Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 24 de mayo de 2014

Déjame a solas


Déjame a solas
con mi alma triste y taciturna,
buscando en mi interior
la paz y el amor dormido.

Déjame llorar la pena de no verte,
exhalar un suspiro de amargura,
refugiarme en los brazos de la muerte
para no sufrir ya tanta tortura.

Déjame a solas
para acariciar sólo el recuerdo
de los besos que me dabas con pasión,
déjame para ver
si es que me pierdo
en un profundo mar
de oscuras aguas.

Déjame recordar
que una mañana me brindaste
 el rosal de tu ternura
y que bebimos del azul fontana
la excelencia del sol y de la luna.

Déjame enloquecer,
pues eso quiero,
hundirme en el rincón del desconsuelo.

Déjame navegar como velero
que no tiene timón ni timonero.

Déjame a solas
en un desierto,
acompañada tan sólo de mi pena,
para pensar que vives
y que no has muerto,
porque no mueren las personas buenas.

Déjame trasladar a otros lugares,
quiero tomar la senda que cogiste
para ver si te encuentro en otros lares,
y me quieres como antes me quisiste.

Déjame a solas,
más breve flota la esencia de la carne,
más breve el viento devorando el llanto,
nada se agolpa y todo es un rastro
nada es inédito dentro del aire.

Tú debes saber
que mi edad invisible rueda triste,
emergen los recuerdos
de nuestras noches de amor
como el aire que respiro.

Entonces te diré,
como flor sangrando desde mi hoja,
venciendo el papel que voy llenando
Poesía es Soledad,
solamente una palabra contra el mundo.

Déjame a solas
para pensar eternamente en ti,
mi amado ausente,
decir que el vacío sopla la razón
aquí en los huesos donde existo
no habría nada que el alma despierte,
solo tú lo podrías hacer,
solo tú, el amor que hace que las palabras ardan.

Infinita Espera


Infinita espera,
si no me tienes,
si no estás a mi lado,
mi sonrisa es fría
y sólo queda
un abrazo triste.

Inútil que te busque
y te persiga
 debajo de la piel de mis sentidos,
se mueven tus distancias como alas,
 ¿por qué no vuelven
tus labios a los míos?
Infinita espera
de amorosos recuerdos,
 tristezas lejanas,
cariñosas memorias
que vibraban cual sones de un esperar.

Añoro la presión de tus manos,
las noches de fiesta
a tu lado.
Infinita espera,
 ¡cuán larga es esta desesperada nostalgia!
Días que brotan
 llenos de tu ausencia
en la esencia de mi vida
pasando a mi lado indiferente.

Infinita espera
de luna plateada
como espada en cuyo filo
duerme el amor,
me duele el alma
donde anida el trueno
 cuando tu cuerpo
se va
como un rayo
que no hiere,
mata.
Mi melancolía se llena
de añoranzas de pensar
en tu voz dulce y armoniosa.

Infinita espera,
 tu mirada que añoro
en mis noches solitarias,
 erizaba mi piel
de claros reflejos
de luces cálidas y tenues.

Me niego a despertar
y no tenerte a mi lado
detrás de tu perfume
que se negó a partir.

En oleadas de vientos
y humos
renace la esperanza
 de que esta infinita espera
llegue a su fin,
tú vienes…

Y yo sueño que Hoy…
tal vez mañana…
quizás un día
yo estaré en tu destino,
abrazada a ti
como tu amada amante.

Infinita espera,
 llega de improviso
 el idilio esperado
de vida sonriente
al sentir tus pasos
nuevamente.

Enséñale a mi boca
que te nombra
que has escuchado mis llamados
para apoyar mi amor
sobre tus hombros
en la luz matinal
que brilla de claros surtidores
en la espuma de la esperanza
de que la espera
llegó a su fin
y con sus nubes
el poniente fragua
y otro cielo rosado
y verde oscuro
en los espejos trémulos
del agua
 nos reflejó a los dos.

El pálido rocío de tus ojos
se encendió por altísimas veredas
 y al dar tu corazón
el primer impulso
volcó por mis sentidos
sangre nueva.

Infinita espera,
ya no existe,
tu estás apoyado
en la mañana
llenándome de luz,
de primavera
mi alma ascendiendo
 la vida por tus hombros
y en tus manos
temblando una estrella,
un aire estremecido de ternura
llena mi mundo interior
con tu presencia.

¡Vibrad liras sonoras del espíritu!
La infinita espera ha terminado.
¡Álzate inspiración,
 la mujer poeta canta!

Letras poéticas


En tu presencia nacen mis palabras,
porque el placer sublime de mirarte
en un impulso poderoso
me inspira los poemas.

En silencio labras
con tu presencia fecundar
al arte liberando el caudal
de mi emoción que fluye
en inspirada y lírica eclosión
en cada verso.

Cadencias poética,
por todo lo que tú inspiras,
nuestras almas se llenan,
se atan,
se enciman y en las noches te sueño
y veo letras
en un ir y venir desde ti.

Mi poesía eres tú
y es tal la armonía
que emana de tu visión
que la veo en el arcano
de la mente mía,
vertiéndose en el verso
que yo creo resplandeciendo
en el azul vacío del fantástico mundo
que poseo en la raíz
del pensamiento mío.

Letras poéticas,
mi verso es una lágrima,
que fluye solitaria,
manando del dolor de no tenerte,
es ráfaga nostálgica
que hallando va en mis penas
su triste inspiración idílica y cálida
tañendo mi tristeza,
desgrana una canción.

Letras poéticas,
mi verso es una queja,
una queja sin mengua
que anida en mi dolor,
es una queja lenta,
es una queja honda
que viene del amor.

Tú eres mi númen lejano,
eres un ansiado despertar,
muy lejos estás
pero te acerco en el día
que comienzo a llevar.
Te vivo,
te siento.

Cadencias poéticas
cuando te escribo mis letras,
te dejo rimas y cantos,
te dejo mis palabras,
mis caricias en prosas,
caricias en verso,
mi esencia encendida,
los fuegos del amor que vibran
y crecen en el día a día.

Tú,
mi poesía,
mi magia,
mi sueño y mi ilusión,
eres mi cielo estrellado,
eres el mundo todo.

Letras poéticas para ti,
toma mi poesía,
embriágate en mi clamor,
va colmada de amores,
de mis rosas con espinas,
de mi amor
hasta los confines de los recuerdos.

viernes, 23 de mayo de 2014

Mientras te espero


Misterios del alma


Misterios del alma
¿dónde están?,
¿dónde se ocultan?
¿dónde se refugian?,
buscan las profundidades
olvidadas del espíritu,
fluyen como dotes dormidas
del más allá,
son algo abstracto,
misterioso,
que emanan de las honduras
de nuestro interior,
nos envían energía
de la espiritualidad.

Misterios del alma,
escondidos en hondos
y calados sentimientos
que nos conectan
con nuestro ser más profundo.

Misterios del alma,
nos envuelven en hebras de ensueño,
nos hacen vibrar,
nos colman de emociones,
de llantos y risas.

Misterios  del alma,
¿a dónde nos conducen?
nos llevan lentamente al éxtasis,
embriagándonos de sentimientos profundos
que colman nuestra vida
hasta el más allá,
conectándonos con la eternidad.

Misterios del alma,
anhelantes y esperados
que nos hacen vibrar y vivir
intensamente entre momentos
de ráfagas de pasión.

Mi alma y sublime himeneo
ostenta la alegría de amores
y de ensueños,
siente soplos de ternuras.

Misterios del alma,
hálitos que se alzan puros,
antiguos,
recientes,
nos inundan despacio
y su aliento como un soplo,
aire que crece,
viento que canta
nos inunda de la felicidad
del vivir entre júbilos,
milagros,
nuevos amores,
letras y poemas surgidos
como alas del mundo.

Misterios del alma,
estelas del amor vivido
y por vivir que como luz amanecida
nos alumbra nuestro ser
y como en un soliloquio claro,
sin esperas,
nos lleva a amar,
estar amando en un impulso sin fin.
Dulces días en los que el mundo
nos lleva con nieves o con sol,
con penas o dichas
a aceptar con sonrisa
los misterios del alma
y a vivirlos como prodigios que renacen
desde nuestras últimas fronteras.

Desde el fondo de mi alma


Desde el fondo de mi alma 
escribo para ti,
 mi amado amante, 
siento fluir mis versos, 
mis frases, mis estrofas 
al pensar en ti, 
es un canto que perfuma 
y ese perfume canta
 todo el amor de mis sueños. 

Cada estrofa es una nube 
y para flotar en ella 
hay que tener luz de estrellas 
y corazón de querube.

Desde el fondo de mi alma 
tu sensualidad que me llega sin tocarme
 me despierta
 como gotas de rocío al amanecer.
La inspiración más pura, 
fluye para escribir ideas,
 frases, palabras, 
dando vuelo a mi todo.

Algunas estrofas 
que aparecen en esas hojas en blanco 
hacen que mi corazón se asombre, 
las quiero por audaces 
porque sé que en mis anhelos 
hay horizontes 
para los mundos y los cielos.

Desde el fondo de mi alma 
surgen los versos fugaces, 
cubiertos de diseños 
en las puntas de las olas 
alumbrando mis intentos 
entre curvas, más curvas, 
se inician dibujando mis anhelantes ideas. 

Desde el fondo de mi alma,
 los monosílabos van diciendo 
en la arena sin huella,
 más, más, más, más 
y el propósito se dibuja 
en prosas poéticas.

Los deseos 
de hacerte llegar mis versos 
convocan desde las honduras,
 descienden del firmamento,
 luces, sombras, brisas, vientos, cristales 
que son espumas 
surtidoras de amores y de palabras.

Como fugitivas centellas 
rebotando en sus reflejos, 
van cayendo de a poco 
en hojas sin estrenar, 
hojas de la orilla 
que se acercan 
con el seno de las olas, tiernas, 
llegan tibias al papel 
al gran taller del gozo, feliz, 
de hacértelos llegar a ti, 
mi amado amante.

Desde el fondo de mi alma, 
tan blanco como la espuma
trabaja mi pensamiento,
 bosquejando entre haces de luces, 
entre resplandecientes afanes, 
los versos de amor 
que velando están en puro juego 
en un ardoroso buscar 
la plenitud del acierto.

Desde el fondo de mi alma,
 te busco a ti, 
mi inspiración. 
¿Dónde vives, solitaria misteriosa?
Por hallarte mi alma no reposa, 
vuela y vuela bajo el cielo 
y sobre el mar.
Y tan solo como un sueño 
que se esfuma,
 ve un revuelo de tu clámide 
en la espuma, 
ve en los astros 
tu dulcísimo mirar.

Pálidamente y en secreto 
los versos responden y aparecen 
desde lejanías o de frondas
 donde se habían guarecido 
y en las estrofas 
van los sones brotando
 como pasos de visiones 
que conmigo
 los estuvieron buscando.

Quisiera estar


Quisiera estar muy dentro de mí,
en ese espacio secreto, íntimo,
donde conmigo misma juego
y me deleito con monosílabos,
 ideas, palabras, frases de amor,
que necesitan volcarse
con frenesí en pergaminos en blanco
o minúsculos trozos de papel
que vuelan con el aire
cual aves veloces surcando los cielos.

Mi alma trasluce amor,
 lo siento muy dentro de mí,
 me conduce suavemente
por sinuosas colinas verdes
o mares azules transparentes y cálidos.

Quisiera estar sumergida
 en hondos y misteriosos
lugares recónditos de mi alma,
sintiendo la soledad mía, tan mía,
que me embarga con dulce ternura
 envolviendo mi yo todo.

Quisiera estar llegando
hasta horizontes infinitos,
en las auroras plenas de colores
 o en los crepúsculos tardíos
que iluminan con diferentes matices
el cielo azul.

Quisiera estar buscando
 sin afanes, ni prisas, ni ansias,
el amor que me espera
en los confines del orbe.
Ese amor fiel, verdadero, único,
 incomparable, lejano pero cercano,
el cual anhelo con todo mi espíritu casto y puro.

Quisiera estar en ese lugar inimaginable,
resplandeciente de ilusiones
cual verde follaje de cipreses altos
y campos florecidos de amapolas,
lirios, alelíes, azahares
entre tus fuertes brazos
en un nido tibio de ternura y amor.

Quisiera estar rodeada de mantos brillantes
en una noche iluminada
por una luna resplandeciente
que baña nuestros cuerpos
con su luz de plata.

Quisiera estar tendida en tu regazo,
envuelta en tus brazos,
mi rostro inundado por tu mirada,
 tus labios pronunciando mi nombre,
los míos acercándonos aún más.

¡Cuánta felicidad nos enlaza
uniendo nuestros cuerpos y almas!
¡Loor a ti, Eros, Dios del amor!
La poesía nos invade,
recorre los cielos y las nubes,
 la esparcen por doquier,
uniendo corazones sensibles por una eternidad.

Quisiera estar volando alto
 hacia nubes viajeras
 para encontrar aún lejos el destino cierto,
 inolvidable, único,
donde las horas en silencio pasan
como estrellas fugaces con un ritmo lento y acompasado.

Quisiera estar en ese día
en el que nos encontraremos,
frente a frente, tristes
en el camino de la vida
y así ofrendarte todo mi ser.

No transitar por senderos equívocos,
 oscuros, misteriosos,
las huellas largas y angostas,
 sí por amplios horizontes claros
y resplandecientes
donde el amor renace cada día.

Quisiera estar reconfortada y calma
haciendo danzar en una danza sin fin
mis versos de amor sinceros y diáfanos,
uniendo tu alma con la mía,
solos tú y yo
en noches nostálgicas.