Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 11 de diciembre de 2019
Lo que soy y lo que fuí
Soy un
alma peregrina
iluminada
por el amor,
entre
arrullos y cantos,
entre
claridades de luna
y
brisas de jardín
con el
corazón infinito
en el
cáliz naciente.
Boca
que busca
el
nuevo verbo de besar.
Fui un
mundo en sombras,
sin fuentes
para beber
ni
refugio de dulzura
en el
vago adormecer.
Lo que
soy y lo que fui,
ser
transformado con el cuerpo
llevando
el alma,
siempre
vanamente
a
pensar en ti
para
que te vuelva a olvidar.
Hoy soy
aire
que me
llena de espacio
y
equilibrio con calma
voy al
cóncavo delirio
con mi
mirada ininterrumpida
en el
vasto universo.
Lo que
soy y lo que fui,
cuerpo
íntegro,
alma no
más adolorida,
en el
mañana iré a lugares lejanos
sin
querer ni un resquicio de sombra,
apresando
siempre
el
resplandor supremo de un verso.
Fui en
el ayer, ayer de ayeres,
los
cantos del dolor entre sollozos roncos,
el amor
me había abandonado
y mi
corazón sufriente,
casi
temblando
se
hundía en el mar de llantos
entre
gritos y clamores
en la
cavidad negra de las olas
y en el
abismo del viento
donde
va lo que muere.
Lo vi
descender
al pozo
de las tormentas,
abrirse
como un loto
en las
aguas tranquilas,
bailando
en las olas,
rebotando
en las crestas.
Soy
ahora en este Hoy
un alma
inagotable
que
mana de una fuente
refulgente:
amor.
Amo la
vida,
abro
los brazos, me regocijo
y me
yergo embelesada
ante el
milagro del existir.
Antes,
mi espíritu vagaba
por la
extensión de la nada,
insensible
a las señales del viento melodioso,
ahora
río, canto, danzo
y los
versos, las ideas, las palabras de amor,
revolotean
a mi alrededor,
girando
bailes sin traspiés,
volando
en el viento
hasta
las hojas amarillentas
que las
esperaban con inquietud.
Mi
mundo interior
ni se
disuelve ni vacila,
se
desatan por dentro
los
miedos sin morir
y como
el canto de un violonchelo
se
evade y se extiende
en el
aire amortiguado
y se
derrama entre olas de caricias
y
ternuras frescas.
Lo que
soy y lo que fui,
antes
no tenía el caudal del amor
que
como río desbordante
inunda
tierras y campos,
ahora
tengo un corazón
pleno
de esperanzas
y de
deseos de paz y de felicidad,
yendo
al claro manantial
donde
la sed termina
y
comienza mi mundo de azul dulzura
resplandeciendo
en la transparencia
de un
nuevo amanecer.
Temor fugaz
Temor fugaz, breve, vacilante,
me enfrenté a él
reconcentrada y penetrante,
sola, muda, predestinada, esclarecida,
en mi aislamiento profundo, en mi hondo centro.
Mi sueño errante y mi soledad hundida
se dilataban por lo no existente,
hasta que vacilé
cuando la duda oscureció mi alma por dentro.
Temor fugaz,
que entre dos tinieblas me perdió
y me cobijó entre turbas alas,
sin riesgos ni desafíos
en una lejanía sin memoria
de encantamiento,
sin una presencia de deseo
alejándome por un instante de
ti.
Temor fugaz,
como un aterciopelado telón
se entreabre y deja pasar
una sombra oscura, de duda, de inquietud.
¿Por qué aparece de esta manera
misteriosa y solapada?
No quiero sentirlo,
trato de no sentirlo,
tengo la leve sospecha
de que me avisa
que en mi vida el amor se alejó despacio,
dejando tan sólo un rastro de recuerdos,
un indicio de imposibles
que me fustigan la piel
con una impaciencia dominante,
con un hervor que calcina
mi corazón desenfrenado
a encender nuevas fogatas
de amores renacidos
como las estrellas cuando brillan
con intensidad en el azul cielo.
Temor fugaz, me hace perder
en el medio de palabras diferentes.
No deseo dentro de mí, la ilusión
de la incertidumbre, la inconsistencia.
Deseo una nueva estación en mi vida,
el viento del amor
golpea a mi puerta
pero la pasividad me impide abrir.
La prevención
de un torbellino de emociones
como una tormenta
puede lavar las heridas más profundas.
Temor fugaz,
pasó y no dejó huellas,
ahora revivo, canto,
creo en el amor que me espera
renaciendo en mi vida
la alegría de vivir
con emoción, desorden, ligereza.
Necesito todos esos sentimientos
que vienen con sabor,
con una cierta mezcla
de un pedazo de soledad
sediento de amor.
Temor fugaz,
se que nunca será demasiado tarde,
el dolor y el miedo,
nunca serán mortales,
hasta la herida más profunda
se cura en el mismo lugar
donde una nueva piel se formó.
El amor puede tocar en cualquier momento.
¡Estoy aquí!
¡Siempre voy a estar aquí,
esperándote, amor,
sin dudas ni sombras titubeantes!
Surgió la luz y me elevó
al cenital esplendor
donde todo está claro,
no hay dudas ni temores.
Ya no estoy dentro de la niebla,
el tiempo eleva las anclas,
el silencio pleno de amor
echa al vuelo enmudecidas campanas
y cumplen su juramento
los horizontes del alba,
la vida toda de día, pura,
flota en el agua,
en el aire, en la nada.
No regresaré
No
regresaré
por el
camino
donde
quedaron tus huellas marcadas,
porque
me llevarán
por un
sendero oscuro,
sombrío,
hondo
y con
obstáculos
que
lastimarán mi alma.
No
volveré
a
pronunciar tu nombre,
sola
vagaré
en
bosques umbríos
y
campos de flores,
jugaré a no recordarte
y
beberé
la luz
de las estrellas
buscando nuevos horizontes.
No
regresaré
a
compartir tu destino
aunque
quieras tenerme
cerca
porque
no quiero volver
a bajar al abismo contigo,
porque tú
ya no
significas nada para mí.
Ya
desapareciste de mi ser,
no quiero sentirte otra vez,
lo nuestro desapareció
hace
tiempo
y no
quiero
volver
a pensar.
No
regresaré,
no me
interesa tu mundo
sin
luz,
no me
mereces
y no te
daré el gusto
de
volverme a tener.
No
regresaré
porque
tus sueños
sólo
viven en la bruma,
vagan
sin empeño,
sin
rumbo,
en un
mundo fantasmal
donde
la risa,
el
canto,
ya no
existen,
sólo se
escuchan lamentos,
llantos,
tristezas.
No
regresaré,
mis
puertas y ventanas
bajo
candados,
herrajes,
cerrojos,
están para ti
selladas
para siempre.
Dejo tu
recuerdo
enterrado
en la
arena de los tiempos
para
que se desvanezcan
por cada lágrima
que me
hiciste derramar
desangrando
mi alma.
No
regresaré,
ni te
escribiré versos de amor,
ni
malgastaré minutos
de mi
existencia
pensando en un ser terrenal
que
sólo trajo
frustración
y dolor.
Ahora
voy a llenarme de luz,
abriendo
mis alas
en
busca de amores alegres,
de
nuevas fronteras,
nuevos
perfumes,
muchas
sensaciones nuevas.
No
regresaré a ti,
escribiré
poemas de amor,
frases,
palabras,
donde
tú
sólo
seas un recuerdo,
crearé
el tiempo
haciendo
correr mis versos
como el
agua
que
recorre su cauce
por los
afluentes de mi alma
alimentando
el desierto
con los
latidos del corazón.
Adiós
amor de solitarias citas,
de promesas incumplidas,
¿por qué seré cruel dirás?
Será
porque no quiero
sentirte
otra vez,
lo
nuestro desapareció,
mi
ausencia desnuda
de
sombras
y dudas
quedará
en el olvido.
No
volveré.