Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


miércoles, 28 de octubre de 2015

En búsqueda de…


Mi vida transcurre
en una búsqueda sin fin
de añoranzas perdidas,
poder sonreír entre lágrimas,
sentir al máximo anhelos deseados.

En búsqueda de vivir sin miedos,
en triunfales signos de libertad,
sin guijarros ni cuestas,
en sueños del orbe
duraderos y profundos.

¡Oh!
quiero seguir hollando
veredas sin tropiezos,
pastos tiernos,
arroyos límpidos
hasta encontrarte a ti
entre los aires del sol,
haciéndome surtidora de hojas de amor,
golondrina de la noche,
narcisos perfumados
y reír y llorar contigo.

En búsqueda de agostar los sueños,
donde los rincones se cortan
y los fatales ángulos desaparecen
en su sed de infinitud
llegando desde lejos hasta ti.

Veremos cielos altos,
con sus variaciones de colores
que prometen caminos
para no andar,
sólo flotar tú y yo
en alegría silenciosa.

En búsqueda de percibir tu presencia
para unir nuestras almas,
mirándome en tus pupilas
y percibiendo la magia de tu sonrisa.
Aunque sea solamente
por un instante ser tu oasis
y perderme extasiada
en tus brazos.

En búsqueda de un deseo atávico
que me induzca a ir hacia ti,
desde lejos por ciudades y valles.
Verás en mis ojos la dicha
y en mis labios la sonrisa,
saber que me amas
alcanza para lograr
la excelsitud de la vida.

En búsqueda de ese breve instante
recobrado de la distancia,
vivir la emoción de tu proximidad
en alegría fabulosa.
Estamos en el aire
y el sol nos da
triunfales signos de libertad
donde el tiempo se va desgranando
en gotas que inundan nuestra alma toda.

Porque nosotros somos
llamados a amarse en posesión lenta,
al final en nuestro paraíso
que es la vida y es el mar.

Ni un movimiento


Ni un movimiento,
la inmovilidad absoluta,
seré como estatua de sal,
alta y enhiesta,
en medio de la nada
y haré que mi mundo gire
a mi alrededor y sin movimientos.
En la quietud absoluta,
veré alargarse hasta el infinito
mi vida rota en mil cristales
puros y límpidos.

Ni un movimiento,
emanando de mí el más puro amor
que está esperando darse
con total y absoluta entrega.
Porque no sólo debemos vivir
sino honrar la vida.

Sola, muy sola,
pero sin soledad interna,
en mi alma las letras,
los abecedarios,
siempre quieren lanzarse al espacio
para llegar allí lentamente,
sutilmente,
sin apenas unirse sin palabras
de este amor sentido,
a las hojas en blanco
que las atraen como imanes
brillantes y anhelosos.

Ni un movimiento,
llegó el momento,
debe pasar la vida ésta,
la del hoy,
en quietud como un remanso de aguas
que vienen corriendo,
danzando hasta la orilla,
a mis pies,
para reconfortarme el alma,
esta alma dolorida y triste
que con total desapego
hirieron sin culpas ni razones.

La vida nos presenta a cada instante,
en lapsos impredecibles,
situaciones no esperadas
que revolotean a nuestro alrededor
dándonos fríos helados
de inviernos crueles
o estíos venturosos y cálidos
como tentadoras sensaciones
de amor puro.

La felicidad es un instante mágico
que debemos gozar plenamente,
nos invade de improviso,
en el momento no esperado,
el que nos atraía sin saber el porqué.

Ni un movimiento,
no esperen de mí, nada,
seré invisible para los que me rodean,
no seré nada,
no seré nadie,
seré sólo yo,
con mi interior colmado de amor
y ansias de ser amada.

Mi espíritu,
aún dentro de un ser
inamovible vibra,
ríe, llora,
canta y ama.

Ni un movimiento hacia el exterior,
ni un murmullo,
mi voz queda y callada,
pero movilidad intensa,
impetuosa,
en torrentes caudalosos
espera al que me hará estremecer
y romperá en mil pedazos
el mármol que me envuelve
y los azogues que me ahogan,
llevándome hacia lo esperado,
al mundo de amor
que inundará mi alma
regocijada del haber esperado.

martes, 27 de octubre de 2015

Verte nunca mas


Tropiezos


Tropiezos oscilantes,
ondulados,
deslizantes
que me llevan a un mundo nuevo
cada día,
exhausta de ir
tras aventuras nuevas
en mi diario vivir.

Caigo,
me levanto,
vuelvo a caer
y a empezar otra vez
la ininterrumpida danza
tras lo inesperado,
lo imprevisto
que se presenta tantas veces
sin ser buscado
e interrumpe con suavidad,
con ternura,
instantes plenos de amor.

Tropiezos que siempre me conducen
a lugares misteriosos
entre hadas mágicas
y gnomos y duendes furtivos
que me guían
para poder volverme a levantar,
bien alta mi frente
y no inclinarme ni resbalar
de a poco hacia el suelo arenoso
y oscuro
donde yace la soledad sufriente.

Tropiezos, sin tregua,
los tiré en el aire diáfano
para que vayan
en volandas por el cielo
haciéndolos agua
para que llenen los cauces del mundo
con espuma desatada y áurea.

Tropiezos,
deslices que me llevan a abandonar
mis esperanzas
pero no mis prosas poéticas de amor,
las que dejaré que llenen
miles de páginas vírgenes
como bandadas de pájaros al vuelo.

Tropiezos tambaleantes,
callados
pero sentidos,
guardados en el fondo
de lo que mis manos palpan
y mis ojos tocan.
Tropiezos vacilantes,
vulnerables,
aparecen súbitamente
en cualquier instante,
en el menos esperado
y los dejo pasar
sin resistencias ni resquemores.

Suspendidos quedan,
ingrávidos,
buscando un pequeño resquicio
para hacerme vacilar
y sentir esa opresión en el pecho
que sólo el amor puro puede hacer
que los deje atrás,
en el ayer pasado.

Tropiezos,
resbalares sin culpa,
dificultades que afloran
como cactus en el desierto
o como racimos de púrpura salvaje
que cuelgan en el ceibal.

Poco a poco
los pimpollos van apareciendo
como el amor en mi alma
y el canto suave
y sonoro
que abre el sendero
a la esperanza
sin vacilaciones turbias,
sólo con certeras creencias
de que todo, ya pasó.

Querer vivir anhelando amores
en infatigable sed de calmas sin tropiezos,
con ilusiones de vida,
sin cansancios,
tan solo con un poco de felicidad
en instantes inolvidables
plenos de ilusión,
ideas, fe,
imaginación,
creando siempre
sueños de amor.

Sabores y aromas del amor


Sabores y aromas del amor,
nuestro amor florece
entre la lila buganvilla,
la blanca,
 amarilla y roja
de la gracia que,
 pensativa,
 en el conjunto de pétalos,
lleva su aroma al viento
y la cala que tiene la forma
y el declive de una lágrima,
pronta a desprenderse
de unas grandes
pupilas invisible.

Nuestro gozo es intenso,
la luna empalidece
al contemplar la naturaleza
que nos ofrece,
en un estremecimiento contemplativo,
en una mullida alfombras de tréboles
y el manantial su espejo
donde nos mecemos suavemente.

Al morir el sol,
en el ocaso,
nuestros anhelos se desangran
en resplandores de sabores
y aromas del amor
entre alpinas rojas
y heliconias naranjas,
rojas y multifacéticas.

Néctares de amor,
sabores que inundan
nuestros poros
y llegan con deliciosa ternura
a nuestras almas anhelosas de amor
 entrelazándonos entre labios húmedos
de perfumes,
 entre carambolas suaves de sabor
y color diferente,
verdes y blancas.

Sabores del amor
que nos llevan a ser dos,
unidos por la acidez del maracuyá,
la dulzura de la melancia,
 lo agridulce del abacaxi
y la frescura de la Eugenia.
Sabores que inundan como ríos
nuestras venas
y nos llevan
 por senderos ondulantes,
transparentes,
a nuestro nido de amor.

Amantes de colores nuevos
y aromas de blancas bromelias,
rojas equisorias
que como una sola flor une sus pétalos
 en un gran resplandor rojizo
 y entre estos aromas
vivimos entre gozos y dichas,
 lejos del mundanal ruido
y ecos repetitivos
que nos permiten comunicarnos
hasta lo hondo del alma.

Silencios sin ecos,
entre perfumes envolventes
y sabores deleitantes
que  nos transportan
en tan sólo instantes
a sentirnos más unidos
en verdes hojas
del follaje del bosque,
moviéndose
 al compás del viento
que nos arrulla y acuna
en este paraíso único que vivimos.

El tierno mangostán
une nuestros labios
con gusto a manga y a cacao.
Sabores y aromas del amor
que como gotas minúsculas
invaden nuestro cuerpo
y nos hacen amarnos
con total intensidad.

Nuestra intimidad secretísima,
trémula de dicha
se rinde ante tanta belleza,
colorido,
hallazgo necesario
para que nuestros besos
vayan más lejos,
estrechados y plenos.

Lo dulce del gusto
y la vertiente de los olores
arriban a nuestra carne
transcorpórea del cuerpo
y ya quedan en nuestras almas
como campos florecidos
entre azahares
de frutos esperados.

Y el zumo vital
es el agua nuestra,
 que fría corre
desde nuestra boca
 por nuestra piel,
haciendo que el amor,
 renazca cada día
con nuevo y renovado
sabor y aroma.

Todo de mí


Todo de mí,
soy tuya,
mi alma y mi cuerpo.

Te busco entre el follaje de tu prado
y en el fresco temblor del rocío
e indago por el mar
por mí cantado.

Todo de mí
te pertenece,
tu estás en el verde levantado del árbol,
donde pierdo mi albedrío
y en el viento caliente del estío
y en la orilla del mar enamorado.

Todo de mí
es para ti,
y así voy por veredas de la tarde,
perdida para siempre en tu embeleso,
sin sentir el cercado de tus ramas
ni ver tus fuegos que en los fuegos arde,
te llamo hasta quebrar mi voz
¡ven conmigo!
¡No me dejes!
¡Todo de mí es tuyo!
Ya que si no estás a mi lado,
mi corazón se desangra.

Tan de cristal y oro perfumado
que te cerca la garganta,
que temo despertar en tus pupilas
por no apoyar mis ojos en el aire.

Todo de mí,
me siento dentro de ti.

Tú arriba, ingrávido, leve,
salvado ya de ser vida tú mismo
para vivir en el cielo monosílabico
del puro arranque de sentirme tuya,
de la chispa que de la nada se prende,
vivirás.

Todo de mí,
siento que hasta tu sombra me pertenece,
ayer la acaricié
¡qué extraño fue!

Pienso en tus caricias,
mimos, suavidades en mi piel,
que corren hambrientas
para recorrer todo mi cuerpo.

Todo de mí,
hasta tu perfume, tu sonrisa
que está conmigo
y sigue siempre clavada en mis ojos.

Necesito que cada mañana
tu aliento de cigarra,
 anude mis ojos abiertos
en la penumbra quieta.

No estás,
pero sí en mi mundo interior,
todo unido a mí,
como un ovillo de amores vírgenes,
plenos de alegría y paz.

Todo de mí,
es una brizna viva
en tu letargo de cariño.

Quiero morir en tu calor
para nacer en tus atardeceres
bajo el canto de tus besos,
en la danza de tus brazos,
¡tómame, todo de mí es tuyo!

lunes, 26 de octubre de 2015

Tiempo perdido


Despertar


Despertar

Despertar a la vida, la vida hermosa a la vida que es todo en este mundo,
la vida de la que estoy enamorada.
En lo que hacemos siempre amando, amando a todo el mundo, a todos nuestros semejantes, nadie que esté fuera de acá.
Todo el mundo que esté cerca nuestro y lejos.
Para que la gente que necesita tanto amor le llegue el poco amor que yo les puedo dar,
a través de mis poemas.
Para que puedan ser felices o encontrar también en ellos sus vicisitudes,
sus desengaños, sus desafíos, sus grandes problemas.
Los van a encontrar en mis poemas.
Por eso amo a mis poemas son toda mi vida, si nos los tuviera ya no querría vivir más.
Sin los poemas la muerte es todo.
Yo no quiero vivir sin ellos.

“Quiero morir en tu calor
para nacer en tus atardeceres
bajo el canto de tus besos”

Sonidos


Sonidos

Los campanarios a mis pasos resuenan, con plenos sonidos,
anunciando la nueva,
mi cuerpo voltario, ingrávido, juglar, por el aire como trapecista te busca.
ahora yo vivo en ti, por ti, en cada minuto entero, plenamente.
Deseo que en el mundo surja la flor del valle y no exista la rima sin flores.
Entre sonidos suaves y dulces tus cantos me llegan al alma,
me hablan de tu ternura, de tus ansias de estar conmigo.
Es nuestra felicidad que se expresa con todo nuestro corazón,
sacudiendo nuestras almas.
Miro pasar la sombra, un reverso de luz donde nunca he sido nada,
vuelves, tus manos van hacia mí.
Tarde invernal, vidrios empañados,
vientos silbando por los resquicios,
lluvia golpeando el techo,
todo esto nos unía más
y desaparecía porque nuestro amor nos unía con,
dulzura,
ternura,
delicias,
como si estuviéramos en otro mundo.

“Manso camino
 perfuma mis ojos
 un aromo en flor”

Vivir


Vivir

Alguna vez, aunque tarde mi verso debía escribirse,
que la vida para mi es inviolable, es todo para cada ser humano.
Me di cuenta al estar en un pequeño paso para irme, pero los ángeles me cuidan
 desde los tiernos días de la infancia, no quisieron que me fuera.
Necesito que mis palabras sean exactas y vívidas y los silencios largos.
Intrépido el corazón y la alta frente  desvelada, con ternuras compartidas,
mis pensamientos y mis versos serán siempre compartidos.
Debo mirar el campo verde en la soledad, el mar tranquilo y brillante y el mundo delicioso,
de las flores y pájaros por doquier.
Vagar siempre guiada por la luna inventadora de duendes, lobisones y fantasmas.
¡Las golondrinas me vieron cambiar suspiros y llantos por amores imaginarios ,
que las tizas perpetuaban!.
Ahora me siento atada con lazos de ardientes claveles y mi corazón sigue bebiendo de la misma fuente aunque el tiempo está cuajado plenamente de vicisitudes,
no me dejan ver un cielo azul celeste.

“Dos almas se comunican
 en azarosa lucha
pero igual se aman”