Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 24 de febrero de 2013

Entre dos luces


Entre dos luces nos reflejamos tú y yo en espejos de azogue y de cristal, nuestras imágenes fulguran cual estrellas en la cima de los cielos con la tierra.
Quisiera estar tendida en tu corazón, envuelta en tus brazos, mi rostro bañado por tu mirada.
¡Cuánta felicidad nos baña uniendo nuestros cuerpos y espíritus entre dos luces que nos bañan con sus fulgor de amor!
Antes nos encontrábamos torpes, a oscuras, tanteándonos entre tinieblas, ahora entre dos luces, la tuya y la mía, la dicha nos escoge, nos declara capaces de creación alegre y nuestras dos vidas viviendo abrazadas labran el gran proyecto de la pasión del alma.
Entre dos luces, diferentes las dos, bellísimas, visibles tan sólo por nosotros, nos iluminan nuestras imágenes misteriosas de tibiezas.
¡Qué alegría saber que en cada hora algo que esta viviendo nos espera!
Cuando la Tierra se inunda con la aurora la felicidad se nutre en cada rayo, la luz que llega a estrenarle a la vida nueva que cada día le acrece su plural.
Entre dos luces, nuestras almas se acarician y la del sumo mediodía nos da claridad, toda hueca, de tan clara nos enseña a ceñirnos entre abrazos dulces que no son ya más misterios.
¡Qué sensación tan profunda arrancas de mi espíritu cuando estás en mí, con tu luz que me permite saborear la paz de tu amor!
Al desnudar tu luz en mis pupilas se congrega la sangre en los sentidos y una tibia memoria sin contornos se apacienta en tus valles y entre lirios.
Entre dos luces, la tuya y la mía, tu nombre y mi nombre recogidos en nuestras bocas sin color en la música del viento, tal leve en extensión que sufren nuestros labios al amparar su son tan breve tiempo.
Mantendremos con aguas encendidas por las fieles veredas de nuestros pechos el medido esplendor de nuestras luces y así desgarraremos sobre la playa la cifra exacta de nuestros nombres y el cuenco sellado con gracia de nuestro amor eterno.
Entre dos luces, sofocados, hambrientos de querer vernos más, de estar más cerca, como firme hiedra de amor plantada en el suelo regada por mil estrellas.
Nos amamos como somos, nos ofrecemos amor incondicional, sin apremios, nos brindamos esperanzas de vida, somos como la brisa del mar reflejada en el cielo rojizo.
Entre dos luces, como espejos de agua estaremos juntos, siempre juntos corriendo la vida sin apremio.

sábado, 23 de febrero de 2013

Regálame tus secretos


Dúo de uno


Dúo de uno, tú y yo viviendo un existir pleno de pasión y gozo sobre el mundo entre vendavales, brisas, suspiros ansiosos de clavarnos, de hundirnos, evidencias en la carne, en los ojos, más allá del todo.
Nos hundimos en la felicidad eterna, caliente aún en los cuerpos de la noche.
Dúo de uno, nos amamos con delirio, volando lejos y juntos en apretado abrazo y nos elevamos en la cima de la aurora.
Los besos son de noche todavía y nuestros labios cavan aún en el atardecer el gran besar nocturno.
Dúo de uno, en la penumbra de nuestro lecho de amor, quieto, en silencio, los dos tendidos boca arriba el techo oscuro en nuestro cielo claro mientras no se nos niegue la luz.
Entre suspiros prolongados y tiernas palabras de amor somos dos en uno, dúo de uno.
Desnudos, los cuerpos apenas vistos detrás del sueño, con ansias de soñar que siempre flotamos entre virginidades y candores, entre juegos de abrazarnos fuertes.
Dúo de uno, estamos en la orilla del nacer y los años, las memorias de nuestras vidas alzan vuelos ingrávidos, se van como sombras silenciosas entre dudas de existencia.
Así, hemos de caer en pleno vuelo, viendo nuestros corazones unidos iluminando la amplitud del cielo, ebrios de luz como estrellas errantes.
Dúo de uno, sin cesar nos buscamos, nos miramos, entre fantasías con audacia inquieta en la nocturna soledad secreta de nuestro nido tibio de amor.
Dúo de uno, la vida es la sorpresa en que nos suelta, desnudos, inocentes, ingrávidos como en un infinito cada noche.
Dúo de uno, bebemos la luz en las estrellas, dormitamos en el silencio blanco de la luna llena, y nos hundimos poco a poco en la embriagadora ansia de ser uno solo los dos.
Vivimos en un canto que perfuma y en un perfume que canta, entre risas y lloros en flor, entre secretos, murmullos y rumores de las alas de nuestros sueños.
Dúo de uno, nuestras voces en la cima del cántico se elevan en los altos mediodías del alma y vamos juntos, muy juntos buscando el fondo tierno del horizonte para amarnos entre torrentes de amores.
Dúo de uno, te cubro con mi vida y aquí en mi amor te escondo y así estaremos juntos entre felicidades y ansias de saciar la sed de nuestra vida.

Desencuentros casuales


Desencuentros casuales, el destino nos llevó a encontrarnos y unirnos con intenso amor pero luego, poco a poco, nos fuimos separando.
¿Cuál fue el motivo? ¿Dime un por qué?
Desencuentros fríos y duros que alejaron el amor, aquel que era ritmo en una canción, voz en sentimientos, sin que interviniera el pensamiento y la razón.
Están muy cerca los signos que a veces ignoramos, la suerte, los imprevistos que nos dejan entrever el desencuentro inesperado.
¿Por qué el alejamiento?, el darse en el ir coloca al ser en un ser desprendido, ligero y sin raíces pero su corazón vibra y palpita al sentir que a su lado no está el amor que hasta ese momento vivía junto a él.
Eres una luz que se va de mi vida. ¿Será para siempre?¿O por un desencuentro casual?
En infinitos árboles del mundo, cada hoja vence al follaje anónimo por un imperceptible modo de no ser otra.
Desencuentros casuales, como náufragos tristísimos en el alba de aquel callar en donde se abolía lo que no era, nosotros en nosotros, quedamos solos, prendidos a los restos del silencio, tú y yo, los escapados por mirar.
Desencuentros casuales, ¡dejen de existir! ¡tarden en aparecer, grita mi alma! ¡Tardar nos grita el ser entero!
Nuestro anhelo es estar juntos, rechazando el separarnos por tan siquiera un instante.
Y los dos semidespiertos en la porfiada penumbra, nos preguntamos la causa del no estar unidos, inmóviles, quietos en la alta noche queriendo saber los porqué de este desencuentro casual y con un ansia loca de soñar con el afán de tardarnos en vivir alejados.
Desencuentros casuales, en lenguaje de dolor el alma sufre y con luctuosos llantos se anegan las heridas de la separación.
La noche solitaria, serenamente triste, su manto de tinieblas de misterio viste.
Después compilaré mis versos, mis prosas poéticas para entregártelos a ti cuando te encuentre otra vez y el amor nos reúna llevándote todas mis desilusiones, volando como insectos de luz en canciones.
Desencuentros casuales, que sólo sean vuelo de un día, que nos rocen sin tocarnos, que apenas desaparezcan de nuestras vidas.
¡Cuánta esperanza anida en mi corazón irradiando luces en las sombras que aún nos circundan siguiendo un ideal todavía no alcanzado!

Enredadera de amor


Enredadera de amor, me envuelves en tu capullo entre hojas verdes y flores perfumadas, me siento atrapada entre tus brazos como una hiedra estremecida asciende mi vida sobre tu cuerpo y en mis manos tiemblan las estrellas.
Enredadera de amor, tiene forma de besos, de brazos, hacia mí, nos vamos juntos temblando de futuro, a sentirla de prisa, segundos, siglos, siempres.
Enredadera de amor, gozo, delicia lenta de gozar, de amar, de promesas vibrantes y tensas.
Suya me siento antes de su llegada, siempre lo espero con mis ojos cerrados ya que franqueará su paso abriendo la enredadera que nos cubre, su esperada llegada a lo imposible.
Te espero entre verdes follajes y campanillas azules que como nido de amor cálido y tierno nos cobijará y te siento venir por tus sonidos tan tuyos, viniendo de tu ausencia con ese largo rodeo que das para venir.
Enredadera de amor, abrázame con tus lazos, déjame sentir tus hojas verdes acariciadas por la brisa tenue en todas las madrugadas de nuestras vidas.
Enredadera de amor, no te enredes en el temor, que tus tallos no se sequen y sin flor no dejes que lazos del dolor quiebren tus raíces tiernas ahogándolas.
No permitas que tu vida se retuerza y caiga al vacío, no dejes que enredaderas del fracaso agarren fuerte tu destino.
Deja que lazos de perdón nazcan y broten en tu interior, sólo así podrás treparte como enredadera de amor. 
¡Vamos enredadera de amor, buscando siempre más alto!
¡Préndete con firmeza para florecer en el cielo ante sublime belleza!
No te rindas nunca llévame contigo siempre abrazada a mi amor, quiero estar en tus ojos como llama de crepúsculo y que tus hojas caigan en el agua de tu alma.
Apegada a tus brazos como una enredadera, las hojas secas de otoño giran en tu alma, recogen tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor que en mi seno arde, dulce jacinto azul durmiendo sobre mi espíritu todo.
Enredadera de amor, eres mi existencia entera, mi eterna pasión, eres mi libertad, mi quimera, mi confusión, mi nota, mi guía, mi gran obsesión.
Descubrir tu voz de enredadera, anudarse a mis ojos vueltos hacia la noche y sentir el rastro de tu boca, sombra que se detiene en el misterio de mi cuerpo desnudo entretejido de hojas verdes.
Mi corazón tiembla como canto de nadie, soy tuya hasta tus raíces, soy sangre sin hambre, dolor sin dolor.
Gajito de enredadera, déjame estar entre tus ramas y llegar a la cúspide de tu amor enredada entre tus brazos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Mensajes sin destino


Vehemente amor


Vehemente amor, apasionado, te amo intensamente, me debía bastar con lo que ya me has dado y pido más y más, cada beso tuyo me pide otro para cumplirse a sí mismo ya que tú nunca podrás dar otra cosa de tí más perfecta. Se cierran mis ojos esperándote, límpida, impetuosa como la voz primera porque tu entrega es reconquista de ti, vuelves a mí en cada momento entusiasta, fogoso, buscando mis más íntimos secretos.
Vehemente amor, efusivo, totalmente entregado a este querer de dos, por eso no te expliques tu amor, ni me lo expliques, obedecerlo basta.
Me hundo en tu querer, llenándolo de síes de gozos, de pasiones, de deseos sin fin.
La forma de querer de tú es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes en el silencio.
Tus besos son ofrecerme los labios para que los bese yo.
Vehemente amor, estoy abrazada a tí sin preguntarte nada, de miedo a que no sea verdad que tú vives y quieres.
Estoy abrazada a ti, sin mirar y sin tocarte, no vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, ese soledad inmensa de quererte sólo yo.
Vehemente amor, el firmamento resplandece cuando me acunas en tus brazos y me llevas las manos a tu pecho, amor, que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Mi piel se enciende con rubores de deseo y floto sobre el agua que mana mis recónditos adentros.
Sacúdanse las bases de mi sangre para que aparezca tu nombre contra el cielo.
Vehemente amor, te necesito a mi lado, cerca muy cerca, mi cuerpo enredado en el tuyo en un aire estremecido de ternura y bajado de altísimas esferas.
Tú eres para mí viola de amor que toca con sus notas cada fibra de mi cuerpo todo cincelado en nácar verde y perfil modelado en blanda cera.
Apoyada en el calor de tus hombros, enlazo las cimas de lo cielos en la tierra.
Creces hacia dentro de mis dedos y al roce y al llamado de tus ojos se alza de mi sangre un efusivo abrazo que te cobija muy dentro mío.
Vehemente amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos, quiero tu ardiente cuerpo que me entregas entre tus brazos.
Eres mi felicidad, mi dicha toda, dentro de mi te llevo porque digo tu nombre.
¡Ven y tú llegas despacio y quedo!
¡Ven a mis brazos abiertos!
¡Ven con tu amor que me ata y me desata en cada lujuria de tu mirada errante con tu alas que me envuelven toda, con tus labios de amantes ardorosos y tiernos!
Seré tu pasión, tendrás que amarme con tu brazos redentores.
Vehemente amor, ¡cómo decirte que te quiero mío y me quiero tuya por toda la eternidad!

Daga hiriente


Daga hiriente, atravesó mi corazón y traspasó los límites de mi cuerpo en mi mundo frágil, me hirió muy dentro, lastimando mi Yo íntimo.
Hemos vivido juntos, el tiempo se contaba apenas por minutos, un minuto era un siglo, una vida, un instante de amor.
Nos cobijaban techos, menos que techos, nubes, menos que nubes, cielos, aún menos, aire, nada.
Daga de dolor, inmenso océano de lágrimas inundó mares y ríos.
Galerías enormes de congojas, pesares, tristezas, sin pisadas de dos, ni estelas recordadas.
Daga hiriente como punzantes flechas afiladas cursaron el aire y traspasaron mi pecho dejando heridas punzantes en el alma y las manos vacías y yertas de amor.
Mi lecho de nubes, nido de amor quedó vacío, sangrante, frío, solo.
¿Será este minuto próximo o mañana o en el borde mismo ya del jamás donde tu carne y la mía, mi nombre y el tuyo no se encontrarán?
Daga hiriente, de pesar, de un latiente sufrir que hace brotar lluvia de llanto entre mantos de niebla, húmeda de cristales, de hielos lacerantes que se hunden en mi espíritu, sin fecha y sin nombre.
Hoy, nuestros besos están solos en el nido vacío y sangrante.
No queda nada, absolutamente nada del ayer vivido entre cantos, poemas, músicas, sólo queda este dolor agudo, lacerante, tétrico que reboza y agita mi espíritu sintiendo la vida como un sueño trémulo, no vivido.
Daga hiriente, estoy al otro lado de los sueños que soñaba a ese lado que se llama la vida que se cumplió.
Y ahora de tanto haber realizado nuestro soñar, nuestro cuerpo está en dos  cuerpos.
El mío herido, cuajado de orlas negras. Mi espíritu desdichado, acongojado, no puede volar alto, las tinieblas lo rodean, le impiden ascender a lo alto buscando la paz imprescindible para nuestro existir.
Daga hiriente que por milagro me escapa de tantas agonías soslayando en laberintos del alma fugitiva, lugares secretos donde me lastiman y hieren.
Me refugio en cuevas oscurísimas para no sufrir sin sentir mi cuerpo en el que el dolor pueda dolerle buscando lugares sin espinas entre tinieblas con luces esquivas.
Mi mundo interior lleno de esperanzas marchitas, sufre entre ilusiones perdidas y sin tocarme apenas rozan mi frente alas de profecías.
Me siento herida de muerte sin heridas, me abandonaste, ya soy parte del tiempo de tu olvido.
Necesito que mis dudas se disipen, ver la aurora en fiestas nacarinas, en rosas, en albores, el tiempo que perdí sufriendo.
¡Desaparezcan palabras vividas!
¡Encuéntrenme mañanas sin neblinas!
¡Que se acerquen dichosas tardes otoñales entre frondas verdicientas!
¡El amor me espera, con nuevas pasiones y ardores sin fin!

Cenizas de amor


Cenizas de amor, ¿qué guardó mi corazón, palpitante y crujiente del intenso amor que por ti sentí?
Se siente tu ausencia, no te he olvidado, aún te sigo amando entre las cenizas de amor que me envuelven, te siento dentro de mí y en las sombras nocturnas del éter, en la inmensidad, aún bajo la luna triste y taciturna, vago en pálida soledad como vagabunda del cielo y la tierra con la perenne inquietud de encontrarte y encerrarme en tus cálidos brazos.
Cenizas de amor, he pasado por la senda estrecha de los grandes zarzales de la vida, desgarrando mis blancas vestiduras entre dolores y penas.
Sentí tu desdén y tu abandono, tu olvido y yo como perdida en mí, no dejé ni un instante de sentirme tuya, siempre tuya.
¡Qué dolor, es como arrancar la luz del alma!
Cenizas de amor, sólo quedan resquicios de un fuego apagado, te fuiste de mi lado para siempre y sigues en lo hondo de mi sangre y yo como escudo que resguarda mi pecho te enlazo en las venas abiertas de mi sangre.
La muerte tiene silencio y olvido piadoso, la traición, la mentira, se hace ortiga sobre el corazón despierto y algo de mi luz en el polvo se ha perdido.
Cenizas de amor, tantas noches con sueños desvelados entre sombríos y tristes pensamientos, con llantos, quejidos y penas de dolor acrecentadas.
Cenizas de amor, el pecho malherido sufre y el luto cierra todas mis ventanas.
¿Hasta cuándo esta pena inundará mi alma?
No quiero más el llanto en la noche pegado a mi piel como tul de agua, no quiero más tristezas oscuras frente a las tinieblas.
Quiero gritar mi dolor fuertemente en el aire para despertar limpia y serena en mi nueva aurora única y calma.
Cenizas de amor, que caigan en un valle de nieblas para no sentirlas más en mi triste sangre, para poder recorrer el océano de verdes amapolas angustiadas.
Sufre mi alma estremecida por no tenerte, quiero alcanzar y gozar de la paz anhelada como fanal de luz para que se agote mi devorante sed de no sentirme amada por ti.
Cenizas de amor, necesito hundirme en el mar tras los corales liberadores del tedio y salir airosa, pura, limpia y casta, llegando a aquellos lugares donde jamás cruzan las crueles aves del tiempo y sentir mi cuerpo y mi espíritu liberados, llevándome a un mundo nuevo.
Quiero ahora seguir la travesía de las nubes entre redes de hojas perfumadas y entre brazos del mar que asaltan, impacientes la serena dulzura de una espera que hace cantar el alma toda. 

Recordándote


La desconocida


La desconocida, la que desapareció tras sus huellas, a su lugar escondido y misterioso.
¿Quién es ella, la innombrable, la sin nombre, la que huye del mundo disipándose en las tinieblas vagas y temblorosas?
¿A dónde se dirige con su paso cansino y torpe?¿Por qué sus hombros se inclinan hacia el suelo y sus ojos no se vuelven a mirar el cielo?
La desconocida, la que un día se sintió vencida, la que no encontraba escape de su laberinto de amor, que no comprendía nada por tener tanto temor.
Vuelve sin pronunciar palabra alguna, es aquella, la que viste llorar, en su mirada se ve que no cree en nada, su corazón de tanto sufrir se tornó de hierro fuerte.
¿Cuál fue la razón de su cambio, de su soberbia figura ahora cabizbaja y apocada?
La desconocida, la que sólo conoce la noche,  con sus ropajes oscuros, negros y grises, su rostro oculto con un manto de enredaderas mustias, se acerca despacio, con su paso cansino, buscando lo que dejó atrás, sus amores ahora ya ocultos, su felicidad perdida en mil vericuetos hondos y secretos.
Su alma fría la atormenta con hondos dolores de nostalgias ya idas.
Camina sin saber adonde dirigirse y a veces, fugazmente, en un breve instante, distingue una luz que la lleva a su destino perdido del cual ya no tiene memoria.
Se desliza entre dos mundos, regresa del submundo donde estaba sumergida para encontrar su yo perdido.
La desconocida, para salvar su mundo y limpiarlo de espadas viene en busca de la antigua luz, de la lámpara olvidada, envuelta en la noche cruel de sus pensamientos.
En una túnica de lentos llantos, donde nadie la ve, se envuelve en sus ropajes y camina sin cesar, asoman a sus ojos recuerdos de amores pasados y sus brazos se mueven como ramas del agua y entre sus dedos largos aprieta sus puños, su bastón como báculo la guía hacia el sendero que busca, que se le escapa y se aleja de la luz avizorada entre el aire y los sones en que arden las cañas.
¡Aprieta su cuerpo envejecido y leve! ¡Qué hambre de soles a su frente asalta!
¡Aprieta y no sueltes, palmera alta, con hojas secas y raídas, que el alma y la carne se van con la vida yerta y desolada!
La desconocida, de sus dolidos huesos y la raíz de su pasado se va consumiendo.
¡Álzate de tus escombros, que la vida vale vivirla con amor y esperanza! ¡Espera el nacimiento del nuevo día desde el polvo de tus muertos, déjalos ir a los vientos entregados!
¡Quítate ahora, desconocida, los disfraces oscuros del ayer, de los días amargos y recupera la vida que quedó flotando bajo tus párpados!
¡Vive, respira, canta, nada de fuera debe preocupar tus sentidos!
¡Todo se pierde en nieblas de humo y de incienso! No recuerdes nada de tus tristes y pasadas jornadas, vive el presente, la fuente de la eterna luz, el futuro mañana caminará hacia ti.

Sinfonía en no


Sinfonía en no, romance trunco, deshilachado entre acordes sin fin, dormitando en el silencio sin ecos, como fuegos en llamear cabalgando con los cometas.
Sinfonía en no, amor que se hundió en el mar, buscando la obertura perfecta que lo hiciera renacer de entre pavorosas tristezas, volviendo las superficies, engalanado de preludios.
Sinfonía en no, en instantes breves, casi sin darnos cuenta, bajamos al abismo donde la luz no penetra y donde millones de ojos nos sorprenden y contemplan como en un acorde no alcanzado, sin notas afinadas en músicas sin armonías.
Sinfonía en no, su punto de encanto se astilló en mil cuerdas de liras y laúdes que se consumieron en el aire todo sin que una frase musical la inspirara a escribirla.
La composición toda de las alas de los sueños, frotó en cada estrofa en una nube de grises partituras y sólo con ímpetu alado al ideal asciende en un concierto de risas y lloros en flor.
Sinfonía en no, en pentagramas sin notas, vacíos e ignorados, se buscan y no se encuentran, sus notas ciertas se reconocen apenas en el sonido leve de un viento suave.
Pero las notas no responden, ni en ninguna parte aparecen, ¿en qué lejanía se encuentran?¿bajo qué frondas se guarecen?
Sinfonía en no, encubierta, no se encuentra en este mundo ni está en claves, ni en signos, tallados en visiones que la están buscando.
Sinfonía en no, no se escribió aún, inútilmente noticias de sus acordes se buscan en el viento, en las aves, en las flores, en el agua de las fuentes, en los astros del firmamento.
Sinfonía en no, aparecerá improvisada surgiendo en un violín entre acordes flotando, en sus líricas composiciones.
Las notas claras, redondas, tibias, despacio se van a su destino, se van a la nada, son eso no más, su curso en preludio perdido, una huella a lo largo que se borra enseguida.
Sinfonía en no, maravilla, milagros, desde lejos se oye el trepidar de sonidos y en los sueños resuenan graves, bajas y sin tonos.
Sinfonía en no, vuelve invariablemente, exacta a ti misma, deshaciéndose en tiempo, polvo, dejando sólo vagos rastros fugaces, recuerdos de armonías escuchadas en leves recuerdos que por el aire vuelan, portadoras de fusas, semifusas, corcheas que se entrecruzan sosteniéndose solas en pentagramas vacíos.

Amor compartido


Amor compartido
¿Cómo podemos vivir compartiendo nuestro amor sin esperar nada a cambio? ¿O tan solo instantes breves de felicidad para luego sumergirnos en nuestra soledad íntima?
Amor compartido
¿Podemos recibir, tan solo una pizca de ternura en fugaces instantes, sin sonrojarnos o sentir culpa? ¿Por qué, como una marca de la vida, el amor traspasa mis umbrales, hurgando la raíz de mis sentidos?
Amor compartido
¿Cómo hacer para olvidar que tu amor no es todo mío, que muchas de tus miradas no se encuentran con las mías, que parte de ti se haya en otro lar y que no llegas a encontrarte con mi luz que te espera ansiosamente?
Amor compartido
¿Por qué llegar a sentir que la felicidad de haber sido dos no se logra siendo uno?¿Cómo lo ha logrado alguien, portador de sueños mudos, germinados bajo el dulce sabor de besos húmedos que ya no se acercan, sólo distantes llegan sus reflejos?
Amor compartido
¿Aceptado o no?¿Cómo soslayar la infelicidad que nos hace llegar a libar de la tortura su crecida ira desatada en la corriente de la vida?
Amor compartido
¿Cómo ascender por los peldaños del deseo hasta alcanzar la cumbre de tu nombre en un grito sólo, desgarrador y único sin morir en el dolor y su agonía logrando la paz y bonanza?
Amor compartido
¿Podré estar ya siempre pensando en tus labios, en tu voz, en tu cuerpo, que yo misma te arranqué para poder, ya sin ellos quererte?
Amor compartido
¿Por qué este afán mío de hacer posible lo que tú no serás nunca: mi amor entero y único?¿Podré vivir sin tenerte a mi lado, en tu cuerpo todo mío o es sólo el gran deseo inútil de tenerte conmigo, a mi lado, en todo lo que haces, verdadero, visible?
Amor compartido
¿Te seguiré esperando por siempre, con mi corazón de poeta, después de volar por todo el universo, regresando con las flores inmortales que dejaré caer en tu regazo en presencias de lo imposible, de tu querer vivir conmigo, siempre?
Amor compartido
¿Te encontraré entre las dudas inciertas, calando en lo más hondo para ver si, al fin, estabas entre la angustia desgarradora, hiriéndome sin dolor, sólo por señas y sentir que me perdiste en las últimas tinieblas del olvido?
Sé que estarás en las cimas de mis besos, sin dudas y sin mañanas, en el vértice puro de la alegría alta, entre júbilos y risas, por placeres y gozos, apuntando el aire nuestro.

jueves, 21 de febrero de 2013

Magia de un día


Desafíos


Desafíos, la vida nos enfrenta en cualquier instante en nieblas rojas de fulgor metálico a sucesos que nos provocan profundas penas y congojas sin fin.
Aspiramos sin darnos cuenta ráfagas asfixiantes de mudo asombro ante retos que creímos no provocar y que como dagas de filoso filo se clavan en nuestro corazón.
¿Cuál es la causa? ¿Qué provoca tanta desolación, tanta crueldad, tanto dolor?
¿En qué lugares secretísimos y ocultos se escondieron la solidaridad, la confianza, la amistad, la ayuda mutua?
De entre las sombras surgen provocaciones inesperadas que rondan y avanzan hacia nuestras almas y como truenos errantes retumban con salvajes estampidos en nuestra paz interior quebrada con parpadeos de miedo y pesar.
Desafíos, a veces en minutos, un desplante, una provocación sin causa justa hace que nuestro firmamento cruja, se desquicie y la noche de una sombra oscura se hunda en nuestros ojos en tinieblas.
Desafíos, querellas inútiles, episodios tristes, incidentes falsos que causan una honda de fuego en nuestro espíritu antes pleno de amor, de recogimiento, de gratitud a la vida.
Son instantes de bravatas no merecidas que como racha glacial toca nuestra frente llenando los espacios infinitos.
Desafíos, litigios que avanzan bajo el soplo de un viento huracanado que sacude los árboles de la vida, caen los pájaros muertos de los nidos, vuelan las ramas, los ramajes rotos y nuestro espíritu sufre y se mezcla con fantasmas aturdidos crujiendo sordamente el dolor que nos provoca la ira, la desazón, el alarde inaudito.
Desafíos, nuestra alma humana herida de amargura necesitará otras manos para curar su pena cubierta de mentiras difamatorias y soberbias en un alarde aplastante.
Pero la esperanza poco a poco retorna a nuestro espíritu, de nuevo el rayo entre las nubes vibra, surgiendo de entre las hojas luces brillantes proclamando la verdad y el amor profundo.
¡Por fin, desde la altura, de un cielo azul profundo, las estrellas de cándida hermosura, llenas de compasión y de ternura dejan caer sus luces sobre el mundo!
Desafíos, caerán débiles y medrosos a hundirse en oscuros huecos de secretos ocultos y la fe se elevará segura en su dulce amor a la vida, en un fulgor de alboradas con música de brisas de nuevas primaveras.
Así las almas como estrellas errantes iluminarán la amplitud del cielo entre ilusiones de un vivir de amor que se cubre de poesías en nuestros sueños serenos y anhelados. 

Cálidos crepúsculos


Cálidos crepúsculos, junto a tu lado, frente al mar, el horizonte cuajado de mil colores polifacéticos nos envuelve en su magia de espejismo, de visiones que nos transportan a nuestro mundo de dos, hundiéndonos lentamente en la inmensidad del cielo.
Cálidos crepúsculos, admirable naturaleza, siempre la misma y diferente, maravillosa de belleza, renovada constantemente que nos sumerge en oleadas de pasión frente al sol anunciando su poniente bajo la celeste amplitud.
Estos momentos imborrables son fuente de inspiración de poemas de amor y manantial de ritmos y cantos y los versos como tesoros escondidos surgen en estas tardes de escarlata.
Cálidos crepúsculos, denme a beber la poesía en el raudal de meditaciones sin fin como salmos que desbordan cielos y tierras.
El himno al amor todo lo ennoblece, todo se agranda a sus clamores, el firmamento resplandece, la tierra se cuaja de flores.
Cálidos crepúsculos, hay en su grandeza, ternura que fulgura, armonía que se potencia en segundos apenas y los versos vuelan con las aves, los rumores de los ríos.
Es la hora del amor, retornan a los nidos, las leves golondrinas, sus alas son dos mimos flotantes en el viento, los bosques se adormecen y velan las colinas, es el momento del recogimiento y del silencio profundo surcado por suspiros apasionados.
Poco a poco, puéblense de sombras el ambiente y levántanse del fondo de nuestras almas los sagrados sones de nuestro amor descendiendo por diáfanas escalas a nuestros cuerpos temblorosos de pasión.
Cálidos crepúsculos, como música con ritmos sin fin, son instantes que la ilusión guía, la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras, nuestros corazones palpitan y vibran al unísono en un total arrobamiento de confidencias y secretos íntimos.
Parece que flotamos en una suave cadencia entre el cielo y el mar, nuestros pies no son pies, son alas de aves, bajo el fanal errante de la luna que despacio asciende con su áurea luz, espectral y hermosa, dilatando el paisaje que nos protege, nos cobija como un temblor de encaje.
Luna que comienza a alumbrar nuestro camino, vago y blanquecino hacia nuestro nido cálido y embriagador de dichas supremas.
Cálidos crepúsculos, luces que el cielo envía como poesía ardiente en el atardecer nostálgico, conduciéndonos entre bellezas de luces al encuentro de nuestros cuerpos que se buscan con ardor y entrelazan entre hilos de ternura, contemplando absortos la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.

Soledad de a dos


Soledad de a dos, aislamiento de dos almas que estuvieron unidas en el ayer lejano, ahora en un desamparo triste y melancólico, lloran llantos de tempestades.
En noches solitarias, en el pasado, unidos formaban un solo ser, de a dos, unidos por lazos que parecían indisolubles pero el tiempo los fue diluyendo en la nada, quedando los espíritus en un total desamparo y de sombras se anegaron, de tristezas y penas.
Soledad de a dos, el tedio pesa y el silencio flota, despertándose dolores y hondas congojas que parecen eternas como la flor desprovista de perfumes, ya que es la que más prolonga su existencia.
Soledad de a dos, sólo subsiste proyectos, proyectos arrumbados y corazones envejecidos y mustios.
Lenguaje de congojas que en las heridas de los pechos mora, escondido en lugares secretísimos que descienden a lo hondo de las almas.
Y entre las sombras voces se escuchan, leves, tenues, que dicen: ¿seguir?, ¡si no se llega!
Ya que seguir es luchar, ¡qué inútil lucha!
Ya nunca más existirán los besos, aquellos dulces y tiernos en las frentes, en las manos, en los cuerpos, aún sin ser tocados, se dormirá profundamente ese mago azul de la mentira.
Soledad de a dos, ¿qué persiste de todos los lirismos cultivados en esta hoy claridad abrumadora, sólo frialdad de sentimientos, aislamiento extraño entre dos seres que siguen juntos, entrelazados en la red de inercia del vencido y acabado amor.
Soledad de a dos, el ensueño y la melancolía, encienden los sueños donde la lucha diaria y ardua agrandan la existencia para sobrevivir juntos en un temblor de anhelos no cumplidos y esperanzas truncas.
Entre ambos se alza la copa de la amargura, una antorcha incierta de una luna yerta, errabunda y muerta, sólo existe una luz exangüe que devana como en un telar de encuentros y desencuentros la tristeza humana.
Soledad de a dos, que en una perenne inquietud encierra el deseo total de ser soledad de a uno para llegar al interior consigo mismo donde mora la felicidad del alma.
Soledad de a dos, luz agonizante, que busca sin poder encontrar el sentido del existir en esta vida del ahora, llegando a contemplar como en un espejo sin luz la tragedia de ser tan sólo uno sin estar frente al otro.
Y es de esperar en vano empeño en un intangible ensueño viviendo sólo en la bruma que en una falsa ilusión se crea para continuar en un mañana sin futuro.

Dulces palabras


Sendas hacia ti


Sendas hacia ti  travesías inconmensurablemente largas, soñando con verte frente a mí en una sed de tenerte a mi lado.
Desde un tiempo lejano, como una querencia, un ansia de volver a ver, a verte, a seguir contemplando aunque sea tu sombra.
Sendas hacia ti  caminos entrecruzados, paralelos, anchos, angostos, los necesito para llegar hasta tu presencia y acurrucarme entre tus brazos.
Si no encuentro el camino, mía es la falla, toda canción está en él, isla ignorada, esperando a que sepa cómo cantarla.
Sendas hacia ti  misteriosas, impenetrables, obstruyen mi visión y tu presencia se diluye a lo largo de mi vida.
Estoy detenida en el grave concierto del otoño, escuchando cómo los violines agitan un mar de hojas, en la trocha exacta donde nuestros caminos del existir se encuentran y tú llegaste con una breve sonrisa de alegría disipando por instantes las neblinas que envolvían tristemente mis huellas transitadas hacía ti.
Sendas hacia ti  polvorosas en todos sus costados por mi pasar de prisa llamándote angustiada a mi lado.
¿A dónde alargar mis pasos?, no quiero sentirme extraviada en estos silencios del páramo de mi camino, quiero recibir la señal, el signo que me conduzca aún por un instante a estar entre tus brazos.
Sendas hacia ti  son espejos del recuerdo con aromas de tomillo y madreselva que de sus piedras, tierras, roquedales, a mi pecho se derraman.
Mis pasos resuenan en el sendero silencioso, solitario y se pierden en la cinta del eco enredada entre los árboles.
El camino sin ruido revela su gris monotonía si no me conduce a dónde tú te escondes y continúo con mis pasos cansinos buscando la raíz de los quebrantos por estar lejos de tí.
Sendas hacia ti  perdida estoy para siempre si no te encuentro, sin sentir el cercado de tus brazos y sigo tras tus huellas en el ramal entrelazado de senderos umbríos y misteriosos.
No quiero que seas en mi presente el recuerdo de un día ni dejes en mí huellas que marcaste en mi cuerpo y espíritu.
Sendas hacia ti  ¡sensación de retorno!, pero, ¿de dónde, dónde? ¿En cuál de las travesías de nuestras vidas nos encontraremos?
¿Cómo, el encuentro?, ¿con besos o llantos?
Nos hallaremos a tientas, con las manos, con los gritos, con los besos tibios y dulces que antes el vacío besaban en el camino en el cual te buscaba.

Te amo como eres


Te amo como eres, tú, el verdadero amor que das de ti todo tu ser sin maledicencias, ni egoísmos fatuos.
Se siente tu ausencia cuando te alejas al no sentir el cercado de tus besos y es entonces que te llamo hasta quebrar mi voz y en segundos al no tenerte a mi lado te llamo y en instantes me derramo en llantos y sangra mi corazón.
Te amo como eres, dulce, tierno y el silencio nos une, nos hace latir, aún más los sentidos que laten en los embates que el tiempo desafía entre cenizas y ruinas.
Contigo floto en movimientos lentos y suspiros me envuelven como alas de aves en un rítmico volar de dulces sueños, son el máximo resplandor de que existe el amor entre los dos.
Quiero que sepas que eres la luz de mi vida, esa voz que a mi alma alivia y esa sonrisa que de alegría me llena…
Tú eres mi inspiración, hoy, mañana y siempre, mi númen, danzan enamoradas las palabras, las frases de amor en un revuelo de letras para caer en las hojas que esperan por ellas, para que tú las recibas como una ofrenda de mi espíritu inquieto e impaciente por estar contigo.
Amar es escapar el pensamiento en la fragancia del Edén perdido, amar es… amar es… amar es llevar clavado en el corazón un dardo celeste.
Te amo como eres porque nunca intentaste no dejarme volar y me brindaste sensaciones de libertad junto a ti, nunca me fustigaste, ni invadiste mi espacio, me amaste en la distancia y en el tiempo.
Y por ello yo te amo con la fuerza de los mares, con el ímpetu del viento, en la distancia y en el tiempo, con mi alma y con mi cuerpo, a puro grito y silencio, en la alegría y en el llanto, en el peligro y en la calma.
Te amo como eres, eres fuente de mi camino y me haces atravesar la dura realidad sin darme cuenta.
Sólo tú, amor mío, por eso te amo como eres, dulce bálsamo de vida, símbolo de pureza, inocencia y bondad.
Él es, clamaron mis sentidos, él es el presentido, el esperado, el que con su primer mirada adueñó mi corazón.
Toqué con tu amor los dinteles de la gloria, y en mi alma sentí latir el firmamento y alentar toda mi ilusión.

Todo está escrito



Todo está escrito entre los dos, con palabras de luz en nuestro destino.
No podemos desoír su voz ni su llamada pues el amor es suave lluvia de oro cayendo en la floresta de las almas.
Aún la melancolía en el amor nos convierte a los seres en poetas, surgiendo las más hermosas y sentidas melodías que se derraman por nuestros cuerpos como el río desborda sus almas en el mar, dejándonos arrastrar por la corriente de la pasión.
Todo está escrito, en los cielos abiertos van trazando los pájaros códigos de vuelos, las estrellas se leen con largas lentes claras que descifran el misterio de la vida, de enigmas alejados.
Las tierras más remotas con colores azules, verdes, rosas, entregan sus secretos en los mapas.
Y el pasado se ve tenuemente tan escrito en los ojos, en tus ojos, que son elegía o cántico que brotan desde un arco iris en el cielo.
Todo está escrito, tu nombre no se lee donde se lee, está en mi corazón enamorado y contigo la Tierra es el cielo del cielo y entre tus brazos no se sabe de qué profundidad viene el amor, lejana, sí de honduras de cielos o entrañas de la Tierra.
Todo está escrito, porque hemos pasado por la senda estrecha en los grandes zarzales de la vida, sin hacernos ni una herida ni sentir dolor ni pena.
Todo está escrito y cuánto más te acercas te siento despacito recorrer mi alma y entre árboles llenos de nidos va un raudal lleno de rumores dormidos en lechos de algas y de flores.
Y sobre la sombra nocturna del éter en la inmensidad la Luna, triste y taciturna, vaga en plena soledad, mientras nosotros nos acunamos entre abrazos tiernos y dulces besos.
Todo está escrito, los dos nos comunicamos en un abrazo sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil.
Todo está escrito, el tiempo río que huye y puede acontecer que cuando queramos proseguir, perdidos nos hallemos en las sombras de un remoto ayer.
Todo está escrito y un tropel de versos nos envuelven, son los versos que se agitan y rápidos se dispersan como musicales flechas, van en busca de las hojas, van para no volver a lugares misteriosos, sí  para volcarse en ellas.
Todo está escrito, seguimos un ideal que no se alcanza pero al fin, con toral esperanza, creemos que en un flotar suave, surgen, plenas de amor nuestras quimeras.