Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


lunes, 4 de marzo de 2013

Comienzo y final


Comienzo…
Cuando yo alcé los ojos, con una mirada dulce y tierna para mirarte
(Comienzo y final)
Tú alzaste tus ojos para mirarme hasta lo hondo de mi alma.
(Comienzo y final)
Surgió esa palabra que iba yo a decirte de todos nuestros recuerdos vagos.
(Comienzo y final) 
Se te asomó a tus labios como una bendición de amor sin siquiera pronunciarla.
(Comienzo y final) 
Nunca fui primera yo en confesar mis hondos sentimientos, ceñida en mi silencio secreto y misterioso.
(Comienzo y final) 
Tú no fuiste el último, los dos exactamente a un tiempo mismo, juntos, gozamos de nuestros abrazos, nunca truncos.
(Comienzo y final) 
Y así fui yo hacia ti, en cada instante nuestro que nos unía entre nuestras manos temblorosas e impacientes.
(Comienzo y final)
Venías tú hacia mí con una arrolladora fuerza en una identidad que nos unía salvados de perdernos en la nada, temeroso de no encontrarme.
(Comienzo y final) 
Te abracé al verte sin moverme, sintiendo la felicidad como un huracán de besos con una misión de fuego puro.
(Comienzo y final)
Me hiciste llegar frases de amor repetidas siempre pero que no son nunca las mismas, brillando en tu pecho infinitas estrellas a las que un mismo sol les presta luz a todas.
(Comienzo y final)
Vienes a mis brazos, despertando a la vida virgen y pura y con un monosílabo: “sí”, tiembla el aire de amor en nuestro día único, eternamente duradero.
(Comienzo y final)
Me buscas en el gran horizonte solo, para poder contemplarme, feliz de encontrarme, atónito de sentirte amado.
(Comienzo y final)
Busco tu rostro amado, tu voz tierna y suave, tus manos sabias, te busco a ti en todos los rincones, en mi sed de infinitud.
(Comienzo y final)
Vas tú por el aire en vuelo de pájaros sin nidos, oteando a lo lejos los colores del arco iris para encontrarme y amarme.
(Comienzo y final)
Los dos, tú y yo, como dos en uno, en el comienzo labramos nuestro destino, caminando juntos bajo cielos altos que prometen todo lo que se necesita para vivir sin despedidas ni finales.

Suspiros en silencio


Suspiros que surgen en el silencio desde lo hondo del alma, parecen clamores de murmullos elevándose al viento.
Surgen poemas, frases, ideas, profusos versos con suspiros entrecortados que desgranan mi amor hacia ti.
Yo intento siquiera emitir en silencio la historia en mares sin calma, me despego tan solo en suspiros al viento aunque en esos suspiros se vaya mi alma.
Me detengo un instante en este verso y entro a través del cauce de mis palabras hacia el suspiro oculto en el silencio.
Dibujo tu paisaje al compás de un poema, en él te acaricio y manifiesto, una vez más que el dolor de quererte es el fuego que me quema, sin embargo, te quiero sin querer renunciar.
Ya no tengo lenguaje para escribir poemas, sólo me queda el suspirar en silencio, en él he tratado de esconder el secreto pues grande es el reto por no saber donde estás.
Los suspiros en silencio se extinguen como acontece siempre en cada paso al andar.
En mi amor te distingues porque eres poesía y aunque ya no te encuentre en mis versos estarás y mis suspiros en silencio volarán hacia ti.
Suspiros en silencio, van despacio, leves, como soplos alternos se entregan a ti, al ritmo de tu vivir soñando.
Veo la estrofa de que está hecho tu sueño, la tienes en tu alma tendida esperando, los besos que ya son tuyos son el misterio en el alto silencio de la noche, ya que un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo y en él el tuyo siento.
Tú dormido, yo en vela, hacíamos lo mismo, no había que buscar tu sueño, ya que era mi sueño, mis suspiros eran tuyos.
Suspiros en silencio, entrecortados, diáfanos, van hacia el aire entre murmullos de amor, respirando en tus caricias y despertando entre tus recuerdos.
Mi corazón palpita y vibra entre mis suspiros, en silencio y mi alma se va con ellos añorando tu ausencia.
Mis suspiros son de puro amor por ti.
Si los cielos iluminan trasluces de paraíso, islas de color de edén, es que en las horas sin luz, sin suelo, hemos anhelado el estar juntos los dos, sin palabras, dejando como una gran estela de luz, el amor detrás cuando cruza por la noche eterna del mundo.
Suspiros en silencio, me los ha llevado el viento en la dulzura del alba y buscándonos a tientas con las bocas que el vacío besaba en prodigioso pacto nos encontramos siempre.

Noche larga


¿Por qué la oscura noche es tan larga? ¿Cuál es el misterio de que nos inunde la tristeza y la soledad?
En la noche larga la sombra de los cipreses es como un grito en la niebla.
Se alzan al cielo sin saber la razón coro de voces descalzas que se posan sobre las copas oscuras de los árboles.
Yo sueño contigo, amor, con que tus manos se van perdiendo a lo lejos como dos trémulas alas tras la negrura del cielo.
Noche larga, sin ti mi vida es soledad de soledades, mi corazón está solo como un rosal sin colores.
Si viera tus ojos en esta espera apesadumbrada volcaría la alegría con canciones de primavera y se trocarían en lumbres mis soledades en sombras.
¡Cómo sueño las horas azules que me esperan tendida a tu lado, sin más luz que la luz de tus ojos, sin más lecho que aquel de tu brazo!
Noche larga contigo a mi lado sintiendo a mi amor florecer en la mística voz de tu canto: notas tristes, alegres y hondas que unirán mi emoción a tu rapto.
¡Oh! Noche larga, regada de estrellas que enviará desde todos sus astros la más pura armonía de reflejos como ofrenda nupcial a mi tálamo.
Noche larga que con un velo de recuerdo se enlaza, apretado y nos mira en estrellas dormidas desde el cielo en nosotros rondando.
Se ha callado la idea turbadora y me siento en el sí de tu abrazo, ya la noche no es tan larga porque convertida en un solo murmullo se interna en mi alma cantando.
Es la noche una cinta de estrellas que una a una a mi lecho han rodado y es mi vida algo así como un soplo ensartado de impulsos plenos y pasionales.
En esta noche larga, mi amor, se han unido nuestras risas más blancas que el blanco y ¡oh milagro! en la luz de una lágrima se han besado tu llanto y mi llanto…
Se ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos y hay mil pájaros vivos en mi alma en esta noche larga de amor entre cantos sin tristezas ni pesares.
Ya la noche no es tan larga tendida a tu lado, entre tus caricias y el gesto de tu abrazo, en tus palabras cuelgan rumores parecidos al lenguaje que llevas en tu boca de agua, desde el más quieto charco al más agreste risco.
Esta noche se ha ido casi aurora, casi ronda de luna entre montañas, noche rasgada al tiempo repetido entre esencias altas y claras, circundando de emoción mi espíritu todo.

domingo, 3 de marzo de 2013

Todo está escrito


Lluvia de amor


Lluvia de amor que va cayendo en mi corazón, lluvia que resbala por los cristales en gotas de agua dulce que recorren hasta el último de los rincones, provocando divinas sensaciones que se estancan en mil sentimientos interminables.
Se convierten en un vuelo de palabras blancas que mojan, lentamente, el alma.
Lluvia de amor, eres el espíritu de mis amores, eres esperanza y razón, eres lluvia fresca en mis manos, eres quien busca los sueños vestido de estrella, eres lluvia frondosa del cielo, sol que irrumpe detrás de las montañas, aire que levanta, que da fuerza y vida al amor.
Tan convencida estoy de tu gran transparencia, en la que vivo, de que la luz, la lluvia, el cielo, son formas en que te esquivas, vaga interposición entre tú y tú.
Nunca estoy sola mientras la luz del día ilumina tu alma o cuando al encenderse las estrellas me van diciendo palabras que tú piensas.
Esa gota de lluvia que cae sobre el papel es como una difusa flor de azahar que tú me envías desde donde vives.
Eres esas pequeñas gotas de sentires y relámpagos que poco a poco va calmando en finos diamantes la tormenta del alma, empapando cada espacio de los corazones enamorados.
Eres agua pura cuya presencia engalana, caricia divina salpicada de sonrisas.
¡Qué siempre llueva, lluvia fresca del alma y al final deje un arco iris!
Lluvia de amor para el corazón, lluvia fresca de brisas y amores, en besos ardientes y caricias suaves.
Lluvia frondosa convertida en amor.
A través de la lluvia me llegas tú, entre gotas frías que acarician mi rostro, llenas de armonías las siento, cierro mis ojos mientras lentamente te pienso y lentamente te siento.
Románticos pensamientos llueven en mi mente, atrapando la lluvia un sinfín de sensaciones.
Yo sólo te sueño, amor mío y te siento conmigo mientras la lluvia cae… en su húmedo y romántico velo que me suaviza… como brisa de terciopelo recordándote y haciéndome feliz en este ensueño bello como las gotas que caen en el cristal de mi ventana.

Tus ansiadas caricias


Tus ansiadas caricias, cuantas veces he estado, espía del silencio, esperando tus dulces ternuras aunque tan sólo a través de tu voz.
Añoro con los ojos cerrados el recorrido de tus tiernas pruebas de amor, de tu ser ascendiendo por escala de tactos, de besos, de abrazos, de palabras con las que decías: te quiero.
Tus ansiadas caricias, puro milagro en mi, dentro de tu querer y ahora, confusa, las busco al formarse el día en la gran duda oscura.
Y agoniza esta criatura que tú dejas atrás, inútil ser de antes que entre auroras seguras te espera por siempre.
Tus ansiadas caricias, suaves como el transcurso de cada día pleno de amor, no fluyen hacia mí, las nostalgias de sentirlas invaden mi piel.
Reclamo con desesperación, con urgencias tus besos furtivos, extraño los goces robados, el fuego inminente desatado por la pasión.
Exigente mi cuerpo y mi alma murmuran a los vientos tu nombre, imploran a los cielos el diluvio divino de tus abrazos y el torrente de tus besos.
Tus ansiadas caricias, colmadas de placer que existen en la profundidad de mi amor, ansío tus suaves toques entre suspiros de ilusiones refugiados en mi piel. Fueron el reposo en mis sueños y revivieron mis despertares con sentimientos encontrados en la distancia que destruye el pesar.
Tus ansiadas caricias, al no sentirlas, la incertidumbre me invade y en esta ingrata lejanía la inquietud por no tenerte me destroza muy dentro al no estar tú cerca de mí.
Tal vez el tiempo me traiga con la noche la esencia de tu cuerpo sin prisas envolviendo mi entorno de fragancias mágicas de eternas esperas.
Mis ilusiones vagan sin rumbo buscando tu destino como versos, como prosas.
Ocupan parte de mi vida, inconclusas e incoherentes frases por ti acalladas, razón de más para seguir amándote en mis sueños de noches estrelladas.
Ahora que ya no puedo dejar de amarte cómo dejar caricias olvidadas.
Tus ansiadas caricias, sutiles estelas en mi piel dejaron, reclamando tu amor para calmar mi sed de enamorada.
Desearía si pudiera, sentirte cerca de mí, disfrutar de tus abrazos y tu presencia, estar a tu lado y sentir que soy todo en tu vivir.

Alegrías y pesares



¿Por qué en nuestras vidas las alegrías y los pesares nos inundan en momentos imprevistos, dejando nuestra alma exhausta y a veces triste y otras sonriendo?
¿Cuándo la luz, unidad del alba, se multiplicará en destellos y lo que fue calma en profunda alegría, será fervor de innúmeros pesares que agitan nuestras mentes?
¿Cuál es la razón de que hay días, horas, segundos que en nuestro vivir nos alegran en festivo júbilo, instantes plenos de luz y en otros la pena y la aflicción nos inundad como mantos de lloviznas de lágrimas?
¿Por qué ocurrencias fugaces, chispas, sonrisas, se inician y terminan en breves espacios surgiendo luctuosos presentimientos en tristes instantes de desazón?
¿No es este instante, en esta aurora henchida de hermosura, el extremo de mí misma, la plenaria realización de mi sueño que alterna entre alegrías y pesares?
¿Qué amor me quiere? ¿Qué amor me inventa caricias, escondido entre dos aires fingiéndose brisa?
¿Por qué las alegrías son tan efímeras, diáfanas y los pesares, oscuros, plenos de pesadumbre?
¿Cómo debo hacer para conducir mi resplandor de amor hacia ti entre dichas, alegrías, dádivas de tu espacio, sintiendo como un milagro la paz de estar contigo y no la entrega sombría de no estar a tu lado?
¿Por qué estoy yo entre mantos de neblinas, sin vislumbrarte ni un resquicio, viéndote tan sólo de lejanías profundas?
¿Cuál es la razón de que tarde más en envolvernos la alegría que el pesar y nuestra alma grita por el anhelo de que la felicidad con brillante luz nos inunde pronto, sin tardar?
¿No sientes, amor mío, inmensas huestes de besos, de resistencias, bandadas de porvenir en las manos, de arrebatos, de pasiones y de calmas?
¿Cómo hacer para derrochar alegrías, dichas, en el aire azul para que vayan en volandas por el aire y haciéndolas de agua para llenar los cauces del mundo, hundiendo en abismos profundos, secretos oscuros los pesares que nos abrumen y nos hacen incapaces de volar en campos de esperanzas?
Alegrías y pesares, espejos con igual azogue que coexisten en nuestra vida sin poder mirar atrás.

Poder olvidar


Tal vez mejor soñar


Tal vez mejor soñar que vivir entre húmedas neblinas en las que ningún árbol, ni una nube se destaca, en esta blanquecina cerrazón que me entristece y no ilumina débil la luz crepuscular y opaca.
Soñando voy por senderos luminosos, hadas y gnomos iluminan mi camino, floto en la brisa fresca y pura del espacio de la nada, ingrávida y suelta sin pesares ni dolores.
Tal vez mejor soñar y no vislumbrar desde la invisible altura bajo la luz que, demacrada, brilla a través de la niebla del vivir que es un velo todo impregnado en llanto.
Soñando soy como un ave que, con su ímpetu de vuelo, su canto lanza por campos en flor.
¡Qué bien se respira, gozan mis anhelos, canto en la lira y en el alma que sueña, vuelos vibran sin par, en un fragante edén!
Tal vez mejor soñar que vivir en la ardua lucha diaria, de cada instante, que nos desgasta, nos produce sufrimientos y dolores entre tan pocos instantes de amor y alegría que como un millón de notas nos subyuga y en un millón de arpegios nos eleva a vivir la realidad cruel a veces una y otra vez.
Tal vez mejor soñar con todo un paisaje que canta y nos conmueve con notas misteriosas en fantásticos pentagramas plenos de dicha y luz, en un alado idioma sin palabras que vivir instantes presurosos de amores fugaces o de recuerdos nuestros.
Tal vez mejor soñar con el númen del estío donde se vierten en llanos y bosques, campos de girasoles, alelíes, azucenas que como arcos de violín, resbalan hacia el río entre el cordaje del juncal sonoro.
¡Ya no caben más notas en el viento, en mi sueño azul y mágico!
Tal vez mejor soñar, no sentir el dolor frío de la realidad que golpea a veces nuestro corazón llevándonos a pesares de remotos ayeres,
Soñando melodías de lejanas orquestas nos invaden y nuestra alma feliz clama ante la esperanza deshojando flores entre dichas y placeres sin fin.
Tal vez mejor soñar y no vivir fugazmente momentos breves como gotas de rocío a quien le da la aurora para vivir su hora morada en una flor conociendo las espinas que defienden su fragante palacio de color.
Y así la vida pasa pensando en tener un mañana como no tuvo un ayer.

Soñar y recordar


Recuérdame siempre
(Entre las alegrías y las tristezas, mi alma te busca y te encierra como el vuelo del ave encierra el suyo preferido en una red de ansiosas idas y venidas en su entorno)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(No puedo olvidarte, fluyes dentro de mí, vas por mi ser entero, por mis venas hasta mi corazón, aún hoy en la fervorosa negación de tu ausencia)
Sueña conmigo.
Recuérdame siempre.
(Quiero estar junto a ti, acunarme en el cansancio y en él, tenerte entre mis brazos aunque no nos toquemos, sólo con nuestras miradas)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mi amor inmóvil, flor sin otoño, está siempre presente en un frenesí de quererte, seguro de no acabar cuando terminen los besos, las miradas, las señales)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mis palabras te llegan en un eco, buscando tu ser y no te encuentran, retornan al silencio esperándote para cumplir el anhelo impaciente de esperar tus tibios besos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Deseo que tu ausencia termine para tenerte a mi lado, muy junto a mí en nuestro mundo de lo prometido que enternece el alma donde oscilan los imposibles, tan trémulos como cañas en la orilla de los ríos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Eres mi ser amado, necesito el ritmo de tu cuerpo cuando respiras cerca de mí, tendidos juntos en nuestra noche, alargando nuestras manos para sentirte a mi lado)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Vamos sin prisas a nuestro paraíso celestial, iluminado ya para que nuestro paso, al fin del día, gane la orilla oscura donde la felicidad nos inunda y nos colma con júbilos, con besos, con placeres infinitos)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Apenas te has marchado y yo ya te espero, anhelo todos tus movimientos, tus pasos, tus latidos, tus caricias, sé que volverás, que una nueva aurora brillará en mi existir sin vagas sombras ni infinitas distancias)
Sueña conmigo
Recuérdame siempre
Todo sonido en eco tuyo me lo convierte mi alma que te espera, sé que vienes hacia mí y tus pasos se sienten aún en ese largo rodeo que das para volver. ¡Qué dicha sin sonrojos la que corre por mis venas al sentirte llegar! 

Laberinto de sentimientos


Laberinto de sentimientos, me condujiste con tu mirada ardiente y tu voz susurrante, con arte y embrujos al sendero sin salida, atrapando mi corazón.
Trazaste muy bien la ruta a mi alma con tu sonrisa única que me dejó sin aliento ni respiración y tus palabras dulces, colmándome de amor.
Laberinto de sentimientos, tus ojos atraían los míos como un imán y al hablarme me hacías temblar como pájaro herido y con gestos desprendidos en tus manos acompañaste tus miradas y en tu pícara sonrisa mecías mi alma.
Laberinto de sentimientos, me cercaste, me atrapaste, sabías lo que hacías, integraste las palabras a tu plan de seducción y como en un extraviado concierto mi alma se rindió.
La copa del sentimiento se volcó al acercar tus labios y un escalofrío profundo y lento casi me consumió.
Laberinto de sentimientos, me conllevan a sonidos que acarician, instintos que convocan, arrebatos de emoción, aromas que iluminan, fulgores que cautivan, cuando estoy junto a ti.
Quiero que seas mi verso, mi númen, mi inspiración, quiero que seas estrofa armoniosa en este laberinto de ilusión.
Me has conducido a escondites secretos, puertas levadizas, trancas con cerrojos.
Nos hemos perdido entre el laberinto de la esencia y la luna nos conduce en esta extraviada espera, afanados por encontrarnos, nunca para salir, siempre para quedarnos.
Laberinto de sentimientos que en una eterna quimera despistando la vereda de los labios, del beso perfecto que rasgue de la soledad que se reboza en el desierto de lo incierto.
Así es el laberinto de los romances, siempre presente, nunca al alcance de quienes no suelen perseverar el verdadero tesoro del amor al que nos lleva a la alegría, a la esperanza, al despertar de la vida.
Laberinto de sentimientos, me haces volar la imaginación, me provocas placer, dulces anocheceres, sonrisas en mis sueños al sentir el calor de tus besos.
El mundo nos inunda con su luz en la alegría dúctil de la vida en nuestro laberinto, sólo nuestro que recorremos unidos entre crepúsculos y auroras vislumbrando naufragios de silencios.
Más allá de los círculos del tiempo en relojes atávicos, renacen las campanas de la bruma que nos conduce atravesando espacios a nuestro nido de amor.

sábado, 2 de marzo de 2013

El viento que te trajo


Volver a ti


Volver a ti, quiero entrar más adentro de la espesura de mi vida para aprender despacio y sin apuro a buscarte donde te dejé cuando mis naves desgarré sola en la playa dejando en ella tan solo mi huella borrosa.
Gritando tu nombre en mi silencio hondo, vuela a lo alto para que llegue a ti, mi amor es tuyo y en mi voz se sentirá una lágrima de nostalgia.
Volver a ti, vienes hacia mi, me enseñas recuerdos en los que nos entregábamos uno al otro, me haces señas con las delicias vivas del pasado, invitándome.
Me dices desde allá lejos que hagamos lo que quiero, unirnos al pensarte y entramos por el beso que me abres.
Volver a ti, ya, en este instante del hoy, no quiero separarme más de ti, de esa gran transparencia de ti en mi.
Siempre estarán abiertos en mi ser albergues vastos, mínimos, donde guardarte y así podrás volver a mi, a mis celdas de la memoria y sus llanuras.
Volver a ti como canta el río en la sed del silencio y el anhelo y como lenguas de fuego se consumirán al estar juntas nuestras formas fundidas en el tiempo inagotable.
Aprieta mis deseos con tu pasión de viento.
El sol será mañana un plato de lujurias y tú serás mi boca y mis manos quedarán desgajadas de rocío al sentirte otra vez junto a mí.
Volver a ti, desgrana como antes el gris de tu mirada sobre mis ojos y desprende mi angustia de mi alma toda haciéndome sentir tu abrazo de sentimientos hondos y mansos.
Eres y seguirás siendo en mis días de tormenta la claridad que brillante atraviesa nubes y en la placidez del agua alegras mis días sintiéndote mío.
Volver a ti, cabalgando en vientos de perfume y oro para consumir tus besos de mariposas y miel, haciendo brotar en mi alma parca todo mi amor pleno.
Quiero que como lentas gaviotas de porcelana, planeen sobre mi cuerpo ansioso tus manos de blancas sombras.
¡Qué sensación tan profunda surge de mi alma!
Vuelve a mi, escucha mi grito desgarrante que nace desde mi piel y mi sangre.

Plenitud sublime


Plenitud sublime, integridad insuperable es vivir amando como la única razón y la verdadera expresión de ser la misma Vida.
Amor tan sublime que nada expresa, tan inmaculado que brilla por el infinito, así es el amor que por ti siento, teniendo en mi laúd cantares y en el rosal de mi cariño, flores.
Plenitud sublime de vivir, amor que llena mi ser con infinita alegría, pon en mis versos el tesoro de las alboradas de plata, de los mediodías de oro y de las tardes de escarlata.
Dame a beber la poesía en el raudal de inspiración que es fragor de lucha en el día y en la noche meditación.
Plenitud sublime, plétora excelsa que como un himno todo lo ennoblece, todo se agranda a sus clamores, el firmamento resplandece, la tierra se colma de flores.
El amor, el verdadero, nacido de mi alma sonora con la armonía de flotantes alas, desciende por diáfanas escalas a bañarse en la fuente bullidora.
Plenitud sublime, que hace que la inspiración se colme de recuerdos excelsos de los momentos en los que estuve entre tus brazos, riendo entre vibrantes notas.
Siempre hay estrellas que brillan en la noche de mi alma cuando pienso en ti.
El deseo y el amor en un instante de semblanza nos conducen al espacio con las alas de todas nuestras canciones para llegar hasta altas nubes plenas de radiantes ilusiones.
Plenitud sublime, grandiosa en su clamor, dilata el paisaje y un temblor de encaje pone en el follaje.
Amor, luz que el cielo envía como poesía de la noche fría, luz toda dolor por ser toda sueño de blanca belleza.
Plenitud sublime, inesperada, sorprendente, apasionada, con instantes de gozo y de pasión, nuestras almas se buscan por nuestro diferir como por un camino donde no hay despedidas.
Y al final, el hallazgo, el contacto, la unión pura brotando como río sin cauce en un agua quieta y sólo estaremos tú y yo, uno y uno, en un solo rostro, amor, que les sonríe.
Plenitud sublime, en lenta y arrobada calma buscamos la unidad, labio con labio, acunándonos unidos en una paz cierta y plena.
En mi sueño de poeta me visto de estrellas para brillar para ti y nos abrazamos unidos en carruaje de cristal donde nos amamos con pasión en nuestro Universo de amor en el que el silencio nos une. 

Amor en vuelo


Amor en vuelo, extendiste tus alas emplumadas de seda áurea y comenzaste tu búsqueda desde las altas cimas tratando de encontrar el amor, el verdadero, el sentido, el profundo.
Avanza por los cielos, acortas distancias, viajas con el viento en total silencio, a veces cantas canciones de ensueño, brotan de tu alma poemas dejando puertas abiertas para que yo entre en tu corazón de almizcles y dulces.
Amor en vuelo, te busco en el horizonte grave, oteo distancias para encontrarte y así abrazados guarecernos en nuestra cueva de amor.
Prometo no esconder mis alas, con ellas cubriré tu cuerpo amado haciendo un nido cálido y pleno de amor.
Nos encontramos en las cimas del beso sin dudas y sin mañanas.
En el vértice puro de la alegría alta, multiplicando júbilos por júbilos, por risas, por placeres.
Apuntando en el aire las cifras fabulosas, sin peso de tu dicha.
Amor en vuelo, a ti se llega por ti.
Te espero.
Yo sí que sé donde estoy, mi lugar, mi lar de por vida, pero no sé donde estuve contigo, allí me llevaste tú, eres de otro mundo y en tu devenir e ir me buscas con febril ansiedad y me depositas sin yo mirar nada ni aprender el camino, sólo estar contigo, mi andar es el tuyo y cuando tú partas otra vez ¿Qué puedo hacer yo sin tan sólo verte partir?
¡Qué desterrada, qué ausente, es estar donde uno está sólo!.
No quiero cielos nuevos, yo quiero estar donde estuve contigo, volver a tus brazos.
Amor en vuelo y mientras no vengas tú en mi búsqueda yo me quedaré en la orilla de los vuelos, de los sueños, de las estelas, inmóvil.
Porque sé que donde estuve, ni alas ni ruedas ni velas, llevan.
Todavía van extraviadas porque sé que donde estuve, sólo se va contigo.
Sola en mis noches escribiré para ti mis versos, los compilaré quizás en un libro que tú nunca leerás porque no llegará a tus manos.
Cuando repaso algunas de mis estrofas, el corazón se asombra de tanto amor que ofrece, las quiero por ingenuas, piensan que vuelan solo porque mi frente rozan sus alas de mirlo.
Las quiero por audaces, vuelan altos, yo sé que en sus anhelos hay horizontes para los mundos y los cielos.
¡Llevan todas mis ilusiones, volando como insecto de luz  en sus canciones!
Amor en vuelo, búscame siempre como alma sonora de armonía de flotantes alas, tráeme silencio azul en tus etéreas alas que descienden hacia mí por diáfanas escalas entre ecos halagadores y música de ritmo sin fin entre inspiración única y sagrada. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Soledad de a dos


El camino del silencio

Desilusión desgarradora


Desilusión desgarradora, mi corazón sangra en una corriente continua de dolor y pena. He sido lastimada, herida sin culpas ni reclamos, sólo por el hecho de encarar la verdad frente a frente.
Desilusión desgarradora, los sentimientos se enredan, se mezclan en un torbellino de dudas y temores.
La vida nos depara, sin darnos cuenta, pisando a hurtadillas con situaciones penosas y adoloridas.
¿Cuál es la razón de esta maraña de iras ajenas en las que estoy sumergida?
Es un ahogo en el alma, la maldad, la mezquindad, buscan la inocencia, la credulidad, la ingenuidad, para anidarse energías puras y positivas y así se sostienen en soledades interminables de las oscuras noches.
Desilusión desgarradora, ¡qué de pesos inmensos, orbitales, celestiales se apoyan en la nada de hondos abismos, buscando por doquier la luz que los ilumine y les de fuerzas para continuar su labor de socavar el bien y el amor.
Me engañan con ficciones, falsos paraísos flotantes sobre el agua que me ahogan de pesares infinitos.
Busco lo verdadero, el amor único y total y no lo puedo hallar, sólo encuentro signos y simulacros trazados en papeles blancos, verdes, azules que vuelan con el viento lejos de mí.
Desilusión desgarradora, me persiguen esas almas atormentadas que vuelven del osario inmenso de los que no se han muerto porque ya no tienen nada que  morirse en la vida.
El dolor me acompaña como símbolo irrefutable de que existías tú en ese lapso de instantes de creíble amor pero mientras yo te sienta, tú eras la prueba de dolor de otros momentos en que no me dolías.
Desilusión desgarradora, has dejado tan sólo polvo, vagos rastros fugaces, recuerdos ínfimos en mi alma, rasgada por hendiduras sin sostenes algunos.
Mi alma, como alas, sosteniéndose sola a fuerza de aleteos desesperados, pesarosos, a fuerza de no posarse nunca, de tratar de volar llevando  por doquier la esperanza de que existe el amor, ése, el verdadero, el creíble, no en leves mundos frágiles, sí en únicos y donde se albergan las verdades más profundas.
Desilusión desgarradora, no quiero pedir apoyo para superarla, ni a los barcos ni al tiempo.
Quiero internarme sola en galerías enormes, abriendo en los granos de arena las minas de llamas o azahares, para hilvanar entretejiendo ese amor dulce que no desgarra ni hiere.
Y en ese desliz, en estelas, pisando nubes sin huellas, no mirar más el recuerdo de esas sombras mezquinas y oscuras que ya no existen más. Mis manos están vacías de ellas igual que mi corazón y mi alma.

Sólo tú


Sólo tú, mi amor ausente, me instas a que mi cuerpo y mi alma se abran como un gran abanico de sentimientos, risas, deseos, gozos, alegrías sin fin.
Quiero estar contigo donde estuve. Contigo, volver ¡Qué novedad tan inmensa ésa, volver otra vez y repetir lo nunca igual de aquel asombro infinito!
Sólo tú, en cualquier instante, segundos, años, puedes golpear mi corazón porque sé que donde estuve sólo se va contigo, por ti.
Tus besos los beso yo por ti, saben, tienen sabor a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento en mis labios, indecisos, imprevistos y sin percatarme no se si son para mi, por ser algo irreal y mágico, ¡Son estelas, son signos, son condenas o auroras!
Sólo tú, creas en mi rostro un velo de lágrimas. Si tú supieras que ese gran sollozo que estrechas en tus brazos, que esas lágrimas que tú secas besándolas, vienen de ti, son tú dolor hecho lágrimas más sollozos míos.
Sólo tú, el único, traído por el viento crepuscular y el silencio boreal, hizo latir aprisa, acompasado mi corazón enamorado.
Dime el  porqué de nuestro encuentro en la sintonía del existir en este Universo que nos rodea y nos envuelve en redes invisibles, diáfanas, entrelazadas con hilos de mil hojas verdes y capullos sin abrir de flores multicolores.
Sólo tú, es al que espero, a nadie más esperaré nunca, como Penélope tejiendo mil telares frente al mar mirando casi sin ver el horizonte fruncido por la pena de la distancia.
Cuando tú me elegiste, el amor eligió, salí del gran anónimo de todos, de la nada y mi tristeza se trocó en alegría más alta que las estrellas o nubes, me elevaste.
Y mi gozo se echó a rodar, prendido a tu ser, en tu pulso. Posesión tú me dabas de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo, ¿hasta cuando? Sé que volverás atrás, cuando te vayas retornaré a ese sordo mundo sin diferencias de la gota en el agua, del gramo en el peso. Una más seré yo al tenerte de menos y perderé hasta mi nombre.  

Amor en vuelo


El tercer beso


El tercer beso, el que se desliza sin saber a dónde, suavemente, como una leve caricia tibia y cálida, lleva entre sus labios el mensaje secreto, único, de tu amor por mí.
Entre tu verdad más honda y yo, me entregas siempre tus besos.
La presiento cerca, ya, la deseo, no la alcanzo, cuando estoy más cerca de ella, me cierras el paso, tú, te me ofreces en los labios y ya no voy más allá.
Tú triunfas, olvidas, besando tu secreto encastillado.
Y me truecas el afán de seguir más hacia ti, en deseo de que no me dejes ir y me besas.
El tercer beso en la frente, es más seguro, los labios ceden, rinden en forma al otro labio que lo viene a besar.
Mientras me mirabas y yo te miraba, se detuvo el tiempo en medio instante, el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba se alzaron los sentimientos, mandó tu voz, el cielo se hizo visible en tus ojos y yo renuncié el querer en tus labios.
El tercer beso, preámbulo de una mirada, para llegar como lluvia a un frenesí de besos, una lujuria de sentimientos.
Fue un instante sin fin, sin tiempo para soñar.
El tercer beso, es el que trémulo y ansioso, vacilante es el que quiere besarme en tu ausencia sin labios.
Besos me entregas, sin ruido, esquivos a veces, dulces otras, como un gran fruto redondo aquí en mis labios.
En el paraíso de tus ojos me pierdo porque estoy perdida, en la paz de tus labios, me encuentro porque estoy contigo, en el universo de tu alma vivo con mil sentidos, en ti, vivo, amándote.
El tercer beso, el que sabe a silencio y a sueños, con melodías de ternuras y tacto de deseo, sabes a mi mundo, a todo lo que anhelo, sabes a amor, a mi amor.
Ten presente que un día el beso tuyo de tan lejos, de tan hondo, te va a nacer de lo que estás escondiendo detrás de él y te salte todo a los labios.
Y lo que tú me negabas, me lo entregas, me lo das sin querer, donde querías negármelo.
El tercer beso, despacito, sonrosa la piel, disfraza levemente la defensa absoluta del ser último.
Besas mi rostro, mi frente y me siento la más amada, la más distante, la más última, ésa que ha de durar, secreta, cuando pasen mis labios, tus besos.
Quiero el amor, libre, suelto, sin sombras, sin puertas con trabas ni cerrojos para vivir en ti sin temor a lo que yo más deseo, a tu beso, a tus abrazos, a tu solo cuerpo posible, a tu dulce cuerpo pensado.
Dime, ¿por qué tarda tanto en llegar ese tercer beso, el anhelado, el sólo mío, el que mi corazón espera porque sabe que hay algo en él que es saber que tú quieres dármelo?

Temor fugaz


Temor fugaz, breve, vacilante, me enfrenté a él reconcentrada y penetrante, sola, muda, predestinada, esclarecida, en mi aislamiento profundo, en mi hondo centro.
Mi sueño errante y mi soledad hundida se dilataban por lo no existente, hasta que vacilé cuando la duda oscureció por dentro mi alma.
Temor fugaz, que entre dos tinieblas me perdió y me cobijó entre turbas alas, sin riesgos ni desafíos en una lejanía sin memoria de encantamiento, sin una presencia de deseo alejándome por un instante de ti.
Temor fugaz, como un aterciopelado telón se entreabre y deja pasar una sombra oscura, de duda, de inquietud.
¿Por qué aparece de esta manera misteriosa y solapada?
No quiero sentirlo, trato de no sentirlo, tengo la leve sospecha de que me avisa que en mi vida el amor se alejó despacio, dejando tan sólo un rastro de recuerdos, un indicio de imposibles que me fustigan la piel con una impaciencia dominante, con un hervor que calcina mi corazón desenfrenado a encender nuevas fogatas de amores renacidos como las estrellas cuando brillan con intensidad en el azul cielo.
Temor fugaz, me hace perder en el medio de palabras diferentes, el sueño por sí solo no es suficiente, no deseo dentro de mí la ilusión de la incertidumbre, la inconsistencia.
Deseo una nueva estación en mi vida, el viento del amor golpea a mi puerta pero la pasividad me impide abrir.
La prevención de un torbellino de emociones como una tormenta puede lavar las heridas más profundas.
Temor fugaz, pasó y no dejó huellas, ahora revivo, canto, creo en el amor que me espera renaciendo en mi vida la alegría de vivir con emoción, desorden, ligereza.
Necesito todos esos sentimientos que vienen con sabor, con una cierta mezcla de un pedazo de soledad sediento de amor.
Temor fugaz,  se que nunca será demasiado tarde el dolor y el miedo, nunca son mortales, hasta la herida más profunda se cura en el mismo lugar que una nueva piel se forma.
El amor puede tocar en cualquier momento. ¡Estoy aquí! ¡Siempre voy a estar aquí para siempre, esperándote, amor, sin dudas ni sombras titubeantes!
Surgió la luz y me elevó al cenital esplendor donde todo está claro, no hay dudas ni temores.
Ya no estoy dentro de la niebla, el tiempo eleva las anclas, el silencio pleno de amor echa al vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba, la vida toda de día, pura, flota en el agua, en el aire, en la nada. 

Fuiste tú


Fuiste tú, me dejaste en el mundo irreal de la poesía, mundo mágico donde estoy sola, en otra dimensión, viviendo momentos únicos conmigo misma.
Mis prosas poéticas de amor, son paradisíacas, tiernas, dulces, a veces severas, duras, despiadadas, adoloridas y ¿cuál es la razón que me insta a estar jugando con las palabras, saboreándolas, deleitándome con ellas? ¿Es que existe una razón verdadera? No, es irreal, es del otro mundo, de otros cielos, de otros horizontes y vienen despacio, sin apuro, sin prisas a buscarme y a llevarme a lugares lejanos y secretos.
Fuiste tú… mi inspiración, mi númen, mi amor consagrado hasta el último anhelo de mi alma.
Me haces vivir en nostálgicos y melancólicos suspiros que desde mi mundo interior surgen aún más allá de la nada, del no existir en esta realidad sin amor verdadero.
Fuiste tú… me transformaste, soy y seré un ser diferente desde el instante en que apareciste en mi vida, me enamoré del AMOR, me diste el todo que siento que soy hoy.
Entre metáforas, sílabas, letras, frases, sinónimos, mi mente se va sola con ellas a danzar, a disfrutar de la música, a amar la vida con total intensidad y sin saber por qué con prisas, prioridades inusitadas quieren ir a las páginas en blanco, corren, se entrecruzan, se vuelcan perdidas sin saber qué expresar, si es el amor el intenso o el tranquilo dulzor de caricias no sentidas.
Se van enhebradas en letras tejidas con encajes de fulgores brillantes, opacos, refulgentes a recorrer el orbe en mantos de amor para envolver en redes las almas necesitadas de sentimientos puros, inocentes y vírgenes.
Fuiste tú… cambiaste mi entorno, mi sensibilidad más honda, más sentida me elevó a bordes abismales de remotos tiempos, de ayeres y de presentes inesperados con profundos deseos de amar y ser amado.
Fuiste tú… la que despertaste mis ansias, mis angustias, mis puros deseos de volar sin alas, lejos, muy lejos, a cielos azules entre nubes áureas como campos de algodón, buscando el don de la esperanza, el deseo de vivir volcando mi sentir en trozos minúsculos de papel o en hojas apergaminadas o en caminos de arena donde se borran con la espuma del amor.
Fuiste tú… me diste la vida, esta vida mía que me hace amar por sendas sin fin, derramando como pétalos de jazmines sentimientos hondos, sinceros, únicos, transferibles de un alma a otra, tendiendo mis anhelados puentes donde la vida renace y el ser humano se une entrelazando dedos, manos, brazos, mentes para limpiar nuestro planeta de oscuros y misteriosos sentimientos malvados y mezquinos.