Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 15 de diciembre de 2019
Encuentro inesperado
Encuentro
inesperado,
fortuito,
sin esperanzas
de que
el amor único
fuera
el que se acercaba, acechaba,
con
ímpetus de pasión y deseo.
Mi alma
se sintió acongojada,
mi
mente colmada de pensamientos
incoherentes
y confusos.
¿Qué
sucedió en mi vida
que el
amor, el sentido,
se fue
y aparece otro,
no
deseado, no esperado?
¿Por
qué, amor no esperado,
llegas
sin avisar, sin decir nada,
como
ladrón por la noche,
con tan
sólo ansias desesperadas
de
estar junto a mí
con
promesas de hacer feliz
a quien
no puede impedir que entres?
Encuentro
inesperado,
llegas
arrasando con todos los sentimientos
que
están a tu lado
para
después irte
y dejar
vacío mi corazón,
y
tristeza en mi vida, gris y sin ilusiones.
No
quiero más
que
llegues a tocar
ni un dedo
de mis manos,
ni a
respirar a mi lado,
ni a
sentir el palpitar de mi sangre
corriendo
por mi cuerpo.
Tú no
eres ni serás
la luz
de mi oscuridad,
a pesar
de tu tenacidad
y
paciencia por serlo.
Encuentro
inesperado, no deseado,
te
quiero lejos de mí, muy lejos,
que las
distancias se muevan
como
alas batientes,
llevándote
al horizonte de tu vida, sin mí.
Vete
moviéndote con el viento
en su
susurrar, sosegado,
a
montes que su verdor
sangra
en el río.
Encuentro
inesperado,
con el
hombre que alguna vez
formó
parte de mi vida
pero
que un día cualquiera,
como
todos los amantes
abandonaron
el sentimiento,
se
dijeron adiós.
Él
encontró su camino,
yo
encontré un nuevo sentido
a mi
manera de construir mi sendero.
No hubo
propuesta ni un acuerdo,
todo se
entregó a la nada,
a lo
inconcluso,
sin
palabras,
uno
marcó una ruta,
yo
hablé con un suspiro.
¿Por
qué regresaste a mi vida?
No
quiero que ni roces mi cuerpo,
ni me
mires a los ojos,
mi amor
por ti se acabó,
sólo
dejaste un zumbido en mi alma,
palabras
sin prefijos,
vocablos
inentendibles,
una
dicción no percibida.
No
regreses más,
vete
más allá de la lejanía,
sin
distancia,
que
desaparezca mi nombre
recogido
de tu boca
que
antes era el color
en la
música del viento.
Encuentro
inesperado,
con
sabor insípido y roces furtivos
como
dagas en mi pecho.
Necesito
salir corriendo, agitada,
mojada
en frío, huyendo de ti,
el que
me hizo sufrir,
desgarrando
mi corazón.
Voy
hacia el camino
a una
libertad madura,
con
sabor a un amor de mariposas frescas,
hacia
la luz,
a saborear
la paz
en
espera del verdadero amor.
Lluvia de amor
Lluvia
de amor
que va
cayendo en mi corazón,
lluvia que resbala por los cristales
en
gotas de agua dulce
que
recorren hasta el último de los rincones,
provocando
divinas sensaciones
que se
estancan
en mil
sentimientos interminables.
Se
convierten en un vuelo
de
palabras blancas que mojan,
lentamente, el alma.
Lluvia
de amor,
eres el
espíritu de mis amores,
eres
esperanza y razón,
eres
lluvia fresca en mis manos,
eres
quien busca los sueños
vestido
de estrella,
eres lluvia frondosa del cielo,
sol que irrumpe detrás de las montañas,
aire
que levanta,
que da
fuerza y vida al amor.
Tan
convencida estoy
de tu
gran transparencia,
en la
que vivo,
de que
la luz, la lluvia, el cielo,
son
formas en que te esquivas,
vaga
interposición entre tú y tú.
Nunca
estoy sola
mientras
la luz del día ilumina tu alma
o cuando al encenderse las estrellas
me van
diciendo palabras que tú piensas.
Esa
gota de lluvia
que cae
sobre el papel es
como
una difusa flor de azahar
que tú
me envías
desde donde vives.
Eres
esas pequeñas gotas
de
sentires y relámpagos
que
poco a poco va calmando
en finos diamantes
la
tormenta del alma,
empapando cada espacio
de los
corazones enamorados.
Eres
agua pura
cuya
presencia engalana,
caricia
divina salpicada de sonrisas.
¡Qué
siempre llueva, lluvia fresca del alma
y al
final deje un arco iris!
Lluvia
de amor para el corazón,
lluvia fresca de brisas y amores,
en
besos ardientes y caricias suaves.
Lluvia
frondosa convertida en amor.
A
través de la lluvia
me
llegas tú,
entre
gotas frías
que
acarician mi rostro,
llenas
de armonías las siento,
cierro
mis ojos
mientras
lentamente te pienso
y
lentamente te siento.
Románticos
pensamientos
llueven en mi mente,
atrapando
la lluvia un sinfín de sensaciones.
Yo sólo
te sueño, amor mío
y te
siento conmigo
mientras
la lluvia cae…
en su
húmedo y romántico velo
que me
suaviza…
como
brisa de terciopelo
recordándote
y haciéndome feliz
en este
ensueño bello
como
las gotas que caen
en el cristal de mi ventana.
Prefiero la noche
Prefiero
la noche,
son las
horas en las que amustian
las
nubes vespertinas,
sobre
la azul altura
del
vasto firmamento.
Asómanse
los astros,
cuyas
luces divinas como miradas
pesan
sobre mi pensamiento.
Y es mi
hora,
en las
que entre la voz lejana
de la
campana
que con
lentitud las notas
del
Ángelus desgrana,
a mis
hojas en blanco
los versos de amor anidados
en mi corazón
se vuelcan sin cesar, con prisa
para
que no sean olvidados.
Prefiero
la noche,
porque
mi fantasía con audacia inquieta
sin
cesar te busca.
¡Oh,
poesía!,
en la nocturna soledad secreta.
Muchas
veces,
misteriosa
poesía,
frases de amor dolido,
manchan
mis páginas albas
en el
tedio de las noches acíbaras
y
vuelan por todas mis visiones de armonía
que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero
la noche,
en ella
te busca mi cansada fantasía
y mis
sueños se tienden como aves raras
cuyas
alas exploran
hasta
horizontes lejanos y oscuros
tanteando
tu imagen,
la
única imborrable,
para mí por siempre.
Como
solitaria misteriosa,
vago
volando bajo el cielo
y sobre
el mar
en la
noche profunda y estrellada,
tratando
de percibir tu figura
que
añoro
y tu
dulcísimo firmamento
y en
instantes como un sueño
que se
esfuma,
creo entreverla en un revuelo de la espuma
o en
los astros del Universo.
Prefiero
la noche,
porque
la Luna me acompaña
con su
fulgor, blanco y brillante.
Mi
corazón puede correr
a
regiones ignotas
apareciendo
en el pentagrama
vacío
de mi alma
las notas que buscaba
y no
encontraba y que inútilmente
yo
clamaba para inundarla de amor
como en
un agitado río
entre
tupido follaje.
Prefiero
la noche,
con la
Luna como nota errante
que
parece que extravió su cantar
pero aún así con su luz agonizante sigo,
en mi
perenne búsqueda
de
aquel a quien no puedo hallar,
mi
ideal no encontrado.
Prefiero
la noche,
porque mis versos me aroman el alma
y los
busco en los sones de liras
que van
brotando
entre
pasos de visiones
que
conmigo los van buscando.
En
algunos momentos
no
responden,
no
aparecen en ningún lugar
de mi
mundo interno
y
entonces me inquieto.
¿En qué
lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo
qué estrella se guarece?
Vuelve
a mí, en esta noche mía,
nuestra,
ven con
el viento,
las
brisas,
los
astros del firmamento.
Prefiero
la noche,
quedarme un instante suspendida en lo Eterno
e ir
como el viento,
nómade
del existir
transitando por la expansión del Universo.