Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 19 de septiembre de 2019
Invadiendo mi silencio
Invadiendo
mi silencio,
tú el
que intentas murmurar,
constantemente,
tus
palabras sentidas de amor
no
dejando que me encuentre
a solas
conmigo misma
para
borrar de mi mundo interior,
antiguas
desolaciones.
Quiero
mi silencio mudo
incluso hasta en el viento que toca mi oído,
o el
eco que se asoma a burlar mi voz.
Hoy
necesito soledad,
el
cielo está oscuro,
la luna
se ha ido,
las flores no tienen la esencia de ayer.
Las
aves volaron dejando su nido,
me
siento sola,
pero sé
que tú vendrás
al
grito desesperado de
¡vuelve
a mí, no me abandones,
necesito
tu amor!
Invadiendo
mi silencio,
estoy
en penumbras con todo mi hastío
y en cada suspiro lloro una oración
que
clamo en silencio
porque
sé que todo fue pasado
y que
tú vendrás a mí,
dejando
en tinieblas, dolores ya idos.
Invade
el silencio todos mis espacios,
mi vida
marchita navega sin ti,
en un
triste andar
se mueren mis pasos,
te buscan sin tregua
para
que me traigas al hoy
donde
tú me esperas.
Invadiendo
mi silencio,
sin
ningún encuentro, sé mi amor,
vigía de esta silenciosa
que
quiere regresar
de su
viaje interminable
en el
desierto de su alma
y que
su corazón,
de la
mano dulce de la brisa,
llegue
hasta ti.
En la
caricia de tu voz,
yo era
el umbral de tu presencia,
yo
estaba en la sombra de tu nombre,
yo
habitaba en ti,
pero en mi mundo de silencio,
no te
encuentro
y un
profundo dolor invade mi corazón.
No me
dejes estar en el completo olvido,
hazme
llegar sólo una caricia leve,
el
recuerdo de una sonrisa,
la mano dulce de la brisa
y
acércate con ternura
a mi
mundo de silencio.
Invadiendo
mi silencio,
tú, sin prisa, despacio, lentamente,
te vas
adentrando en mi mundo
para hacerme beber
la
fuente de la vida,
aquella
que dejé
sin casi
darme cuenta.
¡Ven!
¡Entra en mi alma y hazla renacer!
Que
poco a poco
tu
magia invada mi ser
despertando
sus deseos
de gozar y amar
y así
lograrás detener el tiempo
entrando
al silencio de mi alma
para
vivir contigo
suspiros
leves y caricias cercanas.
No
quiero que seas
en mi
mundo de silencio
un
simple reflejo
en mi
imaginación
y que
al despertar mis ojos no te lloren.
Invadiendo
mi silencio
con tu
presencia en mi cuerpo
para
darme la flor del amor de la vida
que hoy
desvela mis pensamientos
con
silencio de olvido.
Te desvaneciste
Te
desvaneciste,
por no estar contigo
en este
hoy,
en este
ahora,
crece
en mí
una
hiedra pálida de dudas
que
ahogan mi pensamiento
y
detienen las horas de la espera
inquieta
y
desazonada,
la
ramazón de hiedras
que
sacude el viento.
Si todo
pensamiento
me sabe
a tu presencia,
no puedo dejar de extrañarte
y ya me
es imposible
disimular
tu ausencia
ya que
de esta agonía
nada
puede consolarme.
Te
desvaneciste,
¿a
donde están la magia
y la fantasía de tenerte conmigo?
Nada en
esta tierra
libera a mi alma
de la
inquietud
que la
aprisiona
cuando
me faltas,
cuando
no estás…
Te
desvaneciste,
debo
dejarte de sentir,
de
extrañar,
de
pensarte
en
segundos
tan
sólo para que otros amores
se
muevan en mi pecho,
para
que sean un mar
a mis
sueños y a mi olvido.
No
quiero sentir más
el eco
con tu nombre
ni la agonía de tu ausencia,
ni el manto tibio de tus manos,
anhelo
y necesito
otra
luz
con
mirada nueva
que
haga resurgir
brioso,
salvaje,
victorioso,
un
nuevo amor
que en
mi pecho vibre
y que
un frescor enternecido
bañe
con mil caricias
mi
cuerpo
que
será un mármol tibio.
Te
desvaneciste,
eres
ahora apenas
un recuerdo lejano,
un
nuevo amanecer
hizo
que la tristeza
se
fuera al pasado del ayer
que
sólo oscurecía mis días,
ahora
comenzó una primavera ardiente
y feliz
en mi ser.
Después
de tu ausencia
en
volandas
sueño
otras mañanas de colores,
que me
llevan a los fondos de mares
y de
glorias
encontrando
el amor verdadero,
único.
Vibro,
tiemblo
como
una mariposa de fuego
y
tormenta,
corazón
con alas
con
aleteos leves
entre
latidos temblorosos
y de
suaves cadencias
en
ansias verdes,
azules,
en
ondas y curvas
entre
aromas de madreselvas.
Te
desvaneciste,
no
existes más,
naufragaste
en un mar
de inestable equilibrio,
tu nombre quedó
en el
agua sumergido,
ya no volverás más
a mis
pensamientos.
Ahora
quiero vivir
no en
un vacío eterno
sino en
una creencia
de
estar juntos
en el
ahora
mi
nuevo amor
y yo en
un mundo nuestro.
Ya no
más tu añorada presencia,
ahora
crece
hacia
dentro de mis dedos
la suavidad de una nueva
piel
cálida
y al llamado de sus ojos
se alza
de mi sangre
la
poeta
y mis
versos cantan
y se
reflejan
en los cielos azules
y horizontes lejanos.
Ausencias de amor
Ausencias
de amor
Que
oprimen y fustigan
el corazón
haciendo
que la sangre
corra
más aprisa
entre
venas entrelazadas
como
tejidos
con
formas delicadas
y
posibles
entre espacios sin soledades.
Ausencias
de amor.
Que
como explosiva fuerza liberadora
nos
lleva
a la
realidad de querer
que el
anhelo de amar
nos
arrastre a ese mundo alado,
invisible
en el
que hay que abrirse
con el
alma y las manos.
Ausencias
de amor.
¿Dónde
se esconden?
¿En qué
espacios del más allá
como
espadas de aire
nos
somete en nuestro pecho de aire?
Ausencias
de amor.
Denme a
beber la poesía
en el
raudal de inspiración
del fragor de lucha
en el día y en la noche
meditación duradera.
Ausencias
de amor.
Que
como rayos
siempre fulguran llorando
un
llanto de tempestad,
pon en mis versos el tesoro
de las alboradas de plata,
de los mediodías de oro
y de las tardes de escarlata.
Ausencias
de amor.
Inspiren
mis versos
de los rumores de los ríos
y del zumbido del camoatí
y de las tradiciones
que
narra el viento al ombú secular.
Ausencias
de amor.
Guardados
en mi alma
entre
pedazos refulgentes
con mi pasión total
para sentirlos de a poco vibrar
en mi cuerpo,
esperándote llegar.
Ausencias
de amor.
Silencio
azul,
asi
oscura noche,
en las
etéreas alas
que
descienden por diáfanas escalas
hasta
fuentes con ritmos sin fin
donde
el amor
nos inspira la llama sin heridas,
aliviada de dolores
y
resquemores.
Ausencias
de amor.
Te
necesito a mi lado
en la
soledad de mis días
para
reconfortarme
y dejar
libres
mis
necesidades
de
tenerte junto a mí.
Ausencias
de amor.
No
quiero
que la
ausencia de tu amor perdido
adormezca mis pasiones
y mis
anhelos
y el
recogimiento
me
lleve
a que la voz de mi campana
con
lentitud
las
notas del ángelus desgrane.
Ausencias
de amor.
No
quiero sombras
que
aneguen mi espíritu,
sino risas,
cantos,
amor,
despertando de la nada
entre vibrantes notas altisonantes,
besándome
mi cuerpo todo
entre sueños alados
que en
mis versos gira.
Ausencias
de amor.
Surgen
en luminoso arrobamiento,
son caricias deseadas,
besos suaves
como
miel recién probada,
abrazos
temblorosos
que
todo mi cuerpo ansía,
es la
felicidad inminente,
de
posesión lenta,
al fin del paraíso.