Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 19 de mayo de 2017

Magia de un día


Magia de un día,
mi amor tu eres magia,
en cada instante de mi vida
en mi cielo resplandeces
y son tus ojos que me iluminan
con un fulgor de estrellas que me cautivan
y me ocultan sin quererlo en tu mirada.

Magia tiene tu voz,
tu dulce acento,
el cual lo escucho dormida y aún despierta
que me dice dulcemente con el viento,
me confiesa y me repite:
“que me amas”.

Mis pinceles más leales
se han propuesto apresar tu verdadero rostro:
desentrañar las esenciales líneas
donde tu fuero el aire acata y el aurea alba,
espiar el múltiple venero
donde emerge a raudales toda la luz
que quiero para tu piel,
tus ojos cenitales.

Magia de un día,
en la que la recta se espírala,
la curva se endereza
y por la emoción y el sentimiento
sin acertar el rumbo ni la escala,
la alta luz tropieza o en su ímpetu resbala.

Magia de un día,
estás a mi lado,
entre mis brazos,
cubriendo mi cuerpo con calor y caricias.

¿Cómo apresar la sosegada llama que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama
cuando se incendia prodigo de rojo?
¿Cómo apresar la tímida piel que en tus mejillas convoca?
¿O la mañana asomada a tu boca?

Magia de un día,
mi afiebrada plata se anubla enamorada.

Se pierde en la enigmática y secreta zona
de la alborada donde digo carmín,
azul,
violeta
y al nombrarlos se esfuman en airada,
fantástica pirueta.

Magia de un día,
en tu silencio eres un volcán
que se activa aquí en mi pecho,
cuando llegas y desciendes a mi lecho
y en tu ternura me abrazas.

Mágico es este momento cuando respiro tu aliento
y mi alma se entremezcla con la tuya
para volar por los cielos
y marcar el universo entre suspiros,
siendo uno,
envuelto en hilos,
envuelto en hilos de plata.

Magia de un día,
con este nuestro amor
que no se acaba nunca
porque prolongando
de que uno y uno sean dos
ya que el amor es el retraso milagroso
de su término mismo.

Con los besos, con la pena
y el pecho se conquistan en afanosas lides
entre gozos parecidos a juegos,
días,
tierras,
cielos abiertos,
espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando
hermana de la muerta o muerte misma.

Magia del beso perfecto,
aparta el tiempo,
échalo hacia atrás,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.

Ni en el llegar,
ni en el hallazgo tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo,
altísimo,
temblando.

Magia de un día
que se va en una despedida larga,
clara,
con lo más seguro que es el adiós…

Soplo de vida


Soplo de vida,
está entre una línea de fuego y misterio,
línea subrepticia,
 está también entre dos notas musicales
como una nota entre dos hechos,
es un hecho entre dos granos de arena,
 juntos en donde hay
una serie de espacios.

No es tan sólo un sentimiento
que se siente entre los intersticios
 de la materia primordial,
es el aliento del mundo,
 es el Amor
que como respiración continuada
llama al silencio.

Soplo de vida,
 que me lleve a soñar lo que deseo,
porque sólo tenemos una vida
y sólo tenemos una oportunidad
 de hacer lo que queremos
con plena felicidad.

No es de extrañar
que busque el camino hacia ti,
 con una letra mayúscula,
aferrándome ferozmente
para buscar el acceso directo
con refrescantes sombras
y la luz reflejada
 entre los árboles
 donde finalmente te he de encontrar
en mi puerto de llegada.

Soplo de vida, fugaz, leve, vibrante,
hasta calar hondo entre sollozos
por pensar en su final
 pero sin angustias y gritos,
 sólo pensar en el pecho vacío.

Un momento de amor y dicha
es suficiente para toda una vida
 porque nacen y mueren en un instante.

Soplo de vida,
 mi amor por ti
me hace sentir viva.
¿Será sólo por un momento?
¡No!, quiero la vida entera,
que este sentimiento dure,
que sea una pasión verdadera
entre placer y gozo
que nos una por siempre.

Soplo de vida,
 es el toque que mueve mi corazón,
 el latido de la emoción, los sentimientos…
Nunca, tú y yo, tan cerca,
 vamos a dejar de ser luz de luna,
la pasión y el placer de estar juntos.

Soplo de vida, largo, que acaricia,
 que excita, que agita
con suaves movimientos
el aliento que cuelga el sonido
 que se pierde en la sed pura,
 en el dolor y las caricias
 que nos conmueven.

Soplo de vida,
que habrá soñado anoche esta cabeza mía
que al despertarme con la luz del día,
 sentí a mi corazón tan pleno
y al apoyar mis manos sobre mi pecho supe,
 que era por ti que así latía.

Soplo de vida,
con estrías de luz
 haces maravillosos bosquejos,
 deslumbradores,
que rutilan por el agua
 como inventos con resplandeciente afán,
alegrísimo esfuerzo,
puro juego,
en ardoroso buscar la plenitud toda,
de éste nuestro nuevo amor.

Soplo de vida,
 que me hace verter en páginas nuevas
y en blanco mis metáforas consistentes
en buscar todo mi amor
y endulzar tu camino
esperando tus gestos únicos
de dulzuras y pasiones,
 transformando todo el paisaje,
tocando mi corazón, como luz.

Unidad del alma, se multiplican los destellos,
 lo que fue calma en fervor
de innúmeros espejeos
que entre la paz del agua,
 anuncian el encendimiento de una palabra,
otra y otra
 hasta llegar al verso.

jueves, 18 de mayo de 2017

Sin olvido


Cuántas veces...


Cuántas veces
el amor habrá golpeado
las puertas en mi vida.
Cuántas otras
las abrí de par en par,
lo invité a pasar
y ni siquiera volteó a ver
que yo estaba ahí
esperando su llegada.

Cuántas veces
entró sin previa invitación
y se marchó sin dar explicación.

¡Cuántas veces!
¡Cuántas!
¿Quién es el amor?
¿Acaso un forastero
que va de puerto en puerto?

No se presenta,
no da su nombre
llega y se va
sin que nadie lo detenga.

Cuántas veces e visto sus ojos
y me ha confesado que es el amor.
¡Cuántas veces!
No lo sé.

Cuántas veces
ha escrito en las páginas
en blanco de mi alma
y cuantas más páginas
se han borrado
y el corazón ha llorado
y derramado lágrimas
que se han volcado
inundándolo de dolor.

Cuántas veces
ráfagas transparentes
paralizaron mis sentidos
y atrapada en sus latidos
muero poco a poco,
queriendo vivir.

Cuántas veces
sus rayos de amor de doble filo
atravesaron la brisa nocturna
hundiendo su daga ardiente
sobre mi lánguido suspiro yacente.

¡Cuántas veces!
¡Cuántas!,
sus arrebatados vértigos
arrancaron hasta el cuajo
los nidos suaves de mi pecho
dejando inertes mis raíces
y vanas todas mis esperanzas.

Cuántas veces
soñé contigo amor desconocido,
te ame sin verte
y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada,
sin mirarte,
eras sólo el aroma
de todo lo que amo.

Cuántas veces he pensado,
he soñado,
he sentido estar junto
al amor por siempre
¡Cuántas veces!

Un rincón de mi vida


Un rincón de mi vida,
allí estarás tú,
en un escondite en mi alma,
sólo y reprimido.
No quiero que golpees
con desesperación
la puerta de mi fantasía,
sólo dame el silencio
que me conlleva a un ritmo carismático
de soledad que ansía algo más.

Un rincón de mi vida
lo ocupas tú,
el que fue,
el que era,
el que nunca será
mi amor verdadero.

Tenías para mí
gotas de agua amarga
escurriendo por la pendiente del crista,
buscando mi fragilidad de mujer.

Quédate allí,
en el rincón más oscuro de mi vida,
así no mojarás
mis sueños con cada mirar.

Deja que mis minutos
se vayan de tu vida,
que mis horas no te busquen más,
que hoy me pueda esconder
en la casa de los días y mañana
podré emprender una huída
al lugar de los años
y no te tendré
más en el rincón de mi vida.

Mi ahora pasa,
sin ti vivo el hoy,
instantes de una supuesta vida
que se irán a la esencia
de un deseo de amor.

Recorro el valle de los recuerdos,
de aquellos remansos de tus dulzuras,
el dulzor de tus palabras,
aquel acento de tu voz
y me doy cuenta de que te extraño
pero es mejor
que pase el tiempo eterno
en un mustio alejamiento
y no te encuentre más
en el rincón de mi vida.

Te quiero en el rincón de mi vida,
no como sombra pareja
que me sigue apenas raya el sol.

Quiero olvidarte
en un impecable adiós
a un desconocido
en una oscura lámina
de un rincón de mi vida.

Eres ahora
tan sólo un charco mudo a mis pies,
te dejé en una estacada negrura,
cruzando concéntricas tinieblas
¡libre al fin de ti!
¡tu rincón en mi vida ya no existe!,
entreluces doy por fin
con el sendero que hollaré con fuerza
para encontrar aquel ser
que me dará su luz
y su fe para no vivir
condenada sin remedio
a tus veloces fechorías,
pasiones aparentes,
falsos besos.

Vuelco a mi blanca soledad,
blanca, inmaculada,
ajena a las falsas maldades,
malévolas  traiciones
y como leve hilo de vida
que renace en la noche vuelvo a ser yo,
conmigo misma inocente y pura
¿hasta cuándo?
no lo sé todavía,
hacia un hoy corro,
hacia un mañana
con toda mi alma entera y casta,
sin ti en ningún rincón de mi vida.

Y de a poco surgirán otra vez los versos,
las sílabas mudas,
se oirán desde la lejanía
y los poemas llegarán tejiendo amores,
reflejando edenes,
esperas no estrenadas,
caminos buscados en una palabra
que en el papel amanece
como una virgen radiante.

Déjame a solas


Déjame a solas,
no quiero más
tu amor frío y silencioso,
es húmedo río subterráneo
en los tejidos de mi ser.

Déjame a solas,
que no paralices mis sentidos,
no deseo recordarte
ni un instante más.

Déjame a solas,
¡márchate ya!
bramando en torbellino ciego,
llévate tu tempestad,
volteando tu raudo mundo,
déjame curar éste dolor profundo
que inunda mi alma de lágrimas
como cataratas que la dejan vacía
y sin esperanzas.

Déjame a solas,
nunca más quiero sentir
que sabías a silencio y a sueños
y a tactos de deseos,
sabías a mi mundo,
a todo lo que anhelaba,
sabías a amor,
a mi amor.

Quiero reír sin tristezas,
llorar con sonrisas,
¡vete ya de mi vida!
¡déjame a solas
con mi nostalgia de tus besos
y poder escuchar tu melodía
aún cuando estés lejos,
aún cuando ya no estés!

No necesito tus ojos para ver
ni tus labios para sentir,
ni tu alma para vivir,
ni tu existencia en mi vida
para sonreír
ni te necesito
para saber amar.

Déjame a solas,
no quiero lágrimas
con emociones llenas de ti
y de mi llenando surcos de pasión,
aclarando tristezas,
llenando melancolías,
lágrimas que eran
tan sólo para quererte
y guardadas con sentimiento.

Déjame a solas,
soñándote en cada anochecer,
sin colores,
sin esperanzas,
sin anhelos,
sin nada que me recuerde a ti,
ni tus suaves palabras en mis sueños
que ilusionaron mares,
que significaron tu presencia,
secretos ya idos de amores a voces.

El tiempo de amarnos
entre tú y yo ya no existe,
déjame a solas soñar con el amor,
caricias y besos
verdaderos y plenos.

Alma sombría,
no llegues más a mí,
no mereces castigo ni reproches,
no te veré en el pliego
más negro de la noche,
ahora sin ti
brillarán más las lejanas estrellas.

Eres ya luz
entre sombras que no me alcanza,
eres flores entre ruinas sin color ni aroma,
eres falso clamor entre dulces caricias
nunca más encontradas.

Déjame a solas,
olvidarte casi en el borde del fracaso,
en el final que asombra.

Ahora,
sola al fin,
una luz que el sol
no sabe ilumina mi alma
con sus rayos de amor,
límpido y brillante.
Vivo en una claridad,
en una transparencia de paz
en el gran milagro de un cenital
esplendor por no estar más a tu lado.