Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 18 de octubre de 2019
Deseos reprimidos
Deseos
reprimidos, escondidos, misteriosos,
ocultos en lugares secretos del alma,
todo en ellos son canjes,
ola y
nube, horizonte y orilla.
Deseos
reprimidos,
de
escapismos y desapariciones,
vuelos
a otros mundos
donde
la lucha no existe
y donde
está velando
en puro
juego
ese
ardoroso buscar
en la
plenitud del acierto.
Tratar
de encontrar el universo
cuando
se aclare
la razón final del movimiento,
del no
moverse,
del
esperar un mediodía sin tarde,
la luz
en paz,
renuncia
del tiempo al tiempo.
Deseos
reprimidos
que
buscan en mi interior
la plena consumación del amor pasional,
sensual,
del amor,
igual, igual,
que de
tanto ardor
me
conduce al sosiego
mientras
mi lira sin cesar lo aclama.
Deseos
reprimidos,
son el
eco que resuena en mis entrañas,
como los
versos en mi alma
que
cantan a lo grande
porque
van conmigo
con un
corazón que las alturas ama
en un
ideal cuyos fulgores persigo.
Aspiro
a que se insinúen
en el
real mundo en que vivo.
¿Qué
buscan?
¿Qué
esconden?
¿Amares
tumultuosos, espontáneos, vibrantes,
sin
doblegarse a un doble juego?
Deseos
reprimidos,
quiero
alcanzarlos, una vez, mil veces,
con decisión inequívoca,
con
prisa desatada,
con mis
ilusiones volando
hacia
altos templos de vestales iniciales.
Deseos
reprimidos,
los quiero por audaces,
los
quiero por ingenuos,
yo sé
que en sus anhelos hay horizontes
para
los mundos y los cielos.
Placeres,
quereres, poderes,
entran sin desearlos
a la porosidad lumínica
de todo
mi ser.
Deseos
reprimidos,
los
ansío dentro de mí,
por
doquier aparecen
en cualquier lugar,
en
momentos imprevistos,
sin
tener un ápice de necesidad,
de
poder, de poseer,
de
intentar aprisionar al amor
entre barreras semiabiertas
para
sentirme más libre,
dispuesta
a intentarlo todo,
a
descubrir lo más obvio,
a lograr el descubrimiento
del
deseo realizado.
Deseos
reprimidos, íntimos,
que
intuyen los aromas del amor,
que dan
vitalidad,
fuerza,
ternura y placer
para
que la vida transcurra sin tregua,
con
pausas moduladas,
sin
insistentes sobresaltos,
como
queriendo volar.
Deseos
reprimidos,
tejedores
de urgencias, de reclamos,
de esperas, sin prisas ni bravatas,
pero
con insistencia terca
para
poder llegar a recoger
el
aroma del mundo
y
sentirse dentro de él…
profundo
y con total fuerza
ilimitada y necesitada.
En un rincón de mi alma
En un rincón de mi alma,
escondidas, apretadas, enlazadas,
nacen mis letras, mis prosas,
mis poemas que nuestro amor creó.
Son los versos que lloran en la lira,
que se quedó sin cuerdas.
Son las aves de mi niñez
que buscan y no encuentran
un árbol protector en que posarse.
Las busco con desesperación
pero las estrofas de amor
se anidan en frases
que escribo como amor para ti.
En un rincón de mi alma
donde nadie lo encuentra,
se oculta el poema de amor,
el que nos unió,
poema que escribí
con dedos de amor y llanto de cristal
por la falta de tu presencia
que tu ausencia se llevó.
Ausencia que se siente
como cuando el fuego se extingue
porque el aire ya no está.
En un rincón de mi alma,
se guarece entre frondas de lágrimas
el dolor de no tenerte a mi lado
y pido noticias de ti al viento,
al ave, a la flor, al bosque
y a los astros del firmamento.
Mas no he de dejar de buscarte
pues me dice una voz secreta:
¡sigue no te canses, mujer poeta!
Él ha de venir a buscarte
por tierras, mares y cielos,
en su cansada fantasía.
En un rincón de mi alma,
aturdida y desangrada
revolotean recuerdos purificados del pasado
y como en una tierra mullida
danza en amores trenzados
a mano delicada,
intrincada filigrana
como un gran amor donado.
En un rincón de mi alma,
mis sueños peregrinos
prosiguen sin tregua
la búsqueda de tu amor,
se afanan, luchan,
persiguiendo al mañana
que te traerá otra vez hacia mí.
Y como una luz como telar exangüe,
el cielo ilumina mis tristezas
e hilvana, enviando a mis páginas,
letras como poesías de la noche fría.
En un rincón de mi alma,
te tengo guardado,
tú, el soñador, el amor compartido,
luz del dolor cuando mi arpa reza
¡oh luz! ¡oh belleza blanca de ilusiones!
¡Cuánta esperanza
irradia en mi alma
la sombra de tu ser ausente,
siguiendo un ideal
y un sueño que no se alcanza!
Y hay en éste, mi otoño,
cuando la vida empieza a declinar,
mi corazón rebosa de amor
y mi espíritu se anega de ilusiones
en el silencio que flota
a nuestro alrededor,
rodeándonos como un tapiz vaporoso
entre hilos alados y brillantes.
El sueño de amor inunda mi alma
y en mis versos gira
como magia del más allá,
inundando mi alma
de un existir único y verdadero
donde no existe
el mago azul de la mentira.
Quiero acallar tu voz
Quiero
acallar tu voz
en mi alma
y no quiero
perder
ni una sílaba
de tus frases de amor,
que aunque
sea sólo una fantasía,
lo siento
real.
¡Cómo suena
en mi alma la idea,
que nunca
será verdadera,
de una noche
completa en tus brazos,
diluyéndome
toda en caricias,
mientras tú
me las das,
extasiado!
Quiero
acallar tu voz
en mí.
Te has ido
para siempre de mi lado
y sueño en
las horas,
tendida en
tus brazos,
sin más luz
que la luz de tus ojos,
sin más lecho
que aquel de tu pecho
¿Qué sucedió?
¿Por qué nos
separamos?
Yo sigo
amándote
y siento mi
amor floreciendo
en la mística
voz de tu canto,
notas tristes
y hondas
que unen mi
dolor por no tenerte.
Quiero
acallar tu voz,
mi senda de
amor vacía
es una
tragedia del alma.
Hay un aire
muy suave
en cada estrella,
removiéndome
el polvo de los años.
Hasta mi cara
en vuelo,
las cortinas
del mar se treparon
y mis ojos se
unieron a los ojos
de todas las
pupilas del espacio.
Quiero
acallar tu voz
anudando
emociones
y una larga
ilusión se va rodando
y hace
inclinar la sombra de mi mente,
sin el rayo
de luz de tu regazo.
Como corola
al viento
mi desilusión
y mi pena
abrióse paso
al cosmos
quedando en
el pétalo
de una rosa
solitaria y triste.
Despedida en
silencio,
me solté a la
pureza
de un amor sin ropajes,
que cargaba
mi vida
de lo irreal
a lo humano
y hube verme
toda
en un grito
de lágrimas,
en un
recuerdo añorado
de tus besos
suaves y de tus abrazos íntimos.
¡Yo sentí la
Vida amándote!
He de volver
conmigo misma
a buscar lo
perdido,
en un
profundo batir de inquietas fuentes,
en inmenso
río, blanco,
corriendo
hacia el desierto
con
esperanzas nuevas.