Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 31 de agosto de 2012

Te siento


Te siento cada día rozándome invisible, sutilmente, impalpable, sin tocarme, te deslizas a mi lado y aunque sé que siempre te he llevado conmigo, eres siempre la suave, dulcemente imposible, mi lejanía luminosa. 
Te siento cada día cantar, más no sé donde, eres algo que vive más allá de mi misma y aunque siempre eres nube y horizonte lejano mi espíritu solitario te sueña siempre. 
Mi alma te busca tras toda emoción ¡Mi camino está lleno de tu nombre! ¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Te siento llegar, muy cerca de mí, trastocas mi mente en un torbellino y quiero cantar con la voz del alma el himno del amor eterno, quiero abrazar con mi cuerpo de luna el templo de Eros de tu alma tranquila. 
Te siento, quiero sentir tu presencia huidiza, sumergiéndome en la luz de tus caminos, volar con el ritmo del viento hacia las alturas del amor y entregarme a ti para siempre en el éxtasis de nuestra unión secreta. 
Te siento, tu suave aliento ya roza mi piel, presiento tu ser que se acerca y como todo en mi vida es un presentimiento. 
Soy como hoja media desprendida que ya la agita sin llegar el viento, quedo hoja temblorosa y conmovida al imaginarte cerca de mí. 
Te siento, mi angustia y mi tristeza se han volado lejos, sólo aparecen chispas, destellos que calman en fervores tu presencia cercana en innúmeros espejuelos que sobre la faz de agua anuncian tu llegada. 
Te siento y en una agitación creciente, un festivo clamor de relumbres, de fulgores, proclama que estás ya conmigo en una paz eterna de amores y de goces. 
Te siento ya y entre luces, sombras, brisas, vientos, el cristal es la espuma surtidora como fugitivas centellas  refulgiendo en sus reflejos.
¡Ah tu voz lenta y triste, ya la presiento a mi lado! Eres mi sed, mi ansia sin límite, eres mi camino ansiado. 
Te siento y vas tiñendo con tu amor mis palabras porque todo lo ocupas tú ¡vivamos siguiéndonos uno al otro como el viento que lleva la hojarasca y sumerge de besos la distancia.

Prisionera del tiempo


Estoy entre sombras, en demasiadas visiones, pero mi vida algo tiene de plácido,  no todas son heridas, hay atisbos de momentos de amor y ternura que se cuelan en los resquicios de mi alma. 
Prisionera del tiempo ¿de cuál?, ¿del de Hoy?, ¿del de ayer?, ¿del de nunca? 
La vida tiene sombras y las pasiones que ya no existen, agonizantes, la ternura huída, todo lo amado que al pasar se olvida es fuente de angustiosas decepciones. 
Prisionera del tiempo, me escondo, huyo, corro y a hurtadillas lo dejo pasar sin que me encuentre para vivir el remoto porvenir que traerá hondos y vívidos cariños, ternura profunda y besos puros. 
Viviré amaneceres distintos donde la brisa juguetona bajará a dejar en mis alas ganas de volar, atravesar el cielo como aquel lucero. 
Y así como el águila vuela muy alto y se deja llevar, yo tocaré con mis labios tus suaves mejillas y así despertaré al amor, al éxtasis latente del corazón. 
Prisionera del tiempo que me lleva a soñar que forjo poemas en aquel instante, en el este ahora, versos nuevos, audaces, que afloran en un conjuro mágico. 
Prisionera del tiempo porque al escribir dejo de estar en el aquí y ahora, me voy a otro tiempo, a otro lugar buscando ritmos sonoros, potentes, graves otros como canto de aves con estrofas agudas excitantes, con rimas ricas de campanilleos agudos que tienen el don de la seducción de la palabra y del verso. 
Prisionera del tiempo, junto sílabas dulces como el sabor de un beso y en el hoy o en el mañana vuelan hacia hondas lejanías
donde mi amado las espera.
 
Y por un tiempo que a veces se confunde con la vida por lo veloz que pasa, inventarás una fábula y me harás creer que existes y que eres capaz de amarme por siempre. 

Y apareciste tú


Y apareciste tú, el desconocido, el esperado, venías despacio, sin prisa, sin trabas.
No me has hecho sufrir, si no esperar, yo sólo te esperaba,
con ansias de amar y ser amada.
Y apareciste tú, sabía que algún día vendrías desde el otro horizonte, amaneciendo a mi lado.
Tú, el deseado, el noble, el que me da paz y ternura y me inspira los poemas de amor pleno de anhelos y de ilusiones tiernas.
¿Por qué, pregunto, tardaste tanto en llegar a mi vida si tú no estabas ausente?
Y apareciste tú, te veo ir y venir, a tí, a tu presencia anhelada, que se termina en voz como en humo la llama en el aire, impalpable, sin tinieblas.
La forma de querer tú, es dejarme que te quiera, el sí con que te me rindes es el silencio, quieto y calmo.
Y apareciste tú, como un regalo del mar a mi pulso y a mi deseo, como una flor de cielo y me brindaste tu confianza, la que voy tejiendo con hilos de fina plata para unirnos en una red de infinitos lazos.
Y apareciste tú, sin el menor movimiento te expresaste libremente dando paz a mi alma.
Soy por tí, una persona distinta, creció en mi interior una calma que fluye y se alarga hacia el eterno fin,
Y apareciste tú, con una ternura vaga que conmovió mi espíritu y ahora cuando tú te acercas tiembla, medita, se recoge y calla suavemente.
Y por tí mis versos son ahora un pensamiento puro que se vierten como recuerdos de tiempos que no vuelven pero que en su trasfondo son imágenes del amor esperado, ansiado, en un lenguaje mudo sin voz ni palabra que en momentos de dicha suprema, tembloroso el espíritu habla…
Y apareciste tú, ahora somos dos seres que tiemblan y se aman bajo la luz de la luna que el paisaje baña.
Y por tí, un manto de fina llovizna cálida me cubre y me envuelve protegiéndome de la soledad sin esperanzas de amor.

Amor en vuelo


Golondrinas, se las ve llegar, en un vuelo perfecto, seguro, surcando el aire como arcos de luz.
Vienen ahora, en primavera, de lugares lejanos y rodean mi paisaje con suaves aleteos, bajando secretos divinos de otros mundos a donde huyeron para salvar su vida.
Amor en vuelo, mi alma se abre para recibir el gozo y la alegría de verlas rondando en suaves caídas mis retamas en flor y mi techo rojo y ventanas abiertas al todo. 
Anuncian lo tan largamente esperado, el calor tenue y cálido de los aires marinos. Flotan en el aire, en la luz clara del día, en aleteos rápidos y raudos. 
Golondrinas, símbolos del amor esperado, nos traen la felicidad anhelada  con su perfección de formas .Su plumaje corto y liso, su oscuro color algunas como azogue negro, otras azules con tenues blancos y rojos, destacan la diafanidad del cielo azul. 
Su silueta y forma inconfundible,  vienen de lejos ágiles y veloces  buscando el ansiado calor.
Amor en vuelo, su danza elegante describe en el aire luces de goces y alegrías de vida.
Sus corazones en latidos intensos me inundan de felicidades y alborozos, han  llegado a mí por fin, trayéndome a mi alma sus voces de amor.
¡Cuánta alegría nos brindan en sus raudos vuelos! 
Buscan sus nidos,  los del ayer y los cubren con sus caricias breves e intensas.
Amor en vuelo, venido de la inmensidad del mar para dar calor a mi alma y agitar las fuentes de mi ser. 
Golondrina, en tus alas llevas todo el tiempo la eternidad del amor y con tu aura tenue llevas mis letras,  mis palabras, mis poemas al compás de tu corazón a lugares remotos y lejanos para que en susurros acaricien el alma del que espero…

lunes, 27 de agosto de 2012

Palabras al viento


Palabras al viento, se fueron tras la cálida brisa, dejando en su eco, susurros en mi alma.
Palabras al viento, se llevan mis monosílabos, mis frases, mis palabras quedas, mis versos de amor, ¿a dónde llegan?,  ¿qué buscan?
Se maduran los mundos a su llegada, nada se puede ver ni tocar, sólo están arremolinadas, sueltas, desmadejadas, deshilachadas, destejidas, pero aún frente a todo, son Amor, Amor único que recorre el orbe, dejando estelas y perdurando en corazones puros y embelesados.
¡Santas palabras! Bajan por los tiempos milenarios, necesitadas por almas como tenues alas viniendo del ayer hasta el hoy y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca, nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?
Palabras al viento, como innúmeras sombras calladas llegan a ti, mi amor, cada día más sentidas, cada día trasmitiéndote más mi todo entero, nunca desaparecen ni se escapan.
Y entre temblores de risas, como voz de vigía gritando ¡Tierra! llegan una a una a acariciar tus labios, tu rostro, tu cuerpo que siento ya mío.
Palabras al viento, todas en un sol tras otro se vuelven claras, soñando, cantan delante, detrás de ti, ofreciéndose sin guardarse nada, onda tras onda, rompiéndose en mil, cien sílabas en tus brazos.
Palabras al viento, se esfumaron de mi vida como la niebla al amanecer, para llegar a ti, mi amado amante, así es su destino y ¡qué confusión, sin ellas me siento perdida, mis sentidos se bloquean y mi cuerpo empieza a temblar!
Pero… sueño o realidad, las palabras no se han perdido, fueron hacia ti, en secreto, en suaves movimientos, llegando a tu mundo interior, bloqueando tus sentidos y haciendo que tu cuerpo temblara tan sólo de escuchar sus susurros.
Palabras al viento, libres, airosas, juguetonas, necesitadas, atraviesan cielos y cantos, mares y horizontes, ecos y silencios, fronteras y murallas, van a encontrarse, a inquietar o a asombrar al revelar lo sentido y expresado en todas las emociones que ellas conllevan pudiendo fundir tu corazón en un profundo acto de amor.
Palabras al viento, en volandas te envían belleza, alegría, paz que trasmiten en su canto la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento, vírgenes, radiantes, van como fulgores en monosílabas, trisílabas, frases en busca de la aventura de estar en ti entregadas una a una en tu corazón apasionado.

Amor fugaz


Amor fugaz, breve pero intenso, profundo pero adolorido y yo a tu lado pronto sin tí.
Yo sola con la verdad de sentir la angustia, el tormento, el cielo negro de lo que pudo ser y se perdió en la oscura inmensidad.
Duró un efímero momento, pleno, vibrante y como pluma leve que se lleva el viento cambió mi vida al no estar en tus brazos, llevándome a un gran mundo a oscuras.
Amor fugaz, como un latido acompasado, todo trémulo de besarme o no, está la certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue un susurro sin luz, un suspiro silente que como gasa de amor pasó a mi lado dejándome sola con la verdad de no tenerte más.
Amor fugaz, duró tan solo un instante, ahora es tan solo un recuerdo de haberte sentido, casi en secreto, pasar los labios sin tus besos.
Salvación, fría, dura en la tierra, del gran contacto ardiente que esta noche está ausente, mi cuerpo te busca y mi frente quiere tocar tu frente, necesito ser amada aún en la distancia.
Amor fugaz, fue tan solo un instante cuando el destino nos cruzó a los dos, como transcurre el tiempo de un momento, cuando lo que dura es un tan solo adiós.
Llegó el amor de pronto y se marchó de prisa pero punzó mi corazón con una espina pero lo que dejó en mi alma no termina.
Amor fugaz, no pude retenerlo, sólo me dejó unas cuantas caricias apuradas y ninguna promesa de regreso.
Nuestras tardes, nuestras noches fueron sólo breves horas de dichas compartidas, las manos no eran tocar lo que hacían en nosotros, era descubrir; los tactos nuestros cuerpos inventaban, nuestras miradas no se detenían entre nosotros, pasaban a través de nuestros anhelos.
Amor fugaz, ¿cómo sabré de tu boca si tus susurros ya mi alma no tocan?
Las palabras brotan de mis dedos a las hojas que las esperan, alegrando mis tristes pensamientos que visten la nostalgia de lágrimas por éste, mi fugaz enamoramiento.
¿Es que fue fugaz o existe hasta este hoy en el que te añoro?, sí, te añoro, mi eterno amor fugaz, aunque tus susurros ya mi alma no toquen, mi deseo por ti se apaga y mis ojos que iluminaban tu rostro con mi deseo, éste se extingue, lánguido, derretido.
De a poco en breves períodos de mi vida sin ti, convertí el olvido en poesía, convertí el dolor en poesía, quedando una herida que sangra a veces y a veces se me olvida.
Pido amar de nuevo, sin dolor, sin heridas, sin olvidos y así, así, convierto mi ruego en poesía, viviendo un esperar con rumbo cierto. Lejanía sin distancia, ansiedad de amar sin ansia, sin tormentas en mi alma, sólo gozos de saber que existes y que me estás buscando entre horas del vivir que vuelan alto, esperando que me beses y me ciñas entre tus brazos por siempre.

sábado, 25 de agosto de 2012

Ilusoria ilusión


Ilusoria  ilusión, tiemblo de emoción al pensar que en cualquier instante leve, preciso, te he de encontrar y mirarme en tus ojos cual espejos de agua.
Eres para mi dulce materia firme en la que el mundo, con nieves o con sol, con pena o dicha me entregas tu amor, modelando entre tus manos prodigios, rostro y alma.
Ilusoria ilusión, noche no hay si me hablas por la noche, ni soledad si tu voz llega tan sin cuerpo, frágil y desnuda  porque tu voz crea tu cuerpo.
Nacen en el vacío espacio, innumerables formas delicadas y posibles de tu cuerpo y de tu espíritu.
Ilusoria ilusión, ya se acercan tus labios y tus brazos que te he buscado por doquier y alma de labios, lama de brazos, que por tu voz han nacido como invento de tu hablar.
Y a la luz del oír, en ese ámbito que los ojos no ven, todo radiante, se besan por nosotros, los dos enamorados que no tienen más día ni más noche que tu voz estrellada o que tu sol.
Ilusoria ilusión, delicadas, ardientes, nuestras almas se buscan por nuestro diferir, como por un camino donde no hay despedidas.
Y al final el hallazgo, el contacto de nuestros cuerpos, la unión pura brotando de lo que desunía.
Ilusoria ilusión, nos miraremos, en el triunfo de nuestro amor como en un agua quieta, no se verán diferencias, uno y uno, tú y yo, sólo se verá un rostro, amor, el que sonríe.
Ilusoria ilusión, plena de esperanzas nuevas, como quisiera tenerte a mi lado cuando me inspiras a escribirte un poema, con pasión, mi cuerpo el  tuyo reclama letras de amor en papiro grabado.
Ilusoria ilusión, pienso que danzamos juntos con el viento y volamos abrazados como un sagrado ritual de dos amantes cuyas mentes libres quiebran prejuicios, soñando locuras de imágenes insólitas.
Ilusoria ilusión que me lleva por el camino hacia el mar que brilla con la luna llena, esperándote ansiosa de tenerte en mi vida despertando despacio el ansia de amar.

Diálogo interno


Diálogo interno, palabras volátiles, sutiles a veces, buscando la verdad interior, otras veces bruscas, violentas, entrecruzando voces con silencios olvidados y secretos. 
Diálogo interno ¿a dónde me conduce? ¿Qué busca en mi alma taciturna y triste y en mi corazón vacío de amor?  
Nadie fue capaz de reemplazar el amor que tú me dabas y el que tú mismo me inspirabas, hay silencios que no son silencios cuando se ama, son ecos profundos, suspiros que arrebatan el cuerpo y el alma y que surgen cuando hemos sido cautivados de manera total y profunda como lo has hecho tú conmigo. 
Diálogo secreto, mundo mudo de palabras que vuelan en mi interior y balbucean, murmuran, se hunden en las noches lúgubres hasta que finalmente se encuentran en el nivel de las raíces donde se confunden todos los sentimientos. 
Diálogo interno que vive en esta mujer poeta y mi espíritu como casa abierta, no tiene llaves en sus puertas e invitados salen y entran sin casi darnos cuenta. 
Diálogo interno de palabras aladas, sagradas,  plenos de sentimientos, a veces antagónicos, otras veces coincidentes en búsqueda  de la cordura, la verdad, la armonía, la fidelidad de sí mismo. 
Diálogo interno, lucha entre palabras que conllevan a la búsqueda de las fuentes del pensar a buscar la esencialidad del existir.
Son vahos de misterios, espejos de nácar, de lágrimas húmedas, que me llevan a existir a través de la vida, a existir a través del tiempo. 
Diálogo interno que conlleva a entrecruzar todos los pensamientos, del ayer, del hoy, del siempre, marchen por otro rumbo para no conocer el dolor, el miedo ni la tristeza sin limitaciones, sin entredichos. 
Me siento vulnerable, desnuda, pero habita en mí, en el fondo de mi alma, un camino que pide a gritos, que clama… por ser recorrido. 
Diálogo interno, retumban las preguntas, los ecos contestan, buscando la entrega total del signo que ilumine el camino que nos lleva, en su trémula espera,  al gran amor a través de nieblas, nunca bastante claro pero sí seguro y total. 
Hallazgo al fin de coherencias de palabras unidas, enlazadas, colmadas de luces en el arco de los cielos, bajando de  tiempos del ayer hasta el hoy.

Nuestra historia


Nuestra historia, sólo nuestra, la vivimos con total intensidad por cielos abiertos, verdes follaje, flores de jacarandá en campos de amor.
El cáliz de ambrosía que alzamos juntos nos condujo al umbral total de la felicidad.
Nuestra historia, con altibajos, de lejanías y cercanías, de discordias y armonías nos conducen a esta nueva existencia.
Nuestra historia que como un río que corre rumoroso, resbaladizo, zigzagueante, nos lleva uno junto al otro, viviendo momentos de intensas emociones.
Los dos, unidos como alondras, nos arrullamos en las noches de estío bajo cielo estrellado.
Nuestra historia en la que somos protagonistas de amor de amores entre velos espumosos de azahares blancos y cerezos en flor.
Cuando estamos juntos siento alas en mis ojos y nubes de música en mis manos. Siento en mis pies enloquecidas olas y jilgueros de viento en mi garganta.
Nuestra historia nos hace acercar uno al otro y todo en nosotros quiere volar, quiere ir a un arroyo rumoroso, quiere enredarse en un balcón de arroyos grises y perfumes amarillos.
Nuestra historia nos hace vibrar y acercarnos siempre aún desde lejos, entre alondras y palomas, nos atraemos desde la distancia que es verde y planicie pura y nos llevan a abrazarnos entre hojas frescas y aguas de espejos caminantes.
¡A fin estamos juntos! Y me ahogan tus ramas de piel caliente. Me sacude el elixir de tus caricias cual sibilino pájaro de fuego.
Nuestra historia aturde todo nuestros sentidos y queremos sentir ese cerco que nos rodea y hace confundir nuestros cuerpos, nuestro aliento, nuestra piel, nuestros ojos de humo y de mundo sin final.
Apaguemos el viento que delira y nuestros temores indefensos y llegaremos juntos, muy juntos a la perfección del amor.
Ésta es nuestra historia, solos tú y yo, nuestro cuerpo perfecto, nuestra historia de dos, nunca impredecible pero sí eterna.
Nuestro amor es historia compartida como una huella que no se olvida, una lágrima en la almohada, un suspiro que no acaba.
Cuando nos abrazamos, tu piel de nave humedecida, me sacude, me desdobla y me eleva.
Somos dos, nacerán de ahí y de mí nuestros abrazos como nacen en tu boca las flores encarnadas que dejas en la mía.
Volaremos juntos, nos tragará el viento y distancia luminosa nos hará soñar en que hoy… tal vez mañana… quizás un día los dos estaremos en nuestro nido de amor.

No sé quién eres


No sé quién eres, tú el que me busca, desde un lugar lejano queriendo escuchar mi voz, salir en mi búsqueda. Intentas estar a mi lado furtivamente, despacio, sin prisa.
Estás muy cerca dejando señales, signos, casualidades, suertes, imprevistos repentinos.
No sé quién eres, expresas con sentimientos tu necesidad de saber de mí, quién soy, para crear un lazo entre tu ser y el mío, entre nuestros entornos y quieres espontáneamente expresar y encontrar paulatinamente un lugar en mi vida.
No sé quién eres, pero me das el motivo necesario para soñar y el aliento profundo para continuar permitiendo que la flor de la esperanza renazca para seguir. Vas poco a poco generando descubrimientos, sorpresas entre los dos, ideando oportunidades de hacerse en opciones válidas .
No sé quién eres, pero sabes estar y esperar con infinita paciencia a que nuestras vidas se encuentren en el mismo camino como un recurso de gozoso futuro y como con un toque divino mis suspiros fluyen pensando en quién eres tú.
Eres como una gota de serenidad suspendida en agua como bálsamo que calma mis ansias de amar aún no conociéndote.
No sé quién eres, pero siempre estás queriendo saber de mí.
En lo que nos separan laten, nos llaman, ávidas, las victorias futuras esperando.
Poco a poco, me buscas como por un camino donde hay encuentros de dos seres que nunca estuvieron juntos.
No sé quién eres, pero con perseverancia y paciencia, día a día, te acercas más a mí, tu voz lejana se acerca y murmura sin vernos palabras de amor muy dulces y tiernas.
Logras al fin que piense en ti aún en esta cierta distancia y mi ser se abre para albergar algún día, un espacio para aguardarte si es que llegas, en una red de ansiosas idas y venidas, de vuelos, en cercos sin prisión para quedarte reclinado en mi vida en arrobada calma de paz y sosiego. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Ardientes ensueños



Ardientes ensueños, entre deseos y ternuras, juntos en el alma y el cuerpo, nosotros nos amamos bajo la tormenta oscura de palabras no dichas, en el misterio de la mirada, hasta la ira o la melancolía, nos unimos en  un nocturno abandono.
Ardientes ensueños, como dos relámpagos entre el sueño amanecemos atravesando auroras, llegando al horizonte azul donde todo se olvida.
Vivimos tú y yo una secreta existencia donde el deseo nunca se extingue.
Ardientes ensueños, donde el amor impera, rumorea una bandera de rosas, suspendiendo mi voz entre suspiros entrecortados, dulces, leves y profundos.
La transparencia de tus sueños, galopa en mi camino de sombras y me haces prisionera de tus sonrisas y besos.
Tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores y en tu suave tiempo imaginario soy tuya hasta la muerte.
Ardientes ensueños, palpitares únicos, sin límites, iluminados por el Amor, salvándonos de la mediocridad y del tedio.
Nos amamos en nuestros ensueños, sin prejuicios ni condiciones, sin esperas ni reservas, sin egoísmos ni sombras, sin cadenas ni sumisiones.
Ardientes ensueños que nos conducen a la profundidad del océano con la claridad del Sol en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Ardientes ensueños que nos llevan a amarnos con la blanca llama de nuestras almas despiertas, con la alegría de cielos infinitos, peregrinando juntos hacia la dicha divina e inmortal.
Te siento cerca de mí, tu canto me atrae hacia ti, más no sé de donde, eres algo que vive más allá de sí mismo, mis ardientes ensueños te envuelven, te acarician y aunque siempre eres nube y horizonte lejano, sientes mis besos sobre tu alma.
Mi camino está sembrado con tu nombre, mi espíritu solitario te sueña en todas las cosas, mi espíritu te busca tras toda emoción.
Ardientes ensueños que abren las puertas de mi vida, que me hacen escribir imaginando libre de confusiones y miedos estrofas, versos que vienen hacia mí sintiendo renacer en mi mente y alma amores ya vividos o por vivir.
Con lazos eternos nos hemos unidos, me arrojo en tus brazos, en tu alma me imprimo, te infundo en mi ser.
¡Las almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tienen adiós!
Ardientes ensueños, palpitan sus aromas, tiemblan las brisas, los besos cantan como chispas que lanzan astros y flores en vagas notas que el arpa lanza como un gran himno de esperanzas y ansias.

Perdida en caminos oscuros



Perdida en caminos oscuros, misteriosos, secretísimos, plenos de honduras, sin luces, me encuentro en estos instantes como profeta de mis fines, no dudando del mundo que pintó mi fantasía en los grandes desiertos invisibles.
Perdida estoy, reconcentrada y penetrante, sola, muda, predestinada, esclarecida, en un aislamiento profundo.
Mi hondo centro, mi sueño errante y soledad hundida se dilatan por lo no inexistente hasta que vacilo cuando la duda oscurece por dentro mi ceguera.
Perdida en caminos oscuros, un tacto sombrío entre mi ser y el mundo, entre las dos tinieblas define una ignorada juventud ardiente.
Estoy buscándote, quiero encontrarte en la noche, estoy perdida sin ti.
Allí, en la lejanía, más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos, perdida grito tu nombre, te imploro con una voz tierna y apasionada. ¡Búscame! ¡Atrápame! Y agitando melodías de fuegos en las manos del arco iris correré libre hacia la luz dejando de habitar las sombras.
Perdida en caminos oscuros, quiero encontrar el resquicio para llegar al terreno donde el amor sueña libre en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros.
Me alejo cruzando mil huellas oscuras, pasando el horizonte envejecido, mirando en el fondo de los sueños la estrella que palpita.
Me alejo, sí, buscando el camino iluminado, dejando atrás los caminos oscuros, llevando en mis manos aquel cielo nativo con un sol gastado.
Quiero llegar al lugar donde el amor cae en cataratas silentes, día a día por las curvas sencillas del viento desplazando su caudal de perfumes en el tiempo sin más ilusiones que el buscar el acento claro de la paz.
Perdida en caminos oscuros, huyo presuroso para hallar mis palabras que se las llevó el viento, leves y vaporosas, como las huellas de las gaviotas en las playas.
Todo en mi vida es un presentimiento, soy como hoja media desprendida que ya la agita sin llegar el viento, una hoja perdida, temblorosa y conmovida.
Clara imagen pura de mi búsqueda sin fin de encontrarte para amarnos y entregarnos para siempre en el éxtasis de una unión secreta, nuestra, sólo nuestra.
Perdida en caminos oscuros, voy labrando sin tregua ni senderos a la luz, hacia ti, para abrazar con mi cuerpo de luna el templo de oro de tu alma tranquila.
Vayamos juntos a la luz del día, ésta, no es aquella de ayer ni la que alumbrará mañana.
Búscame en mis caminos oscuros y en volandas, únete conmigo en el horizonte sin fin.

Danza circular



Danza circular, bailo la vida, siendo lo que soy, una y otra vez, me renuevo con las estaciones del Universo y mi cuerpo es el cuerpo de todo lo que es.
Yo soy la que soy, una con el gran Sol, soy esa esencia que nunca morirá… a pesar de desangrarme por el camino, viajando los senderos que eligió mi corazón.
Danza circular, rítmica, audaz a veces, sensual otra, lenta o vibrante, pero siempre plena aún bailando conmigo misma pero dedicada a ti, mi amor.
Danza circular, la bailo de madrugada con la espiral de la luz… bailo hasta que el fuego sagrado de la noche se enciende, me libero y me desapego de todo, apego con la música del cielo… ¡Ven, acércate, baila conmigo la hermosa danza de la vida!
Danza circular, apasiona el aire y vuelve leve la sed del amor, nacen los versos entre caligrafías de perlas en un mar de pasión irradiando encantamientos y concediendo dones como la dulzura de la miel, la caricia del musgo, el fuego del mar.
Danza circular, entre arabescos de luz, entre nervaduras del cielo y abrazos de agua.
Danza circular, arremolina sentimientos y me deja en un espacio único, mágico, irreal, imantando el alma con geometrías vegetales y tules de plata enredados en mi piel.
Danza circular, es contigo que estoy, amor, disolviendo la fragua de la pena que quema, movimientos con resplandores, sin los siete velos, sí con estrellas migratorias en arterias doradas, palpitando árboles y cuerpos enramados en remolinos y ascensiones.
Danza circular, la música nos envuelve entre capullos concediéndonos el don de amar y se mueven resplandores como vuelos de arcángeles sin espadas.
Mis pasos son pasos de una danza, bailo poesías entre colores y movimientos, fogosos e intensos, creando espumas, nubecillas, jardines celestes, corolas blancas.
Danza circular, que comienza antes de que llegue el día, labradora, la aurora se levanta entre estrellas rezagadas que con sus luces que aún recorren los cielos por el mar aún van a sembrarlas.
Estalla la danza entre mil sones redondos de eterna magia y esplendores, estallan en los espacios claros, cubriendo de mitos que la luz guarda.
Danza circular, eterna y sentida, todo baila, brazos, manos, pies y dedos y hasta los ojos y labios tiemblan en rítmicos parpadeos y balbuceos de amor y cubren su verdad guardada en lo profundo de su seno con latires gozosos y palpitantes albores.

Ausencias de amor



Ausencias de amor
Que oprimen y fustigan el corazón haciendo que la sangre corra más aprisa entre venas entrelazadas como tejidos con formas delicadas y posibles entre espacios sin soledades.
Ausencias de amor.
Que como explosiva fuerza liberadora nos lleva a la realidad de querer que el anhelo de amar nos arrastre a ese mundo alado, invisible en el que hay que abrirse con el alma y las manos.
Ausencias de amor.
¿Dónde se esconden? ¿En qué espacios del más allá como espadas de aire nos somete en nuestro pecho de aire?
Ausencias de amor.
Denme a beber la poesía en el raudal de inspiración del fragor de lucha en el día y en la noche meditación duradera.
Ausencias de amor.
Que como rayos siempre fulguran llorando un llanto de tempestad, pon en mis versos el tesoro de las alboradas de plata, de los mediodías de oro y de las tardes de escarlata.
Ausencias de amor.
Inspiren mis versos de los rumores de los ríos y del zumbido del camoatí y de las tradiciones que narra el viento al ombú secular.
Ausencias de amor.
Guardados en mi alma entre pedazos refulgentes con mi pasión total para sentirlos de a poco vibrar en mi cuerpo, esperándote llegar.
Ausencias de amor.
Silencio azul, casi oscura noche, en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas hasta fuentes con ritmos sin fin donde el amor nos inspira la llama sin heridas, aliviada de dolores y resquemores.
Ausencias de amor.
Te necesito a mi lado en la soledad de mis días para reconfortarme y dejar libres mis necesidades de tenerte junto a mí.
Ausencias de amor.
No quiero que la ausencia de tu amor perdido me adormezca mis pasiones y mis anhelos y el recogimiento me lleve a que la voz de mi campana con lentitud las notas del ángelus desgrane.
Ausencias de amor.
No quiero sombras que aneguen mi espíritu, sino risas, cantos, amor, despertando de la nada entre vibrantes notas altisonantes, besándome mi cuerpo todo entre sueños alados que en mis versos gira.
Ausencias de amor.
Surgen en luminoso arrobamiento, son caricias deseadas, besos suaves como miel recién probada, abrazos temblorosos que todo mi cuerpo ansía, es la felicidad inminente, de posesión lenta, al fin del paraíso.