Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 22 de septiembre de 2019
Soy ese amor secreto
Soy ese
amor secreto,
estás
en mi
como
una sombra
de
mariposa fresca,
como
una ciega luz
que me
lleva al camino
para
saborear la paz serena
de tu
amor.
Necesito
todo de ti,
soy ese
amor secreto,
a
oscuras,
soy un
fantasma en tu vida
que
siempre se desvanece con el día.
Me
desarmo como una nube
deshilachada
en penas.
Soy ese
amor secreto,
me
duele el alma,
anida
el trueno
cuando
tú no estás a mi lado,
cerca,
muy
cerca.
Añoro
en el silencio
la
mojada sonrisa de tus labios
y el
retirado bronce de tu cuerpo.
Mi
deseo tiembla.
Soy ese
amor secreto,
es tu
silencio,
silencio
vivo,
bullicioso
de recuerdos,
de
manos de papel
que se
deslizaban por mi,
levemente
y con ternura.
Tu piel
brota entre mis dedos
antes
de que la realidad
llegue
a mis manos.
Realidad
de no tenerte,
en las
luces y en las sombras,
la
rueda de mi existencia
cotidiana
que se pierde
en una
nada del aliento de amar.
Soy ese
amor secreto
que se
ahoga en tu silencio
para
escuchar la imagen juguetona
de tu
voz que guardo entre mis dedos
como
una flor de música y cristal.
Te pido
que vengas a mí,
búscame
con ansias,
aún
avanzando en tinieblas,
casi a
ciegas.
En el
sendero de mi vida triste
hubo
una flor,
cuando
empezaba a percibir su aroma,
se
esfumó,
así
vivía mi alma triste y sola,
así
vivía mi amor
hasta
descubrir
que
todo eso borró al querer.
Soy ese
amor secreto,
no eres
el sol pero
iluminas
mi vida.
Amor no
es sentir lo que quieres
sino
sentirlo sin querer.
La peor
soledad
es
cuando se cierra el corazón
al amor
y al deseo,
si
obscuras nubes invaden tu ánimo
y una
lágrima empapa tu mirar
solo
llámame,
allí
estaré.
Soy ese
amor secreto,
estoy
sola,
te
tengo a ti en mi mente
y te
estoy conociendo
aunque
me acompañe tu silencio.
Soy ese
amor secreto,
aquí
estoy con la desgarradora
soledad
de tu recuerdo…
te
siento,
estás
en mi
como
una luz de fuego
y
tormenta.
Bien lejos
Bien lejos,
desde la distancia imprevisible,
te invoco, a ti,
señor de mis amores
y entre sílabas deslumbrantes
quizás te diga:
¡Ven a mí!
¡Acércate!.
Bien lejos,
por el aire,
sin volar,
sin tocar tierra,
mi vida está suspendida
sin tiempos puros,
equidistante de los dos
crepúsculos,
solamente por buscarte a ti.
Tiempos de gozos ya idos,
horas limpias,
esperando nuevos alfabetos
que se hacen y deshacen
en rapidísimas palabras
como versos tendidos en el cielo.
Bien lejos,
los caminos pueden recorrerse,
sin dar más que un paso,
un paso que se convierte en el
deseo,
en la necesidad de estar con el
ser amado.
Amor lejano,
lejos como una estrella,
tú mi amado te encuentras de mí.
Y aunque no pueda verte
por la distancia mi amor
se expande por toda la tierra
y toda ansia se calma
tan sólo en escribir versos para
ti.
Bien lejos,
distingo los destellos
de tus besos apasionados,
son relumbres,
claridades,
alejándose,
acercándose y en delirantes
titubeos
los siento cerca,
cerca de mí,
a la sangre de mis venas
que van en busca de su centro,
mi corazón enamorado.
Bien lejos,
vienes y vas
y tu canto vive dentro de mí,
alma arriba,
alma abajo,
cantando y recantando.
En la lejanía,
cuando se va tu sol cantas
estrellas,
se va estrellando el alma,
con los ojos cerrados,
de luceros,
en tu cantar nocturno,
me brisas y él me entrega
desde la distancia al mismo río
de tu eterno cántico.
Vienes y vas desde bien lejos,
desde el humo a la nada,
a través de los poemas.
¡Cuántas más luces hay,
más dudas tiemblan y vibran
de pena mi alma toda!
Delicadas,
ardientes,
nuestras almas se buscan
por nuestro diferir,
como por un camino
donde no hay despedidas.
Y al final,
el hallazgo,
el contacto del uno con el otro,
la nueva separación vencida,
la unión pura,
brotando de la lejanía.
Y mirándonos en el triunfo
como de un agua quieta,
tú y yo,
otra vez sólo veremos un rostro.
La noche no es más solitaria,
ni serenamente triste,
sin manto de tinieblas,
nos encontramos desde lejos,
bien lejos,
para encender la pasión
que no estaba dormida.
Te añoro
Te añoro
(En el aroma del recuerdo
y en la brisa fresca
que trae memorias)
Te espero
Te añoro
(En cada mirada,
en cada sonrisa,
en la frescura de tus besos)
Te espero
Te añoro
(En cada destello de ilusión
con la que mi alma vibra)
Te espero
Te añoro
(En mis días largos
y en mis noches tristes)
Te espero
Te añoro
(En el gran vacío
que dejaste en mi corazón
y en mi alma)
Te espero
Te añoro
(Aún
en la soledad de la noche)
Te espero
Te añoro
(Desde la lejanía
distante e inconmensurable)
Te añoro
Te añoro
(Desde
distancias sin tiempo)
Te espero
Te añoro
(En los rincones de mi esperanza
para que me salpiques de ternura)
Te espero
Te añoro
(En el trueno y en la luna,
en la lluvia torrencial
y callada)
Te espero
Te añoro
(En los confines del orbe,
en el silencio del cielo)
Te espero
Te añoro
(Entre imanes de imágenes
y en la oscuridad
que me envuelve)
Te espero
Te añoro
(Entre los bosques umbríos
que entrelazan sus raíces)
Te espero
Te añoro
(En el refugio cálido
de mi corazón enamorado)
Te espero
Te añoro
(Navegando en mis recuerdos
de nuestro amor vivido)
Te espero
Te añoro
(En mis tardes desoladas
y mis crepúsculos de ensueño)
Te espero
Te añoro por el beso secreto,
en lo sublime de lo oculto,
en el mar en calma,
en la tormenta,
en el viento que canta,
en el silencio vacío,
en el abismo del océano,
en el mismo cielo.
Te busco y te espero.