Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 14 de marzo de 2013

Amor perdido


Amor perdido, ¡qué dolor!, ¿sabes? ¡Perder al amor!
Es como arrancarte el corazón en mil pedazos y toda la luz del alma.
El amor se lleva en lo hondo de la sangre, el sol que te compaña y te reviste, brazo en que te apoyas por el camino incierto del vivir, escudo que te resguarda el pecho de muertes o borrascas.
Amor perdido, ¡quiero llorar entre escombros!, nos separamos tú y yo en la cuesta para siempre.
¡Algo de mi luz en el polvo se ha perdido!
El miedo a no poder encontrarlo ahuyenta de los ojos las palomas del sueño entre clamores de lloros y penas, apurando en la breve llama la inmensidad del tiempo.
Amor perdido, ha de haber un portal sin cerrojos por donde podré entrar y como atisbando de a poco te buscaré entre la raíz de los quebrantos.
Otearé para estar otra vez contigo desde las colinas cercanas y veré el fulgor que tú irradias desde la lejanía y así secarás las fuentes de mi llanto.
Amor perdido, en la flor te recuerdo y amorosa te exalto, guardando en mis entrañas los bálsamos de tu amor y mi secreta lumbre que ilumina de a poco mi pecho cansado se refugia en el orillar del mar bajo las blancuras del astro.
Amor perdido, ¡que hundimiento del mundo!
Un gran horror a columnas quebradas, tiempos sin imágenes, cielos intemporales, entre estíos e inviernos.
Amor perdido se extinguieron las alegrías, las risas, las danzas, pero perduran las frases de amor, aquellas que te escribí con todo mi corazón.
Ahora, sin tenerte, todo va hacia atrás, la vida se va quitando frenéticamente horas, minutos, segundos de encima, destejiendo, galopando su curso del lento existir, queriendo borrar recuerdos, historias para hacer otra vez el anhelo de volver a empezar otra vez.
El futuro se llama ayer.
Ayer oculto, secreto, escondido entre verdes follajes, de esperanzas, hay que empezar otra vez, reconquistar la vida con toda el alma y todo el corazón detrás de aquellos otros ayeres conocidos.
¡Vamos hacia el mañana entre estrépitos besos, inventando las ruinas del mundo, de la mano tú y yo por entre campos florecidos de amapolas ondulantes!
Y ya no más amor perdido, amor encontrado entre tactos, abrazos, piel, entregándonos al palpitar de sentirnos juntos, sin caos ni penas, sólo luz y belleza del vivir.
Amor perdido, encontrado entre la luz del alba y las estrellas escondido, tendiéndonos las manos para coger las nubes, las flores, las alas, los mil sonidos del aire para existir flotantes en el puro vivir, salvados por milagro de no estar más juntos y así estrenar el beso, el amor, sin sufrimientos ni quebrantos.

Ensoñación

Ensoñación, me transporta a mundos de amores vividos en pleno existir del alma.
¿Dónde se esconden los sueños? ¿Están entre los duendes, las hadas, los gnomos, las mariposas transparentes, las crisálidas de seda, los brotes de flores de loto?
Ensoñación, canciones sonoras que flotan en el aire diáfano de un día especial, el Hoy, el día a día pleno de felicidad y amor a todos mis semejantes.
Sueños locos, descarriados, distraídos, que me conducen sin darme cuenta a momentos disímiles, escondidos en el orillar del mar.
Ensoñación, entre latires y palpitares la sangre vital corre a prisa por las venas del cuerpo llevando entretejidos los recuerdos de caricias no olvidadas.
¡Y, ay, cómo quisiera ser una alegría entre todas, una sola, la alegría con que te alegrarás tú!
Ensoñación, ¡cómo desearía ser un amor sólo, el amor del que tú te enamorases!
Veo declinar la tarde mientras voy caminando lento entre las sombras de las horas y la nebulosa de los recuerdos imborrables.
Ensoñación, ¡qué tenues los suspiros de la tarde!
¡Qué dulce es el bramar del océano!
Si parece le hace guiños a la luna y parece en su coloquio más humano.
Ensueño de un amor ilusionario que impele en nuestras almas la quimera, destellos como luces que se encienden en fulgores de firmamentos lejanos.
Ensoñación que nos conlleva a la viva caricia de la brisa, las flores de un color mas encendido, hay más risas y alegrías en el aire y se acaban las tristezas en olvido.
Ensoñación, me haces ascender la vigilia en mis ojos para recoger tu imagen amada y primigenia, haces nacer al son de mis deseos viola de amor, canciones puras, palabras de amor llevándome a la cima de los cielos con la tierra.
Ensoñación, plena de sueños de amor entre aires estremecidos de ternura y bajados de altísimas esferas, perdida me haces sentir por siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de tus ramas.
Ensoñación, colmada de verdes esperanzas que se nutre entre delicias y caricias naciendo de mi alma los poemas, las prosas, como jóvenes olivos recién brotados.
Ensoñación, secreto que veda tu figura crecida entre pinos y lloradas mas llena de amor con intención de amar de mis cantares y así alcanzar la cumbre de tu nombre.
Ensoñación que sacude las bases de mi sangre y hace aparecer tu nombre contra el cielo, amor, que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.

Pesares del ayer


Pesares del ayer vuelven a mis recuerdos cual de puerta pesada cuando gira sobre gonces de hierro enmohecido.
Anidaban en las grutas del olvido y ahora pregunto ¿por qué regresan en un sombrío torbellino?  Pesares del ayer renacieron en una mañana apenas comenzaba, áspera y fría cual musgosa bruta y ardieron en el cielo de esa aurora nubes de un rojo intenso como en un conjuro infernal, colmado de bramidos cayendo cual torrentes.
Pesares del ayer como nubes de borrasca me inundan con un ronco eco de dolores idos.
Todo aquello pasó pero aún en mi mente siento remordimientos por no haber sabido actuar con límites y dejar pasar al dolor por mis fronteras que debían protegerme.
Pesares del ayer, mi afligido pensamiento quiere ahuyentar las sombras de aquellos ayeres, de aquellos amores que en vano llegaron a mí.
Pesares del ayer,  recuerdos que deben irse al lugar secreto donde reina la paz y el silencio haciendo irse muy lejos a los tormentos imborrables y a las tristes agonías como son una mano fría dentro de mi pecho.
Quiero que todo lo pasado que provocó dolor se hunda en hondos precipicios palpitando en un viento ardiente como el que sopla en un gigante incendio.
Pesares del ayer, dejadme vivir desde el Hoy la vida en un continuo palpitar de alegrías, esperanzas, ilusiones sin llantos ni gemidos, plena de amores y deseos calmos.
Y poco a poco nacerán los versos, las frases, las prosas, entre perfumes de flores guarnecidas de pimpollos nuevos. Y entre risas y lloros en flor mis prosas volarán en las alas de mis sueños.
¡Versos! ¡Palabras de amor!, me hacen refugiarme en el mundo del olvido sin pesares del ayer, sólo estrofas entonadas como canción de vida.
Pesares del ayer, unos los hundo en el mar, otros cruzan por el éter para que beban luz en las estrellas y no regresen jamás a mis recuerdos que tan sólo quieren revivir los mejores instantes de felicidad de los ayeres de ayeres y en este Hoy dormitar en el silencio de la luna llena rodeada de luces brillantes de amores nuevos.  

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mensajes sin destino


Alba de amor


Alba de amor, la noche cuajada de estrellas envió desde todos sus astros la más pura armonía de reflejos como ofrenda nupcial a mi tálamo.
¡Cómo suena en mi alma la clara vibración pasional de mi amado, que se abrió todo en círculos inmensos donde anduvo mi amor de su brazo!
Alba de amor, la luz áurea va inundando nuestras almas y cuerpos, la ternura de todos los surcos se ha quedado enredada en mis pasos y los dulces instantes vividos siguen tenues en mi alma soñando.
La emoción que brotó de nuestras vidas ha tornado la ruta del alba y ahora vuela por todos los prados.
Ya la noche se fue, queda el velo que al recuerdo se enlaza apretado y nos mira en estrellas dormidas desde el cielo en nosotros rondando.
Alba de amor, ya la noche se fue y las nuevas emociones del alba se han atado.
Todo sabe a canciones y frutos.
Se ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos y hay mil pájaros vivos en mi alma de esta noche de amor entre cantos.
Quisiera guardar en secreto esta noche larga pero mi alma no puede alcanzar el silencio del poema sin palabras y saltan y juguetean entre mis labios los versos de amor como vibraciones íntimas.
Alba de amor, vivimos una noche colmada de sueños, lo saben nuestras almas más allá de las islas y más allá del sol.
El trópico, en sandalias de luz, prestó las alas y tu sueño y mi sueño se encendieron juntos.
Esta noche se ha ido, casi aurora, casi ronda de luna entre montañas, como una sensación de golondrinas al picar su ilusión en una rama.
Alba de amor, noche rasgada con claridades de esencias altas circundadas de emociones intensas y me surgen canciones con palabras y en mi pulso laten mis poemas andando trémula por los astros como si yo no fuese por la tierra.
Alba de amor, que noche de hojas suaves y de sombras, palpitante de aromas y gozos con cántico de vientos entre embelesos de luces mágicas.
Noche larga con cantares dulces y poemas, frases, prosas de amor que cruzan y se van a lo lejos a horizontes lejanos, vibrando con su eco las palabras temblorosas y ávidas que tú, mi amado, no me dejes ir de tu lado y me tengas abrazada como una cadena de flores perfumadas.

No me digas no


No me digas no.
(necesito sentirte a mi lado, desde allá muy lejos, la música mágica de los violines dibujan prodigios en el aire al sentirte llegar).
Quiéreme.
No me digas no.
(el tiempo es río que huye y perdida me siento al no estar entre tus brazos, desde que te fuiste mi alma está triste).
Quiéreme.
No me digas no.
(en claridades de luna y brizas de jardín elevo tu nombre por aires en vuelos y en oraciones dulces y melancólicas que antes no sabía brotan cada día de mi corazón enamorado palabras de amor).
Quiéreme.
No me digas no.
(en el fulgor de la alborada mis sueños susurran pensamientos invocándote siempre, quiero tenerte en mis mañanas como no te tuve en mis ayeres).
Quiéreme.
No me digas no.
(ven en mis noches de soledad, no me abandones, en silencio avanza pálido el dolor por no tenerte y ante él la esperanza deshoja una flor).
Quiéreme.
No me digas no.
(mis suspiros necesitan estar contigo, abrazada a ti, inmóvil, sólo mi profunda respiración moja el claro cristal de la quietud que nos une en un imperceptible chal de espuma).
Quiéreme.
No me digas no.
(mi alama clama por ti, ondea mi canto pleno de dulzuras y sueños y mis prosas, mis versos, parece que llegan de la azul inmensidad)
Quiéreme.
No me digas no.
(te busco y no logro hallarte, te siento en horizontes lejanos, pero te aguardo ya que presiento que el coro de las hadas del bosque te traerán a mí, porque ellas encuentran lo que nunca se logra hallar).
Quiéreme.
No me digas no.
(percibo la sombra de la ilusión y la sed de lo imposible como una braza llena de fiebres locas mi corazón atormentado y deseoso de gozo y placer).
Quiéreme.
No me digas no.
(riamos juntos en trémulos esplendores de amor, ven a mí y las liras de cristal sonoro tañarán las ondas de plata de las aguas quietas y volarán entre ritmos los aromas de dos almas que se aman).
Quiéreme.
No me digas no.
(tú eres y serás mi inspiración de mis poemas, de mis versos, de mis prosas, porque sólo tú llenas de armonías el viento y ardes como llama brillante en mi alma).
Quiéreme.
No me digas no.
Juntos viviremos amaneceres brillantes entre alegres cantares de frescas notas y en fantásticos pentagramas, plenos de dicha y luz crearemos nuestro nido entre un pasaje que canta y cantando nos cuenta sus misterios en un alado idioma sin palabras.

Renacer cada día


Renacer cada día, en un amor de éxtasis en noches encantadas sintiendo el mágico sentir de la vida donde el tiempo se escurre entre mis dedos.
Quiero sentir contigo las tormentas triunfales incorporándonos hasta los truenos y columpiándonos de sus hilos dorados.
Renacer cada día, ofreciendo mis más íntimos madrigales de amor a ti mi amado y llevándote por los misteriosos laberintos de mis sentimientos.
Mi tiempo de canto versado ha de seguir, entre mis prosas he guarnecido de auroras mi soledad, levantando mi voz con cuerdas de resonancia en mis manos.
Renacer cada día, evocando odas y caminando por líneas de pasión entre mayúsculas de libertad.
Amo la naturaleza junto a ti, buscando su calor la solitaria gota de rocío en el pétalo de una perfumada flor, y al fondo de los profundos océanos astrales en pos de la potente luz que exigen nuestros espíritus abrigando ilusiones en las noches de euforia plasmando los sueños en hojas sueltas, flotantes, que el viento agita y te las lleva a tus manos.
Renacer cada día en poemas que envueltos en su crisálida aspirante al vuelo, en su gozoso existir nos une entre frases de amor que van brotando florecidas.
Renacer cada día contigo a mi lado, tú estás en cada espacio de mi esencia.
Si respiro tus sueños despierto en tus pensamientos.
Soy la que ya no vive si no estás tú a su lado.
El amor surge en cada amanecer espera renacer cada día llenando mi alma de amor.
En cada palabra, en cada frase de amor, expreso lo que siento en mis horas solitarias en las que no dejo de pensarte.
Clamo por ti mi amado amante, tú eres la luz de mi esperanza y tú mirar me enciende y me arrebata.
Renacer cada día, evoco tu presencia y mi alma ansiosa en melodías te envía como mensajes letras de amor por todo lo que por ti siento, brotan entre suspiros nostálgicos donde se esconden las prosas que tú inspiraste, mi numen, el único y verdadero en mi vida.
Renacer cada día, sin rendirnos jamás y en volandas en un equilibrio estremecido, en un puro silencio  nuestro existir en una gran pausa entre vida y muerte es la gran fascinación que crea el escenario de un gran amor.
¡Qué mágico milagro de nuestro destino que nos estremece en este vivir gozoso!

martes, 12 de marzo de 2013

Te llevaré conmigo


Contigo soy feliz


Contigo soy feliz
(sueño día y noche con estar a tu lado y en mi duermevela busco tu alma clara y abierta por caminos anchos y altos muros para guardarlo, escondida sólo para mí).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(siempre me pregunto dónde estás, si tú no estás ausente te siento conmigo, veo tu cuerpo alto que se termina voz como en humo la llama, en el aire impalpable).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(me inspiras tropeles de versos que abren las alas y vuelan levantando un tembloroso remolino de cadencias que nacen de mi amor por ti, son frases nobles, cláusulas marmóreas, blancas que lentas pasan al pensar en ti).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(el silencio nos une, el hondo que nos hace llegar a lo profundo en nuestras almas quebrando surtidores delicados, en la tierra de lluvia recién mojada llamándonos con su húmeda voz desde un mundo muy remoto a otro mundo muy lejano siempre unidos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(cada amanecer flores acaban en rimas, versos que empezaron tallos hasta el jardín más quedo va floreciendo por el amor insólito que acomete por los altos riscos azules del aire).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(te siento tan cierto y mío, seguro que hoy, que aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere tu abrazo, se gastarán tus caricias en días y noches blandas y poco a poco te voy queriendo más, amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(en nuestro lenguaje sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil de la luna, nos unimos y nuestras voces tiemblan plenas de ansiedad y muchas veces, misteriosas frases de amor vuelan como visiones que se ocultan al llegar la aurora).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(sin querer, te quiero, el estar juntos… tiene saber a poco, siempre que estoy a tu lado cada día quiero más de ti, eres mi silencio azul en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas a las aguas turbulentas y profundas que inundan nuestras almas).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(nuestro paso armonioso nos lleva en plena noche por el campo abierto. Los astros nos observan con tenue empeño y las lomas echadas de bruces nos miran en silencio).
Juntos somos uno, aspiramos la calma que nos une, con perfume a trébol mientras se alborozan todos nuestros recuerdos de nuestra vida juntos y la luz nos ilumina de puntillas, en el alba lanzándonos a las nubes para amarnos siempre como voces.

Siempre


Siempre seré tuya en cuerpo y alma, huyendo de los pesares, dolores, resquemores, me voy contigo por la vida, depositándome toda en ti.
Siempre será horizontal mi silencio que va a llenarse todo porque unos labios, los tuyos se abren suavemente en los míos.
Y fuiste voz al fin, tan hermosa que puede confundirse con miradas.
Voz nunca servidora de lengua alguna, ni de sus palabras, sólo son los teclados donde tocas tu eterna melodía.
Siempre tu voz, queda desnuda porque es para mi inolvidable, ha sido tu primera manera de entrar en mí, tu entrada por mi alma como brisa todopoderosa.
Siempre te amaré, aún flotando en suave y rítmico andar en movimiento bajo el fanal errante de la luna confidente de nuestro mutuo amor, pleno de goces y placeres.
Siempre escribiré prosas, versos, palabras donde el Amor impera, sueño el verso y soy feliz, vertiéndolo en páginas al vuelo, se agitan y rápidos se dispersan, se entrelazan, se entrecruzan como musicales flechas en el firmamento.
Siempre cantaré con estruendo de gloria al amor que me inunda como un mar estallando en mí por doquier de mi cuerpo, vítores y clamores entonando fiestas en dúos de color entre crujidos de notas augurales.
Más gozo en mi alegría, más luz en tu esplendor.
Siempre te recordaré por estar tallado en mi corazón y hacer saltar nubes de fuego y huracanes en mi cuerpo vibrante y deseoso de ti en cada momento que te pienso.
Siempre existirá una primavera en mi alma al estar a tu lado plena de caudales de gozo con los ojos cerrados de luceros con tu cantar nocturno con el que me brizas y me entrego a tu eterno cántico, por gracia tuya, ya no soy silencio.
Siempre al escuchar la lluvia, seré tuya, cuando la tormenta avance rodeada de negros nubarrones y el viento silbe más agudo, entre truenos errantes y tropeles de relámpagos, mi deseo por ti será más fuerte y mi cuerpo palpitará ansioso de tu espera.
Mi corazón te siente llegar, una onda de fuego arde en mi espíritu, llenando los espacios infinitos.
Siempre te amaré, en loca algarabía, aún oponiéndose a la simetría de la versificación, yo te buscaré con mis prosas, mis palabras, mis ideas, como una mariposa que sobre el rosal se posa y proclama en el rosal el triunfo del capullo de la rosa.
Siempre veneraré la poesía como una visión que me traspasa el alma, entre prosas y versos te amaré, seré tuya en cada monosílabo, en cada letra, las quiero por ingenuas, por volátiles, por audaces y cuando se asoman algunas de las estrofas, mi corazón late y palpita más a prisa porque las escribí siguiendo fielmente tu dictado.
Siempre mis versos llevarán todas mis ilusiones volando como insectos de luz en sus canciones.
Yo sé que en sus anhelos estás siempre tu presente, hay horizontes para los mundos y los cielos y sus alas sobre mi sien flotaron, yo sé lo que sintieron, yo sé lo que soñaron, siempre estar junto a ti mi amado.

Déjame


Déjame vivir como yo quiero, libre, en volandas al viento, danzando entre arabescos de colores y sentimientos íntimos.
Quiero una vida plena de armonías de flotantes alas.
¡Ven conmigo a comulgar el Amor único y verdadero!
Déjame amarte en silencio, entre suspiros entrecortados, entre gemires de placer y gozo, entre ecos halagadores de la eterna música de la Tierra Prometida, ritmo sin fin de la sagrada unión de dos seres que se aman.
Déjame soñar con nuevos amaneceres juntos, frente al mar y al horizonte límpido y diáfano entre besos áridos por la sal que florecen desde los rincones del alma.
Los pesares del ayer y los fantasmas de la duda se han escondido, lejos, en el infinito ocaso porque nubes de calma dan fuerza a nuestro amor.
Déjame gozar plenamente y serenamente de una vida plácida a tu lado, no cercenada por pesares ni heridas, sólo, tan sólo, plena en un oasis de júbilos y alegrías como cascadas de aguas estruendosas y brillantes.
Déjame seguir mi manso camino perfumado con el gris de tus ojos que son aromo en flor.
Me siento como un azahar del naranjal en flor, purificada y virgen.
Tus labios son para mí una flor, su perfume es mi dicha, su presencia mi tenaz redención.
Déjame ser una flecha alada que dispara el arco piadoso de la vida, ser Cupido para ti con una espada en cuyo filo duerme el amor.
Déjame llorar con lágrimas de sal, brumosas, calmas que enciendan tu noche procaz con música blanca en plenilunio.
Ser como una madreselva, beso de plata con esmeraldas para ti.
Déjame encender velas de colores donde el viento sacude la negra soledad ya ida e iluminar tu rostro, tu cuerpo que acariciaré como el pétalo de la sombra y sentir caer la lluvia donde los dos vivimos la eternidad del gozo y del placer.
Déjame prevenir el mañana donde no existan culpas ni se acepten dudas, donde no se enferme el silencio y el deseo se encienda sin saber, en tan solo un instante.
Déjame descansar junto a ti, amurallados en un resplandor estático de paz y quietud, sin pasos y sin alas, solos tú y yo, sobre el espacio blanco de los días huyendo de ruidos y sombras.
Déjame estar frente a ti, besar tu boca con mis manos sobre tu pecho, envuelta en la gracia divina de sentir tu calor, negándome a las telas, en nuestra desnudez total.
La dicha está segura ahí, a tu lado, eres el elegido, como el agua más clara, más perfecta, en la mínima esfera de la gota que no en infinitudes de océano.
Déjame ser yo, tu amante, totalmente tuya.

lunes, 11 de marzo de 2013

Quisiera que estés presente


Reencuentro con mi vida


Reencuentro con mi vida, poco a poco te vas acercando a mí y mi vida renace, una y otra vez.
En mis noches oscuras de silencio, deseo tenerte junto a mí, para sentir, aunque sea de lejos, el dulce néctar que tienen tus besos con sabor a miel.
Te quiero junto a mi, no rompas el volumen de tus besos en la puerta del viento en su armonía.
Reencuentro con mi vida, al sentir el sabor a ti y ahí estás, rezagando mi camino, ancla de oro y cadena de mis anhelos, piel que adorna el pulso de mis ojos, cruz que agrieta en trozos acrisolados las nubes contra el cielo.
Reencuentro con mi vida como agua lenta, sí pausada, sí cantada, se allega por tus manos a mi pecho.
¡Oh río sin espumas, tan bravío que moja las veredas de mi cielo!
Mientras las estrellas ríen y guiñan, mis suspiros se vuelven entrecortados y estremecidos desde el fondo de mi alma, cuando tú, deliciosamente me acaricias y no me dejas ir de tu lado.
Reencuentro con mi vida, esta mujer poeta, en la noche y en tu hora, rodeada por las tinieblas del ocaso, vibra y tiembla pensando en ti.
Escribiendo prosas poéticas colmadas de amor y al extinguirse el último, sagrado, son de la campana, levántanse desde el fondo del alma las visiones de ayeres olvidados, poblados de sombras en el ambiente pasado.
Reencuentro con mi vida, hoy pensando en ti, en el verdadero amor duermo más profundamente sin que el sueño de la mentira me consuma.
Reencuentro con mi vida, te tengo a mi lado como mi guía, mi protección, mi cayado, mi amante ideal y después de tanto andar, atisbando entre las nieblas vespertinas, no perderé el camino por la ilusión de dejar de verte.
¡En verde valle umbrío aún estamos juntos!
¡Qué collados nos amparan y ocultan!
¡Qué ramas sumergidas en niebla y cielo nos protegen y cubren nuestro nido!
Reencuentro con mi vida, cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras y se duermen las aves y las flores, estoy contigo, amado mío y resurgen los sentimientos en grupos de ternuras, delicias, besos, caricias.
¡Cuánta esperanza! irradia aún desde las sombras el reencontrarnos otra vez y caminar juntos, manos entrelazadas, pies juntos y desnudos por la senda de ésta, la vida nuestra siguiendo unidos el ideal que en breves instantes tan sólo se alcanza.
Reencuentro con mi vida, hoy ya juntos se apartan temerosas como evitando el borde de un abismo las promesas no cumplidas, teniendo ambos la ilusión como guía.
Eres mi santa inspiración, yo tan sólo tu mujer poeta pero juntos hallamos la fuente bullidora del Amor que desciendo por diáfanas escalas en un lenguaje sonoro en el silencio azul de las etéreas alas.

Luz en las tinieblas


Luz en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de amor.
Necesito la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!, entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros y oscuros su canto de amor.
Luz en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se asoma entre los acantilados oscuros.
Las nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más allá.
Luz en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño alado no girará en mis versos.
Sólo aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no me conduzca a una realidad abrumadora. 

La música de mi alma


La música de mi alma trasciende hacia el infinito con sones melódicos y dulces, plenos de sentimientos de amor.
Va a impregnarse a mi corazón haciéndome sentir temblor de balada como voz que nunca se cansa.
La música de mi alma es tu nombre recogido en mi boca, es color en el viento, es tan leve en extensión que sufre el labio al amparar su son en un breve tiempo.
Mueve el viento su lengua sosegada, el monte su verdor sangra en su espesura al oírse la música de mi alma.
La música de mi alma son los signos de tu voz que me reclaman, despiertan mi ternura y mi requiebro.
La música de mi alma se recuesta en el aire alado de los vuelos, sobre el linde sonoro de tu pecho.
¡Oh el blando corazón que yo apetezco que llora y llorando me desvelo!
La música de mi alma mueve tus distancias como alas batientes por detrás de mis mejillas, el color de tu tez, allende el ojo, fatiga el  corazón y mi respiro.
La música de mi alma hace soñar tus manos por mis manos, sol desmayado y musgo despertado y el calor de mis pupilas ahonda la trabazón de tus abrazos.
La música de mi alma va como alas en el aire que ajusta como un arco mis deseos y del puente que tiendes con tus flechas bajan sombras de amor intenso a nuestro suelo.
Ella custodia el hechizo de tu sueño, mis manos, angustiándose en el aire por mi largo alumbrar del movimiento.
La música de mi alma divide en luz el zócalo del viento, el aire se serena al escucharla, nace desde mi corazón estremecido y torna el río aljófar de la mar a los roquedales, dorada abeja en aires de alelíes, la miel de mis labios te buscan y te besan.
La música de mi alma, sube en notas, en número concorde a tu pecho y es mi regalo para ti, amado.
Mira, una viola celeste cruza el cielo y armoniza su son con mi cantar que ya es nuestro, por mi música nos amamos y nuestro amor riza el viento y mueve el follaje.
La música de mi alma te busca siempre desde el amanecer hasta el fresco temblor del rocío y así te la hago llegar para que te sientas perdido para siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de mis ramas y que veas mi fuego que en los fuegos arde.
Sacúdanse las notas de mi música para que aparezca tu nombre contra el cielo, amor, que desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Relación incierta


Las calles del miedo


Las calles del miedo, esas, las oscuras y escondidas entre resquicios de mi alma de experiencias dolorosas vividas en el pasado de ayeres.
De ellas no sabía salir, eran laberintos intrincados, tenebrosos, desolados, me sentía zarandeada, engañada, en una red de mentiras y falsedades sin fin.
Te amaba más allá de esta vida, eras mi faro, mi luz, mi existir todo y cuando tú derrumbaste, con un golpe tajante y frío ese castillo de cristal que juntos habíamos construido, mi mundo se derrumbó en pedazos, desperdigados por los nortes, sures, estes, oestes, detrás del sol casi negro y de la luna amarilla con reflejos de espejos.
Me dejaste en las soledades del temor y pesares con el espíritu desdoblado como telas de tisú rojizas y llameantes.
Las calles del miedo, imperecederas, encubiertas, atadas con lazos invisibles para que se las lleve el viento huracanado y las arremoline en abismos profundos del olvido, en cuevas jamás encontradas, nunca más.
¿Qué he hecho yo para merecer la desgracia de no ser amada por el ser que en algún instante de ese pasado me amó con desesperación?
La vida me plantea esquinas, rincones, vueltas, giros inesperados frente a los cuales no supe ni pude estar preparada.
Las calles del miedo que desde las penumbras me acosan, me sumergen en vahídos y mareos danzantes con sones de trompetas de submundos que me hacen emerger inmóvil y estática como estatua cubierta de flores marchitas y enredaderas secas.
Las calles del miedo que atraviesan en breves instantes este hoy que vivimos con ellas como muros del tiempo, recordados a veces, olvidados otras, pero siempre dentro de nuestro pasado como experiencias vividas que nos elevó a vibrar en la sensibilidad del llanto, de la queja, del lamento.
En este hoy las recorro en puntillas, sin pies en la tierra, volando con alas rotas que se mueven hacia este mundo más feliz en el que vuelca mi todo en poemas, prosas, versos, porque la vida me está despertando nuevamente al amor de vivir, de volver a ser yo otra vez, conmigo misma, a quererme y a querer al mundo que me rodea.
Ahora estoy absolutamente enamorada de la vida, piso fuerte y con mis totales sentimientos la tierra me acoge en todo su esplendor y brillo.
Vivo, vibro, danzo, canto, escribo con todo mi amor, ya las calles del miedo desaparecieron en la nada de mis pensamientos, no dejando huellas de heridas ni dolores.
Ellas me condujeron a ser lo que soy hoy, una mujer poeta colmada de amor.

Soñando sueños


Soñando sueños, soy esa agua enamorada del azul de tu cielo. Llegan del río los desvelos, dormir no puedo en lo alto de tu morada porque al mirar el brillo opaco del océano cercano, te sueño dormida y amanece entre mi cuerpo tú mirada y te hago más mío.
He soñado y sueño atrapar en mis manos al viento, retener en su cuenco las arenas del mar y del desierto.
Retenerte con mi voz, con un beso.
He soñado y aún sueño con un mundo perfecto. Utopías que tejo y destejo al voltear la mirada contemplando cómo cada mañana anochece, otro día sin ti.
Soñando sueños en la cálida pasión que se entrega en ese beso que llega y que nos acerca más.
Nunca dejes de soñar, abre tus alas y vuela que los sueños te han de llevar hasta donde tú quieras llegar.
¡Sueña, ama y sueña! Y no dejes de soñar, ¡jamás! No prevengas caer en el olvido, deja que tu mente vuele alto, de sueños se llena la vida manteniendo el sabor de vivir.
Allí está tu sueño, aún velado, allí está, solitario y discreto.
No quieras despertar, quédate quieto, oye sólo la voz del otro lado, si ronda por allí, tú lo has traído.
Mas te irás donde él te haya llevado por el humo de las horas diluido.
Alguien espera allí donde hayas ido.
Te verás como nunca revelado.
Eres tú quien espera, allí, dormido.
¡Cómo dejar de soñar! Es el alimento de mi verbo, es el reposo de mis letras… Es la melodía de mis cantos, son esos sueños de los que hago poesía, en respiros y sueños he compuesto prosas, versos, la cuenta la he perdido, ellos son la vida de mi vida, nunca dejaré de soñar ya que estaría vacía, sin colores, sin amor, caería en un profundo laberinto sin salida.
Soñando sueños, son mis suspiros cuando canto, cuando escribo y disfruto mis sueños cuan imagen de la vida, son luces de esplendor, son colores del arco iris, son amores, tan sublimes e inolvidables que, en un ir y venir la inspiración crece más y me llevan a plasmar mis prosas en el infinito.
Soñando sueños, sueños de luz y de dicha, mis anhelos te llegarán en dulces sosiegos, nunca dejes de soñar porque los sueños son realidades del alma, se sienten y se presienten y muchas veces se hacen realidad.
Nunca dejo de soñar por el amor y la esperanza porque si lo hiciera cual flecha sin blanco nos perderíamos en el oscuro espacio de una noche fría y vacía.
Nunca dejes de soñar, el soñar es ilusión viva, la ilusión mantiene la alegría, la alegría aumenta la visión, la visión fortalece los sentidos, los sentidos se estimulan al soñar.
Soñar… soñar… soñar…
Soñando sueños, te recuerdo siempre, amado mío y te siento dentro de mí en las sombras de mi cuerpo y en las noches del éter.
Y así, contigo a mi lado, te sueño, me elevo en el aire, disipando para siempre las neblinas que envolvían tristemente mi alma.  

Mi verso es un gemido


Mi verso de amor es un gemido, callado, que jamás se queja y en las madrugadas, entre tinieblas y fríos llegan hasta el papel donde se vierte la ilusión de una estrofa perfumada.
Es para ti, mi numen  mi amado por siempre, te escribo con todo el amor de mi alma taciturna que como música olvidada tiene azul resignación y lo da todo sin pedir nada.
Mi verso es un gemido, dulce, umbrío, levanta mis quebrantos, sin arrebatos y sin ruidos que espera que tu duermas para decírtelo con ternura al son de mis suspiros cadenciosos.
Es el verso que se agita y rápido se despierta como eco de un estampido de una flecha musical que arrebolada se estrella en tu corazón amado.
Mi verso es un gemido, moja sus alas en la transparente esfera de la gota de rocío en la que, absorto, contempla la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.
Cada estrofa gime y canta y suelta su perfume como la flor recién nacida en los atardeceres bajo el canto de tus besos y en la danza de tus brazos.
Mi verso es un gemido, blanco y puro que alimenta mi espíritu y mi sed  se nutre de tu presencia aún a pesar de la distancia que a veces nos aleja.
Mis áureas palabras, mis letras impredecibles, mis estrofas que nacen de mi alma van hacia las nubes para flotar en ellas, iluminadas por luces de estrellas.
¡Versos! ¡Prosas! Con ímpetu alado al ideal ascended y en las estrofas verted todo el amor escondido en mi espíritu, mente y cuerpo, por ti, amado.
Yo mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el medido esplendor de tu alabastro y una hiedra de amor caerá sobre mi pecho.
Mi verso es un gemido, un no tocar el río, apenas aire, el blando discurrir de tu mirada.
¡Qué dicha sin sonrojo la que corre por mis venas, entre las lágrimas que buscan mi pecho!
Amor callado, en un silencio silente escribo para ti, con un clamor de queja y lamento por no tenerte a mi lado.
Mi verso es un gemido, escribo y sollozo a solas, entre suspiros y plañideras clamo ¡Ven a mí! ¡Te espero!
Quiero versos sin lamentos, todos para ti, para entrar más adentro en la espesura, desgarrando mis naves de amor sobre la playa y así, te dí el sellado de mi gracia y tú la cifra de tu nombre.
Mi verso es un gemido, ahora más calmo, sosegado, no hay más tristezas en nuestro aire que nos sigue y canto y mi mano fuerza el hombro de la noche porque vuelvan tus labios a los míos.