Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 1 de enero de 2017

Invisibles en el Paraíso


Invisibles en el Paraíso.
Nuestro lugar secretísimo
donde nadie nunca nos encontrará, nadie
y es allí donde te siento cada día
rozándome sutilmente con todo tu amor
que es como una mariposa
que vuela en el aire de la mañana,
como el viento suave que roza mis cabellos.

Nos amamos sin prejuicios ni condiciones,
sin esperas ni reservas,
sin egoísmos ni sombras,
sin cadenas ni sumisiones,
el mundo real para nosotros no existe.

Invisibles en el Paraíso.
Nos amamos con la profundidad insondable del océano,
con la claridad del Sol en las montañas
con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Nuestras almas se buscan tras toda emoción.

Invisibles en el Paraíso.
Frente a nosotros enmudece el mar,
la arena,
el cielo y la mirada
y desde la lejanía se sienten ecos,
palabras,
voces que suenan clamando por la claridad y el amor.

¡Paz!
¡Vida!
Nacidos para la vida
y el amor fuimos creados.

Invisibles en el Paraíso.
Cogidos de la mano,
con pasos errabundos y lentos,
emprendemos nuestro camino solitario
y hemos subido al cielo,
a las estrellas luminosas,
en la inmensa noche azul llena de temblorosos ojos.

Lengua del Paraíso,
sones primeros,
vírgenes,
entre tanteo de los labios en el aire del mundo
para que estrenemos los besos,
los abrazos,
los nombres de los gozos primigenios
que nuevos son para el júbilo nuestro.

Invisibles en el Paraíso.
Que en los tiempos del alma,
allí,
en el más antiguo nos encontremos sin buscarnos,
sin seguir huellas ni en nuestra memoria,
ni en ningún signo nos guiaremos,
nos veremos percibiéndonos nítidamente
entre la niebla gris que poco a poco se fue abriendo
para que nos viéramos y nos amáramos por siempre.

Invisibles en el Paraíso.
Y así,
lo que tú eres cuando yo te lo digo
no podrá serlo nadie,
nadie podrá decírtelo.
Nuestras almas están juntas,
tú me sientes en la tuya,
yo te siento en la mía sin poder entenderlo,
sin saberlo nosotros mismos.

Invisibles en el Paraíso.
Nuestro aire está lleno de esperanzas en vuelo,
las encontramos y las traspasamos
con nuestras alas tiernas
y con un soplo imperceptible nos decimos
¡Te amo!


Aunque estén contra nosotros,
el aire y la soledad,
nos seguiremos queriendo
sobre todo en la alta noche cuando el sueño,
ese retorno al ser desnudo y primero rompe desde las estrellas,
nos queremos sin querer a fuerza de estar queriendo.

La vida es


La vida es,
mi existir en un sueño hecho realidad,
un himno que canto a cada instante,
una aventura en la que arriesgo todos mis sentimientos.

La vida es un desafío continuo
que enfrento cada día dominando penas,
luchas, tristezas,
envidias;
es un himno que canto con alegría y gozo,
es bienaventuranza que la saboreo
en cada amanecer y en cada crepúsculo.

La vida es puro volar sin hora quieta,
es la salvación por querer salvarnos,
es amor para disfrutar en cada segundo,
en cada instante.

La vida es una mariposa de abril
que revolotea feliz en mi jardín florecido
y ahora en mi otoño fugazmente
miro sus colores brillantes al sol.

La vida es una gota de rocío al amanecer
que se desvanece en el cielo
al mediodía de mi existir.
Cae en lluvia al atardecer
para fundirse con el mar al anochecer.

La vida es color en la música del viento,
leve en extensión pero intensa de dicha y amor
en su breve tiempo en esta reencarnación.

Mantendré con aguas descendidas
por las fieles veredas de mi pecho
el esplendor del alabastro de mi amor
sentido siempre.

La vida es cornisa y ornamento de mi cielo,
sangre del buenamor,
amor callado,
firme hiedra de amor en mí plantada.

Estoy en mi existir soñando semidespierta
en un sol desmayado y en un musgo amaneciendo
y tiendo puentes con mis flechas
bajando sombras de amor a mi tierra.

La vida es también dudas
que ahogan en desazón el pensamiento
y detiene las horas de la espera
en la ramazón elástica del viento.

A cada hora recorre mis sentidos
sin orillas el deseo de ser amada por ti
y un remolino adolescente de primavera
atraviesa mi cuerpo y la estirpe de mis cantos se levanta
y mi sangre convoca la apetencia
de estar entre tus brazos acurrucada.

La vida es amor,
¡bendita sea!,
con felicidad e infelicidad,
es un camino a seguir
con momentos gratos e ingratos
y un destino a cumplir.

Si se aquieta la sangre
o ya niveles desborda consumiéndose
en fuego toda mi piel,
están prontas mis manos
a mi ruego pidiéndote que vengas a mí,
ya que eres tú el solar de mi vivir
coronando los vientos serenados hacia el río
donde bogan los besos no dados de tu sol y mis cánticos
unánimes le dan brillo a mis bienes ya logrados
para que el aire en su vuelo te traiga hacia mí.

Quisiera que estés presente


Quisiera que estés presente
con el color de tus ojos o tu voz o tu risa.
¿Lo sobrenatural nació quizás contigo?
Hoy estoy pensando en ti…
como lo hice ayer
y lo haré mañana.

Mi mente repite tu nombre,
mis labios lo gritan,
mi cuerpo extraña el calor de tu cuerpo.

Te extraño,
extraño el sabor de tus labios…
Extraño la caricia de tus manos.
Quisiera que estés presente,
aquí a mi lado…
Quisiera poder besar tus labios
y tomar tu mano.

Pero no puedo,
no estás presente y te busco
en una búsqueda incierta,
inasequible, eterna,
jugando con nosotros a será o no será.

Sé que te encontraré,
estaré siempre al acecho en las altas madrugadas
por si cruzases por mis soledades
entre alas invisibles que se cruzan
y envuelven mi cuerpo esperándote.

Quisiera tenerte a mi lado
en el frescor de mi cuerpo enternecido
donde la hierba se siente ya iniciada
entre musgo verde y recién brotado,
entre la sombra de los sauces inclinados.

Quisiera que estés presente
y te entregaría un poema de amor
como puñado de agua límpida,
entre un espejo agradecido
donde acontece tamizada la tarde.

Estaré contigo agradecida
de tenerte entre mis brazos
pero es ardua la empresa,
la curva se endereza y pienso
que sin acertar el rumbo
ni la escala estaría mi cuerpo contra el tuyo
en la alta luz que con ímpetu
resbalaríamos en nuestro nido de amor.

¿Cómo apresar la sosegada llama
que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama
cuando se incendia pródigo de rojos?
Quisiera que estés presente
desvivida por besarte
y mi piel en este estío enamorado
tiembla como adolescente enamorada
y hasta mi corazón multiplicado,
arde entre las ramas del cerezo.

Hollo mi memoria en una espera cotidiana,
corriendo por mis venas mi amor para ti consagrado,
ajena a la honda espera que el tiempo riguroso sazona.

De repente,
llegaste,
como llegan las nuevas
que sacuden las entrañas,
tiembla el aire,
temblamos los dos tan sólo con mirarnos,
empañadas nuestras voces,
quebradas nuestras alas sólo sonrisas y cantos,
besos sin fin
hundiendo nuestras cabezas confundidas
entre nuestros regazos.

Quisiera que estés conmigo siempre
ya que hambrienta de tu amor estoy
y mi cuerpo puro y casto
te reclama fatigando mi corazón y mi respiro.
¡Quiero vivir los besos
con sensación de retorno siempre!

sábado, 31 de diciembre de 2016

Quimera


Rescataste mi vida


Rescataste mi vida,
tú, el único, mi númen,
mi inspiración divina
el que no me dejó caer, ni doler,
porque me envolviste en piedras verdes
de la noche oscura
y me devolviste
a la vida serena y calma.

Como vigía de mis poemas
hiciste de mi alma un canto arrepentido,
 sin temores, dudas ni falsedades
y me llevaste a mirar mi entorno
con inocencia
como si nunca
hubiera sido herida ni lastimada.

Rescataste mi vida,
quiero mirar tu rostro amado
para que se aleje de mi
para siempre el miedo del engaño
 como un pájaro
al borde filoso de la noche.

Ahora, en éste mi otoño,
me hace sentir como una niña
de tiza rosada
en un muro muy viejo
que súbitamente lo borró la lluvia.

Rescataste mi vida,
que ahora mi corazón
se abre como el retoño de una flor.
Todos los gestos de mi cuerpo
 y de mi voz,
hacen de mi la ofrenda,
 el ramo que florece,
el viento en el umbral.
La noche es de los dos,
 se dispersó la niebla
y mi memoria
 es la sed de tenerte junto a mí,
en mi fondo, en mi recuerdo.

Al negro sol del silencio
 tus palabras doran mi vida,
por eso escribo, no estoy sola,
hay alguien aquí que tiembla.

Rescataste mi vida,
voy en busca de quien soy,
peregrina de mí,
voy a la que duerme
en un país al viento.

Rescataste mi vida,
disipaste la niebla verde de mis labios
y del frío gris de mis ojos
y mi voz, ahora,
a tu lado, canta con amor tierno y dulce.

Arcano sueño,
 ahora, ya, no más aparecerá
el antepasado de mi triste sonrisa
y hay candados pero no llaves
y hay pesares pero no lágrimas.
A ti te debo todo lo que soy ahora,
 tengo mañanas luminosas,
no más noches sufrientes.

Rescataste mi vida,
mis manos enamoradas del viento
acarician tu amado rostro aún ausente
y desde mis espejos,
guardo, en mi cofre de memoria
 todo el olvido del ayer.

Te has llevado mis angustias,
mis miedos temblorosos,
mis delirios hondos,
ahora por ti baila la luz en mi sonrisa,
 mis manos palpitantes
se desnudan y te buscan
para que me enseñes a vivir junto a ti.

Rescataste mi vida
y mis brazos insisten
 en alcanzar al mundo
y la danza salvaje de la alegría
 inunda mi corazón.

Mis esperanzas se renuevan,
 mi existir es ahora un pájaro en alto vuelo
 hacia un horizonte sin fin
y el soplo de la luz
 inunda mi mente
cuando escribo las palabras de amor
que me hacen sobrevolar
como una dinastía de soles.

Soñar y recordar


Recuérdame siempre
(Entre las alegrías y las tristezas,
mi alma te busca y te encierra
como el vuelo del ave
encierra el suyo preferido
en una red de ansiosas
 idas y venidas en su entorno)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(No puedo olvidarte,
 fluyes dentro de mí,
vas por mi ser entero,
por mis venas hasta mi corazón,
aún hoy en la fervorosa negación
de tu ausencia).

Sueña conmigo.
Recuérdame siempre.
(Quiero estar junto a ti,
acunarme en el cansancio
y en él, tenerte entre mis brazos
aunque no nos toquemos,
sólo con nuestras miradas)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mi amor inmóvil, flor sin otoño,
está siempre presente
en un frenesí de quererte,
seguro de no acabar
cuando terminen los besos,
las miradas, las señales)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Mis palabras te llegan en un eco,
buscando tu ser
y no te encuentran,
retornan al silencio esperándote
para cumplir el anhelo impaciente
de esperar tus tibios besos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Deseo que tu ausencia termine
para tenerte a mi lado,
muy junto a mí
en nuestro mundo de lo prometido
que enternece el alma
donde oscilan los imposibles,
 tan trémulos como cañas
en la orilla de los ríos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Eres mi ser amado,
necesito el ritmo de tu cuerpo
cuando respiras cerca de mí,
tendidos juntos en nuestra noche,
alargando nuestras manos
para sentirte a mi lado)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Vamos sin prisas a nuestro paraíso celestial,
 iluminado ya para que nuestro paso,
al fin del día, gane la orilla oscura
donde la felicidad nos inunda
 y nos colma con júbilos,
con besos, con placeres infinitos)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
(Apenas te has marchado
y yo ya te espero,
anhelo todos tus movimientos,
tus pasos, tus latidos, tus caricias,
sé que volverás,
que una nueva aurora
brillará en mi existir
sin vagas sombras ni infinitas distancias)

Sueña conmigo
Recuérdame siempre
Todo sonido en eco tuyo
me lo convierte mi alma
que te espera,
sé que vienes hacia mí
y tus pasos se sienten
aún en ese largo rodeo
que das para volver.
¡Qué dicha sin sonrojos
la que corre por mis venas
 al sentirte llegar!

Destello Azul


Destello azul,
fulgor del alma,
nace de una fuerza extraña
de asustar al miedo,
un agua no pausada, sí cantada,
se allega por tus manos a mi pecho.
Los signos de tu voz que me reclaman,
despiertan mis ternuras y mis requiebros.

Destello azul,
 luz que centellea en mi pecho,
te siento y descubro
tu resplandor en mis pupilas,
subiendo a energizar nuestros deseos.
Pasa un color alzado de laureles
 desde tu mano ungida hasta mis dedos.

Destello azul,
 tus ojos que se abren en cielo infinitos
anegan de esperanza mis deseos
 mientras recorre un sol enamorado
 las largas avenidas de tu cuerpo.
Me enriqueces con tus estrellas
que me guían por caminos de esplendor,
difundiendo tu figura alta y enhiesta.

Destello azul,
trasiego la ternura de tus campos
por acequias de celo a mi esperanza,
 rocío amedrentado y puerta firma,
 prados de libertad, hondos silencios.
Te reflejas fiel con brillo propio,
dulce boca que me transporta
a las cumbres rojas del lucero
y a la inmensidad verde y azul
de las aguas mansas y tibias
que nos guían por sueños nuevos.

Destello azul,
que vislumbra la sonrisa del amor
 siempre sincero,
 en las tardes pausadas
donde las lluvias guían la barca de los cuentos.
Tú iluminas mi claridad,
el llamear de mis anhelos
y percibo el perfume de tu ágil cuerpo.

Destello azul,
esperan procelosas las auroras,
 las lumbres cenitales,
los crepúsculos,
todo ese mundo que se llama amor.
Crece libre en las ramas perfumadas
y en mi pecho
reflejan mi pulso y mi deseo.

Destello azul,
chispazos de colores
que me desnudan por dentro
 llevándome a la inmensidad
de un cosmos perfecto
donde tú y yo vivimos los días, las horas,
 en un hábitat escondido y sólo nuestro
donde los astros con su luz fosforescente
marcan el contorno de nuestros cuerpos.
Vivo en el milagro del querernos
que vigoriza con gracia,
con corazón de magia, la dicha nuestra.

Destello azul,
dame tu luz,
para seguir la travesía en la nave de mi sueño
y llevarnos por las aguas sin cadenas,
cara al viento
y que la coraza de la inseguridad y del miedo
 se rompa en mil cristales iridiscentes
y se tornen radiantes los encuentros entre besos.