Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 16 de febrero de 2013

Quisiera estar


Quisiera estar muy dentro de mí, en ese espacio secreto, íntimo, donde conmigo misma juego y me deleito con monosílabos, ideas, palabras, frases de amor, que necesitan volcarse con frenesí en pergaminos en blanco o minúsculos trozos de papel que vuelan con el aire cual aves veloces surcando los cielos.
Mi alma trasluce amor, lo siento muy dentro de mí, me conduce suavemente por sinuosas colinas verdes o mares azules transparentes y cálidos.
Quisiera estar sumergida en hondos y misteriosos recónditos de mi alma, sintiendo la soledad mía, tan mía, que me embarga con mi dulce ternura envolviendo mi yo todo.
Quisiera estar llegando  hasta horizontes infinitos, en las auroras plenas de colores o en los crepúsculos tardíos que iluminan con diferentes matices el cielo azul.
Quisiera estar buscando sin afanes, ni prisas, ni ansias, el amor que me espera en los confines del orbe.
Ese amor fiel, verdadero, único, incomparable, lejano pero cercano, el cual anhelo con todo mi espíritu casto y puro.
Quisiera estar en ese lugar inimaginable, resplandeciente de ilusiones cual verde follaje de cipreses altos y campos florecidos de amapolas, lirios, alelíes, azahares entre tus fuertes brazos en un nido tibio de ternura y amor.
Quisiera estar rodeada de mantos brillantes en una noche iluminada por una luna resplandeciente que baña nuestros cuerpos con su luz de plata.
Quisiera estar tendida en tu regazo, envuelta en tus brazos, mi rostro inundado por tu mirada, tus labios pronunciando mi nombre, los míos acercándonos aún más.
¡Cuánta felicidad nos enlaza uniendo nuestros cuerpos y almas!
¡Loor a ti, Eros, Dios del amor! La poesía nos invade, recorre los cielos y las nubes, la esparcen por doquier, uniendo corazones sensibles por una eternidad.
Quisiera estar volando alto hacia nubes viajeras para encontrar aún lejos el destino cierto, inolvidable, único, donde las horas en silencio pasan como estrellas fugaces con un ritmo lento y acompasado.
Quisiera estar en es día en el que nos encontremos, frente a frente, tristes en el camino de la vida y así ofrendarte todo mi ser.
No transitar por senderos equívocos, oscuros, misteriosos, las huellas largas y angostas, sí por amplios horizontes claros y resplandecientes donde el amor renace cada día.
Quisiera estar reconfortada y calma haciendo danzar en una danza sin fin mis versos de amor sinceros y diáfanos, uniendo tu alma con la mía, solos tú y yo en noches nostálgicas.    

Tropiezos del corazón


Tropiezos del corazón, ¡cuántos pesares causan!, vacilo en mis sentimientos, detenida en el grave concierto del otoño, escuchando como los violines y las arpas agitan un mar de hojas rojizas, amarillentas.
Tropiezos del corazón, traspié, por primera vez lloré al haber arrebatado tu rostro al deseo creciente de mi alma por querer mirarme en tus ojos y no encontrarte.
Después del letargo imprevisto que arrastró en sus alas minutos y horas, ahora lejanas y frías, conservo en mis labios tu nombre esperando que nazca de tu rostro el verde que refresque mis sentidos y tú confundido y ausente ignoras mi suplicio clamando por tí.
Tropiezos del corazón, caí en un pozo sin fondo, te añoro y te extraño, no has venido a despertar mi alma sumergida en sombras sin luces, ni rumbos.
Si pudiera gritar mil palabras serían testamento para repetir libres de mentiras y falsedades el amor que por ti siento.
Ajusto sobre un arco mis deseos y del puente que tiendo con mis flechas bajan lamentos de amor a nuestro suelo.
Tropiezo del corazón que hacen tambalear mis ilusiones y mi alma entera, apagando las estrellas de mi cielo convirtiendo mis sueños en tropeles de fantasmas tétricos que me envuelven con sus mantos oscuros de la noche llevándome por ríos inagotables de tristeza formados por las lágrimas que brotan de lo profundo de mis sentimientos.
Tropiezos del corazón, por los mares del silencio siento que crece la luna desde adentro y que como cisnes de humo flotan los recuerdos y los pensamientos en las redes sutiles de mi sueños.
¡Tu presencia se diluye a lo largo de mi barca!
¡Tú no estás! ¡Entre las tranquilas sombras ya no te pienso!
En duras alamedas de cristales padece el corazón un miedo tibio y pasa lentamente entre mis dedos la luz quemada de tus ojos negros.
Tropiezos del corazón, el desliz de mi mente cuando duermo me hace llegar al valle de tus sueños y me mueve la distancia como alas en las grietas de mi piel que vence el tiempo.
Y tu alma y mi alma se pierden en la niebla lejana del recuerdo.
Tus caricias imaginadas brotan lentas por el mapa de mi cuerpo.
¡Qué haces alma tropezando en caídas sin regreso, que no ves las celadas que me aguardan!
Tú y yo somos agua pasada que mojan las veredas  de mi vida. 

La esencia de tu ser


La esencia de tu ser bien oculta en el rojo silencio de tus ríos interiores duerme tu espíritu en una fugaz luz, estalla en la mañana como amor retenida en pimpollo.
Mi alma, cercada de tinieblas, al infinito se alarga cuando tú como bálsamo tenue me haces perder el miedo en tus brazos que me estrechan poderosos y frágiles con la fuerza de tu amor, plena magia que suena como dulce melodía.
La esencia de tu ser me inunda cual hiedra de amor, con tu sangre vibrante que forma raíces profundas y enlazadas en mi mundo interior.
Naciste como perfil modelado en blanda cera en los duros biseles del silencio, estás inmóvil como águila en espera, con el calor de tus hombros enlazo la cima de los cielos con la tierra.
No se cuando empezamos a conocernos, cada mañana nos empezamos a encontrar, cada nuevo beso es para mí, mi primer beso, mi verso debía decirte lo que para mí has sido, tú tenías la palabra exacta con ternuras compartidas.
La esencia de tu ser, mi corazón palpita deseoso de poder llegar a tenerte en mis brazos, sentir tu sutil aroma, con el solo anhelo de llegar a reflejar tus ojos en lo míos haciendo que mi alma se sumerja en un éxtasis infinito. 
Así esta pequeña ideología tuya provoca en mí los sentimientos más profundos ideando tu figura mientras nuestros corazones siguen bebiendo de la misma fuente como en la hora tiernísima del juego y de la leyenda, regalándome primaveras inagotables de tu alma.
La esencia de tu ser, esa materia que se presenta como un himno favorito entre notas que suben en números acordes de tu pecho a mi oído y despierta una viola celeste llevándome al cielo como las alas de un ángel, armonizando su son con tus cantares y tus risas.
Siempre amparándome en tu ser y se asoman a mi pecho tus sentidos, temblando mi cuerpo al sentirte cerca de mí.
La esencia de tu ser, principio de un amor sin tregua y así voy por veredas de la tarde perdida para siempre en tu embeleso.
Mi rostro feliz, mis brazos libres, recorriendo mis sentidos sin orillas, vuelvo a tu boca olorosa, quedándome en el deseo creciente de las aguas, jugando con tus sueños y mis anhelos.
La esencia de tu ser, es mi paz intacta del manantial de mi dicha.

Revelaciones


Aflicción


Aflicción, sentimiento que invade mi alma cuando no estás a mi lado por tu falta de amor vibrante y único. No quiero sombras de amor sí la luz entre nosotros sin que divida el zócalo del viento.
No te quiero rezagado en mi camino, que en tus suaves manos me eleves a las nubes altas contra el viento ya que eres el manantial de la dicha.
Aflicción, la añoranza me lleva a pensar en tí, en tu mirada cálida que me hipnotiza como un picaflor embelesado que adivina el pulso de mi sangre que entrega el secreto de mi alma alucinada, despertando el recuerdo de nuestros sueños alcanzados.
Aflicción, evoco tus palabras que trastornan y apuran mis sentidos más profundos y el deseo de estar en tu isla encallada ya que hambrienta de amor soy una llama que tu cuerpo reclama sediento de ternura.
Aflicción de estar en nuestro lecho entibiecido con pena de sentirte lejos, extraño en mi mente y en mi cuerpo la dulzura y tus gestos que trastornan mis sentidos.
Padece mi corazón un miedo tibio que pasa lentamente en mis dedos batiendo el aire que me sigue y me lleva hacia tí, amado mío.
Aflicción, búscame en verdes alamedas de cristales porque mis versos, mis palabras de amor, se anidan entre crisoles queriendo llegar a un gran espacio blanco donde fulguren, brillen y guíen tus pasos hacía nuevas huellas.
No te detengas nunca, cuando quieras, búscame, porque mis brazos forzarán el hombro de la noche para que vuelvan tus labios a los míos.
Aflicción, se mueven tus distancia, te acercas con la intención de fuerza de un amante entre luces y sombras, de mundo y ser, de afán y tiempo, inverosímil tregua con la dicha de no ser más errante por el tiempo.
Me apaciento en tu valle y entre lirios y jazmines, desnudo tu luz en mis pupilas y un soplo altanero, leve, estremecido, me entrega tu amor entre goces, susurros, sonidos que hacen nacer en mi suelo hasta tu frente una hiedra de amor estremecida.
¡Ven! ¡Te estoy esperando! ¡No más nostalgias en mi vida!, quiero despertar contigo a mi lado, sentir tu piel a mi costado, recostando mis pupilas en tu contorno ya cierto, no delineado mientras recorro un sol enamorado las largas avenidas de tu cielo.
Aflicción, no más pena, no más ansias, ni nombres recogidos de tu boca son color en la música del viento.

Te necesito


Te necesito, abro mis ventanas con flores de múltiples colores para darte una señal, un signo por donde puedas encontrarme.
En mi jardín envuelta en un manto de esperanza mi cálida voz te llama para encontrar tu sonrisa cálida y sonora detrás de un heliotropo, de un alelí, de una rosa.
Te necesito, hablaré con las mariposas, les mencionaré mis deseos alumbrando mis movimientos, buscándote con el pulso agitado de la sangre sobre el plato frío de mi silencio, poblado de ecos y de sombras como un ave de marfil en primer vuelo.
Te necesito, recorre mis sentidos sin orillas, un viento adolescente en primavera, la estirpe de mis cantos se levanta y mi sangre convoca tu presencia y ahora que te nombro y te reclamo floto con movimientos lentos en el aire, en un rítmico volar de dulces sueños.
Te necesito, amor, te necesito más aún cuando los astros encienden sus lumbreras, mientras hallan trasluces en las tinieblas, claridades en secreto, noches que lo son apenas.
Te necesito, ven a mis brazos que ansiosos te esperan, que cuidan su misión de fuego puro, un caliente perfume de cipreses tienden un arco de paz sobre el camino, las nubes que sustentaban a los cielos, sueltan al aire pájaros al vuelo.
Te necesito, eres mi ancla de oro y cadena de mi anhelo, piel que adivina el pulso de mis ojos, cruz que aprieta las nubes contra el cielo.
Quiero que bajen sombras de amor a nuestro cielos, circundando nuestro mundo, sólo nuestro.
Te necesito, estoy en tus islas encallada, hambrienta de amor, soy una llama que tu cuerpo reclama.
Es el capricho que risueño rompe la cerradura del secreto que padece mi corazón.
Ese miedo tibio que revuela entre alegrías e ilusiones hacia tí, como alas batientes en el aire, que sigue y canta.
Te necesito, los signos de tu voz me reclaman, despiertan mi ternura, desparraman mi alma enternecida toda por tus dulces palabras.
¡Te necesito! ¡Búscame! ¡Atrápame! ¡Conquístame! Y dame algo que sea nuevo.
El tiempo ya no existe, aunque exista la templanza y la experiencia de nuestras vidas, pues nuestro amor nos llevará a nuestra auténtica realidad y destino.

Te recuerdo


Te recuerdo
(cuando en las noches estrelladas y brillantes y la luz de la luna baña de plata las aguas tranquilas del agua, te pienso).
Te recuerdo.
Te añoro
(tu perfil desdibujado bajo la pálida luz de la aurora viene en mi búsqueda con ansias locas).
Te recuerdo.
Te añoro
(evoco los instantes preciosos pasado juntos, muy juntos, en silencios prolongados y profundos, entre suspiros de amor y besos apasionados).
Te recuerdo.
Te añoro
(eres el ser que mi nostalgia despierta, mi esperanza renovada y quisiera cercar tu aroma con mis manos y la dulce potencia de tus brazos).
Te recuerdo.
Te añoro
(tus cantares son con sones armonizados siguen persiguiéndome sin descanso y tus notas suben  al igual que ayer en numerosos acordes y son para mí tu regalo).
Te recuerdo.
Te añoro
(todo sonido en eco tuyo me lo convierte en alma que te espera, y tus pasos se sienten siempre de estar viniendo por la ausencia).
Te recuerdo.
Te añoro
(tengo miedo de no poder encontrarte, de que mis besos se pierdan en otro cielo como el amor que vive en ola en ola).
Te recuerdo.
Te añoro
(perdida voy en las tardes por siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de tus ramas, ni ver tu fuego que en los fuegos arde).
Te recuerdo.
Te añoro
(te llamo hasta quebrar mi voz en cristales translúcidos, por eso sangra mi corazón y me derramo entre lágrimas y sollozos).
Te recuerdo.
Te añoro
(dame mi libertad, no quiero tu fatiga, quiero sentirte como se siente el agua, hermosa, libre y límpida entre tu libre albedrío y el mío).
Te recuerdo.
Te añoro
(busco tu imagen en mi cuerpo con el frescor de la creación primera en las densas ondas de la noche, con afán de encontrar la luz primera)
Te recuerdo.
Te añoro
(así te hallé, sin muros ni rejas, entre luceros y luces fugaces, como manojo de mi iluminado amor que te ofrendaba, el día que alboreaba y ganaba la aurora en sus matices)
Te recuerdo.
Te añoro
(quiero fundir mi figura con tu bronce, andar entre los peldaños del deseo, hasta alcanzar la cumbre de tu nombre).
Te recuerdo.
Te añoro.
Llévame con mi recuerdo, mis manos a tu pecho, amor, que desnudándome caminos sobre el muro que cerca mi silencio, siente mis besos en tu frente para que de mis labios surja el verso que encienda tu sangre en tus venas y me sientas pegada a tu cuerpo apareciendo mi nombre en tu cielo.

viernes, 15 de febrero de 2013

Claroscuro


Te desvaneciste


Te desvaneciste, por no estar contigo en este hoy, en este ahora, crece en mí una hiedra pálida de dudas que ahogan mi pensamiento y detienen las horas de la espera inquieta y desazonada, la ramazón de hiedras que sacude el viento.
Si todo pensamiento me sabe a tu presencia, no puedo dejar de extrañarte y ya me es imposible disimular tu ausencia ya que de esta agonía nada puede consolarme.
Te desvaneciste, ¿a donde están la magia y la fantasía de tenerte conmigo?
Nada en esta tierra libera a mi alma de la inquietud que la aprisiona cuando me faltas, cuando no estás…
Te desvaneciste, debo dejarte de sentir, de extrañar, de pensarte en segundos tan sólo para que otros amores se muevan en mi pecho, para que sean un mar a mis sueños y a mi olvido.
No quiero sentir más el eco con tu nombre ni la agonía de tu ausencia, ni el manto tibio de tus manos, anhelo y necesito otra luz con mirada nueva que haga resurgir brioso, salvaje, victorioso, un nuevo amor que en mi pecho vibre y que un frescor enternecido bañe con mil caricias mi cuerpo que será un mármol tibio.
Te desvaneciste, eres ahora apenas un recuerdo lejano, un nuevo amanecer hizo que la tristeza se fuera al pasado del ayer que sólo oscurecía mis días, ahora comenzó una primavera ardiente y feliz en mi ser.
Después de tu ausencia en volandas sueño otras mañanas de colores, que me llevan a los fondos de mares y de glorias encontrando el amor verdadero, único.
Vibro, tiemblo como una mariposa de fuego y tormenta, corazón con alas con aleteos leves entre latidos temblorosos y de suaves cadencias en ansias verdes, azules, en ondas y curvas entre aromas de madreselvas.
Te desvaneciste, no existes más, naufragaste en un mar de inestable equilibrio, tu nombre quedó en el agua sumergido, ya no volverás más a mis pensamientos.
Ahora quiero vivir no en un vacío eterno sino en una creencia de estar juntos en el ahora mi nuevo amor y yo en un mundo nuestro.
Ya no más tu añorada presencia, ahora crece hacia dentro de mis dedos la suavidad de una nueva piel cálida y al llamado de sus ojos se alza de mi sangre la poeta y mis versos cantan y se reflejan en los cielos azules y horizontes lejanos.

Hoy tú no estás


Hoy tú no estás, en mi presente no te veo y mi corazón se estruja, la sangre palpita despacito y por mis mejillas caen las lágrimas que nacen de mi alma dolorida.
Me paro en el recuerdo para poder hablarte y me descubro andando caminos ya recorridos, momentos que vivimos, irrepetibles horas que no fueron eternas y se llevó la aurora.
Hoy tú no estás, es una espera larga y el pasado sin tiempo se escurre entre las manos dejándome de nuevo con mi dolor a solas, un eco de palabras y tus ojos que me acarician el alma como vuelo de alondras.
Hoy tú no estás con paciencia, calma, con el viento te seguiré buscando en las hojas del jazmín, entre las olas del mar, en las canciones, en las esquinas, en los pliegues de mi piel, en el silencio que me mata.
Hoy tú no estás y la espera en mi alma es tuya, en el sabor de tu deseo, en mis lágrimas que ansían encontrarte en poemas olvidados.
Hoy cansada te seguiré buscando atenta, expectante, anhelante en mis sueños de hoy, mañana, mi amor de nuevo esperaré tu presencia a mi lado y pensaré que susurras en mis oídos diciéndome que me amas.
Te busco y siempre tú apareces, miradas, suspiros… ¡ay amor de mil amores, amarte será una profecía!
Y guardaré este amor muy secretamente porque buscarte será siempre tenerte muy cerca de mí.
Hoy tú no estás custodiando el hechizo de mis sueños y entre el follaje de tu prado y en el fresco temblor de su rocío, creo verte y mis ansias se colman de alegría y repaso la ciudad, exploro el río e indago por el mar por mí cantado.
Hoy tú no estás en el verde levantado del árbol dónde pierdo mi albedrío, ni en el viento caliente del estío, ni en la orilla del mar enamorado.
Hoy tú no estás y la espera es larga y sombría pero con el ruido de mi aliento te seguiré pensando en mi silencio, mis pupilas se encenderán temblando y mis labios en una llama angustiante y quejumbrosa te seguirán llamando.
Iré por tibios rincones, abriré mis puertas para que el sol te ilumine y te indique el camino hacia mi querer.
Hoy tú no estás, te esperé con ansias en mi larga noche, inmóvil contemplé las estrellas, grité con fuerza tu nombre y sólo una luz azul bañó mi rostro.

Infinita espera


Infinita espera, si no me tienes, si no estás a mi lado, mi sonrisa es fría y sólo queda un abrazo triste.
Inútil que te busque y te persiga debajo de la piel de mis sentidos, se mueven tus distancias como alas, ¿por qué no vuelven tus labios a los míos?
Infinita espera de amorosos recuerdos, tristezas lejanas, cariñosas memorias que vibraban cual sones de un esperar. Añoro la presión de tus manos, las noches de fiesta a tu lado.
Infinita espera, ¡cuán larga es esta desesperada nostalgia!
Días que brotan llenos de tu ausencia en la esencia de mi vida pasando a mi lado indiferente.
Infinita espera de luna plateada como espada en cuyo filo duerme el amor, me duele el alma donde anida el trueno cuando tu cuerpo se va como un rayo que no hiere, mata.
Mi melancolía se llena de añoranzas de pensar en tu voz dulce y armoniosa.
Infinita espera, tu mirada que añoro en mis noches solitarias, erizaba mi piel de claros reflejos de luces cálidas y tenues.
Me niego a despertar y no tenerte a mi lado detrás de tu perfume que se negó a partir.
En oleadas de vientos y humos renace la esperanza de que esta infinita espera llegue a su fin, tú vienes…
Y yo sueño que Hoy… tal vez mañana… quizás un día yo estaré en tu destino, abrazada a tí como tu amada amante.
Infinita espera, llega de improviso el idilio esperado de vida sonriente al sentir tus pasos nuevamente.
Enséñale a mi boca que te nombra que has escuchado mis llamados para apoyar mi amor sobre tus hombros en la luz matinal que brilla de claros surtidores en la espuma de la esperanza de que la espera llegó a su fin y con sus nubes el poniente fragua y otro cielo rosado y verdeoscuro en los espejos trémulos del agua nos reflejó a los dos.
El pálido rocío de tus ojos se encendió por altísimas veredas y al dar tu corazón el primer impulso volcó por mis sentidos sangre nueva.
Infinita espera, ya no existe, tu estás apoyado en la mañana llenándome de luz, de primavera mi alma ascendiendo la vida por tus hombros y en tus manos temblando una estrella, un aire estremecido de ternura llena mi mundo interior con tu presencia.
¡Vibrad liras sonoras del espíritu! La infinita espera ha terminado.
¡Álzate inspiración, la mujer poeta canta! 

Te añoro


Traición inesperada


Traición inesperada, que raya el silencio del espacio, confié y amé con alegría y felicidad pero un viento huracanado, violento, azotó mi alma, era la mentira, el engaño de tus palabras.
Como en una inmensa alfombra de esmeralda, el mar se ensanchó del espeso espacio que cubría mi cuerpo rodeando con caricias falsas las que creí verdaderas.
Inútil te busqué y te perseguí debajo de la piel de mis sentidos, te entregué mi espíritu abierto a esperanzas que tú hipócritamente despertaste en mí.
Traición inesperada, te fuiste sin decir palabra, moviendo la distancia como las alas batiendo por detrás de mis oídos, fatigando mi corazón y mi respiro entre tus cantos de notas aterciopeladas y poemas de amor que me entregaste con mentiras ciertas y dolorosas.
Traición inesperada, parecías un guerrero de indomable valentía pero al falso golpe de tu lanza al polvo rodaste detrás de mi camino.
Fuiste para mí, en un primer momento un bizarro caballero pero atacaste de frente, a la perfidia a la traición.
¿Dónde, dónde se han escondido, en que lugares secretísimos la sinceridad, la bondad, la solidaridad, la ayuda mutua, el frescor de las almas?
Busco y vuelvo a buscar y sólo se asoman entre ramas oscuras las mentiras, las falsedades, los malos que acosan a los seres buenos.
Traición inesperada, lentamente me sumerge en la nostalgia de tu ausencia, me ahogo en tu silencio, respiro esa presencia esquiva que me niegan tus manos y tus ojos.
Extraño tus palabras, tus canciones y veo en el recuerdo tu imagen juguetona recorriendo mis cabellos con tus dedos y haciéndome promesas vanas de ilusiones que no ocurrirán nunca.
Traición inesperada, traición al fin, desapareciste ocultándote en la nada, ya no eres nadie, ya no eres nada.
El verso ahora me hace resurgir de las heridas que tú causaste y mis pensamientos puros afloran y bullen como hirvientes imágenes con esperanzas nuevas y continúo luchando en este mundo frío que tú dejaste.
Renazco del orbe donde me sumergió la nostalgia de tu ausencia, respiro en un nuevo aire perfumado seduciéndome en un arco iris de sueños ocultos, renovados, donde hay mil caminos para recorrer con pasos firmes y agigantados, sacudiéndome con el aliento de su brisa azul y ágil, naciendo amaneceres con canto de besos en brazos, danzando un ritmo anhelado, sin culpas ni desasosiegos, sin rutinas, sin miedo a amar y ser amada.

Manto de flores


Manto de flores, me envuelven con su fragante aroma y su cadena de colores, rojos, amarillos, blancos, lilas y su dulce perfume perturban mi alma plena de amor.
Entre rosas, nenúfares, amapolas, azahares, azucenas, almendros en flor, dalias, tulipanes, calas, aterciopelan mi cuerpo y me inundan de dulzura y paz, aureolan mi ambiente.
El amor es como la flor todavía en capullo bello donde ha brotado pureza, suavidad, delicadeza, pasión.
Manto de flores que a su través me lleva al mundo de tus brazos, me siento cobijada, amada entre colores y perfumes.
En el aire sensual y tibio de la tarde me acarician sus pétalos, es un manto dulce, mágico, luminoso, que nunca se olvida.
Como el arco de los cielos sus olores llegan y crecen y luces me envuelven y el ángel verde de la esperanza me llena de alegría.
He perdido el miedo en tus brazos que me estrechan poderosos con la fuerza del amor.
Manto de flores, el lirio de la ternura crece en la pradera celeste del agua como los nenúfares en flor quietos y anhelantes que parece que esperan las canciones que alguien los acompañe en su danza de círculos.
Los camalotes cándidamente se asoman, castos y libres y las aguas nos brindan sus vestiduras de melodías haciendo que nuestra total entrega sea duradera y dichosa.
Mantos de flores, la lluvia se inicia ya, las nubes en su tránsito lento hacen brotar los retoños luminosos, que crecen libres en las ramas perfumadas haciéndonos sentir entre vergeles floridos caricias nuevas.
El radiante césped trémulo se viste de perlas de agua, dando a nuestro amor frescura que espera botones, capullos y tenues lazos que entre grises y rosas se entrecruzan.
Manto de flores, en la calma de unos pétalos nuestro amor resurge, se retrata fiel, entre rosales y madreselvas con comunicativa ternura.
Olor de nube en la flor celeste, en la tierra verde, en tus brazos mis manos leves encuentran los carmines que busco.
Manto de flores, feliz la nube de mayo, que es ésta o aquella rosa, déjenme vivir feliz con mi amado entre guirnaldas florecidas, límpidas y libres, y entre enredaderas de campanillas azules aquellas que allá se asoman.
Bajo la esmeralda temblorosa, amado mío, te veo y te siento con corona de jilgueros y pétalos de amapolas, siguiendo yo alegre tus pasos hacia las islas y los bosques florecidos del sueño.
Soy feliz, estoy en el valle perfumado de tu ágil cuerpo y en tu regazo me dejo caer cual frágil flor recién nacida.

Después...


Después de estar juntos, mi vida cambió, tu perfume lejano perdido en tu ausencia, satura el recuerdo de nuestras noches de amor.
Flotan en el aire letras, sílabas, surgidas de una pluma mágica que suenan como dulce melodía como escapadas de mi alma hojas frescas del adiós.
Después del letargo imprevisto, impredecible, que arrastra en sus alas minutos y horas vividas ya lejanas, vivo hilando ilusiones y sueños para encontrar ese imposible amor verdadero.
Debes marcharte con tu gris ausente, con tu piel de viento, con tus alas asfixiantes, con tu amor que ata.
Después comenzaron los adioses, lentos, enredados, sin explicaciones ni tuyas ni mías, adioses de lágrimas y de cantos tristes y riendo y llorando nos separamos una vez más sobre el agua del adiós de soledades insalvables, de distancias imperdonables.
No hay más nido, tú volaste, fuiste un cuento, un sueño roto, un espejo sin reflejo atormentado muñeco de papel, seguiste tu sueño solitario.
Después la página en blanco se tiñó con letras, poemas, frases, surgidas de lo hondo de mi alma que renace otra vez, despierto entre dulces músicas antiguas que suenan como fantasías de metal, como agua fresca de manantial.
Después quisiste volver pero no encontraste lo que ayer dejaste, ya otro amor como gran alma mágica tocó a mi corazón y río y canto, soy feliz otra vez, veo el horizonte desde otros brazos y cierro los ojos y escucho rumores y caricias nuevas, tú ya eres tan sólo una voz lejana.
Después ve tú donde quieras, sigue, si quieres creciendo, yo ya tengo nuevas ansias, nuevos latidos que bailotean en mi alma, ya no existes, te siento como una sombra.
Ahora vivo el momento más perfecto, tan sin par, tan verdadero, tan único, tan buscado, es la hora de soñar lo que anhelé por siempre, exultante de pasión, tan plena de deseo de ser amada, de ser acariciada y besada, regalándome vida.
Después encenderé la lámpara de las promesas y del amor deseado y mis labios no estarán más solos ya que en delicias de besos estarán impregnados, besos presentidos y deseados.
Después el fino aliento de un querer apasionado, de una entrega total que sin querer brota como un río de caricias.
Después… todo, vivir sin miedos, dudas ni llantos.

jueves, 14 de febrero de 2013

No sé quién eres


La luz prestada


La luz prestada, esa que yo te di, que iluminó tus pasos, que te dio brillo y resplandor, esa que no supiste valorar, la que alimentó tu espíritu y calmó tu sed.
La luz prestada, que bebiste como el sol en la tarde, que encendió fuego en leña seca, esa luz que se llevó el viento del crepúsculo que entorno a ti da vueltas, el sol será mañana un plato de lujuria.
La luz que tuviste no vino de ti  es que vino de los soles, de los ríos, de la oliva y te inundó la oscuridad.
La luz prestada se abrió como ventana sorprendida derramando su fulgor de luciérnagas.
¿Ya no sientes la falta del destello que te llevó hacia mí?
¡Qué dolor que no hayas comprendido la entrega de mi todo que te di!
¿No te das cuenta de que te has sumergido en mares de tristeza y en vano buscas un camino para salir de tu noche?
Todo en tí ya es silencio, el eco no te responde, las chicharras no las escuchan tus oídos y en tus sueños ya no hay más luz, estás en la ausencia del no retorno, tu ceguera no te deja ver mi luz.
¡Estás en un cielo monosílabo donde nadie siente tus pasos!
Eres un inútil gentil-hombre desnudo y blanco con venas sin estrenar, ya la sangre no corre, está seca, sin chispas que en nada prenden.
Vivirás sin la belleza, la alegría, la risa, el canto, el amor.
La luz prestada intangible, leve y veloz se fue de tu lado y no la alcanzarás nunca más.
¡Qué lejos estamos y qué cerca estuvimos!
Lentamente en mí un nuevo amanecer se acerca que hace que la tristeza se fuera al pasado del ayer, oscureciste mis días pero ahora renace en mi alma la luz brillante que otra vez inunda mi existir.
El tiempo contigo ya no existe, saliste de un tiempo que no dejó huellas ni señales.
¡Qué milagro ya puedo decir pasó y partió!
La luz prestada, partiste a rumbos confundidos los que te llevarán a lugares misteriosos, secretos, sin retorno.
Tu silencio ya no duele, mi alma se ilumina y los poemas de amor, frases erráticas, cortan el aire como flechas afiebradas, buscando ilusiones nuevas.
Ya desperté de la sombra en que me dejaste, atónita y absorta en que te fuiste a otro tiempo, buscando otros amores, otras miradas, otros besos.
Despierto en un rítmico volar de dulces sueños que me llevan al ideal de amar y ser amada, suspiro con el máximo esplendor de que existe el amor anhelado que me abre con su encanto de quimeras a un existir nuevo.

Torrente de amor


Torrente de amor es un fluir del sentimiento ardiente que vive en mí desnudando mi alma frente a tí.
Lenguaje de armonías flotando en nenúfares en flor y por al aire revuelan golondrinas anunciando nuevas primaveras.
Ecos halagadores de la eterna música de la tierra prometida.
Torrente de amor, mis manos buscan el agua fresca de tu manantial en este Hoy mío pleno de sensaciones nuevas.
Río, bailo, me desarmo como una nube soñando, sueña que sueña, canta que canta.
Te bebo con mi aliento, toda canción está en ti, que acuna en mis labios el beso que te está aguardando.
Torrente de amor, agua que modela tus formas, de tus labios la sonrisa, las nuevas, las no estrenadas que de entre tantas una se alza y mi alma la reconoce, es la tuya.
Torrente de amor, se desata la lluvia con tu ausencia a mi lado y mi corazón palpita con la esperanza de verte.
La tormenta está aquí, sobre mi pena por no tenerte, ¡pobre herida de amargura!, ¡ven a mí!, ¡no me dejes!
Torrente de amor, agua clara, cristalina, nos reflejamos en ella y así vivimos este idilio esperado, que como un rayo entre las nubes vibra, buscando las promesas de los ensueños que ofrecen tesoros en tu sentir y en tu piel, en donde el soplo de la brisa va brotando como retoños recién nacidos.
Torrente de amor, límpido, corriente rápida y sonora que nos  conduce a nuestro lecho de amor, unidos sin tocarnos, sin sentirnos, sin abrazarnos en una noche pletórica de armonioso vuelo.
Dejémonos flotar, cara al cielo, hundiéndonos despacio, hacia lo alto, en la vida del aire y seremos náufragos de los cielos.
Torrente de amor, rápidos de agua tumultuosa, te llevan y te traen hacia mí.
¿Cuándo estaremos juntos para entregarme entera a tí en el mar de tus pasiones y arrancar de tu pecho suspiros leves como temblores de pájaros?
Torrente de amor, empújame, lánzame desde tí al manantial de la dicha que suave mana entre sueños y esperanzas llevándonos a una paz intacta y cristalina para quedarnos en esplendores de luces y destellos brillantes de mil colores.
Torrente de amor, entregas el secreto de mi alma, despertando mis gozos escondidos y llevándome a un paraíso solos tú y yo.   

Infinita ingenuidad


Infinita ingenuidad, mi alma está anegada de inocencia en una poética fe en el mañana y aunque el viento me envuelva en mantos invisibles, intangibles, mi candorosa esperanza de vivir el amor verdadero, ese, el sentido.
Necesito mañanas sin torvas neblinas del silencio estando tú conmigo como una sombra de mariposas frescas, tibias, que orillaban el vuelo y yo confiada hacía que el sol enredadera sus hilos con el viento.
Infinita ingenuidad, bendita eres porque abres mi alma al amor sincero.
Sí, soy crédula y cándida porque feliz, enamorada de la vida, mi alma canta y mientras el río me arrulla en mis sueños enamorados de las sombras frescas siento tus pasos venir a mí, tú, mi amante fiel.
Infinita ingenuidad, bienaventurada seas, no me abandones nunca porque creo que cabalgando en vientos de perfume y oro llegas a mí con tus caricias suaves como pétalos de rosas, ellas me atan a la sombra de tu fuego y en la sal de tus palabras.
Allí entre tus brazos enredé mi alma para siempre.
Soy soñadora, apasionada y acaricio el silencio de tu ausencia porque desde otra lejanía, siento el sayal de tus manos y tus brazos como caricias desbocadas que en galopes de metal y oro llegan a mi cuerpo nostalgioso, así brota mi alma parca, allí bulle mi amor pleno.
Infinita ingenuidad, ¿a dónde me conduces?, ¿a qué lugar escondido me llevas?, siento que candorosa y virgen me arrancas en cada brazo un suspiro y desarmas mi alma en cada beso.
Todo está intacto en tu inocencia pura, eres mi música blanca que enciende mi inspiración y hace nacer como hilos invisibles mis poemas de amor, frases que encienden mis limpias noches de ilusión y de deseos guardados.
Infinita ingenuidad, manso camino perfumado de azahares, de lilas y de azucenas donde tu aroma me envuelve suavemente llevándome a altas cimas de goces buscados.
Ser sincera me conduce al reflejo donde se dibuja mi alma.
Allí donde una imagen más de las que tienes me harán vivir en un rincón de tu presente.
Infinita ingenuidad, siento tus alas y nubes de música en mis manos, siento que todo en mí quiere volar, me llevas en brazos a un mundo que aturde mis sentidos y me ofreces amor, tu amor.
Comúlgate conmigo en mi pureza y haz de mi vida un lugar mágico donde el amor vibre y palpite como tierno pájaro tembloroso, inocente y puro.   

Caminos cruzados


Un nuevo amanecer


Un nuevo amanecer para el amor. Quererte como las amapolas al viento, quererte en un compás de espera incierto, como letras de poesías nacidas desde mi alma.
Existe un nuevo amanecer donde no hay lugar para el dolor ni la mentira, donde la armonía se estremece con mi sentir, donde cada momento es una caricia.
Acércate en este nuevo amanecer y sentirás la paz en mi alma, se ha iluminado mi día con una nueva ilusión, con mi corazón dispuesto y libre de temores para volver a amar.
Mi vida con una agitación creciente, un festivo clamoreo de relumbres, de fulgores, proclama que está queriendo otra vez, no era aquella paz la última y estoy alegremente vibrando ante una nueva pasión, más perfecta, más verdadera, más plena.
Un nuevo amanecer está inundando mi vida, con colores sin fin, con claridades repiqueteantes, arrebatadoras, encendidas.
El amor es el amanecer en la libertad del ser.
Cuando los ojos del amor atraviesan la luna, los ojos de los sueños alcanzan el horizonte en un nuevo amanecer y en mi regazo algo nuevo, más pensado, más hermoso, se proyecta hasta lo hondo de mi alma.
Un nuevo amanecer, ¡qué delicia tocar la hierba fresca en un bello amanecer otoñal! y hasta detrás de la luz, veladamente secretos aguardan por si los quiero escuadrones de luceros.
La luz del amanecer abre la ventana de mis sueños y mi poesía canta alegre, baila con frenesí y con sus ágiles y armoniosos pasos que adentran dentro de mí para despacito, sin apuro, llegar a las hojas vírgenes que las esperaban ansiosas para dibujarlas con arabescos como centellas.
La luz del amanecer nuevo espera al amor verdadero, al sentido desde lo hondo ¡qué bella sensación riendo las dos luces unidas!
Abro los ojos en este nuevo amanecer y contemplo junto a ti, tiernamente abrazados y unidos el nuevo Sol de un nuevo nacer.
Te miro, te pienso, te amo y al abrir los ojos sonrío a mi despertar, cual rocío despierta con la sutil mirada del sol.
¡Qué gozo intenso y resplandeciente es este nuevo amanecer a tu lado!.
El amor, igual, igual, de tanto ardor se va en sosiego.

Recomenzar


Recomenzar, reiniciar mi vida dando una nueva oportunidad a mí misma, renovando las esperanzas en la vida y lo más importante creer en mí nuevamente planteándome nuevos desafíos.
Mi corazón se está despejando, pronto para la vida en procura de un nuevo amor ya que nosotros somos el Amor y siempre seremos capaces de amar muchas y muchas veces.
Recomenzar con alegría, ante ligerísimas tentativas de altas quejas de espuma dando al aire sol y viento, deseos que se alzan al más allá de un ansia que se muere en mil cristales.
Recomenzar entre blancuras que logran entenderse, amores que se inician en las mañanas dulces del estío estrenando nuevos idilios.
Reanudar la vida como resurrección de mares plácidos y tranquilos entre querencias muy antiguas, sin esperar ni soñar que todo dura como mármol erguido y eterno porque desfallece en una u otra orilla.
Recomenzar retomando de entre tantos fracasos, los infinitos deseos de salvarnos dejando en el olvido las cien, las mil, las incontables figuras cristalinas que se evaden ligeras por nuestras fuerzas interiores que nos llevan a volver a este presente que Hoy vivo entre juegos de raudo amor colmando mi alma de asombros milagrosos.
Recomenzar frente a mi liso espejo de vida, amaneciendo serenamente, entre el bienestar tibio de estar conmigo misma es como si estuviese ya en lo sumo, en lo perfecto.
Y surgen nuevos poemas, prosas de amor bajadas de altas cimas, vienen desde lejos, desde adentro de mi alma, hay algo que me pide que siga con mis frases, despacito y sin prisa y por mi piel vuelven y corren tibios presentimientos que las plumas finas del aire ya cubren de ideas nuevas mis papeles ansiosos de que recomiencen y se alumbren los nuevos intentos.
Recomenzar entre ocurrencias no fugaces, sí con chispas que brillen en el cielo y entre curvas y más curvas se reinicia mi vida, dibujando mi anhelo en la luz del alba, multiplicando amplios destellos, encendiendo de amor mi mundo.
Recomenzar cantando loas a la vida mientras mi lira la aclama, canto a lo grande porque va dentro mío y mi corazón en las alturas ama.
Siempre tendré desde ahora en mi laúd cantares, sin desdichas ni pesares y en el rosal de mi cariño, jazmines, azucenas, alelíes, maravillas de mi jardín entero.
Recomenzar las alas de mi numen que me llevan con su amor a expresar mi dicha honda brillando en el fondo de mis noches mis versos de amor soñados que flotaban en mi derredor como nubes de perfume.
Recomenzar con monosílabos tan sólo, entre luces, sombras y silencios, como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos.

Pasiones encontradas


Pasiones encontradas, ocultas en secretísimos rincones de mi alma, confundiéndolas con palabras de amor no dichas, con anhelos de ilusiones y sueños remontándose a las nubes altas sin soledades ni llantos.
Tú, mi nuevo amor, desde la colina del nardo, irradias el fulgor que seca la fuente de la tristeza y de las lágrimas.
Pasiones encontradas que como nardos juveniles guardan en mi entraña los bálsamos y la secreta lumbre que de mi pecho palpitante lleva las blancuras de un astro.
Pasiones encontradas, vienen hacia mí y me aturden por un momento con su interno bullicio y sus ideas locas, dejándome ilusiones fulgurantes que embellecen todo lo que tocan.
Me llevas a carismas divinos de auroras y cantos, de nubes nacaradas y gentiles, de arrullos de calandrias, de ternuras suaves y níveas donde el gozo se hace puro y eterno.
Los ángeles dueños de la flor del alba nos guían y protegen en nuestro mundo irreal y mágico, donde juega la brisa y hay rumores de música de alas y goces en nuestras miradas.
Pasiones encontradas, nuestras sombras se rompen y se aclaran, sonríen y tiemblan de risa las lágrimas que enjugaste con tu labios, son como un hálito que reflejan nuestras almas.
¡Ven hacia mí y atúrdeme un momento! ¡Déjame estar en tus bazos!
La ilusión que en tus juegos te acompaño es un cuento de hermosura extraña.
Pasiones encontradas, que nos llevan a caminar al azar sin rumbo cierto.
Mi corazón descansa ahora en la rama suave de pecho y aunque muera sé que vivo en los claveles futuros de tu cuerpo.
Pasiones encontradas, que esta noche descansan, como centinelas eternos que guardan mis secretos en una túnica de lentos deseos contando las glorias de este amor sincero, pleno de grandes momentos, de verdades dichas.
Y río y canto con tu cuerpo donde la luz tímidamente se asoma bajando la luna en tus brazos y acunándome con sentimientos nobles.
¡Cuánto perfumes de árboles se derraman por tus brazos!
Amor perdido entre bambúes incipientes, ¿cómo encontrarlo cantando?, con galas de volcán al sol radiante en el aire y en los sones en que arden las cañas, asomando a tus ojos el amor que por mi sientes.
Pasiones encontradas, sublimes y majestuosas, con libertades mudas y silencios virtuosos que nos unen en un apretado abrazo que nos funde en cuerpo y alma.