Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 20 de enero de 2015

Surcar distancias


Surcar distancias,
en un continuo deambular,
yendo y viniendo en noches de Penélope,
cielos abiertos frente al mar,
hacia el amor único y verdadero.

Surcar distancias para al fin ir
al encuentro de la pasión,
de la ternura,
con estrofas sin lágrimas,
versos de pensamientos puros,
de deliciosos tiempos que vendrán
en nardos empapados
en lloviznas finas.

Surcar distancias hacia los rayos
de plata de la luna naciente,
en visiones claras
que se entrecruzan para vivir
horas felices en los cielos del alma.

Surcar distancias
para que nuestras trémulas manos
se entrecrucen con caricias ansiadas.
Yo que soy capaz de sentirme todo espíritu,
a tu lado soy mortal
y no más ángel
como el luminoso Perseo.

Surcar distancias
para ir hacia la llama que quema
y hacer de dos mitades
una misma alma
como Platón en su Fedra.

Hablarnos el lenguaje mudo,
sin voz, ni palabras
en los momentos de dicha suprema
de dos seres que tiemblan
en el paisaje que baña la luz de la luna.

Surcar distancias para acercarnos
por puertas estrechas o ventanas semiabiertas
o corredores hondos y vernos abrazados,
reflejados en todos los azogues del mundo
en manos de agua.

Mis lágrimas serían alas
para ir a tu encuentro
y estrecharme en tu pecho desviviendo
la vida a cada nuevo paso.

Surcar distancias de los espejos
a los lagos para no ser tan sólo ilusiones
sino realidades vividas a pleno
sin ser día tras día
tan sólo un recuerdo.

lunes, 19 de enero de 2015

No me preguntes nada


Inocencia e ingenuidad taiwanesa


Inocencia e ingenuidad taiwanesa,
son ustedes 
todos mis amigos taiwaneses,
inocencia, 
ingenuidad, 
pureza total,
rodeados de un amor real,
que existe,
que sólo debo saber mirar 
y sentir.

Entre miradas soñadoras, 
profundas,
palpita el amor que todo lo da
y se conforma con poco,
que nunca me hará sentir sola
porque están firmes a mi lado.

Taiwaneses poetas, 
narradores,
de manos traslúcidas, 
pálidas 
y plenas de amor,
entregándose siempre 
a la curiosidad de la naturaleza,
de una flor de color intenso,
de una hoja amarillenta,
de una rama cortada al azar.

Son como ángeles 
cuyas alas cristalinas veo 
por estar plenas de amor,
que me tocan tímidamente,
con naturalidad,
y a veces, 
con un soplo de amor,
que no me dejará nunca.

Los amo 
y con el lenguaje 
con el que sólo nos entendemos 
que es el de las flores
 que son mensajes, 
que expresan nuestro sentimiento 
que de otro modo nunca podríamos hablar.

Los pensamientos 
se transmiten a través del cosmos, 
plenos de recuerdos 
y gestos simbólicos, 
una palmadita en un dedo, 
un abrazo fraterno 
con cordialidad y sinceridad.

Los querré siempre, 
calmarán mis penas, 
sentiré su fidelidad en la adversidad 
como un gran consuelo.

Inocencia e ingenuidad taiwanesa,
la nobleza los distingue,
su poesía es sentimental,
plena de gracia y dignidad
como música de pájaros.

Gracias 
por haberme dado 
tanta lealtad y amistad, 
me hicieron sentir muy feliz, 
con emociones de llantos y risas.

¡Que jamás nos olvidemos!
Que vuestro genio y candor 
no desaparezcan
y que vuestra pureza 
permanezca intacta 
entre risas y cantos.

Lo que soy y lo que fuí


Soy un alma peregrina
iluminada por el amor,
entre arrullos y cantos,
entre claridades de luna
y brisas de jardín
con el corazón infinito
en el cáliz naciente.

Boca que busca
el nuevo verbo de besar.
Fui un mundo en sombras,
sin fuentes para beber
ni refugio de dulzura
en el vago adormecer.

Lo que soy y lo que fui,
ser transformado con el cuerpo
llevando el alma,
siempre vanamente
a pensar en ti
para que te vuelva a olvidar.

Hoy soy aire
que me llena de espacio
y equilibrio con calma
voy al cóncavo delirio
con mi mirada ininterrumpida
en el vasto universo.

Lo que soy y lo que fui,
cuerpo íntegro,
alma no más adolorida,
en el mañana iré a lugares lejanos
sin querer ni un resquicio de sombra,
apresando siempre
el resplandor supremo de un verso.

Fui en el ayer, ayer de ayeres,
los cantos del dolor entre sollozos roncos,
el amor me había abandonado
y mi corazón sufriente,
casi temblando
se hundía en el mar de llantos
entre gritos y clamores
en la cavidad negra de las olas
y en el abismo del viento
donde va lo que muere.

Lo vi descender
al pozo de las tormentas,
abrirse como un loto
en las aguas tranquilas,
bailando en las olas,
rebotando en las crestas.

Soy ahora en este Hoy
un alma inagotable
que mana de una fuente
refulgente: amor.
Amo la vida,
abro los brazos, me regocijo
y me yergo embelesada
ante el milagro del existir.

Antes, mi espíritu vagaba
por la extensión de la nada,
insensible a las señales del viento melodioso,
ahora río, canto, danzo
y los versos, las ideas, las palabras de amor,
revolotean a mi alrededor,
girando bailes sin traspiés,
volando en el viento
hasta las hojas amarillentas
que las esperaban con inquietud.

Mi mundo interior
ni se disuelve ni vacila,
se desatan por dentro
los miedos sin morir
y como el canto de un violonchelo
se evade y se extiende
en el aire amortiguado
y se derrama entre olas de caricias
y ternuras frescas.

Lo que soy y lo que fui,
antes no tenía el caudal del amor
que como río desbordante
inunda tierras y campos,
ahora tengo un corazón
pleno de esperanzas
y de deseos de paz y de felicidad,
yendo al claro manantial
donde la sed termina
y comienza mi mundo de azul dulzura
resplandeciendo en la transparencia
de un nuevo amanecer.

Candidez amorosa


Candidez amorosa,
mis pasos de alondra,
pisaron el otoño húmedo
y te sentí volar entre la fronda
 indiferente de viejos pergaminos,
te fuiste lejos,
a lugares inciertos.

Quise seguir tu vuelo solitario,
quise amarrar mis ojos
a tus amadas alas,
quise rehacer mis dedos
con tus plumas,
quise volar cerca de ti,
entretejiéndome
entre tus cálidas caricias.

Candidez amorosa,
inocente, crédula,
creía fácil seguirte y tenerte cerca,
más tú volabas, volabas…
Autómata, juguete de papel y cielo
y te tragaba el viento
y te mordía la distancia luminosa.

Y yo, soñaba… soñaba…
que hoy… tal vez mañana…
quizás un día
yo sería la rama de tu nido.
Candidez amorosa,
entre trinos y cantos, versos y metáforas,
 tejiendo nuestro hogar
para ser tuya en nuestra rama
y donde allí posarás tu piel
con el ahogo de tu aliento.

Pero el tiempo pasó,
 lento, muy lento,
no hubo nido, tú volaste…
Fuiste un cuento, mi sueño,
mi leyenda de otoño en serenata.

Candidez amorosa,
cuando mis ojos gritan tu nombre
en la soledad de la distancia imperdible,
el recordar el abrazo de tu piel,
de nave humedecida,
me sacude y me hiere,
me desdobla y me eleva,
buscándote en esa distancia lejana
donde tú te resguardaste,
 te escondiste.

Mi vida es ahora
un cielo trivial de sueños locos
que llenas con tu aliento
de viajero errante y taciturno.
Aprieta mis deseos,
caliéntame las carnes
con tu pasión de viento.

El sol será mañana
un plato de lujurias
y tú serás mi boca
y mis manos desgajadas.

Candidez amorosa,
¿adónde me conduces?
 ¿Por sendas de ingenuidad,
candor, inocencia?

Creo en todo lo que me rodea 
y a veces agobiada, debilitada,
 por creer en imposibles,
me tiendo
en el manto oscuro y plácido
del campo abierto a la noche
y entre las estrellas rutilantes
 me voy en tu búsqueda
con tus sueños y pensando imposibles,
que nuestro amor como pájaro sin alas,
se acurruca desarmado
en nuestros cuerpos,
en nuestras bocas,
en nuestros corazones.

Candidez amorosa,
canta el río mojado de tipas
y empedrada en la sed del silencio
se consumen nuestras formas
 fundidas en el tiempo inagotable.

Placeres y gozos,
 caricias que desgarra,
besos que dibujan
nuestros rostros temblorosos.
Es nuestro amor
que muere cada noche
para nacer…
y volver a morir a cada instante.

Amor mío,
desboca los temores indefensos,
mi aliento con tu boca,
haz mi piel con tus ojos de humo
 y del mundo sin final
 la comunión de una eterna entrega.

domingo, 18 de enero de 2015

El camino del silencio


Palabras al viento


Palabras al viento,
se fueron tras la cálida brisa,
dejando en su eco,
susurros en mi alma.

Palabras al viento,
se llevan mis monosílabos,
mis frases, mis palabras quedas,
mis versos de amor,
 ¿a dónde llegan?
¿qué buscan?

Se maduran los mundos a su llegada,
nada se puede ver ni tocar,
sólo están arremolinadas,
sueltas, desmadejadas,
deshilachadas, destejidas,
pero aún frente a todo,
son Amor, Amor único
que recorre el orbe,
dejando estelas
y perdurando en corazones
puros y embelesados.

¡Santas palabras!
Bajan por los tiempos milenarios,
necesitadas por almas
como tenues alas
viniendo del ayer hasta el hoy
 y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca,
nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?.

Palabras al viento,
como innúmeras sombras calladas
llegan a ti, mi amor,
cada día más sentidas,
cada día trasmitiéndote más
 mi todo entero,
nunca desaparecen
ni se escapan.

Y entre temblores de risas,
como voz de vigía gritando
 ¡Tierra!
llegan una a una
a acariciar tus labios,
tu rostro, tu cuerpo
que siento ya mío.

Palabras al viento,
 todas en un sol tras otro
se vuelven claras, soñando,
cantan delante, detrás de ti,
ofreciéndose sin guardarse nada,
onda tras onda,
 rompiéndose en mil,
cien sílabas en tus brazos.

Palabras al viento,
se esfumaron de mi vida
como la niebla al amanecer,
para llegar a ti, mi amado amante,
así es su destino y
¡qué confusión,
sin ellas me siento perdida,
mis sentidos se bloquean
y mi cuerpo empieza a temblar!

Pero… sueño o realidad,
las palabras no se han perdido,
 fueron hacia ti, en secreto,
en suaves movimientos,
llegando a tu mundo interior,
 bloqueando tus sentidos
y haciendo que tu cuerpo temblara
tan sólo de escuchar sus susurros.

Palabras al viento,
 libres, airosas, juguetonas, necesitadas,
atraviesan cielos y cantos,
mares y horizontes,
ecos y silencios,
fronteras y murallas,
van a encontrarse,
a inquietar o a asombrar
al revelar lo sentido y expresado
 en todas las emociones
que ellas conllevan
pudiendo fundir tu corazón
en un profundo acto de amor.

Palabras al viento,
en volandas te envían belleza,
alegría, paz
que trasmiten en su canto
 la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento,
 vírgenes, radiantes,
van como fulgores en monosílabas,
 trisílabas, frases
 en busca de la aventura
de estar en ti
entregadas una a una
en tu corazón apasionado.

Ofrenda nupcial


Ofrenda nupcial,
Noche de amor tembloroso y trémulo.
¡OH la noche regada de estrellas
Que envió desde todos sus astros
La más pura armonía de reflejos.
Como ofenda nupcial a mi tálamo!

Ofrenda nupcial,
¿Cómo suena en mi alma
La clara vibración
Pasional de mi amado
Que se abrió todo en surcos inmensos
Donde anduvo mi amor de su brazo?

Ofrenda nupcial,
Y en un intangible sueño me abrazo a ti
Con un fulgor de alborada
Sintiendo tu corazón latir junto al mío
Y tu cuerpo y el mío unidos en un encantamiento total.

Ofrenda nupcial
Te siento junto a mi cada día
Ahogándome con fuerza y sintiéndome flotar
En el deseo de sentirte abrazado a mis piernas
Compartiendo el mismo vuelo con destino al alma
Y aterrizando en vientre dejando allí flores húmedas.

Ofrenda nupcial,
Duerme amor mío,
Duerme donde prefieras,
En mi regazo o quédate en mis piernas,
No desesperes, que al amanecer
Volveremos a ser uno solo.
Y entonces nuestra piel se estremecerá
Con el contacto de nuestros cuerpos.

Ofrenda nupcial.
Soy inocente en tu búsqueda
Tus manos cálidas buscan entrar en mí ser,
Si me quejo, tú seguirás,
Si lloro es de placer,
Si mojo tu rostro, perdóname.

Ofrenda nupcial,
Qué curioso el sol que entra sin permiso,
Recordándonos que seguiremos juntos.
Por siempre amor.

Ofrenda nupcial
Tu cuerpo y el mío
Te siento,
Estas en mí como una mariposa
De fuego y de tormenta.

Recuerdos del pasado


Recuerdos del pasado,
Señales advenedizas y trágicas
Que raudamente vienen sin saber por qué.

¿CUÁL es la razón de este cambio
Absoluto y total?
¿Por qué el pasado viene a cambiar el presente?

Mi vida blanca de tristeza,
Es luz todo dolor
Y aún el amor me inunda
Y me hace recordarte…
Como mi gran soñador.

Recuerdos del pasado,
Mi fantasía con audacia, inquieta y mágica, sin cesar
Busca la paz interior,
Aún sintiendo el dolor interior Y más profundo
En la nocturna soledad secreta.

Recuerdos del pasado,
No obstante este HOY sangrante y doloroso,
Entre los sueños peregrinos prosiguen
Con voluntad férrea y tenaz por el desierto humano
Que comencé en el AYER, va poco a poco superando…
Hacia la esperanza del cambio.

Y aunque no llegue nunca a los serenos
Doseles de las palmas, por lo menos
Más cerca de ellas cavare mi fosa.

Recuerdos del pasado,
Y aún a pesar de mi ánimo sin decaimientos,
Mi mar de llantos busca en mi interior
Las frases,
Las palabras de amor,
La poesía que emana de mí hacia el mundo real,
Que a veces esta partido.

Recuerdos del pasado,
Soy una vagabunda del cielo y de la tierra,
Y el lenguaje sutil,
Cuando los cristales duplican sus colores,
Mi ánimo se levanta hacia lo alto,
Superando todos los obstáculos,
Que me hieren y lastiman.

Soy una página en blanco
Y no encuentra en estos instantes de dolor…
Los poemas que están en en el aire perdidos,
Allá en la lejanía.

Recuerdos del pasado,
No regresen a este HOY,
Busco el amor,
La paz en todo mi existir,
Y sé que pronto llegarán.