Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


sábado, 16 de febrero de 2013

Te recuerdo


Te recuerdo
(cuando en las noches estrelladas y brillantes y la luz de la luna baña de plata las aguas tranquilas del agua, te pienso).
Te recuerdo.
Te añoro
(tu perfil desdibujado bajo la pálida luz de la aurora viene en mi búsqueda con ansias locas).
Te recuerdo.
Te añoro
(evoco los instantes preciosos pasado juntos, muy juntos, en silencios prolongados y profundos, entre suspiros de amor y besos apasionados).
Te recuerdo.
Te añoro
(eres el ser que mi nostalgia despierta, mi esperanza renovada y quisiera cercar tu aroma con mis manos y la dulce potencia de tus brazos).
Te recuerdo.
Te añoro
(tus cantares son con sones armonizados siguen persiguiéndome sin descanso y tus notas suben  al igual que ayer en numerosos acordes y son para mí tu regalo).
Te recuerdo.
Te añoro
(todo sonido en eco tuyo me lo convierte en alma que te espera, y tus pasos se sienten siempre de estar viniendo por la ausencia).
Te recuerdo.
Te añoro
(tengo miedo de no poder encontrarte, de que mis besos se pierdan en otro cielo como el amor que vive en ola en ola).
Te recuerdo.
Te añoro
(perdida voy en las tardes por siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de tus ramas, ni ver tu fuego que en los fuegos arde).
Te recuerdo.
Te añoro
(te llamo hasta quebrar mi voz en cristales translúcidos, por eso sangra mi corazón y me derramo entre lágrimas y sollozos).
Te recuerdo.
Te añoro
(dame mi libertad, no quiero tu fatiga, quiero sentirte como se siente el agua, hermosa, libre y límpida entre tu libre albedrío y el mío).
Te recuerdo.
Te añoro
(busco tu imagen en mi cuerpo con el frescor de la creación primera en las densas ondas de la noche, con afán de encontrar la luz primera)
Te recuerdo.
Te añoro
(así te hallé, sin muros ni rejas, entre luceros y luces fugaces, como manojo de mi iluminado amor que te ofrendaba, el día que alboreaba y ganaba la aurora en sus matices)
Te recuerdo.
Te añoro
(quiero fundir mi figura con tu bronce, andar entre los peldaños del deseo, hasta alcanzar la cumbre de tu nombre).
Te recuerdo.
Te añoro.
Llévame con mi recuerdo, mis manos a tu pecho, amor, que desnudándome caminos sobre el muro que cerca mi silencio, siente mis besos en tu frente para que de mis labios surja el verso que encienda tu sangre en tus venas y me sientas pegada a tu cuerpo apareciendo mi nombre en tu cielo.

viernes, 15 de febrero de 2013

Claroscuro


Te desvaneciste


Te desvaneciste, por no estar contigo en este hoy, en este ahora, crece en mí una hiedra pálida de dudas que ahogan mi pensamiento y detienen las horas de la espera inquieta y desazonada, la ramazón de hiedras que sacude el viento.
Si todo pensamiento me sabe a tu presencia, no puedo dejar de extrañarte y ya me es imposible disimular tu ausencia ya que de esta agonía nada puede consolarme.
Te desvaneciste, ¿a donde están la magia y la fantasía de tenerte conmigo?
Nada en esta tierra libera a mi alma de la inquietud que la aprisiona cuando me faltas, cuando no estás…
Te desvaneciste, debo dejarte de sentir, de extrañar, de pensarte en segundos tan sólo para que otros amores se muevan en mi pecho, para que sean un mar a mis sueños y a mi olvido.
No quiero sentir más el eco con tu nombre ni la agonía de tu ausencia, ni el manto tibio de tus manos, anhelo y necesito otra luz con mirada nueva que haga resurgir brioso, salvaje, victorioso, un nuevo amor que en mi pecho vibre y que un frescor enternecido bañe con mil caricias mi cuerpo que será un mármol tibio.
Te desvaneciste, eres ahora apenas un recuerdo lejano, un nuevo amanecer hizo que la tristeza se fuera al pasado del ayer que sólo oscurecía mis días, ahora comenzó una primavera ardiente y feliz en mi ser.
Después de tu ausencia en volandas sueño otras mañanas de colores, que me llevan a los fondos de mares y de glorias encontrando el amor verdadero, único.
Vibro, tiemblo como una mariposa de fuego y tormenta, corazón con alas con aleteos leves entre latidos temblorosos y de suaves cadencias en ansias verdes, azules, en ondas y curvas entre aromas de madreselvas.
Te desvaneciste, no existes más, naufragaste en un mar de inestable equilibrio, tu nombre quedó en el agua sumergido, ya no volverás más a mis pensamientos.
Ahora quiero vivir no en un vacío eterno sino en una creencia de estar juntos en el ahora mi nuevo amor y yo en un mundo nuestro.
Ya no más tu añorada presencia, ahora crece hacia dentro de mis dedos la suavidad de una nueva piel cálida y al llamado de sus ojos se alza de mi sangre la poeta y mis versos cantan y se reflejan en los cielos azules y horizontes lejanos.

Hoy tú no estás


Hoy tú no estás, en mi presente no te veo y mi corazón se estruja, la sangre palpita despacito y por mis mejillas caen las lágrimas que nacen de mi alma dolorida.
Me paro en el recuerdo para poder hablarte y me descubro andando caminos ya recorridos, momentos que vivimos, irrepetibles horas que no fueron eternas y se llevó la aurora.
Hoy tú no estás, es una espera larga y el pasado sin tiempo se escurre entre las manos dejándome de nuevo con mi dolor a solas, un eco de palabras y tus ojos que me acarician el alma como vuelo de alondras.
Hoy tú no estás con paciencia, calma, con el viento te seguiré buscando en las hojas del jazmín, entre las olas del mar, en las canciones, en las esquinas, en los pliegues de mi piel, en el silencio que me mata.
Hoy tú no estás y la espera en mi alma es tuya, en el sabor de tu deseo, en mis lágrimas que ansían encontrarte en poemas olvidados.
Hoy cansada te seguiré buscando atenta, expectante, anhelante en mis sueños de hoy, mañana, mi amor de nuevo esperaré tu presencia a mi lado y pensaré que susurras en mis oídos diciéndome que me amas.
Te busco y siempre tú apareces, miradas, suspiros… ¡ay amor de mil amores, amarte será una profecía!
Y guardaré este amor muy secretamente porque buscarte será siempre tenerte muy cerca de mí.
Hoy tú no estás custodiando el hechizo de mis sueños y entre el follaje de tu prado y en el fresco temblor de su rocío, creo verte y mis ansias se colman de alegría y repaso la ciudad, exploro el río e indago por el mar por mí cantado.
Hoy tú no estás en el verde levantado del árbol dónde pierdo mi albedrío, ni en el viento caliente del estío, ni en la orilla del mar enamorado.
Hoy tú no estás y la espera es larga y sombría pero con el ruido de mi aliento te seguiré pensando en mi silencio, mis pupilas se encenderán temblando y mis labios en una llama angustiante y quejumbrosa te seguirán llamando.
Iré por tibios rincones, abriré mis puertas para que el sol te ilumine y te indique el camino hacia mi querer.
Hoy tú no estás, te esperé con ansias en mi larga noche, inmóvil contemplé las estrellas, grité con fuerza tu nombre y sólo una luz azul bañó mi rostro.

Infinita espera


Infinita espera, si no me tienes, si no estás a mi lado, mi sonrisa es fría y sólo queda un abrazo triste.
Inútil que te busque y te persiga debajo de la piel de mis sentidos, se mueven tus distancias como alas, ¿por qué no vuelven tus labios a los míos?
Infinita espera de amorosos recuerdos, tristezas lejanas, cariñosas memorias que vibraban cual sones de un esperar. Añoro la presión de tus manos, las noches de fiesta a tu lado.
Infinita espera, ¡cuán larga es esta desesperada nostalgia!
Días que brotan llenos de tu ausencia en la esencia de mi vida pasando a mi lado indiferente.
Infinita espera de luna plateada como espada en cuyo filo duerme el amor, me duele el alma donde anida el trueno cuando tu cuerpo se va como un rayo que no hiere, mata.
Mi melancolía se llena de añoranzas de pensar en tu voz dulce y armoniosa.
Infinita espera, tu mirada que añoro en mis noches solitarias, erizaba mi piel de claros reflejos de luces cálidas y tenues.
Me niego a despertar y no tenerte a mi lado detrás de tu perfume que se negó a partir.
En oleadas de vientos y humos renace la esperanza de que esta infinita espera llegue a su fin, tú vienes…
Y yo sueño que Hoy… tal vez mañana… quizás un día yo estaré en tu destino, abrazada a tí como tu amada amante.
Infinita espera, llega de improviso el idilio esperado de vida sonriente al sentir tus pasos nuevamente.
Enséñale a mi boca que te nombra que has escuchado mis llamados para apoyar mi amor sobre tus hombros en la luz matinal que brilla de claros surtidores en la espuma de la esperanza de que la espera llegó a su fin y con sus nubes el poniente fragua y otro cielo rosado y verdeoscuro en los espejos trémulos del agua nos reflejó a los dos.
El pálido rocío de tus ojos se encendió por altísimas veredas y al dar tu corazón el primer impulso volcó por mis sentidos sangre nueva.
Infinita espera, ya no existe, tu estás apoyado en la mañana llenándome de luz, de primavera mi alma ascendiendo la vida por tus hombros y en tus manos temblando una estrella, un aire estremecido de ternura llena mi mundo interior con tu presencia.
¡Vibrad liras sonoras del espíritu! La infinita espera ha terminado.
¡Álzate inspiración, la mujer poeta canta! 

Te añoro


Traición inesperada


Traición inesperada, que raya el silencio del espacio, confié y amé con alegría y felicidad pero un viento huracanado, violento, azotó mi alma, era la mentira, el engaño de tus palabras.
Como en una inmensa alfombra de esmeralda, el mar se ensanchó del espeso espacio que cubría mi cuerpo rodeando con caricias falsas las que creí verdaderas.
Inútil te busqué y te perseguí debajo de la piel de mis sentidos, te entregué mi espíritu abierto a esperanzas que tú hipócritamente despertaste en mí.
Traición inesperada, te fuiste sin decir palabra, moviendo la distancia como las alas batiendo por detrás de mis oídos, fatigando mi corazón y mi respiro entre tus cantos de notas aterciopeladas y poemas de amor que me entregaste con mentiras ciertas y dolorosas.
Traición inesperada, parecías un guerrero de indomable valentía pero al falso golpe de tu lanza al polvo rodaste detrás de mi camino.
Fuiste para mí, en un primer momento un bizarro caballero pero atacaste de frente, a la perfidia a la traición.
¿Dónde, dónde se han escondido, en que lugares secretísimos la sinceridad, la bondad, la solidaridad, la ayuda mutua, el frescor de las almas?
Busco y vuelvo a buscar y sólo se asoman entre ramas oscuras las mentiras, las falsedades, los malos que acosan a los seres buenos.
Traición inesperada, lentamente me sumerge en la nostalgia de tu ausencia, me ahogo en tu silencio, respiro esa presencia esquiva que me niegan tus manos y tus ojos.
Extraño tus palabras, tus canciones y veo en el recuerdo tu imagen juguetona recorriendo mis cabellos con tus dedos y haciéndome promesas vanas de ilusiones que no ocurrirán nunca.
Traición inesperada, traición al fin, desapareciste ocultándote en la nada, ya no eres nadie, ya no eres nada.
El verso ahora me hace resurgir de las heridas que tú causaste y mis pensamientos puros afloran y bullen como hirvientes imágenes con esperanzas nuevas y continúo luchando en este mundo frío que tú dejaste.
Renazco del orbe donde me sumergió la nostalgia de tu ausencia, respiro en un nuevo aire perfumado seduciéndome en un arco iris de sueños ocultos, renovados, donde hay mil caminos para recorrer con pasos firmes y agigantados, sacudiéndome con el aliento de su brisa azul y ágil, naciendo amaneceres con canto de besos en brazos, danzando un ritmo anhelado, sin culpas ni desasosiegos, sin rutinas, sin miedo a amar y ser amada.

Manto de flores


Manto de flores, me envuelven con su fragante aroma y su cadena de colores, rojos, amarillos, blancos, lilas y su dulce perfume perturban mi alma plena de amor.
Entre rosas, nenúfares, amapolas, azahares, azucenas, almendros en flor, dalias, tulipanes, calas, aterciopelan mi cuerpo y me inundan de dulzura y paz, aureolan mi ambiente.
El amor es como la flor todavía en capullo bello donde ha brotado pureza, suavidad, delicadeza, pasión.
Manto de flores que a su través me lleva al mundo de tus brazos, me siento cobijada, amada entre colores y perfumes.
En el aire sensual y tibio de la tarde me acarician sus pétalos, es un manto dulce, mágico, luminoso, que nunca se olvida.
Como el arco de los cielos sus olores llegan y crecen y luces me envuelven y el ángel verde de la esperanza me llena de alegría.
He perdido el miedo en tus brazos que me estrechan poderosos con la fuerza del amor.
Manto de flores, el lirio de la ternura crece en la pradera celeste del agua como los nenúfares en flor quietos y anhelantes que parece que esperan las canciones que alguien los acompañe en su danza de círculos.
Los camalotes cándidamente se asoman, castos y libres y las aguas nos brindan sus vestiduras de melodías haciendo que nuestra total entrega sea duradera y dichosa.
Mantos de flores, la lluvia se inicia ya, las nubes en su tránsito lento hacen brotar los retoños luminosos, que crecen libres en las ramas perfumadas haciéndonos sentir entre vergeles floridos caricias nuevas.
El radiante césped trémulo se viste de perlas de agua, dando a nuestro amor frescura que espera botones, capullos y tenues lazos que entre grises y rosas se entrecruzan.
Manto de flores, en la calma de unos pétalos nuestro amor resurge, se retrata fiel, entre rosales y madreselvas con comunicativa ternura.
Olor de nube en la flor celeste, en la tierra verde, en tus brazos mis manos leves encuentran los carmines que busco.
Manto de flores, feliz la nube de mayo, que es ésta o aquella rosa, déjenme vivir feliz con mi amado entre guirnaldas florecidas, límpidas y libres, y entre enredaderas de campanillas azules aquellas que allá se asoman.
Bajo la esmeralda temblorosa, amado mío, te veo y te siento con corona de jilgueros y pétalos de amapolas, siguiendo yo alegre tus pasos hacia las islas y los bosques florecidos del sueño.
Soy feliz, estoy en el valle perfumado de tu ágil cuerpo y en tu regazo me dejo caer cual frágil flor recién nacida.

Después...


Después de estar juntos, mi vida cambió, tu perfume lejano perdido en tu ausencia, satura el recuerdo de nuestras noches de amor.
Flotan en el aire letras, sílabas, surgidas de una pluma mágica que suenan como dulce melodía como escapadas de mi alma hojas frescas del adiós.
Después del letargo imprevisto, impredecible, que arrastra en sus alas minutos y horas vividas ya lejanas, vivo hilando ilusiones y sueños para encontrar ese imposible amor verdadero.
Debes marcharte con tu gris ausente, con tu piel de viento, con tus alas asfixiantes, con tu amor que ata.
Después comenzaron los adioses, lentos, enredados, sin explicaciones ni tuyas ni mías, adioses de lágrimas y de cantos tristes y riendo y llorando nos separamos una vez más sobre el agua del adiós de soledades insalvables, de distancias imperdonables.
No hay más nido, tú volaste, fuiste un cuento, un sueño roto, un espejo sin reflejo atormentado muñeco de papel, seguiste tu sueño solitario.
Después la página en blanco se tiñó con letras, poemas, frases, surgidas de lo hondo de mi alma que renace otra vez, despierto entre dulces músicas antiguas que suenan como fantasías de metal, como agua fresca de manantial.
Después quisiste volver pero no encontraste lo que ayer dejaste, ya otro amor como gran alma mágica tocó a mi corazón y río y canto, soy feliz otra vez, veo el horizonte desde otros brazos y cierro los ojos y escucho rumores y caricias nuevas, tú ya eres tan sólo una voz lejana.
Después ve tú donde quieras, sigue, si quieres creciendo, yo ya tengo nuevas ansias, nuevos latidos que bailotean en mi alma, ya no existes, te siento como una sombra.
Ahora vivo el momento más perfecto, tan sin par, tan verdadero, tan único, tan buscado, es la hora de soñar lo que anhelé por siempre, exultante de pasión, tan plena de deseo de ser amada, de ser acariciada y besada, regalándome vida.
Después encenderé la lámpara de las promesas y del amor deseado y mis labios no estarán más solos ya que en delicias de besos estarán impregnados, besos presentidos y deseados.
Después el fino aliento de un querer apasionado, de una entrega total que sin querer brota como un río de caricias.
Después… todo, vivir sin miedos, dudas ni llantos.

jueves, 14 de febrero de 2013

No sé quién eres


La luz prestada


La luz prestada, esa que yo te di, que iluminó tus pasos, que te dio brillo y resplandor, esa que no supiste valorar, la que alimentó tu espíritu y calmó tu sed.
La luz prestada, que bebiste como el sol en la tarde, que encendió fuego en leña seca, esa luz que se llevó el viento del crepúsculo que entorno a ti da vueltas, el sol será mañana un plato de lujuria.
La luz que tuviste no vino de ti  es que vino de los soles, de los ríos, de la oliva y te inundó la oscuridad.
La luz prestada se abrió como ventana sorprendida derramando su fulgor de luciérnagas.
¿Ya no sientes la falta del destello que te llevó hacia mí?
¡Qué dolor que no hayas comprendido la entrega de mi todo que te di!
¿No te das cuenta de que te has sumergido en mares de tristeza y en vano buscas un camino para salir de tu noche?
Todo en tí ya es silencio, el eco no te responde, las chicharras no las escuchan tus oídos y en tus sueños ya no hay más luz, estás en la ausencia del no retorno, tu ceguera no te deja ver mi luz.
¡Estás en un cielo monosílabo donde nadie siente tus pasos!
Eres un inútil gentil-hombre desnudo y blanco con venas sin estrenar, ya la sangre no corre, está seca, sin chispas que en nada prenden.
Vivirás sin la belleza, la alegría, la risa, el canto, el amor.
La luz prestada intangible, leve y veloz se fue de tu lado y no la alcanzarás nunca más.
¡Qué lejos estamos y qué cerca estuvimos!
Lentamente en mí un nuevo amanecer se acerca que hace que la tristeza se fuera al pasado del ayer, oscureciste mis días pero ahora renace en mi alma la luz brillante que otra vez inunda mi existir.
El tiempo contigo ya no existe, saliste de un tiempo que no dejó huellas ni señales.
¡Qué milagro ya puedo decir pasó y partió!
La luz prestada, partiste a rumbos confundidos los que te llevarán a lugares misteriosos, secretos, sin retorno.
Tu silencio ya no duele, mi alma se ilumina y los poemas de amor, frases erráticas, cortan el aire como flechas afiebradas, buscando ilusiones nuevas.
Ya desperté de la sombra en que me dejaste, atónita y absorta en que te fuiste a otro tiempo, buscando otros amores, otras miradas, otros besos.
Despierto en un rítmico volar de dulces sueños que me llevan al ideal de amar y ser amada, suspiro con el máximo esplendor de que existe el amor anhelado que me abre con su encanto de quimeras a un existir nuevo.

Torrente de amor


Torrente de amor es un fluir del sentimiento ardiente que vive en mí desnudando mi alma frente a tí.
Lenguaje de armonías flotando en nenúfares en flor y por al aire revuelan golondrinas anunciando nuevas primaveras.
Ecos halagadores de la eterna música de la tierra prometida.
Torrente de amor, mis manos buscan el agua fresca de tu manantial en este Hoy mío pleno de sensaciones nuevas.
Río, bailo, me desarmo como una nube soñando, sueña que sueña, canta que canta.
Te bebo con mi aliento, toda canción está en ti, que acuna en mis labios el beso que te está aguardando.
Torrente de amor, agua que modela tus formas, de tus labios la sonrisa, las nuevas, las no estrenadas que de entre tantas una se alza y mi alma la reconoce, es la tuya.
Torrente de amor, se desata la lluvia con tu ausencia a mi lado y mi corazón palpita con la esperanza de verte.
La tormenta está aquí, sobre mi pena por no tenerte, ¡pobre herida de amargura!, ¡ven a mí!, ¡no me dejes!
Torrente de amor, agua clara, cristalina, nos reflejamos en ella y así vivimos este idilio esperado, que como un rayo entre las nubes vibra, buscando las promesas de los ensueños que ofrecen tesoros en tu sentir y en tu piel, en donde el soplo de la brisa va brotando como retoños recién nacidos.
Torrente de amor, límpido, corriente rápida y sonora que nos  conduce a nuestro lecho de amor, unidos sin tocarnos, sin sentirnos, sin abrazarnos en una noche pletórica de armonioso vuelo.
Dejémonos flotar, cara al cielo, hundiéndonos despacio, hacia lo alto, en la vida del aire y seremos náufragos de los cielos.
Torrente de amor, rápidos de agua tumultuosa, te llevan y te traen hacia mí.
¿Cuándo estaremos juntos para entregarme entera a tí en el mar de tus pasiones y arrancar de tu pecho suspiros leves como temblores de pájaros?
Torrente de amor, empújame, lánzame desde tí al manantial de la dicha que suave mana entre sueños y esperanzas llevándonos a una paz intacta y cristalina para quedarnos en esplendores de luces y destellos brillantes de mil colores.
Torrente de amor, entregas el secreto de mi alma, despertando mis gozos escondidos y llevándome a un paraíso solos tú y yo.   

Infinita ingenuidad


Infinita ingenuidad, mi alma está anegada de inocencia en una poética fe en el mañana y aunque el viento me envuelva en mantos invisibles, intangibles, mi candorosa esperanza de vivir el amor verdadero, ese, el sentido.
Necesito mañanas sin torvas neblinas del silencio estando tú conmigo como una sombra de mariposas frescas, tibias, que orillaban el vuelo y yo confiada hacía que el sol enredadera sus hilos con el viento.
Infinita ingenuidad, bendita eres porque abres mi alma al amor sincero.
Sí, soy crédula y cándida porque feliz, enamorada de la vida, mi alma canta y mientras el río me arrulla en mis sueños enamorados de las sombras frescas siento tus pasos venir a mí, tú, mi amante fiel.
Infinita ingenuidad, bienaventurada seas, no me abandones nunca porque creo que cabalgando en vientos de perfume y oro llegas a mí con tus caricias suaves como pétalos de rosas, ellas me atan a la sombra de tu fuego y en la sal de tus palabras.
Allí entre tus brazos enredé mi alma para siempre.
Soy soñadora, apasionada y acaricio el silencio de tu ausencia porque desde otra lejanía, siento el sayal de tus manos y tus brazos como caricias desbocadas que en galopes de metal y oro llegan a mi cuerpo nostalgioso, así brota mi alma parca, allí bulle mi amor pleno.
Infinita ingenuidad, ¿a dónde me conduces?, ¿a qué lugar escondido me llevas?, siento que candorosa y virgen me arrancas en cada brazo un suspiro y desarmas mi alma en cada beso.
Todo está intacto en tu inocencia pura, eres mi música blanca que enciende mi inspiración y hace nacer como hilos invisibles mis poemas de amor, frases que encienden mis limpias noches de ilusión y de deseos guardados.
Infinita ingenuidad, manso camino perfumado de azahares, de lilas y de azucenas donde tu aroma me envuelve suavemente llevándome a altas cimas de goces buscados.
Ser sincera me conduce al reflejo donde se dibuja mi alma.
Allí donde una imagen más de las que tienes me harán vivir en un rincón de tu presente.
Infinita ingenuidad, siento tus alas y nubes de música en mis manos, siento que todo en mí quiere volar, me llevas en brazos a un mundo que aturde mis sentidos y me ofreces amor, tu amor.
Comúlgate conmigo en mi pureza y haz de mi vida un lugar mágico donde el amor vibre y palpite como tierno pájaro tembloroso, inocente y puro.   

Caminos cruzados


Un nuevo amanecer


Un nuevo amanecer para el amor. Quererte como las amapolas al viento, quererte en un compás de espera incierto, como letras de poesías nacidas desde mi alma.
Existe un nuevo amanecer donde no hay lugar para el dolor ni la mentira, donde la armonía se estremece con mi sentir, donde cada momento es una caricia.
Acércate en este nuevo amanecer y sentirás la paz en mi alma, se ha iluminado mi día con una nueva ilusión, con mi corazón dispuesto y libre de temores para volver a amar.
Mi vida con una agitación creciente, un festivo clamoreo de relumbres, de fulgores, proclama que está queriendo otra vez, no era aquella paz la última y estoy alegremente vibrando ante una nueva pasión, más perfecta, más verdadera, más plena.
Un nuevo amanecer está inundando mi vida, con colores sin fin, con claridades repiqueteantes, arrebatadoras, encendidas.
El amor es el amanecer en la libertad del ser.
Cuando los ojos del amor atraviesan la luna, los ojos de los sueños alcanzan el horizonte en un nuevo amanecer y en mi regazo algo nuevo, más pensado, más hermoso, se proyecta hasta lo hondo de mi alma.
Un nuevo amanecer, ¡qué delicia tocar la hierba fresca en un bello amanecer otoñal! y hasta detrás de la luz, veladamente secretos aguardan por si los quiero escuadrones de luceros.
La luz del amanecer abre la ventana de mis sueños y mi poesía canta alegre, baila con frenesí y con sus ágiles y armoniosos pasos que adentran dentro de mí para despacito, sin apuro, llegar a las hojas vírgenes que las esperaban ansiosas para dibujarlas con arabescos como centellas.
La luz del amanecer nuevo espera al amor verdadero, al sentido desde lo hondo ¡qué bella sensación riendo las dos luces unidas!
Abro los ojos en este nuevo amanecer y contemplo junto a ti, tiernamente abrazados y unidos el nuevo Sol de un nuevo nacer.
Te miro, te pienso, te amo y al abrir los ojos sonrío a mi despertar, cual rocío despierta con la sutil mirada del sol.
¡Qué gozo intenso y resplandeciente es este nuevo amanecer a tu lado!.
El amor, igual, igual, de tanto ardor se va en sosiego.

Recomenzar


Recomenzar, reiniciar mi vida dando una nueva oportunidad a mí misma, renovando las esperanzas en la vida y lo más importante creer en mí nuevamente planteándome nuevos desafíos.
Mi corazón se está despejando, pronto para la vida en procura de un nuevo amor ya que nosotros somos el Amor y siempre seremos capaces de amar muchas y muchas veces.
Recomenzar con alegría, ante ligerísimas tentativas de altas quejas de espuma dando al aire sol y viento, deseos que se alzan al más allá de un ansia que se muere en mil cristales.
Recomenzar entre blancuras que logran entenderse, amores que se inician en las mañanas dulces del estío estrenando nuevos idilios.
Reanudar la vida como resurrección de mares plácidos y tranquilos entre querencias muy antiguas, sin esperar ni soñar que todo dura como mármol erguido y eterno porque desfallece en una u otra orilla.
Recomenzar retomando de entre tantos fracasos, los infinitos deseos de salvarnos dejando en el olvido las cien, las mil, las incontables figuras cristalinas que se evaden ligeras por nuestras fuerzas interiores que nos llevan a volver a este presente que Hoy vivo entre juegos de raudo amor colmando mi alma de asombros milagrosos.
Recomenzar frente a mi liso espejo de vida, amaneciendo serenamente, entre el bienestar tibio de estar conmigo misma es como si estuviese ya en lo sumo, en lo perfecto.
Y surgen nuevos poemas, prosas de amor bajadas de altas cimas, vienen desde lejos, desde adentro de mi alma, hay algo que me pide que siga con mis frases, despacito y sin prisa y por mi piel vuelven y corren tibios presentimientos que las plumas finas del aire ya cubren de ideas nuevas mis papeles ansiosos de que recomiencen y se alumbren los nuevos intentos.
Recomenzar entre ocurrencias no fugaces, sí con chispas que brillen en el cielo y entre curvas y más curvas se reinicia mi vida, dibujando mi anhelo en la luz del alba, multiplicando amplios destellos, encendiendo de amor mi mundo.
Recomenzar cantando loas a la vida mientras mi lira la aclama, canto a lo grande porque va dentro mío y mi corazón en las alturas ama.
Siempre tendré desde ahora en mi laúd cantares, sin desdichas ni pesares y en el rosal de mi cariño, jazmines, azucenas, alelíes, maravillas de mi jardín entero.
Recomenzar las alas de mi numen que me llevan con su amor a expresar mi dicha honda brillando en el fondo de mis noches mis versos de amor soñados que flotaban en mi derredor como nubes de perfume.
Recomenzar con monosílabos tan sólo, entre luces, sombras y silencios, como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos.

Pasiones encontradas


Pasiones encontradas, ocultas en secretísimos rincones de mi alma, confundiéndolas con palabras de amor no dichas, con anhelos de ilusiones y sueños remontándose a las nubes altas sin soledades ni llantos.
Tú, mi nuevo amor, desde la colina del nardo, irradias el fulgor que seca la fuente de la tristeza y de las lágrimas.
Pasiones encontradas que como nardos juveniles guardan en mi entraña los bálsamos y la secreta lumbre que de mi pecho palpitante lleva las blancuras de un astro.
Pasiones encontradas, vienen hacia mí y me aturden por un momento con su interno bullicio y sus ideas locas, dejándome ilusiones fulgurantes que embellecen todo lo que tocan.
Me llevas a carismas divinos de auroras y cantos, de nubes nacaradas y gentiles, de arrullos de calandrias, de ternuras suaves y níveas donde el gozo se hace puro y eterno.
Los ángeles dueños de la flor del alba nos guían y protegen en nuestro mundo irreal y mágico, donde juega la brisa y hay rumores de música de alas y goces en nuestras miradas.
Pasiones encontradas, nuestras sombras se rompen y se aclaran, sonríen y tiemblan de risa las lágrimas que enjugaste con tu labios, son como un hálito que reflejan nuestras almas.
¡Ven hacia mí y atúrdeme un momento! ¡Déjame estar en tus bazos!
La ilusión que en tus juegos te acompaño es un cuento de hermosura extraña.
Pasiones encontradas, que nos llevan a caminar al azar sin rumbo cierto.
Mi corazón descansa ahora en la rama suave de pecho y aunque muera sé que vivo en los claveles futuros de tu cuerpo.
Pasiones encontradas, que esta noche descansan, como centinelas eternos que guardan mis secretos en una túnica de lentos deseos contando las glorias de este amor sincero, pleno de grandes momentos, de verdades dichas.
Y río y canto con tu cuerpo donde la luz tímidamente se asoma bajando la luna en tus brazos y acunándome con sentimientos nobles.
¡Cuánto perfumes de árboles se derraman por tus brazos!
Amor perdido entre bambúes incipientes, ¿cómo encontrarlo cantando?, con galas de volcán al sol radiante en el aire y en los sones en que arden las cañas, asomando a tus ojos el amor que por mi sientes.
Pasiones encontradas, sublimes y majestuosas, con libertades mudas y silencios virtuosos que nos unen en un apretado abrazo que nos funde en cuerpo y alma.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Poder olvidar


No estar contigo


No estar contigo, te desviaste de la senda en la que yo te estaba buscando. Te entreví soslayadamente, intuí tu venida, te esperé con todas mis ansias, mi cuerpo entero clamaba por ti.
Viniste hacia mí raudamente como relámpago de luz iluminando mis mares internos y te internaste con alegrías, con ternuras y deliciosas caricias como un pájaro picoteando un campo pleno y fecundo de semillas estremecidas de ser encontradas.
Tu llegada duró sólo instantes, ya no estoy contigo y te extraño tanto que mi corazón se estruja, vibra, palpita y se anega de lágrimas largas, interminables, la desilusión me colma y mis pesares inundan mi alma que confundida y estremecida no puede comprender los por qué de estos tan sólo instantes de felicidad total y prodiga.
No estoy contigo, no lo estaré nunca más en esta vida del Hoy, ni del mañana.
Mi afán ciego por creer en tus promesas de amor no me dejaron ver que ibas a ser en mi camino sólo una estrella fugaz.
Bañaste mi alma de luz por un instante y como un cometa raudo y veloz su estela dejó marcas indelebles en mi cuerpo y en mi espíritu.
Contigo sentí el perfume y la suavidad de una flor recién abierta.
Suave curva la entrega de nosotros como pájaros que en busca de lo soñado hacia todas partes vuelan ensayando todos los cantos de las aves que toda la Tierra pueblan.
No estar contigo es sentirme como colmena vacía, sin zumbidos y latidos ya que mi alma está seca, es como hundirme en un mar de dolorosas tragedias, me hiciste mal, me hiciste bajar a un abismo donde la luz no penetra.
No estar contigo es sentirme atrapada en un laberinto de verdes follajes donde los pájaros no responden y en un intangible ensueño lejano de las flores se esconden.
Y así dejaste mi alma triste y abatida viviendo sólo en la bruma donde mis ilusiones se pierden.
Te pienso y te retrato fiel sobre el heliotropo del crepúsculo idealizándote con ímpetu alado.
Sólo eres ahora un triste recuerdo, un tesoro no conquistado, un espejo donde no se reflejan nuestras imágenes.
¡Vete ya! ¡No regreses! No me encontrarás en la inmensidad del tiempo, ya eres una saeta que se perdió en el azul cielo.
Para tí escribí los versos de amor que no llegaron nunca al papel que los esperaba con ansias entre el olor de tomillos y de madreselvas.
¡Qué dolor a mi pecho se derramó! Voy en busca de la lluvia que limpia y rejuvenece mi alma e ilumina mi rostro con una sonrisa para el nuevo amor que se acerca.

El fuego que soy hoy


Hoy soy fuego, estoy viva y mis manos abrazan la verdad y baño el aire con mis sonrisas al pensar cuanto me abrazan tus labios al besar como la boca derretida de un volcán.
Tarda noches la noche en ser auroras, la luz se hace despacio porque es tu centro una fuerza sensitiva. El fuego que soy hoy mi cuerpo y alma se abrieron ante tu magia sensorial.
¡Triunfos, revelación! Hay fulgores brillantes en mi alrededor y me llega el goce como espuma sin prisa, en impolutas láminas de sentimientos intensos y deseos de que aquel pensamiento nacido oscuro, con mi sol, a tu cuerpo he de bañar.
El fuego que soy hoy es luz que traduce incógnitas lejanas, a gozos inmediatos, a placeres sentidos hasta los más íntimos. Inconcientemente, en mis sueños estás, donde no mando yo, sino sólo mi corazón y allí tuya por siempre puedo ser por una eternidad.
El fuego que soy hoy no se apagará, es un misterio velado que la mañana que asciende hacia su colmo esplendor, paso a paso, en contornos se goza aún más y en perfiles rechaza lo desconocido, lo no sentido con intensidad.
La hoguera de mi interior se enciende sólo en pensarte y se alza arrebatadora, velocísima, como alas en el confín del mar.
El fuego que soy, está encendido en mi corazón para tí, sólo para tí, eres mi milagro de amor y cada vez que pienso en tí, siento un cosquilleo por todo mi cuerpo, te necesito a mi lado, sin tocarnos siquiera, estremecidos tan sólo con mirarnos.
El fuego que soy hoy es un sortilegio de amor, y mis versos vibran al volar al papel que los espera con ansia para que lleguen a tí mis palabras de amor.
Soy tu amante escondida que alisa la arena, bien lisa, para que en rasgos levísimos la mano escriba lo que siento por ti entre pudores de espuma mensajes de ondina son, soy tu amada total, te ofrezco mi vida.
El fuego que soy hoy alumbra la marina, en una noche estrellada entre abrazos truncos y besos que al aire fueron entre deseos que se  alzaron y altas quejas de espuma que se llevó el viento. Sin ansias y sin presas espero el amor que se inicia como idilio estrenado en fábulas no escritas.
Y tejiendo y destejiendo, el fuego que soy hoy, los versos permanecen entre hilos de luz de este raudo amor que se inicia para siempre.

Incógnita


Incógnita, palabra que conlleva dudas, misterios de un amor secreto y oculto, que hoy no está en ese recodo de mi camino.
Ayer borré tus pasos con mis suspiros preguntándome si me has querido, una incógnita sin respuesta. 
Enigmático sentimiento que hizo que mis lágrimas aprendieran a llorar solas bajo el recuerdo de tu sombra. 
Colores marchitando las rosas del tiempo, desmenuzando los momentos, clavándose en un horizonte lejano, quizás tú viviste en el país de mis sueños al que engalané de amor, pasión, reencuentro, quizás no te hallé ante tanta confusión de pensamientos. 
Incógnita, lo desconocido me lleva a pensar equivocadamente en verdes esperanzas, brillante sol, blancos inviernos, en tu corazón rojo junto al mío ardiente en la hoguera de nunca poder abrazarte y no importa si aún puedo imaginarte y me derrumbo cuando intento acariciarte.
Arcanos sentimientos no respondidos, te llamo en el silencio y vuelve tu sombra a invadir mis ojos y si los cierro me encuentro con tu último beso y una sensación de miedo, de abandono se insinúa tras mi espejo.
Incógnita de un encubierto ensueño donde luces brillantes como estrellas, emborronadas escapando de la prisión del tiempo perdido, allá donde duermen tus secretos y los míos y yace a oscuras un latido mudo, oscilante, impregnado de tu esencia.
Sé que no debo conservar un amor entre mis brazos, no, en el aire de los ojos, entre el vivir y el recuerdo, sueltos flotando, se tiene mejor guardado.
Aves de vuelo tarde o temprano se van por el aire que las llama, los ojos son los seguros, de allí no se van los pájaros, lo que se ha mirado así, día a día, enamorándolo nunca se pierde porque ya está enamorado.
Sí es una incógnita, lo que sin darnos cuenta ignoramos lo que está ante nosotros y no despertamos para vivirlo, contemplándolo porque el mirar no tiene fin sin nuestros ojos hoy se cerraron cuando nos raptó la noche, mañana, como con un gran milagro se nos abrirán el alba y nuestros ojos serán más amantes para seguir mirándonos.
Incógnita, desconocida sensación de borrar tus pasos con mis suspiros y aún como una encubierta duda de amor me pregunto una y otra vez si me has querido y no tengo respuesta ni en un verso ni en una palabra de amor en esta suave curva de un vivir camino a lo diáfano y a lo imposible. 

Silencio del alma


Me extrañas

Me extrañas sin conocerme, sólo nuestras palabras nos unen, palabras viejas como el mundo que se llenan de alas y campanas y suenan nuevas, nuevas por completo porque han sido pulidas y lustradas por la ternura, la dicha de habernos encontrado en un instante especial y único que nos cubre, que nos rebasa, que nos estremece.
Me extrañas, dulces palabras que se vuelven únicas como por milagro y nos dejan suspendidos en un momento de felicidad.
Tú y yo, desde la distancia somos pobladores de la maravilla de extrañarnos sin habernos visto nunca, ¿te das cuenta?.
Somos una canción, dos aves en vuelo, dos estrellas de una constelación de amor.
Ya nunca seremos dos extraños, porque tanto tú como yo tenemos en nuestras almas nuestros nombres unidos por una invisible cadena ¡qué milagro!.
Tú no sabes, solitario sacramento del nombrar que cuando te nombro, te pienso y el todo que nos separa nos acerca.
Me extrañas porque somos un amanecer, la llegada del sol y del verano en una lluviosa tarde.
Me extrañas y más me extrañarás cuando tus manos se posen en las mías y tu beso encienda esta cabeza mía que caerá como un fruto dorado sobre tu pecho.
Porque eso es vivir… ¡vivir es renovarse cada día!, es extrañar sin saber por qué a alguien que se cruzó raudamente por tu vida sin remotamente esperarlo, dejándose caer en tu camino, iluminando creo otras luces, generando expectativas nuevas y curiosas como una gracia un poco endeble pero arrobadora como una flor nueva.
Me extrañas, ser que entiende, comprende, siente, en mis prosas de amor lo que éstas guardan: temblores, ansiedades, emociones, ese perfecto deseo de amar y ser amada, de esa realidad de amor que nos hace inmensamente felices y volátiles, levitando ambos en ese otro espacio donde sólo tú y yo lo recorremos.
Me extrañas, hablamos y nuestras voces se unen, se suspenden en el aire como para volar.
Que extraño lo nuestro… cada vez que hablamos parece que algo profundo nos acerca, algo con magia, duendes, hadas que nos entrelazan con hilos intangibles que no se desatarán nunca más.
Me extrañas, te extraño y la espera de encontrarnos se hace larga, quiero compartir contigo sueños, penas, alegrías, canciones, música.
Ser los dos la savia de un árbol, las alas del alma, el color del agua, las estrellas en el fondo de los ojos, la locura en el pensamiento, el calor de la piel.
Dejar que el amor nos inunde sin miedos y sin temores.

No regresaré


No regresaré por el camino donde quedaron tus huellas marcadas, porque me llevarán por un sendero oscuro, sombrío, hondo y con obstáculos que lastimarán mi alma.
No volveré a pronunciar tu nombre, sola vagaré en bosques umbríos y campos de flores, jugaré a no recordarte y beberé la luz de las estrellas buscando nuevos horizontes.
No regresaré a compartir tu destino aunque quieras tenerme cerca porque no quiero volver a bajar al abismo contigo, porque tú ya no significas nada para mí.
Ya desapareciste de mi ser, no quiero sentirte otra vez, lo nuestro desapareció hace tiempo y no quiero volver a pensar.
No regresaré, no me interesa tu mundo sin luz, no me mereces y no te daré el gusto de volverme a tener.
No regresaré porque tus sueños sólo viven en la bruma, vagan sin empeño, sin rumbo, en un mundo fantasmal donde la risa, el canto, ya no existen, sólo se escuchan lamentos, llantos, tristezas.
No regresaré, mis puertas y ventanas bajo candados, herrajes, cerrojos, están para ti selladas para siempre.
Dejo tu recuerdo enterrado en la arena de los tiempos para que se desvanezcan por cada lágrima que me hiciste derramar desangrando mi alma.
No regresaré, ni te escribiré versos de amor, ni malgastaré minutos de mi existencia pensando en un ser terrenal que sólo trajo frustración y dolor.
Ahora voy a llenarme de luz, abriendo mis alas en busca de amores alegres, de nuevas fronteras, nuevos perfumes, muchas sensaciones nuevas.
No regresaré a ti, escribiré poemas de amor, frases, palabras, donde tú solo seas un recuerdo, crearé el tiempo haciendo correr mis versos como el agua que recorre su cauce por los afluentes de mi alma alimentando el desierto con los latidos del corazón.
Adiós amor de solitarias citas, de promesas incumplidas, ¿por qué seré cruel dirás?
Será porque no quiero sentirte otra vez, lo nuestro desapareció, mi ausencia desnuda de sombras y dudas quedará en el olvido. No volveré.

Amante infiel


Amante infiel
¿Por qué abandonaste tu lecho de amor que te brindaba calor, ternura, pasión?
¿Cómo cambiaron sin darme cuenta tus sentimientos que tanto me entregaron, un torrente de amor, romanticismo, sensualidad, belleza de espíritu y entrega de corazón?
Amante infiel
¿Cuándo mi luz dejó e brillar para ti y muy despacio te fuiste alejando buscando otros amores?
¿Por qué fuiste desleal a nuestros proyectos de amor compartido y total?
Amante infiel
¿Cuándo dejé de seducirte con mis besos apasionados y caricias provocadoras?
¿en qué momento mis palabras encendidas de amor, mis labios ardientes, mi excitante ansiedad dejó de encender tu fuego?
Amante infiel
¿Cómo no te diste cuenta el hondo ardor que me provoca en el corazón tu traición, dejándome en noches de hastío?
¿Será posible que no te alcanzo mi entrega desnuda y fogoza, mí perfume en tu piel, mis marcas ansiosas, mi pasión sin fronteras?
Amante infiel
¿Soy yo que creí vivir un gran amor en un solo lecho y no era verdad?
¿Debo despertarme cada día tropezando con el sol y no tener respuestas?
¿De qué sirvió tanta entrega, tantos proyectos de un existir juntos, amándonos por siempre?
Amante infiel
¿Recuerdas cuando abrazados escuchábamos el ritmo del océano dejando que el deseo se fuera desplegando lentamente hasta que tus manos se convertían en colibríes impacientes?
¿Y aquel momento cuando me desnudaste por vez primera mientras la marea iba subiendo y las olas borraban nuestros astros?
Amante infiel
¿Cuándo dejé de ser tu dueña y se dejó de reflejar mi mirada invisible en tus pupilas?
¿Y el gran hervor de cuerpos dejó de proyectarse en una llama viva y empañó los cristales de nuestro amor deseoso de disfrutarnos mutuamente?
Amante infiel, no soy ya más la espera, la que te sueña, la que impaciente aguarda tu llegada, todo eso quedó atrás.
Ahora no espero más verte llegar, mi cuerpo no necesita de tus besos, mi alma no vive de tus recuerdos, ya eres el pasado, abro mi alma esperando el roce de otros labios y promesas de otro amor que no hiera, que sólo ame.