Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


lunes, 10 de junio de 2013

Seré tu oasis

Seré tu oasis, tu remanso, tu alivio, entre árboles llenos de nidos, soñando en remansos dormidos, en lechos de algas y flores.
Iré contigo a aquel mundo perdido donde hubo tanto canto, soy feliz en ser tu oasis, por el verde tierno que nos rodea, en esas hojas nuevas, suelta la flor su perfume más si una frase la inspira.
Seré tu refugio, tu ansiado nido, seré tus versos, el tesoro conquistado en la isla encantada, lejos del mundanal ruido.
Seré tu oasis, ven hacia mí! soy feliz en tu luz enajenada, huyo de mi y entro en ella y me envuelve tu dorada dulzura.
Lánguidas miradas en los rayos de la luna, resbalando una a una entre ramaje dormido mientras un silencio majestuoso nos envuelve y nos lleva a escuchar notas calladas, bajas.
En voz baja y al oído conversan  con la laguna cerca de donde tú y yo reposamos en un plácido y feliz momento.
Seré tu oasis, seré tu paz, todo vive en reposo, todo en calma, la claridad triunfa y desde el alto sol cuanto más orlar más vibra, goza.
Con inocente ritmo todo el paisaje canta y nos cuenta sus misterios en un alado idioma sin palabras, como regalo de gracia.
Seré tu oasis y por las noches, vírgenes de estrellas, nos conducen en lentas caravanas en policromos paisajes, granos de arena que brillan con centellas de plata.
Seré tu oasis, frases nobles y sinceras, cláusulas níveas, lentas pasan, versos de celestes temas a lo lejos se escuchan y la escritura que llega ya se fue, rápida, indescifrable, la que con plumas veloces sobre otras se precipitan y se borran las ya escritas por otros astros, en el paisaje lo esbozado por los galas la tórtola lo arrebata.
En las hojas de la mañana nunca me canso de llenarlas de los siglos de poemas.
Seré tu oasis, en la fuente de agua en medio de los arenales, de melodías nos inunda con música de arpas que nos dan ilusiones ópticas, espejismos que con trémulos desafíos nos hacen vibrar ¡qué milagro!
Estamos tan lejos y tan cerca, ávidos esperando la suave brisa por lugares habitados en medio de los áridos y desérticos terrenos.
Seré tu oasis, tu descanso, estación detenida allí en el camino de la vida, estremecidos de placer de estar juntos en este puro silencio, en este espacio detenido en el tiempo creando en su entorno ondas de calma.

Secretos íntimos

Secretos íntimos, inconfesables, guardados, cautivadores, misteriosos, que hacen tintinear el alma haciendo que la opción creativa continúe y las palabras de amor fluyan sin itinerarios ni orden al papel para lograr poemas plenos de descubrimientos y sentimientos níveos.
Secretos íntimos escondidos en lugares estrechos, angostos, de nuestro interior, zona a la que sólo tú el elegido llega para comprenderlos, suavizarlos, entregándoles amor para que no sofoquen el alma de tu amada.
Secretos íntimos, ocultos que se deslizan en la intimidad de mi ser, esperando que tú los encuentres y con tu amor puro y pleno me lleves hasta el paraíso.
Secretos íntimos, inocentes, sencillos, inquietos a veces, construyen una valla rodeando el alma con algunos resquicios por donde pases tú para ser vividos juntos como ensueños inagotables, haciéndonos sentir el sonido de la vida.
Secretos íntimos que no son de uno solo, son de dos, tuyos y míos para llegar juntos a un gozoso futuro, vivir amando en la danza incomparable de un ensueño que sueña despierto en un toque divino.
Secretos íntimos, cuidémoslos, son nuestros, sólo nuestros, que nos llevan a lo Inmenso, vamos a fuerza de amarnos, ir de la mano entre nuestros secretos íntimos.
Y ya siento tactos, entre abrazos, tu piel, que me entrega el retorno al palpitar primero, a la luz total contigo a mi lado.

Prefiero la noche

Prefiero la noche, son las horas en las que amustian las nubes vespertinas, sobre la azul altura del vasto firmamento.
Asómanse los astros, cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora, en las que entre la voz lejana de la campana que con lentitud las notas del Ángelus desgrana, a mis hojas en blanco los versos de amor anidados en mi corazón se vuelcan sin cesar, con prisa para que no sean olvidados.
Prefiero la noche, porque mi fantasía con audacia inquieta sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!, en la nocturna soledad secreta.
Muchas veces, misteriosa poesía, frases de amor dolido, manchan mis páginas albas en el tedio de las noches acíbaras y vuelan por todas mis visiones de armonía que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero la noche, en ella te busca mi cansada fantasía y mis sueños se tienden como aves raras cuyas alas exploran hasta horizontes lejanos y oscuros tanteando tu imagen, la única imborrable, para mí por siempre.
Como solitaria misteriosa, vago volando bajo el cielo y sobre el mar en la noche profunda y estrellada, tratando de percibir tu figura que añoro y tu dulcísimo firmamento y en instantes como un sueño que se esfuma creo entreverla en un revuelo de la espuma o en los astros del Universo.
Prefiero la noche, porque la Luna me acompaña con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr a regiones ignotas apareciendo en el pentagrama vacío de mi alma las notas que buscaba y no encontraba y que inútilmente yo clamaba para inundarla de amor como en un agitado río entre tupido follaje.
Prefiero la noche, con la Luna como nota errante que parece que extravió su cantar pero aún así con su luz agonizante sigo, en mi perenne búsqueda de aquel a quien no puedo hallar, mi ideal no encontrado.
Prefiero la noche, porque mis versos me aroman el alma y los busco en los sones de liras que van brotando entre pasos de visiones que conmigo los van buscando.
En algunos momentos no responden, no aparecen en ningún lugar de mi mundo interno y entonces me inquieto.
¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía, nuestra, ven con el viento, las brisas, los astros del firmamento.
Prefiero la noche, quedarme un instante suspendida en lo Eterno e ir como el viento, nómade del existir transitando por la expansión del Universo.

domingo, 9 de junio de 2013

Espero y desespero


Beso de tu corazón

A la distancia, bien lejos, en lo profundo del mundo, alguien muy despacio dijo: “Beso tu corazón...”.  Palabras breves, suaves, tenues, de amor.
!Qué dicha que llegaran a sus destino desde la infinita lejanía! A su ángel de inspiración, sin disimulos, sin artilugios, sin engaños.
Beso tu corazón: gotas de agua en un suelo sediento de amor.
Despacio, sin apuros, llegaron sin oírse, latiendo sus pasos, en todas esas vagas sombras de ecos, para colmar la necesidad de sentirse amada.
!Cómo me dejas que te piense! Pensar en tí colma todas mis tristezas. Siento cómo te das a mi memoria, como te rindes al pensar en mí, tu gran consentimiento en la distancia.
Y más que consentir más que nada me ayudas, vienes a mitigar mi soledad. Me haces señas, con delicadas palabras.
Desde allá que piensas en mi. Estoy pensando, es de noche en el día que harás allá donde esta boche es de día.
¿Por qué pregunto donde estás, si tú no estás ausente? Me bendices más allá del milagro y deseas nuestros momentos y entonces... nosotros.
Aunque no nos veamos, juntos nos miramos nosotros los dos.
Reclinado en mi vida, atisbas despacio mi alma entera y yo te encierro como el vuelo del ave encierra el aire suyo preferido. Luz de ilusión, ¡Bendita seas!
Júbilo de encontrarnos algún día en la vida.

Tropiezos del corazón

Tropiezos del corazón, ¡cuántos pesares causan!, vacilo en mis sentimientos, detenida en el grave concierto del otoño, escuchando como los violines y las arpas agitan un mar de hojas rojizas, amarillentas.
Tropiezos del corazón, traspié, por primera vez lloré al haber arrebatado tu rostro al deseo creciente de mi alma por querer mirarme en tus ojos y no encontrarte.
Después del letargo imprevisto que arrastró en sus alas minutos y horas, ahora lejanas y frías, conservo en mis labios tu nombre esperando que nazca de tu rostro el verde que refresque mis sentidos y tú confundido y ausente ignoras mi suplicio clamando por tí.
Tropiezos del corazón, caí en un pozo sin fondo, te añoro y te extraño, no has venido a despertar mi alma sumergida en sombras sin luces, ni rumbos.
Si pudiera gritar mil palabras serían testamento para repetir libres de mentiras y falsedades el amor que por ti siento.
Ajusto sobre un arco mis deseos y del puente que tiendo con mis flechas bajan lamentos de amor a nuestro suelo.
Tropiezo del corazón que hacen tambalear mis ilusiones y mi alma entera, apagando las estrellas de mi cielo convirtiendo mis sueños en tropeles de fantasmas tétricos que me envuelven con sus mantos oscuros de la noche llevándome por ríos inagotables de tristeza formados por las lágrimas que brotan de lo profundo de mis sentimientos.
Tropiezos del corazón, por los mares del silencio siento que crece la luna desde adentro y que como cisnes de humo flotan los recuerdos y los pensamientos en las redes sutiles de mi sueños.
¡Tu presencia se diluye a lo largo de mi barca!
¡Tú no estás! ¡Entre las tranquilas sombras ya no te pienso!
En duras alamedas de cristales padece el corazón un miedo tibio y pasa lentamente entre mis dedos la luz quemada de tus ojos negros.
Tropiezos del corazón, el desliz de mi mente cuando duermo me hace llegar al valle de tus sueños y me mueve la distancia como alas en las grietas de mi piel que vence el tiempo.
Y tu alma y mi alma se pierden en la niebla lejana del recuerdo.
Tus caricias imaginadas brotan lentas por el mapa de mi cuerpo.
¡Qué haces alma tropezando en caídas sin regreso, que no ves las celadas que me aguardan!
Tú y yo somos agua pasada que mojan las veredas  de mi vida. 

Luz en las tinieblas

Luz en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de amor.
Necesito la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!, entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros y oscuros su canto de amor.
Luz en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se asoma entre los acantilados oscuros.
Las nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más allá.
Luz en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño alado no girará en mis versos.
Sólo aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no me conduzca a una realidad abrumadora. 

sábado, 8 de junio de 2013

Tal vez


Néctares y efluvios

Néctares y efluvios que llegan a inundar de maravillosos colores mi mirada, la de los ojos inquietos y hienden el aire con aromas tiernos de deseos ansiosos de degustar con amor su mezcla de sabores, olores, pinturas de rojos, amarillos, verdes que entre brillantes compuestos se unen para crear la belleza perfecta de la creación.
Como tejidos por manos aladas colmadas de tesoros, misterios y luces que como débiles rayos de sol son para mi amado como rosas y lirios sembrados para su deleite y goce.
¡Oh! tus labios se endulzan con la miel y la canela y el aroma de la menta nos envuelven como copos de delicias jamás imaginadas.
Néctares y efluvios nos llegan porque nos amamos y vivimos en el sol de nuestros ojos novios, como el sol del verano, del goce perfecto y entre almíbares de agua de rosas o de azahar, entre el zumaque y las nueces, manzanas y limones, nuestro amor crece y sentimos en nuestra piel el rocío dulce de pasas y piñones que nos hacen abrazarnos y besarnos en una total plenitud.
Néctares y efluvios del comino, del cilantro, la pimienta, la cúrcuma amarillo naranja, el azafrán de color vivo, nos atrapan en aromas de intenso poder que nos hacen vibrar como ímpetus únicos este amor cobijado y total.
Y el dulce sabor de la vainilla, del pistacho, del sésamo, del azúcar, nos hacen desear arrumacos, besos en la frente, abrazos ligeros y tiernos a la vez.
Néctar de albaricoques, dulces de color suave, pistachos finos que como red nos hechizan en una macedonia de colores con agua de azar o agua de flor de rosa y en este gran taller del gozo, detrás de la luz incierta, llegan a nosotros tibias por los ríos las nieves de la lejanía para unirnos como corriendo en crestas de amor con espumas deslumbrantes que rutilan por el agua con júbilos y festejos.
Néctares y efluvios que hacen una plena consumación de nuestro amor entre jugos de uva, leches de coco y tierra plena de citrus acidulantes flotamos sobre el agua, hecha y deshecha por luces sucesivas, todo en un lecho de amor entre olas, nubes, horizontes y orillas.
Néctares y efluvios que de a poco, espontáneamente nos transportaron a lugares secretos, nuestros, donde nadie nos encontrará ya que nos perdimos en fiestas nacarinas, en albores, en celajes, sin prisa, pero dispuestos a amarnos más.

Alegre desilusión

Alegría de estar juntos.
(En nuestras manos depositamos nuestro destino, en nuestras alas cobijamos nuestro amor, estábamos juntos y palpitaban nuestros corazones, naciendo poemas pero no sabemos la causa, la lejanía nos cercó).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(El amor con desamor candoroso llegó a nosotros con un pasajero con augurios del mensajero a la estación del olvido, separándonos aún sintiendo ambos una pasión encendida).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Estando juntos, mirándonos, nos sentíamos en un paraíso guardado más allá de virginales jardines pero sin darnos cuenta nos marchamos, se deshizo el abrazo, se apartaron los ojos, dejaron de mirarse para buscar el mundo donde nos encontráramos).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos hallamos tras nuestras huellas de un vivir todo transido entre alegrías y penas pero amándonos y hoy nos encontramos solitarios, viendo la lejanía del pasado con un adiós que llegó a ocultas cual fantasma en noche silenciosa).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos vimos en espejismos, puros y diáfanos y nuestros labios se buscaban para besarse en noche de encanto, entre suspiros de noches de plenilunios, apartándonos de a poco, sin adioses, en una trilogía de melancolías que fatigó nuestros corazones).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos esperamos en el momento exacto, en nuestro anhelante querer de estar juntos, en ese día tan claro que las presencias de siempre no bastaban y nuestros besos se quedaban a medio vivir de sus destinos y nuestros llantos nos separaron).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nuestro encuentro fue un choque de materia y materia que a fuerza de contacto se convirtió en victoria gozosa de los dos en prodigioso pacto de amor pero nos dejamos de ver sin entender el porqué y quedamos los dos con nuestras soledades sin compartir).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Alzamos los ojos y nos miramos y el amor nos unió, iba yo hacia ti y tú venías hacia mí y la identidad nos unió entre éxtasis y alegrías intensas que nos condujeron a separar nuestras vidas para siempre en tristezas profundas y agónicas).
Desilusión compartida.
Los dos sentimos ese dolor de adentro al separarnos y ya nuestras manos no se aprisionan, nuestros cuerpos no se sienten, las sombras nos envuelven en una tierra seca, en una noche oscura, entre incógnitas palabras sin sentido en un lenguaje que no es el nuestro, vamos rumbo a lo incognoscible, en busca de vocablos de amor desconocido.

Secuestro furtivo

Secuestro furtivo, ¿te acuerdas tú de aquella noche que a escondidas y con misteriosos impulsos me llevaste a aquel umbrío lugar desierto donde a solas nos amamos?
La brisa nos acunó y el mar nos arrulló con sus ondas livianas como una melodía de lejanas orquestas.
Secuestro furtivo, me retuviste entre tus brazos tibios y yo me deshojé lentamente como flor de azahar pura y virgen y con dulzura me dejé raptar.
Me quedaría en el encierro de tu cerco, en todo lo que estoy, donde estamos tú y yo juntos, quietos como el agua quieta, retenidos en el amor sin sol.
Secuestro furtivo, disimulado, sigiloso, ¡qué ansia de repetirse esto que está siendo! ¡qué afán de que mañana sea nada más que llenar otra vez al tenderte ese hueco que deja, hoy exacto en la arena, tu cuerpo!
Secuestro furtivo, cauteloso, para que no se sepa ni se entere el mundo que estamos viviendo entre apretados y estrechos cercos cuerpo, alma y mar.
Nada promete el orbe, ya nos lo da, lo tenemos todo ya, nunca más nos separaremos ni por el viento, ni por las nubes, juntos cantando siempre.
Secuestro furtivo, retención deseada que despacio, sin prisa, sin siquiera escuchar tus pasos, sin ver tu sombra en la fronda me envolviste con tu mirada dulce y tu voz pausada y lenta.
Tu risa me secuestró y le dio colores a la noche y yo disuelta en alma y espíritu me entregué a ti hasta unos cielos lejanos en una gloria abstracta del alfabeto.
Y danzamos juntos, apretados entre frenesíes de pasión, rodeados de flores del jacarandá, azaleas, azucenas.
Secuestro furtivo,  quemante hasta lo indecible, hasta horizontes lejanos donde nos podemos tocar, palpar, en nuestros reflejos sin casi tocarnos, en nuestras formas reales donde se nos escapan suspiros hasta la muerte.
Nadie nos ve, nadie nos dice nada, estamos en nuestro mundo propio, sin altares de llamas pero sí de deseos y pasiones.
Secuestro sigiloso, nos dan formas de una geometría sin angustia entre delicias hijas del agua, cálidas caricias en los fríos inviernos entre amores verticales, cristalinos y auténticos.
Mi pecho se agranda, se agita, siente la presencia de tu amor en este secuestro furtivo, nuestros corazones se unen y en silencio nuestras manos se entrecruzan en el aire, en voluptuosa danza entre sombras sin paisajes.
Y todo cambia en nuestro existir, los besos son únicos, son nuestros y como cómplices del delicioso amar los dos, atónitos, vivimos el hoy, el ayer y el mañana en un encanto y esdrújulo sueño elegido en ondas del viento.
Arropados y somnolientos nos elevamos al más allá, solos con nuestras voces y sonidos, seguros de amarnos por siempre.

jueves, 6 de junio de 2013

Alma errante


Experiencia vivida

Experiencia vivida, imborrable, única, que dejó honda huella en mi alma.
En mi mente las imágenes pasadas me sonríen, contemplo como desde un pasado ignoto las emociones profundas que embargaron mi corazón.
Y en la mujer poeta un pájaro, una flor, un mirlo y una violeta habitan en su interior.
Experiencia vivida en la cual amarte me llevó a lo Inmenso, sumergiéndome en un océano de amor vibrante, pleno de vida.
Nuestros abrazos eran anhelantes y fundidos, y nuestros besos ansiosos y apasionados en nuestro nido, refugio donde nos recogíamos replegándonos cálidamente.
Experiencia vivida que como en una verdadera partitura nos amamos entre ritmos, estilos y secuencias sonoras.
Y al estar juntos, de mi alma brotaron mis versos apasionados, míos, muy míos, que te seguirán buscando para que tuyas sean todas las estrofas que de mi lira van brotando como sones de visiones que no dejarán de buscarte.
Experiencia vivida, siento que no te he perdido para siempre aún no estando en el cercado de tus brazos ni ver tu fuego que en los fuegos arde.
¿Recuerdas nuestras noches juntos?, las siento dentro de mí y en la sombra nocturna del éter, en la inmensidad aún bajo la luna triste y taciturna, vago en pálida soledad como vagabunda del cielo y la Tierra con la perenne inquietud de encontrarte y encerrarme en tus cálidos brazos.
Experiencia vivida con intensidad total ya que juntos pasamos por la senda estrecha en los grandes zarzales de la vida, sin desgarrar mis blancas vestiduras, sin sentir dolor ni pena.
¿Viviré sin estrechar sin fin, sin pena, mi gran amor detrás de tu solo cuerpo posible, tu dulce cuerpo pensado?
Experiencia vivida, ¡qué dicha sentir el cercado de tus brazos y vislumbrar el fuego de tu mirada!
Entre temblores, delicias y abrazos dejamos siempre atrás el pasado sufrido, el pasado ido, para vivir instantes de júbilos y promesas puras.
¿Podré vivir en la mitad de tí, sin sentir a lo que yo más deseo y ahora no tengo, tus besos plenos, nuestros abrazos?
Experiencia vivida se siente tu ausencia, no te he olvidado, te sigo amando al son de mis deseos como viola de amor el ángel verde de la esperanza me está guiando hacia ti.
¿Cómo lograr apoyar totalmente mi amor sobre tus hombros y fundir mi figura con tu bronce en un imposible hecho posible?
Experiencia vivida, única, inolvidable, imperecedera para siempre.   

Desde el fondo de mi alma

Desde el fondo de mi alma escribo para ti, mi amado amante, siento fluir mis versos, mis frases, mis estrofas al pensar en ti, es un canto que perfuma y ese perfume canta todo el amor de mis sueños. Cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrellas y corazón de querube.
Desde el fondo de mi alma tu sensualidad que me llega sin tocarme me despierta como gotas de rocío al amanecer.
La inspiración más pura, fluye para escribir ideas, frases, palabras, dando vuelo a mi todo.
Algunas estrofas que aparecen en esas hojas en blanco hacen que mi corazón se asombre, las quiero por audaces porque sé que en mis anhelos hay horizontes para los mundos y los cielos.
Desde el fondo de mi alma surgen los versos fugaces, cubiertos de diseños en las puntas de las olas alumbrando mis intentos entre curvas, más curvas, se inician dibujando mis anhelantes ideas. Desde el fondo de mi alma, los monosílabos van diciendo en la arena sin huella, más, más, más, más y el propósito se dibuja en prosas poéticas.
Los deseos de hacerte llegar mis versos convocan desde las honduras, descienden del firmamento, luces, sombras, brisas, vientos, cristales que son espumas surtidoras de amores y de palabras.
Como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos, van cayendo de a poco en hojas sin estrenar, hojas de la orilla que se acercan con el seno de las olas, tiernas, llegan tibias al papel al gran taller del gozo, feliz, de hacértelos llegar a ti, mi amado amante.
Desde el fondo de mi alma, tan blanco como la espuma trabaja mi pensamiento, bosquejando entre haces de luces, entre resplandecientes afanes, los versos de amor que velando están en puro juego en un ardoroso buscar la plenitud del acierto.
Desde el fondo de mi alma, te busco a ti, mi inspiración. ¿Dónde vives, solitaria misteriosa?
Por hallarte mi alma no reposa, vuela y vuela bajo el cielo y sobre el mar.
Y tan solo como un sueño que se esfuma ve un revuelo de tu clámide en la espuma, ve en los astros tu dulcísimo mirar.
Pálidamente y en secreto los versos responden y aparecen desde lejanías o de frondas donde se habían guarecido y en las estrofas van los sones brotando como pasos de visiones que conmigo los estuvieron buscando.

Soplo de vida

Soplo de vida, está entre una línea de fuego y misterio, línea subrepticia, está también entre dos notas musicales como una nota entre dos hechos, es un hecho entre dos granos de arena, juntos en donde hay una serie de espacios.
No es tan sólo un sentimiento que se siente entre los intersticios de la materia primordial, es el aliento del mundo, es el Amor que como respiración continuada llama al silencio.
Soplo de vida, que me lleve a soñar lo que deseo, porque sólo tenemos una vida y sólo tenemos una oportunidad de hacer lo que queremos con plena felicidad.
No es de extrañar que busque el camino hacia ti, con un letra mayúscula, aferrándome ferozmente para buscar el acceso directo con refrescantes sombras y la luz reflejada entre los árboles donde finalmente te he de encontrar en mi puerto de llegada.
Soplo de vida, fugaz, leve, vibrante, hasta calar hondo entre sollozos por pensar en su final pero sin angustias y gritos, sólo pensar en el pecho vacío.
Un momento de amor y dicha es suficiente para toda una vida porque nacen y mueren en un instante.
Soplo de vida, mi amor por ti me hace sentir viva. ¿Será sólo por un momento?
¡No!, quiero la vida entera, que este sentimiento dure, que sea una pasión verdadera entre placer y gozo que nos una por siempre.
Soplo de vida, es el toque que mueve mi corazón, el latido de la emoción, los sentimientos…
Nunca, tú y yo, tan cerca, vamos a dejar de ser luz de la luna, la pasión y el placer de estar juntos.
Soplo de vida, largo, que acaricia, que excita, que agita con suaves movimientos el aliento que cuelga el sonido que se pierde en la sed pura, en el dolor y las caricias que nos conmueven.
Soplo de vida, que habrá soñado anoche esta cabeza mía que al despertarme con la luz del día, sentí a mi corazón tan pleno y al apoyar mis manos sobre mi pecho supe, que era por ti que así latía.
Soplo de vida, con estrías de luz haces maravillosos bosquejos, deslumbradores, que rutilan por el agua como inventos con resplandeciente afán, alegrísimo esfuerzo, puro juego, en ardoroso buscar la plenitud toda, de éste nuestro nuevo amor.
Soplo de vida, que me hace verter en páginas nuevas y en blanco mis metáforas consistentes en buscar todo mi amor y endulzar tu camino esperando tus gestos únicos de dulzuras y pasiones, transformando todo el paisaje, tocando mi corazón y como luz. Unidad del alma, se multiplican los destellos, lo que fue calma en fervor de innúmeros espejeos que entre la paz del agua, anuncian el encendimiento de una palabra, otra y otra hasta llegar al verso.

miércoles, 5 de junio de 2013

Somnolencia


Tal vez

Tal vez,
la felicidad nos inundará si en este crepúsculo de múltiple     colores los claros ríos de aguas cristalinas nos brindarán su esplendor y se reflejarán en ellos nuestro amor.
Los dos.
Tal vez,
si las rojas clavelinas, las perfumadas rosas, los azules de los acianos, si las amarillas amapolas, el amor de la celidonia, nos infundieran energía, vitalidad, estaríamos siempre juntos.
Los dos.
Tal vez,
si las deliciosas cerezas de agridulce corazón, las frescas ciruelas, las rojas frambuesas, los milagrosos arándanos, las puras grosellas nos envolvieran entre sus dulces sabores, nos abrazaríamos muy fuerte.
Los dos.
Tal vez,
si los vientos se congregaran después de la puesta de sol y soplando formaran una gran orquesta tocando, homenajearían nuestra unión.
Los dos.
Tal vez,
si las hojas del roble solitario nos dieran su energía estimulante, si las hayas que sólo saben hablar de amor, sí murmurar el nuestro, los ombúes centenarios con sus grandes copas nos ampararían entre sus ramas, seríamos muy felices.
Los dos.
Tal vez,
si como una hoja amarillenta transportada por el viento me dijeras cuánto me amas, si una libélula bailarina me rozara al revolotear con el viento y me recordara tus caricias ¡qué felices seríamos!
Los dos.
Tal vez,
si pudiéramos oír las palabras, los sonidos, las frases del lenguaje de las plantas, de las flores, de la naturaleza, todos viviríamos una eterna fiesta de dulce y sereno amor sin que todo fuera un sueño.
Los dos.
Tal vez,
si en una noche larga y tormentosa, juntos pudiéramos ver cuando la aurora tiñe el cielo de rosa, emergiendo poco a poco por la cresta de los montes, estaríamos enlazados en un apretado abrazo sensual y casto a la vez.
Los dos.
Tal vez,
si cae el pulso agitado de nuestra sangre sobre el plato sonoro del silencio, el que custodia el hechizo de nuestro sueño, nos besaríamos con pasión, agitándonos en el aire por el largo alumbrar del movimiento.
Los dos.
Tal vez,
si estás ahí, rezagando mi camino, serías ancla de oro y cadenas de mi anhelo, piel que adivina el pulso de mis ojos, cruz que aprieta las nubes contra el cielo, nuestras voces se oirían sobre el mundo como un cántico puro de amor.
Los dos.
Tal vez,

si la sabia naturaleza nos envuelve y ampara como el fresno colmado de amor y de poesía, las aves que emiten una dulce melodía que se difunde entre el cielo y la tierra, nosotros nos elevaríamos por el infinito azul entre loas de felicidad y alegría.

Contigo soy feliz

Contigo soy feliz
(sueño día y noche con estar a tu lado y en mi duermevela busco tu alma clara y abierta por caminos anchos y altos muros para guardarlo, escondida sólo para mí).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(siempre me pregunto dónde estás, si tú no estás ausente te siento conmigo, veo tu cuerpo alto que se termina voz como en humo la llama, en el aire impalpable).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(me inspiras tropeles de versos que abren las alas y vuelan levantando un tembloroso remolino de cadencias que nacen de mi amor por ti, son frases nobles, cláusulas marmóreas, blancas que lentas pasan al pensar en ti).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(el silencio nos une, el hondo que nos hace llegar a lo profundo en nuestras almas quebrando surtidores delicados, en la tierra de lluvia recién mojada llamándonos con su húmeda voz desde un mundo muy remoto a otro mundo muy lejano siempre unidos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(cada amanecer flores acaban en rimas, versos que empezaron tallos hasta el jardín más quedo va floreciendo por el amor insólito que acomete por los altos riscos azules del aire).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(te siento tan cierto y mío, seguro que hoy, que aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere tu abrazo, se gastarán tus caricias en días y noches blandas y poco a poco te voy queriendo más, amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(en nuestro lenguaje sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil de la luna, nos unimos y nuestras voces tiemblan plenas de ansiedad y muchas veces, misteriosas frases de amor vuelan como visiones que se ocultan al llegar la aurora).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(sin querer, te quiero, el estar juntos… tiene saber a poco, siempre que estoy a tu lado cada día quiero más de ti, eres mi silencio azul en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas a las aguas turbulentas y profundas que inundan nuestras almas).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(nuestro paso armonioso nos lleva en plena noche por el campo abierto. Los astros nos observan con tenue empeño y las lomas echadas de bruces nos miran en silencio).
Juntos somos uno, aspiramos la calma que nos une, con perfume a trébol mientras se alborozan todos nuestros recuerdos de nuestra vida juntos y la luz nos ilumina de puntillas, en el alba lanzándonos a las nubes para amarnos siempre como voces.

Loca soñadora

Tú, sí, loca soñadora que vives la vida entre risas, bailes, ilusiones y anhelos de amor, ¿ no sabes acaso que todo eso se vive en tan sólo instantes radiantes en tu raudo existir?.
Loca soñadora, crees que toda la vida es única, que no sean nunca iguales las cosas que son las mismas.
Y aunque no lo demuestren cristales ni balanzas, diferencias minúsculas aseguran a un ala de mariposa, a un grano de arena, la alegría inmensa de ser otras.
Y tú, loca soñadora, eres diferente, crees en el amor eterno en la felicidad sin fin y por eso prometes los siempres con tu alma y con tu boca.
Loca soñadora, tienes tu corazón entregado a la vida sobre el río inquieto de tus pies y manos.
¿Qué sendas cruzarás audazmente con tu risa franca, tu aire cálido y la salud luminosa de tus palabras? .
Loca soñadora, ofreces por doquier panales de luz y música sincopada y de tu pecho brota vino de amapolas para borrar aquellas máscaras feroces que se te cruzan en tu camino llano pero con espinas que tú sorteas con tu pletórica imaginación.
Loca soñadora, vas entre los racimos embriagantes de las sombras para aplacar  la sed de amores que tu corazón te implora.
Tu mente divagante  te lleva con ansias a regocijarte en el vacío, de rodearte de la Nada para propulsarte hacia lo Eterno.
Loca soñadora, asaltas tu alma cimbreante y te sientes pájaro perdido buscando el espacio justo para ser bien recibida.
Eres una peregrina, aventurera, audaz, buscando encantos perdidos en el más allá, en lo inesperado que te envuelve cuando menos lo esperas.
Loca soñadora, placeres, quereres, poderes, envidias, falsedades, obstruyen la porosidad lumínica de tu ser, pero recuperas en breves momentos ese saber estar que sólo se halla en la felicidad contigo misma.
Loca soñadora, tu vida transcurre sin tregua, con pausas moduladas, con insistentes sobresaltos como queriendo volar.
¡Amas la vida con total intensidad, de allí tu locura en tus ensueños de amor como una forma de recoger el aroma del mundo y sentirse dentro de él… ¡Amando!