Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 14 de abril de 2015

Oscuridad


Oscuridad, densa, absoluta, misteriosa,
estoy sumergida en una noche eterna.
La negrura me envuelve
y puedo percibir aromas, silencios,
espacios llenos de vacíos y de olvidos.

Como un torrente impetuoso
nace la poesía en esa oscuridad total,
las palabras se entreveran, danzan,
se pueblan de imágenes,
repican en ecos eternos
brotando en la dulzura
de un alma sola
inundada de amor.

Me tendí en la hierba y su fragancia
despertó en mí
el deseo de que surgiera la aurora
en mi cueva oscura y sola.

Oscuridad, caen sobre las cuerdas de la lira
mis lágrimas que manan buscando así su luz
entre mis recuerdos.

Oscuridad,
siento los rumores de los errantes vientos
cuando en el manto
de mis hojas tiemblan,
se truecan en vagos y medrosos temores.

En esta oscuridad absoluta
recojo por la noche
las gotas puras del rocío trémulo
para poder llorar a los que quise
con lágrimas del cielo.

Estoy en una soledad muda
y sombría que a todos los rincones solitarios
llevo mis recuerdos del pasado.

Estoy en la oscuridad como una casa abandonada.
Los versos lloran en la lira que se quedó sin cuerdas
y en este oscuro mundo busco un árbol
donde protegerme.

Vengan a mi mente, pobres estrofas
que anidadas en las frases
hilvanan poemas de amor.

Venid estrofas de amor
y que algún día surja la luz
para escribirlas con toda mi imaginación
como si fueran cartas para mi amado.

Oscuridad desolada y triste
eres un luto negro en mis recuerdos
envolviéndome en mi propia sombra.

Desde que me interné, el oscuro mundo
me atrapó y mis poemas vagan sin rumbo,
traídos y llevados por el tiempo.

Sólo un sonido llega, transparente como una gota
que consigue penetrar en el secreto
del corazón, cuyos latidos lloran
por todos los que quise y me quisieron.

lunes, 13 de abril de 2015

Luz interior


Deseos reprimidos


Deseos reprimidos, escondidos, misteriosos,
 ocultos en lugares secretos del alma,
 todo en ellos son canjes,
ola y nube, horizonte y orilla.

Deseos reprimidos,
de escapismos y desapariciones,
vuelos a otros mundos
donde la lucha no existe
y donde está velando
en puro juego
ese ardoroso buscar
en la plenitud del acierto.

Tratar de encontrar el universo
cuando se aclare
 la razón final del movimiento,
del no moverse,
del esperar un mediodía sin tarde,
la luz en paz,
renuncia del tiempo al tiempo.

Deseos reprimidos
que buscan en mi interior
 la plena consumación del amor pasional,
sensual, del amor,
 igual, igual,
que de tanto ardor
me conduce al sosiego
mientras mi lira sin cesar lo aclama.

Deseos reprimidos,
son el eco que resuena en mis entrañas,
como los versos en mi alma
que cantan a lo grande
porque van conmigo
con un corazón que las alturas ama
en un ideal cuyos fulgores persigo.

Aspiro a que se insinúen
en el real mundo en que vivo.
¿Qué buscan?
¿Qué esconden?
¿Amares tumultuosos, espontáneos, vibrantes,
sin doblegarse a un doble juego?

Deseos reprimidos,
quiero alcanzarlos, una vez, mil veces,
 con decisión inequívoca,
con prisa desatada,
con mis ilusiones volando
hacia altos templos de vestales iniciales.

Deseos reprimidos,
 los quiero por audaces,
los quiero por ingenuos,
yo sé que en sus anhelos hay horizontes
para los mundos y los cielos.
Placeres, quereres, poderes,
 entran sin desearlos
 a la porosidad lumínica
de todo mi ser.

Deseos reprimidos,
los ansío dentro de mí,
por doquier aparecen
 en cualquier lugar,
en momentos imprevistos,
sin tener un ápice de necesidad,
de poder, de poseer,
de intentar aprisionar al amor
 entre barreras semiabiertas
para sentirme más libre,
dispuesta a intentarlo todo,
a descubrir lo más obvio,
 a lograr el descubrimiento
del deseo realizado.

Deseos reprimidos, íntimos,
que intuyen los aromas del amor,
que dan vitalidad,
fuerza, ternura y placer
para que la vida transcurra sin tregua,
con pausas moduladas,
sin insistentes sobresaltos,
como queriendo volar.

Deseos reprimidos,
tejedores de urgencias, de reclamos,
 de esperas, sin prisas ni bravatas,
pero con insistencia terca
para poder llegar a recoger
el aroma del mundo
y sentirse dentro de él…
profundo y con total fuerza
 ilimitada y necesitada.

Despedida en silencio


Despedida en silencio,
te digo adiós para siempre
quizás, queriéndote todavía.
Enséñale a mi boca a que
no te nombre más,
no dejes que mis manos acaricien tu pecho
ni que camines sobre el muro
que cerca mi silencio.

Despedida en silencio
tu piel se me enciende
en mi cuerpo deseoso de ti
pero no debo permitir
ni   tan solo  pensarlo.

Balanceo en tu frente,
una corona
es el aire que se escapa de mis dedos,
 no saben mis labios
la palabra que une tus oídos
a mis versos.

Despedida en silencio
te digo adiós
en este silencio mío,
con el dolor en el alma impregnado.

Me marcho de tu lado,
mi amor para ti es prohibido.
Fue un regalo en el desierto
que la vida, a su capricho,
me había ofrecido.

Te amo y te seguiré amando,
desde muy lejos.
Te amo aún con derroche de ternura
y te grabé en mi piel
con sólo una caricia tuya.

Estoy sentada en silencio
pensándote a gritos.
¡Cuánto dolor, dudas, tristezas y amarguras,
produce el adiós a la persona
que más amamos!.

¡Qué difícil entender y aceptar una separación!
¡Qué difícil entender que se fue
sin un merecido adiós!
Cuando entregamos la vida entera
pensando que ahí, estará siempre,
llenando nuestro corazón de amor.

Despedida en silencio,
silencio entre los dos,
sin adioses, sin palabras,
nos separamos en una dura realidad.
¡Qué difícil recuperar
el honor que una vez perdí
anhelando tenerte en mis brazos!
Ya el muro se alzó entre los dos,
infranqueable,
nunca más nos miraremos,
nunca más seré tuya.

Amor compartido


Amor compartido
¿Cómo podemos vivir compartiendo
nuestro amor sin esperar nada a cambio?
¿O tan solo instantes breves de felicidad
para luego sumergirnos
 en nuestra soledad íntima?

Amor compartido
¿Podemos recibir,
 tan solo una pizca de ternura
en fugaces instantes,
sin sonrojarnos o sentir culpa?
 ¿Por qué, como una marca de la vida,
 el amor traspasa mis umbrales,
hurgando la raíz de mis sentidos?

Amor compartido
¿Cómo hacer para olvidar
que tu amor no es todo mío,
 que muchas de tus miradas
no se encuentran con las mías,
que parte de ti
se haya en otro lar
y que no llegas a encontrarte
 con mi luz que te espera ansiosamente?

Amor compartido
¿Por qué llegar a sentir
que la felicidad de haber sido dos
 no se logra siendo uno?
¿Cómo lo ha logrado alguien,
portador de sueños mudos,
 germinados
 bajo el dulce sabor de besos húmedos
 que ya no se acercan,
sólo distantes llegan sus reflejos?

Amor compartido
¿Aceptado o no?
¿Cómo soslayar la infelicidad
que nos hace llegar
a libar de la tortura
 su crecida ira desatada
en la corriente de la vida?

Amor compartido
¿Cómo ascender por los peldaños del deseo
hasta alcanzar la cumbre
de tu nombre en un grito sólo,
desgarrador y único
sin morir en el dolor y su agonía
 logrando la paz y bonanza?

Amor compartido
¿Podré estar ya siempre
 pensando en tus labios,
en tu voz, en tu cuerpo,
que yo misma te arranqué
para poder, ya sin ellos quererte?

Amor compartido
¿Por qué este afán mío
de hacer posible lo que tú no serás nunca:
mi amor entero y único?
¿Podré vivir sin tenerte a mi lado,
 en tu cuerpo todo mío
o es sólo el gran deseo inútil
de tenerte conmigo, a mi lado,
 en todo lo que haces, verdadero, visible?

Amor compartido
¿Te seguiré esperando por siempre,
con mi corazón de poeta,
después de volar por todo el universo,
regresando con las flores inmortales
que dejaré caer en tu regazo
 en presencias de lo imposible,
 de tu querer vivir conmigo, siempre?

Amor compartido
¿Te encontraré entre las dudas inciertas,
calando en lo más hondo
para ver si, al fin,
estabas entre la angustia desgarradora,
 hiriéndome sin dolor, sólo por señas
y sentir que me perdiste
en las últimas tinieblas del olvido?

Sé que estarás en las cimas de mis besos,
sin dudas y sin mañanas,
en el vértice puro de la alegría alta,
entre júbilos y risas,
 por placeres y gozos,
 apuntando el aire nuestro.

domingo, 12 de abril de 2015

Perdedor


Noche del adiós


Noche del adiós,
recuerdos dolorosos
de una noche a otra sombra,
llegando con cada paso
a ese otro lugar lejos de ti
al que te revolcaron todas las corrientes.

El viento me aspira lejos de ti,
me lleva al humo de la víspera del adiós
entre el aliento desvaído de la niebla,

Noche del adiós,
debo apresurarme
entre la oscilación y la caída,
debo atrapar la escarcha
que se disuelve en el jardín,
sometiéndome a un además tan rápido
que se asemeja a la quietud.

Noche del adiós,
último adiós,
no te veré más,
pliego mis alas para no verte,
para no resquebrajarme
y perder mi motivo de vida
en el polvo de mi nuevo camino.

Noche del adiós,
todo es posible
cuando nuestro entorno se desborda
y rehace un recuento la memoria.

Imprevistas alquimias,
Abrazos con el aire,
Peldaños que chirrían,
Cajones y puertas clausurados,
Carruajes en marcha.

Noche del adiós,
ya no sé quién soy
y a dónde me dirijo,
viaje a tumbos
en tu tablón precario
justo en el filo del marejada.

Tú te llevaste oculta
tu credencial de amor
en la noche cerrada,
no sé qué era,
sortija, perla, grano de sal, escapulario,
pero se fue contigo.

Y vas descubriendo
una parábola de brasas
a medida que te alejas.

Noche del adiós,
sólo recuerdo con ansias
tu cabeza reposada
de pronto junto a mí
entre los matorrales de la sombra.

Sigue esperándote la húmeda llanura
para tus pies desnudos y furtivos,
la aspereza del cardo,
la recordada escarcha del amanecer.

Te seguiré amando
hasta el fin de mis días,
recordaré tus besos cálidos y suaves,
tus manos acariciando toda mi piel,
tus besos recorriendo mi cuerpo.

Noche del adiós,
miraré mis manos siempre
para sentir que llegas otra vez
a buscarme.

Déjame en aire tu sonrisa
y  tal vez, cubras con tu piel,
noche tras noche,
la desbordada noche del adiós.

Realidad de un sueño


Realidad de un sueño,
 esperado, añorado,
esperanzado,
soy feliz,
mi piel y mi alma
 inundados de poesía de amor,
comprensión,
amparo.

El mundo gira y se mueve despacito,
poco a poco  y los que amamos la vida
a través de la poesía nos encontramos al fin.

Realidad de un sueño,
 el amor me rozó
con esperanza envolviéndome entre poemas,
 cuentos,
 prosas y sin darme casi cuenta
estaba sumergida en la poesía del mundo
en la isla del verso.

Vivir amando,
enamorada de la vida,
con fe en el ser humano
 hace soñar que el mundo cambia,
poco a poco,
reinando la paz,
la solidaridad,
 la unión de almas entre capullos de amor.

Mi corazón late
con ritmos sonoros de alegría incontable
 y como el viento que agita
 la fronda de hojas de mi otoño,
siento surgir sangre nueva,
renovada en mi cuerpo marchito
de tanto andar buscando
ese amor que espero con ansias
y deseos locos de encontrarlo
 y entregarle mi alma,
 toda yo,
en un acto sublime
 y largamente esperado.

Realidad de un sueño,
mi sendero colmado de sombras de abedules,
nogales, robles,
 hayas, flamboyanes,
me conduce a la verdad absoluta y total
de que sin amor la vida pierde su sentido,
 debo entregarme a él,
a mi esperado amado amante entre prosas,
frases,
palabras que vuelan
como las aves entre el cielo y la tierra.

Realidad de un sueño,
olvidé las heridas punzantes,
 los dolores agobiantes,
las ofensas sin sentido,
 no existen más,
desaparecieron en el ayer de los ayeres
 y en este Hoy
 sólo el amor mueve todo mi ser y me subyuga,
me fascina, me aturde,
sé que llegará, está cerca,
escondido en un lugar recóndito y secreto
del cual vendrá hacia mí de pronto,
 sorpresivamente y en ese momento
 la felicidad me elevará
entre las nubes al horizonte sin fin.

Realidad de un sueño largamente esperado,
 anhelado tiernamente,
estar a tu lado y besarnos con pasión,
locura total,
 nuestros cuerpos y almas en un mundo
nuestro iluminado con luces iridiscentes
 que brillan en la oscura noche estrellada.

El mundo entero de polo a polo,
 está cambiando despacito
 por el amor de la poesía y del arte,
 almas con almas entrelazadas,
buscando la unidad
 para la salvación de la humanidad
antes de que desaparezca
 en el caos de la sin razón.

¡Vivir la vida,
es un viaje maravilloso,
enamorados de la poesía
 y del amor total!