tierra y el cielo,
planos
suaves de nubes,
iré hacia ti
con mi
cántico dulce
que en
mi cantaba.
No me
olvides,
pintaré
de rosa el horizonte
y de
azul los alelíes
y
doraré de luna
tus cabellos.
No me
olvides,
así la
vida
pasará
feliz entre las flores,
los
cantos
y fulgores
de un
amanecer único,
sin que
enturbiar consiga
su
transparencia ufana,
el no tener mañana
como no
tuvo ayer.
No me
olvides,
de
nuestras fugaces dichas
es el
fugaz emblema
y
cuando las hojas de la flor
esconden
su perfume
se
extiende como el canto
pero
nuestro amor
es más
fuerte
e
inextinguible,
y con
su encanto
da
fulgor
a la alborada recamada
de oro
matinal.
¡ No me
olvides,
óyeme
en mi susurrar sonoro:
te amo
cada instante más!