Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 12 de marzo de 2013

Contigo soy feliz


Contigo soy feliz
(sueño día y noche con estar a tu lado y en mi duermevela busco tu alma clara y abierta por caminos anchos y altos muros para guardarlo, escondida sólo para mí).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(siempre me pregunto dónde estás, si tú no estás ausente te siento conmigo, veo tu cuerpo alto que se termina voz como en humo la llama, en el aire impalpable).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(me inspiras tropeles de versos que abren las alas y vuelan levantando un tembloroso remolino de cadencias que nacen de mi amor por ti, son frases nobles, cláusulas marmóreas, blancas que lentas pasan al pensar en ti).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(el silencio nos une, el hondo que nos hace llegar a lo profundo en nuestras almas quebrando surtidores delicados, en la tierra de lluvia recién mojada llamándonos con su húmeda voz desde un mundo muy remoto a otro mundo muy lejano siempre unidos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(cada amanecer flores acaban en rimas, versos que empezaron tallos hasta el jardín más quedo va floreciendo por el amor insólito que acomete por los altos riscos azules del aire).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(te siento tan cierto y mío, seguro que hoy, que aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere tu abrazo, se gastarán tus caricias en días y noches blandas y poco a poco te voy queriendo más, amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(en nuestro lenguaje sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil de la luna, nos unimos y nuestras voces tiemblan plenas de ansiedad y muchas veces, misteriosas frases de amor vuelan como visiones que se ocultan al llegar la aurora).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(sin querer, te quiero, el estar juntos… tiene saber a poco, siempre que estoy a tu lado cada día quiero más de ti, eres mi silencio azul en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas a las aguas turbulentas y profundas que inundan nuestras almas).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(nuestro paso armonioso nos lleva en plena noche por el campo abierto. Los astros nos observan con tenue empeño y las lomas echadas de bruces nos miran en silencio).
Juntos somos uno, aspiramos la calma que nos une, con perfume a trébol mientras se alborozan todos nuestros recuerdos de nuestra vida juntos y la luz nos ilumina de puntillas, en el alba lanzándonos a las nubes para amarnos siempre como voces.

Siempre


Siempre seré tuya en cuerpo y alma, huyendo de los pesares, dolores, resquemores, me voy contigo por la vida, depositándome toda en ti.
Siempre será horizontal mi silencio que va a llenarse todo porque unos labios, los tuyos se abren suavemente en los míos.
Y fuiste voz al fin, tan hermosa que puede confundirse con miradas.
Voz nunca servidora de lengua alguna, ni de sus palabras, sólo son los teclados donde tocas tu eterna melodía.
Siempre tu voz, queda desnuda porque es para mi inolvidable, ha sido tu primera manera de entrar en mí, tu entrada por mi alma como brisa todopoderosa.
Siempre te amaré, aún flotando en suave y rítmico andar en movimiento bajo el fanal errante de la luna confidente de nuestro mutuo amor, pleno de goces y placeres.
Siempre escribiré prosas, versos, palabras donde el Amor impera, sueño el verso y soy feliz, vertiéndolo en páginas al vuelo, se agitan y rápidos se dispersan, se entrelazan, se entrecruzan como musicales flechas en el firmamento.
Siempre cantaré con estruendo de gloria al amor que me inunda como un mar estallando en mí por doquier de mi cuerpo, vítores y clamores entonando fiestas en dúos de color entre crujidos de notas augurales.
Más gozo en mi alegría, más luz en tu esplendor.
Siempre te recordaré por estar tallado en mi corazón y hacer saltar nubes de fuego y huracanes en mi cuerpo vibrante y deseoso de ti en cada momento que te pienso.
Siempre existirá una primavera en mi alma al estar a tu lado plena de caudales de gozo con los ojos cerrados de luceros con tu cantar nocturno con el que me brizas y me entrego a tu eterno cántico, por gracia tuya, ya no soy silencio.
Siempre al escuchar la lluvia, seré tuya, cuando la tormenta avance rodeada de negros nubarrones y el viento silbe más agudo, entre truenos errantes y tropeles de relámpagos, mi deseo por ti será más fuerte y mi cuerpo palpitará ansioso de tu espera.
Mi corazón te siente llegar, una onda de fuego arde en mi espíritu, llenando los espacios infinitos.
Siempre te amaré, en loca algarabía, aún oponiéndose a la simetría de la versificación, yo te buscaré con mis prosas, mis palabras, mis ideas, como una mariposa que sobre el rosal se posa y proclama en el rosal el triunfo del capullo de la rosa.
Siempre veneraré la poesía como una visión que me traspasa el alma, entre prosas y versos te amaré, seré tuya en cada monosílabo, en cada letra, las quiero por ingenuas, por volátiles, por audaces y cuando se asoman algunas de las estrofas, mi corazón late y palpita más a prisa porque las escribí siguiendo fielmente tu dictado.
Siempre mis versos llevarán todas mis ilusiones volando como insectos de luz en sus canciones.
Yo sé que en sus anhelos estás siempre tu presente, hay horizontes para los mundos y los cielos y sus alas sobre mi sien flotaron, yo sé lo que sintieron, yo sé lo que soñaron, siempre estar junto a ti mi amado.

Déjame


Déjame vivir como yo quiero, libre, en volandas al viento, danzando entre arabescos de colores y sentimientos íntimos.
Quiero una vida plena de armonías de flotantes alas.
¡Ven conmigo a comulgar el Amor único y verdadero!
Déjame amarte en silencio, entre suspiros entrecortados, entre gemires de placer y gozo, entre ecos halagadores de la eterna música de la Tierra Prometida, ritmo sin fin de la sagrada unión de dos seres que se aman.
Déjame soñar con nuevos amaneceres juntos, frente al mar y al horizonte límpido y diáfano entre besos áridos por la sal que florecen desde los rincones del alma.
Los pesares del ayer y los fantasmas de la duda se han escondido, lejos, en el infinito ocaso porque nubes de calma dan fuerza a nuestro amor.
Déjame gozar plenamente y serenamente de una vida plácida a tu lado, no cercenada por pesares ni heridas, sólo, tan sólo, plena en un oasis de júbilos y alegrías como cascadas de aguas estruendosas y brillantes.
Déjame seguir mi manso camino perfumado con el gris de tus ojos que son aromo en flor.
Me siento como un azahar del naranjal en flor, purificada y virgen.
Tus labios son para mí una flor, su perfume es mi dicha, su presencia mi tenaz redención.
Déjame ser una flecha alada que dispara el arco piadoso de la vida, ser Cupido para ti con una espada en cuyo filo duerme el amor.
Déjame llorar con lágrimas de sal, brumosas, calmas que enciendan tu noche procaz con música blanca en plenilunio.
Ser como una madreselva, beso de plata con esmeraldas para ti.
Déjame encender velas de colores donde el viento sacude la negra soledad ya ida e iluminar tu rostro, tu cuerpo que acariciaré como el pétalo de la sombra y sentir caer la lluvia donde los dos vivimos la eternidad del gozo y del placer.
Déjame prevenir el mañana donde no existan culpas ni se acepten dudas, donde no se enferme el silencio y el deseo se encienda sin saber, en tan solo un instante.
Déjame descansar junto a ti, amurallados en un resplandor estático de paz y quietud, sin pasos y sin alas, solos tú y yo, sobre el espacio blanco de los días huyendo de ruidos y sombras.
Déjame estar frente a ti, besar tu boca con mis manos sobre tu pecho, envuelta en la gracia divina de sentir tu calor, negándome a las telas, en nuestra desnudez total.
La dicha está segura ahí, a tu lado, eres el elegido, como el agua más clara, más perfecta, en la mínima esfera de la gota que no en infinitudes de océano.
Déjame ser yo, tu amante, totalmente tuya.

lunes, 11 de marzo de 2013

Quisiera que estés presente


Reencuentro con mi vida


Reencuentro con mi vida, poco a poco te vas acercando a mí y mi vida renace, una y otra vez.
En mis noches oscuras de silencio, deseo tenerte junto a mí, para sentir, aunque sea de lejos, el dulce néctar que tienen tus besos con sabor a miel.
Te quiero junto a mi, no rompas el volumen de tus besos en la puerta del viento en su armonía.
Reencuentro con mi vida, al sentir el sabor a ti y ahí estás, rezagando mi camino, ancla de oro y cadena de mis anhelos, piel que adorna el pulso de mis ojos, cruz que agrieta en trozos acrisolados las nubes contra el cielo.
Reencuentro con mi vida como agua lenta, sí pausada, sí cantada, se allega por tus manos a mi pecho.
¡Oh río sin espumas, tan bravío que moja las veredas de mi cielo!
Mientras las estrellas ríen y guiñan, mis suspiros se vuelven entrecortados y estremecidos desde el fondo de mi alma, cuando tú, deliciosamente me acaricias y no me dejas ir de tu lado.
Reencuentro con mi vida, esta mujer poeta, en la noche y en tu hora, rodeada por las tinieblas del ocaso, vibra y tiembla pensando en ti.
Escribiendo prosas poéticas colmadas de amor y al extinguirse el último, sagrado, son de la campana, levántanse desde el fondo del alma las visiones de ayeres olvidados, poblados de sombras en el ambiente pasado.
Reencuentro con mi vida, hoy pensando en ti, en el verdadero amor duermo más profundamente sin que el sueño de la mentira me consuma.
Reencuentro con mi vida, te tengo a mi lado como mi guía, mi protección, mi cayado, mi amante ideal y después de tanto andar, atisbando entre las nieblas vespertinas, no perderé el camino por la ilusión de dejar de verte.
¡En verde valle umbrío aún estamos juntos!
¡Qué collados nos amparan y ocultan!
¡Qué ramas sumergidas en niebla y cielo nos protegen y cubren nuestro nido!
Reencuentro con mi vida, cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras y se duermen las aves y las flores, estoy contigo, amado mío y resurgen los sentimientos en grupos de ternuras, delicias, besos, caricias.
¡Cuánta esperanza! irradia aún desde las sombras el reencontrarnos otra vez y caminar juntos, manos entrelazadas, pies juntos y desnudos por la senda de ésta, la vida nuestra siguiendo unidos el ideal que en breves instantes tan sólo se alcanza.
Reencuentro con mi vida, hoy ya juntos se apartan temerosas como evitando el borde de un abismo las promesas no cumplidas, teniendo ambos la ilusión como guía.
Eres mi santa inspiración, yo tan sólo tu mujer poeta pero juntos hallamos la fuente bullidora del Amor que desciendo por diáfanas escalas en un lenguaje sonoro en el silencio azul de las etéreas alas.

Luz en las tinieblas


Luz en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de amor.
Necesito la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!, entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros y oscuros su canto de amor.
Luz en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se asoma entre los acantilados oscuros.
Las nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más allá.
Luz en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño alado no girará en mis versos.
Sólo aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no me conduzca a una realidad abrumadora. 

La música de mi alma


La música de mi alma trasciende hacia el infinito con sones melódicos y dulces, plenos de sentimientos de amor.
Va a impregnarse a mi corazón haciéndome sentir temblor de balada como voz que nunca se cansa.
La música de mi alma es tu nombre recogido en mi boca, es color en el viento, es tan leve en extensión que sufre el labio al amparar su son en un breve tiempo.
Mueve el viento su lengua sosegada, el monte su verdor sangra en su espesura al oírse la música de mi alma.
La música de mi alma son los signos de tu voz que me reclaman, despiertan mi ternura y mi requiebro.
La música de mi alma se recuesta en el aire alado de los vuelos, sobre el linde sonoro de tu pecho.
¡Oh el blando corazón que yo apetezco que llora y llorando me desvelo!
La música de mi alma mueve tus distancias como alas batientes por detrás de mis mejillas, el color de tu tez, allende el ojo, fatiga el  corazón y mi respiro.
La música de mi alma hace soñar tus manos por mis manos, sol desmayado y musgo despertado y el calor de mis pupilas ahonda la trabazón de tus abrazos.
La música de mi alma va como alas en el aire que ajusta como un arco mis deseos y del puente que tiendes con tus flechas bajan sombras de amor intenso a nuestro suelo.
Ella custodia el hechizo de tu sueño, mis manos, angustiándose en el aire por mi largo alumbrar del movimiento.
La música de mi alma divide en luz el zócalo del viento, el aire se serena al escucharla, nace desde mi corazón estremecido y torna el río aljófar de la mar a los roquedales, dorada abeja en aires de alelíes, la miel de mis labios te buscan y te besan.
La música de mi alma, sube en notas, en número concorde a tu pecho y es mi regalo para ti, amado.
Mira, una viola celeste cruza el cielo y armoniza su son con mi cantar que ya es nuestro, por mi música nos amamos y nuestro amor riza el viento y mueve el follaje.
La música de mi alma te busca siempre desde el amanecer hasta el fresco temblor del rocío y así te la hago llegar para que te sientas perdido para siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de mis ramas y que veas mi fuego que en los fuegos arde.
Sacúdanse las notas de mi música para que aparezca tu nombre contra el cielo, amor, que desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Relación incierta


Las calles del miedo


Las calles del miedo, esas, las oscuras y escondidas entre resquicios de mi alma de experiencias dolorosas vividas en el pasado de ayeres.
De ellas no sabía salir, eran laberintos intrincados, tenebrosos, desolados, me sentía zarandeada, engañada, en una red de mentiras y falsedades sin fin.
Te amaba más allá de esta vida, eras mi faro, mi luz, mi existir todo y cuando tú derrumbaste, con un golpe tajante y frío ese castillo de cristal que juntos habíamos construido, mi mundo se derrumbó en pedazos, desperdigados por los nortes, sures, estes, oestes, detrás del sol casi negro y de la luna amarilla con reflejos de espejos.
Me dejaste en las soledades del temor y pesares con el espíritu desdoblado como telas de tisú rojizas y llameantes.
Las calles del miedo, imperecederas, encubiertas, atadas con lazos invisibles para que se las lleve el viento huracanado y las arremoline en abismos profundos del olvido, en cuevas jamás encontradas, nunca más.
¿Qué he hecho yo para merecer la desgracia de no ser amada por el ser que en algún instante de ese pasado me amó con desesperación?
La vida me plantea esquinas, rincones, vueltas, giros inesperados frente a los cuales no supe ni pude estar preparada.
Las calles del miedo que desde las penumbras me acosan, me sumergen en vahídos y mareos danzantes con sones de trompetas de submundos que me hacen emerger inmóvil y estática como estatua cubierta de flores marchitas y enredaderas secas.
Las calles del miedo que atraviesan en breves instantes este hoy que vivimos con ellas como muros del tiempo, recordados a veces, olvidados otras, pero siempre dentro de nuestro pasado como experiencias vividas que nos elevó a vibrar en la sensibilidad del llanto, de la queja, del lamento.
En este hoy las recorro en puntillas, sin pies en la tierra, volando con alas rotas que se mueven hacia este mundo más feliz en el que vuelca mi todo en poemas, prosas, versos, porque la vida me está despertando nuevamente al amor de vivir, de volver a ser yo otra vez, conmigo misma, a quererme y a querer al mundo que me rodea.
Ahora estoy absolutamente enamorada de la vida, piso fuerte y con mis totales sentimientos la tierra me acoge en todo su esplendor y brillo.
Vivo, vibro, danzo, canto, escribo con todo mi amor, ya las calles del miedo desaparecieron en la nada de mis pensamientos, no dejando huellas de heridas ni dolores.
Ellas me condujeron a ser lo que soy hoy, una mujer poeta colmada de amor.

Soñando sueños


Soñando sueños, soy esa agua enamorada del azul de tu cielo. Llegan del río los desvelos, dormir no puedo en lo alto de tu morada porque al mirar el brillo opaco del océano cercano, te sueño dormida y amanece entre mi cuerpo tú mirada y te hago más mío.
He soñado y sueño atrapar en mis manos al viento, retener en su cuenco las arenas del mar y del desierto.
Retenerte con mi voz, con un beso.
He soñado y aún sueño con un mundo perfecto. Utopías que tejo y destejo al voltear la mirada contemplando cómo cada mañana anochece, otro día sin ti.
Soñando sueños en la cálida pasión que se entrega en ese beso que llega y que nos acerca más.
Nunca dejes de soñar, abre tus alas y vuela que los sueños te han de llevar hasta donde tú quieras llegar.
¡Sueña, ama y sueña! Y no dejes de soñar, ¡jamás! No prevengas caer en el olvido, deja que tu mente vuele alto, de sueños se llena la vida manteniendo el sabor de vivir.
Allí está tu sueño, aún velado, allí está, solitario y discreto.
No quieras despertar, quédate quieto, oye sólo la voz del otro lado, si ronda por allí, tú lo has traído.
Mas te irás donde él te haya llevado por el humo de las horas diluido.
Alguien espera allí donde hayas ido.
Te verás como nunca revelado.
Eres tú quien espera, allí, dormido.
¡Cómo dejar de soñar! Es el alimento de mi verbo, es el reposo de mis letras… Es la melodía de mis cantos, son esos sueños de los que hago poesía, en respiros y sueños he compuesto prosas, versos, la cuenta la he perdido, ellos son la vida de mi vida, nunca dejaré de soñar ya que estaría vacía, sin colores, sin amor, caería en un profundo laberinto sin salida.
Soñando sueños, son mis suspiros cuando canto, cuando escribo y disfruto mis sueños cuan imagen de la vida, son luces de esplendor, son colores del arco iris, son amores, tan sublimes e inolvidables que, en un ir y venir la inspiración crece más y me llevan a plasmar mis prosas en el infinito.
Soñando sueños, sueños de luz y de dicha, mis anhelos te llegarán en dulces sosiegos, nunca dejes de soñar porque los sueños son realidades del alma, se sienten y se presienten y muchas veces se hacen realidad.
Nunca dejo de soñar por el amor y la esperanza porque si lo hiciera cual flecha sin blanco nos perderíamos en el oscuro espacio de una noche fría y vacía.
Nunca dejes de soñar, el soñar es ilusión viva, la ilusión mantiene la alegría, la alegría aumenta la visión, la visión fortalece los sentidos, los sentidos se estimulan al soñar.
Soñar… soñar… soñar…
Soñando sueños, te recuerdo siempre, amado mío y te siento dentro de mí en las sombras de mi cuerpo y en las noches del éter.
Y así, contigo a mi lado, te sueño, me elevo en el aire, disipando para siempre las neblinas que envolvían tristemente mi alma.  

Mi verso es un gemido


Mi verso de amor es un gemido, callado, que jamás se queja y en las madrugadas, entre tinieblas y fríos llegan hasta el papel donde se vierte la ilusión de una estrofa perfumada.
Es para ti, mi numen  mi amado por siempre, te escribo con todo el amor de mi alma taciturna que como música olvidada tiene azul resignación y lo da todo sin pedir nada.
Mi verso es un gemido, dulce, umbrío, levanta mis quebrantos, sin arrebatos y sin ruidos que espera que tu duermas para decírtelo con ternura al son de mis suspiros cadenciosos.
Es el verso que se agita y rápido se despierta como eco de un estampido de una flecha musical que arrebolada se estrella en tu corazón amado.
Mi verso es un gemido, moja sus alas en la transparente esfera de la gota de rocío en la que, absorto, contempla la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.
Cada estrofa gime y canta y suelta su perfume como la flor recién nacida en los atardeceres bajo el canto de tus besos y en la danza de tus brazos.
Mi verso es un gemido, blanco y puro que alimenta mi espíritu y mi sed  se nutre de tu presencia aún a pesar de la distancia que a veces nos aleja.
Mis áureas palabras, mis letras impredecibles, mis estrofas que nacen de mi alma van hacia las nubes para flotar en ellas, iluminadas por luces de estrellas.
¡Versos! ¡Prosas! Con ímpetu alado al ideal ascended y en las estrofas verted todo el amor escondido en mi espíritu, mente y cuerpo, por ti, amado.
Yo mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el medido esplendor de tu alabastro y una hiedra de amor caerá sobre mi pecho.
Mi verso es un gemido, un no tocar el río, apenas aire, el blando discurrir de tu mirada.
¡Qué dicha sin sonrojo la que corre por mis venas, entre las lágrimas que buscan mi pecho!
Amor callado, en un silencio silente escribo para ti, con un clamor de queja y lamento por no tenerte a mi lado.
Mi verso es un gemido, escribo y sollozo a solas, entre suspiros y plañideras clamo ¡Ven a mí! ¡Te espero!
Quiero versos sin lamentos, todos para ti, para entrar más adentro en la espesura, desgarrando mis naves de amor sobre la playa y así, te dí el sellado de mi gracia y tú la cifra de tu nombre.
Mi verso es un gemido, ahora más calmo, sosegado, no hay más tristezas en nuestro aire que nos sigue y canto y mi mano fuerza el hombro de la noche porque vuelvan tus labios a los míos.

sábado, 9 de marzo de 2013

No sé quién eres


Encuentro inesperado


Encuentro inesperado, fortuito, sin esperanzas de que el amor único fuera el que se acercaba, acechaba, con ímpetus de pasión y deseo.
Mi alma se sintió acongojada, mi mente colmada de pensamientos incoherentes y confusos.
¿Qué sucedió en mi vida que el amor, el sentido, se fue y aparece otro, no deseado, no esperado?
¿Por qué amor no esperado, llegas sin avisar, sin decir nada, como ladrón por la noche, con tan sólo ansias desesperadas de estar junto a mí con promesas de hacer feliz a quien no puede impedir que entres?
Encuentro inesperado, llegas arrasando con todos los sentimientos que están a tu lado para después irte y dejar vacío mi corazón, tristeza en mi vida, gris y sin ilusiones.
No quiero más que llegues a tocar ni un dedo de mi cuerpo, ni a respirar a mi lado, ni a sentir el palpitar de mi sangre corriendo por mi cuerpo.
Tú no eres ni serás la luz de mi oscuridad, a pesar de tu tenacidad y paciencia por serlo.
Encuentro inesperado, no deseado, te quiero lejos de mí, muy lejos, que las distancias se muevan como alas batientes, por detrás de mí, llevándote al horizonte de tu vida, sin mí.
Vete moviéndote con el viento en su susurrar, sosegado, a montes que su verdor, sangra en el río.
Encuentro inesperado, con el hombre que alguna vez formó parte de mi vida pero que un día cualquiera, como todos los amantes abandonaron el sentimiento, se dijeron adiós.
Él encontró su camino, yo encontré un nuevo sentido a mi manera de construir mi sendero.
No hubo propuesta ni un acuerdo, todo se entregó a la nada, a lo inconcluso, sin palabras, uno marcó una ruta, yo hablé con un suspiro.
¿Por qué regresaste a mi vida?
No quiero que ni roces mi cuerpo, ni me mires a los ojos, mi amor por ti se acabó, sólo dejaste un zumbido en mi alma, palabras sin prefijos, vocablos inentendibles, una dicción no percibida.
No regreses más, vete más allá de la lejanía, sin distancia, que desaparezca mi nombre recogido de tu boca que antes era el color en la música del viento.
Encuentro inesperado, con sabor insípido y roces furtivos como dagas en mi pecho.
Necesito salir corriendo, agitada, sudada en frío, huyendo de ti, el que me hizo sufrir, desgarrando mi corazón.
Voy hacia el camino a una libertad madura, con sabor a un amor de mariposas frescas, hacia la luz, a saborear la paz en espera del verdadero amor.

Regálame tus secretos


Regálame tus secretos, los que tienes escondidos allá, detrás de la esperanza.
Enséñame los que tienes ocultos en la sombra de tu corazón, y yo te regalaré mi alma.
Concédeme la luna, envuelta en tu sonrisa y los mimos tibios que florezcan de tus fuertes manos despierten la esencia íntima de mi ser.
Regálame tus secretos, los más íntimos, que como en un ritual te envuelves en ellos, compartámoslo juntos aunque nos entretejan, consumiéndonos en temblores, en una desgarradora verdad que nos ahoga.
Te amo, perfil solo, nube gris, nimbo de olvido.
En el misterio de tus miradas, bajo la tormenta oscura de palabras, en la tristeza o puñal de cada beso hasta la ira o la melancolía, te sigo amando.
Regálame tus secretos aunque no más el pequeño y yo te enviaré los míos, los que en el recóndito de mi alma, te pertenecen y te los haré llegar como un relámpago entre sueños de amaneceres, atravesando la aurora para que tú, los descifres en el sueño del horizonte donde todo se olvida.
Y si tú los quieres, irán hacia ti como un alarido gimiente y doloroso que llega de tan hondo que han deshecho su quemante raudal, desfallecido antes que tu alma lo sienta.
Regálame tus secretos, así estarán unidos a los míos en nuestros corazones de agua y miel, prisioneros de cascadas de sonrisas como cadenas de flores suspendidas en nuestros suspiros, en nuestro tiempo imaginario donde rumorea una bandera de rosas.
Regálame tus secretos, los guardaré en mi cofre de tesoros ocultos con siete candados y llaves que nadie encontrará, estarán conmigo comulgando en silencio el amor sin límites que siento por ti.
Y entre goces, placeres, caricias que desgarran, besos que dibujan nuestros rostros temblorosos, nuestro amor nace, renace, en cada instante de nuestro amanecer.
Regálame tus secretos, los que no huyen a su guarida oscura, que trepan, sí, por las paredes húmedas para llenar mi alma como en un juego de risas y tristezas compartidas como canta el río, mojando las veredas  y empedrados en la sed del silencio y el anhelo.
Mis palabras de amor, más que mías son tuyas y para que tú las oigas son como cascabeles de cristales para tus manos suaves como la seda, van trepando despacio, sin prisas en mi viejo dolor como las yedras de no tenerte.
Ahora, conmigo, tú y tus susurros que van tiñendo con tu amor mis prosas porque todo mi mundo interior lo ocupas tú, todo lo ocupas, fundiéndome en tu regazo con tus secretos en mis labios.    

Aroma de vergeles


Aromas de vergeles, en prados florecidos de multicolores flores y de fragancias exquisitas, allí quiero estar.
Ir en busca del edén divino de belleza, para no volver nada o para volver inhibida de fragancias de alelíes, rosas, azahares, azaleas, jazmines.
Tenderme en los jardines y unida a las abejas oír y aprender el dúo que en la flor recién abierta, el perfume y el color misteriosamente elevan.
Pasar por rosaledas, contigo abrazada y que su aroma nos inunde en una nube de esencia como emanaciones de amor recién florecido.
Aromas de vergeles, de bosques umbríos que beben luz de las estrellas, dormitamos en el silencio blanco de la luna llena o como en potros de llamas cabalgamos en los cometas.
Pensativa y calma en el vergel sumergida, surgen de mi corazón de poeta los versos de amor para ti que un rojo sol prisionero encerrado, encuentra.
Quiero volar contigo por todo el universo y regresar con las flores inmortales del pénsil de la belleza.
Aromas de vergeles que hacen nacer el ideal del poeta, el que está en el mundo interior pleno de encanto.
Suelta la flor su perfume, mas si una frase lo aspira, se evapora o se consume en las cuerdas del violín.
Efluvios de suspiros de amor en un intangible ensueño, donde lejana, la flor se esconde.
Aromas de vergeles, donde la mujer poeta escribe lo que es en su fantasía, ave y flor, mirlo y lavanda, pues viven sólo en la bruma que en la ilusión se levanta ese canto que perfuma y ese perfume que canta.
Aromas de vergeles, bálsamo de colores que nos inundan, los verdes más verdes, los tornasolados ocres, los lacres de hojas marchitas nos inundan de amor placentero, pleno de paz y belleza.
Tendida en ese campo infinito entre amapolas y margaritas el aroma de la tierra húmeda hiende mi alma necesitada de tu intenso amor.
¿Bajo qué fronda te escondes? Ven y tiéndete a mi lado, el cielo nos acaricia, el viento nos mece y las hierbas frescas nos acunan en su mullido lecho.
Aromas de vergeles, en esta aurora placentera, entre mil estupendos follajes, temblorosos de primavera, nuestro amor crece, se agiganta, entre sones de música celestial y canto de pájaros.

viernes, 8 de marzo de 2013

El arte de amar


En un rincón de mi alma


En un rincón de mi alma, escondidas, apretadas, enlazadas, nacen mis letras, mis prosas, mis poemas que nuestro amor creó.
Son los versos que lloran en la lira, que se quedó sin cuerdas.
Son las aves de mi niñez que buscan y no encuentran un árbol protector en que posarse.
Las busco con desesperación pero las estrofas de amor se anidan en frases que escribo como amor para ti.
En un rincón de mi alma donde nadie encuentra se oculta el poema de amor que nos unió, poema que escribí con dedos de amor y llanto de cristal por la falta de tu presencia que tu ausencia se llevó.
Ausencia que se siente como cuando el fuego se extingue porque el aire ya no está.
En un rincón de mi alma, se guarece entre frondas de lágrimas el dolor de no tenerte a mi lado y pido noticias de ti al viento, al ave, a la flor, al bosque y a los astros del firmamento.
Mas no he de dejar de buscarte pues me dice una voz secreta: ¡sigue no te canses, mujer poeta!
Él ha de venir a buscarte por tierras, mares y cielos, en su cansada fantasía.
En un rincón de mi alma, aturdida y desangrada revolotean recuerdos purificados del pasado y como en una tierra mullida danza en amores trenzados a mano delicada, intrincada filigrana como un gran amor donado.
En un rincón de mi alma, mis sueños peregrinos prosiguen sin tregua la búsqueda de tu amor, se afanan, luchan, persiguiendo al mañana que te traerá otra vez hacia mí.
Y como una luz como telar exangüe que el cielo ilumina mis tristezas hilvanan enviando a mis páginas, letras como poesía de la noche fría.
En un rincón de mi alma,  te tengo guardado, tú, el soñador, el amor compartido, luz en mi dolor y mi arpa reza ¡oh luz! ¡oh belleza blanca de ilusiones!
¡Cuánta esperanza irradia en mi alma la sombra de tu ser ausente, siguiendo un ideal y un sueño que no se alcanza!
Y hay en éste, mi otoño, cuando la vida empieza a declinar, mi corazón rebosa de amor y mi espíritu se anega de ilusiones en el silencio que flota a nuestro alrededor, rodeándonos como un tapiz vaporoso entre hilos alados y brillantes.
El sueño de amor inunda mi alma y en mis versos gira como magia del más allá, inundando mi alma de un existir único y verdadero  donde no existe el mago azul de la mentira.

Inquietud


Inquietud porque el temor, la duda me acechan, de que mis poemas de mi mundo mágico desaparezcan insólitamente sin saber por qué.
Ellos emergen en un momento perfecto como el principio de mi vida, en tropeles avanzan, se entrecruzan, se deshilvanan, caen al vacío del papel en blanco con su destino: que lleguen a tus manos.
Inquietud, mis lágrimas errantes entre mis versos peregrinos que abren la puerta del amor entre la afanosa y perdurable angustia que como ala es canción y me estremece el alma al temer ser herida y lastimada.
Inquietud, por tus desdenes, la guardo clavada en mi espíritu como cruel espina perfumada, amante de la rosa.
La guardo cual amado tesoro, en mis desvelos cuando para mis líricos consuelos irradian desde lejos mis versos, tu alborada para llenar de palabras de amor, tu memoria.
Inquietud de amar que con versos y cantos será notoria por hacerlas nosotros la sublimación de nuestros anhelos.
No importa que se alargue nuestra espera, sin prisas viviremos en la gloria.
Inquietud fugaz y pasajera, quiero mirarte cara a cara, viéndonos en lo que somos, brotando desde las dichas cumplidas ayer, la dicha futura llamándonos y otra vez la vida se siente como un sueño trémulo entre pimpollos florecidos de alelíes, campanillas azules, rosas, amapolas, enredaderas de vida de un existir pleno.
Siente vibrar el amor dentro de mí, ¿Dónde se habrá guardado la estrella mía, mi cristal ambarino de centelleante color?
Inquietud de que tú, amor, no existas en mi vida y esta ternura que ciñe mis hombros, que entolda el oro de mi corazón me colme de pena.
¿Adónde buscaré el agua si sólo conozco el eco de la fuente?
La noche me niega su torso de aurora y voy extrañada, perdida, anonadada al mundo en que tú estás trocando el aire azul en búsqueda por el cielo donde estás tú, mi amado.
No queda mucho tiempo, todo cambia.
¿No sientes inmensas huestes de besos, de resistencias, de porvenir en las manos, de arrebatos y de calmas?
Inquietud de que perdamos el segundo fugaz de encontrarnos, porque allí, detrás de los besos, de las miradas, del gozo sin forma, están y seguros, nuestros mutuos sentimientos esperados, esperando, defendiendo en penumbra lo felizmente encontrado.

Compréndeme


Compréndeme, tú, el esquivo, el que hace piruetas danzarinas en el aire, soy en tu existir ya una nada ya que dentro de mi corazón surgen las palabras tan plenas de significado que desaparecen sin ser comprendidas porque es muy difícil recibir un poema con letras de néctar y miel y construir el amor con la mente.
Compréndeme, soy una mujer poeta que necesita ser amada, no me juzgues y sólo trata de escucharme porque si hoy muero dentro de mis letras, me voy con ellas.
Estoy pasando por un diferente sendero sin estar junto a ti, pero si me amas y estás a mi lado mis poemas tendrán dueño.
Seguiré escribiendo para ti porque te tengo encerrado dentro de mi mente.
Compréndeme,  la tristeza de que tú te alejaste es como una agonía del no existir y no quiero hacerte daño diciéndote ¡vete ya de mi vida! o trata como el aire con su brisa nueva sentirme en mi tonada de vida.
Compréndeme, con el tiempo no me olvidarás, tócame… yo soy la zarza que en tiempos de lluvia, quema, llámame…
Al escuchar tu voz mi alma reconocerás vencida en esta guerra, mírame.
Eres tú mi agua quieta, la turbulencia, calma y tempestad que al mismo tiempo me doblega, fórjame.
Compréndeme, siente en las palmas de tus manos, en los labios, mi cálida huella aún del tibio abrazo en el que dejamos de ser uno en dos.
Estamos al otro lado de los sueños que soñamos, a ese lado que se llama la vida que se cumplió.
Y ahora, de tanto haber realizado nuestro soñar, nuestro sueño está en dos cuerpos.
Compréndeme, la vida, si estamos juntos se siente como un sueño trémulo recién nacido.
Compréndeme, mi silencio torvo y gris, nace de sentir que estamos separados por rejas punzantes y dagas afiladas y por el viento, ahogándonos de luz el anverso de nuestro cielo.
Respóndeme a la armonía absorta que hallarás en mi alma antes de que el sol caiga, ayudándome a sobrevivir sin tu mirada encantada, ésa la que alivia mi espíritu cuando se aleja de ti.
Enséñame a escribir entre penumbras de amor al recorrer los misterios respirados juntos en quebradas y curvas.
Compréndeme,  mi fragilidad de mujer que como cristal suave se quebranta en ritmos al escuchar los latidos de la luna, cuando el viento se calma y solo se escucha mi voz, rogando que el deseo de tenerte, de acariciarte para ir de prisa en momentos de segundos a enredarme con el calor de tu luz en la aurora, en el fuego, en el verso.

jueves, 7 de marzo de 2013

Inquietud


Luz inesperada


Luz inesperada, las voces del mundo han levantado sus soles en el interminable laberinto de la tierra y nadie ha podido aún encontrar la esencialidad del existir porque habita en el invisible corazón de la eternidad.
Más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos, en los mares infinitos, se acuna la fuerza de las esperanzas agitando su melodía de fuegos, en las manos del arco iris.
Luz inesperada, corre libre donde habitan las sombras y en estos instantes el amor sueña en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros.
El amor con su luz inesperada, cae en cataratas silentes, día a día por las curvas sencillas del viento, desplazando su caudal de perfumes en el tiempo, sin más banderas que el acento claro de la paz.
El amor es el secreto de los siglos en receso y abraza en silencio nuestros mundos profundos y luminosos.
Luz inesperada, que ilumina la transparencia de nuestros sueños y hace serpentear nuestro camino de sombras traspasando con la profundidad insondable del océano como la claridad del Sol en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Luz inesperada, eres como una blanca llama en mi alma despierta que te espera siempre con la alegría de cielos infinitos, porque sólo por Amor peregrinamos juntos hacia la dicha divina e inmortal.
Luz inesperada, que derrama alegrías, dichas, entra dulcemente por almas dormidas, sacúdelas suavemente por las alas, agita como trigales grandes campos de esperanzas, haz que el amor como el nuestro ni este día, ni esta noche, se acaben nunca.
Luz inesperada,  da ilusión a las bandadas del porvenir en las manos de arrebatos y de calmas.
Milagro de la luz, la sombra nace pero choca en silencio contra las montañas, se desploma sin peso sobre el suelo desvelando a las tiernas hierbas delicadas, llegó el alba…
Luz inesperada, única, con música celestial en una breve brisa armoniosa entre arpas ancladas, violonchelos dormidos, oboes apagados.
El paisaje se ilumina, el Amor inunda el todo hasta el horizonte lejano creciente en un espacio sin frontera, ese amor ya sin ti, me amará siempre.
Luz inesperada, eres la emoción de la sorpresa, iluminaste nuestro mundo tan dorado que ni el sol se encendió en ese instante, diste a nuestro amor el despertar del gran besar nocturno.
¡Ya la luz! ¡Luz inesperada! Dejamos atrás lo sufrido y sólo se nos revela transparentemente lo gozado en un trémulo presentarse jubiloso. 

En armonía con el viento


En armonía con el viento, los dos creamos la más pura armonía de reflejos en raudas ondas que flotan en el aire como una canción de amor.
Mis lágrimas trepan por la lluvia y el sol y mis estrofas, mis palabras, son mis letras de papel.
Busco en el viento, poemas que involucren todo nuestro amor en cualquier rincón del mundo con el alma siempre colmada de un amor sincero y puro.
En armonía con el viento, nuestros corazones saben guardar en el tiempo todos nuestros secretos de cada momento vivido sin penas ni lamentos como raíces y puentes de la vida en crecimiento.
¡Qué gozo que no sean nunca iguales las cosas que son las mismas! ¡Toda, toda la vida es única! Si el vasto tiempo entero, río oscuro, se escapa por las manos nos deja prendas inmarcesibles llamadas días, horas, en que fuimos felices.
En armonía con el viento, nosotros los amantes, nos prometemos los siempres con almas y con bocas, seguros de no acabar el amor que sentimos, el que llega a tocar el techo de la eternidad.
Amor al viento, en armonía de susurros soy pasajera de tus sueños, tus abrazos son mis viajes sin retorno, una mirada, un gesto y se desarman las voluntades de mi cuerpo.
En armonía con el viento, canto las odas de mi existencia.
Una sonrisa, una palabra y mis versos se someten a tus besos.
Quiero alcanzarte en mi penumbra, quiero posarme en la dulzura de tu calma.
Soy amante del viento y en las altas llanuras de su éter, te busco en el rocío de agua que al amanecer me baña, navegando por mi cuerpo en silencio en una tarde de invierno.
Por las curvas sencillas del viento, desplazando su caudal de perfumes en el tiempo, en armonía con el rocío cósmico en los atardeceres espirituales abraza al son de canciones de amor nuestros mundos profundos y luminosos.
Quiero volar con el ritmo armonioso del viento, hacia ti, hacia las alturas del amor, quiero elevarme contigo más allá de las cumbres terrenales hasta el reino de la paz, donde nuestra dicha no pueda ser perturbada jamás, unidos por siempre en amor inmortal.
En armonía con el viento, viajan las nubes, las sacude con sus viajeras manos y nuestros corazones laten al unísono sobre nuestro silencio enamorado, zumbando entre los árboles, orquestal y divino, entre acordes de canciones, risas y  cantos, llevando la hojarasca marchita lejos, muy lejos como sustancia sin peso y fuegos inclinados.