Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 9 de diciembre de 2019
Perfumes y sabores del amor
Perfumes y sabores del amor,
ha pasado mucho tiempo…
pero parece que fue ayer,
aun sigo sintiendo
ese calor y ese fuego,
como si estuviera
en un verano ardiente.
Todavía tengo impregnado en
mí
el sudor y el perfume
que cuando ardías en el
fuego del placer,
gota a gota,
fue embriagando
cada rincón de mi piel.
Perfumes y sabores del amor,
mi boca guarda el sabor a
miel
que dejaste con tus besos,
sedientos de pasión,
traspasando cada molécula de
mi cuerpo,
hasta lo más profundo de mi
corazón.
Dulce la miel que tu panal
emana,
cuando en silencio,
y con enorme gozo,
libro tu sexo,
amor, en la mañana,
y te siento crecer en
alborozo,
provoca en mí también,
cuando palpita,
un temblor similar a los
volcanes
que embelesa
y sacudiéndome,
excita a mi boca a hacer
desmanes.
Con música de acordes
exquisitos
que aparentan no estar,
una suave brisa me conmueve
y me provoca placeres
infinitos.
El dulzor contenido en tanto
amor,
tan agradable,
perfumes con sabor a
burucuyá,
ananás maduros,
limones dulces,
palta suave,
duraznos aterciopelados.
El amor mana por los
sentidos.
Perfumes y sabores del amor,
me encantan los perfumes,
colores y sabores de mis
versos
inundan mi alma de amor.
Pasear por el camino del
amor
es hacerlo por el mundo de
los sentidos.
¿A qué huele el amor
cuando estoy enamorada?
Me huele a vino y a rosa
con un perfume de sándalos,
me huele a día y a sol,
a primavera y verano,
a yerbabuena y a pinos,
con aromas refinados.
Y cuando miro
y descubro tu presencia a mi
lado,
un arcoíris se enciende en
un espejo azulado
que conforma tu mirada,
tus mejillas y tus labios
que sonríen tu alegría
en este sueño dorado.
El olor de la esperanza
siempre es el más deseado,
pues es la sal de la vida
lo que yo siempre he soñado.
Canción del regreso
Canción
del regreso,
dulce,
apasionada,
con
querubines de estrellas.
Fluye
el río del tiempo,
se
empapa uno en sus aguas,
se me
encoge la voz,
la
mirada se amansa.
se
achica el corazón,
las
piernas se acalambran,
se
entumecen los brazos
y se
herrumbra la espada
y la
flauta se vuelve,
reticente
y opaca.
Canción
del regreso,
ayer
grité un alud de palabras
para
abrir cauces nuevos
y
derribar murallas.
Ayer
mis ojos acertaban distancias
y como
un remolino
mis dos
brazos giraban
destruyendo
malezas,
o
blandiendo una causa.
Canción
del regreso,
piernas
y corazón apuraban su marcha.
ora explorando amores,
ora andando comarcas
rodando
mi vivir
esperando
tu regreso.
A todos
algún sueño
prometía
mi flauta,
no el
sueño que se sueña,
sí el
sueño que se arranca
de la
tierra renuente y fértil.
Canción
del regreso,
te
espero con ansia,
reclamando
tu presencia
en un
torrente de lágrimas
para
urdir un diluvio
con una
ancha puerta
en la
pared de mi arca.
Canción
del regreso,
ahora
mi voluntad se afana,
desde
el umbral de mi casa
y un
mar de letra impresa
abre
ahora allí una marejada leal
en la
que me interno
dando
al fragor la espalda.
Canción
del regreso,
a veces
el jardín convidador
me
llama
cuando
en rosas,
jazmines,
geranios,
estalla
o verdea,
modoso
en la paz de su grama.
Voy
cantando bajito,
te
estoy esperando,
no
ahondo mis pisadas,
no sé
si por costumbre
cautela
u holganza
con un
gran gozo de placer
porque
llegarás al fin a mí.
Amor sin dueño
Amor sin dueño,
quiero que mi alma se
eleve hacia lo alto
entre suspiros
entrecortados y anhelos de amar
con total intensidad
haciendo palpitar el corazón
con ritmos
placenteros
y sin ansias ni
afanes,
sin que un ser me
esconda entre sus brazos
y no pueda sin
límites amar hasta el infinito.
Necesito que mis
armoniosas
y pequeñas risas y
lloros en flor
se congreguen al son
de las alas
de mis sueños.
Mis frases,
mis estrofas de amor,
son nubes que flotan
y para ello hay que
tener luz de estrella
para iluminar mi vida
en silencio plácido y
sin fin.
Amor sin dueño,
quiero ir por veredas
de la tarde perdida y
sola,
sin sentir el cercado
de ramas
que quieran
encerrarme
con trabas ni
cerrojos.
No quiero que nadie
pase por mi mente
como un aire domado
con ramas verdes
que cercan mi
sosiego.
Amor sin dueño,
no se atreva ningún
ser a entrar
en el plato sonoro de
mi silencio
queriendo quemar
la llama hirsuta de
mi frente
como un ave de marfil
en primer vuelo.
No quiero ser un
pentagrama vacío,
me quiero llena de
notas
que palpiten en mi
alma
encontrando los
versos,
las prosas,
que abren las alas y
vuelan
levantando un
remolino de cadencias
que como ecos lejanos
llegan
a horizontes
cercanos.
No deseo que mi
corazón de poeta
sea un rojo sol
prisionero,
quiero sentirme libre
para amar
con todo mi espíritu
por doquier,
aquí, más allá,
lejos,
en infinitos
espacios.
Necesito cruzar el
éter
dormitando en el
silencio blanco
de la luna llena
o como en potros de
llamas
cabalgar en los
cometas.
Hundirme libre en el
mar
o bajar libre al
abismo
donde la luz no
penetra
y donde millones de
ojos me sorprenden
y contemplan,
son los diamantes
que el gnomo amontonó
en sus cavernas.
Amor sin dueño,
vuela, corre,
descansa,
se lo coge a puñados
como al mar
y cae sobre las almas
que me rodean
en un sueño eterno
sin despertar ya más.
Suelto, escapado va,
sin que se sepa
dónde,
sí pisando los cielos
que miramos
o bajo el techo que
es la tierra nuestra,
inasequible,
incierto,
eterno jugando a
existir siempre
y a su paso en las
altas madrugadas
unas alas invisibles
lo golpean,
lo llaman, lo
necesitan,
es el amo seguro que
se cierne
volando a ras de
tierra
para todos en un
enamoramiento total de la vida.