Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 14 de diciembre de 2017

Estoy acá


Estoy acá
cerca de ti
muy cerca,
mi vida en tu vida
y tú me desconoces
no sabes quien soy

Camino por las orillas del mar
y la espuma me acompaña
se creen que voy sola,
no, estoy contigo.

Los espejos,
el agua quieta
sombrean un solo cuerpo
pero en el alma hay dos sombras
unidas por lazos indisolubles.

Estoy acá
me debía bastar
con lo que ya me has dado
y pido más y más,
tú nunca podrías dar
otra cosa de ti
más perfecta.

Se cierran sin misión, ya, los ojos
a una luz, ya, sobrante.

Estoy acá
tal como me la diste
la vida está completa:
tú, terminado ya.

Pero de pronto te entregas a mí
es reconquista de ti
vuelta hacia dentro.

Estoy acá,
pidiéndote que me quieras
decirte que vivas,
que vayas más allá todavía
por los recovecos últimos de tu ser.

Estoy acá,
pidiéndote,
implorándote a ti, la vida,
inagotable,
alumbrada por el amor
al pedírtela.

Y no te acabaré
por mucho que te pida.

Estoy acá, acompáñame,
protégeme,
ampárame,
eres el amante de mi amor
y así puedo vivir en ti,
sin temor a lo que yo más deseo,
a tu beso,
a tus abrazos,


Estar ya,
siempre pensando,
en los labios,
en tu voz,
en tu cuerpo,
en tus brazos
y poder estrecharte sin fin
sin penas,
mientras se va inhacedera
con mi gran amor por detrás
tu solo cuerpo posible
tu dulce cuerpo pensado.

Te beso,
¿es obra humana tanto gozo?
¿Podrán los labios repetidos
hacer que vuele a mi el segundo beso?
Más que beso,
claridad que busca la certeza alegre
del don de hacer
milagros de amor.

El camino del silencio


El camino del silencio,
Tú,
en el alto balcón de tu silencio,
Yo,
en la barca,
sin rumbo de mi vida,
Los dos perdidos
por igual camino,
tú esperando mi voz
y yo, esperando…

Esclavo tú
del horizonte inútil,
encadenada yo
de mi pasado,
mi silueta de nave en tu pupila,
no eres más mi brújula
y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías
mi llegada en vano,
yo habría de llegar
 sobre la espuma
en el amanecer
de un día blanco.

El camino del silencio,
me perdí
en la niebla de tu encuentro,
por el alto balcón
de tu silencio.
Olvidé la señal para mi barco.

El camino del silencio,
me perdí buscándote
 como un pájaro
ciego por los años.

La voz precisa
quedó bajo el silencio sepultado.

No lo puedo decir,
el eco se fue
se fue lejos,
repitiendo mis palabras
y acaso es largo el camino
 que el daño me asegura.

No lo puedo decir,
y sin embargo
 sé que está cerca
la total negrura.

No lo puedo decir,
mis labios están sellados,
mi búsqueda se perdió
en la nada.

No lo puedo decir,
todas las penas
se van volviendo ya
como serenas soledades
que aquí
no tienen signo.

El camino del silencio,
y aunque la muerte
simplemente abra,
aunque al fin
 me arrebaten la palabra,
no me voy a callar
ni me resigno.

Mi camino buscará la luz
y las mágicas palabras
 que me den alegría
 y no pesares.

La esencia de tu ser


La esencia de tu ser bien oculta
 en el rojo silencio de tus ríos interiores
duerme tu espíritu en una fugaz luz,
estalla en la mañana
como amor retenida en pimpollo.

Mi alma, cercada de tinieblas,
al infinito se alarga
 cuando tú como bálsamo tenue
me haces perder el miedo
en tus brazos que me estrechan
 poderosos y frágiles
con la fuerza de tu amor,
plena magia
que suena como dulce melodía.

La esencia de tu ser me inunda
cual hiedra de amor,
con tu sangre vibrante
que forma raíces profundas y enlazadas
en mi mundo interior.

Naciste como perfil modelado
en blanda cera en los duros biseles del silencio,
estás inmóvil como águila en espera,
con el calor de tus hombros
enlazo la cima de los cielos con la tierra.

No se cuando empezamos a conocernos,
cada mañana nos empezamos a encontrar,
cada nuevo beso es para mí,
mi primer beso,
mi verso debía decirte
lo que para mí has sido,
tú tenías la palabra exacta
con ternuras compartidas.

La esencia de tu ser,
 mi corazón palpita deseoso
de poder llegar a tenerte en mis brazos,
sentir tu sutil aroma,
con el solo anhelo
de llegar a reflejar tus ojos en lo míos
 haciendo que mi alma se sumerja
en un éxtasis infinito.

Así esta pequeña ideología tuya
provoca en mí los sentimientos más profundos
ideando tu figura
mientras nuestros corazones
siguen bebiendo de la misma fuente
como en la hora tiernísima del juego
y de la leyenda,
regalándome primaveras inagotables de tu alma.

La esencia de tu ser,
esa materia que se presenta
como un himno favorito
entre notas que suben en números acordes
de tu pecho a mi oído
y despiertan una viola celeste
 llevándome al cielo como las alas de un ángel,
armonizando su son con tus cantares y tus risas.

Siempre amparándome en tu ser
 y se asoman a mi pecho tus sentidos,
temblando mi cuerpo
al sentirte cerca de mí.
La esencia de tu ser,
 principio de un amor sin tregua,
así voy por veredas de la tarde perdida
para siempre en tu embeleso.

Mi rostro feliz,
mis brazos libres,
recorriendo mis sentidos sin orillas,
vuelvo a tu boca olorosa,
quedándome en el deseo creciente de las aguas,
 jugando con tus sueños y mis anhelos.

La esencia de tu ser,
es mi paz intacta
del manantial de mi dicha.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Vértigo


Compréndeme


Compréndeme, tú, el esquivo,
el que hace piruetas danzarinas en el aire,
 soy en tu existir ya una nada
ya que dentro de mi corazón
surgen las palabras tan plenas de significado
que desaparecen sin ser comprendidas
porque es muy difícil recibir un poema con letras
de néctar y miel
y construir el amor con la mente.

Compréndeme,
soy una mujer poeta
que necesita ser amada,
no me juzgues
y sólo trata de escucharme
porque si hoy muero dentro de mis letras,
me voy con ellas.

Estoy pasando por un diferente sendero
 sin estar junto a ti,
pero si me amas
y estás a mi lado
mis poemas tendrán dueño.

Seguiré escribiendo para ti
porque te tengo encerrado
dentro de mi mente.

Compréndeme,
  la tristeza de que tú te alejaste
es como una agonía del no existir
y no quiero hacerte daño
diciéndote ¡vete ya de mi vida!
o trata como el aire con su brisa nueva
sentirme en mi tonada de vida.

Compréndeme,
con el tiempo no me olvidarás, tócame…
yo soy la zarza
que en tiempos de lluvia, quema, llámame…
Al escuchar tu voz
 mi alma reconocerás vencida en esta guerra,
mírame.

Eres tú mi agua quieta,
 la turbulencia, calma y tempestad
 que al mismo tiempo me doblega,
 fórjame.
Compréndeme,
siente en las palmas de tus manos,
en los labios,
mi cálida huella aún del tibio abrazo
en el que dejamos de ser uno en dos.

Estamos al otro lado
 de los sueños que soñamos,
 a ese lado
que se llama la vida que se cumplió.
Y ahora,
de tanto haber realizado nuestro soñar,
nuestro sueño está en dos cuerpos.

Compréndeme,
la vida, si estamos juntos
se siente como un sueño trémulo,
 recién nacido.

Compréndeme,
 mi silencio torvo y gris,
nace de sentir que estamos separados
por rejas punzantes y dagas afiladas
y por el viento,
ahogándonos de luz
el anverso de nuestro cielo.

Respóndeme a la armonía absorta
que hallarás en mi alma
antes de que el sol caiga,
ayudándome a sobrevivir
sin tu mirada encantada,
ésa la que alivia mi espíritu
cuando se aleja de ti.

Enséñame a escribir
entre penumbras de amor
al recorrer los misterios respirados
juntos en quebradas y curvas.

Compréndeme, 
mi fragilidad de mujer
que como cristal suave
se quebranta en ritmos
al escuchar los latidos de la luna,
cuando el viento se calma
y solo se escucha mi voz,
rogando que el deseo de tenerte,
de acariciarte
para ir de prisa en momentos de segundos
 a enredarme con el calor de tu luz
en la aurora,
en el fuego,
en el verso.

Inquietud


Inquietud porque el temor,
 la duda me acechan,
de que los poemas de mi mundo mágico
 desaparezcan insólitamente,
 sin saber por qué.

Ellos emergen
en un momento perfecto
como el principio de mi vida,
en tropeles avanzan,
se entrecruzan, se deshilvanan,
caen al vacío del papel en blanco
con su destino: que lleguen a tus manos.

Inquietud,
mis lágrimas errantes
entre mis versos peregrinos
que abren la puerta del amor
entre la afanosa y perdurable angustia
que como ala es canción
y me estremece el alma
al temer ser herida y lastimada.

Inquietud, por tus desdenes,
la guardo clavada en mi espíritu
como cruel espina perfumada,
amante de la rosa.

La guardo cual amado tesoro,
en mis desvelos
cuando para mis líricos consuelos
irradian desde lejos mis versos,
tu alborada
para llenar de palabras de amor,
 tu memoria.

Inquietud de amar
 que con versos y cantos
será notoria por hacerlas
 nosotros la sublimación de nuestros anhelos.
No importa que se alargue nuestra espera,
sin prisas viviremos en la gloria.

Inquietud fugaz y pasajera,
quiero mirarte cara a cara,
 viéndonos en lo que somos,
brotando desde las dichas cumplidas ayer,
la dicha futura llamándonos
y otra vez la vida se siente
como un sueño trémulo
entre pimpollos florecidos de alelíes,
campanillas azules, rosas, amapolas,
 enredaderas de vida de un existir pleno.

Siente vibrar el amor dentro de mí,
¿Dónde se habrá guardado la estrella mía,
mi cristal ambarino de centelleante color?
Inquietud de que tú, amor,
no existas en mi vida
y esta ternura que ciñe mis hombros,
que entolda el oro de mi corazón
 me colme de pena.

¿Adónde buscaré el agua
si sólo conozco el eco de la fuente?
La noche me niega su torso de aurora
y voy extrañada, perdida, anonadada
 al mundo en que tú estás
trocando el aire azul
en búsqueda por el cielo
donde estás tú, mi amado.

No queda mucho tiempo, todo cambia.
¿No sientes inmensas huestes de besos,
de resistencias, de porvenir en las manos,
de arrebatos y de calmas?
Inquietud de que perdamos el segundo fugaz
de encontrarnos,
porque allí, detrás de los besos,
de las miradas, del gozo sin forma,
están y seguros,
nuestros mutuos sentimientos esperados,
esperando,
defendiendo en penumbra
 lo felizmente encontrado.

Secuestro furtivo


Secuestro furtivo,
¿te acuerdas tú de aquella noche
que a escondidas
y con misteriosos impulsos
me llevaste a aquel umbrío lugar desierto
donde a solas nos amamos?
La brisa nos acunó
y el mar nos arrulló
con sus ondas livianas
como una melodía
de lejanas orquestas.

Secuestro furtivo,
me retuviste entre tus brazos tibios
 y yo me deshojé lentamente
como flor de azahar
pura y virgen
y con dulzura me dejé raptar.
Me quedaría en el encierro de tu cerco,
en todo lo que estoy,
donde estamos tú y yo juntos,
quietos como el agua quieta,
retenidos en el amor sin sol.

Secuestro furtivo,
disimulado, sigiloso,
 ¡qué ansia de repetirse
esto que está siendo!
 ¡qué afán de que mañana
 sea nada más
que llenar otra vez
al tenderte ese hueco que deja,
hoy exacto
en la arena, tu cuerpo!

Secuestro furtivo, cauteloso,
para que no se sepa
ni se entere el mundo
que estamos viviendo
entre apretados y estrechos
 cercos cuerpo,
alma y mar.
Nada promete el orbe,
 ya nos lo da,
lo tenemos todo ya,
nunca más nos separaremos
ni por el viento, ni por las nubes,
juntos cantando siempre.

Secuestro furtivo,
retención deseada que despacio,
 sin prisa, sin siquiera escuchar tus pasos,
sin ver tu sombra en la fronda
me envolviste con tu mirada dulce
y tu voz pausada y lenta.

Tu risa me secuestró
y le dio colores a la noche
y yo disuelta en alma y espíritu
me entregué a ti
hasta unos cielos lejanos
en una gloria abstracta del alfabeto.

Y danzamos juntos,
 apretados entre frenesíes de pasión,
rodeados de flores
del jacarandá, azaleas, azucenas.

Secuestro furtivo, 
quemante hasta lo indecible,
hasta horizontes lejanos
donde nos podemos tocar, palpar,
en nuestros reflejos sin casi tocarnos,
en nuestras formas reales
donde se nos escapan suspiros
 hasta la muerte.

Nadie nos ve, nadie nos dice nada,
estamos en nuestro mundo propio,
sin altares de llamas
pero sí de deseos y pasiones.

Secuestro sigiloso,
nos dan formas de una geometría sin angustia
entre delicias hijas del agua,
cálidas caricias en los fríos inviernos
entre amores verticales, cristalinos y auténticos.

Mi pecho se agranda, se agita,
siente la presencia de tu amor
 en este secuestro furtivo,
nuestros corazones se unen
y en silencio nuestras manos
se entrecruzan en el aire,
en voluptuosa danza
entre sombras sin paisajes.

Y todo cambia en nuestro existir,
 los besos son únicos,
son nuestros
y como cómplices
 del delicioso amar los dos,
atónitos, vivimos el hoy,
el ayer y el mañana en un encanto
y esdrújulo sueño elegido en ondas del viento.

Arropados y somnolientos
nos elevamos al más allá,
solos con nuestras voces y sonidos,
seguros de amarnos por siempre.