Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 23 de agosto de 2019
Perturbación
Tus
palabras perturban mi alma,
me
estremecen toda
como si
un intenso temblor
de la
Tierra,
me
sumerja hasta el último todo.
Cuando
escribes,
no eres
una mujer,
eres un
paisaje para ser admirado,
mi
imaginación se trastoca
y voy
casi
sin darme cuenta,
hacia
ti,
amado
amante.
Enredo
mis sentimientos,
en tu
boca,
porque
no pude darte el beso,
que trémulo
e inquieto
jugaba
en mis labios.
Perturbación
total
mi
corazón, aún en la distancia
late
muy aprisa
pensando
en ti,
confundiendo
mis
sentimientos
de no
enamorada
en
sinceros anhelos de encontrar
fuegos
en mis versos
y en
los tuyos.
Me
confundes
cuando
al susurrarme
musa
floreciente,
afirmas
que nuestras almas
se
fusionaron
con esa
fuerza estruendosa
que es
el amor.
En mis
ojos, sí,
encontrarás
el destello de luz
de una
mujer apasionada
que la
proyecta en una sola mirada.
Perturbación,
sí,
perturbación
de que
alguien,
sin
siquiera tocarme,
piense
en mí
al leer
mis poesías
sensuales
y románticas.
Sí, es
cierto,
soy un
manantial de ternura,
de
amores profundos,
inolvidables,
que
sabe que
en
alguna parte de este planeta
alguien
piensa en mí.
Escribo,
perturbada
mis poesías
cargadas
de pasión y sensualidad
como
una mujer
luminosa
y transparente
como un
sol,
como tú
me veías.
Soy una
musa distante
para
alguien que como poeta
escribe
al amor
por
estar enamorado de la vida
y como
yo,
siente
que el verbo de la vida es amar.
Me
perturba tu pasión lejana,
floreciendo
mi alma
en
estruendosas flores
del
campo del amor.
Pienso
que algún día,
hoy,
mañana,
en otra
vida,
nos
despediremos con el beso
que
sigue jugando en el aire.
Sed de ti
Sed de ti,
de tus besos dulces
y de tus caricias
aterciopeladas,
de tus abrazos
abiertos y afectivos.
Cuando pienso en ti,
mi rostro recupera
perfil y mirada
y mi alma encendida y
liviana
vuela con lazos
azules
saltando árboles
en una rápida salva
de pájaros.
Sed de ti,
de tu cuerpo desnudo
junto al mío
entre rumores de
palabras de amor.
Y en el filo de la
madrugada,
mi sed se acrecienta
con partituras
distintas
que emplazan casi
siempre,
renovando el diseño.
la textura,
el color de la trama de
mi sed por ti,
ahora que te nombro y
te reclamo.
Sed de ti,
cuando el cielo se
afina,
al conjunto de un
sutil cosquilleo de flautas
la última estrella
remisa,
abandona su puesto de
guardia,
me gusta perderme en
ti,
en todo tu cuerpo,
en tus ojos,
en tus brazos,
en tus dedos
entrelazados.
Sed de ti,
me gusta sentir tu
sabor,
tu aroma,
tu olor a bosque umbrío,
tu mirada intensa
que me traspasa el
alma.
Tu eres mi hombre,
o el espejo y tu
rostro,
donde se refleja la
historia,
el aledaño del amor,
sin sombras furtivas
y rumorosas
que crucen como un
galopa antiguo
el umbral de mi
cuerpo esperándote.
Sed de ti,
grito,
clamo,
sostengo mi mirada entre fulgores de ira
por no tenerte.
Sed de ti,
mi boca te busca
con un ansia certera e increíble.
Entre tú y mil mares
Entre
tú y mil mares
se alza
en el aire
nuestro
reencuentro irreal,
mágico,
como un
interminable túnel de amor.
¿Cómo
me vas a explicar
la
dicha de pensar que estamos juntos?,
si no
sabemos
cuándo
ni cómo,
dónde,
nos
veremos alguna vez
en un
instante mágico.
La
distancia nos idealiza,
nos
desdibuja,
nos
enaltece,
nos
une.
En
nuestros ojos,
visiones,
visiones
y no
miradas
nos
separan mil mares,
distancias
sin datos,
ni
signos.
No
percibíamos lugares,
colores,
tamaños,
sólo
percibíamos nuestra unión,
fusionada
con esa fuerza
estruendosa
que es
el amor.
Tan
sorprendida
y
anhelante,
estaba
yo,
sintiendo,
que mi
mirada
en el
aire,
al
vuelo,
te
soñaba
y me
soñaba la tuya.
Palabras
sueltas,
palabras,
deleite
en incoherencias,
no eran
nada más
que
signos de cosas,
voces
puras,
voces
para no ser olvidadas.
Entre
tú y mil mares,
naciste
al son de mis deseos,
te
necesito aún en la lejanía,
e
inquieta la vigilia de mis ojos
van en
busca de tu imagen
entre
los mil mares
que nos
separan.
Naciste
al son de mis deseos,
entre
la cima de los cielos
con la
tierra
y el
llamado de tu mente,
se
alzaba,
de mi
sangre
en este
poema.
Entre
tú y mil mares,
las
estrellas brillan
para
nosotros
y entre
temblores de ansias
nuestros
incorpóreos cuerpos
se
abrazan entre hálitos
de amor
completo
y total.
Te
siento llegar
en mis
solares,
entre
nubes altas y calmas,
te
conozco por tu aroma,
tu leve
presencia,
y te
proclamo
mi
único y verdadero amor.
Entre
tú y mil mares,
estoy
más unida a tí
que si
estuviéramos juntos.
Vive mi
mirada en tus ojos,
mi
inquietud primera,
recién
amanecida
en tus
pestañas cerradas
y poco
a poco
se
asoman a mi pecho,
tus
sentidos,
y
tiembla mi cuerpo
aunque
mil mares nos separen
porque
el secreto de nombrarte
en
silencio,
me da
amor y vida.