Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 24 de julio de 2017

Suspiros en silencio


Suspiros que surgen en el silencio
desde lo hondo del alma,
parecen clamores de murmullos
elevándose al viento.

Surgen poemas, frases, ideas,
profusos versos con suspiros entrecortados
que desgranan mi amor hacia ti.

Yo intento siquiera emitir en silencio
 la historia en mares sin calma,
me despego tan solo
en suspiros al viento
aunque en esos suspiros
se vaya mi alma.

Me detengo un instante en este verso
y entro a través del cauce de mis palabras
 hacia el suspiro oculto en el silencio.

Dibujo tu paisaje al compás de un poema,
en él te acaricio y manifiesto,
una vez más que el dolor de quererte
es el fuego que me quema,
sin embargo, te quiero
sin querer renunciar.

Ya no tengo lenguaje para escribir poemas,
sólo me queda el suspirar en silencio,
en él he tratado de esconder el secreto
pues grande es el reto
por no saber dónde estás.

Los suspiros en silencio se extinguen
como acontece siempre
en cada paso al andar.

En mi amor te distingues
porque eres poesía
y aunque ya no te encuentre
en mis versos estarás
y mis suspiros en silencio
volarán hacia ti.
Suspiros en silencio,
 van despacio, leves,
como soplos alternos se entregan a ti,
al ritmo de tu vivir soñando.

Veo la estrofa
de que está hecho tu sueño,
la tienes en tu alma tendida
esperando los besos
que ya son tuyos
son el misterio en el alto silencio de la noche,
ya que un soñar mío
empieza al borde de tu cuerpo
y en él el tuyo siento.

Tú dormido, yo en vela,
hacíamos lo mismo,
no había que buscar tu sueño,
ya que era mi sueño, mis suspiros
 eran tuyos.

Suspiros en silencio,
entrecortados, diáfanos,
van hacia el aire entre murmullos de amor,
 respirando en tus caricias
y despertando entre tus recuerdos.

Mi corazón palpita y vibra
entre mis suspiros, en silencio
y mi alma se va con ellos
añorando tu ausencia.
Mis suspiros son de puro amor por ti.

Si los cielos iluminan
trasluces de paraíso,
 islas de color de edén,
es que en las horas sin luz,
sin suelo,
hemos anhelado el estar juntos los dos,
 sin palabras,
dejando como una gran estela de luz,
el amor detrás cuando cruza
por la noche eterna del mundo.

Suspiros en silencio,
me los ha llevado el viento
en la dulzura del alba
y buscándonos a tientas
con las bocas
que el vacío besaba
en prodigioso pacto
nos encontramos siempre.

Me extrañas


Me extrañas sin conocerme,
 sólo nuestras palabras
nos unen,
palabras viejas
como el mundo
que se llenan de alas
 y campanas
y suenan nuevas,
nuevas por completo
 porque han sido pulidas
y lustradas por la ternura,
la dicha de habernos encontrado
en un instante especial
y único
que nos cubre,
que nos rebasa,
que nos estremece.

Me extrañas,
dulces palabras
que se vuelven únicas
como por milagro
 y nos dejan suspendidos
en un momento de felicidad.

Tú y yo,
desde la distancia
somos pobladores
de la maravilla de extrañarnos
sin habernos visto nunca,
¿te das cuenta?.
Somos una canción,
dos aves en vuelo,
dos estrellas
de una constelación de amor.

Ya nunca seremos dos extraños,
porque tanto tú como yo
 tenemos en nuestras almas
nuestros nombres
unidos
por una invisible cadena
¡qué milagro!.

Tú no sabes,
 solitario sacramento del nombrar
que cuando te nombro,
te pienso
y el todo que nos separa
nos acerca.
Me extrañas
porque somos un amanecer,
 la llegada del sol
y del verano
 en una lluviosa tarde.

Me extrañas
y más me extrañarás
cuando tus manos
se posen en las mías
y tu beso encienda
esta cabeza mía
que caerá
como un fruto dorado
sobre tu pecho.

Porque eso es vivir…
 ¡vivir es renovarse cada día!,
 es extrañar
 sin saber por qué
a alguien que se cruzó raudamente
por tu vida
sin remotamente esperarlo,
dejándose caer
en tu camino,
 iluminando
creo otras luces,
generando expectativas nuevas
y curiosas
como una gracia
un poco endeble
pero arrobadora
como una flor nueva.

Me extrañas,
ser que entiende,
comprende,
siente,
en mis prosas de amor
lo que éstas guardan:
 temblores,
ansiedades,
emociones,
ese perfecto deseo de amar
y ser amada,
de esa realidad de amor
que nos hace inmensamente felices
y volátiles,
levitando ambos
 en ese otro espacio
donde sólo tú y yo
lo recorremos.

Me extrañas,
hablamos
 y nuestras voces se unen,
 se suspenden
en el aire como para volar.

Que extraño lo nuestro…
 cada vez que hablamos
parece que algo profundo
nos acerca,
algo con magia,
duendes,
hadas
que nos entrelazan
con hilos intangibles
que no se desatarán
nunca más.

Me extrañas,
te extraño
y la espera de encontrarnos
se hace larga,
quiero compartir contigo
sueños,
 penas,
alegrías,
canciones,
música.
Ser los dos
 la savia de un árbol,
las alas del alma,
el color del agua,
 las estrellas
en el fondo de los ojos,
la locura
en el pensamiento,
el calor de la piel.

Dejar que el amor
 nos inunde
sin miedos
y sin temores.

domingo, 23 de julio de 2017

Contigo siempre


El camino del silencio


El camino del silencio,
Tú,
en el alto balcón de tu silencio,
Yo,
en la barca,
sin rumbo de mi vida,
Los dos perdidos
por igual camino,
tú esperando mi voz
y yo, esperando…

Esclavo tú
del horizonte inútil,
encadenada yo
de mi pasado,
mi silueta de nave en tu pupila,
no eres más mi brújula
y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías
mi llegada en vano,
yo habría de llegar
 sobre la espuma
en el amanecer
de un día blanco.

El camino del silencio,
me perdí
en la niebla de tu encuentro,
por el alto balcón
de tu silencio.
Olvidé la señal para mi barco.

El camino del silencio,
me perdí buscándote
 como un pájaro
ciego por los años.

La voz precisa
quedó bajo el silencio sepultado.

No lo puedo decir,
el eco se fue
se fue lejos,
repitiendo mis palabras
y acaso es largo el camino
 que el daño me asegura.

No lo puedo decir,
y sin embargo
 sé que está cerca
la total negrura.

No lo puedo decir,
mis labios están sellados,
mi búsqueda se perdió
en la nada.

No lo puedo decir,
todas las penas
se van volviendo ya
como serenas soledades
que aquí
no tienen signo.

El camino del silencio,
y aunque la muerte
simplemente abra,
aunque al fin
 me arrebaten la palabra,
no me voy a callar
ni me resigno.

Mi camino buscará la luz
y las mágicas palabras
 que me den alegría
 y no pesares.

Despedida en silencio


Despedida en silencio,
te digo adiós para siempre
quizás, queriéndote todavía.
Enséñale a mi boca a que
no te nombre más,
no dejes que mis manos acaricien tu pecho
ni que camines sobre el muro
que cerca mi silencio.

Despedida en silencio
tu piel se me enciende
en mi cuerpo deseoso de ti
pero no debo permitir
ni   tan solo  pensarlo.

Balanceo en tu frente,
una corona
es el aire que se escapa de mis dedos,
 no saben mis labios
la palabra que une tus oídos
a mis versos.

Despedida en silencio
te digo adiós
en este silencio mío,
con el dolor en el alma impregnado.

Me marcho de tu lado,
mi amor para ti es prohibido.
Fue un regalo en el desierto
que la vida, a su capricho,
me había ofrecido.

Te amo y te seguiré amando,
desde muy lejos.
Te amo aún con derroche de ternura
y te grabé en mi piel
con sólo una caricia tuya.

Estoy sentada en silencio
pensándote a gritos.
¡Cuánto dolor, dudas, tristezas y amarguras,
produce el adiós a la persona
que más amamos!.

¡Qué difícil entender y aceptar una separación!
¡Qué difícil entender que se fue
sin un merecido adiós!
Cuando entregamos la vida entera
pensando que ahí, estará siempre,
llenando nuestro corazón de amor.

Despedida en silencio,
silencio entre los dos,
sin adioses, sin palabras,
nos separamos en una dura realidad.
¡Qué difícil recuperar
el honor que una vez perdí
anhelando tenerte en mis brazos!
Ya el muro se alzó entre los dos,
infranqueable,
nunca más nos miraremos,
nunca más seré tuya.

Alegrías y pesares


¿Por qué en nuestras vidas
las alegrías y los pesares
nos inundan en momentos imprevistos,
dejando nuestra alma exhausta
y a veces triste y otras sonriendo?

¿Cuándo la luz,
unidad del alba,
se multiplicará en destellos
y lo que fue calma en profunda alegría,
será fervor de innúmeros pesares
que agitan nuestras mentes?

¿Cuál es la razón
de que hay días, horas, segundos
que en nuestro vivir nos alegran
 en festivo júbilo,
instantes plenos de luz
y en otros la pena y la aflicción
nos inundan
 como mantos de lloviznas de lágrimas?

¿Por qué ocurrencias fugaces,
chispas, sonrisas,
se inician y terminan
en breves espacios
surgiendo luctuosos presentimientos
en tristes instantes de desazón?

¿No es este instante,
 en esta aurora henchida de hermosura,
el extremo de mí misma,
la plenaria realización de mi sueño
que alterna entre alegrías y pesares?

¿Qué amor me quiere?
 ¿Qué amor me inventa caricias,
escondido entre dos aires fingiéndose brisa?

¿Por qué las alegrías son tan efímeras,
diáfanas y los pesares, oscuros,
plenos de pesadumbre?

¿Cómo debo hacer
para conducir mi resplandor de amor
 hacia ti entre dichas, alegrías,
dádivas de tu espacio,
sintiendo como un milagro
 la paz de estar contigo
y no la entrega sombría
de no estar a tu lado?

¿Por qué estoy yo
entre mantos de neblinas,
sin vislumbrarte ni un resquicio,
viéndote tan sólo de lejanías profundas?

¿Cuál es la razón
de que tarde más en envolvernos la alegría
que el pesar y nuestra alma grita
por el anhelo de que la felicidad
con brillante luz
nos inunde pronto, sin tardar?

¿No sientes, amor mío,
inmensas huestes de besos,
de resistencias,
bandadas de porvenir en las manos,
de arrebatos, de pasiones y de calmas?

¿Cómo hacer para derrochar
alegrías, dichas, en el aire azul
para que vayan en volandas por el aire
 y haciéndolas de agua
para llenar los cauces del mundo,
 hundiendo en abismos profundos,
 secretos oscuros los pesares
que nos abrumen
y nos hacen incapaces de volar
en campos de esperanzas?

Alegrías y pesares,
espejos con igual azogue
que coexisten en nuestra vida
sin poder mirar atrás.