Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 6 de enero de 2012

Instantes



Instantes breves, impredecibles, atisbos de momentos de felicidad vivida al máximo, contigo, mi amor.
 Ensueños inagotables, sintonizados en el dar, en el entregarse entre risas y cantos, sonidos de la vida que llevan al frenesí de danzar y amar hasta el infinito.
 Instantes resplandecientes, dan luz porque se ama donde fugaces brillos de amor nos inundan soñando despierta, sin nostalgias ni pesares.
 Instantes plenos de suspiros, como unidades de tiempo, volátiles pero sentidos que, como dormidos, nos inundan por dentro,
 Es el tiempo en el que el amar se queda inmóvil en un plano de poemas internos que nos salpican por dentro y quieren buscar el papel, aquel, el blanco, para escribir lo que estaba oculto, con un estilo propio, diferente, para que suene la vida en este instante pleno.
 Instantes en los que me reclino, me vuelco, me asomo y veo tu mirada dulce y tierna y escucho tu voz única que clama por mí.
 Instantes que hacen de la nostalgia un recurso… de gozoso futuro,
 Mi alma espera como las alondras, cuando hacen nido en primavera, clamando por ti, mi amado.
 Instantes dichosos, de temblores de amor, de íntimos besos anhelados, de noches dulces y cálidas, jamás olvidadas.
 Instantes de soñadores de infinito, que me hacen sentir hondas vibraciones encerradas en mi mundo interior.
 Instantes soñados, donde forjamos poemas nuevos, audaces, rítmicos, sonoros, cual canto de aves o como corceles ágiles, llevando las palabras de amor más allá de las distancias hacia hondas lejanías al compás de la vida.

A través del cristal



Desde mi ventana miro la luna de cristal, la rama roja del otoño cercano, los árboles en continuo movimiento.
Todo me lleva a pensar en ti, el fuego y la impalpable ceniza de mi estufa, todo lo que existe a través del cristal, luces, estrellas fugaces, lunas iluminadas en el tardío atardecer.
A través del cristal recojo mis alas y tiemblo, detengo el vuelo que iba a iniciar porque te estoy esperando, amor, entre torbellinos de valses, tules y gasas ya que mis brazos te anhelan entre cariñosas memorias que vibran cual sones de violines.
A través del cristal mis ojos te buscan, entre suspiros suspendidos, lágrimas ocultas con sollozos que estallan en palabras de amor, vibrantes y cálidas como notas, cantos y músicas de campanas vibrantes de sonidos huecos.
A través del cristal la lluvia golpea rítmicamente y el relámpago que brilla ilumina los cielos cruzando raudamente el firmamento y pienso en tí, deseo tu palabra, cálida y única a mi lado.
MI infinita espera, mi paciencia ilimitada, mi devoción inconmovible, mi resolución eterna, me llevarán al desarrollo de mi capacidad para albergar el Amor.
A través del cristal mis sueños se expanden y estallan como burbujas por tu ausencia que se alarga y la nostalgia inunda mi alma, me acompaña el sentir que no estás conmigo.
A través del cristal veo el mundo irreal como un lugar extraño donde mi amado lo iluminará con su presencia bajo la lluvia suave como mi llanto de soledad, me siento ya en su pecho en un palpitar sin tacto, cerquísimo, de estrella que viene de otra vida.
A través del cristal te espero, se que vendrás y mi alma va hacia ti.

jueves, 5 de enero de 2012

Déjame a solas



Déjame a solas, no quiero más tu amor frío y silencioso, es húmedo río subterráneo en los tejidos de mi ser.
 Déjame a solas, que no paralices mis sentidos, no deseo recordarte ni un instante más.
 Déjame a solas, ¡márchate ya! bramando en torbellino ciego, llévate tu tempestad, volteando tu raudo mundo, déjame curar este dolor profundo que inunda mi alma de lágrimas como cataratas que la dejan vacía y sin esperanzas.
 Déjame a solas, nunca más quiero sentir que sabías a silencio y a sueños y a tactos de deseos, sabías a mi mundo, a todo lo que anhelaba, sabías a amor, a mi amor.
 Quiero reír sin tristezas, llorar con sonrisas, ¡vete ya de mi vida! ¡déjame a solas con mi nostalgia de tus besos y poder escuchar tu melodía aún cuando estés lejos, aún cuando ya no estés!
 No necesito tus ojos para ver ni tus labios para sentir, ni tu alma para vivir, ni tu existencia en mi vida para sonreír ni te necesito para saber amar.
 Déjame a solas, no quiero lágrimas con emociones llenas de ti y de mi llenando surcos de pasión, aclarando tristezas, llenando melancolías, lágrimas que eran tan sólo para quererte y guardadas con sentimiento.
 Déjame a solas, soñándote en cada anochecer, sin colores, sin esperanzas, sin anhelos, sin nada que me recuerde a ti, ni tus suaves palabras en mis sueños que ilusionaron mares, que significaron tu presencia, secretos ya idos de amores a voces.
 El tiempo de amarnos entre tú y yo ya no existe, déjame a solas soñar con el amor, caricias y besos verdaderos y plenos.
 Alma sombría, no llegues más a mí, no mereces castigo ni reproches, no te veré en el pliego más negro de la noche, ahora sin ti brillarán más las lejanas estrellas.
 Eres ya luz entre sombras que no me alcanza, eres flores entre ruinas sin color ni aroma, eres falso clamor entre dulces caricias nunca más encontradas.
 Déjame a solas, olvidarte casi en el borde del fracaso, en el final que asombra.
 Ahora, sola al fin, una luz que el sol no sabe ilumina mi alma con sus rayos de amor, límpido y brillante. Vivo en una claridad, en una transparencia de paz en el gran milagro de un cenital esplendor por no estar más a tu lado.

Un rincón de mi vida



Un rincón de mi vida, allí estarás tú, en un escondite en mi alma, sólo y reprimido. No quiero que golpees con desesperación la puerta de mi fantasía, sólo dame el silencio que me conlleva a un ritmo carismático de soledad que ansía algo más.
 Un rincón de mi vida lo ocupas tú, el que fue, el que era, el que nunca será mi amor verdadero.
 Tenías para mí gotas de agua amarga escurriendo por la pendiente del cristal, buscando mi fragilidad de mujer.
 Quédate allí, en el rincón más oscuro de mi vida, así no mojarás mis sueños con cada mirar.
 Deja que mis minutos se vayan de tu vida, que mis horas no te busquen más, que hoy me pueda esconder en la casa de los días y mañana podré emprender una huída al lugar de los años y no te tendré más en el rincón de mi vida.
 Mi ahora pasa, sin ti vivo el hoy, instantes de una supuesta vida que se irán a la esencia de un deseo de amor.
 Recorro el valle de los recuerdos, de aquellos remansos de tus dulzuras, el dulzor de tus palabras, aquel acento de tu voz y me doy cuenta de que te extraño pero es mejor que pase el tiempo eterno en un mustio alejamiento y no te encuentre más en el rincón de mi vida.
 Te quiero en el rincón de mi vida, no como sombra pareja que me sigue apenas raya el sol.
 Quiero olvidarte en un impecable adiós a un desconocido en una oscura lámina de un rincón de mi vida.
 Eres ahora tan sólo un charco mudo a mis pies, te dejé en una estacada negrura, cruzando concéntricas tinieblas ¡libre al fin de ti! ¡tu rincón en mi vida ya no existe!, entreluces doy por fin con el sendero que hollaré con fuerza para encontrar aquel ser que me dará su luz y su fe para no vivir condenada sin remedio a tus veloces fechorías, pasiones aparentes, falsos besos.
 Vuelco a mi blanca soledad, blanca, inmaculada, ajena a las falsas maldades, malévolas  traiciones y como leve hilo de vida que renace en la noche vuelvo a ser yo, conmigo misma inocente y pura ¿hasta cuándo? no lo sé todavía, hacia un hoy corro, hacia un mañana con toda mi alma entera y casta, sin ti en ningún rincón de mi vida.
 Y de a poco surgirán otra vez los versos, ls sílabas mudas, se oirán desde la lejanía y los poemas llegarán tejiendo amores, reflejando edenes, esperas no estrenadas, caminos buscados en una palabra que en el papel amanece como una virgen radiante.

Caminos cruzados



Caminos cruzados, en la distancia esfumada nos encontramos en la vera del sendero de la vida, entre escaramuzas del destino que nos lleva a estar juntos.
 Caminos cruzados, cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras y se duermen las alas y las flores, nosotros, los solitarios surgimos de improviso, frente a frente y nuestras miradas se iluminan llenas de luz y armonía.
 Caminos cruzados, de sendas desconocidas de la vida, nos entrelazan en instantes preciados de nuestro vivir. ¡Oh alegría de alegrías! Nos miramos en ese lugar preciado en la brevedad del tiempo.
 Entre tú y yo nos unió el amor, allí, Atenea, escondida entre el vergel florido nos llevó a estos caminos cruzados para que se levantaran las leves tinieblas y nuestras miradas se encontraran.
 Caminos cruzados en un hoy de nuestra vida, en diagonales zigzagueantes y oblicuos senderos a través de umbrías soledades nuestras vidas se enlazaron en segundos milagrosos, anhelantes ambos de amar aunque sea un instante en nuestro tiempo del Hoy.
 Caminos cruzados, entre rosedales floridos, arcos de glicinas, enredaderas de azaleas, nos abrazamos entre besos leves y caricias suaves.
Y las palabras surgieron de nuestras almas, los pensamientos se hicieron ecos de amor, entre ventiscas suaves, el azul del cielo nos acogió en nuestro amoroso encuentro.
 Caminos cruzados, sin piedras ni aristas, sin trabas, sí con pastos tiernos y suaves como brotes de tréboles renacidos para que al estar juntos nos sintamos en el Edén.
 ¡No importa cuánto tiempo estemos juntos, muy juntos, sí que nuestras almas vuelen en la fresca brisa del estar juntos!
 Caminos cruzados, amor a destiempo que nos sorprendió a mitad del camino.
 Este amor que florece como lirio en primavera, pero que poco a poco se va esfumando como niebla en el otoño de nuestra vida. Este amor que se estrella en la calma de tus mares y palpita como brasa en el calor de mi hoguera.
 Caminos cruzados, con amor a destiempo es lluvia en el desierto, sol en la aurora, canto de sirenas, miel sobre la hiedra.
 Nos abrazamos con gozo y pasión en el gramillar y la noche vertió sus luces sobre nuestros cuerpos, salpicándonos con el verdor del sendero y el perfumado chal de las blancas azucenas.
Estamos juntos por fin, recorremos los caminos, unimos nuestros sueños en uno sólo, en una continua nube de música mágica.

Desengaño



Desengaño, tristeza y dolor, la verdad afloró en un soplo del tiempo, la traición y la cobardía inundaron mi alma.
Aquel a quien yo consideraba mi ilusión de amor quitó su máscara y en un momento su verdadero yo, se atrevió a ser girar mi vida en esquivas y lastimeras quejas de llanto.
¿Quién es capaz de producir este desengaño tan humillante huyendo rápidamente después de la traición?
¿Qué buscaba al romper la unión, tan tiernamente atesorada, que creí que existía entre los dos?
Desengaño, por fin puedo decir que se rompieron las cadenas que me tenían presa.
Gracias doy al cielo por este gran milagro ¡no más humillaciones! ¡no más mentiras
Desengaño, acíbar amargo y cruel, te amaba demasiado para merecerlo, te entregué mis vanas esperanzas, ¿quién te ha conferido el derecho divino de juzgar y el don de herir y lastimar a quien tan sólo te ofreció amor?
Al fin, todo terminó, dejé de ser el recurrente destino de tus falsas caricias, de ser la corriente perpetua de tus falsas mentiras.
Ya no eres más el fulgor donde se anidaban mis anhelos, arrasando mis sentidos a las alturas inolvidables del más allá.
¿Quién eres tú para ostentar como bandera al viento tus malignas verdades plenas de apetitos prohibidos?
¿Por qué crees tener el don de la persuasión para engañar por falsos caminos a quien te respetó y te dio todo su cariño?
Desengaño, triste y doloroso, has dejado de ser mi dulce amor, el prófugo príncipe enamorado que busca aventuras mortales y peligrosas
Tristeza y dolor pero sentimiento de libertad total y por siempre ecos de mis esperas.
Has dejado una cicatriz más en mi alma pero con firmeza sólo será una raíz muy honda que ni se percibirá.
Mi amor, el verdadero, me encontrará y a mi vida retornarán como gotas de lluvia la esperanza, la fe, los anhelos de vivir.
Desengaño, cruel, pero ya superado, quiso hacerme daño pero no lo logró, mi alma aún apergaminándose de llanto por la desilusión resurgirá, pura y límpida dejando en las huellas del olvido lo que nunca debió acercarse.
Podré así sembrar y cultivar el amor que me inunda mi mundo interior y ser feliz, gota a gota cada minuto del existir.

La noche se acerca



La noche se acerca, las penumbras me envuelven cual manto de entrelazados hilos de terciopelo azul y pienso en ti.
Las nubes grises y altas giran en círculos dibujando en este atardecer tardío, cerca del horizonte trazos de colores que se van diluyendo en la nada.
La niebla torva del silencio ahoga tu luz ausente y como la sal traída por el viento desde el mar te pegas a mi piel y te vas despacio, levemente,
La noche se acerca y aquí estoy con la desgarradora soledad de tu recuerdo, te siento, estás en mí como una sombra de fuego y tormenta.
A través de la húmeda niebla que es un velo todo impregnado en llanto, te vislumbro y deseo estar en tus brazos y la felicidad me inunda.
La noche se acerca y te necesito cerca, me llegan notas aterciopeladas que recuerdan un concierto de amor.
La noche se acerca y te siento lejos, en el dolor de la distancia, del antes y del ahora.
La noche se acerca y tú no estás conmigo, en una lejanía cercana el agua modela tus formas de hombre esculpido en el andar, en el sufrir de las distancias, en el querer de los recuerdos.

La noche se acerca y tu ausencia tenaz me duele, es mi dolor secreto, mío sólo.
Ya no se definir en la distancia si estás presente y me hieres con tu ausencia o si es tu ausencia tan fuerte y desgarradora que vives presente en mi mundo interior desorientado y triste.
La noche se acerca, con ese toque de misterio que da el amor, no te alejes más, mis quejas solitarias me colman el corazón que con alas de ciudad y voz de horizonte se alza entre rumores de caricias no dadas y besos olvidaos.
¡No te alejes más! ¡Ven con la noche y tómame en tus brazos es la hora de soñar con lo que fue, es la hora de soñar con lo que será! 

Engaño amoroso


Engaño amoroso, falsas palabras que me llenaban el corazón de latidos presurosos y alegrías sin fin.
Ecos de amor que como un cetro, ceñían mi mente como corona de flores silvestres, amapolas, magnolias, alelíes.
Me sentía segura de que todo era verdad pero fue un engaño vil, traicionero, pleno de incógnitas, sin   respuestas.
Mi alma de poeta se entristecía, lástima sentí por los crepúsculos, te creí vívido a orillas de los lagos  contigo a mi lado.
Engaño amoroso, ya no se siente el centro del amor, mi corazón de hielo  bajo nieve invisible es sólo un soliloquio, claro, es un esperar que llegue el día en que el amor me alcance otra vez.
Espera, me dijo, aún no se puede encontrar lo fidedigno, el amor ahora duerme. 
Engaño amoroso, me voy a una noche fría recordando los estribillos que tú me arrullabas proclamando tu falso amor, amor de conveniencia, amor pletórico de bajezas, buscando imágenes heridas en mi corazón enamorado y feliz.
Engaño amoroso, lágrimas que como arco de los cielos, bajan por mis ojos en tenues alas que llegan a lares desiertos.
Engaño amoroso, viniste del ayer hasta el hoy, atravesaste misteriosas sendas para llegar hasta mí y con tu filosa espada de palabras me conquistaste, para luego, sin un porqué, recibir de tus trémulos labios, tu despedida final.
La noche inundó mi alma, me volví tierra, me transformé en corriente de agua, onda tras onda, isla ignorada, nadie en el aire sufriendo por tí.
Engaño amoroso, descarado, egoísta. Si yo no encuentro el camino verdadero, mía es la falla, toda la canción de amor está en ella esperando que alguien sepa como cantarla.
Engaño amoroso, cruel y despiadado, que ha borrado toda la claridad de la gala matutina,
Me siento de un hálito de abismo, te amé y me creí amada, flota en esta alborada agonizante que fatiga y marea envuelta en el oscuro pensamiento obsesionante que me dejaste sin tu amor en una amarillenta pesadilla que me hunde en el hoy sin esperar el mañana. sólo la cerrazón entristece  y no ilumina, débil quedó en esa blanquecina luz crepuscular y opaca.

El amor es el secreto



El amor es el secreto de los siglos en receso que va dibujando su invisible rocío cósmico en los atardeceres temporales del espíritu y tus palabras con sonrisas abrazan nuestros mundos profundos y luminosos.
El amor es el secreto y limpia mis tristezas, se lleva mis llantos, es alegría junto a tus palabras con sonrisas que va haciendo de a poco la vida con colores brillantes y límpidos.
El amor es el secreto, avanzo hacia ti, en sueños continuos de inquietudes ciertas en bordes sinuosos de esplendores serenos ¡qué sencillo fue el milagro de encontrarnos!
Emanaciones del amor que le dan luz a mis poemas, no más fracasos y desorientaciones, ni afanes en vela, ya estamos juntos.
El amor es el secreto, todo, todo está más claro desde el más nocturno al cenital abrazo de dos que se aman.
Sin errores, sin reflejos de edenes en azogues desmenuzados y dispersados por el mundo.
El amor es el secreto, la lluvia desgrana el gris de tu mirada, mi angustia se prende de cada gota cristalina, que me regala el recuerdo de tus ojos plomizos y aleteantes.
Emanaciones de amor, eres el fino aliento de la aurora y un abrazo de sentimientos mansos.
Eres en mis días de tormenta, la claridad ineludible que perfora nubes.
La placidez del agua que en mi piel revolotea espera tu regreso para que seas mi inspiración por siempre.
El amor es el secreto y toda esa cosquilla que se mueve en mi sangre y te llama .te siente mío para siempre.

Dialogo interior



Diálogo interno, palabras volátiles, sutiles a veces, buscando la verdad interior, otras veces bruscas, violentas, entrecruzando voces con silencios olvidados y secretos.
Diálogo interno ¿a dónde me conduce? ¿Qué busca en mi alma taciturna y triste y en mi corazón vacío de amor? 
Nadie fue capaz de reemplazar el amor que tú me dabas y el que tú mismo me inspirabas, hay silencios que no son silencios cuando se ama, son ecos profundos, suspiros que arrebatan el cuerpo y el alma y que surgen cuando hemos sido cautivados de manera total y profunda como lo has hecho tú conmigo.
Diálogo secreto, mundo mudo de palabras que vuelan en mi interior y balbucean, murmuran, se hunden en las noches lúgubres hasta que finalmente se encuentran en el nivel de las raíces donde se confunden todos los sentimientos.
Diálogo interno que vive en esta mujer poeta y mi espíritu como casa abierta, no tiene llaves en sus puertas e invitados salen y entran sin casi darnos cuenta.
Diálogo interno de palabras aladas, sagradas,  plenos de sentimientos, a veces antagónicos, otras veces coincidentes en búsqueda  de la cordura, la verdad, la armonía, la fidelidad de sí mismo.
Diálogo interno, lucha entre palabras que conllevan a la búsqueda de las fuentes del pensar a buscar la esenciabilidad del existir.
Son vahos de misterios, espejos de nácar, de lágrimas húmedas, que me llevan a existir a través de la vida, a existir a través del tiempo.
Diálogo interno que conlleva a entrecruzar todos los pensamientos, del ayer, del hoy, del siempre, marchen por otro rumbo para no conocer el dolor, el miedo ni la tristeza sin limitaciones, sin entredichos.
Me siento vulnerable, desnuda, pero habita en mí, en el fondo de mi alma, un camino que pide a gritos, que clama… por ser recorrido.
Diálogo interno, retumban las preguntas, los ecos contestan, buscando la entrega total del signo que ilumine el camino que nos lleva, en su trémula espera,  al gran amor a través de nieblas, nunca bastante claro pero sí seguro y total.
Hallazgo al fin de coherencias de palabras unidas, enlazadas, colmadas de luces en el arco de los cielos, bajando de  tiempos del ayer hasta el hoy.

Mi dueño desconocido



Mi dueño desconocido, déjame en mi soledad dormida, no quiero tus cadenas de hierro que me son leves de llevar y no las siento porque hay otra cadena hecha de olas, de tierras, de vientos, de suspiros, de sonrisas, que me atan, yo no sé a dónde me esclavizan pero sé que es a ese dueño desconocido, a ese dueño que desde las sombras despierta mis deseos de amar.
Mi dueño desconocido me mueve el cañaveral de la pasión, no me permite dormir extasiada por sus susurros, sus silencios sin ecos y sin caricias deslizantes del más allá.
Eres mi árbol florecido y hoguera de estrellas que viene en las noches de abismos a buscar mi roce con suavidad y dulzura entre llovizna de azahares que por dentro me abraza aún entre las tinieblas grises y densas que lo envuelven.
Mi dueño desconocido, ven a mi lado y trae tu flor de cielo a mis manos que claman por ella y los racimos con verdes hojas embriagantes de las sombras que la devorante sed de la sangre aplaca.
Quiero hundirme contigo en los mares profundos, tras los corales liberadores del tedio para llegar a través de ti al lugar de donde tú como fantasma protector me protege y me ama.
Mi dueño desconocido tus manos de ondas me acarician la piel, me arrancan el cansancio de los días, las cruces de la tierra amarga y me envuelves en un manto de lluvia para que recupere la azucena jubilosa de los días por venir.
Me haces crecer poderosas alas, en manos, pies y cintura para cortar, como golondrina, el cielo suave del agua y vas abriendo para mí el tupido follaje de la misteriosa selva tras los colibríes y las rosas de primaveras salvajes.
Mi desconocido dueño, me haces sentir casta, transparente, luminosa y serena como la inmensidad tornasolada que amorosa me abraza.
Me dejas como yo siempre quise vivir libre, sin que las sombras y las piedras pesen sobre mi espalda y haces que ángeles vigilen mi seguro cuerpo, convertido en puente, que necesita ir hacia ti y llegar al infinito por las olas, vientos, luces y cielos azules y abiertos.
Mi desconocido dueño, mi arquero del sol que por el bosque de cristales potente avanzas hacia mí.
¡Todo el mar en tu pecho! ¡ Todo el cielo en tu alma! Arranca el misterio a las sedas del alga y como pez con alas, bien seguro, ven a mí, pronto, muy ´pronto, de entre las ondas azuladas corre y vuela en la pradera sin medida de las verdes aguas y alcánzame ya…

Artilugios del amor



Artilugios del amor que me están agobiando, llamándome a la tierra, sin ti a mi lado, en la distancia, es el hueco de tu cuerpo.
Como espía del silencio, con ingenio y prudencia espero unas letras tuyas, una voz que me dijera lo que me hace falta escuchar.
Cazaba en alfabetos dormidos en el agua, en letras vírgenes desnudas y sin dueño, esas letras intactas que juntándolas no me las decías tú.
Artilugios del amor que con artificios y giros en un ir y venir nos llevan un día, al fin, a escuchar tus sílabas entrecortadas en tu voz que fue una pura sombra de voz que yo escuché con todo mi corazón torpemente entregado a ti.
Artilugios del amor, ¡ven a mí!, aunque sea vacilante, todo trémulo a besarme, no quiero tu ausencia sin labios, mi único amante por siempre.
Voy hacia el camino que me conduzca hacia ti, para poder estrecharte entre mis brazos rápidos, largos y cálidos.
En los cielos abiertos van trazando los pájaros códigos de los vuelos, tu nombre va entre ellos, no se escribe, donde se escribe, está escondido entre las estrellas que se leen con largas lentes claras.
La aurora borra noches, el mediodía auroras y las tardes sin ti le quitan forma de ser a los días.
Artilugios del amor, ingenios creados para ser amados, no puedo vivir sin ti, lo que más deseo son tus besos, caricias de tu corazón que anhelan tenerme y estrechar sin fin, sin pena, mi dulce cuerpo pensado.
Y siento que te acercas, que quieres vivir conmigo es signo puro, seña en besos, en presencias de lo imposible, de tu querer que sea tuyo siempre.
Artilugios del amor, te esperé desde siempre, desde el ayer y el hoy, fui a lo más hondo para ver si al fin estabas.
Y a ti, sólo se llega por ti.
Te espero para que me lleves a tu mundo, en el que el Amor es un cielo nuevo.
Artilugios del amor, yo quiero estar donde estuve contigo, volver.
¡Qué milagro tan inmenso ese, volver otra vez, repetir lo nunca igual de aquel asombro infinito!.
Y mientras no navegas tú, me quedaré en la orilla de los sueños, de las estelas, inmóvil, quieta, enhiesta, porque sé que donde estuve ni alas, ni velas, ni nubes, me llevan como lo haces tú.
Artilugios del amor, te quiero junto a mí, quiero tus besos con sabor a zumos del mundo. ¡Qué gusto dulce a tierra, sol y amar!.
Y caen mis lágrimas sin que nadie las vea, sin un gran sollozo que tu estrechas en tus brazos y las secas besándolas ya que vienen de ti, son tú, dolor de tu pecho lágrimas mías, sollozos míos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mientras espero



Mientras espero inunda mi alma el perfume lejano de tu ausencia que acaricia mi piel y me abraza tu silencio.
Mientras espero me rodea un silencio de voces y ojos cenicientos de cristal y te amo en la espera en un letargo impreciso que arrastra en sus alas minutos y tormentas para acercar a mis caricias el fuego de tu piel.
Mientras espero borro el sueño de tu lejanía, mi delirio, mi ilusión, mi incertidumbre.
Mientras espero, te quiero en mi presente, en este hoy de cantos de cigarras, de trinos enjaulados, de flores indefensas y de cielo lleno de brotes blancos.
Y al sentirte, de mi alma se abren palabras nuevas, encendidas de amor, sílabas largas, versos áureos que acarician tu ser.
Mientras espero te siento como la sombra que me acompaña.
Te busco y te pienso, eres el que alimenta mi espíritu y calmas mi sed.
¡Ámame!
 Seré la sal de tu camino y el verde de tu sombra acogedora.
Mientras espero, lentamente me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro desde lo hondo de mi ser esa presencia esquiva, plena de misterio que me niega tus manos y tus ojos.
¡Qué difícil es encontrarnos!
 Te encontraré mientras espero, a través del misterio nunca bastante claro y estaré contigo en el remanso de agua mansa, bajo la verde cabellera de un sauce.
Mientras espero, pensativa y triste oculto mi pena muy dentro y mi corazón palpita sin engaños, buscando la paz y la ventura, reviviendo lo que pudo ser y no fue.
Las preguntas me acosan, ¿por qué para poder tenerte en mí, no debo tenerte para mí? ¿Toda mía es la culpa de tu ausencia? ¿Será mi culpa? ¿Y tu miedo a amarme y ser amado?
Mientras espero, más te amo cada día porque estás en mí y la paz serena del amor que siento sacude mi soledad y me hace sentir que acaricio el pétalo de tu sombra y que sigo viva, existo, gracias a ti.

Nuestra historia



Nuestra historia, sólo nuestra, la vivimos con total intensidad por cielos abiertos, verdes follaje, flores de jacarandá en campos de amor.
El cáliz de ambrosía que alzamos juntos nos condujo al umbral total de la felicidad.
Nuestra historia, con altibajos, de lejanías y cercanías, de discordias y armonías. nos conducen a esta nueva existencia.
Nuestra historia que como un río que corre rumoroso, resbaladizo, zigzagueante, nos lleva uno junto al otro, viviendo momentos de intensas emociones.
Los dos, unidos como alondras, nos arrullamos en las noches de estío bajo cielo estrellado.
Nuestra historia en la que somos protagonistas de amor de amores entre velos espumosos de azahares blancos y cerezos en flor.
Cuando estamos juntos siento alas en mis ojos y nubes de música en mis manos. Siento en mis pies enloquecidas olas y jilgueros de viento en mi garganta.
Nuestra historia nos hace acercar uno al otro y todo en nosotros quiere volar, quiere ir a un arroyo rumoroso, quiere enredarse en un balcón de arroyos grises y perfumes amarillos.
Nuestra historia nos hace vibrar y acercarnos siempre aún desde lejos, entre alondras y palomas, nos atraemos desde la distancia que es verde y planicie pura y nos llevan a abrazarnos entre hojas frescas y aguas de espejos caminantes.
¡A fin estamos juntos! Y me ahogan tus ramas de piel caliente. Me sacude el elixir de tus caricias cual sibilino pájaro de fuego.
Nuestra historia aturde todo nuestros sentidos y queremos sentir ese cerco que nos rodea y hace confundir nuestros cuerpos, nuestro aliento, nuestra piel, nuestros ojos de humo y de mundo sin final.
Apaguemos el viento que delira y nuestros temores indefensos y llegaremos juntos, muy juntos a la perfección del amor.
Ésta es nuestra historia, solos tu y yo, nuestro cuerpo perfecto, nuestra historia de dos, nunca impredecible pero sí eterna.
Nuestro amor es historia compartida como una huella que no se olvida, una lágrima en la almohada, un suspiro que no acaba.
Cuando nos abrazamos, tu piel de nave humedecida, me sacude, me desdobla y me eleva.
Somos dos, nacerán de í y de mí nuestros abrazos como nacen en tu boca las flores encarnadas que dejas en la mía.
Volaremos juntos, nos tragará el viento y distancia luminosa nos hará soñar en que hoy… tal vez mañana… quizás un día los dos estaremos en nuestro nido de amor.

Soñándote despierta


Soñándote despierta, te añoro, te extraño, te quiero en mi mundo mágico y en el real.
En el sueño los seres se desnudan íntegramente, no hay sonrisas falsas, gestos ocultando las intenciones y si pudiera gritar, las palabras serían testamentos de versos de amor para repetir, libres de mentiras, la hazaña del día y el amor que tú despiertas en cada poro de mi piel.
Te sueño bajo un manto de oropeles, de luces titilantes junto a mí.
Pongo mi mano, humildemente estremecida sobre tus rodillas y mi cabeza se posa en tu pecho escuchando el latir armonioso de tu tierno corazón.
Soñándote despierta, abrazada a ti, sin preguntarte nada, de miedo de que no sea verdad que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazada a ti sin mirar y si tocarte, no vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, esta soledad inmensa de quererte sólo yo.
Soñándote despierta, veo a mi lado tu cuerpo, tu beso, tu abrazo frenético buscando su realidad en mí como un puro y mágico milagro.
Soy tu desnuda Venus cierta, entre auroras seguras que se gana a sí misma queriéndote.
Soñándote despierta,¡de tan cerca y de tan lejos! Y pienso en ti felíz entre pámpanos de luz.
Soñándote despierta, sobre tu corazón entregado a la vida y sobre el río inquieto de tus pies y manos.
Y soñando alguna vez diré que sí, que no, respuestas de azar y de milagro a preguntas que ignoro, que no veo, que no sé y cuando me despierto ellas se esconden, ya invisibles, se apagan, se van.
Soñándote despierta ¡ qué paseo de noche por la playa iluminando la luna el mar que fosforece con tu ausencia a mi lado!.
Me acompaña el sentir que no vienes conmigo pero que piensas en mí y eso da calor al alma, reconforta el corazón.
Los espejos, el agua, se creen que voy sola, se lo creen los ojos, sirenas de los cielos plenos de estrellas titilantes pero en mi mano yo llevo estrechada la tuya, cálida, tierna, que palpita en la mía.
Soñándote despierta estrecho tu cuerpo junto al mío y siento que tengo contra mi pecho un palpitar sin tacto, cerca, muy cerca, de estrella fugaz que viene de otra vida.
Soñándote despierta escribo para ti mis versos de amor escritos con notas musicales que vuelan ingrávidos por el aire hacia un mundo nuevo, el nuestro.

Y tú... me acaricias



Y tú… me acaricias, me estremezco de emociones reencontradas, de ilusiones níveas, el estar entre tus brazos es llegar al infinito del existir.
Y tú… me acaricias, el sol esconde los claveles de la brasa y mi cuerpo te siente y vibra en las ondas del aire.
¡Ah!,  qué emoción profunda me envuelve en el tremendo afán de ser ola, nube de sal, deshaciéndose en la llanura fluyente del mar de tu cuerpo extendido a mi lado.
¡Cuánta gracia, me entrego a ti, soy tuya, pájaro de fuego y ramos de laurel en mi enardecido pecho que se agita cual destellos de lirios de espuma .
Y tú… me acaricias, es el minuto esperado, la hora larga, la noche entera, entre suspiros entrecortados como sonoros espejuelos de plata.
Mis entrañas se agitan con tremenda fuerza y me entrego a tus manos suaves y sedosas envolviéndote con guirnaldas de flores y collares de música.
Y tú… me acaricias y en tus brazos poderosos, me estrecho y nos elevamos juntos a la divinidad misma por fuerza del Amor.
Nos vamos en las manos del viento, sin dejar huella, como flores sin dejar rastro y nuestro amor crece…crece, hasta llegar del crepúsculo al horizonte lejano.
Nuestras miradas se cruzan y nos llevan al infinito anheloso que buscábamos.
Y tú…me acaricias, con pámpanos de luz y yo como pájaro del canto voy feliz a tu boca sensual, suspirando entre cada beso cálido.
La alegría nos inunda y de nuestras diestras jamás se apartan y nuestras formas sobre la arena de la playa se extienden en un solo ser.
El aire salado, sensual, nos rodea y roza nuestra piel y somos felices, indolentes, sin dejar de besarnos y de amarnos entre redes de antiguos violines que nuestros cuerpos reclaman.
Y tú… me acaricias riente y libre con guirnaldas de piernas y brazos y nos abrazamos cantando por las aguas y arenas ociosas en la inmensidad verde y azul.
Y juntos retozamos desnudos en las aguas entre azucenas de blanca hermosura y vestiduras de música.
 Y la luna entre los sauces se asomaba y acompañaba nuestra danza de amor también desnuda y casta.                  

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El desconocido



El desconocido se acerca despacio, en actitudes pertinaces y constantes, sin rostro, sólo se escucha su voz sigilosa y misteriosa.
¿Qué pretende? ¿Qué busca? ¿De dónde ha llegado y por qué?
Tiemblo sólo al escucharlo aún en su presencia ausente y al unísono, la angustia y el placer me inundan.
Su voz despierta en mí sensaciones nuevas y placenteras y a la vez dudas y temores en el momento que se siente llegar.
El desconocido me hace pensar en evadirme, desaparecer, eludir los momentos de gozo por una soledad desvivida ,para vivir como junco trémulo sin pasiones ni evasiones para desandar el último eco de su voz sin rostro.
¿Por qué me eligió a mí? ¿Qué designio del destino en silencio le dijo? ¡Esa!.Pobre de mí llegó a mi vida pura a devanar de a poco sólo con su voz mi dormido ser que estaba en perpetua paz.
El desconocido es como una espina de amor que me quita ligaduras del polvo que me abrazaba y me levanta para el canto de su amor ahogante.
Desconocido, ¡aléjate de mi  vida! Déjame seguir creciendo libre para que en mi pecho vibren las trompetas radiantes del agua pura y cristalina.
El desconocido ,es alguien a quien no conozco , lejano, muy lejano, que está entrando en mi vida a hurtadillas, quizás porque no existe.
¿Quién eres tú que llegas a golpear de improviso las puertas de mi cuerpo y de mi espíritu?
Has empezado a despertar una feroz y fatal llama en mi pecho aún cubierto de dolor y dudas.
No  sé hasta dónde y cuándo seguirás a mi encuentro pero no quiero ser tuya,contigo el peligro acecha.
El desconocido oculto, sólo con su voz alcanza para desnudar mi alma que estaba en perfecta quietud en mi isla prodigiosa donde estaba tendido el contorno de mi cuerpo y que casta luz inaccesiblemente luminosa , desde lejos vivía en vigilias verdaderas y únicas.
No quiero jugar más contigo, día a día, no quiero ser un adversario de nadie en esta vida , quiero el remanso claro y diáfano pleno de  felicidad y sonrisas  en el fondo del imperio de las nubes , escribiendo , acariciando en  las teclas de algún papel ,recuerdos de amores sin heridas ni escarnios.

Recuerdo tus rosas rojas




Para ti, mi musa, mi inspiración, mis sueños dorados, mi juventud y mi otoño, mi homenaje es para ti excelsa mujer poeta.
Tú inspiras mi vida, la forjas, la haces revivirla a tu través, mi corazón te llama, mi mente te clama.
¡No me abandones nunca! Los años pasados juntas, ahora siempre presentes, en las que me decías despacito “mi diosa” ¡No! La diosa eres tú, la excelsa poeta, la que atravesará por siempre los campos del olvido.
Por ti y para ti surgieron mis prosas poéticas de amor. De ese amor que vibra y late en tu corazón y en el mío.
Mujer de mujeres, poeta de poetas, todo lo que vuela en mis páginas en blanco, amarillentas, apergaminadas, en pequeños trozos,   minúsculos, son fuente de amor que tú quieres que se vuelquen en el mundo inundando almas con poesías de amor para que los sueños de todos sean uno solo.
Haz creado esta misión en mi vida sumergiéndome  en una vorágine de sentimientos y pasiones, entre misterios y nostalgias.
Como a ti me dicen transgresora de las letras porque  el amor que emana de mi mundo es profundo, sensual, único con todo la fuerza de la energía que viene de ti.
Me has hecho transportar contigo a la fuente del saber del alma humana.
Hoy juntas en una estrecha, alta y espiritual comunión de arte y tú como ángel blanco del alba estamos unidas por estrechos lazos que nunca se romperán.
Alguna vez, aunque tarde, debía decirte lo que para mi haz sido, báculo de flores, lámpara de luz indefectible, la palabra exacta, la ternura compartida.
Eres mi inspiración por siempre, te siento cerca de mí cada día y cada noche y me transmites sabiduría, prudencia y amor verdadero hasta mi último aliento de mi vida ya que tú presencia esta en todo momento a lo largo de esta mi vida.
¡Loor a ti Juana! Poeta de poetas, mujer de mujeres, tu energía creadora ha llegado hasta mí, tú lo quisiste y lo seguiré haciendo por siempre jugando con las palabras que tu enciendes en mí.

Sin libertad




Sin libertad, ¿a dónde irás? Te la quitaron y tú la ofreciste como en bandeja de oro con pétalos de rosas al mejor postor.
La vida entre tambores que andan por tu sangre no merece ser vivida, trasmitiendo la maldad, los celos, la envidia, la ignorancia.
Sin libertad vives en un submundo profundo, la luz no te ilumina como en una galera encadenado y tu mente divaga  en recuerdos ingratos y hablas sin pensar que hieres y lastimas.
¡Basta ya!, medita contigo mismo, reencuéntrate y haz que el amor, el verdadero te envuelva en una túnica de lentos llantos.
Sin libertad, mudo levanta tus brazos y clama por paz y paciencia como si pudieras salir de entre los escombros de pesadumbres y bajezas en las que estás sumergido.
Yo tengo mi rostro feliz, mis libres brazos y todo cuanto tengo, es Amor, lo más sagrado que a raudales sale de mi pecho aún a pesar de que crean que no tengo cualidades de ser humano sensible, de que soy pérfida y arpía.
Viven en la equivocación del no saber, del no vivir intensamente, de tener un corazón duro como un roquedal o roto en cenizas.
Sin libertad, no piensas, no razonas, eres intolerante y te vas desgastando con el tiempo, dando valor a lo mísero y pequeño por conveniencia propia.
¿Sabes  lo que significa valorar a alguien? ¿Sabes  defender lo querible? ¿Proteges a quién te quiere? No, eres calculador en tu cueva sin amor, no das ya más valor a las cualidades, sólo te interesa lo superficial y fútil, no lo verdadero y único.
Sin libertad aún cuando creas tenerla vivirás sin lo más preciado de este mundo, el amor incondicional.
¡Qué solo quedarás sin espigas de amor en tus brazos!
Todo cuanto en la vida quieres gozar no te pertenece a ti, es de los otros, los que te rodean en un mar de la nada, en un valle de las sombras donde el frío te rodeará y la felicidad huirá de ti, sin nada en tus frías manos, aún cuando creas tener todo.
Tenías inteligencia y coraje, piel y pechos duros para sufrir y vencer los golpes, los ultrajes, los manejos de gente necia y no supiste abandonar lo que creías necesario y llegaste  al final.
¡Cuán poca fuerza la tuya! , entre el polvo pero con necesidades materiales cubiertas, permitiste que invadieran tu libertad y quedaste desnudo y solo.
No supiste ni pudiste valorar lo que te conducía al sendero luminoso de la felicidad.

Palabras elocuentes



Palabras elocuentes, que oscilan entre mi gran silencio y mi voz que quiere clamar, ¡ven amor!, ¡te estoy esperando!.
Cimbrean mi alma toda, me acarician por dentro, con una extraña delicia de tocarme todo mi cuerpo y mi mente.
Palabras elocuentes que ondulan con un afán trémulo de no separarme y quedarse junto a mí en donde ellas quieren, aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Mimbrean cerca de mí y a hurtadillas se cuelan por mi mente inundando mi alma de calma, paz y amor.
Atraviesan mi todo desnudo y perdurable y mientras siguen dando vueltas y vueltas a mi alrededor se entregan puras y con delicias en contactos rápidos y llegan a mi centro inmóvil que las escucha embelesado.
Palabras elocuentes me traen gozos, besos, luces, regalos que son dones de entrega total. Son símbolos, signos de que quieren llegar a mí y entregarse enteras en un amor pleno sin más destino ya que ser mías y darse por entero diciendo: “soy tuyo, sólo tuyo” y entonces tengo miedo a una nube, a un cielo, que me puedan dejar de estar un minuto sin tu amor.
Palabras elocuentes, sencillas, hondas en su significado, son como el sol que me acompaña y en las que me apoyo por el camino incierto, son escudos que resguarda mi pecho de borrascas y dolores.
Palabras elocuentes, son como el mar, llegan a mí agitando en el puño brillante los laureles de la roja mañana.
¡Por las aguas sin cadenas, canta el alma!.
Palabras elocuentes, buscan la raíz de los quebrantos para hacer que desaparezcan y ofrecen el goce perfecto, el lucero que nace en mi frante por la ofrenda del Amor venturoso, apurando en la breve llama la intensidad de los ímpetus de deseos y amor.
Palabras elocuentes, exactas, de silencios largos que hacen latir el corazón con ternura, suspiros que vuelan en el aire compartiendo instantes, minutos, de intensos deseos que estallan entre pétalos y pimpollos de rosas blancas

Presagios no esperados




Presagios no esperados   , en un soplo del tiempo la verdad afloró en mi mente y surgieron en mi mente sin querer aceptar que estaba envuelta en falsas verdades  en palabras sin  amor crueles y despiadadas que creí eran ciertas y me enamoré de lo alcanzado.
Presagios no esperados   , tu voz rodeó mi corazón y se hundió en mi alma, en lo profundo, en lo escondido, para tenerte siempre allí y me equivoqué, tu querer no era cierto, yo era simplemente nadie con quien te sentías importante frente a mis poemas, frases, versos de amor, inspirados en tu seudo amor que en mí era verdadero y único.
Hoy digo ¡ basta ¡ ,¡ ya no más ¡ me alejo de ti para siempre, me despido de tus viles arrumacos sin sentido, de tus ¡te quiero! , usándome como un fantoche a quien con hilos invisibles, lo usabas en tus momentos de soledad. ¡Vete! , no quiero sentir los miedos típicos de situaciones que sólo nos conducen al borde de un abismo sin fin.
Presagios no esperados, iré desde este instante rompiendo todo y volviendo ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, y te digo… Ya no te quiero más, ahora soy yo la verdadera, la pura y límpida de alma vacante disparada del arco más casual contra el cielo y el suelo.
Asustada, ciega, veloz, me alejo de ti, sin mirar hacia atrás, sin ver nada y queriendo lo que veo.
Presagios no esperados, me desprendí ahora del te quiero, del deseo de estar entre tus brazos y ebria toda en tu esencia ya no sentida, no pido nada, aplasto bajo mis pies ligeros la paciencia y tu mundo y lo lleno de ruinas, órdenes, tiempo, penas en una abolición triunfal, total, de todo y me voy en búsqueda de la felicidad de estar conmigo misma, empinada, mi frente erguida.
Presagios no esperados, no quiero caer , ni doblarme como una heroína sobre su hazaña inútil, sólo     pretendo no pensar en ti, en no depender del minuto sagrado que era escuchar tu voz que me decía…¡eres un ser tan querible!
No dejaré aún muriendo de pena, humo ni memoria de haber sido tuya y nadie lo sabrá, ni tú mismo.
E iré al encuentro de júbilosos monosílabos, de frases dulces, de versos de amor que un sí contestará a otro sí y repetiré diálogos que se oirán por encima del mar llevando mis palabras que se leerán por el aire como relámpagos de plumas que como nieve caerán copo a copo, cubriendo la tierra de un áureo amor esperado por todos.
Presagios no esperados, pidiendo a gritos lo que creí imposible, tantas veces pedido, callado  tanto tiempo y que hoy, nada más que hoy, de que esos te quiero falsos, aparentes, cortezas de cenizas me dejen con la gran delicia de esperar lo que llegará con un gran suspiro a mi espíritu en calma para darme Amor, el anhelado.

Ahora que no estas




Ahora que no estás, las horas pasan más lentas, el río corre despacio, el viento se detiene y tu alma ausente de mí hace que mi corazón vibre sin compases de alegrías y felicidades.
Ahora que no estás, quiero llorar e inundar mi olvido piadoso, mi corazón atravesado por el dolor de una traición que como espina me ha herido profundamente.
Ahora que no estás, rodeada de sinsabores, llena de mil preguntas que agonizan en mi mente sin respuestas.
Todo se perdió en un inmenso abismo.
Aún entre tantos devaneos  quiero no dejarte ir.
Ahora que no estás, invoco a los dioses del amor, para que iluminen tu alma y despiertes de tus incertidumbres, tus indecisiones, tus vagas ideas y me regresen tu amor intacto.
Ahora que no estás no hay instante en los días de mi vida en que sin quererlo te piense y suspire y en las noches te sueño conmigo.
Ahora que no estás lleno las páginas en blanco y escribo recuerdos palpitantes y existentes que a tu lado viví.
Te conocí tan de tiempo, que en tu amor me recuesto, cierro los ojos y camino sin errar, a ciegas, sin pedir nada a esa luz lenta y segura con que se conocen las letras y formas, pensamientos e ideas que me llevan a creer que tú eres, mi invisible existir .
Ahora que no estás, que te has ido, diciéndome que no me quieres, que has encontrado otro amor, ¿qué le digo yo a mis labios para que dejen de nombrarte?
Tengo preparado el cuerpo para el dolor y el beso que no te di con la sangre en su sitio, quedará dormido en mi regazo hasta el día en que quizás llegue alguien que me ofrezca sin más espera lo que tú no supiste dar.
¡ Ay amor si me quisieras, si volvieras a mí aunque sea un instante, sería el gran día que con sólo una palabra abrirías las puertas de mi corazón!