Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 14 de septiembre de 2019
Aguardo
Aguardo,
desfalleciente y agónica,
no deseo sentir que el espacio
donde tú estarías conmigo
vacío se halla en una nada.
Mis sentimientos de amor
alzan vuelo buscándote,
pero tú no estás
y no deseo que mi alma
se abrume de dolor.
Aguardo, debe ser un ahora,
un ya,
exclamando con ardor apasionado
entre sueños
donde tú me buscas y nos amamos
con tal intensidad que el mundo real
tiembla,
se estremece con nuestro calor pleno
de luz.
Aguardo,
me desespero y siento
el murmullo que viene de noche
a llamar a los cristales de mi ventana
y pienso que es el viento
galopante en las soledades que me
abruman.
La espera,
me lleva a un orbe de ingratitud y de
nostalgia
pero gracias a los sueños
es posible encontrarte en tu lejano
estar.
Te imagino pensando en mí.
El amor está muy lejos,
no sé dónde,
entre las nubes, el Sol,
la Luna,
pero lo importante
es que lo sienta dentro de mí,
dentro de ti,
entre los árboles,
en medio de la hierba y de las flores.
La certeza de su presencia me hace
feliz,
por eso esta añoranza por ti
me hace vivir con la esperanza
de estar enlazada en tus brazos,
soñando juntos,
ya que el amor es la fuerza de la
vida.
Aguardo,
para que la desesperación de que no te
acercas
deje que sueñe con el corazón libre
para volar,
los sueños son la ventana de mi alma
que me llevan a la pureza de mi
pensamiento
que vuela hacia ti.
Es un hilo larguísimo
que ha atravesado desiertos,
oasis, grutas,
abismos interminables,
siempre soñando que estamos juntos
tú y yo.
La espera se hace larga,
me estruja el corazón,
sólo pienso y sueño
en nuestro encuentro tan deseado.
Vivo cada instante en una soledad
conmigo misma
y porque los sueños llegan en silencio
y no sé su origen,
vagan como nubes solitarias,
unas veces son claros,
luminosos y llenan el corazón de
felicidad,
mientras que otros son oscuros,
amenazadores y perturbadores
y me hacen pensar que no te encontraré
mi amor.
Aguardo,
debo alimentarme de la esperanza
de que nos uniremos en cuerpo y alma
como los árboles que siempre dan sus
frutos
a pesar de las variaciones de las
estaciones.
Mientras te espero
debo buscar en el mapa de mi alma
donde figuran las bahías de la
sabiduría,
el mar de la abundancia,
el océano de la paz,
los desiertos áridos y valles
y prados plenos de luz,
sé que me hallarás dejándote llevar
por el flujo de las ideas
olvidando dudas y temores.
Te añoro,
vendrás hacía mí con amor.
Una luz encendida
Una luz encendida,
un deseo infinito de encontrar
ese amor verdadero y pleno.
Cuando un rumor ambiguo y exigente
se me estanca en las venas
y mi voz se resquebraja,
se reseca como un erial de cuero,
acudo al largo camino iluminado
y le entrego el impulso circular
que pudo ser un verso,
un poema,
una prosa poética de amor.
Una luz encendida, hacia ti voy,
a encontrarme con mi amado amante
en los jardines en donde nos acogen
y sus duendes nos inventan matices
singulares,
dejándonos gotas de sueño
hasta el más allá,
donde el temblor pluvial nos hace
falta.
Una luz encendida,
íntima,
nuestra,
que emerge del vegetal periplo
con un guiño punzante
trasmutando en estrella el cielo
circundante.
Alquimia secular de los jardines
donde se trueca la sigilos
a confidencia en altos aires tallados,
esclarecidos.
Una luz encendida
entre nuestros cuerpos de mármol y
perfume
y el amor se desliza en nuestras manos
acariciando la piel desnuda ungida
hasta nuestros dedos,
en brazos de estatua
esculpidos por la pasión fresca.
Te siento junto a mí,
estás como una mariposa de fuego y de
tormenta.
Una luz encendida entre tú y yo,
quiero que aturdas todos mis sentidos,
quiero sentir un cerco
que confunda mi cuerpo con tu carne,
mi aliento con tu boca,
mi piel con tus ojos ardientes
acariciándome toda,
casi sin tocarme.
Apaga el viento que delira,
desboca los temores indefensos.
Quiero al fin la comunión total,
la unión que será lo sumo del amor.
El abrazo de tu piel de nave
humedecida,
me sacude y me hiere,
me desdobla y me lleva.
Mi vida es un cielo trivial de
jovialidades
que llenas con tu aliento
de argonauta errante y taciturno.
Una luz encendida aprieta mis deseos,
caliéntame las carnes con tu pasión de
viento.
El sol será mañana una fuente de
lujurias
y tú serás mi boca
y mis manos desgajadas de rocío
serán tu placer máximo.
Cual hambrientas sensitivas,
con suavidad de jazmines,
tus manos cuajan mis senos doloridos
de deseo que se entregan
agitándose a la soledad que se beben.
Una luz encendida,
mis formas inanimadas viven,
tiemblan,
se hace carne,
bajo el cincel embebido
de tu pasión noble y pura.
¡Qué sensación tan profunda arranca de
mi alma!
¡Qué grito de amor desgarras
de mis poros y mi sangre!
Una luz encendida
nos envuelve como capullo en flor,
otra vez mis ojos
en el fuego de la tarde y todo
perdurará…
hasta tu ausencia…
Un beso de tu alma
Un beso
de tu alma,
me
alcanzó una noche,
llegó
con dulzura y con una tierna caricia
estremeció
todo mi espíritu y mi cuerpo.
Con
pequeños trozos de tu eterna ternura,
tallaste
en mí,
las
letras,
prosas,
poemas,
entre
ideas estremecidas,
juntando
las palabras con pasión
y
alcanzando el éxtasis del amor.
Cuando
llegó tu beso a mi alma,
me
inundó de calor y luz,
entre
temblores de ansias
y
sobresaltos inauditos.
Tu beso
inundó el desierto de mi alma
como
néctar embriagante
que se
liba en el bíblico cáliz de los labios.
Un beso
de tu alma,
aún
como caricia esquiva,
no dejó
en mí,
amarguras
ni resabios,
sí
susurros,
dejándome
amor,
fe,
esperanza,
un
himno sin palabras
que se
elevó hasta lo alto,
modulando
suspiros y promesas.
Como
fugitivo y delicioso roce
es un
espasmo de delicia suma,
algo
que sabe a miel y dulce goce,
a
tibieza de cuerpo y perfume.
Un beso
de tu alma es la íntima
entrega
de un momento
que el
alma hace del ardor que nos sofoca,
son dos
vidas que se funden en un mismo aliento,
es un
cielo tejido entre dos con finos hilos de amor.
Un beso
de tu alma
es cual
aroma de azahar
en un
atardecer
suave y
cálido.
En mi
mundo interior se alargan,
temblando,
las
notas,
llorando
de placer,
en una
completa armonía
sin
sollozos agobiados ni congojas
dolientes
ni melancolías recordadas,
sólo
paz y calma total.
Entre
estremecimientos de placer
y una
expectación ansiosa,
espero
el beso de tu alma
y éste
al llegar hace resonar arpegios
refulgentes
de dianas sonoras
que
recorren cielos,
mares,
horizontes…
siguiendo
un silencio albo
que
refleja con ímpetus alados
el amor
ascendiendo a las alturas.
Un beso
de tu alma es la luz amanecida
que
hiere al despertar los ojos
y me
alumbra imprevista,
sin
saber por cual oscuridad llegará
como un
elixir que da vida a mi vida,
que
arranca suspiros profundos,
aún de
entre mis sueños velados.
Un beso
de tu alma es fuente de paz,
sosiego
y consuelo de mis minutos
de
eterna soledad.
En cada
amanecer me hace volar al paraíso
y
descender a la tierra
entre
música de arpas y violines,
danzando
mis prosas de amor
en
pentagramas colmados de letras sincopadas
que
flotan con luces de estrellas.
Un beso
de tu alma conquista mi todo,
me
lleva a la calma y a disfrutar de este
hoy
bajo la
sombra de plata de la luna precedido
de una
gran bandada de pájaros cantantes
que
entre apiñada escolta lo conducen
ligero
a depositarse silenciosamente
en mi
espíritu alado que lo espera ansioso.