Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 24 de agosto de 2019
Déjame a solas
Déjame a solas
con mi alma triste y taciturna,
buscando en mi interior
la paz y el amor dormido.
Déjame llorar la pena de no verte,
exhalar un suspiro de amargura,
refugiarme en los brazos de la muerte
para no sufrir ya tanta tortura.
Déjame a solas
para acariciar sólo el recuerdo
de los besos que me dabas con pasión,
déjame para ver
si es que me pierdo
en un profundo mar
de oscuras aguas.
Déjame recordar
que una mañana me brindaste
el rosal de tu
ternura
y que bebimos del azul fontana
la excelencia del sol y de la luna.
Déjame enloquecer,
pues eso quiero,
hundirme en el rincón del desconsuelo.
Déjame navegar como velero
que no tiene timón ni timonero.
Déjame a solas
en un desierto,
acompañada tan sólo de mi pena,
para pensar que vives
y que no has muerto,
porque no mueren las personas buenas.
Déjame trasladar a otros lugares,
quiero tomar la senda que cogiste
para ver si te encuentro en otros lares,
y me quieres como antes me quisiste.
Déjame a solas,
más breve flota la esencia de la carne,
más breve el viento devorando el llanto,
nada se agolpa y todo es un rastro
nada es inédito dentro del aire.
Tú debes saber
que mi edad invisible rueda triste,
emergen los recuerdos
de nuestras noches de amor
como el aire que respiro.
Entonces te diré,
como flor sangrando desde mi hoja,
venciendo el papel que voy llenando
Poesía es Soledad,
solamente una palabra contra el mundo.
Déjame a solas
para pensar eternamente en ti,
mi amado ausente,
decir que el vacío sopla la razón
aquí en los huesos donde existo
no habría nada que el alma despierte,
solo tú lo podrías hacer,
solo tú, el amor que hace que las palabras ardan.
Perdida en caminos oscuros
Perdida
en caminos oscuros,
misteriosos, secretísimos,
plenos
de honduras, sin luces,
me
encuentro en estos instantes
como
profeta de mis fines,
no
dudando del mundo
que
pintó mi fantasía
en los
grandes desiertos invisibles.
Perdida
estoy, reconcentrada y penetrante,
sola,
muda, predestinada, esclarecida,
en un
aislamiento profundo.
Mi
hondo centro,
mi
sueño errante
y mi soledad
hundida
se
dilatan por lo no inexistente
hasta
que vacilo
cuando
la duda oscurece
por
dentro mi ceguera.
Perdida
en caminos oscuros,
un
tacto sombrío entre mi ser
y el
mundo,
entre
las dos tinieblas
define
una ignorada juventud ardiente.
Estoy
buscándote,
quiero
encontrarte en la noche,
estoy
perdida sin ti.
Allí,
en la lejanía,
más
allá de las palabras,
de los
sentidos y las ideas,
en el
territorio oculto
de
tiempos escurridizos,
perdida
grito tu nombre,
te imploro
con una
voz tierna y apasionada.
¡Búscame!
¡Atrápame!
Y
agitando melodías de fuegos
en las
manos del arco iris
correré
libre hacia la luz
dejando
de habitar las sombras.
Perdida
en caminos oscuros,
quiero
encontrar el resquicio
para
llegar al terreno
donde
el amor sueña
libre en su soledad
y las
cruces desnudas
diluyen su lenguaje de espumas
recibiendo
la sencilla vibración
de los
corazones puros.
Me
alejo,
cruzando mil huellas oscuras,
pasando
el horizonte envejecido,
mirando
en el fondo de los sueños
la estrella que palpita.
Me
alejo, sí,
buscando el camino iluminado,
dejando atrás los caminos oscuros,
llevando en mis manos
aquel
cielo nativo
con un
sol gastado.
Quiero
llegar al lugar
donde
el amor cae
en
cataratas silentes,
día a día
por las
curvas sencillas del viento
desplazando
su caudal de perfumes
en el tiempo sin más ilusiones
que el
buscar el acento claro de la paz.
Perdida
en caminos oscuros,
huyo
presurosa
para hallar mis palabras
las que
se llevó el viento,
leves y vaporosas,
como
las huellas
de las
gaviotas en las playas.
Todo en
mi vida es un presentimiento,
soy
como hoja medio desprendida
que ya
la agita
sin
llegar el viento,
una
hoja perdida,
temblorosa
y conmovida.
Clara
imagen pura
de mi
búsqueda sin fin
de
encontrarte
para
amarnos y entregarnos
para siempre en el éxtasis
de una
unión secreta,
nuestra, sólo nuestra.
Perdida
en caminos oscuros,
voy
labrando sin tregua
ni senderos a la luz,
hacia
ti, para abrazar con mi cuerpo de luna
el
templo de oro de tu alma tranquila.
Vayamos
juntos
a la luz del día, ésta,
no es
aquella de ayer
ni la
que alumbrará mañana.
Búscame
en mis caminos oscuros
y en
volandas, únete conmigo
en el
horizonte sin fin.
Amante infiel
Amante
infiel
¿Por
qué abandonaste
tu
lecho de amor
que te
brindaba calor,
ternura,
pasión?
¿Cómo
cambiaron
sin
darme cuenta
tus
sentimientos
que
tanto me entregaron,
un
torrente de amor,
romanticismo,
sensualidad,
belleza de espíritu
y
entrega de corazón?
Amante
infiel
¿Cuándo
mi luz
dejó e
brillar para ti
y muy
despacio
te fuiste alejando
buscando
otros amores?
¿Por
qué fuiste
desleal
a nuestros proyectos
de amor
compartido
y total?
Amante
infiel
¿Cuándo
dejé de seducirte
con mis
besos apasionados
y caricias provocadoras?
¿en qué
momento
mis
palabras encendidas
de
amor,
mis
labios ardientes,
mi
excitante ansiedad
dejó de
encender tu fuego?
Amante
infiel
¿Cómo
no te diste cuenta
el hondo ardor
que me
provoca en el corazón
tu traición,
dejándome
en noches de hastío?
¿Será
posible
que no
te alcanzara
mi entrega
desnuda
y fogosa,
mí
perfume en tu piel,
mis
marcas ansiosas,
mi
pasión sin fronteras?
Amante
infiel
¿Soy yo
que
creí vivir un gran amor
en un
solo lecho
y no
era verdad?
¿Debo
despertarme
cada
día
tropezando
con el sol
y no
tener respuestas?
¿De qué
sirvió tanta entrega,
tantos proyectos
de un
existir juntos,
amándonos
por siempre?
Amante
infiel
¿Recuerdas
cuando
abrazados
escuchábamos
el ritmo del océano
dejando
que el deseo
se fuera desplegando
lentamente
hasta que tus manos
se
convertían
en
colibríes impacientes?
¿Y
aquel momento
cuando
me desnudaste
por vez primera
mientras
la marea
iba subiendo
y las
olas borraban
nuestros astros?
Amante
infiel
¿Cuándo
dejé
de ser
tu dueña
y se
dejó de reflejar
mi
mirada invisible
en tus
pupilas?
¿Y el
gran hervor
de
cuerpos
dejó de
proyectarse
en una llama viva
y
empañó los cristales
de
nuestro amor
deseoso
de disfrutarnos mutuamente?
Amante
infiel,
no soy
ya más la espera,
la que
te sueña,
la que
impaciente
aguarda tu llegada,
todo
eso quedó atrás.
Ahora
no espero más
verte
llegar,
mi
cuerpo no necesita
de tus
besos,
mi alma
no vive
de tus
recuerdos,
ya eres el pasado,
abro mi
alma
esperando
el roce de otros labios
y
promesas de otro amor
que no
hiera,
que
sólo ame.