Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 25 de octubre de 2019
Un poema sin final
Un poema sin final,
sí un comienzo pleno,
augusto,
soberano,
un himno total al amor.
Surgen mágicos alfabetos
en hojas sin tacha,
vírgenes,
puras,
esperaban los monosílabos brillantes,
rasgos de cristal, puntas de agua.
Un poema sin final,
que dejó frases de verdades nobles,
cláusulas marmóreas,
casi totalmente blancas
que lentas pasan al papel.
Sin una gran retórica,
humildes, con pausas,
sin notas especiales,
el vapor del amor
hace componer odas lejanas
como las frases dulces
de celestes temas del eterno amor.
Un poema sin final,
con una escritura extraña,
la que llega y ya se fue,
la indescifrable,
la rápida,
la que con plumas veloces
sobre otras precipitadas
borran apenas las escribo.
Parecen escritas por otras alas,
las invisibles,
las misteriosas,
esbozadas a la ligera
pero con deseos e ímpetus
de ser leídas.
Pluma tras pluma
el poema se vislumbra
dando paz y calma al alma,
gozos al corazón
y cantos maravillosos al espíritu.
Pero cuando quiero que se vuelque
en el papel se rompe de pronto el encanto,
suelta la flor su perfume
mas si una frase lo aspira
entonces se evapora o se consume
en las cuerdas de la lira.
Un poema sin final,
sus estrofas son altas nubes
que llegan a horizontes lejanos,
no podemos escribir desde tan lejos
sus versos casi invisibles,
porque para poder hacerlos
hay que tener luz de estrellas.
¡Versos!
¡Poemas!
Con ímpetu alado al ideal,
ascended y en las estrofas
verted el tesoro conquistado.
Un poema sin final,
entre risas y lloros
en flor se congrega al rumor
de las alas de mis sueños.
Nunca pude saber
cual estrofa fue la última,
la que anunció el amor esperado,
la que en un fulgor de alborada
comenzó en mi duermevela matinal
pero que no llegó a escribir el final,
todo lo que habita en mi interior
lo guardo en un secretísimo lugar
donde habitan los ideales de mi prosa.
Un poema sin final,
en el que se rompió al punto de terminar
su encanto escondiéndose
la flor de la inspiración en un intangible ensueño.
Y busco en mi interior
ese final esperado que es imposible,
no está en mis estrofas
los sones que desde mi laúd van brotando,
son los pasos de las visiones
que conmigo lo andan buscando.
SI algún día descubriera ese final olvidado,
todos mis cantos aromarían mis versos
y pediría al viento noticias de su llegada,
al ave,
a la flor,
a la nube y a los astros del firmamento.
Aún es tiempo de soñar
Aún es
tiempo de soñar,
ir en
vuelos rápidos y mágicos
al
mundo irreal del sueño
que nos
hace gozar de placeres y dichas.
Sí,
ir
hacia el tiempo de amar y ser amada
y en un
revuelo tornasolado la orla del sueño
roza al
pasar mis solitarios recuerdos.
Aún es
tiempo de soñar,
aún
cuando los vientos de otoño soplan
a
través de mí
y tú
estés lejos
y seas
todo nostalgia.
Desde
las alas de mis sueños escondidos
en
secretísimos lugares están mis prosas,
mis
versos,
flotando
entre nubes de algodón
iluminados
por luces de estrellas.
¿En qué
ignorado alfabeto del aire
están perdidos
los poemas de amor
que
merodearon mis sueños en este tiempo
en el
que un silencio cruza hacia el olvido?
Aún es
tiempo de soñar en este mi ser desvanecido,
que aún
canta sueños de amor
y se me
oye en soliloquios íntimos
donde
brotan como una savia sin fin
los
impulsos delicados
de
verter en páginas de colores
mis
verdes esperanzas,
mis albos
anhelos en prosas para ti,
el
desconocido de siempre.
Aún es
tiempo de soñar,
es un
don que alegra mi alma
y me
hace seguir con ímpetus,
conquistar
el aire hacia ti,
estés
donde estés
aún en
mis secretos
sueños
plenos de ardor
rodando
hacia el horizonte de los días.
Soy hoy
un alma que sueña
en
encontrar la letra de su cántico,
soy la
que ama en su tiempo y no en el tuyo,
la
autora lenta de viajes encantados
que
inventan sueños olvidados al paso
de los
siglos del gran pecado original que es la vida.
Aún es
tiempo de soñar,
entre rosas
y trinos baja la clara esfera de la luna llena,
del
canto del ruiseñor en crepúsculos
a
orillas de los lagos.
Aún es
tiempo de soñar
aunque
las amapolas no se abran,
son
invisibles pero existen,
duermen
tan sólo pero están,
sólo
cabe esperar el día que llegue
sin
mirar fechas ni minutos
el
instante supremo de cantar al Amor
y
soñarlo ni a tientas ni con sobresaltos
sólo
vivirlo tejiendo súbitos poemas,
prosas
sin fin.
Aún es
tiempo de soñar,
volando
por el infinito,
como
locos soñadores,
gestores
de ilusiones y grandes esperanzas
para
una vida mejor.
Seremos
tú y yo
en
nuestros sueños compartidos,
luchadores
incansables
con
nuestros corazones valientes,
esperando
desde este tiempo imaginario
los
días futuros,
los
acaparadores de dicha.
Aún es
tiempo de soñar juntos,
tú y
yo,
entre
palabras de amor
que nos
inspiran a seguir amándonos.
No me digas no
No me digas no.
(necesito sentirte a mi lado,
desde allá muy lejos,
la música mágica de los violines
dibujan prodigios en el aire al sentirte llegar).
Quiéreme.
No me digas no.
(el tiempo es río que huye y perdida
me siento al no estar entre tus brazos,
desde que te fuiste mi alma está triste).
Quiéreme.
No me digas no.
(en claridades de luna y brizas de jardín
elevo tu nombre por aires en vuelos
y en oraciones dulces y melancólicas
que antes no sabía brotan cada día
de mi corazón enamorado palabras de amor).
Quiéreme.
No me digas no.
(en el fulgor de la alborada
mis sueños susurran
pensamientos invocándote siempre,
quiero tenerte en mis mañanas
como no te tuve en mis ayeres).
Quiéreme.
No me digas no.
(ven en mis noches de soledad,
no me abandones,
en silencio avanza pálido el dolor
por no tenerte y ante él
la esperanza deshoja una flor).
Quiéreme.
No me digas no.
(mis suspiros necesitan estar contigo,
abrazada a ti,
inmóvil,
sólo mi profunda respiración
moja el claro cristal de la quietud
que nos une en un imperceptible chal de espuma).
Quiéreme.
No me digas no.
(mi alama clama por ti,
ondea mi canto pleno de dulzuras
y sueños y mis prosas,
mis versos,
parece que llegan de la azul inmensidad)
Quiéreme.
No me digas no.
(te busco y no logro hallarte,
te siento en horizontes lejanos,
pero te aguardo ya que presiento
que el coro de las hadas del bosque te traerán a mí,
porque ellas encuentran lo que nunca se logra hallar).
Quiéreme.
No me digas no.
(percibo la sombra de la ilusión y la sed
de lo imposible como una braza llena de fiebres locas
mi corazón atormentado y deseoso
de gozo y placer).
Quiéreme.
No me digas no.
(riamos juntos en trémulos esplendores de amor,
ven a mí y las liras de cristal sonoro
tañarán las ondas de plata de las aguas
quietas y volarán entre ritmos
los aromas de dos almas que se aman).
Quiéreme.
No me digas no.
(tú eres y serás mi inspiración de mis poemas,
de mis versos,
de mis prosas,
porque sólo tú llenas de armonías
el viento y ardes como llama brillante en mi alma).
Quiéreme.
No me digas no.
Juntos viviremos amaneceres brillantes
entre alegres cantares de frescas notas
y en fantásticos pentagramas,
plenos de dicha y luz crearemos nuestro nido
entre un pasaje que canta y cantando
nos cuenta sus misterios
en un alado idioma sin palabras.