Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 17 de enero de 2018

Torrente De Amor



Torrente de amor
es un fluir
del sentimiento ardiente
que vive en mí
desnudando mi alma
frente a tí.

Lenguaje de armonías
flotando
en nenúfares en flor
y por al aire
revuelan golondrinas
 anunciando
nuevas primaveras.

Ecos halagadores
de la eterna música
 de la tierra prometida.
Torrente de amor,
mis manos
buscan el agua fresca
de tu manantial
en este Hoy mío
pleno de sensaciones nuevas.

Río,
 bailo,
 me desarmo
como una nube soñando,
 sueña que sueña,
canta que canta.
Te bebo con mi aliento,
toda canción está en ti,
que acuna en mis labios
el beso
que te está aguardando.

Torrente de amor,
 agua que modela tus formas,
de tus labios la sonrisa,
las nuevas,
las no estrenadas
que de entre tantas una se alza
y mi alma la reconoce,
es la tuya.

Torrente de amor,
se desata la lluvia
con tu ausencia a mi lado
y mi corazón palpita
con la esperanza de verte.
La tormenta está aquí,
 sobre mi pena por no tenerte,
¡pobre herida de amargura!,
 ¡ven a mí!,
¡no me dejes!

Torrente de amor,
agua clara,
cristalina,
nos reflejamos en ella
y así vivimos
este idilio esperado,
que como un rayo
entre las nubes vibra,
buscando las promesas
de los ensueños
que ofrecen tesoros
 en tu sentir
y en tu piel,
en donde el soplo de la brisa
va brotando
como retoños recién nacidos.

Torrente de amor,
límpido,
corriente rápida
y sonora
que nos conduce
a nuestro lecho de amor,
unidos sin tocarnos,
sin sentirnos,
sin abrazarnos
en una noche pletórica
de armonioso vuelo.
Dejémonos flotar,
cara al cielo,
hundiéndonos despacio,
hacia lo alto,
en la vida del aire
porque seremos
náufragos de los cielos.

Torrente de amor,
rápidos de agua tumultuosa,
te llevan
y te traen hacia mí.
¿Cuándo estaremos juntos
para entregarme entera a tí
en el mar de tus pasiones
 y arrancar de tu pecho
 suspiros leves
como temblores de pájaros?

Torrente de amor,
empújame,
lánzame desde tí
al manantial de la dicha
que suave mana
entre sueños y esperanzas
llevándonos a una paz intacta
y cristalina
para quedarnos
en esplendores de luces
y destellos brillantes
de mil colores.

Torrente de amor,
 entregas el secreto de mi alma,
despertando mis gozos escondidos
y llevándome
a un paraíso
solos tú y yo.


Infinita Ingenuidad



Infinita ingenuidad,
mi alma está anegada
de inocencia
en una poética fe en el mañana
y aunque el viento me envuelva
en mantos invisibles,
 intangibles,
mi candorosa esperanza
de vivir el amor verdadero,
ése,
el sentido.

Necesito mañanas
sin torvas neblinas
del silencio
 estando tú conmigo
como una sombra
de mariposas frescas,
tibias,
que orillaban el vuelo
y yo confiada hacía
que el sol enredara
sus hilos con el viento.

Infinita ingenuidad,
bendita eres
 porque abres mi alma
 al amor sincero.

Sí,
soy crédula y cándida
porque feliz,
enamorada de la vida,
mi alma canta
y mientras el río me arrulla
en mis sueños enamorados
 de las sombras frescas
siento tus pasos
venir a mí,
 tú,
mi amante fiel.

Infinita ingenuidad,
 bienaventurada seas,
no me abandones nunca
 porque creo
que cabalgando
en vientos de perfume y oro
 llegas a mí
con tus caricias suaves
como pétalos de rosas,
ellas me atan
a la sombra de tu fuego
y en la sal
de tus palabras.

Allí
entre tus brazos
enredé mi alma
para siempre.

Soy soñadora,
apasionada
y acaricio el silencio
de tu ausencia
porque desde otra lejanía,
 siento el sayal de tus manos
y tus brazos
como caricias desbocadas
 que en galopes de metal
y oro
llegan a mi cuerpo nostalgioso,
así brota mi alma parca,
 allí bulle
mi amor pleno.

Infinita ingenuidad,
¿a dónde me conduces?,
 ¿a qué lugar escondido me llevas?,
 siento que candorosa y virgen
me arrancas en cada brazo
 un suspiro
y desarmas mi alma
en cada beso.

Todo está intacto
en tu inocencia pura,
eres mi música blanca
que enciende mi inspiración
y hace nacer
como hilos invisibles
mis poemas de amor,
frases que encienden
 mis limpias noches de ilusión
y de deseos guardados.

Infinita ingenuidad,
manso camino
perfumado de azahares,
de lilas
y de azucenas
 donde tu aroma
me envuelve suavemente
 llevándome a altas cimas
de goces buscados.

Ser sincera
me conduce al reflejo
 donde se dibuja mi alma.

Allí donde una imagen más
 de las que tienes
me harán vivir en un rincón
de tu presente.

Infinita ingenuidad,
siento tus alas
y nubes de música en mis manos,
 siento que todo en mí
quiere volar,
me llevas en brazos
a un mundo
que aturde mis sentidos
y me ofreces amor,
 tu amor.

Comúlgate conmigo
en mi pureza
y haz de mi vida
un lugar mágico
donde el amor vibre
y palpite
como tierno pájaro
tembloroso,
 inocente
y puro.

martes, 16 de enero de 2018

Separación en silencio


Amor compartido


Amor compartido
¿Cómo podemos vivir compartiendo
nuestro amor sin esperar nada a cambio?
¿O tan solo instantes breves de felicidad
para luego sumergirnos
 en nuestra soledad íntima?

Amor compartido
¿Podemos recibir,
 tan solo una pizca de ternura
en fugaces instantes,
sin sonrojarnos o sentir culpa?
 ¿Por qué, como una marca de la vida,
 el amor traspasa mis umbrales,
hurgando la raíz de mis sentidos?

Amor compartido
¿Cómo hacer para olvidar
que tu amor no es todo mío,
 que muchas de tus miradas
no se encuentran con las mías,
que parte de ti
se haya en otro lar
y que no llegas a encontrarte
 con mi luz que te espera ansiosamente?

Amor compartido
¿Por qué llegar a sentir
que la felicidad de haber sido dos
 no se logra siendo uno?
¿Cómo lo ha logrado alguien,
portador de sueños mudos,
 germinados
 bajo el dulce sabor de besos húmedos
 que ya no se acercan,
sólo distantes llegan sus reflejos?

Amor compartido
¿Aceptado o no?
¿Cómo soslayar la infelicidad
que nos hace llegar
a libar de la tortura
 su crecida ira desatada
en la corriente de la vida?

Amor compartido
¿Cómo ascender por los peldaños del deseo
hasta alcanzar la cumbre
de tu nombre en un grito sólo,
desgarrador y único
sin morir en el dolor y su agonía
 logrando la paz y bonanza?

Amor compartido
¿Podré estar ya siempre
 pensando en tus labios,
en tu voz, en tu cuerpo,
que yo misma te arranqué
para poder, ya sin ellos quererte?

Amor compartido
¿Por qué este afán mío
de hacer posible lo que tú no serás nunca:
mi amor entero y único?
¿Podré vivir sin tenerte a mi lado,
 en tu cuerpo todo mío
o es sólo el gran deseo inútil
de tenerte conmigo, a mi lado,
 en todo lo que haces, verdadero, visible?

Amor compartido
¿Te seguiré esperando por siempre,
con mi corazón de poeta,
después de volar por todo el universo,
regresando con las flores inmortales
que dejaré caer en tu regazo
 en presencias de lo imposible,
 de tu querer vivir conmigo, siempre?

Amor compartido
¿Te encontraré entre las dudas inciertas,
calando en lo más hondo
para ver si, al fin,
estabas entre la angustia desgarradora,
 hiriéndome sin dolor, sólo por señas
y sentir que me perdiste
en las últimas tinieblas del olvido?

Sé que estarás en las cimas de mis besos,
sin dudas y sin mañanas,
en el vértice puro de la alegría alta,
entre júbilos y risas,
 por placeres y gozos,
 apuntando el aire nuestro.


Soledad de a dos



Soledad de a dos,
aislamiento de dos almas
que estuvieron unidas en el ayer lejano,
ahora en un desamparo triste y melancólico,
lloran llantos de tempestades.

En noches solitarias,
en el pasado, unidos
formaban un solo ser,
de a dos, unidos por lazos
que parecían indisolubles
pero el tiempo los fue diluyendo en la nada,
quedando los espíritus en un total desamparo
 y de sombras se anegaron,
de tristezas y penas.

Soledad de a dos,
el tedio pesa y el silencio flota,
despertándose dolores y hondas congojas
que parecen eternas como la flor
desprovista de perfumes,
ya que es la que más prolonga su existencia.

Soledad de a dos,
sólo subsiste proyectos,
proyectos arrumbados
y corazones envejecidos y mustios.
Lenguaje de congojas
que en las heridas de los pechos mora,
escondido en lugares secretísimos
que descienden a lo hondo de las almas.

Y entre las sombras
 voces se escuchan,
leves, tenues, que dicen:
¿seguir?, ¡si no se llega!
Ya que seguir es luchar,
¡qué inútil lucha!
Ya nunca más existirán los besos,
aquellos dulces y tiernos en las frentes,
 en las manos, en los cuerpos,
aún sin ser tocados,
se dormirá profundamente
ese mago azul de la mentira.

Soledad de a dos,
¿qué persiste de todos los lirismos cultivados
en esta hoy claridad abrumadora,
sólo frialdad de sentimientos,
aislamiento extraño
entre dos seres que siguen juntos,
entrelazados
en la red de inercia del vencido
y acabado amor.

Soledad de a dos,
 el ensueño y la melancolía,
encienden los sueños
donde la lucha diaria y ardua
agrandan la existencia
 para sobrevivir juntos
en un temblor de anhelos no cumplidos
y esperanzas truncas.

Entre ambos
se alza la copa de la amargura,
una antorcha incierta
de una luna yerta, errabunda y muerta,
sólo existe una luz exangüe
que devana
 como en un telar de encuentros
y desencuentros la tristeza humana.

Soledad de a dos,
que en una perenne inquietud
 encierra el deseo total de ser soledad
de a uno
 para llegar al interior consigo mismo
donde mora la felicidad del alma.

Soledad de a dos,
luz agonizante, que busca
sin poder encontrar
el sentido del existir en esta vida del ahora,
llegando a contemplar como en un espejo sin luz
 la tragedia de ser tan sólo uno
sin estar frente al otro.

Y es de esperar
 en vano empeño
en un intangible ensueño
viviendo sólo en la bruma
que en una falsa ilusión
se crea para continuar
en un mañana sin futuro.


Coloquio íntimo



Coloquio íntimo, secreto, misterioso
de dos que se aman
y mi alma tiembla al sentirlo venir.

Cariñosas memorias
que vibran cual sones de violines de amor
entre presiones de nuestras manos
al son de las palabras que juegan,
 que palpitan entre calor de besos.

Coloquio íntimo entre caricias y ternuras
 en un lenguaje mudo,
con nuestras trémulas manos asidas
con el fervor de los que aman,
palpitando en los labios
los besos entre ambos,
hablamos sin voz ni palabras.

Son momentos de dicha suprema,
 temblorosa,
en los que nuestros espíritus hablan.

Coloquio íntimo, breve pero intenso,
necesario para nuestro existir
por los tiernos momentos inolvidables
que vivimos al son de nuestros gozos
 que no pasarán al mundo del olvido.

Coloquio íntimo,
 surge entre suspiros
cuando la tarde apaga sus colores
y los astros encienden sus lumbreras,
 cuando se duermen las aves y las flores.

Coloquio íntimo,
diálogo de dos espíritus
que tiemblan bajo la luz de la luna
que el paisaje baña.

¡Amor!,
un instante detén allí el vuelo,
murmura tus himnos de triunfo
y recoge las alas.

Conciliábulo de íntimos secretos,
lucero de mis mañanas,
quiero seguir tus pasos
y darte todo mi amor,
dame tus manos, iremos juntos
a gritar fuertemente un te quiero,
 mientras la luna muestra su blanca hermosura.

Coloquio íntimo, nuestro,
 enamorados de vivir,
amándonos en un paraíso claro
 donde se cruzan luces y sombras
entre besos, goces y pasiones
que movilizan brisas tiernas
y cubren con verdes esperanzas
los vergeles que súbitamente
dibujan diestramente
arabescos celestes con luceros.

Coloquio íntimo que nos hace vibrar
como notas, cantos y músicas
de campanas vibrantes de plata
 y el verso como pensamiento puro
surge con imágenes resplandecientes
como burbujas de oro en campos de flores
y recuerdos deliciosos
que vuelven y nos dejan
entre nardos empapados de rocío.

Coloquio íntimo,
 juntos estamos perdidos
en las vagas visiones
 que cruzan en hora felices
 los cielos del alma.

Con las trémulas manos asidas,
con el mudo fervor de los que aman,
 palpitando en los labios los besos,
 las caricias tenues,
entre silencios que crecen
y nos envuelven
en tibias brumas de pasión.

Coloquio íntimo,
quiero ahora, en esta hora inocente
sentarme en el umbral de tu mirada
y despertar cada día entre tus brazos,
susurrándonos palabras de amor,
respirando como flor
que se abre al viento.