Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 27 de julio de 2019
Soy mujer
No
soy la de entonces,
aquella
que dibujaba, el eco más profundo
que se
perdió en la música.
Soy
mujer.
No
soy quién, a la muestra de tu orgullo,
busca
la sombra,
la
sal que conserva el rumor de un canto;
mientras
clamo repentina
y
puedo devolver la satisfacción:
de
alguien,
que
pide para los míos,
que vuelve
y
como fantasma insomne entre los sueños
la
vida esparce golpes implacables,
Soy
mujer.
Busco
un sito;
donde
el más viejo dice mi nombre
y un
abrazo suyo, simula la palabra:
-¡Tengo
la sombra de alguien!-
y su
voz hace coro en mi verdad,
sobre
de un camino,
desde
entonces nunca soy la misma,
la
sal se perdió en el silencio de una voz lejana.
Soy
mujer.
Hollando
voy los restos
de
tantas perfecciones abolidas.
Años,
siglos por siglos acudieron aquí
a
posarse en ellas;
arcillas
o granitos.
Soy
mujer.
Linajes
de humedad, frescor edénico,
No
piso la materia, en su pedriza
Piso
el mayor dolor, tiempo deshecho.
Soy
mujer.
Tiempo
divino que llego a ser tiempo
Poco
a poco,
mañana
tras su aurora,
mediodía
camino en su véspero
Estío
que se junta con otoño,
Primaveras
sumadas al invierno.
Soy
mujer.
Hollando
voy las horas jubilares:
triunfo,
toque final, remate,
término
ya por constancia o por milagro
obra
que se acaba o empezó proyecto.
Soy
mujer.
Lo
que era suma en un instante es polvo,
¡qué derroches de siglos!
No
se derrumban piedras, no, ni imágenes:
Lo
que se viene abajo es esa hueste
De
tercos defensores de mis sueños
La
vida es una sola…
No sé dónde estás
No sé dónde estás,
mi alma acongojada y triste
no sabe donde ubicarte.
desapareciste súbitamente
detrás de una cortina de humo incipiente,
sin una palabra,
sin un aquejo de sentir adiós.
Sembrando mis dudas
en un camino sin fin,
triste y dolorosa.
Los desconciertos abarcan mis dudas
en mi mente que siempre lleva
el
concierto de tu voz.
No sé dónde estás,
mi alma con las manos frías,
buscando un abrazo de amor
en el transcurrir del tiempo.
No sé dónde estás,
dejare en mi recuerdo
imborrables momentos vividos junto a ti.
¿Por qué te ausentaste dejándome sola
con quebrantos de emociones
que se confunden?
¿Cuál fue la razón
que se
abrieron en mi mente
los
espacios vacios?
esperando un llamado
me perdí en los tiempos
sin tener una repuesta
a mil insólitas preguntas de tu ausencia.
No sé dónde estás
quiero escuchar tu vos,
esa voz susurrante y dulce,
que quedara en los recuerdos
más secretos de mi alma.
Necesito estar
a tu lado
ni que el tiempo ni la distancia nos separe
y quedemos juntos por siempre.
Dame una señal,
una luz,
una esperanza,
de que volverás a mi
y correremos juntos por las praderas frescas
sintiendo las brisas secas
y el viento que nos eleve
y quedarnos en un espacio infinito,
no nos lleves los otoños
y por toda una eternidad en nuestro nido,
gozaremos el amor con total intensidad.
No sé dónde estás
tantas palabras que esperan,
tantas poesías de amor
perdidas por tu ausencia.
Te seguiré buscando en la claridad de la noche,
en las frías mañanas del estío
en los crepúsculos de mil colores del cielo azul
intenso.
¡Ven a mí!
¡Búscame!
Vientos de amores nuevos
Vientos
de amores nuevos
que se
deslizan por mi piel,
dándome
caricias dulces,
tiernas, aterciopeladas.
para mi
blando corazón
que
necesita mimos, besos,
y
signos de amor.
Vientos
de amores nuevos,
me
buscan y me persiguen,
se mueven
como alas batientes
por
todo mi cuerpo estremecido,
llenando
toda mi alma enternecida
que
sólo siente el amor nuevo
que
hace tañir con campanillas de cristal
mi
cuerpo entero.
Ayer acaricié los vientos
de
amores nuevos, uno por uno,
buscando
el verdadero, el único,
el que
me hiciera estremecer de amor.
¿Es
aquél? ¿O aquél otro?
¿O éste
que se acerca suavemente?
¿O el
que en silencio de amante, roza
mi piel?
Mis
vientos de amores nuevos
hacen
remolinos con mis dos brazos
que
giran como aspas perdidas,
desbrozando
malezas
o
blandiendo una causa.
Vientos
de amores como mariposas
que
vuelan en el aire de la mañana
besando
las flores
y
llevando a caminos desconocidos
el
polen dorado
que es
filtro de esperanza.
Vientos
de amores nuevos,
que
como remolinos, confluyen
en
todos mis raudales.
Miles
de ojos que no se alquilan,
desde
mi cabeza, miran hacia abajo
lanzando
grandes lagrimones
que
purifican mi cuerpo
para
esperar el amor nuevo.
Vientos
que velan mi vida
y
frente a ellos, aprendo lo que soy:
un momento
de esa larga mirada
que te
ojea desde hoy,
desde
ayer, desde mañana
Vientos
paralelos en el tiempo,
me
protegen, me cuidan
siento
sus caricias.
Vientos
de amores nuevos,
que
entre giros
enlazan
hilos de encaje.
¡Son
una clase!
¡Son mi
rumbo!
Me conducen
entre peregrinaciones
a
amores nuevos, tiernos, verdaderos,
arriban
a mi cuerpo traslúcido
ya que
llegan hasta el alma
y se
quedan a mi alrededor
para
que el hallazgo sea al final,
trémulo
de dicha
para
que encuentre al otro lado,
su
cuerpo,
el del
amor,
último
y cierto.
Ese,
que inútilmente
esperarán
las tumbas.