Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 12 de agosto de 2019
Soy mujer
Soy
mujer,
vulnerable,
sensible,
que
oculta y dormida
me
escondí del amor
por un
tiempo muy largo,
días,
tal vez
años,
con
temores ocultos
a ser
lastimada y herida.
Soy
mujer
y ahora
soy libre como el viento,
para
amar, para soñar,
para
elevarme hasta el cielo si quisiera
porque
nadie decide mis sentimientos,
nadie
le pone alto a mis devaneos.
Amo el
amor
y canto
mis palabras dulces
que
como desafiantes jinetes del aire
se
vuelcan en páginas de colores
como
prosas de amor
inventando
nuevos mundos
desde
las frases tiernas
y
llevando a las alturas
como
aves peregrinas
las
lágrimas que se van con ellas.
Soy
mujer,
me
invento en la cumbre
adivinada
entre árboles retorcidos
buscando
el retorno de la sonrisa.
Sigo
las huellas de mis pasos
en
soledades mías,
muy
mías,
quiero
estar allí contigo
pero
tengo miedo de amar
y debo
estar acá.
El amor
nunca perdona
a
quienes saben amar.
Se
cobra su tributo,
le pago
sin demora,
con el
dolor de la distancia,
antes…
y
ahora.
Soy
mujer
y desde
lejos te miro
con mis
ojos cenicientos de cristal
y me
duele muy dentro.
Soy
mujer
y no
quiero encontrarte ahora
que soy
libre,
me
ahogarías,
me
arrancarías el aliento
en cada
abrazo,
me
desarmarías el alma
en cada
beso.
Nos
uniríamos
en el
fino aliento de la aurora,
entre
claridades que perforarían nubes
y
volaríamos entre frondas salvajes,
sintiéndonos
juntos,
muy
juntos.
Soy
mujer
que en
este hoy clama por ser amada
y desea
que hagas allí,
en tu
corazón,
una
imagen viva y radiante,
feliz y
colmada en arrullos de amor
que
despacito iría hacia ti,
entre
besos de pasión y deseo.
Soy
mujer
y a
pesar de que el amor
me
llevará a sufrir
quiero
en este instante
que
nuestros ojos,
en el
fuego de la tarde
nos
lleven a vivir con alegrías plenas,
bajo
cinceles embebidos
de
nuestro sentir noble y puro.
Soy
mujer poeta,
soy la
flor que deshoja cada amanecer,
llevo
conmigo todos los aromas,
la
dulzura de la miel,
el
calor en una noche de amor,
mi
sueño eterno,
mi
leyenda de otoño en serenata.
Soy
mujer
que ama
más allá del tiempo
y la
distancia que te busca
en los
días de tormenta,
en la
placidez del agua
que en
mi piel revolotea al sentirte
mío
para siempre
sin
angustias ni pesares.
Causalidad extraña
Causalidad extraña,
te conocí
y en ese instante mi vida cambió,
te cruzaste en mi camino
y juntos vimos muchas lunas
pasar.
Nuestras almas no se encontraron
y comenzaron a entonar cantos
extraños
que anunciaban en la noche del
alma
una aurora nueva
donde en las páginas en blanco
fueron apareciendo frases,
palabras,
versos de amor
plenos de frescura y júbilo.
Causalidad extraña,
todo tiene una razón,
un por qué,
que nos elevan en suspiros
por los aires de colores
y notas sincopadas.
Es que el amor,
extraño sentimiento,
nos une en un todo
y es en vano luchar.
¿Adónde iré sin ti?
no quiero el vil causal de dolor
y pena en mi alma,
te quiero a ti
para que juntos recorramos
nuestros caminos.
Causalidad extraña
que al encontrarte inspiraste
en mi alma sonora,
flotantes alas plenas de armonía,
silencio azul en las etéreas alas
con un ritmo sin fin,
que descienden por diáfanas
escalas
el juego de palabras y de ideas.
Extraña sensación,
por ese algo que nos hizo
encontrar,
sembrando en mi mundo interior
un amor puro y verdadero
que me hizo nacer versos de
adentro,
de allí,
que son para ti,
si no los quieres,
separando la estrofa
te los puedes llevar.
Causalidad extraña y feliz,
tu aroma me envuelve,
tu silencio escucho y en mis
versos
quedo inmóvil esperando
que te envuelvan.
Causalidad extraña,
te siento lejos y estás conmigo,
te siento a mi lado
y estás muy distante,
somos la luz de dos.
Mis versos giran en mi sueño
alado
y se posan en tu frente
como un beso perfumado de
alelíes.
Causalidad extraña
que deja en mi alma soñadora
lirismos cultivados en vergeles
florecidos
donde el corazón en el ensueño
se inspira y vuela al espacio
con las alas de todas mis
canciones
sobre nubes de ilusiones rosas.
Causalidad extraña,
como dos estrellas errantes
en el inmenso cielo,
profundo y luminoso
nos encontramos para amarnos
en pleno vuelo.
Incógnita
Incógnita,
palabra
que conlleva dudas,
misterios
de un
amor secreto
y
oculto,
que hoy
no está
en ese
recodo
de mi
camino.
Ayer
borré tus pasos
con mis
suspiros
preguntándome
si me has querido,
una incógnita
sin
respuesta.
Enigmático
sentimiento
que
hizo que mis lágrimas
aprendieran
a
llorar solas
bajo el recuerdo
de tu sombra.
Colores
marchitando
las rosas del tiempo,
desmenuzando
los momentos,
clavándose
en un horizonte lejano,
quizás
tú
viviste
en el país de mis sueños
al que
engalané de amor,
pasión,
reencuentro,
quizás
no te hallé
ante
tanta confusión
de
pensamientos.
Incógnita,
lo desconocido
me
lleva a pensar
equivocadamente
en
verdes esperanzas,
brillante sol,
blancos
inviernos,
en tu
corazón rojo
junto al mío ardiente
en la
hoguera de nunca
poder
abrazarte
y no
importa
si aún
puedo imaginarte
y me
derrumbo
cuando
intento acariciarte.
Arcanos sentimientos
no respondidos,
te llamo en el silencio
y vuelve tu sombra
a invadir mis ojos
y si los cierro
me encuentro
con tu último beso
y una sensación de miedo,
de abandono
se insinúa tras mi espejo.
Incógnita
de un encubierto ensueño
donde luces brillantes
como estrellas,
emborronadas
escapando de la prisión
del tiempo perdido,
allá donde duermen tus secretos
y los míos
y yace a oscuras
un latido mudo,
oscilante,
impregnado de tu esencia.
Sé que no debo
conservar un amor
entre mis brazos,
no,
en el aire de los ojos,
entre el vivir
y el recuerdo,
sueltos flotando,
se tiene mejor guardado.
Aves de vuelo
tarde o temprano
se van por el aire
que las llama,
los ojos son los seguros,
de allí no se van los pájaros,
lo que se ha mirado así,
día a día,
enamorándolo
nunca se pierde
porque ya está enamorado.
Sí es una incógnita,
lo que sin darnos cuenta
ignoramos
lo que está ante nosotros
y no despertamos
para vivirlo,
para vivirlo,
contemplándolo
porque el mirar
no tiene fin
sin nuestros ojos
hoy se cerraron
cuando nos raptó la noche,
mañana,
como con un gran milagro
se nos abrirán
el alba y nuestros ojos serán
más amantes para seguir
mirándonos.
Incógnita,
desconocida sensación
de borrar tus pasos
con mis suspiros
y aún como una encubierta duda
de amor
me pregunto una y otra vez
si me has querido
y no tengo respuesta
ni en un verso
ni en una palabra de amor
en esta suave curva
de un vivir
camino a lo diáfano
y a lo imposible.