Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 1 de octubre de 2012

Ríos de vida


El agua corre presurosa aún cuando deja de llover, así corrían mis lágrimas antes de conocerte a ti.
A la sombra verde de los enternecidos álamos, a la orilla del río busco la sombra de la vida que pasa, me abraza, me lleva con ella en los espejos del agua, cantando por tierras y mares.
Ríos de vida, a veces turbulentos, impetuosos, a veces pacíficos y sin tristezas, con amores profundos, fugaces y tiernos.
A tus orillas seguiré soñando con caminos a emprender, nuevos y plenos de vida.
Voy en naves, guiada por las estrellas, viviendo cada día como si fuera el último hacia la luz, aire y sones me acompañan.
Ríos de vida, me llevan a la danza con palmeras con alas, con hambre de soles y noches de lunas, buscando el amor que no he perdido, que me busca entre árboles perfumados con formas de siluetas difusas en sus orillas.
¿Cómo encontrarlo? ¿Cantando?
Mi canto se va con el río, en procura de encontrar a mi amado, el fulgor de las luciérnagas me guía con su luz.
Ríos de vida, me conducen como náufraga perdida a sus orillas de olvidados lugares donde el amor me está llamando y no en vano voy hacia él, sin angustias ni rencores, alargando mis manos y abriendo mi corazón para que los instantes esperados me lleven hacia él.
Ríos de vida a veces nos dan señales, rostros repetidos del pasado, en quienes inútilmente buscamos signos de amores olvidados.
A la orilla de los ríos y en las manos de los aires, me voy en pájaro o nube, cortando el aire con los pasos de los años, sin tinieblas en mi cuerpo ni relámpagos repetidos en mi vida.

Ansiedad


Ansiedad de tener una vida nueva, me inunda la felicidad al saber que pueda volver a respirar el aroma de tu piel, eres mío, te pertenezco nos pertenecemos, podemos acariciarnos sin prisa, oyendo nuestros suspiros.
Ansiedad que hace palpitar este corazón que renace a un nuevo amor.
Me acompañará en el viaje infinito hacia la felicidad y danzaremos con el ritmo de los susurros del viento.
Ansiedad, cascadas de ansiedad esperando el momento de mirarnos muy cerca efímera alegría que llega y se disipa al saber que ya no estás.
Crisoles que se vuelven sonrisas esperando las primeras caricias tiernas y zalameras.
Ansiedad que desborda mis sentidos y puedo con ellos llegar hasta tu alma.
¡Te miraré en la mañana y ya no serás un sueño!
Ya no serás una posibilidad de amar, serás eterna realidad.
Te esperaré entre gasas y tules y velas encendidas para la sublime ocasión, no escatimaremos besos ni caricias ni falsos pudores.
Ansiedad que me abandona si puedo reflejarme en tus ojos agradeciendo
a la vida por cada sonrisa y eterna gratitud de tenerte.
Ansiedad, ansiedad que le das sazón a esta fiesta de amarnos sin fronteras.
Ansiedad en el encuentro que ya se siente cercano ansiedad de verte, ansiedad de verte, premio que nos entrega la vida.
¡Qué maravilla, milagro en los cielos, sin ausencias en hojas en blanco de ansiedades de no tenernos en la nada!

Tus ansiadas caricias


sábado, 29 de septiembre de 2012

Acantilados de amor


Acantilados de amor a los que me  someto y me entrego sin más ambición que la de amar y vivir emociones diferentes.
El vértigo de amar me impulsa hacia los acantilados, ¡Benditos acantilados que me hacen adivinar tus pensamientos aunque a veces eres un enigma completo.
En los confines de la Tierra nacen de tus aires, dos almas dispuestas a dar todo por un instante de la estrecha  paz  que da el amor. Acantilados de amor desembocan en mares que saben  abrazar a los amantes y cobijarlos después de la aventura que significa conocer otro universo, otro cuerpo, hacerlo propio cuando antes era ajeno.
Acantilados de amor ¿acaso se adueñan  y toman para sí ese amor infinito que se da y no se cuenta contemplando la mirada de ese ser desconocido y silencioso tratando de adivinar algún resquicio de amor en esa mirada fresca y viva.
Acantilado de amor te has metido en silencio bajo mi piel armolando  
soledad y compañía al unísono.
Acantilado de amor me haces rendir al pensar ardiente, concentrando en la distancia voces que saben aplacar amores pasados y lejanos en el tiempo
Acantilado de amor me sugieres libertad, viento atrevido en el cuerpo, olor a sal en el embrujo de la noche. Acantilado de amor, espacio fabuloso donde puedo explayar este sentimiento sin culpas, ni adversarios, me enseñas como se debe vivir el amor, el verdadero amor!.
Acantilado de amor, puedo  contemplarlos y sentirme pequeña, pero al vivirlos, soy tan grande  como la inmensidad de un espíritu libre, sin ataduras, sin aflicciones, libre, libre…

Mar infinito


Mar infinito puedes soslayar y socavar  hasta la roca  más firme, sin embargo a mí sabes tratarme con ternura.
Puedo  acariciar el infinito admirándote y sintiendo tu arrullo como si fueras un ser amado y no una creación más de todas las que existen en la tierra.
Mar infinito, te nutres de aguas dulces que despiertan mi corazón amando intensamente y sin palabras, sin reproches, sin pensar en el mañana.
Mar infinito no me dejas sensaciones de soledad  ni de lejanía, apaciguas mi alma y la contienes como en un dulce despertar.
Quisiera que tú, mar infinito y bravío estuvieras en calma, que las gotas de tus olas ya no mojaran mi alma.
Mar infinito abraza las huellas trazadas en las olas llévame a ocasos hermosos, a ilusión de amores avivados de soles, mareas tranquilas volviéndose afanes.
Mar violento, embravecido, soberbio, de poder inmenso, renuevas mi alma y anuncias mi calma, despojándome de amores falsos, no verdaderos, de locuras llenos.
Quisiera parar el tiempo y que algún día me invitaras a acariciar tus horizontes.
Aguas turbulentas, verdes, azules, que mis ojos no se cansan de contemplar, olas intensas calmando mis pesares.
Mar infinito quiero cerca de ti admirar todos los atardeceres que me quedan en la vida.
Sentada en las rocas, mojando mis pies con la eternidad de tus aguas, veo mi rostro cambiar al son del amor.  
Presencia una vez más de cerca, a un hombre y a una mujer bañados en la eternidad de tus aguas cristalinas sin que el tiempo pueda influir para que su amor se consagre
¿Mar infinito, puedes ayudarme a ser más de lo que no soy?
 Toma mis manos en las auroras y repitamos una y otra vez el son del amor superando una nueva canción entre los dos…

Luz en la oscuridad


Tinieblas, noche oscura, así se encontraba mi vida hasta que te conocí y fuiste luz en la oscuridad.
Apacible luz que se cuela caprichosa desafiando el destino y a la vida.
Luz en la oscuridad que hizo renacer en mí un sin fin de emociones dormidas, ¿cómo lo hiciste? no lo sé.
Luz en mi vida, destello en la noche, que pude con mis manos tomar y para mi vida es un fresco renacer.
Luz en la oscuridad, que no pide nada a cambio del amor, sagaz ilusión hecha realidad, siempre pura en horas limpias que bosquejan por el aire lo que yo escribiría en mis hojas en blanco.
Dejas que acaricie tu corazón, me lo das como un cristal que quiero y necesito proteger.
Luciérnaga hermosa en tu luz me complace amanecer, préstame tus alas, yo también quiero volar.
Luz en la oscuridad, me regalas apacibles rayos de vida, ¡te quiero, regalo de vida!, soslayémoslos  sin prisa, entre luceros del alba, circos de la noche, estando juntos, muy juntos.
Sin dolores, sin penas sin pesares, hasta que el infinito universo se minimice ante nuestro amor desde el principio al final.
Luz en la oscuridad, lámpara que divisa horizontes nuevos, con música de fagot, flauta y contrapunto llevándonos al placer de estar juntos tocando eternas melodías apasionadas.
Luz en la oscuridad, candiles encendidos nos alimentarán el amor, fanales y quinqués alumbrarán nuestras caricias y suspiros llevándonos de nuestra razón de vida como un cántico ligero y leve en una nueva dimensión de amor…

Mi único amor


Llamaradas de amor


Llamaradas de amor que me sugieren tus labios, puedo sentir tu cercanía y cada suspiro me quieta gratamente el alma.
Llamaradas de amor que tus ojos despliegan en mi ser, chisporroteos, coloridos, chisporroteos que me abrazan el alma, me convierten en hada, puedo volar entre abedules  y cipreses, recordando el último beso.
Llamaradas de amor se posan en mi pecho y me hacen gozar de este momento, instante bendito, sentir tus besos que en mi memoria atesoraré  por siempre como hilos de trigo y agua, de cristal y juego.
Llamaradas de amor, fuegos que abrazan y no lastiman, purifican el espíritu y nos unen en una lumbre enceguecedora de pasión.
Llamaradas de amor que rebaten con vivacidad todo espíritu opuesto a la pasión.
Llamaradas de amor, hoguera encendida que entusiasma continuar amando arrancando del tiempo mis palabras.
Vehemencia de acariciarnos el alma. ¡No dejemos que este fuego se apague!.
Ágata de fuego, salida de lo más profundo del orbe, es este amor que nos invade y nos hace olvidar esta realidad que hemos vivido.  Aquí sobrevivimos, eternos como el fuego que arderá cuanto dure nuestra vida.
Vivamos el ímpetu del amor, porque si se acaba no estaremos arrepentidos.
Llamaradas de amor llenan mi vida, la colmaron de delicias plenas sólo con tus manos en las mías, me has flechado el alma, te pertenezco, vivamos este instante como si fuera el último respiro de un milagro de amor sobre la tierra.

Amor, estoy herida


Amor, estoy herida, ya no nos une lo que ayer significaba tanto, me inunda el llanto y el corazón herido gime de dolor.
Te has esfumado en los laberintos  del tiempo y la razón.
Nuestro destino no acompaña el ansia de amar, me siento vacía.
Amor, estoy herida, por esta cruel daga que se llama destino que se empeña una y otra vez en impedir que dos almas se unan.
Amor, estoy herida, busqué en vano en ti profundidad en mis brazos y sólo encontré dolor, quiero volar de estas prisión de amor que tú y el destino han construido.
Amor estoy herida, porque puedo acariciar tus horizontes en mis sueños, pero no puedo aunque quiera, tocar tu sol con mis manos.
Camino al borde de un abismo de tan sólo pensar que tú me alejes de tu memoria.
Amor, estoy herida y pienso que de mis letras saldrás a abrazarme y decir que ya no te alejarás, que no te marcharás.
Amor, estoy herida, esta libertad sin tiempo me duele, busco ese corazón que se esfumó en la niebla y tiemblo en el pensar que en un gran espacio estarán  los besos apasionados y tiernos que inundaban nuestros apretados abrazos.
Amor, de este naufragio sangrante resurgirá, en una nueva alba un sentimiento más límpido, más puro, más verdadero, prendido a restos ya pasados de otros ayeres que quedarán atrás, muy atrás.
Amor, estoy herida, pero resurgiré en quietudes de altas noches, naciendo a una nueva vida en un cielo más claro, que me lleve a la luz  única  del latir de nuevo, con el afán de tardar en vivir sin el amor…

Música inspiradora



Se conjugan esperanzas en mi pecho, me dicen que puedo amarte,  que no necesito olvidar, pero todo es una aleatoria ilusión.
Despierto y ya no me abrazas, tus besos ya no me cubren cual manto de hierbas sedientas de amor.
Tus ojos ya no me dicen nada,  esperanza aleatoria que me miente una vez más.
¿Qué quieres de mí? ¿Qué te ame sin fin? ¿Qué mi corazón tiemble al escuchar tu voz envolvente?
¿Despedirme de ti? Ya no puedo por alas en hojas de la mañana, te has enraizado en mi pecho, en mi piel, en mis sueños.
Aprenderé a olvidarte?  No lo sé, si tú reavivas en mi cada día, el deseo de querer será imposible.
Aleatoria esperanza, que no se aleja de mí, no me deja vivir, que me impide volar a otro nido nuevo, que me pueda abrigar de esta fría ilusión que me impide reír, que me impide sentir, como antes vivía sin conocerte a ti.
La felicidad me ronda, me coquetea, hace que crea que es mía, pero no es así, lejos está de mí y entonces te llevo lejos, muy lejos a un jardín sombrío y me alejo de ti porque quiero vivir, por fin ser amada en una realidad sublime.
Me llega tu amor remoto, ya lejano, en vastos fondos del tiempo, de las distancias, para que el olvido me envuelva y pueda ser libre, ir hacia el querer querido, sin imposibles trémulos, sin espinas en el nuevo camino.
Esperanza de amar, salir del silencio oscuro donde nada nos falte y que en la luz brillante de la aurora encontremos otra voz, nueva y sentida, otros ojos, otros labios, ansiados y plenos del gozo de estar cerca,  muy cerca en un mundo nuevo creado por dos sin soledades ni tristezas, sólo con júbilos de presencias, de los que aman sin ausencias…

Desarraigada


Ya no es lo mismo


Se conjugan esperanzas en mi pecho, me dicen que puedo amarte,  que no necesito olvidar, pero todo es una aleatoria ilusión.
Despierto y ya no me abrazas, tus besos ya no me cubren cual manto de hierbas sedientas de amor.
Tus ojos ya no me dicen nada,  esperanza aleatoria que me miente una vez más.
¿Qué quieres de mí? ¿Qué te ame sin fin? ¿Qué mi corazón tiemble al escuchar tu voz envolvente?
¿Despedirme de ti? Ya no puedo por alas en hojas de la mañana, te has enraizado en mi pecho, en mi piel, en mis sueños.
Aprenderé a olvidarte?  No lo sé, si tú reavivas en mi cada día, el deseo de querer será imposible.
Aleatoria esperanza, que no se aleja de mí, no me deja vivir, que me impide volar a otro nido nuevo, que me pueda abrigar de esta fría ilusión que me impide reír, que me impide sentir, como antes vivía sin conocerte a ti.
La felicidad me ronda, me coquetea, hace que crea que es mía, pero no es así, lejos está de mí y entonces te llevo lejos, muy lejos a un jardín sombrío y me alejo de ti porque quiero vivir, por fin ser amada en una realidad sublime.
Me llega tu amor remoto, ya lejano, en vastos fondos del tiempo, de las distancias, para que el olvido me envuelva y pueda ser libre, ir hacia el querer querido, sin imposibles trémulos, sin espinas en el nuevo camino.
Esperanza de amar, salir del silencio oscuro donde nada nos falte y que en la luz brillante de la aurora encontremos otra voz, nueva y sentida, otros ojos, otros labios, ansiados y plenos del gozo de estar cerca,  muy cerca en un mundo nuevo creado por dos sin soledades ni tristezas, sólo con júbilos de presencias, de los que aman sin ausencias…

Sinceridad


Sinceridad a pesar de apegos y hábitos, disfruto estar contigo ya no importa si es realidad o abismo.
Amor, a veces me pregunto si disfrutas diciendo que me amas porque en vilo me tienes esperando que en tus ojos aparezca el sentimiento que necesito sembrar en tu alma y a través de tus ojos abrumados para mí.
Yo intento descubrir lo que guardas tú allí…
Sinceridad que en mis ojos adivinas y por eso tú fabricas fábulas.
He amado tus ojos, tus sueños son míos, tengo derecho a ellos, los quiero compartir.
Amándote entre silencios, respetando los tiempos y callando, transformando ansias en silencios, callo y me gusta,  porque a cambio disfruto de ti y vuelvo a sentir que me amas y sueño sin fin…
Me dicen ¿por qué no te olvido? yo respondo, no puedo, quiero naufragar en ti en un tristísimo naufragio en el alba de aquel callar donde se abole lo que no es nosotros en nosotros quedando solos, prendidos al silencio.
Sinceridad del alma toda, de dos… no quiero separarme de ti.
En el primer encuentro, con la luz, con los labios, el corazón desbordó de alegría, de milagros percibidos.
Entre besos, los amores deseados sin penas conquistan, entre gozos parecidos a juegos, días, espacios sin fin, plenos de suspiros, de amor.
Cada beso sincero, perfecto, aparta el tiempo, ensancha el mundo libre, donde podamos besarnos todavía más.
Sinceridad en el amor, cima donde resistirse a él es imposible… 

Límites de tiempo


Llegaré hasta ti sin limites de tiempo, no habrá espacios ni fronteras porque tendré en tus ojos, en tu mirada etérea lo necesario para subsistir.
Sin límites de tiempo me acercaré a tu pecho y caminaré sin rumbo fijo hasta el Edén de Amor que me ofreces sin vacilación.

Tomaré cada retoño y lo convertiré el amor en rosales floridos y verdes, coloridos y nuevos, tal cual los ví alguna vez en sueño.
Llegaré hasta tí sin pensar en las prisas y afanes que en la juventud apremian y nos hacen perder muchas veces el hilo de cómo atender al amor.

Sin límites de tiempo tomaré tus manos y endulzaré tus oídos con palabras alegres, palabras, palabras de amor, pasaremos juntos por lagos benditos mojando nuestros pies y nuestros rostros en la eternidad.

¿Qué podemos saber de los demás?
Nada, nada nos importará, sólo dos presentes, el tuyo y el mío, mimetizándonos como si fuéramos un único Ser, un único suspiro en la noche estrellada, firmamento eterno que cobijará a dos almas, a dos seres que se amarán sin límites de tiempo…

Límites de tiempo que no tendrán tardanzas ni desesperos, sólo fe en el recuerdo de la oscura memoria de los momentos pasados y futuros, sin límites de tiempo esperando y sintiendo el mundo activo y sin ansias, sólo de nosotros dos.

Fuiste tú


viernes, 28 de septiembre de 2012

Lentamente



Lentamente tus ojos me guiaron hacia el abrazo que creí sincero, tus manos inquietas recorrieron mi cuerpo, me dijeron ¡te quiero!.
Expectante a la entrega de un beso yo te dije ¡te amo! 
Lentamente el amor fue hacia ti y regresó hacia mi en un juego de manos, nos dimos cariño sinfín.
Pude percibir la esencia que me dio tu piel fresca y empapada de ti.
Lentamente un día, me entregaste tus sueños lejanos, un día de otoño, un día sin fin.
 Mi piel te recibió queriendo contenerte aunque pude saber que no era así, que te ibas de mi vida, que te ibas lentamente y aún así, amándote, te olvidaste de mí y tus besos se fueron a otro lado navegando en los mares de otros ojos.
 Lentamente quisiera olvidarte, mis manos te siguen buscando, quisieran hallarte como antes, cerca muy cerca, pero viajaste a otros amores, queriendo encontrar a la ninfa esperada, musa de otros vivires, ¿la hallarás?, quizás, no lo creo…
Lentamente me voy a otros lares buscando el reposo que tú me arrebataste, porque quiero encontrar otra dicha, otro amor que me haga sentir que este ser aún puede vivir aunque tenga que olvidarse de ti…
Lentamente entraste en mi vida, lentamente en silencioso inicio que se notaba apenas por tiernas diferencias con la nada.
Y lentamente fuiste voz desnuda, inconfundible, única, inolvidable que puede confundirse con mirada.
Voz tuya que sólo son cuerdas dónde tocas tu eterna melodía.
Siempre de a poco me llegó tu voz, tiempo y tiempo, historia interminable, sin historias como esa que el rocío cuenta a las flores.
Lentamente tú, que fuiste silencio y voz  ya estás atrás, muy lejos, camino recorrido porque tu final llegó.
Lentamente se vio que tú eras lo que eres, sólo voz y canto.
Pero lentamente por gracia tuya nacieron mis poemas, ya no soy silencio y puedo cantarle al cielo que lo entiende todo.
Lentamente tu cantar se ha ido distante, tan lejos, miedo me viene de no poder resignarme a este descenso de no estar contigo…

Un secreto



Un secreto,  amarte de esta manera extrema en la que te quiero.
Un secreto en mi pecho que guardo en lo más recóndito de mi ser, abrumado de amor por ti.
Un secreto… para el mundo, un anhelo para mí, el poder crear poemas para ti.
En mis sueños, en secreto, puedo darte más de mí y la gente no sospecha, no advierte que te miro sólo a ti porque en secreto puedo amarte sin barreras ni tapujos.
Detrás de cada mirada, de nuestras manos entrelazadas, lo que nos queda palpita en lo mismo que nos damos en secreto.
En secreto puedo amarte, allí detrás de los besos, de las miradas, del deleite, están seguros nuestros sueños de amor.
Al abrir los secretos en la noche no es mi faz lo que veo, es un deseo de tenerte.
¡Cuántos papeles en blanco, queriendo decir te amo!
En secreto, duele, duele amarte, porque fuimos y nadie lo supo, ya no somos y nadie lo sabe.
Mi corazón te dejó parado allí, en el olvido, ¿quizás? no lo sé.
Pero quiero encontrar otro amor que me llene la vida y el ser con aire nuevo, para respirar otra vez y feliz saciarme de vida con él y olvidarme por siempre de ti, que le diste a mi vida secretos y unos ojos llorando el ayer.
Te amo, pero en secreto, te extraño,
pero en secreto, soy tuya, pero en secreto, fui tuya, pero en secreto:
te voy a olvidar
Déjame ir a la dicha futura que clama por mí y así la vida se sentirá un sueño sin sobresaltos ni miedos.
Podré gritar otra vez: ¡te amo! y para el mundo no habrá secretos.
Y ya no en secretos ni en penumbras ni en sombras escribiré frases de luz que mi nueva vida hacen que surjan del fondo del alma.
Nuevos alfabetos se hacen y se deshacen, rápidas palabras atravesarán como saetas el aire puro y mi canto de nuevo, ya no en secreto, guiados por los luceros del que me quiere bien, serán una verdad escrita a pleno.


Bésame soledad




Bésame soledad porque acaricié el sueño de tenerlo en mis brazos
y su espíritu impalpable se llevó mi corazón en aquel sueño soslayando el cariño que le di sin egoísmos.
A él le entregué mi corazón y entre sus brazos se rompió.
Soledad me has convertido en espía de una vida prestada, una vida que soñé con él, en un amanecer de luz,  etérea, agraciada, llena de vida, en una explosión de amor.
¡Lo quiero y no sé cómo!
¡Lo quiero y no sé por qué!
¡Bésame soledad! Porque soy una mujer expectante de amor y en medio del dolor he perdido esa llama que Prometeo me regaló un día.
¡Bésame soledad! puedo llegar a quererte y disfrutarte, quiero olvidar que ese corazón hereje se ha llevado el mío.
Ya no quiero seguir esperando que me regale luz, en luna me ha convertido, satélite de un planeta desierto y yermo que ya no brinda nada, que sólo trae olvido.
¡Bésame soledad! quizás así recostada en un lecho de tréboles verdes y frescos pueda volver a amar y preparar la vida para un nuevo reto, el reto de encontrar un amigo fiel, compañero silente, cómplice de amor y de sueños.
¡Bésame soledad! para que un día pueda mirar atrás y vivir pura dicha en el alma, con amor sincero disfrutar el presente vivido sin recordar al amante traicionero que un día enamoró mis sueños con perfumes y te quieros.
Lo quise para mí y fue de nadie.
Lo quise para mí y fue de todas.
Dejémoslo atrás, ya no importa, es un pequeño suspiro que se  ha llevado el viento 

ENTRE DOS AMORES


Vida, estoy en una encrucijada, en un sendero de amor.
Navego día y noche en un supremo momento del vivir, empujada sin tregua a soñar entre dos amores, incansables remeros de querencias puras, cada cual con su remo, soñando ambos en la celeste ensenada segura, la que está detrás, a salvo del tiempo.
Como Doña Flor, en mis somnolencias vivo dos vidas, cada una con un amor, cada uno verdadero y total, a los que me entrego casta y pura con excelsas esencias de aromas y perfumes de otros mundos.
Vivo una travesía única y extraña llevada en una balsa rumbo a un siempre sin brújula, sin nortes, ni mapas secretos.
Misteriosos pilotos invisibles a veces me llevan, me guían, me aman, me protegen, quisieran ambos tenerme entre sus brazos.
Los guían luceros hacia Venus en navíos prodigiosos, los velámenes henchidas de amor, tendiéndolos sin cesar, inmóviles, con proas afiladas, surcando auroras y crepúsculos, espumas, años, olas…
Aquí a sus pies, soy ninfa etérea, columna de dos amores, pero soy de ambos, en mis sueños, amores  que fueron pasando a mármoles.
Pero uno por fin se despertó de su inmovilidad y decidido, rompió cadenas invisibles y llegó hasta mí, dándome cándidos amores, dejando de ser columna sin misterio.
¿Quién eres? ¿Eres tú el que me protege y me cuida, ángel mensajero del más allá?
¿O eres tú el que inspira poemas y desde lejos, muy lejos, quiebra en pedazos sonrisas que rodaron por el suelo?
Me encaminaré con plumas del ángel desalado llenándome, buscando la verdad de ser y no ser Doña Flor perdida en sus sueños.
¡Entre dos amores!, en el ahora, desde el hoy y el mañana.
Siempre pensé que la verdadera iluminación es posible, atravesando un camino con uno mismo y un amor, ¿y ahora? ¿qué será de mí?
¡Quiero ser completa de nuevo! ¿Cómo puede ser la vida hasta que esto ocurra? No quiero ser Doña Flor, quiero explorar un camino nuevo, conmigo misma.
Los juegos de la mente nos conducen a vibrar y a querer imposibles.
¿Cuál es la verdad para lograr el amor, la alegría, la paz?.
El amor es un estado del Ser, está profundamente dentro de uno y nunca podremos perderlo y él no puede dejarnos.
¡Amemos la Vida bajo todas sus formas, dando amor por doquier, a remeros silenciosos que rondan un océano de ilusión!

Mis huellas en tu mar

AÑORANDO TUS OJOS



Caminando el sendero, difícil sendero  de la soledad, se divisa  lejano el amor que me diste, ¡no importa, mi bien ¡ puedo quererte en la lejanía añorando tus ojos, espejos  de vida, porque sin ellos ¿qué sería de mí?
Arrebatadas fuerzas, vendavales del mundo se levantan y me turban.
Puedo quererte, ¡eso es lo que importa ,buscando el símbolo inexorable de la felicidad!.
Dulce placer, dolorosa herida,  añorar esos  ojos que una vez me quisieron tanto, mis ojos palpitantes añoran los tuyos, color de selva ardiente, plenos de vida ¡creo que aún me recuerdan, los quiero más y cuanto más los quiero, más me dejan!
Sálvame amor, dame la mirada obnubilada que me diste aquel día, cascada de amor, que no perece, isla habitada por dos ecos que se arrullan en el viento de dos  eternos amantes
¡Si lográramos quedarnos solos, prendidos a los restos del silencio tú y yo!, escapados por milagro del naufragio de aquel callar, se aboliría lo que no era nosotros en nosotros.
Añorando tus ojos  busco la luz, luz de eternidad, luz de vida.
¡No quieras tardar, mi alma  te extraña!, lozanía ardiente de dos espíritus amando en secreto, secreto divino.
Añoro tus ojos, mi cuerpo junto al tuyo, detrás del sueño, del amor,
desnudos, cómplices, creen haber sido así desde siempre, vírgenes de las telas y del suelo, creen que no pisaron mundo.
Añorando tus ojos  contra la claridad está latiendo mi ansia  de soñar un encuentro.
Puedo estallar en gozo  junto a tu piel, semidespierta, aquí en la penumbra, defendiendo inmóvil el esperado amor.
Añorando tus ojos puedo presagiar de dos lejanías, un solo silencio… 

Lluvia de amor



Lluvia de amor que va cayendo en mi corazón, lluvia que resbala por los cristales en gotas de agua dulce que recorren hasta el último de los rincones, provocando divinas sensaciones que se estancan en mil sentimientos interminables.
Se convierten en un vuelo de palabras blancas que mojan, lentamente, el alma.
Lluvia de amor, eres el espíritu de mis amores, eres esperanza y razón, eres lluvia fresca en mis manos, eres quien busca los sueños vestido de estrella, eres lluvia frondosa del cielo, sol que irrumpe detrás de las montañas, aire que levanta, que da fuerza y vida al amor.
Tan convencida estoy de tu gran transparencia, en la que vivo, de que la luz, la lluvia, el cielo, son formas en que te esquivas, vaga interposición entre tú y tú.
Nunca estoy sola mientras la luz del día ilumina tu alma o cuando al encenderse las estrellas me van diciendo palabras que tú piensas.
Esa gota de lluvia que cae sobre el papel es como una difusa flor de azahar que tú me envías desde donde vives.
Eres esas pequeñas gotas de sentires y relámpagos que poco a poco va calmando en finos diamantes la tormenta del alma, empapando cada espacio de los corazones enamorados.
Eres agua pura cuya presencia engalana, caricia divina salpicada de sonrisas.
¡Qué siempre llueva, lluvia fresca del alma y al final deje un arco iris!
Lluvia de amor para el corazón, lluvia fresca de brisas y amores, en besos ardientes y caricias suaves.
Lluvia frondosa convertida en amor.
A través de la lluvia me llegas tú, entre gotas frías que acarician mi rostro, llenas de armonías las siento, cierro mis ojos mientras lentamente te pienso y lentamente te siento.
Románticos pensamientos llueven en mi mente, atrapando la lluvia un sinfín de sensaciones.
Yo sólo te sueño, amor mío y te siento conmigo mientras la lluvia cae… en su húmedo y romántico velo que me suaviza… como brisa de terciopelo recordándote y haciéndome feliz en este ensueño bello como las gotas que caen en el cristal de mi ventana.

Tus ansiadas caricias



Tus ansiadas caricias, cuantas veces he estado, espía del silencio, esperando tus dulces ternuras aunque tan sólo a través de tu voz.
Añoro con los ojos cerrados el recorrido de tus tiernas pruebas de amor, de tu ser ascendiendo por escala de tactos, de besos, de abrazos, de palabras con las que decías: te quiero.
Tus ansiadas caricias, puro milagro en mi, dentro de tu querer y ahora, confusa, las busco al formarse el día en la gran duda oscura.
Y agoniza esta criatura que tú dejas atrás, inútil ser de antes que entre auroras seguras te espera por siempre.
Tus ansiadas caricias, suaves como el transcurso de cada día pleno de amor, no fluyen hacia mí, las nostalgias de sentirlas invaden mi piel.
Reclamo con desesperación, con urgencias tus besos furtivos, extraño los goces robados, el fuego inminente desatado por la pasión.
Exigente mi cuerpo y mi alma murmuran a los vientos tu nombre, imploran a los cielos el diluvio divino de tus abrazos y el torrente de tus besos.
Tus ansiadas caricias, colmadas de placer que existen en la profundidad de mi amor, ansío tus suaves toques entre suspiros de ilusiones refugiados en mi piel. Fueron el reposo en mis sueños y revivieron mis despertares con sentimientos encontrados en la distancia que destruye el pesar.
Tus ansiadas caricias, al no sentirlas, la incertidumbre me invade y en esta ingrata lejanía la inquietud por no tenerte me destroza muy dentro al no estar tú cerca de mí.
Tal vez el tiempo me traiga con la noche la esencia de tu cuerpo sin prisas envolviendo mi entorno de fragancias mágicas de eternas esperas.
Mis ilusiones vagan sin rumbo buscando tu destino como versos, como prosas.
Ocupan parte de mi vida, inconclusas e incoherentes frases por ti acalladas, razón de más para seguir amándote en mis sueños de noches estrelladas.
Ahora que ya no puedo dejar de amarte cómo dejar caricias olvidadas.
Tus ansiadas caricias, sutiles estelas en mi piel dejaron, reclamando tu amor para calmar mi sed de enamorada.
Desearía si pudiera, sentirte cerca de mí, disfrutar de tus abrazos y tu presencia, estar a tu lado y sentir que soy todo en tu vivir.

Incógnita

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tal vez mejor soñar



Tal vez mejor soñar que vivir entre húmedas neblinas en las que ningún árbol, ni una nube se destaca, en esta blanquecina cerrazón que me entristece y no ilumina débil la luz crepuscular y opaca.
Soñando voy por senderos luminosos, hadas y gnomos iluminan mi camino, floto en la brisa fresca y pura del espacio de la nada, ingrávida y suelta sin pesares ni dolores.
Tal vez mejor soñar y no vislumbrar desde la invisible altura bajo la luz que, demacrada, brilla a través de la niebla del vivir que es un velo todo impregnado en llanto.
Soñando soy como un ave que, con su ímpetu de vuelo, su canto lanza por campos en flor.
¡Qué bien se respira, gozan mis anhelos, canto en la lira y en el alma que sueña, vuelos vibran sin par, en un fragante edén!
Tal vez mejor soñar que vivir en la ardua lucha diaria, de cada instante, que nos desgasta, nos produce sufrimientos y dolores entre tan pocos instantes de amor y alegría que como un millón de notas nos subyuga y en un millón de arpegios nos eleva a vivir la realidad cruel a veces una y otra vez.
Tal vez mejor soñar con todo un paisaje que canta y nos conmueve con notas misteriosas en fantásticos pentagramas plenos de dicha y luz, en un alado idioma sin palabras que vivir instantes presurosos de amores fugaces o de recuerdos nuestros.
Tal vez mejor soñar con el númen del estío donde se vierten en llanos y bosques, campos de girasoles, alelíes, azucenas que como arcos de violín, resbalan hacia el río entre el cordaje del juncal sonoro.
¡Ya no caben más notas en el viento, en mi sueño azul y mágico!
Tal vez mejor soñar, no sentir el dolor frío de la realidad que golpea a veces nuestro corazón llevándonos a pesares de remotos ayeres,
Soñando melodías de lejanas orquestas nos invaden y nuestra alma feliz clama ante la esperanza deshojando flores entre dichas y placeres sin fin.
Tal vez mejor soñar y no vivir fugazmente momentos breves como gotas de rocío a quien le da la aurora para vivir su hora morada en una flor conociendo las espinas que defienden su fragante palacio de color.
Y así la vida pasa pensando en tener un mañana como no tuvo un ayer.

ALEGRÍAS Y PESARES



¿Por qué en nuestras vidas las alegrías y los pesares nos inundan en momentos imprevistos, dejando nuestra alma exhausta y a veces triste y otras sonriendo?

¿Cuándo la luz, unidad del alba, se multiplicará en destellos y lo que fue calma en profunda alegría, será fervor de innúmeros pesares que agitan nuestras mentes?

¿Cuál es la razón de que hay días, horas, segundos que en nuestro vivir nos alegran en festivo júbilo, instantes plenos de luz y en otros la pena y la aflicción nos inundad como mantos de lloviznas de lágrimas?

¿Por qué ocurrencias fugaces, chispas, sonrisas, se inician y terminan en breves espacios surgiendo luctuosos presentimientos en tristes instantes de desazón?

¿No es este instante, en esta aurora henchida de hermosura, el extremo de mí misma, la plenaria realización de mi sueño que alterna entre alegrías y pesares?

¿Qué amor me quiere? ¿Qué amor me inventa caricias, escondido entre dos aires fingiéndose brisa?

¿Por qué las alegrías son tan efímeras, diáfanas y los pesares, oscuros, plenos de pesadumbre?

¿Cómo debo hacer para conducir mi resplandor de amor hacia ti entre dichas, alegrías, dádivas de tu espacio, sintiendo como un milagro la paz de estar contigo y no la entrega sombría de no estar a tu lado?

¿Por qué estoy yo entre mantos de neblinas, sin vislumbrarte ni un resquicio, viéndote tan sólo de lejanías profundas?

¿Cuál es la razón de que tarde más en envolvernos la alegría que el pesar y nuestra alma grita por el anhelo de que la felicidad con brillante luz nos inunde pronto, sin tardar?

¿No sientes, amor mío, inmensas huestes de besos, de resistencias, bandadas de porvenir en las manos, de arrebatos, de pasiones y de calmas?

¿Cómo hacer para derrochar alegrías, dichas, en el aire azul para que vayan en volandas por el aire y haciéndolas de agua para llenar los cauces del mundo, hundiendo en abismos profundos, secretos oscuros los pesares que nos abrumen y nos hacen incapaces de volar en campos de esperanzas?

Alegrías y pesares, espejos con igual azogue que coexisten en nuestra vida sin poder mirar atrás.


SOÑAR Y RECORDAR



Recuérdame siempre
(Entre las alegrías y las tristezas, mi alma te busca y te encierra como el vuelo del ave encierra el suyo preferido en una red de ansiosas idas y venidas en su entorno)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(No puedo olvidarte, fluyes dentro de mí, vas por mi ser entero, por mis venas hasta mi corazón, aún hoy en la fervorosa negación de tu ausencia)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Quiero estar junto a ti, acunarme en el cansancio y en él, tenerte entre mis brazos aunque no nos toquemos, sólo con nuestras miradas)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mi amor inmóvil, flor sin otoño, está siempre presente en un frenesí de quererte, seguro de no acabar cuando terminen los besos, las miradas, las señales)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mis palabras te llegan en un eco, buscando tu ser y no te encuentran, retornan al silencio esperándote para cumplir el anhelo impaciente de esperar tus tibios besos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Deseo que tu ausencia termine para tenerte a mi lado, muy junto a mí en nuestro mundo de lo prometido que enternece el alma donde oscilan los imposibles, tan trémulos como cañas en la orilla de los ríos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Eres mi ser amado, necesito el ritmo de tu cuerpo cuando respiras cerca de mí, tendidos juntos en nuestra noche, alargando nuestras manos para sentirte a mi lado)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Vamos sin prisas a nuestro paraíso celestial, iluminado ya para que nuestro paso, al fin del día, gane la orilla oscura donde la felicidad nos inunda y nos colma con júbilos, con besos, con placeres infinitos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Apenas te has marchado y yo ya te espero, anhelo todos tus movimientos, tus pasos, tus latidos, tus caricias, sé que volverás, que una nueva aurora brillará en mi existir sin vagas sombras ni infinitas distancias)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
Todo sonido en eco tuyo me lo convierte mi alma que te espera, sé que vienes hacia mí y tus pasos se sienten aún en ese largo rodeo que das para volver. ¡Qué dicha sin sonrojos la que corre por mis venas al sentirte llegar!

Después