Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 15 de junio de 2013

El aroma de la noche

El aroma de la noche, con un perfume de yerba buena y a pinos, con olores refinados que se despertarán en el campo a la mañana.
A veces rumoroso se aproxima y a veces alejándose se apaga.
Con inocente ritmo todo el paisaje canta.
Es la hora del amor y al vernos juntos un espejo azulado, un arcoíris se enciende.
El olor de la esperanza, siempre es el más deseado pues es la sal de la vida, la que yo siempre he soñado.
Todo el paisaje canta.
La luz en los renuevos y en las nubes se enciende.
El aroma de la noche se nos acerca más por el vagabundo viento entre las ramas.
Todo el pastizal con flores húmedas de fragancia nos inundan en nuestro tibio lecho ebrios de dicha y amor encendido.
Me gusta el aroma apasionante de la noche, fragancia melancólica de magia escondida.
Inquieta y penetrante como nuestro deseo y pasión.
Tan puro y tan denso… como un vino de amores.
El aroma de la noche nos conduce entre susurros, murmullos de amor, perfumes de magnolias, azucenas, amapolas, que nos tienden juntos, en un nido de paz.
El canto de la aurora se asoma como una claridad triunfante, vuelve en la nave de la noche blanca y él se hace más denso cuanto más aclara.
Huye y ajusta el corazón su rítmico latir a la cadencia que inspirada con un millón de notas nos subyuga y en un millón de arpegios nos levante cuando al comenzar a brillar la aurora todo el paisaje canta.
El aroma de la noche, misterioso, vibrante, subyugante, un naranjal en flor nos acuna y tú aprietas mis deseos bajo las estrellas rutilantes, calientas mi piel con tu pasión al viento.
Fluye el río del tiempo, nos empapamos en sus aguas, se nos encoge la voz, nuestras miradas se endulzan.
Se nos agranda el corazón, la piernas se acalambran, se estremecen nuestros brazos y se yerguen nuestras espaldas.
El aroma de la noche, límpido, calmo, cálido y el aire hiende en pos de la campana, averigua del río los cristales, perfumes, luces, formas y sonidos azuzan y apaciguan nuestros sentidos en un riesgoso y repetido juego de amor hasta lo imposible.
Detrás, en la noche, la espesa niebla del misterio y más allá, ocultos en nuestro recóndito lugar, un dios mudo, sordo y ciego nos contempla.

Cuando el cielo se afina al conjuro de un sutil cosquilleo de flautas y la última estrella remisa abandona su puesto de guardia, no perdemos tú y yo en el abrazo final de esta noche nuestra y nos seguiremos amando siempre.  

Levitación increíble

Levitación increíble, me elevo hacia otros horizontes, mi mente me lleva a otros espacios saliendo en forma sorpresiva de mi estado natural.
¿Buscando qué?
¿Hacia dónde?
¿Por qué?
Es que al elevarme a otro dimensión escapo de la realidad de pensar en ti, mi amado, que te has ido de mi vida sin decir por qué.
Flotar entre las nubes como copos de nieve es esta en una paz infinita, es encontrarme a mí misma, estar a solar conmigo misma y amar mi interior que está colmado de amor para dar por doquier a las almas que lo necesitan.
Me elevo para despedirme de ti, como un sueño sin final.
¡Qué gran vida contigo sería en pie, alerta los dos en el sueño de este mundo real!
Convergencia de dos almas que si aún amándose sin saber por qué se separan, me elevo para no sufrir, en un dormir en el sueño que sueño.
Levitación increíble, asciendo hasta deshojarme a un recuerdo de rosa segura, inmarcesible, puesta ya todo a salvo de otro amor u otra vida que los que vivas tú.
Es la despedida ya, voy a dejarte.
¡Afuera, afuera, ya, lo soñado, flotante, marchando sobre el mundo sin poderlo pisar porque no tiene sitio, desesperadamente!
Huyo ligera, te abrazo por vez última, eso es abrir los ojos, no puedo compartir tu amor con otros amores.
Levitación increíble, me alejo, hacia el infinito, hacia arriba, para poder olvidarte, buscando lo que aún no he encontrado, un alma limpia, exacta, que hable mi mismo idioma.
A la vida infinita, sin término, echan lazos pueriles los segundos, los días, el tiempo, no serán contados sin ti a mi lado y me iré al silencio profundo del espacio.
Levitación increíble, mi corazón sollozante y sangrante, libre está para volar por la ventana de mi alma semientreabierta, entre sollozos puros de dolor.
Me alejo y mi pensamiento no se aleja de ti, sueño en mi levitar que estás conmigo y en alas del sueño se puede encontrar un nuevo destino, me iré a las cimas de montañas donde se congregarán los vientos y soplando uno tras otro junto al agua del río darán vida a un concierto.

Nunca te olvidaré, mi dulce y sereno amor será sólo para ti y desde todos los instantes fugaces del alma y en el ocaso cuando el mundo parece estar bajo los efectos de mágicos segundos, mi alma toda entera te estará esperando en un intrincado ovillo de pensamientos jamás expresados que sólo tú podrás que se abran como una corola de pétalos donde el amor estará impregnado.

viernes, 14 de junio de 2013

Detén el tiempo


Recomenzar

Recomenzar, reiniciar mi vida dando una nueva oportunidad a mí misma, renovando las esperanzas en la vida y lo más importante creer en mí nuevamente planteándome nuevos desafíos.
Mi corazón se está despejando, pronto para la vida en procura de un nuevo amor ya que nosotros somos el Amor y siempre seremos capaces de amar muchas y muchas veces.
Recomenzar con alegría, ante ligerísimas tentativas de altas quejas de espuma dando al aire sol y viento, deseos que se alzan al más allá de un ansia que se muere en mil cristales.
Recomenzar entre blancuras que logran entenderse, amores que se inician en las mañanas dulces del estío estrenando nuevos idilios.
Reanudar la vida como resurrección de mares plácidos y tranquilos entre querencias muy antiguas, sin esperar ni soñar que todo dura como mármol erguido y eterno porque desfallece en una u otra orilla.
Recomenzar retomando de entre tantos fracasos, los infinitos deseos de salvarnos dejando en el olvido las cien, las mil, las incontables figuras cristalinas que se evaden ligeras por nuestras fuerzas interiores que nos llevan a volver a este presente que Hoy vivo entre juegos de raudo amor colmando mi alma de asombros milagrosos.
Recomenzar frente a mi liso espejo de vida, amaneciendo serenamente, entre el bienestar tibio de estar conmigo misma es como si estuviese ya en lo sumo, en lo perfecto.
Y surgen nuevos poemas, prosas de amor bajadas de altas cimas, vienen desde lejos, desde adentro de mi alma, hay algo que me pide que siga con mis frases, despacito y sin prisa y por mi piel vuelven y corren tibios presentimientos que las plumas finas del aire ya cubren de ideas nuevas mis papeles ansiosos de que recomiencen y se alumbren los nuevos intentos.
Recomenzar entre ocurrencias no fugaces, sí con chispas que brillen en el cielo y entre curvas y más curvas se reinicia mi vida, dibujando mi anhelo en la luz del alba, multiplicando amplios destellos, encendiendo de amor mi mundo.
Recomenzar cantando loas a la vida mientras mi lira la aclama, canto a lo grande porque va dentro mío y mi corazón en las alturas ama.
Siempre tendré desde ahora en mi laúd cantares, sin desdichas ni pesares y en el rosal de mi cariño, jazmines, azucenas, alelíes, maravillas de mi jardín entero.
Recomenzar las alas de mi numen que me llevan con su amor a expresar mi dicha honda brillando en el fondo de mis noches mis versos de amor soñados que flotaban en mi derredor como nubes de perfume.
Recomenzar con monosílabos tan sólo, entre luces, sombras y silencios, como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos.

Ríos de la vida

El agua corre presurosa aún cuando deja de llover, así corrían mis lágrimas antes de conocerte a ti.
A la sombra verde de los enternecidos álamos, a la orilla del río busco la sombra de la vida que pasa, me abraza, me lleva con ella en los espejos del agua, cantando por tierras y mares.
Ríos de vida, a veces turbulentos, impetuosos, a veces pacíficos y sin tristezas, con amores profundos, fugaces y tiernos.
A tus orillas seguiré soñando con caminos a emprender, nuevos y plenos de vida.
Voy en naves, guiada por las estrellas, viviendo cada día como si fuera el último hacia la luz, aire y sones me acompañan.
Ríos de vida, me llevan a la danza con palmeras con alas, con hambre de soles y noches de lunas, buscando el amor que no he perdido, que me busca entre árboles perfumados con formas de siluetas difusas en sus orillas.
¿Cómo encontrarlo? ¿Cantando?
Mi canto se va con el río, en procura de encontrar a mi amado, el fulgor de las luciérnagas me guía con su luz.
Ríos de vida, me conducen como náufraga perdida a sus orillas de olvidados lugares donde el amor me está llamando y no en vano voy hacia él, sin angustias ni rencores, alargando mis manos y abriendo mi corazón para que los instantes esperados me lleven hacia él.
Ríos de vida a veces nos dan señales, rostros repetidos del pasado, en quienes inútilmente buscamos signos de amores olvidados.
A la orilla de los ríos y en las manos de los aires, me voy en pájaro o nube, cortando el aire con los pasos de los años, sin tinieblas en mi cuerpo ni relámpagos repetidos en mi vida.

Bailando con el alma

Al bailar con todo el cuerpo  se expresan en sentidos, sin arrepentimientos,  los sentimientos íntimos y profundos del alma.
Bailando conmigo misma es bailar con el alma. Sentir el deleite, la satisfacción gozada de estar en otro mundo que me lleva a un más allá, flotando en un vacío incierto.
¡Qué complacencia posible si el alma baila con la música única, gozada!
Bailo entre letras y palabras que se unen para hacer estos poemas, ese baile que llena de amor este espacio estrellado y único. El corazón también danza al ritmo de los versos que dibujan con trazos musicales el gran amor de mi vida.
Bailando con el alma con una sonrisa en los labios y un juego de luces en la danza.
Bailando con el alma  como bailan las olas en el mar, como vuelan con el vals, las gaviotas con la fuerza del viento, en un suspiro en un momento.
Bailando con el alma, con la luz de las estrellas con la cabellera de los cometas, con el Sol que guía con la Luna que en penumbra descalza la sombra.
Bailar conmigo misma como los cauces de los ríos,  dando vueltas como vórtices. Hacer que la vida silbe en mis pasos fluidos como chorros nacidos de un gran manantial.
¡Con amor! ¡Con absoluta embriaguez de danza y música!¡Bailando con el alma! Fiesta del corazón colmado de esperanzas, baile eterno…
El espíritu como de gasa y oro se abre como un camino alado danzando sin prisas y sin aliento contenido.
Bailando con música acompasada que nos llega a lo hondo y nos hace vibrar porque lo hacemos con Amor que ha impregnado todo nuestro ser.
Bailar es una forma de comunicarse con uno mismo y el mundo que nos rodea
¡Bailando con amor! Para ti, para mí y al hacerlo la felicidad fluye en todo aquel que está en nuestra esfera. El baile nos envuelve de lo que va y viene, de lo que nos lleva, sinuosos… hacia el descubrimiento del amor.

miércoles, 12 de junio de 2013

Después de tu amor


Ardientes ensueños

Ardientes ensueños, entre deseos y ternuras, juntos en el alma y el cuerpo, nosotros nos amamos bajo la tormenta oscura de palabras no dichas, en el misterio de la mirada, hasta la ira o la melancolía, nos unimos en  un nocturno abandono.
Ardientes ensueños, como dos relámpagos entre el sueño amanecemos atravesando auroras, llegando al horizonte azul donde todo se olvida.
Vivimos tú y yo una secreta existencia donde el deseo nunca se extingue.
Ardientes ensueños, donde el amor impera, rumorea una bandera de rosas, suspendiendo mi voz entre suspiros entrecortados, dulces, leves y profundos.
La transparencia de tus sueños, galopa en mi camino de sombras y me haces prisionera de tus sonrisas y besos.
Tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores y en tu suave tiempo imaginario soy tuya hasta la muerte.
Ardientes ensueños, palpitares únicos, sin límites, iluminados por el Amor, salvándonos de la mediocridad y del tedio.
Nos amamos en nuestros ensueños, sin prejuicios ni condiciones, sin esperas ni reservas, sin egoísmos ni sombras, sin cadenas ni sumisiones.
Ardientes ensueños que nos conducen a la profundidad del océano con la claridad del Sol en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Ardientes ensueños que nos llevan a amarnos con la blanca llama de nuestras almas despiertas, con la alegría de cielos infinitos, peregrinando juntos hacia la dicha divina e inmortal.
Te siento cerca de mí, tu canto me atrae hacia ti, más no sé de donde, eres algo que vive más allá de sí mismo, mis ardientes ensueños te envuelven, te acarician y aunque siempre eres nube y horizonte lejano, sientes mis besos sobre tu alma.
Mi camino está sembrado con tu nombre, mi espíritu solitario te sueña en todas las cosas, mi espíritu te busca tras toda emoción.
Ardientes ensueños que abren las puertas de mi vida, que me hacen escribir imaginando libre de confusiones y miedos estrofas, versos que vienen hacia mí sintiendo renacer en mi mente y alma amores ya vividos o por vivir.
Con lazos eternos nos hemos unidos, me arrojo en tus brazos, en tu alma me imprimo, te infundo en mi ser.
¡Las almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tienen adiós!
Ardientes ensueños, palpitan sus aromas, tiemblan las brisas, los besos cantan como chispas que lanzan astros y flores en vagas notas que el arpa lanza como un gran himno de esperanzas y ansias.

Palabras al viento

Palabras al viento, se fueron tras la cálida brisa, dejando en su eco, susurros en mi alma.
Palabras al viento, se llevan mis monosílabos, mis frases, mis palabras quedas, mis versos de amor, ¿a dónde llegan? ¿qué buscan?
Se maduran los mundos a su llegada, nada se puede ver ni tocar, sólo están arremolinadas, sueltas, desmadejadas, deshilachadas, destejidas, pero aún frente a todo, son Amor, Amor único que recorre el orbe, dejando estelas y perdurando en corazones puros y embelesados.
¡Santas palabras! Bajan por los tiempos milenarios, necesitadas por almas como tenues alas viniendo del ayer hasta el hoy y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca, nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?
Palabras al viento, como innúmeras sombras calladas llegan a ti, mi amor, cada día más sentidas, cada día trasmitiéndote más mi todo entero, nunca desaparecen ni se escapan.
Y entre temblores de risas, como voz de vigía gritando ¡Tierra! llegan una a una a acariciar tus labios, tu rostro, tu cuerpo que siento ya mío.
Palabras al viento, todas en un sol tras otro se vuelven claras, soñando, cantan delante, detrás de ti, ofreciéndose sin guardarse nada, onda tras onda, rompiéndose en mil, cien sílabas en tus brazos.
Palabras al viento, se esfumaron de mi vida como la niebla al amanecer, para llegar a ti, mi amado amante, así es su destino y ¡qué confusión, sin ellas me siento perdida, mis sentidos se bloquean y mi cuerpo empieza a temblar!
Pero… sueño o realidad, las palabras no se han perdido, fueron hacia ti, en secreto, en suaves movimientos, llegando a tu mundo interior, bloqueando tus sentidos y haciendo que tu cuerpo temblara tan sólo de escuchar sus susurros.
Palabras al viento, libres, airosas, juguetonas, necesitadas, atraviesan cielos y cantos, mares y horizontes, ecos y silencios, fronteras y murallas, van a encontrarse, a inquietar o a asombrar al revelar lo sentido y expresado en todas las emociones que ellas conllevan pudiendo fundir tu corazón en un profundo acto de amor.
Palabras al viento, en volandas te envían belleza, alegría, paz que trasmiten en su canto la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento, vírgenes, radiantes, van como fulgores en monosílabas, trisílabas, frases en busca de la aventura de estar en ti entregadas una a una en tu corazón apasionado.

Pesares del ayer

Pesares del ayer vuelven a mis recuerdos cual de puerta pesada cuando gira sobre gonces de hierro enmohecido.
Anidaban en las grutas del olvido y ahora pregunto ¿por qué regresan en un sombrío torbellino?  Pesares del ayer renacieron en una mañana apenas comenzaba, áspera y fría cual musgosa bruta y ardieron en el cielo de esa aurora nubes de un rojo intenso como en un conjuro infernal, colmado de bramidos cayendo cual torrentes.
Pesares del ayer como nubes de borrasca me inundan con un ronco eco de dolores idos.
Todo aquello pasó pero aún en mi mente siento remordimientos por no haber sabido actuar con límites y dejar pasar al dolor por mis fronteras que debían protegerme.
Pesares del ayer, mi afligido pensamiento quiere ahuyentar las sombras de aquellos ayeres, de aquellos amores que en vano llegaron a mí.
Pesares del ayer,  recuerdos que deben irse al lugar secreto donde reina la paz y el silencio haciendo irse muy lejos a los tormentos imborrables y a las tristes agonías como son una mano fría dentro de mi pecho.
Quiero que todo lo pasado que provocó dolor se hunda en hondos precipicios palpitando en un viento ardiente como el que sopla en un gigante incendio.
Pesares del ayer, dejadme vivir desde el Hoy la vida en un continuo palpitar de alegrías, esperanzas, ilusiones sin llantos ni gemidos, plena de amores y deseos calmos.
Y poco a poco nacerán los versos, las frases, las prosas, entre perfumes de flores guarnecidas de pimpollos nuevos. Y entre risas y lloros en flor mis prosas volarán en las alas de mis sueños.
¡Versos! ¡Palabras de amor!, me hacen refugiarme en el mundo del olvido sin pesares del ayer, sólo estrofas entonadas como canción de vida.
Pesares del ayer, unos los hundo en el mar, otros cruzan por el éter para que beban luz en las estrellas y no regresen jamás a mis recuerdos que tan sólo quieren revivir los mejores instantes de felicidad de los ayeres de ayeres y en este Hoy dormitar en el silencio de la luna llena rodeada de luces brillantes de amores nuevos.  

martes, 11 de junio de 2013

Lágrimas al viento


Después de tu amor

Después de tu amor, me siento vacía, sin tus alegres risas y besos cosquilleantes y entre luces agonizantes busco el amor que no supiste retener.
Te llamo vigilante y sigilosa y camino de noche como un pequeño fantasma silencioso.
Me diste la leve sombra de tu mano pasando por mi rostro, me diste el frío, la distancia, tu cruel indiferencia, me dejaste sin siquiera decir ¡un adiós!
Después de tu amor sólo pienso en el placer que juntos inventamos.
¡Qué vanidad la mía, imaginarme que pude darte todo el amor, la dicha, itinerarios, música, canciones!
Es cierto que es así, todo lo mío no te alcanzó para llegar juntos a la cima perfecta del amor.
Siempre fuiste mi espejo, para verme tenía que mirarte y ahora, de pie, ante el reflejo, interrogándose cada uno a sí mismo, ya no nos miramos, ya ni desnudos, ya no me amas, mi amor.
Después de tu amor, al extinguirse el último de los sagrados sones, levántanse del fondo de mi alma las visiones de los momentos cuando estábamos juntos y puéblense de sombras el ambiente que me rodea.
Después de tu amor ya no soy la misma.
¿Y cómo voy a serlo?
La nobleza del ideal me vio siempre a tu lado y hoy que la vida a declinar empieza se encuentra mi corazón solo y cansado, pierdo el camino al perder la ilusión que fue mi guía.
Y entre las sombras una voz se escucha que me dice “¿seguir?”, ¡si no se llega!
Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha!
Después de tu amor ¿por qué, después, lo que queda de mí es sólo un anegarse entre las cenizas sin un adiós ni nada más que el gesto de liberar las manos?
Antes, en el ayer del amor, lejos, muy lejos, donde nadie nos tocaba ni nos veía, solos y juntos, construíamos nuestra felicidad, hecha con amores, sostenida por dulzura, protegida con confianza, creada con anhelos de vida juntos.
¿Qué te pasó? Desapareciste en la oscura noche, entre un tintinear de llaves que anunciaban tu partida.
Nosotros, que nuestro cielo era todo alado de olvido, parece que lo sucedido fue tan sólo un sueño.
Después de tu amor, ya sobre tu arpa, ahogando sus rumores el tedio pesa y el silencio flota.
Ya nunca más te besaré en la frente y mis versos ahora giran, se deshojan, se van diáfanos sin llegar al papel que los espera ansiosos, quieren que el amor se vuelque en ellos.
¡Imposible!, estuve durmiendo entre el mago azul de la mentira.
¿Nadie te ha dicho que el soñar consume?
No quiero más pensar en ti.
Trataré de ser yo misma hasta el fin de mis días, recordando los momentos de alegría y felicidad.

Y cuando el mundo parece estar bajo los efectos de un encantamiento, saldré libre y airosa, sin tristezas ni lloros a encontrar la verdad, la fuerza de la vida, el amor pleno, total, verdadero y surgirá la poesía audaz, inquieta, fantasiosa, sensual, en el rojo resplandor del crepúsculo y en la nocturna soledad secreta.

Te quiero junto a mí

Te quiero junto a mí, recorriendo el largo y serpenteante camino de la vida.
Aunque el cantar de los grillos, el murmullo suave del viento y destellantes astros del cielo me acompañen en estos momentos, te quiero junto a mí.
Te quiero junto a mí, alegre y apasionada nunca podré ser si tus besos en mis labios no puedo poseer.
Te quiso y no puedo dejar de quererte, no puedo olvidar tus besos ardientes.
Te quiero junto a mí, los crepúsculos danzan en el cielo, busco tu voz en todas partes y no la encuentro, pido ayuda al viento, lanzo un grito al cielo ¡te quiero!... ¡mi amor, te anhelo!
Te quiero junto a mí, te necesito, quiero que sepas que eres todo para mí, si estamos juntos, aceleradamente la noche moviliza brisas tiernas, se cubren las enredaderas de jazmines con vergeles súbitos y se dibujan, diestramente, arabescos celestes con luceros en nuestro cielo.
Te quiero junto a mí, lo fácil en el alma es lo que tiembla al sentirla venir y estar muy unidos, tú y yo sintiendo el temblor de la dicha anhelante de verse conquistada.
Quédate junto a mí, ninguna distancia podrá borrarte, no hay imposibles para los dos, toma mi mano, no te voy a soltar porque sería como romper una promesa, lazos invisibles que nos unen desde el más allá.
¡Qué sencillo el gran milagro de estar juntos, muy juntos, tú y yo!
En esta luz del poema, todo, desde el más nocturno beso al cenital esplendor, todo está mucho más claro.
Te quiero junto a mí, gran escenario, horizontal silencio que va a llenarse todo, porque unos labios se abren suavemente y nuestras voces desnudas se dicen a sí mismas, inolvidables.
Te quiero junto a mí y así surgirán de la nada, del espacio vacío las letras de nuestro cántico, autores lentos somos de alegrías de la vida que el suave viento alza y las entrega al mundo que las espera en las altas madrugadas del día.
Te quiero junto a mí, consumación feliz de tanta ruta, último paso, amantes, pies en el aire que lleva amor a donde amor espera
¡Somos imágenes que inclina su hermosura sobre espejos que nunca las reflejan! Me dices que mis ojos brillan como la luna y que mi belleza es como el mar, eres la mujer que quiero amar, por esto te quiero junto a mí.

El estar juntos

El estar juntos, milagro mágico, que se llevo mi tristeza que me la robo la noche cuando tu y yo abrazados nos dijimos palabras de amor. Ya no mas lagrimas, forma tibia del dolor de adentro, ahora solo un corazón tendido hacia ti y mi tristeza esta ahora lejos muy lejos, en las estrellas altas, en esa brisa fresca que no pudo aprisionarla, era aroma y el aire se la llevo, puedo vivir ahora a pleno, creer que todo es verdad, que no habrá dolor ni angustia.
El estar juntos la luz de mi alma nos ilumina a los dos ya que la traición que me rozo muy leve no llego a hacerse ortiga sobre mi corazón despierto. Creí que había perdido para siempre, la fragancia del sueño, que me había inundado el cansancio de los días , las cruces de la tierra amarga y envuelta en la túnica del agua recupero junto a ti la azucena jubilosa del amor .
El estar juntos a nos lleva a cortar como golondrinas, el cielo suave del agua y nos sentimos unidos, abrazados piel con piel como la inmensidad verde y azul que nos abraza.
Siento que tu como ángel de coral vigilas mi seguro cuerpo, lo mimas, lo acaricias, lo cuidas.
Siguiéremos juntos bajo las magnolias sensuales, felices soñando que nuestros deseos se cumplan, nuestros abrazos se hagan más profundos.
El estar juntos, alegría, alegría calidad y áurea, eres mi sol, eres mi todo si te escucho no te oigo bien, el silencio en la tersura del agua quieta me lo hace entender.
Tu aquí, delante. Mirándote yo, estamos los dos frente a nuestra presencia pura porque estás aquí a mi lado.
El estar juntos me hace escribir sin darme casi cuenta , versos, poemas, que flotan en el aire para caer despacio, muy despacio como corazón tierno de pájaro en estas hojas detenidas por el tiempo para hacértelo llegar pronto, muy pronto porque te espero para quererte antes de que tu cuerpo entregado desaparezca, antes de que te vuelvas recuerdo, antes de que seas una sombra esquiva entre mis brazos. mío estás, estoy, a tu lado el estar juntos a nos transporta a una campiña sin clave donde se empapa el amor en un silencio de dos.

lunes, 10 de junio de 2013

Invisibles en el Paraíso


Seré tu oasis

Seré tu oasis, tu remanso, tu alivio, entre árboles llenos de nidos, soñando en remansos dormidos, en lechos de algas y flores.
Iré contigo a aquel mundo perdido donde hubo tanto canto, soy feliz en ser tu oasis, por el verde tierno que nos rodea, en esas hojas nuevas, suelta la flor su perfume más si una frase la inspira.
Seré tu refugio, tu ansiado nido, seré tus versos, el tesoro conquistado en la isla encantada, lejos del mundanal ruido.
Seré tu oasis, ven hacia mí! soy feliz en tu luz enajenada, huyo de mi y entro en ella y me envuelve tu dorada dulzura.
Lánguidas miradas en los rayos de la luna, resbalando una a una entre ramaje dormido mientras un silencio majestuoso nos envuelve y nos lleva a escuchar notas calladas, bajas.
En voz baja y al oído conversan  con la laguna cerca de donde tú y yo reposamos en un plácido y feliz momento.
Seré tu oasis, seré tu paz, todo vive en reposo, todo en calma, la claridad triunfa y desde el alto sol cuanto más orlar más vibra, goza.
Con inocente ritmo todo el paisaje canta y nos cuenta sus misterios en un alado idioma sin palabras, como regalo de gracia.
Seré tu oasis y por las noches, vírgenes de estrellas, nos conducen en lentas caravanas en policromos paisajes, granos de arena que brillan con centellas de plata.
Seré tu oasis, frases nobles y sinceras, cláusulas níveas, lentas pasan, versos de celestes temas a lo lejos se escuchan y la escritura que llega ya se fue, rápida, indescifrable, la que con plumas veloces sobre otras se precipitan y se borran las ya escritas por otros astros, en el paisaje lo esbozado por los galas la tórtola lo arrebata.
En las hojas de la mañana nunca me canso de llenarlas de los siglos de poemas.
Seré tu oasis, en la fuente de agua en medio de los arenales, de melodías nos inunda con música de arpas que nos dan ilusiones ópticas, espejismos que con trémulos desafíos nos hacen vibrar ¡qué milagro!
Estamos tan lejos y tan cerca, ávidos esperando la suave brisa por lugares habitados en medio de los áridos y desérticos terrenos.
Seré tu oasis, tu descanso, estación detenida allí en el camino de la vida, estremecidos de placer de estar juntos en este puro silencio, en este espacio detenido en el tiempo creando en su entorno ondas de calma.

Secretos íntimos

Secretos íntimos, inconfesables, guardados, cautivadores, misteriosos, que hacen tintinear el alma haciendo que la opción creativa continúe y las palabras de amor fluyan sin itinerarios ni orden al papel para lograr poemas plenos de descubrimientos y sentimientos níveos.
Secretos íntimos escondidos en lugares estrechos, angostos, de nuestro interior, zona a la que sólo tú el elegido llega para comprenderlos, suavizarlos, entregándoles amor para que no sofoquen el alma de tu amada.
Secretos íntimos, ocultos que se deslizan en la intimidad de mi ser, esperando que tú los encuentres y con tu amor puro y pleno me lleves hasta el paraíso.
Secretos íntimos, inocentes, sencillos, inquietos a veces, construyen una valla rodeando el alma con algunos resquicios por donde pases tú para ser vividos juntos como ensueños inagotables, haciéndonos sentir el sonido de la vida.
Secretos íntimos que no son de uno solo, son de dos, tuyos y míos para llegar juntos a un gozoso futuro, vivir amando en la danza incomparable de un ensueño que sueña despierto en un toque divino.
Secretos íntimos, cuidémoslos, son nuestros, sólo nuestros, que nos llevan a lo Inmenso, vamos a fuerza de amarnos, ir de la mano entre nuestros secretos íntimos.
Y ya siento tactos, entre abrazos, tu piel, que me entrega el retorno al palpitar primero, a la luz total contigo a mi lado.

Prefiero la noche

Prefiero la noche, son las horas en las que amustian las nubes vespertinas, sobre la azul altura del vasto firmamento.
Asómanse los astros, cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora, en las que entre la voz lejana de la campana que con lentitud las notas del Ángelus desgrana, a mis hojas en blanco los versos de amor anidados en mi corazón se vuelcan sin cesar, con prisa para que no sean olvidados.
Prefiero la noche, porque mi fantasía con audacia inquieta sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!, en la nocturna soledad secreta.
Muchas veces, misteriosa poesía, frases de amor dolido, manchan mis páginas albas en el tedio de las noches acíbaras y vuelan por todas mis visiones de armonía que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero la noche, en ella te busca mi cansada fantasía y mis sueños se tienden como aves raras cuyas alas exploran hasta horizontes lejanos y oscuros tanteando tu imagen, la única imborrable, para mí por siempre.
Como solitaria misteriosa, vago volando bajo el cielo y sobre el mar en la noche profunda y estrellada, tratando de percibir tu figura que añoro y tu dulcísimo firmamento y en instantes como un sueño que se esfuma creo entreverla en un revuelo de la espuma o en los astros del Universo.
Prefiero la noche, porque la Luna me acompaña con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr a regiones ignotas apareciendo en el pentagrama vacío de mi alma las notas que buscaba y no encontraba y que inútilmente yo clamaba para inundarla de amor como en un agitado río entre tupido follaje.
Prefiero la noche, con la Luna como nota errante que parece que extravió su cantar pero aún así con su luz agonizante sigo, en mi perenne búsqueda de aquel a quien no puedo hallar, mi ideal no encontrado.
Prefiero la noche, porque mis versos me aroman el alma y los busco en los sones de liras que van brotando entre pasos de visiones que conmigo los van buscando.
En algunos momentos no responden, no aparecen en ningún lugar de mi mundo interno y entonces me inquieto.
¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía, nuestra, ven con el viento, las brisas, los astros del firmamento.
Prefiero la noche, quedarme un instante suspendida en lo Eterno e ir como el viento, nómade del existir transitando por la expansión del Universo.

domingo, 9 de junio de 2013

Espero y desespero


Beso de tu corazón

A la distancia, bien lejos, en lo profundo del mundo, alguien muy despacio dijo: “Beso tu corazón...”.  Palabras breves, suaves, tenues, de amor.
!Qué dicha que llegaran a sus destino desde la infinita lejanía! A su ángel de inspiración, sin disimulos, sin artilugios, sin engaños.
Beso tu corazón: gotas de agua en un suelo sediento de amor.
Despacio, sin apuros, llegaron sin oírse, latiendo sus pasos, en todas esas vagas sombras de ecos, para colmar la necesidad de sentirse amada.
!Cómo me dejas que te piense! Pensar en tí colma todas mis tristezas. Siento cómo te das a mi memoria, como te rindes al pensar en mí, tu gran consentimiento en la distancia.
Y más que consentir más que nada me ayudas, vienes a mitigar mi soledad. Me haces señas, con delicadas palabras.
Desde allá que piensas en mi. Estoy pensando, es de noche en el día que harás allá donde esta boche es de día.
¿Por qué pregunto donde estás, si tú no estás ausente? Me bendices más allá del milagro y deseas nuestros momentos y entonces... nosotros.
Aunque no nos veamos, juntos nos miramos nosotros los dos.
Reclinado en mi vida, atisbas despacio mi alma entera y yo te encierro como el vuelo del ave encierra el aire suyo preferido. Luz de ilusión, ¡Bendita seas!
Júbilo de encontrarnos algún día en la vida.

Tropiezos del corazón

Tropiezos del corazón, ¡cuántos pesares causan!, vacilo en mis sentimientos, detenida en el grave concierto del otoño, escuchando como los violines y las arpas agitan un mar de hojas rojizas, amarillentas.
Tropiezos del corazón, traspié, por primera vez lloré al haber arrebatado tu rostro al deseo creciente de mi alma por querer mirarme en tus ojos y no encontrarte.
Después del letargo imprevisto que arrastró en sus alas minutos y horas, ahora lejanas y frías, conservo en mis labios tu nombre esperando que nazca de tu rostro el verde que refresque mis sentidos y tú confundido y ausente ignoras mi suplicio clamando por tí.
Tropiezos del corazón, caí en un pozo sin fondo, te añoro y te extraño, no has venido a despertar mi alma sumergida en sombras sin luces, ni rumbos.
Si pudiera gritar mil palabras serían testamento para repetir libres de mentiras y falsedades el amor que por ti siento.
Ajusto sobre un arco mis deseos y del puente que tiendo con mis flechas bajan lamentos de amor a nuestro suelo.
Tropiezo del corazón que hacen tambalear mis ilusiones y mi alma entera, apagando las estrellas de mi cielo convirtiendo mis sueños en tropeles de fantasmas tétricos que me envuelven con sus mantos oscuros de la noche llevándome por ríos inagotables de tristeza formados por las lágrimas que brotan de lo profundo de mis sentimientos.
Tropiezos del corazón, por los mares del silencio siento que crece la luna desde adentro y que como cisnes de humo flotan los recuerdos y los pensamientos en las redes sutiles de mi sueños.
¡Tu presencia se diluye a lo largo de mi barca!
¡Tú no estás! ¡Entre las tranquilas sombras ya no te pienso!
En duras alamedas de cristales padece el corazón un miedo tibio y pasa lentamente entre mis dedos la luz quemada de tus ojos negros.
Tropiezos del corazón, el desliz de mi mente cuando duermo me hace llegar al valle de tus sueños y me mueve la distancia como alas en las grietas de mi piel que vence el tiempo.
Y tu alma y mi alma se pierden en la niebla lejana del recuerdo.
Tus caricias imaginadas brotan lentas por el mapa de mi cuerpo.
¡Qué haces alma tropezando en caídas sin regreso, que no ves las celadas que me aguardan!
Tú y yo somos agua pasada que mojan las veredas  de mi vida. 

Luz en las tinieblas

Luz en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de amor.
Necesito la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!, entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros y oscuros su canto de amor.
Luz en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se asoma entre los acantilados oscuros.
Las nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más allá.
Luz en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño alado no girará en mis versos.
Sólo aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no me conduzca a una realidad abrumadora.