Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 4 de agosto de 2015

Desapareciste en la nada


Desapareciste en la nada,
la luz intermitente que tu corazón me daba,
se apagó de golpe.
Vuelvo a buscarte, donde,
sorpresivamente me besaste.
Cálida ternura,
suspiros envolventes,
presencia que embriaga,
en un amor latente.

Desapareciste en la nada,
y te busco…
Y no estas a mi lado,
un vuelco ajeno te borró de mi espacio.
Ven a mis brazos de nuevo,
usa mis ojos de espejos,
quiero arrancarte el alma pero no puedo,
te fuiste lejos y no entenderás nunca,
de que forma te sigo queriendo.

Desapareciste en la nada,
antes vivíamos por el aire,
el agua,
ligeros,
sin dolor,
vivíamos en alas del amor,
pero ahora en un día tan solo,
te alejaste como un gran peso,
de la vida sin mí
y sobre la eternidad blanda del tiempo,
contorno irrevocable, lo que hiciste
dejaste marcada la seña de tu ser en mí.
Esta carta es de dolor,
te busco y en la nada sólo hay sombras irrevocables.
Y ni allí estás.

Desapareciste en la nada
¡cuando te marchaste, que inútil fue buscarte,
por donde anduviste y seguirte desesperadamente!
El tiempo es rio que huye.
El destino se queda atrás y aún,
puede acontecer que cuando quiera proseguir,
perdido se halle en la sobras de un remoto ayer.
Al irte a la nada,
dejaste mi alma de tal suerte,
que ya no temo a la muerte, ni a la vida.
Mi amor por ti persistirá por siempre,
Hasta la eternidad,
que es el lugar que al fin hemos de habitar.
No nos puede sujetar lo que pronto sucederá.

Desapareciste en la nada,
en silencio avanza, pálido el dolor.
Ante él la esperanza deshoja una flor
Y la soledad es cada vez más triste.
Me iré por otros caminos,
a encontrar al amor que ni canse ni agite,
el que da dicha y alegría hasta el fin.

lunes, 3 de agosto de 2015

Momentos vividos


Soy el mar, tormenta y calma


Soy el mar,
como el mar a veces torbellino,
tumultuoso  ,violento,
con canto de olas gigantes,
a veces desolado, oscuro,
transparente, furioso,
renovando el alma en ocasos hermosos.

Fluyo a las playas a veces fogoso,
a veces tan tierno,
como suspiro leve
y dejo mi alma descansar en olas,
reposar en auroras.

Soy como el mar,
asombro con mi amor y ternura
y mi abrazo se transforma en espuma
con sentimientos profundos
anclando mi amor en puerto seguro.

Soy tormenta y calma,
de la noche oscura
viene la claridad cuajada de estrellas
como así de la tormenta bravía,
fuerte y lluviosa se levanta la calma
silente y diáfana.

Naveguemos con calma en la tormenta,
es el secreto de la vida,
el arte de amar,
es el abrazo y la sonrisa de espuma blanca,
acariciadas en continuo cortejo
por el sol del ocaso.

Soy el mar,
tormenta y calma
entre murmullo de sonatas
y poemas de amor,
suspiran las caracolas.

El amor es como el mar,
tiene paz, bravura,
brisa y tempestad
pero debemos  mantener la calma
si queremos a buen puerto llegar.

La calma es el secreto,
el equilibrio, que nos lleva al paraíso
donde la intranquilidad descansa
pero a veces el viento sopla tan fuerte
que la calma tarda en llegar.

Soy el mar,
tormenta y calma navego tesonera
empujada por ansias que no atreguan,
para llegar a recalar
en la celeste ensenada segura,
la que está detrás,
a salvo del tiempo
para llegar a la calma de querencias puras.

La mitad de mi alma


Yo,
que morí mil veces
y soy capaz de sentirme todo espíritu
y que conocí la ausencia de la materia,
yo vuelvo hoy en otro ser,
te canto a ti alma gemela
que eres la mitad de mi misma alma.

Tal vez
nos encontremos en el espacio
y en el tiempo de una dimensión de vida
en la que compartiremos
expresiones de amor intenso
y profundo.

La mitad de mi alma
la que tiene en secreto
la lumbre que me ilumina
y me lleva a las blancuras de los astros
y me da los carismas divinos
de la luz y del canto.

La mitad de mi alma,
la que apareces
en las luces de mis sueños
entre los surcos sagrados
que en mi pecho anidan,
entre mis nostalgias
y recuerdos vividos.

La mitad de mi alma,
eres mi cielo,
mi cielo nativo,
eres mi infancia,
mi juventud toda,
eres mi otoño
y en mi boca cantas
y por ti mis letras,
mis palabras fluyen
en poemas de amor
que van hacia ti.

La mitad de mi alma,
tienes olor de azahares de novia,
de mi pecho derramas
espejos del recuerdo de cielos
de campanillas y manantiales
de dicha que suave manan por aquí,
más allá, más lejos,
hacia ti.

La mitad de mi alma,
¡qué alegría que existas
tú tan cerca olas, mío!
y todo brilla a nuestro alrededor,
olas, reflejos, ondas,
seres de luz sobre el agua quieta,
para que tú y yo
gocemos el momento
de ser almas de gemelas
haciéndose la luz
despacio de las noches
tras las auroras.

La mitad de mi alma,
es ahora,
mi alma entera
como un pliego dorado
que llega al texto mágico
donde se encuentran las ideas,
los sentimientos,
las inspiraciones
como revelación del fulgor nuevo
de ser uno y no mitad.

¡Triunfo!
¡revelación!
en impolutas páginas
tú y yo estamos juntos
y el pensamiento nacido de la nada
es elevado al todo
traduciendo incógnitas lejanías
a gozos inmediatos…

Y en mi boca tu voz


A la noche,
ya pasado el crepúsculo,
te acercas,
muy cerca y despacio
tu voz única y seductora,
dejas en mi boca
un dejo de amor renovado,
casi nuevo.

Tú nunca podrás dar
otra cosa de ti más perfecta,  irrepetible
y cuando siento en mi boca tu voz,
la vida está completa,
es renacer al fin sintiéndose amada.

Entras por las minas últimas de mi ser,
hondo, muy hondo,
a lo profundo
dejando la huella marcada a fuego
de mi renacer que se abre a la vida
 y por esta entrega y me siento renovada,
con deseos intensos
de dejar en poemas esta vuelta en mí.

Y en mi boca tu voz,
como un milagro más
 y es como la luz
que viene en mi búsqueda.

Pintor de mil ilusiones
que me hace entregarme
a un ensueño soñando despierta,
que hace en vigilia
querer seguir amando despertando al amor,
al éxtasis latente del corazón.

Por tu voz sin palabras casi,
sólo murmullos tiernos
 tu espíritu tembloroso
habla en estos momentos
 de dicha suprema.

¡Amor,
un instante detén ahora el vuelo,
murmura tus himnos de triunfos
y recoge las alas!.

Y en mi boca tu voz,
no detiene su marcha
y entre besos cortos
 que duran más que un relámpago,
 regresa ardiente y seductora
acariciando mi alma
entre suspiros leves y casi silentes.

Tu voz la que me dice te quiero
 lucha por afirmarse contra mi duda,
mis temores de que esta realidad aquí,
en mí,
no sea verdad
y todo sea solamente un sueño.

Quiero creer,
que tu voz en mis labios sea cierta
 entre auroras seguras
 para renacer como una desnuda Venus
que surge del más allá
en una aureola de amor.

domingo, 2 de agosto de 2015

Duele


Verdades Punzantes


Verdades Punzantes,
fuertes, desquiciantes, traicioneras,
avasallantes, son las que dijiste al irte de mi lado.
es difícil aceptar esta horrible desazón,
de que realmente no estaremos juntos,
que probablemente tienes un nuevo amor.
Sin embargo lo acepto a pesar de ser,
 una verdad en llaga vivía
y de igual forma me quema.

Verdades Punzantes,
el amor que sentía por tì,
tú lo enviaste a la condena.
no te culpo en absoluto de querer a otra,
no puedo obligarte a estar conmigo,
ya que terminaría con el corazón más roto.
me confundiste,
por culpa mía es por dejarme llevar,
sin las consecuencias proveer.
No eres culpable,
sólo lo soy yo,
realmente nunca me quisiste,
pero yo no llegaba a la aceptación.
un dolor punzante al sentir la verdad,
no estábamos destinados,
en la pura realidad.

Verdades Punzantes,
el dolor punzante aún sigue allí,
deseando que se extraiga, se apague, se termine.
no deseo más pensar en ti.
ahora me he resignado porque el cielo me tiene presa,
¡Cuánto anhelo la libertad!
¡cómo la añoro y la deseo!
Pero ahora ¡qué desterrada, qué solitaria
es estar donde uno está!
Pasa el viento y me quiere llevar,
a dónde he estado.
pero yo no quiero cielos nuevos,
yo quiero estar donde estuve,
contigo, abrazada haciendo el amor intensamente.
contigo, volver.
Verdades Punzantes,
¡qué novedad tan inmensa esa,
volver otra vez!
Repetir lo nunca igual de aquel asombro infinito.
y mientras no vegas tú,
yo me quedare en la ruta de los vuelos,
de los sueños, de las estrellas,
impasible frete a la cruda verdad,
la cual debo aceptar.
Porque sé que dónde estuve,
ni alas, ni ruedas, ni velas, me volverán a llevar.
estoy extraviada, porque sé que,
en donde estuve sólo se va contigo.

Verdades Punzantes,
El canto mío que se ha escuchado a lo lejos,
acompaña mi quebranto
y alumbra el amargo llanto,
que brota de mi corazón.
Me llevan los astros a buscar tus besos,
saben que tienen sabor a los zumos del mundo,
¡qué gusto negro y denso, a tierra , a sol, a mar!
Los besos se quedan un momento indeciso,
entre tu carne fría y mis labios,
por fi los arranco porque no sé si eran para mí.
Porque o sé nada,
¡son estrellas con signos, con cadenas o auroras.

Amor en silencio


Amor en silencio,
en noches secretas,
murmullos silenciosos que nos unen
en un todo rodeados de silencios.

Estábamos juntos pero no nos veíamos
nos percibíamos
 al contacto íntimo, discreto.

Estábamos juntos pero no te veía.
Así tejemos la vida
entre nuestro diálogo de miradas atentas,
sorprendidas,
milagrosas, sorpresivas,
consuelos y bálsamos de nuestras almas
que nos unen en una alianza continua,
permanente, constante y sentida.

Amor en silencio,
sólo despacito me murmuras ven,
tómame y llévame
en nubes de caricias al campo del placer,
 bebe de mi agua,
calma tu sed y vuela
 a donde tú deseas
o si prefieres mejor,
quédate a mi lado.

Amor en silencio,
entre miradas inefables,
de delicias tibias,
nos sentimos desde la Inmensidad amados
 y por ellos la naturaleza de la vida
 adquiere profundas dimensiones.

Amor en silencio,
que nos une, nos enlaza,
 es que somos dos únicos
y aún en la noche
nuestras miradas se cruzan
en un atisbo inmenso de amor.

¡Sensación de ser dos seres
en la noche unidos por lazos estrechos
y entretejidos de recuerdo!.

Somos dos almas en silencio,
esperando unas letras, una voz,
Cazábamos en alfabetos dormidos en el agua,
en diccionarios vírgenes desnudos y sin dueño
esas letras puras que formaban
ese poema de amor en silencio.

Y mi voz y tu voz nunca fueron oídas,
eran sombras de voz,
llegaban a nuestras almas audibles
apenas para ser recibidas como pétalos de flor.

El Color de los Sentimientos


Vivimos en la luz de los sentimientos,
en un arcoíris iridiscente
donde los colores nos inundan,
nos acunan,
nos arrullan,
nos hacen vibrar y amar
hasta lo indecible.

La pureza,
la inocencia en la albura del blanco
nos permite creer en la belleza interior,
la que se trasmite en la mirada
cálida y tierna.

Y viene despacio la esperanza,
en verdes delgadas bocas virginales,
nos trae paz y sosiego al alma,
nos inunda de música con sones de violines
y laúdes al viento,
quedando bien oculta
pero necesitada siempre.

Con insólita impaciencia,
con frenesíes y pasiones
el rojo nos atrapa en lujurias de amor,
es violento y tierno a la vez,
nos envuelve a veces en la noche,
otras en el amanecer de auroras,
nos atrapa, nos arrolla y sin darnos cuenta
no queremos dejarlo ir
y el corazón palpita
titánico en un espejo sin fin.

La niebla gris
nos lleva hacia dentro de sus huecos
y el gris de la melancolía
nos hace cerrar los ojos abiertos,
no vemos, si miramos no se aclara nada,
la tristeza se cuela
en cada resquicio de nuestro cuerpo,
con las manos la empujamos
para que nos deje ¿para qué?
Sin la voluntad es inútil,
no nos abandona.

Y de pronto todo se oscurece,
se hace la noche del submundo,
el negro tachona el cielo
y el amor muere lentamente.

Su agonía es dolorosa,
desolada y triste.
¿Por qué te mueres amor?
¿es por la búsqueda de otros cuerpos,
de otros ojos,
de otros lares donde morar?.
Y la luz nos inunda,
el sol con su prodigioso poder nos hace amarlo,
el amarillo le rinde pleitesía,
lo homenajea,
le rinde tributos,
girando y girando a su alrededor.

Amarillo, color de la vida,
eres todo para mí,
mi cuerpo te anhela
y no quiere dejarte escapar.

Y el azul nos rozó
nos tocó sin darnos cuenta
y nos trajo el amor
que sin querer nos da como gotas de felicidad
en espacios limitados del tiempo.

La pasión por la Vida,
vivirla a pleno,
cada Hoy, cada mañana,
cada instante en una anaranjada red de sentimientos
donde todos nos conducen a vivir a pleno.