Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
lunes, 21 de octubre de 2019
Rencores de un adiós
Rencores de
un adiós
Por qué
aparecieron en silencio,
Doliéndome
el alma y el corazón
Esta
oscuridad distinta y los jardines
Sembrados
de légamos.
Que vagos
sonidos retornan si ecos.
Rencores de
un adiós
Veo paredes
al fondo del lago,
Sus
ventanales describen el tiempo,
No soy el
dolor golpeando muerte
Ni la
diferencia golpeando luz.
Ahora que
el aire me posee,
Debo
encontrar la verdad.
Rencores de
un adiós,
Quisiera
que atendieras todos mis sentidos nuevamente
Quisiera
sentir tu ser rodeándome en tus brazos,
Pero ya es
imposible,
Ya que los
rencores afloran y duelen
Hoy
quisiera que tus ojos me quemaran nuevamente
Me mataran
sin rencores con sus grises ausentes,
Con su piel
de viento, con pasión sin límites.
Rencores de
un adiós
Aquí estoy
bajo la desgarradora soledad
De tu
recuerdo consumiendo mis temores,
Devorándome
mis gritos bajo tu piel
Fantasmal y
traicionera
Que me
ahoga en rencores desde esa
Distancia
tan presente.
Rencores de
un adiós
Me
arrancaste la carne en cada abrazo
Con
rencores sufrientes y dolorosos
Yo no sé
definir en la distancia…
Si estas
presente y me matas
Con tu
ausencia desgarradora.
Rencores de
un adiós
Que golpean
en mi mente
Y me dejan
sin aliento
Más por eso
yo presiento
Que nuestro
amor está en suspenso
Rencores de
un adiós
Que mi
mente se niega
Y mi
corazón siente
Que tú ya
estas ausente.
Lo no esperado
Lo
no esperado,
la
sorpresa inexplicable que inunda mi piel,
todo
mi cuerpo haciéndolo volar
por
cielos altos y lejanos entre nubes flotantes
acercándome
a horizontes luminosos y cercanos.
¿Cuál
es el motivo de que en este presento intenso,
lo
no inesperado nos invada con brisas suaves,
toques
imperceptibles,
momentos
inolvidables,
horas,
minutos,
segundos,
con
una paz indescriptible pensando siempre en el vivir,
enamorada
de la vida?
Lo
no esperado,
en
un silencio calmo y persuasivo,
el
aire diáfano y puro se detiene un instante,
toda
la quietud del mundo
apareció
súbitamente y la humanidad toda,
alma
con alma,
se
unió en un abrazo fraterno
para
iniciar el gran cambio que poco a poco
se
inició para hacer desaparecer la violencia,
el
desdén,
el
desamor,
el
materialismo con tan sólo fines de lucro.
Lo
no esperado,
superando
los miedos,
los
fracasos,
las
decepciones,
surge
lo mejor del ser humano escondido
en
lo profundo del corazón,
la
indispensable solidaridad,
la
necesaria condolencia,
la
plena esperanza,
la
clamada ilusión,
para
que el existir sea una fuente de amor y paz.
Lo
no esperado,
no
lo dejes ir,
acógelo
en tus brazos,
en
tu mente,
disfrútalo,
saboréalo,
deléitate
con lo nuevo que te envuelve,
dejando
atrás el pasado
con
mantos de lluvia dulce y descansa
en
un pleno bienestar con bálsamos de amor
que
existen pero que sin darnos cuenta
por
la vorágine de la vida real
que
no nos deja percibir su aroma,
su
sabor,
su
dulzura.
Lo
no esperado irrumpe a veces despacio,
levemente,
otras
veces con rapidez nos cerca
y
nos hace sentir que el amor
nos
está esperando siempre,
juntas
las almas en la distancia,
en
caminos paralelos,
jamás
juntos en el mundo real
pero
sí con total comunicación interior
sin
dejar de pensar unos en los otros
en
cada momento especial de nuestro existir.
Nos
amamos en el ayer
y
nos amaremos en el Hoy
y en
el mañana,
porque
lo inesperado llega y nos une.
Lo
no esperado,
la
felicidad,
esa
mágica palabra,
que
siempre se esconde,
se
escurre,
se
evade,
apareció
en este lapso
como
una sorpresa indecisa.
Estoy
en paz,
me
siento libre,
completa
conmigo misma.
Mis
suspiros profundos y lentos
se
suceden uno tras otro
en
lentos y deliciosos respiros
de
amor a la vida.
Mi recuerdo eres tú
Mi recuerdo eres tú
(parece que flota…
es tan suave su ir y volver
bajo el fanal errante de la luna
confidente del bardo peregrino)
Mi última esperanza
(irradias en la sombra
todavía siguiendo un ideal
que no se alcanza,
merodeando en la sombra
la ilusión perdida que fue mi guía)
Mi recuerdo eres tú
(y hoy,
en este otoño que estoy viviendo
y que la vida empieza a declinar,
se encuentra mi corazón
solo y cansado,
sólo me hace feliz tu recuerdo
turbando el nocturno desasosiego)
Mi última esperanza
(tú, mi todo,
eres el que despiertas
con cada triste sonido,
lento toque de notas vagas
que el viento lleva
a flotar como doliente gemido
y de la noche en calma,
tú mi melancólico
me haces estremecer el alma
en vibraciones impredecibles)
Mi recuerdo eres tú
(fuiste mi mundo de venturanza
que me llevó a la plácida nota larga,
tu voz me sigue acariciando
y como un suave reproche
se desgrana en la calma noche
las perlas de las delicias vividas a tu lado)
Mi última esperanza
(¿es que acaso ya no estaremos más juntos?
Quiero flotar en el éter la aúrea nota
que nos unía en un bálsamo efluvio
de noche primaveral.
¡Ven a mí!)
Mi recuerdo eres tú
(¡qué instantes más frenéticos y voraces
vivimos tú y yo!
bajo cielos escarlatas
que se extendían inflamando mantos
sobre nuestros cuerpos)
Mi última esperanza
(no quiero que seas mi silencio total
en un viaje completo de la vida,
te quiero en su trayecto en bacanales,
algazaras, proezas musicales,
en una gesta al abordaje de la felicidad
y de la paz eterna)
Mi recuerdo eres tú
(por ti anduve en el mar,
altiva como una ola,
una ola desnuda y sola estallando
en cada cabriola y desgranándome
al recordarte en cada instante)
Mi última esperanza
(por ti,
un hondo estremecimiento
se aquerenció en mi interior
y destelló en derredor,
un símil del paraíso
al pensar en ti)
Mi recuerdo eres tú
(serás siempre
un horizonte plomizo en mi vida
quedando siempre
un goce en mi corazón
y en mis manos desoladas,
entristecidas, marcadas,
donde mi piel te recordará siempre)
De nada me arrepiento,
pues la verdad de un momento
se grita como absoluta
aunque al final de la ruta
otra verdad la reemplace.
Viví desde la cima a la cumbre,
ardida en ardientes lumbres,
en un eterno recomenzar.