Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 3 de marzo de 2013

Tal vez mejor soñar


Tal vez mejor soñar que vivir entre húmedas neblinas en las que ningún árbol, ni una nube se destaca, en esta blanquecina cerrazón que me entristece y no ilumina débil la luz crepuscular y opaca.
Soñando voy por senderos luminosos, hadas y gnomos iluminan mi camino, floto en la brisa fresca y pura del espacio de la nada, ingrávida y suelta sin pesares ni dolores.
Tal vez mejor soñar y no vislumbrar desde la invisible altura bajo la luz que, demacrada, brilla a través de la niebla del vivir que es un velo todo impregnado en llanto.
Soñando soy como un ave que, con su ímpetu de vuelo, su canto lanza por campos en flor.
¡Qué bien se respira, gozan mis anhelos, canto en la lira y en el alma que sueña, vuelos vibran sin par, en un fragante edén!
Tal vez mejor soñar que vivir en la ardua lucha diaria, de cada instante, que nos desgasta, nos produce sufrimientos y dolores entre tan pocos instantes de amor y alegría que como un millón de notas nos subyuga y en un millón de arpegios nos eleva a vivir la realidad cruel a veces una y otra vez.
Tal vez mejor soñar con todo un paisaje que canta y nos conmueve con notas misteriosas en fantásticos pentagramas plenos de dicha y luz, en un alado idioma sin palabras que vivir instantes presurosos de amores fugaces o de recuerdos nuestros.
Tal vez mejor soñar con el númen del estío donde se vierten en llanos y bosques, campos de girasoles, alelíes, azucenas que como arcos de violín, resbalan hacia el río entre el cordaje del juncal sonoro.
¡Ya no caben más notas en el viento, en mi sueño azul y mágico!
Tal vez mejor soñar, no sentir el dolor frío de la realidad que golpea a veces nuestro corazón llevándonos a pesares de remotos ayeres,
Soñando melodías de lejanas orquestas nos invaden y nuestra alma feliz clama ante la esperanza deshojando flores entre dichas y placeres sin fin.
Tal vez mejor soñar y no vivir fugazmente momentos breves como gotas de rocío a quien le da la aurora para vivir su hora morada en una flor conociendo las espinas que defienden su fragante palacio de color.
Y así la vida pasa pensando en tener un mañana como no tuvo un ayer.

Soñar y recordar


Recuérdame siempre
(Entre las alegrías y las tristezas, mi alma te busca y te encierra como el vuelo del ave encierra el suyo preferido en una red de ansiosas idas y venidas en su entorno)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(No puedo olvidarte, fluyes dentro de mí, vas por mi ser entero, por mis venas hasta mi corazón, aún hoy en la fervorosa negación de tu ausencia)
Sueña conmigo.
Recuérdame siempre.
(Quiero estar junto a ti, acunarme en el cansancio y en él, tenerte entre mis brazos aunque no nos toquemos, sólo con nuestras miradas)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mi amor inmóvil, flor sin otoño, está siempre presente en un frenesí de quererte, seguro de no acabar cuando terminen los besos, las miradas, las señales)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mis palabras te llegan en un eco, buscando tu ser y no te encuentran, retornan al silencio esperándote para cumplir el anhelo impaciente de esperar tus tibios besos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Deseo que tu ausencia termine para tenerte a mi lado, muy junto a mí en nuestro mundo de lo prometido que enternece el alma donde oscilan los imposibles, tan trémulos como cañas en la orilla de los ríos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Eres mi ser amado, necesito el ritmo de tu cuerpo cuando respiras cerca de mí, tendidos juntos en nuestra noche, alargando nuestras manos para sentirte a mi lado)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Vamos sin prisas a nuestro paraíso celestial, iluminado ya para que nuestro paso, al fin del día, gane la orilla oscura donde la felicidad nos inunda y nos colma con júbilos, con besos, con placeres infinitos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Apenas te has marchado y yo ya te espero, anhelo todos tus movimientos, tus pasos, tus latidos, tus caricias, sé que volverás, que una nueva aurora brillará en mi existir sin vagas sombras ni infinitas distancias)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
Todo sonido en eco tuyo me lo convierte mi alma que te espera, sé que vienes hacia mí y tus pasos se sienten aún en ese largo rodeo que das para volver. ¡Qué dicha sin sonrojos la que corre por mis venas al sentirte llegar! 

Laberinto de sentimientos


Laberinto de sentimientos, me condujiste con tu mirada ardiente y tu voz susurrante, con arte y embrujos al sendero sin salida, atrapando mi corazón.
Trazaste muy bien la ruta a mi alma con tu sonrisa única que me dejó sin aliento ni respiración y tus palabras dulces, colmándome de amor.
Laberinto de sentimientos, tus ojos atraían los míos como un imán y al hablarme me hacías temblar como pájaro herido y con gestos desprendidos en tus manos acompañaste tus miradas y en tu pícara sonrisa mecías mi alma.
Laberinto de sentimientos, me cercaste, me atrapaste, sabías lo que hacías, integraste las palabras a tu plan de seducción y como en un extraviado concierto mi alma se rindió.
La copa del sentimiento se volcó al acercar tus labios y un escalofrío profundo y lento casi me consumió.
Laberinto de sentimientos, me conllevan a sonidos que acarician, instintos que convocan, arrebatos de emoción, aromas que iluminan, fulgores que cautivan, cuando estoy junto a ti.
Quiero que seas mi verso, mi númen, mi inspiración, quiero que seas estrofa armoniosa en este laberinto de ilusión.
Me has conducido a escondites secretos, puertas levadizas, trancas con cerrojos.
Nos hemos perdido entre el laberinto de la esencia y la luna nos conduce en esta extraviada espera, afanados por encontrarnos, nunca para salir, siempre para quedarnos.
Laberinto de sentimientos que en una eterna quimera despistando la vereda de los labios, del beso perfecto que rasgue de la soledad que se reboza en el desierto de lo incierto.
Así es el laberinto de los romances, siempre presente, nunca al alcance de quienes no suelen perseverar el verdadero tesoro del amor al que nos lleva a la alegría, a la esperanza, al despertar de la vida.
Laberinto de sentimientos, me haces volar la imaginación, me provocas placer, dulces anocheceres, sonrisas en mis sueños al sentir el calor de tus besos.
El mundo nos inunda con su luz en la alegría dúctil de la vida en nuestro laberinto, sólo nuestro que recorremos unidos entre crepúsculos y auroras vislumbrando naufragios de silencios.
Más allá de los círculos del tiempo en relojes atávicos, renacen las campanas de la bruma que nos conduce atravesando espacios a nuestro nido de amor.

sábado, 2 de marzo de 2013

El viento que te trajo


Volver a ti


Volver a ti, quiero entrar más adentro de la espesura de mi vida para aprender despacio y sin apuro a buscarte donde te dejé cuando mis naves desgarré sola en la playa dejando en ella tan solo mi huella borrosa.
Gritando tu nombre en mi silencio hondo, vuela a lo alto para que llegue a ti, mi amor es tuyo y en mi voz se sentirá una lágrima de nostalgia.
Volver a ti, vienes hacia mi, me enseñas recuerdos en los que nos entregábamos uno al otro, me haces señas con las delicias vivas del pasado, invitándome.
Me dices desde allá lejos que hagamos lo que quiero, unirnos al pensarte y entramos por el beso que me abres.
Volver a ti, ya, en este instante del hoy, no quiero separarme más de ti, de esa gran transparencia de ti en mi.
Siempre estarán abiertos en mi ser albergues vastos, mínimos, donde guardarte y así podrás volver a mi, a mis celdas de la memoria y sus llanuras.
Volver a ti como canta el río en la sed del silencio y el anhelo y como lenguas de fuego se consumirán al estar juntas nuestras formas fundidas en el tiempo inagotable.
Aprieta mis deseos con tu pasión de viento.
El sol será mañana un plato de lujurias y tú serás mi boca y mis manos quedarán desgajadas de rocío al sentirte otra vez junto a mí.
Volver a ti, desgrana como antes el gris de tu mirada sobre mis ojos y desprende mi angustia de mi alma toda haciéndome sentir tu abrazo de sentimientos hondos y mansos.
Eres y seguirás siendo en mis días de tormenta la claridad que brillante atraviesa nubes y en la placidez del agua alegras mis días sintiéndote mío.
Volver a ti, cabalgando en vientos de perfume y oro para consumir tus besos de mariposas y miel, haciendo brotar en mi alma parca todo mi amor pleno.
Quiero que como lentas gaviotas de porcelana, planeen sobre mi cuerpo ansioso tus manos de blancas sombras.
¡Qué sensación tan profunda surge de mi alma!
Vuelve a mi, escucha mi grito desgarrante que nace desde mi piel y mi sangre.

Plenitud sublime


Plenitud sublime, integridad insuperable es vivir amando como la única razón y la verdadera expresión de ser la misma Vida.
Amor tan sublime que nada expresa, tan inmaculado que brilla por el infinito, así es el amor que por ti siento, teniendo en mi laúd cantares y en el rosal de mi cariño, flores.
Plenitud sublime de vivir, amor que llena mi ser con infinita alegría, pon en mis versos el tesoro de las alboradas de plata, de los mediodías de oro y de las tardes de escarlata.
Dame a beber la poesía en el raudal de inspiración que es fragor de lucha en el día y en la noche meditación.
Plenitud sublime, plétora excelsa que como un himno todo lo ennoblece, todo se agranda a sus clamores, el firmamento resplandece, la tierra se colma de flores.
El amor, el verdadero, nacido de mi alma sonora con la armonía de flotantes alas, desciende por diáfanas escalas a bañarse en la fuente bullidora.
Plenitud sublime, que hace que la inspiración se colme de recuerdos excelsos de los momentos en los que estuve entre tus brazos, riendo entre vibrantes notas.
Siempre hay estrellas que brillan en la noche de mi alma cuando pienso en ti.
El deseo y el amor en un instante de semblanza nos conducen al espacio con las alas de todas nuestras canciones para llegar hasta altas nubes plenas de radiantes ilusiones.
Plenitud sublime, grandiosa en su clamor, dilata el paisaje y un temblor de encaje pone en el follaje.
Amor, luz que el cielo envía como poesía de la noche fría, luz toda dolor por ser toda sueño de blanca belleza.
Plenitud sublime, inesperada, sorprendente, apasionada, con instantes de gozo y de pasión, nuestras almas se buscan por nuestro diferir como por un camino donde no hay despedidas.
Y al final, el hallazgo, el contacto, la unión pura brotando como río sin cauce en un agua quieta y sólo estaremos tú y yo, uno y uno, en un solo rostro, amor, que les sonríe.
Plenitud sublime, en lenta y arrobada calma buscamos la unidad, labio con labio, acunándonos unidos en una paz cierta y plena.
En mi sueño de poeta me visto de estrellas para brillar para ti y nos abrazamos unidos en carruaje de cristal donde nos amamos con pasión en nuestro Universo de amor en el que el silencio nos une. 

Amor en vuelo


Amor en vuelo, extendiste tus alas emplumadas de seda áurea y comenzaste tu búsqueda desde las altas cimas tratando de encontrar el amor, el verdadero, el sentido, el profundo.
Avanza por los cielos, acortas distancias, viajas con el viento en total silencio, a veces cantas canciones de ensueño, brotan de tu alma poemas dejando puertas abiertas para que yo entre en tu corazón de almizcles y dulces.
Amor en vuelo, te busco en el horizonte grave, oteo distancias para encontrarte y así abrazados guarecernos en nuestra cueva de amor.
Prometo no esconder mis alas, con ellas cubriré tu cuerpo amado haciendo un nido cálido y pleno de amor.
Nos encontramos en las cimas del beso sin dudas y sin mañanas.
En el vértice puro de la alegría alta, multiplicando júbilos por júbilos, por risas, por placeres.
Apuntando en el aire las cifras fabulosas, sin peso de tu dicha.
Amor en vuelo, a ti se llega por ti.
Te espero.
Yo sí que sé donde estoy, mi lugar, mi lar de por vida, pero no sé donde estuve contigo, allí me llevaste tú, eres de otro mundo y en tu devenir e ir me buscas con febril ansiedad y me depositas sin yo mirar nada ni aprender el camino, sólo estar contigo, mi andar es el tuyo y cuando tú partas otra vez ¿Qué puedo hacer yo sin tan sólo verte partir?
¡Qué desterrada, qué ausente, es estar donde uno está sólo!.
No quiero cielos nuevos, yo quiero estar donde estuve contigo, volver a tus brazos.
Amor en vuelo y mientras no vengas tú en mi búsqueda yo me quedaré en la orilla de los vuelos, de los sueños, de las estelas, inmóvil.
Porque sé que donde estuve, ni alas ni ruedas ni velas, llevan.
Todavía van extraviadas porque sé que donde estuve, sólo se va contigo.
Sola en mis noches escribiré para ti mis versos, los compilaré quizás en un libro que tú nunca leerás porque no llegará a tus manos.
Cuando repaso algunas de mis estrofas, el corazón se asombra de tanto amor que ofrece, las quiero por ingenuas, piensan que vuelan solo porque mi frente rozan sus alas de mirlo.
Las quiero por audaces, vuelan altos, yo sé que en sus anhelos hay horizontes para los mundos y los cielos.
¡Llevan todas mis ilusiones, volando como insecto de luz  en sus canciones!
Amor en vuelo, búscame siempre como alma sonora de armonía de flotantes alas, tráeme silencio azul en tus etéreas alas que descienden hacia mí por diáfanas escalas entre ecos halagadores y música de ritmo sin fin entre inspiración única y sagrada. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Soledad de a dos


El camino del silencio

Desilusión desgarradora


Desilusión desgarradora, mi corazón sangra en una corriente continua de dolor y pena. He sido lastimada, herida sin culpas ni reclamos, sólo por el hecho de encarar la verdad frente a frente.
Desilusión desgarradora, los sentimientos se enredan, se mezclan en un torbellino de dudas y temores.
La vida nos depara, sin darnos cuenta, pisando a hurtadillas con situaciones penosas y adoloridas.
¿Cuál es la razón de esta maraña de iras ajenas en las que estoy sumergida?
Es un ahogo en el alma, la maldad, la mezquindad, buscan la inocencia, la credulidad, la ingenuidad, para anidarse energías puras y positivas y así se sostienen en soledades interminables de las oscuras noches.
Desilusión desgarradora, ¡qué de pesos inmensos, orbitales, celestiales se apoyan en la nada de hondos abismos, buscando por doquier la luz que los ilumine y les de fuerzas para continuar su labor de socavar el bien y el amor.
Me engañan con ficciones, falsos paraísos flotantes sobre el agua que me ahogan de pesares infinitos.
Busco lo verdadero, el amor único y total y no lo puedo hallar, sólo encuentro signos y simulacros trazados en papeles blancos, verdes, azules que vuelan con el viento lejos de mí.
Desilusión desgarradora, me persiguen esas almas atormentadas que vuelven del osario inmenso de los que no se han muerto porque ya no tienen nada que  morirse en la vida.
El dolor me acompaña como símbolo irrefutable de que existías tú en ese lapso de instantes de creíble amor pero mientras yo te sienta, tú eras la prueba de dolor de otros momentos en que no me dolías.
Desilusión desgarradora, has dejado tan sólo polvo, vagos rastros fugaces, recuerdos ínfimos en mi alma, rasgada por hendiduras sin sostenes algunos.
Mi alma, como alas, sosteniéndose sola a fuerza de aleteos desesperados, pesarosos, a fuerza de no posarse nunca, de tratar de volar llevando  por doquier la esperanza de que existe el amor, ése, el verdadero, el creíble, no en leves mundos frágiles, sí en únicos y donde se albergan las verdades más profundas.
Desilusión desgarradora, no quiero pedir apoyo para superarla, ni a los barcos ni al tiempo.
Quiero internarme sola en galerías enormes, abriendo en los granos de arena las minas de llamas o azahares, para hilvanar entretejiendo ese amor dulce que no desgarra ni hiere.
Y en ese desliz, en estelas, pisando nubes sin huellas, no mirar más el recuerdo de esas sombras mezquinas y oscuras que ya no existen más. Mis manos están vacías de ellas igual que mi corazón y mi alma.

Sólo tú


Sólo tú, mi amor ausente, me instas a que mi cuerpo y mi alma se abran como un gran abanico de sentimientos, risas, deseos, gozos, alegrías sin fin.
Quiero estar contigo donde estuve. Contigo, volver ¡Qué novedad tan inmensa ésa, volver otra vez y repetir lo nunca igual de aquel asombro infinito!
Sólo tú, en cualquier instante, segundos, años, puedes golpear mi corazón porque sé que donde estuve sólo se va contigo, por ti.
Tus besos los beso yo por ti, saben, tienen sabor a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento en mis labios, indecisos, imprevistos y sin percatarme no se si son para mi, por ser algo irreal y mágico, ¡Son estelas, son signos, son condenas o auroras!
Sólo tú, creas en mi rostro un velo de lágrimas. Si tú supieras que ese gran sollozo que estrechas en tus brazos, que esas lágrimas que tú secas besándolas, vienen de ti, son tú dolor hecho lágrimas más sollozos míos.
Sólo tú, el único, traído por el viento crepuscular y el silencio boreal, hizo latir aprisa, acompasado mi corazón enamorado.
Dime el  porqué de nuestro encuentro en la sintonía del existir en este Universo que nos rodea y nos envuelve en redes invisibles, diáfanas, entrelazadas con hilos de mil hojas verdes y capullos sin abrir de flores multicolores.
Sólo tú, es al que espero, a nadie más esperaré nunca, como Penélope tejiendo mil telares frente al mar mirando casi sin ver el horizonte fruncido por la pena de la distancia.
Cuando tú me elegiste, el amor eligió, salí del gran anónimo de todos, de la nada y mi tristeza se trocó en alegría más alta que las estrellas o nubes, me elevaste.
Y mi gozo se echó a rodar, prendido a tu ser, en tu pulso. Posesión tú me dabas de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo, ¿hasta cuando? Sé que volverás atrás, cuando te vayas retornaré a ese sordo mundo sin diferencias de la gota en el agua, del gramo en el peso. Una más seré yo al tenerte de menos y perderé hasta mi nombre.  

Amor en vuelo


El tercer beso


El tercer beso, el que se desliza sin saber a dónde, suavemente, como una leve caricia tibia y cálida, lleva entre sus labios el mensaje secreto, único, de tu amor por mí.
Entre tu verdad más honda y yo, me entregas siempre tus besos.
La presiento cerca, ya, la deseo, no la alcanzo, cuando estoy más cerca de ella, me cierras el paso, tú, te me ofreces en los labios y ya no voy más allá.
Tú triunfas, olvidas, besando tu secreto encastillado.
Y me truecas el afán de seguir más hacia ti, en deseo de que no me dejes ir y me besas.
El tercer beso en la frente, es más seguro, los labios ceden, rinden en forma al otro labio que lo viene a besar.
Mientras me mirabas y yo te miraba, se detuvo el tiempo en medio instante, el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba se alzaron los sentimientos, mandó tu voz, el cielo se hizo visible en tus ojos y yo renuncié el querer en tus labios.
El tercer beso, preámbulo de una mirada, para llegar como lluvia a un frenesí de besos, una lujuria de sentimientos.
Fue un instante sin fin, sin tiempo para soñar.
El tercer beso, es el que trémulo y ansioso, vacilante es el que quiere besarme en tu ausencia sin labios.
Besos me entregas, sin ruido, esquivos a veces, dulces otras, como un gran fruto redondo aquí en mis labios.
En el paraíso de tus ojos me pierdo porque estoy perdida, en la paz de tus labios, me encuentro porque estoy contigo, en el universo de tu alma vivo con mil sentidos, en ti, vivo, amándote.
El tercer beso, el que sabe a silencio y a sueños, con melodías de ternuras y tacto de deseo, sabes a mi mundo, a todo lo que anhelo, sabes a amor, a mi amor.
Ten presente que un día el beso tuyo de tan lejos, de tan hondo, te va a nacer de lo que estás escondiendo detrás de él y te salte todo a los labios.
Y lo que tú me negabas, me lo entregas, me lo das sin querer, donde querías negármelo.
El tercer beso, despacito, sonrosa la piel, disfraza levemente la defensa absoluta del ser último.
Besas mi rostro, mi frente y me siento la más amada, la más distante, la más última, ésa que ha de durar, secreta, cuando pasen mis labios, tus besos.
Quiero el amor, libre, suelto, sin sombras, sin puertas con trabas ni cerrojos para vivir en ti sin temor a lo que yo más deseo, a tu beso, a tus abrazos, a tu solo cuerpo posible, a tu dulce cuerpo pensado.
Dime, ¿por qué tarda tanto en llegar ese tercer beso, el anhelado, el sólo mío, el que mi corazón espera porque sabe que hay algo en él que es saber que tú quieres dármelo?

Temor fugaz


Temor fugaz, breve, vacilante, me enfrenté a él reconcentrada y penetrante, sola, muda, predestinada, esclarecida, en mi aislamiento profundo, en mi hondo centro.
Mi sueño errante y mi soledad hundida se dilataban por lo no existente, hasta que vacilé cuando la duda oscureció por dentro mi alma.
Temor fugaz, que entre dos tinieblas me perdió y me cobijó entre turbas alas, sin riesgos ni desafíos en una lejanía sin memoria de encantamiento, sin una presencia de deseo alejándome por un instante de ti.
Temor fugaz, como un aterciopelado telón se entreabre y deja pasar una sombra oscura, de duda, de inquietud.
¿Por qué aparece de esta manera misteriosa y solapada?
No quiero sentirlo, trato de no sentirlo, tengo la leve sospecha de que me avisa que en mi vida el amor se alejó despacio, dejando tan sólo un rastro de recuerdos, un indicio de imposibles que me fustigan la piel con una impaciencia dominante, con un hervor que calcina mi corazón desenfrenado a encender nuevas fogatas de amores renacidos como las estrellas cuando brillan con intensidad en el azul cielo.
Temor fugaz, me hace perder en el medio de palabras diferentes, el sueño por sí solo no es suficiente, no deseo dentro de mí la ilusión de la incertidumbre, la inconsistencia.
Deseo una nueva estación en mi vida, el viento del amor golpea a mi puerta pero la pasividad me impide abrir.
La prevención de un torbellino de emociones como una tormenta puede lavar las heridas más profundas.
Temor fugaz, pasó y no dejó huellas, ahora revivo, canto, creo en el amor que me espera renaciendo en mi vida la alegría de vivir con emoción, desorden, ligereza.
Necesito todos esos sentimientos que vienen con sabor, con una cierta mezcla de un pedazo de soledad sediento de amor.
Temor fugaz,  se que nunca será demasiado tarde el dolor y el miedo, nunca son mortales, hasta la herida más profunda se cura en el mismo lugar que una nueva piel se forma.
El amor puede tocar en cualquier momento. ¡Estoy aquí! ¡Siempre voy a estar aquí para siempre, esperándote, amor, sin dudas ni sombras titubeantes!
Surgió la luz y me elevó al cenital esplendor donde todo está claro, no hay dudas ni temores.
Ya no estoy dentro de la niebla, el tiempo eleva las anclas, el silencio pleno de amor echa al vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba, la vida toda de día, pura, flota en el agua, en el aire, en la nada. 

Fuiste tú


Fuiste tú, me dejaste en el mundo irreal de la poesía, mundo mágico donde estoy sola, en otra dimensión, viviendo momentos únicos conmigo misma.
Mis prosas poéticas de amor, son paradisíacas, tiernas, dulces, a veces severas, duras, despiadadas, adoloridas y ¿cuál es la razón que me insta a estar jugando con las palabras, saboreándolas, deleitándome con ellas? ¿Es que existe una razón verdadera? No, es irreal, es del otro mundo, de otros cielos, de otros horizontes y vienen despacio, sin apuro, sin prisas a buscarme y a llevarme a lugares lejanos y secretos.
Fuiste tú… mi inspiración, mi númen, mi amor consagrado hasta el último anhelo de mi alma.
Me haces vivir en nostálgicos y melancólicos suspiros que desde mi mundo interior surgen aún más allá de la nada, del no existir en esta realidad sin amor verdadero.
Fuiste tú… me transformaste, soy y seré un ser diferente desde el instante en que apareciste en mi vida, me enamoré del AMOR, me diste el todo que siento que soy hoy.
Entre metáforas, sílabas, letras, frases, sinónimos, mi mente se va sola con ellas a danzar, a disfrutar de la música, a amar la vida con total intensidad y sin saber por qué con prisas, prioridades inusitadas quieren ir a las páginas en blanco, corren, se entrecruzan, se vuelcan perdidas sin saber qué expresar, si es el amor el intenso o el tranquilo dulzor de caricias no sentidas.
Se van enhebradas en letras tejidas con encajes de fulgores brillantes, opacos, refulgentes a recorrer el orbe en mantos de amor para envolver en redes las almas necesitadas de sentimientos puros, inocentes y vírgenes.
Fuiste tú… cambiaste mi entorno, mi sensibilidad más honda, más sentida me elevó a bordes abismales de remotos tiempos, de ayeres y de presentes inesperados con profundos deseos de amar y ser amado.
Fuiste tú… la que despertaste mis ansias, mis angustias, mis puros deseos de volar sin alas, lejos, muy lejos, a cielos azules entre nubes áureas como campos de algodón, buscando el don de la esperanza, el deseo de vivir volcando mi sentir en trozos minúsculos de papel o en hojas apergaminadas o en caminos de arena donde se borran con la espuma del amor.
Fuiste tú… me diste la vida, esta vida mía que me hace amar por sendas sin fin, derramando como pétalos de jazmines sentimientos hondos, sinceros, únicos, transferibles de un alma a otra, tendiendo mis anhelados puentes donde la vida renace y el ser humano se une entrelazando dedos, manos, brazos, mentes para limpiar nuestro planeta de oscuros y misteriosos sentimientos malvados y mezquinos.

martes, 26 de febrero de 2013

Revelaciones


Embrujamiento de amor


Embrujamiento de amor, hechizo encantado que encendiendo velas donde el viento sacude mi negra soledad, me lleva a evocar el pétalo de tu sombra que vive en la eternidad.
El silencio me sigue, pienso en tu sonrisa y tu sonrisa está conmigo y sigue clavada por siempre en mis ojos detrás de tu perfume que se negó a partir.
Embrujamiento de amor, la lluvia desgrana el gris de tu mirada, mi angustia se prende de cada gota pordiosera que me regala el recuerdo de tus ojos plomizos y aleteante.
Me fascina lo que tú eres para mí, el fino aliento de la aurora y el abrazo de sentimientos mansos.
Eres el conjuro que en mis días de tormentas la claridad ladina que perfora nubes, la placidez del agua que en mi piel revolotea.
Me seduces, me encantas, me hechizas y toda esa cosquilla que se mueve por mi sangre, te llama y te siente mío para siempre.
Embrujamiento de amor, cabalgando en vientos de perfumes y oro, consumí tus besos de mariposas y miel, tus caricias me ataron a la sombra de tu fuego y en tus palabras enredé mi alma para siempre aunque mi cuerpo te siguió febrilmente por caudales de tiempos perdidos.
Soy tu niña, de la piel de nácar, aún en este otoño mío y acaricio el silencio de tu ausencia, porque desde tu lejanía siento tus caricias venir a mí, febriles y con desatada prisa que en galopes de metal y plata llegan a mi cuerpo nostalgioso y anheloso de tenerte entre mis brazos, donde bulle mi amor pleno.
Embrujamiento de amor, con la fuerza vital de la Tierra, me interno en mí misma, salvaje y primitiva para lamer mis heridas y renacer bajo la lluvia, soy quien soy y sé que soy un alma tejiendo amor.
¿Quién me ama más que tú?
Con un hechizo de callado empuje se te sintió venir desde soterrados soñadores, lindes de tierra por los cuatro lados, bajar y subir desde tinieblas seculares a luces que como miraderos de amor se ofrecen a nuestras almas de antes.
Embrujamiento de amor, toda canción está impregnada de él, esperando que tú sepas como sentirlo, amanece en el papel, dejado por el viento y en una blancura indecisa, va directo hacia tu trémula espera y acercándose va como goces que llaman, suenan, como no estrenadas.

Candidez amorosa


Candidez amorosa, mis pasos de alondra, pisaron el otoño húmedo y te sentí volar entre la fronda indiferente de viejos pergaminos, te fuiste lejos, a lugares inciertos.
Quise seguir tu vuelo solitario, quise amarrar mis ojos a tus amadas alas, quise rehacer mis dedos con tus plumas, quise volar cerca de ti, entretejiéndome entre tus cálidas caricias.
Candidez amorosa, inocente, crédula, creía fácil seguirte y tenerte cerca, más tú volabas, volabas…
Autómata, juguete de papel y cielo y te tragaba el viento y te mordía la distancia luminosa.
Y yo, soñaba… soñaba… que hoy… tal vez mañana… quizás un día yo sería la rama de tu nido.
Candidez amorosa, entre trinos y cantos, versos y metáforas, tejiendo nuestro hogar para ser tuya en nuestra rama y donde allí posarás tu piel con el ahogo de tu aliento.
Pero el tiempo pasó, lento, muy lento, no hubo nido, tú volaste…
Fuiste un cuento, mi sueño, mi leyenda de otoño en serenata.
Candidez amorosa, cuando mis ojos gritan tu nombre en la soledad de la distancia imperdible, el recordar el abrazo de tu piel, de nave humedecida, me sacude y me hiere, me desdobla y me eleva, buscándote en esa distancia lejana donde tú te resguardaste, te escondiste.
Mi vida es ahora un cielo trivial de sueños locos que llenas con tu aliento de viajero errante y taciturno.
Aprieta mis deseos, caliéntame las carnes con tu pasión de viento.
El sol será mañana un plato de lujurias y tú serás mi boca y mis manos desgajadas.
Candidez amorosa, ¿adónde me conduces? ¿Por sendas de ingenuidad, candor, inocencia?
Creo en todo lo que me rodea  y a veces agobiada, debilitada, por creer en imposibles, me tiendo en el manto oscuro y plácido del campo abierto a la noche y entre las estrellas rutilantes me voy en tu búsqueda con tus sueños y pensando imposibles, que nuestro amor como pájaro sin alas, se acurruca desarmado en nuestros cuerpos, en nuestras bocas, en nuestros corazones.
Candidez amorosa, canta el río mojado de tipas y empedrados en la sed del silencio y en el anhelo como lenguas de fuego se consumen nuestras formas fundidas en el tiempo inagotable.
Placeres y gozos, caricias que desgarra, besos que dibujan nuestros rostros temblorosos.
Es nuestro amor que muere cada noche para nacer… y volver a morir a cada instante.
Amor mío, desboca los temores indefensos, mi aliento con tu boca, haz mi piel con tus ojos de humo y del mundo sin final la comunión de una eterna entrega.

Palabras al viento


Palabras al viento, se fueron tras la cálida brisa, dejando en su eco, susurros en mi alma.
Palabras al viento, se llevan mis monosílabos, mis frases, mis palabras quedas, mis versos de amor, ¿a dónde llegan? ¿qué buscan?
Se maduran los mundos a su llegada, nada se puede ver ni tocar, sólo están arremolinadas, sueltas, desmadejadas, deshilachadas, destejidas, pero aún frente a todo, son Amor, Amor único que recorre el orbe, dejando estelas y perdurando en corazones puros y embelesados.
¡Santas palabras! Bajan por los tiempos milenarios, necesitadas por almas como tenues alas viniendo del ayer hasta el hoy y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca, nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?.
Palabras al viento, como innúmeras sombras calladas llegan a ti, mi amor, cada día más sentidas, cada día trasmitiéndote más mi todo entero, nunca desaparecen ni se escapan.
Y entre temblores de risas, como voz de vigía gritando ¡Tierra! llegan una a una a acariciar tus labios, tu rostro, tu cuerpo que siento ya mío.
Palabras al viento, todas en un sol tras otro se vuelven claras, soñando, cantan delante, detrás de ti, ofreciéndose sin guardarse nada, onda tras onda, rompiéndose en mil, cien sílabas en tus brazos.
Palabras al viento, se esfumaron de mi vida como la niebla al amanecer, para llegar a ti, mi amado amante, así es su destino y ¡qué confusión, sin ellas me siento perdida, mis sentidos se bloquean y mi cuerpo empieza a temblar!
Pero… sueño o realidad, las palabras no se han perdido, fueron hacia ti, en secreto, en suaves movimientos, llegando a tu mundo interior, bloqueando tus sentidos y haciendo que tu cuerpo temblara tan sólo de escuchar sus susurros.
Palabras al viento, libres, airosas, juguetonas, necesitadas, atraviesan cielos y cantos, mares y horizontes, ecos y silencios, fronteras y murallas, van a encontrarse, a inquietar o a asombrar al revelar lo sentido y expresado en todas las emociones que ellas conllevan pudiendo fundir tu corazón en un profundo acto de amor.
Palabras al viento, en volandas te envían belleza, alegría, paz que trasmiten en su canto la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento, vírgenes, radiantes, van como fulgores en monosílabas, trisílabas, frases en busca de la aventura de estar en ti entregadas una a una en tu corazón apasionado.

Daga hiriente


Amor fugaz


Amor fugaz, breve pero intenso, profundo pero adolorido y yo a tu lado pronto sin ti.
Yo sola con la verdad de sentir la angustia, el tormento, el cielo negro de lo que pudo ser y se perdió en la oscura inmensidad.
Duró un efímero momento, pleno, vibrante y como pluma leve que se lleva el viento cambió mi vida al no estar en tus brazos, llevándome a un gran mundo a oscuras.
Amor fugaz, como un latido acompasado, todo trémulo de besarme o no, está la certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue un susurro sin luz, un suspiro silente que como gasa de amor pasó a mi lado dejándome sola con la verdad de no tenerte más.
Amor fugaz, duró tan solo un instante, ahora es tan solo un recuerdo de haberte sentido, casi en secreto, pasar los labios sin tus besos.
Salvación, fría, dura en la tierra, del gran contacto ardiente que esta noche está ausente, mi cuerpo te busca y mi frente quiere tocar tu frente, necesito ser amada aún en la distancia.
Amor fugaz, fue tan solo un instante cuando el destino nos cruzó a los dos, como transcurre el tiempo de un momento, cuando lo que dura es un tan solo adiós.
Llegó el amor de pronto y se marchó de prisa pero punzó mi corazón con una espina pero lo que dejó en mi alma no termina.
Amor fugaz, no pude retenerlo, sólo me dejó unas cuantas caricias apuradas y ninguna promesa de regreso.
Nuestras tardes, nuestras noches fueron sólo breves horas de dichas compartidas, las manos no eran tocar lo que hacían en nosotros, era descubrir; los tactos nuestros cuerpos inventaban, nuestras miradas no se detenían entre nosotros, pasaban a través de nuestros anhelos.
Amor fugaz, ¿cómo sabré de tu boca si tus susurros ya mi alma no tocan?
Las palabras brotan de mis dedos a las hojas que las esperan, alegrando mis tristes pensamientos que visten la nostalgia de lágrimas por éste, mi fugaz enamoramiento.
¿Es que fue fugaz o existe hasta este hoy en el que te añoro?, sí, te añoro, mi eterno amor fugaz, aunque tus susurros ya mi alma no toquen, mi deseo por ti se apaga y mis ojos que iluminaban tu rostro con mi deseo, éste se extingue, lánguido, derretido.
De a poco en breves períodos de mi vida sin ti, convertí el olvido en poesía, convertí el dolor en poesía, quedando una herida que sangra a veces y a veces se me olvida.
Pido amar de nuevo, sin dolor, sin heridas, sin olvidos y así, así, convierto mi ruego en poesía, viviendo un esperar con rumbo cierto. Lejanía sin distancia, ansiedad de amar sin ansia, sin tormentas en mi alma, sólo gozos de saber que existes y que me estás buscando entre horas del vivir que vuelan alto, esperando que me beses y me ciñas entre tus brazos por siempre.

Ardientes ensueños


Ardientes ensueños, entre deseos y ternuras, juntos en el alma y el cuerpo, nosotros nos amamos bajo la tormenta oscura de palabras no dichas, en el misterio de la mirada, hasta la ira o la melancolía, nos unimos en  un nocturno abandono.
Ardientes ensueños, como dos relámpagos entre el sueño amanecemos atravesando auroras, llegando al horizonte azul donde todo se olvida.
Vivimos tú y yo una secreta existencia donde el deseo nunca se extingue.
Ardientes ensueños, donde el amor impera, rumorea una bandera de rosas, suspendiendo mi voz entre suspiros entrecortados, dulces, leves y profundos.
La transparencia de tus sueños, galopa en mi camino de sombras y me haces prisionera de tus sonrisas y besos.
Tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores y en tu suave tiempo imaginario soy tuya hasta la muerte.
Ardientes ensueños, palpitares únicos, sin límites, iluminados por el Amor, salvándonos de la mediocridad y del tedio.
Nos amamos en nuestros ensueños, sin prejuicios ni condiciones, sin esperas ni reservas, sin egoísmos ni sombras, sin cadenas ni sumisiones.
Ardientes ensueños que nos conducen a la profundidad del océano con la claridad del Sol en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Ardientes ensueños que nos llevan a amarnos con la blanca llama de nuestras almas despiertas, con la alegría de cielos infinitos, peregrinando juntos hacia la dicha divina e inmortal.
Te siento cerca de mí, tu canto me atrae hacia ti, más no sé de donde, eres algo que vive más allá de sí mismo, mis ardientes ensueños te envuelven, te acarician y aunque siempre eres nube y horizonte lejano, sientes mis besos sobre tu alma.
Mi camino está sembrado con tu nombre, mi espíritu solitario te sueña en todas las cosas, mi espíritu te busca tras toda emoción.
Ardientes ensueños que abren las puertas de mi vida, que me hacen escribir imaginando libre de confusiones y miedos estrofas, versos que vienen hacia mí sintiendo renacer en mi mente y alma amores ya vividos o por vivir.
Con lazos eternos nos hemos unidos, me arrojo en tus brazos, en tu alma me imprimo, te infundo en mi ser.
¡Las almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tienen adiós!
Ardientes ensueños, palpitan sus aromas, tiemblan las brisas, los besos cantan como chispas que lanzan astros y flores en vagas notas que el arpa lanza como un gran himno de esperanzas y ansias.

Perdida en caminos oscuros



Perdida en caminos oscuros, misteriosos, secretísimos, plenos de honduras, sin luces, me encuentro en estos instantes como profeta de mis fines, no dudando del mundo que pintó mi fantasía en los grandes desiertos invisibles.
Perdida estoy, reconcentrada y penetrante, sola, muda, predestinada, esclarecida, en un aislamiento profundo.
Mi hondo centro, mi sueño errante y soledad hundida se dilatan por lo no inexistente hasta que vacilo cuando la duda oscurece por dentro mi ceguera.
Perdida en caminos oscuros, un tacto sombrío entre mi ser y el mundo, entre las dos tinieblas define una ignorada juventud ardiente.
Estoy buscándote, quiero encontrarte en la noche, estoy perdida sin ti.
Allí, en la lejanía, más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos, perdida grito tu nombre, te imploro con una voz tierna y apasionada. ¡Búscame! ¡Atrápame! Y agitando melodías de fuegos en las manos del arco iris correré libre hacia la luz dejando de habitar las sombras.
Perdida en caminos oscuros, quiero encontrar el resquicio para llegar al terreno donde el amor sueña libre en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros.
Me alejo cruzando mil huellas oscuras, pasando el horizonte envejecido, mirando en el fondo de los sueños la estrella que palpita.
Me alejo, sí, buscando el camino iluminado, dejando atrás los caminos oscuros, llevando en mis manos aquel cielo nativo con un sol gastado.
Quiero llegar al lugar donde el amor cae en cataratas silentes, día a día por las curvas sencillas del viento desplazando su caudal de perfumes en el tiempo sin más ilusiones que el buscar el acento claro de la paz.
Perdida en caminos oscuros, huyo presuroso para hallar mis palabras que se las llevó el viento, leves y vaporosas, como las huellas de las gaviotas en las playas.
Todo en mi vida es un presentimiento, soy como hoja media desprendida que ya la agita sin llegar el viento, una hoja perdida, temblorosa y conmovida.
Clara imagen pura de mi búsqueda sin fin de encontrarte para amarnos y entregarnos para siempre en el éxtasis de una unión secreta, nuestra, sólo nuestra.
Perdida en caminos oscuros, voy labrando sin tregua ni senderos a la luz, hacia ti, para abrazar con mi cuerpo de luna el templo de oro de tu alma tranquila.
Vayamos juntos a la luz del día, ésta, no es aquella de ayer ni la que alumbrará mañana.
Búscame en mis caminos oscuros y en volandas, únete conmigo en el horizonte sin fin.