Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 21 de noviembre de 2016

Soñando sueños


Soñando sueños,
soy esa agua enamorada
del azul de tu cielo.
Llegan del río los desvelos,
dormir no puedo
en lo alto de tu morada
porque al mirar el brillo opaco
del océano cercano,
te sueño dormida
y amanece entre mi cuerpo tú mirada
y te hago más mío.

He soñado y sueño
atrapar en mis manos al viento,
retener en su cuenco
las arenas del mar y del desierto.
Retenerte con mi voz, con un beso.
He soñado y aún sueño
con un mundo perfecto.

Utopías que tejo y destejo
al voltear la mirada
contemplando cómo cada mañana
anochece,
otro día sin ti.

Soñando sueños
en la cálida pasión
que se entrega en ese beso
que llega y que nos acerca más.
Nunca dejes de soñar,
abre tus alas y vuela
que los sueños te han de llevar
hasta donde tú quieras llegar.

¡Sueña, ama y sueña!
Y no dejes de soñar,
¡jamás!
No prevengas caer en el olvido,
deja que tu mente vuele alto,
de sueños se llena la vida
manteniendo el sabor de vivir.
Allí está tu sueño,
aún velado,
allí está, solitario y discreto.

No quieras despertar,
quédate quieto,
oye sólo la voz del otro lado,
si ronda por allí, tú lo has traído.
Mas te irás,
donde él te haya llevado
por el humo de las horas diluido.
Alguien espera allí donde hayas ido.
Te verás como nunca revelado.
Eres tú quien espera, allí, dormido.

¡Cómo dejar de soñar!
Es el alimento de mi verbo,
es el reposo de mis letras…
Es la melodía de mis cantos,
son esos sueños de los que hago poesía,
en respiros y sueños he compuesto prosas,
versos, la cuenta la he perdido,
ellos son la vida de mi vida,
nunca dejaré de soñar
ya que estaría vacía,
sin colores, sin amor,
caería en un profundo laberinto sin salida.

Soñando sueños,
son mis suspiros cuando canto,
cuando escribo y disfruto mis sueños
cuan imagen de la vida,
son luces de esplendor,
son colores del arco iris,
son amores, tan sublimes e inolvidables
que, en un ir y venir
la inspiración crece más
y me llevan a plasmar
mis prosas en el infinito.

Soñando sueños,
sueños de luz y de dicha,
mis anhelos te llegarán
en dulces sosiegos,
nunca dejes de soñar
porque los sueños son realidades del alma,
se sienten y se presienten
y muchas veces se hacen realidad.

Nunca dejo de soñar
por el amor y la esperanza
porque si lo hiciera
cual flecha sin blanco
nos perderíamos en el oscuro espacio
de una noche fría y vacía.
Nunca dejes de soñar,
el soñar es ilusión viva,
la ilusión mantiene la alegría,
la alegría aumenta la visión,
la visión fortalece los sentidos,
los sentidos se estimulan al soñar.

Soñar… soñar… soñar…
Soñando sueños,
te recuerdo siempre, amado mío
y te siento dentro de mí
en las sombras de mi cuerpo
y en las noches del éter.
Y así, contigo a mi lado,
te sueño,
me elevo en el aire,
disipando para siempre
las neblinas que envolvían
tristemente mi alma.

El arte de amar


El arte de amar
consiste en vivir
y el arte de vivir
consiste en amar.

Cuando la palabra brota
refulgente del corazón
 trae suspiros hondos cuando florece,
 es cuando en los ojos
nace la estación
en que las pupilas se iluminan de amor.

Nacen de mi alma versos y estrofas,
 formando caricias en mis manos
y enamorada, fascinada totalmente
hago del amor un sublime placer.

Siento que mi corazón
me exhorta a actuar
 como su emisario
y mi voz te susurra dulcemente
 mis sentimientos cándidos
en la luna frágil
 de la tarde nuestra.

Sin hablar, en un silencio distante,
nuestros labios temblorosos de tentación
sentían los latidos en ansias
verdes, azules,
en ondas para rendirse
en las mieles de la pasión.

El arte de amar nos eleva
 a la cima más alta del más allá,
al momento tan perfecto, tan sin par,
imposible en lo mejor del placer
de estar tú y yo juntos.

La esencia del amor
está en los ideales de la paciencia
entrelazando mieles, pasiones intactas
 como tejidos de hilos.

Es un don, un diseño ideal,
 meditando juntos
aprendemos a amarnos más.

El arte de amar
es saber proteger y cuidar
esa ilusión nacida sin saber
por qué, frágil y perfumada
sin atrevernos a tocarla
por miedo a que desaparezca en la nada.

Amar es una mirada que se enciende,
una voz que penetra,
una necesidad de caricias,
un mundo de dulzura,
una sed de ternura, es cantar y bailar,
 respirar y sentir, abrazar y mecer.

Mirar juntos esa puesta de sol,
escuchar el murmullo de las olas,
volar alto en el cielo
mecidos por el suave viento.

El arte de amar
es proteger la vida,
vivir momentos únicos e inolvidables,
compartir alegrías y tristezas,
luchar juntos siempre.

Quiero llevarte en mis pensamientos
y sentir tus brazos rodeándome
cuando cierro los ojos,
diferenciar tu aroma
y saber que eres tú
quien está aquí a mi lado,
demostrándome que amar
es un arte
que llevamos siempre con nosotros
 pero que tan solo desarrollamos
cuando hallamos a ese ser mágico
que nos arrebata una ilusión
 para convertirla en realidad.

El arte de amar
es poder volar sin alas
y sentir en el pecho perfumado
con rosas y calas,
es abrir un fino abanico
y desplegar sensaciones
y perderle el miedo a las emociones
cuando los suspiros se vuelven canciones.

El arte de amar es saber besar,
 acariciar y encender la pasión,
es la gloria a alcanzar
y eso ¡amado mío!...
eso… eso es celestial,
en el cielo monosílabo
de ser dos queriendo vivir.

Candidez amorosa


Candidez amorosa,
mis pasos de alondra,
pisaron el otoño húmedo
y te sentí volar entre la fronda
 indiferente de viejos pergaminos,
te fuiste lejos,
a lugares inciertos.

Quise seguir tu vuelo solitario,
quise amarrar mis ojos
a tus amadas alas,
quise rehacer mis dedos
con tus plumas,
quise volar cerca de ti,
entretejiéndome
entre tus cálidas caricias.

Candidez amorosa,
inocente, crédula,
creía fácil seguirte y tenerte cerca,
más tú volabas, volabas…
Autómata, juguete de papel y cielo
y te tragaba el viento
y te mordía la distancia luminosa.

Y yo, soñaba… soñaba…
que hoy… tal vez mañana…
quizás un día
yo sería la rama de tu nido.
Candidez amorosa,
entre trinos y cantos, versos y metáforas,
 tejiendo nuestro hogar
para ser tuya en nuestra rama
y donde allí posarás tu piel
con el ahogo de tu aliento.

Pero el tiempo pasó,
 lento, muy lento,
no hubo nido, tú volaste…
Fuiste un cuento, mi sueño,
mi leyenda de otoño en serenata.

Candidez amorosa,
cuando mis ojos gritan tu nombre
en la soledad de la distancia imperdible,
el recordar el abrazo de tu piel,
de nave humedecida,
me sacude y me hiere,
me desdobla y me eleva,
buscándote en esa distancia lejana
donde tú te resguardaste,
 te escondiste.

Mi vida es ahora
un cielo trivial de sueños locos
que llenas con tu aliento
de viajero errante y taciturno.
Aprieta mis deseos,
caliéntame las carnes
con tu pasión de viento.

El sol será mañana
un plato de lujurias
y tú serás mi boca
y mis manos desgajadas.

Candidez amorosa,
¿adónde me conduces?
 ¿Por sendas de ingenuidad,
candor, inocencia?

Creo en todo lo que me rodea 
y a veces agobiada, debilitada,
 por creer en imposibles,
me tiendo
en el manto oscuro y plácido
del campo abierto a la noche
y entre las estrellas rutilantes
 me voy en tu búsqueda
con tus sueños y pensando imposibles,
que nuestro amor como pájaro sin alas,
se acurruca desarmado
en nuestros cuerpos,
en nuestras bocas,
en nuestros corazones.

Candidez amorosa,
canta el río mojado de tipas
y empedrada en la sed del silencio
se consumen nuestras formas
 fundidas en el tiempo inagotable.

Placeres y gozos,
 caricias que desgarra,
besos que dibujan
nuestros rostros temblorosos.
Es nuestro amor
que muere cada noche
para nacer…
y volver a morir a cada instante.

Amor mío,
desboca los temores indefensos,
mi aliento con tu boca,
haz mi piel con tus ojos de humo
 y del mundo sin final
 la comunión de una eterna entrega.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Refugio


Melodía de prodigio


Señales de prodigio,
entre mil asombros está sonando tu canción,
sus acordes acarician mis sentidos y sus letras,
con hermosas alas van alegremente…
dulcemente entrando en mi vida.

Moldeando con su bella afinación
matices que adjudican galas,
exaltados en gloriosa melodía.
Que entre versos de amor y notas
han fluido como por milagro
y comienzo suavemente a tararear,
a entonarla,
frase a frase procurando seguir su compás,
degustando sus aires y tonadas.

Melodía de prodigio,
con mi voz…
intentando corear un jolgorio,
que entre estrofas nace y me cubren
con su ritmo más y más,
y su melodía me envuelve
con su garbo y cantar.

Es saeta con gracia modulada,
es su voz maravillosa con mágica dulzura
que en el aire vuela suavemente.

Es presencia en recuerdo que te nombra.
Es calor y sonido como en un ensueño singular
que vigila en cada tono muy airoso
y desplaza su imagen reposada,
gentil,
salpicando el todo
con un alborozo que asombro.

Melodía de prodigio,
que acaricia los sentidos,
me fascina,
se modula la emoción…
Un cosmos de irresistibles sonidos,
inminente consecuencia de tu voz.

Ópalo que abrillanta sus colores,
me cautiva…
se encandila la ilusión…

Un infinito de seductores tornasoles,
inminente consecuencia de tu fulgor.

Regocijo que desboca los latidos,
me convoca…
se inflama la ilusión…
Elixir que inmortaliza el sentimiento,
me sublima la calidez de tu melodía de prodigio.

Tus notas y letras de amor
son sonidos que acarician,
arrebatos de emoción,
aromas que iluminan,
fulgores que cautivan,
laberintos de ilusión.

Melodía de prodigio,
un silencio nos llega y con él,
el eco que ya tu melodía ha pasado,
con palabras aclamando que solo escucha mi mente.
En su ahogo silente me dice
que el encanto de tu melodía de prodigio
y su presencia se han fugado.

Quiero seguir recordando y anhelando,
escucharte y escucharte nuevamente
y en mis poemas que me regala el alma,
en un don de ensoñación
quiero que contemples mi amado,
mi mundo interior colmado por tu paz interior
y tu melodía de prodigio.

Despacito


Despacito,
así se vive y se aprende,
se crece con ansias de amar.

Despacito,
enamorarnos de una nube,
sembrar en el desierto,
acostarse en la verde pradera,
sonriendo siempre.

Muy despacio,
mirando en el vacío,
alumbrándonos con miles de luciérnagas
que revolotean a nuestro alrededor,
despertando el don del amor.

¡Sí!, ¡sí!,
nuestras almas despacio
se acercan una a la otra,
como cisnes en un lago místico
y escuchamos el trinar de los zorzales
que nos susurran su canto
a nuestros corazones.

Despacito,
sin prisas,
ni ansias,
vivir el Hoy,
amándonos por toda la eternidad
hasta que la muerte nos llame,
mirándonos intensamente
en amaneceres esplendorosos.

¡Un cielo!,
¡un cielo!,
para nosotros cobijarnos,
despacito,
escribiendo los poemas de amor juntos,
encendiendo la llama de suspiros
y creando un paraíso de dos.

Despacito tú y yo,
pareja que inventa nuestros sueños,
vivamos sin extravíos
ni extrañezas cada segundo del existir.

Despacito,
vamos juntos a la luz de dos,
entre recuerdos y promesas
enlazados por tenues hilos de plata
en procelosas auroras,
lumbres cenitales
y crepúsculos anunciados.

Despacito,
vivamos para esperar
el retorno por el aire
, el agua, el canto,
sin dolor ni pesares,
amándonos e imprimiendo
marcas sobre el mundo
en la forma exacta
de nuestras huellas.

Muy despacio,
quietecitos,
en silencio,
escuchemos el oleaje del mar,
el silbar del viento,
la lluvia repiqueteando
en nuestro lecho de amor
sin que nuestros besos
se queden a medio
sin saber volar.

Despacito,
encontrándonos allí,
entre besos y llantos de felicidad,
nos hallamos con las manos,
buscándonos a tientas,
con los ojos mirándonos a hurtadillas,
con las bocas besándonos
entre choques de caricias y abrazos,
victoria gozosa,
de los dos en un prodigioso pacto
de mi ser en tu ser.

El final no empieza hoy


El final,
¿es el fin o el principio?
¿es el hoy cuando empieza?
¿o es el ayer que fue?
¿o quizás el mañana que vendrá?.

El final no empieza hoy,
termina al desandarse
el camino del amor recorrido,
pero si es verdadero y profundo
ese final no ha de llegar.

Paso a paso,
nuestras almas se unen a través de la poesía
y el amor renace cada día.

El final no empieza hoy,
al tomar mis manos
entre tus manos
nos invade la tibieza de nuestra esencia
que nos hace andar los recodos
y vericuetos que la vida nos depara
con un soplo imperceptible de amor.

El final no empieza hoy,
aunque estén contra nosotros
el aire y la soledad,
la distancia y la lejanía,
las pruebas y el tiempo,
debemos querer
y seguir queriéndonos.

El final no empieza hoy,
porque el aire está lleno
de esperanzas en vuelo
y el amor las encuentra
y las traspasa con alas temblorosas
y como saeta las dispara
sobre su alegría victoriosa
ganando el cielo.

El final no empieza hoy,
en la blancura de la nada,
nuestros corazones palpitan,
gozan,
aman y se encuentran
prolongando su florecer sin fin
por los anchos espacios
de todos los crepúsculos
en los espejos del mundo,
en el silencio,
de los azares de la vida.

Hoy estamos juntos,
somos dos separados
en la lejanía pero cerca,
muy cerca,
en el querer de los besos,
en el estar queriéndonos
que nos encontramos sin buscarnos
en el borde mismo de nuestros sueños.

En la orilla del mundo
se paran las ansias
y los gozos esperan
ya sin prisa el mirarnos recorriendo
nuestras almas.

El final no empieza hoy,
para nosotros,
sosegadamente toco lo inanimado
y nuestras almas trascienden
el mas allá
como suaves goces de nubes
con cánticos dulces de amor.