Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 5 de abril de 2017

Quisiera que estés presente


Quisiera que estés presente
con el color de tus ojos
o tu voz o tu risa.
¿Lo sobrenatural nació quizás contigo?
Hoy estoy pensando en ti…
como lo hice ayer y lo haré mañana.
Mi mente repite tu nombre,
mis labios lo gritan,
mi cuerpo extraña el calor de tu cuerpo.

Te extraño,
extraño el sabor de tus labios…
Extraño la caricia de tus manos.
Quisiera que estés presente,
aquí a mi lado…
Quisiera poder besar tus labios
y tomar tu mano.

Pero no puedo,
no estás presente
y te busco en una búsqueda incierta,
inasequible, eterna,
jugando con nosotros a será o no será.
Sé que te encontraré,
estaré siempre al acecho
en las altas madrugadas
por si cruzases por mis soledades
entre alas invisibles que se cruzan
y envuelven mi cuerpo esperándote.

Quisiera tenerte a mi lado
en el frescor de mi cuerpo enternecido
donde la hierba se siente ya iniciada
entre musgo verde y recién brotado,
entre la sombra de los sauces inclinados.

Quisiera que estés presente
y te entregaría un poema de amor
como puñado de agua límpida,
entre un espejo agradecido
donde acontece tamizada la tarde.

Estaré contigo agradecida
de tenerte entre mis brazos
pero es ardua la empresa,
la curva se endereza
y pienso que sin acertar el rumbo ni la escala estaría
mi cuerpo contra el tuyo
en la alta luz que con ímpetu resbalaríamos
en nuestro nido de amor.

¿Cómo apresar la sosegada llama
que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama
cuando se incendia pródigo de rojos?

Quisiera que estés presente
desvivida por besarte
y mi piel en este estío enamorado
tiembla como adolescente enamorada
y hasta mi corazón multiplicado,
arde entre las ramas del cerezo.

Hollo mi memoria en una espera cotidiana,
corriendo por mis venas
mi amor para ti consagrado,
ajena a la honda espera
que el tiempo riguroso sazona.

De repente, llegaste,
como llegan las nuevas
que sacuden las entrañas,
tiembla el aire,
temblamos los dos tan sólo con mirarnos,
empañadas nuestras voces,
quebradas nuestras alas sólo sonrisas y cantos,
besos sin fin hundiendo nuestras cabezas
confundidas entre nuestros regazos.

Quisiera que estés conmigo
siempre ya que hambrienta de tu amor
estoy y mi cuerpo puro y casto
te reclama fatigando mi corazón
y mi respiro.
¡Quiero vivir los besos
con sensación de retorno siempre!

martes, 4 de abril de 2017

Verdades incomprendidas


Nuestra historia


Nuestra historia,
sólo nuestra,
la vivimos con total intensidad
por cielos abiertos,
verdes follaje,
flores de jacarandá
en campos de amor.

El cáliz de ambrosía
que alzamos juntos
nos condujo al umbral
total de la felicidad.

Nuestra historia,
con altibajos,
de lejanías y cercanías,
de discordias y armonías
nos conducen a esta nueva existencia.

Nuestra historia
que como un río
que corre rumoroso,
resbaladizo,
zigzagueante,
nos lleva uno junto al otro,
viviendo momentos
de intensas emociones.

Los dos,
unidos como alondras,
nos arrullamos en las noches
de estío bajo cielo estrellado.

Nuestra historia
en la que somos protagonistas
de amor de amores
entre velos espumosos
de azahares blancos
y cerezos en flor.

Cuando estamos juntos
siento alas en mis ojos
y nubes de música en mis manos.
Siento en mis pies enloquecidas olas
y jilgueros de viento en mi garganta.

Nuestra historia nos hace acercar
uno al otro y todo en nosotros quiere volar,
quiere ir a un arroyo rumoroso,
quiere enredarse
en un balcón de arroyos grises
y perfumes amarillos.

Nuestra historia nos hace vibrar
y acercarnos siempre aún desde lejos,
entre alondras y palomas,
nos atraemos desde la distancia
que es verde y planicie pura
y nos llevan a abrazarnos
entre hojas frescas
y aguas de espejos caminantes.

¡A fin estamos juntos!
Y me ahogan tus ramas de piel caliente.
Me sacude el elixir de tus caricias
cual sibilino pájaro de fuego.

Nuestra historia aturde
todo nuestros sentidos
y queremos sentir
ese cerco que nos rodea
y hace confundir nuestros cuerpos,
nuestro aliento,
nuestra piel,
nuestros ojos de humo
y de mundo sin final.

Apaguemos el viento que delira
y nuestros temores indefensos
y llegaremos juntos,
muy juntos a la perfección del amor.

Ésta es nuestra historia,
solos tú y yo,
nuestro cuerpo perfecto,
nuestra historia de dos,
nunca impredecible pero sí eterna.

Nuestro amor es historia compartida
como una huella que no se olvida,
una lágrima en la almohada,
un suspiro que no acaba.

Cuando nos abrazamos,
tu piel de nave humedecida,
me sacude,
me desdobla y me eleva.

Somos dos,
nacerán de ahí y de mí
nuestros abrazos como nacen en tu boca
las flores encarnadas
que dejas en la mía.

Volaremos juntos,
nos tragará el viento
y distancia luminosa
nos hará soñar en que hoy…
tal vez mañana…
quizás un día los dos
estaremos en nuestro nido de amor.

Te quiero junto a mí


Te quiero junto a mí,
recorriendo
el largo y serpenteante
camino de la vida.

Aunque el cantar de los grillos,
el murmullo suave del viento
y destellantes astros del cielo
me acompañen en estos momentos,
te quiero junto a mí.

Te quiero junto a mí,
alegre y apasionada
nunca podré ser
si tus besos en mis labios
no puedo poseer.

Te quiso y no puedo dejar de quererte,
no puedo olvidar tus besos ardientes.

Te quiero junto a mí,
los crepúsculos danzan en el cielo,
busco tu voz en todas partes
y no la encuentro,
pido ayuda al viento,
lanzo un grito al cielo
¡te quiero!...
¡mi amor,
te anhelo!

Te quiero junto a mí,
te necesito,
quiero que sepas
que eres todo para mí,
si estamos juntos,
aceleradamente la noche
moviliza brisas tiernas,
se cubren las enredaderas de jazmines
con vergeles súbitos y se dibujan,
diestramente,
arabescos celestes
con luceros en nuestro cielo.

Te quiero junto a mí,
lo fácil en el alma
es lo que tiembla al sentirla venir
y estar muy unidos,
tú y yo
sintiendo el temblor
de la dicha anhelante
de verse conquistada.

Quédate junto a mí,
ninguna distancia podrá borrarte,
no hay imposibles para los dos,
toma mi mano,
no te voy a soltar
porque sería como romper una promesa,
lazos invisibles que nos unen
desde el más allá.

¡Qué sencillo el gran milagro
de estar juntos,
muy juntos,
tú y yo!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.

Te quiero junto a mí,
gran escenario,
horizontal silencio
que va a llenarse todo,
porque unos labios
se abren suavemente
y nuestras voces desnudas
se dicen a sí mismas,
inolvidables.

Te quiero junto a mí
y así surgirán de la nada,
del espacio vacío las letras
de nuestro cántico,
autores lentos
somos de alegrías de la vida
que el suave viento alza
y las entrega al mundo
que las espera
en las altas madrugadas del día.

Te quiero junto a mí,
consumación feliz de tanta ruta,
último paso,
amantes,
pies en el aire que lleva amor
a donde amor espera.

¡Somos imágenes
que inclina su hermosura
sobre espejos que nunca las reflejan!
Me dices que mis ojos brillan
como la luna
y que mi belleza es como el mar,
eres la mujer que quiero amar,
por esto te quiero junto a mí.

Causalidad extraña


Causalidad extraña,
te conocí
y en ese instante mi vida cambió,
te cruzaste en mi camino
y juntos vimos muchas lunas pasar.

Nuestras almas no se encontraron
y comenzaron a entonar cantos extraños
que anunciaban en la noche del alma
una aurora nueva
donde en las páginas en blanco
fueron apareciendo frases,
palabras,
versos de amor
plenos de frescura y júbilo.

Causalidad extraña,
todo tiene una razón,
un por qué,
que nos elevan en suspiros
por los aires de colores
y notas sincopadas.

Es que el amor,
extraño sentimiento,
nos une en un todo
y es en vano luchar.

¿Adónde iré sin ti?
no quiero el vil causal de dolor
y pena en mi alma,
te quiero a ti
para que juntos recorramos
nuestros caminos.

Causalidad extraña
que al encontrarte inspiraste
en mi alma sonora,
flotantes alas plenas de armonía,
silencio azul en las etéreas alas
con un ritmo sin fin,
que descienden por diáfanas escalas
el juego de palabras y de ideas.

Extraña sensación,
por ese algo que nos hizo encontrar,
sembrando en mi mundo interior
un amor puro y verdadero
que me hizo nacer versos de adentro,
de allí,
que son para ti,
si no los quieres,
separando la estrofa
te los puedes llevar.

Causalidad extraña y feliz,
tu aroma me envuelve,
tu silencio escucho y en mis versos
quedo inmóvil esperando
que te envuelvan.

Causalidad extraña,
te siento lejos y estás conmigo,
te siento a mi lado
y estás muy distante,
somos la luz de dos.

Mis versos giran en mi sueño alado
y se posan en tu frente
como un beso perfumado de alelíes.

Causalidad extraña
que deja en mi alma soñadora
lirismos cultivados en vergeles florecidos
donde el corazón en el ensueño
se inspira y vuela al espacio
con las alas de todas mis canciones
sobre nubes de ilusiones rosas.

Causalidad extraña,
como dos estrellas errantes
en el inmenso cielo,
profundo y luminoso
nos encontramos para amarnos
en pleno vuelo.

lunes, 3 de abril de 2017

Llueve


Los vientos y tú


Los vientos y tú,
nos acercarán estrechamente,
se congregarán
después de la puesta de sol
y soplando formarán
una gran orquesta,
tocará sólo para ti.

Nuestros cuerpos
vibran y se acercan
unidos a la naturaleza,
formamos parte de ella
y latimos con su crecimiento
respiramos con el viento
y nos elevamos en vuelo
abrazados como un solo cuerpo.

El amor nos une de tal manera
que nos permite oír
hasta el más pequeño ruido,
el murmullo del aire
al acariciar la hierba,
el canto de los grillos,
el roce de las ramas.

Nuestras manos entrelazadas,
son un nido tibio de amor
y apoyando mi cabeza en tu pecho,
me fundo como figura en tu bronce,
subiendo los peldaños del deseo
hasta alcanzar la cumbre de tu nombre.

Los vientos y tú,
se arremolinan,
nos envuelven,
nos enlazan,
nos encienden
el deseo de estar juntos
hasta nuestros más recónditos adentros
y encuentran en mis labios,
las palabras que unan tus oídos
a mis versos.

Los vientos y tú,
nos sacuden las bases
de nuestras sangres
y hacen aparecer
tu nombre contra el cielo,
amor, que desnudándote,
caminas en mi búsqueda
sobre el cerco que esconde mi silencio.

Los vientos y tú,
nos acercan,
nos apegan,
fuerte, muy fuerte,
consumiéndonos
en llamas de amor
inolvidables.

Los vientos coronan
nuestro amor,
 a veces serenos,
calmos,
a veces bravíos
como huracanes recién iniciados.

Los poemas de amor
que nacen de mi alma
se me vuelan lejos,
hacia ti,
como milagro,
entre compases y cantos
con un monorrítmico estribillo
en mi desafinado violonchelo.

¡El amor eres tú!