Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 23 de abril de 2018

Desilusión dolorosa


Desilusión dolorosa,
de a poco,
despacio,
sutilmente,
inundó mi alma
y con miles de saetas acrisoladas,
rompió la paz
y el sosiego
de mi alma.

 ¿Dime tú,
por qué debo sufrir
en cada instante de mi vida
dando sólo amor por doquier?
 ¿Cuál es el error
 que surge de estos sentimientos
 puros y profundos
que me embargan
y me desarman
en flores deshojadas por la tristeza,
la desilusión,
el desespero?

Como estrellas fugaces,
 en períodos menos esperados
 me golpean,
me hieren,
 me lastiman.
¡No quiero sentirlos más!
Mi vida necesita del amor  puro
y límpido,
sin mentiras ni falsedades.

Desilusión dolorosa,
 esos grises tonos oscuros
 de tormentas menos esperadas,
los rayos golpean mi alma
y me dejan agonizante y temblorosa,
miedos ocultos,
 afloran a mi piel
 y la verdad inconmensurable
y execrable
surge de improviso,
 aquel a quien amamos
con intensidad y pureza
nos clavó una flecha envenenada
en pleno corazón
y la sangre dolorosa
junto con la llovizna de lágrimas
que inundó mi cuerpo
me llevó a momentos de desasosiego
y desorientación.

¿En qué me equivoqué?
 ¿Por qué deposité mi fe,
 mi esperanza,
mi amor
en quien no lo merecía?
Éste mi amor puro
 se elevó tras el horizonte lejano,
dejando tras de sí,
sólo desilusión dolorosa.
Quiero encontrar el camino recto,
verdadero,
 duradero
y no fugaz
y falso
donde sea comprendida
en estos mil sabores
amargos y crueles.

Desilusión dolorosa,
 apenas en un segundo,
 mi espíritu,
 que libremente se elevaba
entre las nubes de algodón
 y campos de cipreses,
 cayó,
llevándose a su paso
marchitas flores de azafrán
y floridos vergeles
a la tierra seca,
cenicienta,
rojiza por la ira
y oscura por el desamor.

Desilusión dolorosa,
fueron tras de mí
 rumores falsos,
 envidias oscuras,
intrigas traicioneras,
buscando hurgar en mi alma
para que el sufrimiento aflorara.

¡No!,
¡no lo permitiré jamás!
¡Soy libre y feliz conmigo misma!
Mi espíritu vibra
al compás de música sincopada
y de palabras,
frases de amor
 hilvanadas como perlas de rocío
 en un collar sin fin
 de caracoles enlazados
por la espuma del mar.

Desilusión dolorosa,
se que como enigmas indescifrables
se irán de mi vida,
 afrontaré con actitudes enhiestas
 y verdaderas
el nuevo sendero abierto,
 florecido,
en el bienestar de un campo
de amapolas,
 abiertos sus pimpollos al cielo azul
y allí te encontraré a ti,
 mi amado nuevo,
que me traerá
 en sus manos cálidas
mi nuevo destino.

Desilusión dolorosa,
las esperanzas renovadas
 y límpidas
cerrarán las heridas abiertas
 y el olvido
que se acerca sin ser llamado
golpeará mi corazón
dejándolo límpido
 y claro
 como agua que golpea
 la tierra con desesperación,
 a veces
o con dulzura otras,
 sin tristezas sin fin,
ni fríos,
ni grises golpes,
sólo sueños
entre luces de amor
bajo la luz de luna
en el agua
con quietud y calma.

Desilusión dolorosa
que no impida mi vida intrépida,
 de aventuras continuas,
 rodeándome como un manto
de aterciopelados pétalos las ideas,
 las frases de amor,
las prosas poéticas
que dan sentido veraz
y feliz
 a mi espíritu inquieto
 y avasallante,
 pleno de ansias
de ser amado y querido,
sin límites truncos,
ni herrajes oxidados
por el tiempo,
 sólo aires tibios y dulces
donde flota  mi corazón
 entre aromas de pitangas,
burucuyá en flor,
 azahares volando en el viento suave
 llevando la buena nueva
de la llegada a mi vida
 emprendida sin sobresaltos
ni fatigas.

domingo, 22 de abril de 2018

Mi jubilo


Cada minuto



Cada minuto que el reloj desgrana con las pinzas prolijas y puntuales,
mi entendimiento tanto más se afana por descifrar enigmas y señales.
El aire hunde en pos de la campana, que su sonido flota cada minuto,
anunciando que el Hoy tiene sentido si lo vivimos con amor intenso,
dejando estela traslucida en el existir de cada ser viviente.
Si vivimos cada minuto, perfume, luces, formas y sonidos nos desentrañarán,
de su cautiverio y azuzan, apaciguan los sentidos en un riesgoso y repetido juego.
Detrás la espesa niebla del misterio y más allá un dios mudo, sordo y ciego espera.
Ilusionista, embaucador, inimitable mantenedor de sueños
 de cada segundo del todo poderoso, tiempo.
El segundo se inmiscuyó en este poema para darle un toque de color y de magia,
con mucho amor intenso que escribo ya ahora, acá , en esta página que te esperaba,
ansiosa de que aquí cayera como lágrimas de amor.

“labios, una flor,
su perfume es mi dolor,
ausencia tenaz”

El espejo



El espejo, reflejo de toda nuestra existencia,
me acerco a él temerosa porque a su través desfilan sin orden,
sin control, imágenes difusas unas claras otras,
de mi vida en el ayer.
El espejo es el Hoy y el Ayer a la vez y nuestras emociones, no deben permitir,
que mi alma se acongoje, se entristezca, de lo contrario debemos ir como recuerdos,
con alegría, risas, cuando desfilan momentos intensos de amores profundos que dejaron,
huellas marcadas a fuego por su intensidad de haber sido amada con total entrega.
Mis poemas en el espejo se cruzan, se mezclan, ya no sé cuál es cuál.
En el espejo vivo con un dejo de gozo y otros de lágrimas.
¡Ay espejo misterioso, no quiero ahondar en ti porque me quiero mucho y gozo por lo que tengo
y por quién soy.
No quiero penas por tantos sueños muertos a mis espaldas.

“El espejo absorbe mis tormentas,
 comparte mis bonanzas,
colma mi corazón de amor entre recuerdos”.


Estoy sola



Estoy sola, bajo la opaca multitud soterrada.
Todos pasan de prisa.
Estoy sola.
Cómo el náufrago que desde perdida playa llama en vano.
Estoy sola.
Angustiada, por el polvo rencoroso, pisoteada.
Estoy sola, olvidada,
¿A dónde alargar las manos?
¿A quién abrir el corazón desolado?
Estoy sola.
En los silencio del páramo, extraviada.
Todos llevan la tristeza del rebaño,
sin recibir las señales de los astros.
Estoy sola, acosada.
Por lo rostros repetidos.
Renovados.
En quienes  inútilmente
Busco el signo del amor.
¡Ay!, si pudiera huir lejos, por el campo,
y sin relojes echarme sobre el pasto!
Estoy sola, encerrada.
Quisiera correr descalza, a la orilla de los ríos.
Y en las manos de lo aires.
Subir en pájaro o nube, transformada.
Estoy sola.
Arrastrando las tinieblas de mi cuerpo
Que relámpagos furtivos van cortando.
Estoy sola.
Abandonada.
Entre miles que transitan a mi lado.

¡Qué lejos el verde campo
Y qué lejos mis amores!



sábado, 21 de abril de 2018

Recomenzar a vivir


Tus ojos






Ay, tus ojos que me queman… Que me queman…
ay, tus ojos que me matan…
con su gris ausente,
con su piel de vientos,
con pasión de loca…
ay, tus ojos… que me queman…
que me queman,
ay tus ojos que me matan,
con sus fuegos,
con su hambre de mis ojos,
con su mirar de cálido verano.
Ay los ojos que me queman... que me queman…
ay tus ojos que me matan,
con sus alas asfixiantes,
con sus besos de amante desbocado,
con su amor que me ata y  me desata,
en cada lujuria de su mirada errante.
¿Por qué me encuentra ahora tu mirada?
¿Dónde te habías ido?
Tus ojos ya no me miran y atónita me pregunto uno, dos , mil veces.
¿Dónde están tus ojos?
Y en mi pecho ardiente por ti, te busco son cesar, con una voz silenciosa y
atónita, ya que al encontrarnos al fin podré llamarte mi amante.

“Música blanca,
de mirada solitaria,
es plenilunio”

Dicha



Porque la dicha que está unida a el amor se completa con él.
A veces desgarradora en dos llega con el miedo de su
virginidad inconquistable.
Anhelante de verse conquistada, me necesito para ser dichosa lo mismo que ella,
yo entre sonidos dulces, vibrantes, de amor, estruendosos, de ansias de sentirnos unidos,
abrazados hasta el fin con los besos, con la pena y el pecho se conquista en la famosa lides, entre gozos parecidos a juegos donde tienen  espacios fabulosos,
la dicha de amarse con pasión y libertad.
La inspiración surge como un torbellino de cascada silenciosa,
con poesías de amor para ti, amante.
Haz que mis labios te hagan llegar las palabras de amor que te escribo.
Sacúdeme las bases de mi sangre y haz aparecer mi nombre en el cielo,
con dicha de ser una única amante tuya.

“Cuando abrí la puerta
 el perfume lejano de tu ausencia
 me acaricio la piel”

Tus palabras



 

Tus palabras de amor vibran en mi,
como briznas de heliotropo recién nacidas,
me enloquecen, me hacen titilar,
me hacen temblar en un sonido solo,
tan de cristal y oro perfumado,
el aire que te cerca la garganta,
que temo despertar en tus pupilas ,
por no apoyar mis ojos en el aire.
Tus palabras son cánticos unánimes,
el brillo de mis bienes ya logrados,
ya te encontré el aire azul de tu sonido,
para el vuelo de palabras que mi alma las necesitaba,
como nada en el mundo.
Por ti renací, con esperanza renovada,
amaneciendo acunada en los sones cálidos de tus palabras.
Te necesito siempre,
te quiero a mi lado abrazándome,
el amor en su cúspide más alta , estrechándome con tus palabras.

“Me duele el alma,
anida el trueno cuando
tu cuerpo se va”

viernes, 20 de abril de 2018

El fin


Néctares y efluvios




Néctares y efluvios
que llegan a inundar
 de maravillosos colores
 mi mirada,
la de los ojos inquietos
y hienden el aire
 con aromas tiernos
de deseos ansiosos de degustar
con amor
su mezcla de sabores,
olores,
pinturas de rojos,
amarillos,
verdes
que entre brillantes compuestos
 se unen para crear la belleza
perfecta
 de la creación.

Como tejidos por manos aladas
colmadas de tesoros,
misterios y luces
que como débiles rayos de sol
son para mi amado
 como rosas y lirios
sembrados para su deleite y goce.

¡Oh! tus labios se endulzan con la miel
y la canela
y el aroma de la menta
nos envuelven
como copos de delicias
jamás imaginadas.

Néctares y efluvios
nos llegan
 porque nos amamos y vivimos
en el sol de nuestros ojos novios,
como el sol del verano,
del goce perfecto
y entre almíbares de agua de rosas
o de azahar,
entre el zumaque
y las nueces,
manzanas y limones,
nuestro amor crece
y sentimos en nuestra piel
el rocío dulce de pasas
y piñones
 que nos hacen abrazarnos
y besarnos en una total plenitud.

Néctares y efluvios del comino,
del cilantro,
la pimienta,
la cúrcuma amarillo naranja,
 el azafrán de color vivo,
nos atrapan
en aromas de intenso poder
que nos hacen vibrar
 como ímpetus únicos
este amor cobijado y total.

Y el dulce sabor de la vainilla,
del pistacho,
del sésamo,
de la azúcar,
nos hacen desear arrumacos,
besos en la frente,
abrazos ligeros
y tiernos a la vez.

Néctar de albaricoques,
dulces de color suave,
pistachos finos
que como red
nos hechizan
 en una macedonia de colores
con agua de azahar
o agua de flor de rosa
y en este gran taller del gozo,
 detrás de la luz incierta,
llegan a nosotros
 tibias por los ríos
las nieves de la lejanía
para unirnos como corriendo
en crestas de amor
con espumas deslumbrantes
que rutilan por el agua
con júbilos y festejos.

Néctares y efluvios
que hacen una plena consumación
de nuestro amor
entre jugos de uva,
leches de coco
y tierra plena de citrus acidulantes
 flotamos sobre el agua,
hecha y deshecha
por luces sucesivas,
 todo en un lecho de amor
entre olas,
nubes,
horizontes y orillas.

Néctares y efluvios
que de a poco,
espontáneamente

nos transportaron a lugares secretos,
nuestros,
donde nadie nos encontrará
 ya que nos perdimos en fiestas nacarinas,
en albores,
en celajes,
sin prisa,
pero dispuestos a amarnos más.


Llueven mis ojos




Llueven mis ojos,
la lluvia desgrana
el gris celeste de mi mirada.
Mi angustia se prende
en cada gota pordiosera
que me regala el recuerdo
de tus ojos plomizos y aleteantes
sin lluvia que los apague.
Tú eres para mí,
el fino aliento de la aurora
y un abrazo de sentimientos mansos.
Llueven mis ojos,
eres en mis días de tormenta
la claridad ladina que perfora nubes,
la placidez del agua que en mi piel revolotea.
Y toda esa cosquilla
que se mueve por mi sangre
te llama
y te siente mío
para siempre.
Llueven mis ojos,
tú no estás conmigo.
No somos del aire que perdura.
Somos tiempo,
raíces ocultas, encanto ajeno.
Bosques poblados de pinos y eucaliptus,
entre cuyas hojas
mi mano se despide,
extendiendo las palmas al horizonte.
Estoy triste, llueven mis ojos,
estoy en una sombra apesadumbrada y oscura.
Formas efímeras de hierba
con las que mi mano convoca
las alas del otoño
te busco,
te deseo,
con todo mi cuerpo atormentado y sin luz.

“Frente al papel en blanco
armo un rompecabezas de palabras
por colores y formas
separo las piezas
y acerco sus bordes
ya el poema reposa
quieto y en silencio.
La poesía está en todas partes
y no se deja ver”
 







Amor y ruidos




La ciudad nos tira sus ruidos
y en la penumbra de nuestro nido de amor
de mariposas tiernas
tú y yo…
y las caricias desbocadas.
Amor y ruidos,
un bramido rompe la calle,
vieja y de piedras.
Nuestro amor como pájaro sin alas
se acurruca en nuestras bocas desarmadas.
Canta el río sinuoso,
mojado de tipas y empedrados.
En la sed del silencio
y el anhelo
como lenguas de fuego,
 se consumen nuestras formas,
fundidas en un tiempo inagotable.
Amor y ruidos.
Frenadas, humo, arranques,
voces, placer.
Caricias que desgarran,
besos que dibujan
nuestros rostros temblorosos.
Es la ciudad que vive,
mientras va muriendo.
Es el amor que muere cada noche
para nacer…
y volver a morir a cada instante.

“Fue allí donde comenzaron
los secretos,
lo prohibido,
el declive de la vida.
¿Cómo hacer para deshacerme de ti?
Sí por entregarme desaforadamente
¿me perdí y te perdí?”