Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 22 de diciembre de 2019
Lo no esperado
Lo
no esperado,
la
sorpresa inexplicable que inunda mi piel,
todo
mi cuerpo haciéndolo volar
por
cielos altos y lejanos entre nubes flotantes
acercándome
a horizontes luminosos y cercanos.
¿Cuál
es el motivo de que en este presento intenso,
lo
no inesperado nos invada con brisas suaves,
toques
imperceptibles,
momentos
inolvidables,
horas,
minutos,
segundos,
con
una paz indescriptible pensando siempre en el vivir,
enamorada
de la vida?
Lo
no esperado,
en
un silencio calmo y persuasivo,
el
aire diáfano y puro se detiene un instante,
toda
la quietud del mundo
apareció
súbitamente y la humanidad toda,
alma
con alma,
se
unió en un abrazo fraterno
para
iniciar el gran cambio que poco a poco
se
inició para hacer desaparecer la violencia,
el
desdén,
el
desamor,
el
materialismo con tan sólo fines de lucro.
Lo
no esperado,
superando
los miedos,
los
fracasos,
las
decepciones,
surge
lo mejor del ser humano escondido
en
lo profundo del corazón,
la
indispensable solidaridad,
la
necesaria condolencia,
la
plena esperanza,
la
clamada ilusión,
para
que el existir sea una fuente de amor y paz.
Lo
no esperado,
no
lo dejes ir,
acógelo
en tus brazos,
en
tu mente,
disfrútalo,
saboréalo,
deléitate
con lo nuevo que te envuelve,
dejando
atrás el pasado
con
mantos de lluvia dulce y descansa
en
un pleno bienestar con bálsamos de amor
que
existen pero que sin darnos cuenta
por
la vorágine de la vida real
que
no nos deja percibir su aroma,
su
sabor,
su
dulzura.
Lo
no esperado irrumpe a veces despacio,
levemente,
otras
veces con rapidez nos cerca
y
nos hace sentir que el amor
nos
está esperando siempre,
juntas
las almas en la distancia,
en
caminos paralelos,
jamás
juntos en el mundo real
pero
sí con total comunicación interior
sin
dejar de pensar unos en los otros
en
cada momento especial de nuestro existir.
Nos
amamos en el ayer
y
nos amaremos en el Hoy
y en
el mañana,
porque
lo inesperado llega y nos une.
Lo
no esperado,
la
felicidad,
esa
mágica palabra,
que
siempre se esconde,
se
escurre,
se
evade,
apareció
en este lapso
como
una sorpresa indecisa.
Estoy
en paz,
me
siento libre,
completa
conmigo misma.
Mis
suspiros profundos y lentos
se
suceden uno tras otro
en
lentos y deliciosos respiros
de
amor a la vida.
Tuya soy
Tuya soy,
tiéndeme tu abrazo,
¡ay!,
¡cómo te necesito,
apóyame,
respírame,
grita que me amas!
Cascarón de hojas,
vahos de campo,
de vida,
de viento,
de lluvia.
Hueles a cuerpo
húmedo,
mi pasajero fugaz,
necesito tus besos
apasionados
con sentimientos
profundos y tiernos.
¿Cómo puedo pensar o
decir esto?
¿Casi sin respirar o
atontada?
Cada día quiero más
de ti.
Tuya soy,
hoy y siempre,
no te pierdas en lo
venidero,
a ti me acerco en tu
presente.
Ser es estar siendo.
Prisa, apetito de las
lejanías,
torpe atropello de
las largas dulzuras del minuto,
da tiempo al tiempo.
¿A qué darle palabras
de amor
al poema si lo estoy
siendo?
Tuya soy,
mi amor es lento.
El caudal de mi dicha
eres tú
y como el del agua
fluyen parejos,
lo que ellos hablan
y la espuma dice
suenan de acuerdo.
Tuya soy,
tan sencillo es
quererte
que a veces se me
olvida
que vivo de milagro
el amor fabuloso
que al cargar sobre
ti ingrávido se torna
y como lo redimes de
sangre o de tormento,
por fuerza de tu
pecho,
con corazón de magia,
siento la ilusión de
que estás conmigo,
muy cerca,
a mi lado.
Tuya soy encuentro
la ternura en que se
injerta
el color de tu piel
que me soborna
y adoro tu palabra
que trastorna
y apura mis sentidos
buscándote siempre.
Pienso en acariciar
tu pecho al descubierto
y todo lo invisible
que te rodea,
me complazco en la
luz que te contorna,
muerta de amor en
lecho enfebrecido,
pasto de celo en
huerto clausurado,
corazón por tus
flechas percutido.
Tuya soy,
hambrienta de amor
soy una llama que por
ti clama.
Un agua no pausada sí
cantada,
se allega por tus
manos a mi pecho,
¡oh ríos sin espuma,
tan alzado,
que moja las puertas
de mi cielo!
Tuya soy,
los signos de tu
grave y dulce voz
me reclaman a cada
instante
y despiertas mi
ternura y mis requiebros.
¡Qué umbría en verde
valle,
qué collados!,
¡qué rama sumergida
en niebla y cielo!
Tuya soy,
tú eres la música de
mi vida
en todo mi tiempo.
¡Te ansío ya!
No sé quién eres
No sé quién eres,
ser anónimo,
desconocido,
que quiere entrar por
resquicios
de mi entreabierta vida
para escudriñar mi alma
que como alba nube se
eleva hacia el infinito.
En los duros biseles
del silencio,
inmóvil como águila señera
no permitiré que
hurgues mis deseos
ni roces el llamado de mi voz.
No sé quién eres,
te desconozco,
tu voz es extraña para mí,
te desconozco en mis
miradas,
desnuda o disfrazada.
Eres el desconocido
por estas tierras de
mi hoy
y de mi mañana.
No quiero tener cerca
el aire
que te cerca la
garganta ni despertar
en tus pupilas por no apoyar mis ojos en el
aire.
Tus llamadas son nada
para mí,
tú no estás en el verde levantado del árbol
donde pierdo mi
albedrío
y en el viento caliente del estío,
ni en la orilla del mar enamorado.
No sé quién eres,
tú estás contra un
muro hablando
y mis sentidos crecen
a tu espalda,
flamígero cipreses en hilera
y por los aires un
círculo amarillo
huye demudando mi casta y pura alma.
Quieres hurgar la
raíz de mis sentidos
vedando con tu figura con un cerco de jóvenes
olmos
mis poemas de amor que se esconden de ti,
el desconocido.
No sé quién eres,
muda su verdura el
monte nuevo
con un temblor tocado de rocío
y tú el anónimo como un árbol doncel
quieres irrumpir en
mi vida
con un viento por
vientos perseguidos.
Crece en mí una
hiedra pálida
de dudas ahogando en
desazón al pensamiento
y buscas de tener las horas de la espera
en la ramazón
elástica del viento.
No sé quién eres,
sólo sé que estás
rezagando mi camino
como cruz que aprieta
las nubes
contra el cielo.
Es inútil que me
busques me persigas con tu voz,
tú pisas otro suelo y lo ignoro cuál es tu
anhelo,
yo soy vagabunda del cielo,
tú un vagabundo de la tierra.
No sé quién eres,
no me busques,
no me podrás hallar,
la luna es una nota
errante
que se extravió de su
cantar
y con su luz
agonizante me esconde
y entre secretos me cobija
para que tú no me
encuentres jamás.
No sé quién eres
y prefiero no
saberlo.