Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 22 de febrero de 2013

Recordándote


La desconocida


La desconocida, la que desapareció tras sus huellas, a su lugar escondido y misterioso.
¿Quién es ella, la innombrable, la sin nombre, la que huye del mundo disipándose en las tinieblas vagas y temblorosas?
¿A dónde se dirige con su paso cansino y torpe?¿Por qué sus hombros se inclinan hacia el suelo y sus ojos no se vuelven a mirar el cielo?
La desconocida, la que un día se sintió vencida, la que no encontraba escape de su laberinto de amor, que no comprendía nada por tener tanto temor.
Vuelve sin pronunciar palabra alguna, es aquella, la que viste llorar, en su mirada se ve que no cree en nada, su corazón de tanto sufrir se tornó de hierro fuerte.
¿Cuál fue la razón de su cambio, de su soberbia figura ahora cabizbaja y apocada?
La desconocida, la que sólo conoce la noche,  con sus ropajes oscuros, negros y grises, su rostro oculto con un manto de enredaderas mustias, se acerca despacio, con su paso cansino, buscando lo que dejó atrás, sus amores ahora ya ocultos, su felicidad perdida en mil vericuetos hondos y secretos.
Su alma fría la atormenta con hondos dolores de nostalgias ya idas.
Camina sin saber adonde dirigirse y a veces, fugazmente, en un breve instante, distingue una luz que la lleva a su destino perdido del cual ya no tiene memoria.
Se desliza entre dos mundos, regresa del submundo donde estaba sumergida para encontrar su yo perdido.
La desconocida, para salvar su mundo y limpiarlo de espadas viene en busca de la antigua luz, de la lámpara olvidada, envuelta en la noche cruel de sus pensamientos.
En una túnica de lentos llantos, donde nadie la ve, se envuelve en sus ropajes y camina sin cesar, asoman a sus ojos recuerdos de amores pasados y sus brazos se mueven como ramas del agua y entre sus dedos largos aprieta sus puños, su bastón como báculo la guía hacia el sendero que busca, que se le escapa y se aleja de la luz avizorada entre el aire y los sones en que arden las cañas.
¡Aprieta su cuerpo envejecido y leve! ¡Qué hambre de soles a su frente asalta!
¡Aprieta y no sueltes, palmera alta, con hojas secas y raídas, que el alma y la carne se van con la vida yerta y desolada!
La desconocida, de sus dolidos huesos y la raíz de su pasado se va consumiendo.
¡Álzate de tus escombros, que la vida vale vivirla con amor y esperanza! ¡Espera el nacimiento del nuevo día desde el polvo de tus muertos, déjalos ir a los vientos entregados!
¡Quítate ahora, desconocida, los disfraces oscuros del ayer, de los días amargos y recupera la vida que quedó flotando bajo tus párpados!
¡Vive, respira, canta, nada de fuera debe preocupar tus sentidos!
¡Todo se pierde en nieblas de humo y de incienso! No recuerdes nada de tus tristes y pasadas jornadas, vive el presente, la fuente de la eterna luz, el futuro mañana caminará hacia ti.

Sinfonía en no


Sinfonía en no, romance trunco, deshilachado entre acordes sin fin, dormitando en el silencio sin ecos, como fuegos en llamear cabalgando con los cometas.
Sinfonía en no, amor que se hundió en el mar, buscando la obertura perfecta que lo hiciera renacer de entre pavorosas tristezas, volviendo las superficies, engalanado de preludios.
Sinfonía en no, en instantes breves, casi sin darnos cuenta, bajamos al abismo donde la luz no penetra y donde millones de ojos nos sorprenden y contemplan como en un acorde no alcanzado, sin notas afinadas en músicas sin armonías.
Sinfonía en no, su punto de encanto se astilló en mil cuerdas de liras y laúdes que se consumieron en el aire todo sin que una frase musical la inspirara a escribirla.
La composición toda de las alas de los sueños, frotó en cada estrofa en una nube de grises partituras y sólo con ímpetu alado al ideal asciende en un concierto de risas y lloros en flor.
Sinfonía en no, en pentagramas sin notas, vacíos e ignorados, se buscan y no se encuentran, sus notas ciertas se reconocen apenas en el sonido leve de un viento suave.
Pero las notas no responden, ni en ninguna parte aparecen, ¿en qué lejanía se encuentran?¿bajo qué frondas se guarecen?
Sinfonía en no, encubierta, no se encuentra en este mundo ni está en claves, ni en signos, tallados en visiones que la están buscando.
Sinfonía en no, no se escribió aún, inútilmente noticias de sus acordes se buscan en el viento, en las aves, en las flores, en el agua de las fuentes, en los astros del firmamento.
Sinfonía en no, aparecerá improvisada surgiendo en un violín entre acordes flotando, en sus líricas composiciones.
Las notas claras, redondas, tibias, despacio se van a su destino, se van a la nada, son eso no más, su curso en preludio perdido, una huella a lo largo que se borra enseguida.
Sinfonía en no, maravilla, milagros, desde lejos se oye el trepidar de sonidos y en los sueños resuenan graves, bajas y sin tonos.
Sinfonía en no, vuelve invariablemente, exacta a ti misma, deshaciéndose en tiempo, polvo, dejando sólo vagos rastros fugaces, recuerdos de armonías escuchadas en leves recuerdos que por el aire vuelan, portadoras de fusas, semifusas, corcheas que se entrecruzan sosteniéndose solas en pentagramas vacíos.

Amor compartido


Amor compartido
¿Cómo podemos vivir compartiendo nuestro amor sin esperar nada a cambio? ¿O tan solo instantes breves de felicidad para luego sumergirnos en nuestra soledad íntima?
Amor compartido
¿Podemos recibir, tan solo una pizca de ternura en fugaces instantes, sin sonrojarnos o sentir culpa? ¿Por qué, como una marca de la vida, el amor traspasa mis umbrales, hurgando la raíz de mis sentidos?
Amor compartido
¿Cómo hacer para olvidar que tu amor no es todo mío, que muchas de tus miradas no se encuentran con las mías, que parte de ti se haya en otro lar y que no llegas a encontrarte con mi luz que te espera ansiosamente?
Amor compartido
¿Por qué llegar a sentir que la felicidad de haber sido dos no se logra siendo uno?¿Cómo lo ha logrado alguien, portador de sueños mudos, germinados bajo el dulce sabor de besos húmedos que ya no se acercan, sólo distantes llegan sus reflejos?
Amor compartido
¿Aceptado o no?¿Cómo soslayar la infelicidad que nos hace llegar a libar de la tortura su crecida ira desatada en la corriente de la vida?
Amor compartido
¿Cómo ascender por los peldaños del deseo hasta alcanzar la cumbre de tu nombre en un grito sólo, desgarrador y único sin morir en el dolor y su agonía logrando la paz y bonanza?
Amor compartido
¿Podré estar ya siempre pensando en tus labios, en tu voz, en tu cuerpo, que yo misma te arranqué para poder, ya sin ellos quererte?
Amor compartido
¿Por qué este afán mío de hacer posible lo que tú no serás nunca: mi amor entero y único?¿Podré vivir sin tenerte a mi lado, en tu cuerpo todo mío o es sólo el gran deseo inútil de tenerte conmigo, a mi lado, en todo lo que haces, verdadero, visible?
Amor compartido
¿Te seguiré esperando por siempre, con mi corazón de poeta, después de volar por todo el universo, regresando con las flores inmortales que dejaré caer en tu regazo en presencias de lo imposible, de tu querer vivir conmigo, siempre?
Amor compartido
¿Te encontraré entre las dudas inciertas, calando en lo más hondo para ver si, al fin, estabas entre la angustia desgarradora, hiriéndome sin dolor, sólo por señas y sentir que me perdiste en las últimas tinieblas del olvido?
Sé que estarás en las cimas de mis besos, sin dudas y sin mañanas, en el vértice puro de la alegría alta, entre júbilos y risas, por placeres y gozos, apuntando el aire nuestro.

jueves, 21 de febrero de 2013

Magia de un día


Desafíos


Desafíos, la vida nos enfrenta en cualquier instante en nieblas rojas de fulgor metálico a sucesos que nos provocan profundas penas y congojas sin fin.
Aspiramos sin darnos cuenta ráfagas asfixiantes de mudo asombro ante retos que creímos no provocar y que como dagas de filoso filo se clavan en nuestro corazón.
¿Cuál es la causa? ¿Qué provoca tanta desolación, tanta crueldad, tanto dolor?
¿En qué lugares secretísimos y ocultos se escondieron la solidaridad, la confianza, la amistad, la ayuda mutua?
De entre las sombras surgen provocaciones inesperadas que rondan y avanzan hacia nuestras almas y como truenos errantes retumban con salvajes estampidos en nuestra paz interior quebrada con parpadeos de miedo y pesar.
Desafíos, a veces en minutos, un desplante, una provocación sin causa justa hace que nuestro firmamento cruja, se desquicie y la noche de una sombra oscura se hunda en nuestros ojos en tinieblas.
Desafíos, querellas inútiles, episodios tristes, incidentes falsos que causan una honda de fuego en nuestro espíritu antes pleno de amor, de recogimiento, de gratitud a la vida.
Son instantes de bravatas no merecidas que como racha glacial toca nuestra frente llenando los espacios infinitos.
Desafíos, litigios que avanzan bajo el soplo de un viento huracanado que sacude los árboles de la vida, caen los pájaros muertos de los nidos, vuelan las ramas, los ramajes rotos y nuestro espíritu sufre y se mezcla con fantasmas aturdidos crujiendo sordamente el dolor que nos provoca la ira, la desazón, el alarde inaudito.
Desafíos, nuestra alma humana herida de amargura necesitará otras manos para curar su pena cubierta de mentiras difamatorias y soberbias en un alarde aplastante.
Pero la esperanza poco a poco retorna a nuestro espíritu, de nuevo el rayo entre las nubes vibra, surgiendo de entre las hojas luces brillantes proclamando la verdad y el amor profundo.
¡Por fin, desde la altura, de un cielo azul profundo, las estrellas de cándida hermosura, llenas de compasión y de ternura dejan caer sus luces sobre el mundo!
Desafíos, caerán débiles y medrosos a hundirse en oscuros huecos de secretos ocultos y la fe se elevará segura en su dulce amor a la vida, en un fulgor de alboradas con música de brisas de nuevas primaveras.
Así las almas como estrellas errantes iluminarán la amplitud del cielo entre ilusiones de un vivir de amor que se cubre de poesías en nuestros sueños serenos y anhelados. 

Cálidos crepúsculos


Cálidos crepúsculos, junto a tu lado, frente al mar, el horizonte cuajado de mil colores polifacéticos nos envuelve en su magia de espejismo, de visiones que nos transportan a nuestro mundo de dos, hundiéndonos lentamente en la inmensidad del cielo.
Cálidos crepúsculos, admirable naturaleza, siempre la misma y diferente, maravillosa de belleza, renovada constantemente que nos sumerge en oleadas de pasión frente al sol anunciando su poniente bajo la celeste amplitud.
Estos momentos imborrables son fuente de inspiración de poemas de amor y manantial de ritmos y cantos y los versos como tesoros escondidos surgen en estas tardes de escarlata.
Cálidos crepúsculos, denme a beber la poesía en el raudal de meditaciones sin fin como salmos que desbordan cielos y tierras.
El himno al amor todo lo ennoblece, todo se agranda a sus clamores, el firmamento resplandece, la tierra se cuaja de flores.
Cálidos crepúsculos, hay en su grandeza, ternura que fulgura, armonía que se potencia en segundos apenas y los versos vuelan con las aves, los rumores de los ríos.
Es la hora del amor, retornan a los nidos, las leves golondrinas, sus alas son dos mimos flotantes en el viento, los bosques se adormecen y velan las colinas, es el momento del recogimiento y del silencio profundo surcado por suspiros apasionados.
Poco a poco, puéblense de sombras el ambiente y levántanse del fondo de nuestras almas los sagrados sones de nuestro amor descendiendo por diáfanas escalas a nuestros cuerpos temblorosos de pasión.
Cálidos crepúsculos, como música con ritmos sin fin, son instantes que la ilusión guía, la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras, nuestros corazones palpitan y vibran al unísono en un total arrobamiento de confidencias y secretos íntimos.
Parece que flotamos en una suave cadencia entre el cielo y el mar, nuestros pies no son pies, son alas de aves, bajo el fanal errante de la luna que despacio asciende con su áurea luz, espectral y hermosa, dilatando el paisaje que nos protege, nos cobija como un temblor de encaje.
Luna que comienza a alumbrar nuestro camino, vago y blanquecino hacia nuestro nido cálido y embriagador de dichas supremas.
Cálidos crepúsculos, luces que el cielo envía como poesía ardiente en el atardecer nostálgico, conduciéndonos entre bellezas de luces al encuentro de nuestros cuerpos que se buscan con ardor y entrelazan entre hilos de ternura, contemplando absortos la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.

Soledad de a dos


Soledad de a dos, aislamiento de dos almas que estuvieron unidas en el ayer lejano, ahora en un desamparo triste y melancólico, lloran llantos de tempestades.
En noches solitarias, en el pasado, unidos formaban un solo ser, de a dos, unidos por lazos que parecían indisolubles pero el tiempo los fue diluyendo en la nada, quedando los espíritus en un total desamparo y de sombras se anegaron, de tristezas y penas.
Soledad de a dos, el tedio pesa y el silencio flota, despertándose dolores y hondas congojas que parecen eternas como la flor desprovista de perfumes, ya que es la que más prolonga su existencia.
Soledad de a dos, sólo subsiste proyectos, proyectos arrumbados y corazones envejecidos y mustios.
Lenguaje de congojas que en las heridas de los pechos mora, escondido en lugares secretísimos que descienden a lo hondo de las almas.
Y entre las sombras voces se escuchan, leves, tenues, que dicen: ¿seguir?, ¡si no se llega!
Ya que seguir es luchar, ¡qué inútil lucha!
Ya nunca más existirán los besos, aquellos dulces y tiernos en las frentes, en las manos, en los cuerpos, aún sin ser tocados, se dormirá profundamente ese mago azul de la mentira.
Soledad de a dos, ¿qué persiste de todos los lirismos cultivados en esta hoy claridad abrumadora, sólo frialdad de sentimientos, aislamiento extraño entre dos seres que siguen juntos, entrelazados en la red de inercia del vencido y acabado amor.
Soledad de a dos, el ensueño y la melancolía, encienden los sueños donde la lucha diaria y ardua agrandan la existencia para sobrevivir juntos en un temblor de anhelos no cumplidos y esperanzas truncas.
Entre ambos se alza la copa de la amargura, una antorcha incierta de una luna yerta, errabunda y muerta, sólo existe una luz exangüe que devana como en un telar de encuentros y desencuentros la tristeza humana.
Soledad de a dos, que en una perenne inquietud encierra el deseo total de ser soledad de a uno para llegar al interior consigo mismo donde mora la felicidad del alma.
Soledad de a dos, luz agonizante, que busca sin poder encontrar el sentido del existir en esta vida del ahora, llegando a contemplar como en un espejo sin luz la tragedia de ser tan sólo uno sin estar frente al otro.
Y es de esperar en vano empeño en un intangible ensueño viviendo sólo en la bruma que en una falsa ilusión se crea para continuar en un mañana sin futuro.

Dulces palabras


Sendas hacia ti


Sendas hacia ti  travesías inconmensurablemente largas, soñando con verte frente a mí en una sed de tenerte a mi lado.
Desde un tiempo lejano, como una querencia, un ansia de volver a ver, a verte, a seguir contemplando aunque sea tu sombra.
Sendas hacia ti  caminos entrecruzados, paralelos, anchos, angostos, los necesito para llegar hasta tu presencia y acurrucarme entre tus brazos.
Si no encuentro el camino, mía es la falla, toda canción está en él, isla ignorada, esperando a que sepa cómo cantarla.
Sendas hacia ti  misteriosas, impenetrables, obstruyen mi visión y tu presencia se diluye a lo largo de mi vida.
Estoy detenida en el grave concierto del otoño, escuchando cómo los violines agitan un mar de hojas, en la trocha exacta donde nuestros caminos del existir se encuentran y tú llegaste con una breve sonrisa de alegría disipando por instantes las neblinas que envolvían tristemente mis huellas transitadas hacía ti.
Sendas hacia ti  polvorosas en todos sus costados por mi pasar de prisa llamándote angustiada a mi lado.
¿A dónde alargar mis pasos?, no quiero sentirme extraviada en estos silencios del páramo de mi camino, quiero recibir la señal, el signo que me conduzca aún por un instante a estar entre tus brazos.
Sendas hacia ti  son espejos del recuerdo con aromas de tomillo y madreselva que de sus piedras, tierras, roquedales, a mi pecho se derraman.
Mis pasos resuenan en el sendero silencioso, solitario y se pierden en la cinta del eco enredada entre los árboles.
El camino sin ruido revela su gris monotonía si no me conduce a dónde tú te escondes y continúo con mis pasos cansinos buscando la raíz de los quebrantos por estar lejos de tí.
Sendas hacia ti  perdida estoy para siempre si no te encuentro, sin sentir el cercado de tus brazos y sigo tras tus huellas en el ramal entrelazado de senderos umbríos y misteriosos.
No quiero que seas en mi presente el recuerdo de un día ni dejes en mí huellas que marcaste en mi cuerpo y espíritu.
Sendas hacia ti  ¡sensación de retorno!, pero, ¿de dónde, dónde? ¿En cuál de las travesías de nuestras vidas nos encontraremos?
¿Cómo, el encuentro?, ¿con besos o llantos?
Nos hallaremos a tientas, con las manos, con los gritos, con los besos tibios y dulces que antes el vacío besaban en el camino en el cual te buscaba.

Te amo como eres


Te amo como eres, tú, el verdadero amor que das de ti todo tu ser sin maledicencias, ni egoísmos fatuos.
Se siente tu ausencia cuando te alejas al no sentir el cercado de tus besos y es entonces que te llamo hasta quebrar mi voz y en segundos al no tenerte a mi lado te llamo y en instantes me derramo en llantos y sangra mi corazón.
Te amo como eres, dulce, tierno y el silencio nos une, nos hace latir, aún más los sentidos que laten en los embates que el tiempo desafía entre cenizas y ruinas.
Contigo floto en movimientos lentos y suspiros me envuelven como alas de aves en un rítmico volar de dulces sueños, son el máximo resplandor de que existe el amor entre los dos.
Quiero que sepas que eres la luz de mi vida, esa voz que a mi alma alivia y esa sonrisa que de alegría me llena…
Tú eres mi inspiración, hoy, mañana y siempre, mi númen, danzan enamoradas las palabras, las frases de amor en un revuelo de letras para caer en las hojas que esperan por ellas, para que tú las recibas como una ofrenda de mi espíritu inquieto e impaciente por estar contigo.
Amar es escapar el pensamiento en la fragancia del Edén perdido, amar es… amar es… amar es llevar clavado en el corazón un dardo celeste.
Te amo como eres porque nunca intentaste no dejarme volar y me brindaste sensaciones de libertad junto a ti, nunca me fustigaste, ni invadiste mi espacio, me amaste en la distancia y en el tiempo.
Y por ello yo te amo con la fuerza de los mares, con el ímpetu del viento, en la distancia y en el tiempo, con mi alma y con mi cuerpo, a puro grito y silencio, en la alegría y en el llanto, en el peligro y en la calma.
Te amo como eres, eres fuente de mi camino y me haces atravesar la dura realidad sin darme cuenta.
Sólo tú, amor mío, por eso te amo como eres, dulce bálsamo de vida, símbolo de pureza, inocencia y bondad.
Él es, clamaron mis sentidos, él es el presentido, el esperado, el que con su primer mirada adueñó mi corazón.
Toqué con tu amor los dinteles de la gloria, y en mi alma sentí latir el firmamento y alentar toda mi ilusión.

Todo está escrito



Todo está escrito entre los dos, con palabras de luz en nuestro destino.
No podemos desoír su voz ni su llamada pues el amor es suave lluvia de oro cayendo en la floresta de las almas.
Aún la melancolía en el amor nos convierte a los seres en poetas, surgiendo las más hermosas y sentidas melodías que se derraman por nuestros cuerpos como el río desborda sus almas en el mar, dejándonos arrastrar por la corriente de la pasión.
Todo está escrito, en los cielos abiertos van trazando los pájaros códigos de vuelos, las estrellas se leen con largas lentes claras que descifran el misterio de la vida, de enigmas alejados.
Las tierras más remotas con colores azules, verdes, rosas, entregan sus secretos en los mapas.
Y el pasado se ve tenuemente tan escrito en los ojos, en tus ojos, que son elegía o cántico que brotan desde un arco iris en el cielo.
Todo está escrito, tu nombre no se lee donde se lee, está en mi corazón enamorado y contigo la Tierra es el cielo del cielo y entre tus brazos no se sabe de qué profundidad viene el amor, lejana, sí de honduras de cielos o entrañas de la Tierra.
Todo está escrito, porque hemos pasado por la senda estrecha en los grandes zarzales de la vida, sin hacernos ni una herida ni sentir dolor ni pena.
Todo está escrito y cuánto más te acercas te siento despacito recorrer mi alma y entre árboles llenos de nidos va un raudal lleno de rumores dormidos en lechos de algas y de flores.
Y sobre la sombra nocturna del éter en la inmensidad la Luna, triste y taciturna, vaga en plena soledad, mientras nosotros nos acunamos entre abrazos tiernos y dulces besos.
Todo está escrito, los dos nos comunicamos en un abrazo sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil.
Todo está escrito, el tiempo río que huye y puede acontecer que cuando queramos proseguir, perdidos nos hallemos en las sombras de un remoto ayer.
Todo está escrito y un tropel de versos nos envuelven, son los versos que se agitan y rápidos se dispersan como musicales flechas, van en busca de las hojas, van para no volver a lugares misteriosos, sí  para volcarse en ellas.
Todo está escrito, seguimos un ideal que no se alcanza pero al fin, con toral esperanza, creemos que en un flotar suave, surgen, plenas de amor nuestras quimeras.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Desdén


Prefiero la noche


Prefiero la noche, son las horas en las que amustian las nubes vespertinas, sobre la azul altura del vasto firmamento.
Asómanse los astros, cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora, en las que entre la voz lejana de la campana que con lentitud las notas del Ángelus desgrana, a mis hojas en blanco los versos de amor anidados en mi corazón se vuelcan sin cesar, con prisa para que no sean olvidados.
Prefiero la noche, porque mi fantasía con audacia inquieta sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!, en la nocturna soledad secreta.
Muchas veces, misteriosa poesía, frases de amor dolido, manchan mis páginas albas en el tedio de las noches acíbaras y vuelan por todas mis visiones de armonía que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero la noche, en ella te busca mi cansada fantasía y mis sueños se tienden como aves raras cuyas alas exploran hasta horizontes lejanos y oscuros tanteando tu imagen, la única imborrable, para mí por siempre.
Como solitaria misteriosa, vago volando bajo el cielo y sobre el mar en la noche profunda y estrellada, tratando de percibir tu figura que añoro y tu dulcísimo firmamento y en instantes como un sueño que se esfuma creo entreverla en un revuelo de la espuma o en los astros del Universo.
Prefiero la noche, porque la Luna me acompaña con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr a regiones ignotas apareciendo en el pentagrama vacío de mi alma las notas que buscaba y no encontraba y que inútilmente yo clamaba para inundarla de amor como en un agitado río entre tupido follaje.
Prefiero la noche, con la Luna como nota errante que parece que extravió su cantar pero aún así con su luz agonizante sigo, en mi perenne búsqueda de aquel a quien no puedo hallar, mi ideal no encontrado.
Prefiero la noche, porque mis versos me aroman el alma y los busco en los sones de liras que van brotando entre pasos de visiones que conmigo los van buscando.
En algunos momentos no responden, no aparecen en ningún lugar de mi mundo interno y entonces me inquieto.
¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía, nuestra, ven con el viento, las brisas, los astros del firmamento.
Prefiero la noche, quedarme un instante suspendida en lo Eterno e ir como el viento, nómade del existir transitando por la expansión del Universo.

Una mirada furtiva


Una mirada furtiva, huidiza, escalofriante, que me deja anonadada, en temblores que provocan en mi alma desazones sin fin.
Entre los dos el silencio se alarga y crece.
Sentidos que laten los embates que el tiempo desafía entre cenizas y ruinas que en una larga agonía, se duermen en un escondite secreto.
Una mirada furtiva que hace que cierre mis ojos para no sentir que te he perdido para siempre, no siento el cercado de tus brazos ni veo tu fuego que en los fuegos arde.
Te llamo hasta quebrar mi voz, por eso me derramo en llantos y sangra mi corazón.
Una mirada furtiva, cautelosa, siguiendo en pos mío como una aparición fantasmal para no dejarme encontrar el camino hacia mi espiritualidad toda, conmigo misma.
Así, en movimientos lentos como alas de aves en un rítmico volar mis sueños se elevan a cielos infinitos para perderme lejos y no sentir sobre mis hombros cansados tu mirada furtiva, sigilosa, cuando tú y yo en pequeñas pláticas hacían nacer mis suspiros de desesperación.
¿Por qué mis suspiros renacen y vuelven entrecortados y estremecidos desde el fondo de mi alma cuando estamos juntos?
Hay algo en mi cuerpo que viene de un tiempo lejano, es una querencia, un ansia de volverte a ver, a verte, de seguir contemplando tu antigua mirada brillante, a veces triste, nunca disimulada, ni solapada.
¿Por qué amor mío, tu antigua mirada no es la misma en mi presente mirando?
Me reconozco y la extraño.
¿Dónde está?, ¿Vivo en ella? ¿O ella en mí?
Mirada furtiva, cae sobre mí como una fuerza que me invade y enajena mis sentidos.
¡Vete ya de mi vida! ¡No te quiero frente a mí, me desespero!
Sin sintonía, mi cuerpo se marchita, mi mente se obstruye, mi corazón se agita.
Quiero sentirme capaz de ser mi propio apoyo, de ser mi tránsito en esta vida mía.
Mirada furtiva, oculta en tus ojos negros, me lleva al submundo del resto de la Creación.
¡Déjame vivir libre, con sentimientos claros y preciados!
No deseo sentir ningún vínculo con tu vida, ¡Haz la tuya!
Tengo sed de visiones nuevas, las que me proyectan a un nuevo mundo, azules tenues que me llevan a azules perfectos, lejos de tu mirada furtiva, ajena a mí, en un callado empuje que me eleve por aires alados a horizontes plenos de luz y de amor.
Dame mi libertad, mi espacio abierto en campos de amapolas y alelíes entre bandadas de visiones con mis ojos cerrados que me llevan a mis lugares íntimos y secretos. 

Mensajes de amor


Mensajes de amor, quiero ahora, en esta hora inocente sentarme en el umbral de tu mirada y despertar cada día entre tus brazos respirando como una flor que se abre al viento.
Lucero de la mañana entrégame tu luz para seguir tus pasos vida mía y darte todo mi amor, dame tus manos, iremos juntos a gritar fuertemente un te quiero mientras la luna muestra su luz que ilumina el mar en todo su esplendor.
Mensajes de amor, los pienso para volcarlos en páginas vírgenes, que se enlazan, se entrecruzan, mirándote con toda mi ternura y ansias de estar a tu lado.
Escucho el resonar del agua que cae en mi sueño dibujando en mis ojos mi mirada enamorada.
Nos hemos encontrado, fue un chispazo incandescente de materia convertida en victoria gozosa de los dos en prodigioso pacto.
Mensajes de amor, son para ti, mi amado amante.
Enamorados de vivir, amándonos en un paraíso nuestro, claro donde se cruzan luces y sombras entre besos, goces y pasiones que movilizan brisas tiernas y cubren con verdes esperanzas los vergeles que súbitamente dibujan diestramente arabescos celestes con luceros.
El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que nuestras almas brillen.
El tiempo no existe en nuestras vidas ya que nos lleva a nuestra auténtica realidad y a nuestro destino buscado.
Mensajes de amor, aún desde tu ausencia no te he olvidado, aún te sigo amando y al son de mis deseos como viola de amor, el ángel que nos protege y nos lleva persiguiéndonos, elevándonos en el aire disipando para siempre las neblinas que envolvían tristemente nuestro cielo mientras las estrellas ríen y guiñan resplandeciendo en un cálido cielo.
Mensajes de amor, como suspiros cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras y se duermen las aves y las flores.
Mensajes de amor, de dos almas flotando en movimientos lentos como alas de aves en un rítmico volar de dulces sueños, felices sones en nuestra plática amorosa.
Mensajes de amor, van hacia ti por los aires desde horizontes lejanos para que nos unamos entre frases, palabras, pensamientos en un lazo estrecho y envolvente de caricias, pasiones, anhelos.

El viento que te trajo



Mensajes sin destino


Mensajes sin destino, flechas en el aire, poemas de amor que he ocultado en un lugar secretísimo para no ser encontrados ya que sólo por ti están inspirados.
Son frutos nacidos del amor intenso que por ti siento ni están apegados a ningún estilo.
Fluyen del río del tiempo, se empapan escondidos en sus aguas y la flauta que los acompaña haciéndolos vibrar en mi interior se vuelve poco a poco reticente y opaca.
Mensajes sin destino, ayer quise gritar en una alud de palabras las prosas de amor guardadas para abrir causes nuevos y derribar murallas, pero no pude, fue un imposible deseo.
Ayer mis ojos acertaban distancias y como un remolino dos brazos giraban desbrozando malezas.
Mensajes sin destino, piernas y corazón con los versos de amor apuraban su marcha ora explorando amores, ora andando comarcas, buscándote sin cesar para entregarte mis mensajes de amor.
A todos pedía por ti y algún sueño prometía mi flauta, no el sueño que se sueña, sí el sueño que se arranca de la tierra renuente.
Un mar de letras impresas te quieren encontrar son frases de amor que sólo para ti las escribí y en las que me interné con todo mi amor y el fragor de llegar a tus brazos en una marejada leal y pura.
A veces te busco en el jardín florecido que me llama cuando en rosas, jazmines y geranios estalla o verdea, modoso en la paz de su grama.
Mensajes sin destino, los envío cantando bajito sin ahondar las pisadas con un dejo de gozo para que lleguen a ti mi amor amante.
No quiero penas ni dolores, sí sueños a mis espaldas para que absorban mis tormentas y tan sólo compartir contigo mi bienamado mis bonanzas y mis prosas de amor.
La flauta está en su estuche y la espalda en su vaina porque espero que mis mensajes sin destino lleguen pronto a tu noche como un libro fiel que cuenta mi espera ansiosa  y vibrante.
Mensajes sin destino, van por un mar terso, sin oleaje, en un mundo como de sueño en un eterno recomenzar para que se oculten, no queden o se pierdan en la nada.
Mensajes sin destino, viajan en el silencio, en el viaje completo de proezas musicales en los confines del paisaje.
En mi voraz silencio grito mis mensajes para que se alcen hasta el cielo en una gama de colores en las que las palabras se entienden una vez más a sí mismas.
Mensajes de amor, no se oculten ni en un veraz espejo muestren las palabras de amor que mi numen siempre inspiró.

Magia de un día


Magia de un día, mi amor tu eres magia, en cada instante de mi vida en mi cielo resplandeces y son tus ojos que me iluminan con un fulgor de estrellas que me cautivan y me ocultan sin quererlo en tu mirada.
Magia tiene tu voz, tu dulce acento, el cual lo escucho dormida y aún despierta que me dice dulcemente con el viento, me confiesa y me repite: “que me amas”.
Mis pinceles más leales se han propuesto apresar tu verdadero rostro: desentrañar las esenciales líneas donde tu fuero el aire acata y el aurea alba, espiar el múltiple venero donde emerge a raudales toda la luz que quiero para tu piel, tus ojos cenitales.
Magia de un día, en la que la recta se espírala, la curva se endereza y por la emoción y el sentimiento sin acertar el rumbo ni la escala, la alta luz tropieza o en su ímpetu resbala.
Magia de un día, estás a mi lado, entre mis brazos, cubriendo mi cuerpo con calor y caricias.
¿Cómo apresar la sosegada llama que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama cuando se incendia prodigo de rojo?
¿Cómo apresar la tímida piel que en tus mejillas convoca?
 ¿O la mañana asomada a tu boca?
Magia de un día, mi afiebrada plata se anubla enamorada.
Se pierde en la enigmática y secreta zona de la alborada donde digo carmín, azul, violeta y al nombrarlos se esfuman en airada, fantástica pirueta.
Magia de un día, en tu silencio eres un volcán que se activa aquí en mi pecho, cuando llegas y desciendes a mi lecho y en tu ternura me abrazas.
Mágico es este momento cuando respiro tu aliento y mi alma se entremezcla con la tuya para volar por los cielos y marcar el universo entre suspiros, siendo uno, envuelto en hilos, envuelto en hilos de plata.
Magia de un día, con este nuestro amor que no se acaba nunca porque prolongando de que uno y uno sean dos ya que el amor es el retraso milagroso de su término mismo.
Con los besos, con la pena y el pecho se conquistan en afanosas lides entre gozos parecidos a juegos, días, tierras, cielos abiertos, espacios fabulosos, a la gran disyunción que está esperando hermana de la muerta o muerte misma.
Magia del beso perfecto, aparta el tiempo, échalo hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo tiene el amor su cima: es en la resistencia a separarse en donde se le siente, desnudo, altísimo, temblando.
Magia de un día que se va en una despedida larga, clara, con lo más seguro que es el adiós…

Perdida en el tiempo


Perdida en el tiempo, mi memoria se pierde en pasados ignotos, perdidos en el olvido, en ayer de ayeres, de siglos escondidos.
¡En este hoy mío, cuánto ayer se vive!
Me encuentro envuelta en poblados de antiquísimos regresos y ahora aquí, frente a ti, toda arrobada aprendo lo que soy, soy un momento de tu larga mirada que me acaricia, desde ayer, desde hoy, desde mañana, paralela del tiempo.
El tiempo no existe, aunque exista la templanza y la experiencia de nuestras vidas pues cada resurgir de nuestro nacimiento es la consagración de nuevos acontecimientos que nos llevarán a nuestra auténtica realidad y destino.
Perdida en el tiempo, en una interminable búsqueda de la verdad, de la esperanza, necesito escuchar el resonar del agua para que caigan en mi sueño del Hoy las palabras de amor sobre las hojas que las esperan, dibujando en mis ojos mi mirada enamorada.
Perdida en el tiempo, que me transporta a fantasmas impacientes, a la nada olvidada, a dudas disipadas, a realidades que aparecen en la luz del amanecer que nos muestra la verdad y el color del ayer.
Parece perderse en sueños durante el día para volver a caer el sol recordándonos que el mundo podrá cambiar lo exterior a nosotros pero nuestra realidad interior exacta y pura nos acompañará siempre.
El tiempo ya no es tiempo, el tiempo es oro, pasando las horas, los días, luchan los nombres con las cifras, lo exacto triunfa de lo incalculable, las palabras vencidas se pierden en el infinito.
Perdida en el tiempo, te busco a ti, el amor inconfesado entre mañanas sin neblinas ni misterios astrales.
Por el aire revuelan gemebundas voces apocalípticas y rozan nuestras frentes alas venidas de tiempos lejanos como profecías de regresos de ilusiones perdidas.
¿Qué haces alma mía perdida en el tiempo?
¿Vives en el pulso lento del existir sin tregua?
¿O en las grietas de ayeres pasados, que vencen al futuro cercano?
¿O presientes las celadas, traiciones, mentiras que te aguardan?
Perdida en el tiempo, te busco donde tú habitas escondido en el corazón del mundo y viajo lenta en el espacio mirando el lugar donde tú descansas.
¡No me dejes, no me dejes que me pierda en el tiempo de la nada!
Necesito vislumbrar desde lejos tu lámpara encendida entre las tranquilas sombras para saber que existes y estás presente en este perdido tiempo de mi existir verdadero el que tú sólo comprendes y me salvas de olvidos y tristezas.  

domingo, 17 de febrero de 2013

Me pregunto...


Coloquio íntimo


Coloquio íntimo, secreto, misterioso de dos que se aman y mi alma tiembla al sentirlo venir.
Cariñosas memorias que vibran cual sones de violines de amor entre presiones de nuestras manos al son de las palabras que juegan, que palpitan entre calor de besos.
Coloquio íntimo entre caricias y ternuras en un lenguaje mudo, con nuestras trémulas manos asidas con el fervor de los que aman, palpitando en los labios los besos entre ambos, hablamos sin voz ni palabras.
Son momentos de dicha suprema, temblorosa, en los que nuestros espíritus hablan.
Coloquio íntimo, breve pero intenso, necesario para nuestro existir por los tiernos momentos inolvidables que vivimos al son de nuestros gozos que no pasarán al mundo del olvido.
Coloquio íntimo surge entre suspiros cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras, cuando se duermen las aves y las flores.
Coloquio íntimo, diálogo de dos espíritus que tiemblan bajo la luz de la luna que el paisaje baña.
¡Amor!, un instante detén allí el vuelo, murmura tus himnos de triunfo y recoge las alas.
Conciliábulo de íntimos secretos, lucero de mis mañanas, quiero seguir tus pasos y darte todo mi amor, dame tus manos, iremos juntos a gritar fuertemente un te quiero, mientras la luna muestra su blanca hermosura.
Coloquio íntimo, nuestro, enamorados de vivir, amándonos en paraíso claro donde se cruzan luces y sombras entre besos, goces y pasiones que movilizan brisas tiernas y cubren con verdes esperanzas los vergeles que súbitamente dibujan diestramente arabescos celestes con luceros.
Coloquio íntimo que nos hace vibrar como notas, cantos y músicas de campanas vibrantes de plata y el verso como pensamiento puro surge con imágenes resplandecientes como burbujas de oro en campos de flores y recuerdos deliciosos que vuelven y nos dejan entre nardos empapados de rocío.
Coloquio íntimo, juntos estamos perdidos en las vagas visiones que cruzan en hora felices los cielos del alma.
Con las trémulas manos asidas, con el mudo fervor de los que aman, palpitando en los labios los besos, las caricias tenues, entre silencios que crecen y nos envuelven en tibias brumas de pasión.
Coloquio íntimo, quiero ahora, en esta hora inocente sentarme en el umbral de tu mirada y despertar cada día entre tus brazos, susurrándonos palabras de amor, respirando como flor que se abre al viento.