Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 22 de agosto de 2019
Entre Flores Y Aromas
Entre flores y aromas
he abierto las
ventanas de mi alma
para que tú navegues
entre mis flores.
Hoy mi vida huele a
manzanas
y a frescura de
naranjas
recién cortadas,
creo que desde
siempre te amé
más que a cualquier
cosa que yo amaba.
¿Es tu amor?
¿Es tu piel?
¿Es tu nombre?
Eres tú amor,
el que todo el tiempo
me acompañas.
El aroma de flores
vive en mi corazón,
con suavidad,
fortaleza,
florece dejando un
sabor dulce
abriéndolo con delicados pétalos.
Los suspiros por ti,
llevan aire de aroma.
Aroma de flores
esparcidas de mil colores,
colores de diferentes
rosas, alelíes,
tulipanes, girasoles,
que hacen de tu
rostro un idioma,
idioma que de mis
letras
las escribo para ti
como los mejores tulipanes
tempraneros y en flor.
Entre flores y aromas
te amo,
entre esplendores que iluminan
las noches románticas de pasión.
Hoy escribo letras
en cada pétalo de
flores,
escribo poemas, prosas, versos
y a él se los dedico,
a mi inspiración
que hace de mis versos rosas perfumadas
salpicando mis poemas
con dulce miradas y
tiernos besos de amor.
Nos rodean aromas,
flores y velas,
estamos unidos a la tenue luz
que brilla sombreando
nuestros cuerpos en
éxtasis de amor.
Son las flores
manantiales de sueños
y de ilusiones y de
sus tallos
vemos florecer
nuestros corazones.
Las prosas poéticas
que mi numen me
inspira
van en busca de las
flores,
los frutos, los
aromas y sabores,
van para no volver
o para volver con
ellos.
Unos van a los
jardines,
otros al nido de amor
cálido y latiente,
el perfume y el color
misteriosamente los
elevan
por cielos azules y claros
hacia el amor que los espera
entre mil frutas y
aromas dulces.
Un pájaro y una flor,
un jilguero y una rosa,
habitan en lo
interior del ideal del poeta.
Entre flores y aromas
vivimos tú y yo
y las prosas poéticas
de nuestro amor
nos envuelven con
ímpetu alado
y nos ascienden
entre nubes de
algodón
desde el paraíso florecido,
entre risas y lloros en flor.
El perfume y el color
misteriosamente elevan
nuestras almas de
poetas
cruzando el éter
para beber luz en las
estrellas,
dormitando en el
silencio blanco
de la luna llena.
Volamos juntos
al espacio entre flores y aromas,
con las alas de todas nuestras canciones
irradiando ilusiones
por doquier,
ebrios de luz
como una estrella errante…
Te recuerdo
Te
recuerdo
(cuando
en las noches estrelladas y brillantes
y la
luz de la luna baña de plata
las aguas tranquilas del agua,
te pienso).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tu
perfil desdibujado
bajo la
pálida luz de la aurora
viene
en mi búsqueda con ansias locas).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(evoco
los instantes preciosos
pasado
juntos, muy juntos,
en silencios prolongados y profundos,
entre
suspiros de amor
y besos
apasionados).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(eres
el ser que mi nostalgia despierta,
mi esperanza
renovada,
quisiera
cercar tu aroma con mis manos
y la
dulce potencia de tus brazos).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tus
cantares son con sones armonizados
siguen
persiguiéndome sin descanso
y tus
notas suben
al
igual que ayer en numerosos acordes
y son
para mí tu regalo).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(todo
sonido en eco tuyo
me lo
convierte en alma que te espera,
y tus
pasos se sienten siempre
de
estar viniendo por la ausencia).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tengo
miedo de no poder encontrarte,
de que
mis besos se pierdan
en otro
cielo
como el
amor que vive de ola en ola).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(perdida
voy en las tardes
por
siempre en tu embeleso
sin
sentir el cercado de tus ramas,
ni ver
tu fuego que en los fuegos arde).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(te
llamo hasta quebrar mi voz
en
cristales translúcidos,
por eso
sangra mi corazón
y me
derramo entre lágrimas y sollozos).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(dame
mi libertad,
no
quiero tu fatiga,
quiero
sentirte como se siente el agua,
hermosa,
libre y límpida
entre
tu libre albedrío y el mío).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(busco
tu imagen en mi cuerpo
con el
frescor de la creación primera
en las
densas ondas de la noche,
con
afán de encontrar la luz primera).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(así te
hallé, sin muros ni rejas,
entre
luceros y luces fugaces,
como manojo de iluminado amor,
el que
te ofrendaba,
al día
que alboreaba
cuando
ganaba la aurora sus matices).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(quiero
fundir mi figura con tu bronce,
andar
entre los peldaños del deseo,
hasta
alcanzar la cumbre de tu nombre).
Te
recuerdo.
Te
añoro.
Llévame
con mi recuerdo,
mis
manos a tu pecho, amor,
que
desnudándome caminos
sobre
el muro que cerca mi silencio,
siente
mis besos en tu frente
para
que de mis labios surja el verso
que
encienda la sangre en tus venas
y me
sientas pegada a tu cuerpo
apareciendo
mi nombre en tu cielo.
Recomenzar
Recomenzar,
reiniciar
mi vida
dando
una nueva oportunidad
a mí
misma,
renovando
las esperanzas
en la vida
y lo
más importante,
creer en mí
nuevamente
planteándome
nuevos desafíos.
Mi
corazón se está despejando,
pronto para la vida
en
procura de un nuevo amor
ya que
nosotros
somos el Amor
y
siempre
seremos
capaces
de amar
muchas
y muchas veces.
Recomenzar
con alegría,
ante
ligerísimas tentativas
de
altas quejas de espuma
dando
al aire sol y viento,
deseos
que se alzan al más allá
de un ansia
que se
muere
en mil
cristales.
Recomenzar
entre
blancuras
que
logran entenderse,
amores
que se inician
en las
mañanas dulces del estío
estrenando
nuevos idilios.
Reanudar
la vida
como
resurrección de mares plácidos
y
tranquilos
entre
querencias muy antiguas,
sin
esperar ni soñar
que
todo dura
como
mármol erguido
y
eterno
porque desfallece
en una
u otra orilla.
Recomenzar
retomando de entre tantos fracasos,
los infinitos deseos
de
salvarnos
dejando
en el olvido
las
cien,
las mil,
las
incontables figuras
cristalinas
que se
evaden ligeras
por
nuestras fuerzas interiores
que nos
llevan
a
volver a este presente
que Hoy
vivo
entre
juegos de raudo amor
colmando
mi alma
de
asombros milagrosos.
Recomenzar
frente a mi
liso espejo de vida,
amaneciendo serenamente,
entre
el bienestar tibio
de
estar conmigo misma
es como
si estuviese
ya en
lo sumo,
en lo
perfecto.
Y
surgen nuevos poemas,
prosas de amor bajadas
de
altas cimas,
vienen
desde lejos,
desde
adentro de mi alma,
hay algo que me pide
que
siga con mis frases,
despacito
y sin
prisa
y por
mi piel vuelven
y
corren
tibios presentimientos
que las
plumas finas del aire
ya
cubren de ideas nuevas
mis papeles ansiosos
de que
recomiencen
y se
alumbren los nuevos intentos.
Recomenzar
entre
ocurrencias no fugaces,
sí con chispas
que
brillen en el cielo
y entre
curvas
y más
curvas
se
reinicia mi vida,
dibujando
mi anhelo
en la luz del alba,
multiplicando
amplios destellos,
encendiendo
de amor mi mundo.
Recomenzar
cantando loas a la vida
mientras
mi lira la aclama,
canto a
lo grande
porque
va dentro de mi
y mi
corazón
en las
alturas ama.
Siempre
tendré
desde ahora
en mi
laúd
cantares,
sin
desdichas ni pesares
y en el
rosal de mi cariño,
jazmines,
azucenas,
alelíes,
maravillas
de mi
jardín entero.
Recomenzar
las alas de mi numen
que me
llevan con su amor
a
expresar mi dicha
honda
brillando
en el fondo de mis noches
mis
versos de amor
soñados
que
flotaban en mi derredor
como
nubes de perfume.
Recomenzar
con
monosílabos tan sólo,
entre
luces,
sombras
y silencios,
como
fugitivas centellas
rebotando
en sus reflejos.