Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 29 de junio de 2014

Presagios tormentosos


Presagios tormentosos,
¿es que acaso la tormenta,
furiosa y creciente
en el cielo oscuro y misterioso
abruma nuestro amor
o a la inversa lo acrecienta
entre los truenos y los relámpagos?

Palpita un viento ardiente
como el que sopla de un gigantesco incendio
y una tromba guerrera brama truenos
que prestos estallan
en aullidos de airadas tempestades.

Presagios tormentosos,
el cielo, impenetrable y duro
nos hace unirnos en un abrazo total y apretado
como queriendo alejar
el escudo de granito
que se nos acerca queriendo hundir
el mundo con su enorme paso.

Parecen descender del infinito
invisibles espíritus
blandiendo espadas de relámpagos
y nosotros corremos, manos entrelazadas,
pies desnudos buscando una cueva secreta
para encontrar el refugio
ante esta majestad abrumadora
que nos hace desfallecer
ante la belleza y el miedo.

Nuestro amor se agiganta
ante tanta inmensidad
que hace retemblar el firmamento.
Presagios tormentosos,
el perfume de la tierra mojada
nos inunda al peso de sí misma,
después irá veloz
como un meteoro al fondo del abismo.

Con galas de volcán, el sol radiante
en niebla roja de fulgor metálico
traspuso lentamente el horizonte
y nos asombramos ante la llegada
de una noche sin astros,
entre las sombras, la tormenta avanza
rodeada de grises nubarrones.

De pronto, el viento silba más agudo
y la tierra se puebla de visiones,
buscando en vano
nuestras miradas un salvador escudo.
Ya los truenos errantes retumban
con salvajes estampidos.
En tropel se suceden los relámpagos
a cuyo parpadeo la tierra,
loca de pavor, se humilla.

Presagios tormentosos,
la tormenta está aquí, entre nosotros,
chocan los truenos entre sí y estallan.
La tempestad en sus furores crece,
es más viva la lumbre del rayo,
mundos hechos campanas
que repican por todo el firmamento conmovido.

Cuando se apaga la lumbre de un relámpago,
se puebla la noche de una sombra,
tan oscura que nos oculta a los dos
como dos figuras misteriosas e inexistentes.

Se desata la lluvia,
bajo el soplo de un viento huracanado
que sacude los árboles, diluvia
y nosotros bajo el agua
como fantasmas aturdidos,
corremos y danzamos entre truenos y viento.

¡Por fin, desde la altura
de un cielo azul profundo,
las estrellas de cándida hermosura,
llenas de compasión y de ternura
dejan caer sus luces sobre nuestro mundo!
Presagios tormentosos
que nos lleva a unirnos más
en un revuelo de besos
bajo un manto tembloroso
a la tibieza de nuestro nido
dejando lejos la fiera luz
de las voces de huracanes lejanos.

Mi corazón te llama


Mi corazón te llama,
escúchalo palpitar sólo en pensar en ti.
Tristeza es que mi corazón te llama a gritos
y tú no estás aquí para compartir su soledad.
No te escribo poesías,
te entrego poemas de amor,
no te oculto que te amo,
 te lo digo en silencio
con mi corazón clamando
por tu presencia a mi lado.

En el remanso de agua mansa
estoy contigo
bajo la verde cabellera de un sauce
que se mueve a ratos.

Al río la imagen del cielo
 viste su hermoso terciopelo,
en el centro fulgura el agua
con cristales de fraguas.

Mi corazón te llama,
respiran gozos mis anhelos,
cantos en la lira y en el alma vuelos,
 sólo en pensar que estarás a mi lado
 susurrándome palabras de amor.

¿Qué bien a tu bien se puede igualar?
Clamo por ti, vibro tan sólo en pensar en ti.
En la amable brisa que besa mi frente,
oigo tu sonrisa fugaz y clemente.

Mi corazón te llama,
porque en ti todo es suave,
 la luz del rocío, el cantar del ave, el reír del río.
El cielo tan azul que amas tú
en nuestro fragante edén nos espera siempre.

Mi corazón te llama
al despertar la aurora su mirada de alegre claridad,
de los campos brota un perfume de paz
y mi cuerpo ansía estar entre tus brazos,
sintiendo tus dulces caricias
sobre mi piel ansiosa y deseosa de ellas.

Un alegre cantar de frescas notas
van despertando el campo
en la mañana de mi alma,
surgen palabras de amor con inocente ritmo.

Mi corazón te llama,
clama por ti con desesperación,
late con cadencia inspirada,
 es un millar de notas que me subyugan
 y un millón de arpegios
que me elevan hacia ti
cuando al brillar
la aurora todo el paisaje canta.

En fantásticos pentagramas,
plenos de dicha y luz
te espero en nuestro lecho de amor.
Mi corazón te llama
y como ardiente orquesta palpita, late,
en un alado idioma sin palabras
surgiendo estrofas en torrentes
que en sones se precipitan.

Redoblan los vibrantes tambores
 en mi pecho con tan sólo pensar en ti,
son orquestas con música de mares
y como estruendosas cataratas de alegres notas
van a la lira que los espera ansiosa.

Mi corazón te llama,
con amoroso sentimiento,
como cuando los pájaros cantan en coro
y el río ajusta a la sonata
las liras de cristal sonoro
que tañen las ondas de plata.

Contigo a mi lado amado amante,
vuelan los ritmos entre aromas de amor
y los poemas, las prosas,
interpretan raudos y veloces
todo lo que por ti siente y arde
 mi alma de poeta
todo el trémulo esplendor de estar junto a ti.

sábado, 28 de junio de 2014

Suspicacia


Laberinto de sentimientos


Laberinto de sentimientos,
me condujiste con tu mirada ardiente
y tu voz susurrante,
con arte y embrujos
al sendero sin salida,
atrapando mi corazón.

Trazaste muy bien la ruta a mi alma
con tu sonrisa única
que me dejó sin aliento ni respiración
y tus palabras dulces,
colmándome de amor.

Laberinto de sentimientos,
tus ojos atraían los míos como un imán
y al hablarme me hacías temblar
como pájaro herido
y con gestos desprendidos en tus manos
 acompañaste tus miradas
y en tu pícara sonrisa mecías mi alma.

Laberinto de sentimientos,
me cercaste, me atrapaste,
 sabías lo que hacías,
 integraste las palabras
a tu plan de seducción
y como en un extraviado concierto
 mi alma se rindió.

La copa del sentimiento
se volcó al acercar tus labios
y un escalofrío profundo y lento
casi me consumió.

Laberinto de sentimientos,
me conllevan a sonidos que acarician,
instintos que convocan,
arrebatos de emoción,
aromas que iluminan,
 fulgores que cautivan,
 cuando estoy junto a ti.

Quiero que seas mi verso,
mi númen, mi inspiración,
quiero que seas estrofa armoniosa
en este laberinto de ilusión.

Me has conducido
a escondites secretos,
puertas levadizas, trancas con cerrojos.
Nos hemos perdido
entre el laberinto de la esencia
y la luna nos conduce
en esta extraviada espera,
afanados por encontrarnos,
nunca para salir,
siempre para quedarnos.

Laberinto de sentimientos
que en una eterna quimera
despistando la vereda de los labios,
del beso perfecto
que rasgue de la soledad
que se reboza en el desierto de lo incierto.

Así es el laberinto de los romances,
siempre presente,
nunca al alcance
de quienes no suelen perseverar
el verdadero tesoro del amor
al que nos lleva a la alegría,
a la esperanza, al despertar de la vida.

Laberinto de sentimientos,
me haces volar la imaginación,
me provocas placer, dulces anocheceres,
sonrisas en mis sueños
al sentir el calor de tus besos.

El mundo nos inunda
con su luz en la alegría dúctil de la vida
en nuestro laberinto,
sólo nuestro
que recorremos unidos
entre crepúsculos y auroras
vislumbrando naufragios de silencios.

Más allá de los círculos del tiempo
en relojes atávicos,
renacen las campanas de la bruma
que nos conduce atravesando espacios
a nuestro nido de amor.

Amar


Amar en el aquí y en el ahora,
¡qué gran sencillo milagro
vivir en el hoy contigo!

Mis suspiros se detienen pensando en ti
y mi corazón late y palpita
porque estás en mi vida.

Sólo se que la distancia alarga caminos
pero siempre te siento conmigo
a pesar de los abismos.

Amar que no es misterio,
estás en mis sueños
y en el alto silencio de la noche,
un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo
y en el mío
el tuyo siento.

Ya dormidos o en vela,
los dos nos buscamos,
tu sueño es mi sueño.

Amar sin saber quién eres tú, v
erde de mis prados,
dueño de mis cielos,
sabor del fruto prohibido.

Pensar en ti todas las noches
no es pensarte con mi pensamiento,
es que estás dentro de mí.
Te voy pensando conmigo,
exactamente en el ancho mundo.

Amar,
dedicándote el alma mía a la tuya,
a la luz de quererte,
en el gran silencio por la tierra,
por el cielo,
en las suaves voces de nube,
todo el cántico del amor va hacia ti.

Este amor nuestro vuelto estrella,
único y verdadero,
de afán y tiempo,
ha entrado en mí
como la dicha entra sin prisa,
beso a beso.

Amar,
no dejaré de buscarte,
saltaré muros de agua,
anchos fosos de aire,
vallas de piedra,
setos de bosques
y te encontraré.

Te espero sólo a ti
y donde yo te espero,
sólo tú podrás estar,
sólo escucharé tus pasos,
tus vuelos,
tus huellas únicas.

Amar que hace que tu aliento
mitigue mi llanto
y tu mirada guíe mi camino
porque tus ojos son secreto de mi amor.
Me llevas en tus días,
en tu alma,
en tu pecho,
en tus labios,
en tus palabras encendidas,
lejanas sí de honduras de cielos
o entrañas de la tierra.

Amar,
déjame volar hacia él,
con el alma del alma
y tan sólo un momento fugaz,
eterno,
es tiempo infinito.

Florecer del alma


Florecer del alma,
que busca ese afán
de claridad y alegría
levantando en espumas de amor altísimo
hacia el cielo,
espumas de luceros,
sí, de estrellas que me salpica el rostro
con un tumulto de constelaciones.

Florecer del alma,
desafía días,
 horas,
 segundos,
tras suspirar con el alma
florecido de amor.

Hoy mi alma florece en ti,
eres la razón de mi existir,
si respiro lo hago por ti,
si vivo, vivo por ti.

Florecer del alma,
mi alma florece en ti
entre jacarandaes,
amapolas,
 alelíes,
 jazmines
 y heliotropos.

Pienso en este amor en silencio,
son ecos altisonantes,
este amor que nos encontró
y nuestras almas florecieron.

Florecer del alma,
mi alma florece en ti,
en ti, mi amor.

¿Cómo me vas a explicar, di,
 la dicha de esta tarde de primavera,
si no sabemos por qué fue,
 ni cómo, ni de qué ha sido?

¡Cómo vagaron sin rumbo
y sin torpezas
tus caricias!

Largos gozos iniciados,
caricias no terminadas.

Florecer del alma
que nos inunda el corazón
en brisas de risas
que anuncian la alborada.

Cuando se desvanecen los fuegos
de las centellas de la pasión
entre sus espinas bellas,
los epigramas florecen.

Florecer del alma,
como un campanario
canta la alegría
cuando nuestros corazones
se unen entrelazados
y el tumulto brota de la melodía
y nos reímos de placer
en nuestro florecido lecho,
la risa retoza como un potro
altanero y gentil.

¡Lástima que la vida se alboroza pocas veces así!

viernes, 27 de junio de 2014

Florecer del alma

La Plaza del Amor


¿Por qué lugar de esta plaza
 impreciso y misterioso
se entra al interior de nuestra alma?

Es un lugar secretísimo,
 leve, amplio,
donde imperceptiblemente
se deslizan los sentimientos más íntimos,
los desconocidos
por el resto de las almas mortales,
 quietas,
 en sus bancos de siempre pensando en el ayer.

Una vez,
hace tiempo,
 sentí un cosquilleo suave,
 ineludible y es que la plaza de mi alma
se había abierto hacia lo lejano,
buscando lo que más importa en la vida,
el amor que nos inunda de fe,
esperanza,
 caridad.

Plaza de silencio
 que nos llega hasta el alma
sin saber de qué ruidos está hecha:
 pelotas girando,
trompos danzarines,
cometas entre árboles,
 tintineando bolitas multicolores
 entre el suave pasto.

Plaza por donde sin sombras
 pasan las letras antiguas,
lengua del paraíso,
 sones primeros,
vírgenes y en el aire del mundo
 se estrenan en los rincones
 los nombres de los gozos primeros,
que se olvidaban luego para llamarlo
 todo de otro mundo al hacerlo otra vez:
nuevo son para el  júbilo nuevo.

En ese paraíso de los tiempos del alma,
la plaza en paz deja amores
 y nombres en realidades sin huellas,
sin memoria ni en signos,
percibiéndose apenas,
 nítidos y momentáneos.

La plaza como extensión abierta
de la gracia y de la melancolía,
 nos dejó trasegar la ternura de los campos,
 las acequias del celo de la esperanza,
la tierra amedrentada y firme
 como prado de libertad,
honda muralla sin sonrojo
que corre por las venas
al seno de la comunidad.

Cerca,
muy cerca de la plaza el alma
en antiguo brocal de musgo y verde
 arrebata el deseo creciente
 de las aguas entrando despacio,
muy espacio al mirar de los ojos tiernos.

Otras sensaciones mueven en mi pecho
 la plaza dulce y virgen
que en ilusiones vuela a mis sueños
 y nos olvidamos de sus grietas,
sus baches,
sus surcos,
sus zanjas,
 sus charcos que en un mar alado
 de geográfico equilibrio
nos lleva al mundo real
y cósmico de esta vida.

Conservamos los labios
sobre el borde de sus senderos
y esperamos que nazca el verde
que refresque nuestros sentidos.

Y en el largo alumbrar del movimiento,
 la plaza,
 lentamente,
 hace sin sonidos las notas del silencio,
 quemando los caminos cerrados,
curvos,
para que el alma alce vuelo sin dudas,
ahogando en desazón el pensamiento,
deteniendo las horas
y la ramazón elástica del viento.

Tú,
plaza,
déjanos ir por el aire tibio y perfumado
que nos invita entre ramos verdes
 que cercan nuestro sosiego aquietando
 nuestras ansias entre laureles florecidos.

Eres tú,
plaza del alma quien corona
 los vientos serenados
y donde boga el sol
con sus cánticos unánimes,
 el brillo de nuestros bienes ya logrados,
 atravesando tus curvas,
tus rectas,
 tus círculos para que el aire llene
 el vuelo de los ángeles en la plaza del amor.