Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 13 de mayo de 2018

Colores ocultos


Colores ocultos,  están los que se ven
 y otros sólo quedan en el pensar.
Son esos, Intactos, puros que gozan
de la virginal delicia
de no haber sido vistos por ningún mirar.
Son como nuestro amor,
nadie lo ha visto jamás,
solo  nosotros,
nadadores de la distancia lejana.
Colores ocultos no se los puede aún nombrar.
quien en los bosques o en el arco iris los busque
nunca los encontrará.
Esencial vida disfrutan como el agua antes de ser arroyo,
lágrimas o mar.
Colores  ocultos de todo y nada,
se alegran de no ser ya color de mejilla fresca,
de hiel, de nube pedriza, de fresas frescas.
Cuando tú y yo estemos juntos los colores aparecerán
brillantes,
luminosos,
gozosos de existir,
ya no más ocultos,
¡Qué alegría, que placer!
Y cuando le llegue su día
su día le llegara
cuando su día amanezca terrenal,
¿Qué color tendrán sus almas?
¿Qué cielo abrirán al cielo, que mar le pondrán al mar?
¿De su primavera el verde, que verde será?
¿Qué color tendrá nuestro amor?
¿Sera rojo intenso por nuestro placer o púrpura cálida
por nuestro necesario existir juntos?
Colores hay que se ven, no están ocultos,
aparecen de a poco, como nuestro amor que arde en nuestros
corazones latiendo cada vez con más fuerza.
Colores que voy pensando, colores que hay  que pensar
para que en nuestros horizontes
la luz nos ilumine en paz.

                                                               “Allá voy con mis suspiros         
                                                               a saborear la dulzura
                                                               tierna  de nuestro amor.”

Perfume de amor


Perfume de amor,
si, es el aroma que llega de lejos
inundando mi alma con insospechadas inquietudes.
Pasamos buscando el mundo donde nos encontraremos
y ha sido allí, sí allí.
Nos hemos encontrado.
¿Cómo fue el encuentro?
¿fue con besos o llantos?
¿nos hallamos con las manos buscándonos a tientas?
¿con los gritos clamando?.
¿Con el perfume de nuestra piel buscándonos?.
¿Con besos que el vacío besaban?.
Fue un choque de combate de amor,
de embates de brazos entrelazados,
que terminó en prodigioso pacto de amarnos por siempre
de tu ser con mi ser enteros.
Y así el canto de la aurora se
hace más denso,
cuanto más aclara.
Nuestro amor, en ardorosas noches fue tiempo divino
que llegó a hacer tiempo poco a poco,
mañana tras su aurora,
mediodía camino de su víspera,
estío que inició el otoño,
primavera sumada al invierno.
Perfume de amor impregnado en nuestros cuerpos
que entre flores encarnadas florecen en nuestras bocas.
mis deseos me acucian con tu pasión de viento.
Cuando mis ojos gritan tu nombre
te siento venir a mi, despacio
con anhelosa paciencia
a encontrarte entre mis brazos
Y tu piel como nave humedecida
me sacude,
me estremece
me desdobla,
y me eleva a cimas altas y flotantes.
Perfume de ti que nace de ti y de mi
de nuestros abrazos y besos.
No me dejes nunca
no puedo vivir sin ti,
estarás siempre en mis noches
y en mis mejores amaneceres.

                                            “Eres mi camino
                                              allá voy con mis deseos
                                              a saborear la paz serena
                                              de nuestro amor”

Poemas


Poemas viajeros que juegan, saltan, se arremolinan,
buscando un lugar donde posarse, aquí, acullá,
en aquellas pequeñas hojas, en pergaminos corrugados,
en páginas vírgenes y frescas.
No pueden volar de mi mente las estrofas,
las metáforas, los versos, que danzan estrepitosamente
en las lagunas azules de las neuronas juveniles
e inquietas, en este mi otoño.
Se escapan los poemas de entre mis dedos y mis manos,
escondidos tanto tiempo se ajustan a mi sueño
y como el río a sus riveras llegan al lugar esperado
a esta hoja que deja de ser virgen,
ya es primavera dulce como agua y amor.
Poemas, no desesperen, lo imposible siempre llega,
son mi todo, son mi vida,
sin ellos no tiene sentido el existir.
Aprendan poemas que con paciencia alcanzarán
el celeste cielo.
Es la vida que ensaya sus textos e el filo alargado
de la madrugada,
y aunque a veces repita frases, monosílabos,
amor
Júbilo,
gozo,
placer,
tesoros son del alma porque un giro fugaz
no basta para el toque sutil que distingue
el Hoy del, mañana
Y casi siempre e los viejos atriles partituras
de poemas nuevos se emplazan
y se logra renovar el diseño, la textura,
el color de la trama
¡Oh¡ Poemas, como brisas aderezan con susurros mi alma.

                                                                  “Poemas
                                                                   están en mí
                                                                   como una sombra de mariposas
                                                                   vuelan y se vuelcan
                                                                   con suavidad toda”

sábado, 12 de mayo de 2018

La luz de tu soñar


El arte de amar


El arte de amar
consiste en vivir
y el arte de vivir
consiste en amar.

Cuando la palabra brota
refulgente del corazón
 trae suspiros hondos cuando florece,
 es cuando en los ojos
nace la estación
en que las pupilas se iluminan de amor.

Nacen de mi alma versos y estrofas,
 formando caricias en mis manos
y enamorada, fascinada totalmente
hago del amor un sublime placer.

Siento que mi corazón
me exhorta a actuar
 como su emisario
y mi voz te susurra dulcemente
 mis sentimientos cándidos
en la luna frágil
 de la tarde nuestra.

Sin hablar, en un silencio distante,
nuestros labios temblorosos de tentación
sentían los latidos en ansias
verdes, azules,
en ondas para rendirse
en las mieles de la pasión.

El arte de amar nos eleva
 a la cima más alta del más allá,
al momento tan perfecto, tan sin par,
imposible en lo mejor del placer
de estar tú y yo juntos.

La esencia del amor
está en los ideales de la paciencia
entrelazando mieles, pasiones intactas
 como tejidos de hilos.

Es un don, un diseño ideal,
 meditando juntos
aprendemos a amarnos más.

El arte de amar
es saber proteger y cuidar
esa ilusión nacida sin saber
por qué, frágil y perfumada
sin atrevernos a tocarla
por miedo a que desaparezca en la nada.

Amar es una mirada que se enciende,
una voz que penetra,
una necesidad de caricias,
un mundo de dulzura,
una sed de ternura, es cantar y bailar,
 respirar y sentir, abrazar y mecer.

Mirar juntos esa puesta de sol,
escuchar el murmullo de las olas,
volar alto en el cielo
mecidos por el suave viento.

El arte de amar
es proteger la vida,
vivir momentos únicos e inolvidables,
compartir alegrías y tristezas,
luchar juntos siempre.

Quiero llevarte en mis pensamientos
y sentir tus brazos rodeándome
cuando cierro los ojos,
diferenciar tu aroma
y saber que eres tú
quien está aquí a mi lado,
demostrándome que amar
es un arte
que llevamos siempre con nosotros
 pero que tan solo desarrollamos
cuando hallamos a ese ser mágico
que nos arrebata una ilusión
 para convertirla en realidad.

El arte de amar
es poder volar sin alas
y sentir en el pecho perfumado
con rosas y calas,
es abrir un fino abanico
y desplegar sensaciones
y perderle el miedo a las emociones
cuando los suspiros se vuelven canciones.

El arte de amar es saber besar,
 acariciar y encender la pasión,
es la gloria a alcanzar
y eso ¡amado mío!...
eso… eso es celestial,
en el cielo monosílabo
de ser dos queriendo vivir.

Amor fugaz


Amor fugaz, breve pero intenso,
 profundo pero adolorido
conmigo a tu lado
pero pronto sin ti.
Yo sola con la verdad
de sentir la angustia,
el tormento, el cielo negro
de lo que pudo ser
y se perdió
en la oscura inmensidad.

Duró un efímero momento,
pleno, vibrante
y como pluma leve
que se lleva el viento
cambió mi vida
al no estar en tus brazos,
llevándome a un gran mundo a oscuras.
Amor fugaz,
como un latido acompasado,
todo trémulo de besarme o no,
 está la certidumbre: tu ausencia sin labios.

Fue un susurro sin luz,
 un suspiro silente
que como gasa de amor
pasó a mi lado dejándome sola
con la verdad de no tenerte más.

Amor fugaz,
 duró tan solo un instante,
ahora es tan solo un recuerdo
de haberte sentido,
casi en secreto,
pasar los labios sin tus besos.

Salvación, fría, dura en la tierra,
 del gran contacto ardiente
que esta noche está ausente,
mi cuerpo te busca
y mi frente quiere tocar tu frente,
necesito ser amada
aún en la distancia.

Amor fugaz, fue tan solo un instante
 cuando el destino
nos cruzó a los dos,
como transcurre el tiempo de un momento,
cuando lo que dura es un tan solo adiós.

Llegó el amor de pronto
y se marchó de prisa
pero punzó mi corazón
con una espina
pero lo que dejó en mi alma
no termina.

Amor fugaz,
no pude retenerlo,
sólo me dejó
unas cuantas caricias apuradas
y ninguna promesa de regreso.

Nuestras tardes, nuestras noches
 fueron sólo breves horas
de dichas compartidas,
las manos no eran tocar
 lo que hacían en nosotros,
era descubrir;
los tactos nuestros cuerpos inventaban,
nuestras miradas
no se detenían entre nosotros,
pasaban a través de nuestros anhelos.

Amor fugaz,
¿cómo sabré de tu boca
si tus susurros ya mi alma no tocan?
Las palabras brotan de mis dedos
a las hojas que las esperan,
 alegrando mis tristes pensamientos
que visten la nostalgia
de lágrimas por éste,
mi fugaz enamoramiento.

¿Es que fue fugaz
o existe hasta este hoy
en el que te añoro?,
sí, te añoro, mi eterno amor fugaz,
aunque tus susurros
ya mi alma no toquen,
mi deseo por ti se apaga
y mis ojos que iluminaban
tu rostro con mi deseo,
éste se extingue, lánguido, derretido.

De a poco,
 en breves períodos de mi vida sin ti,
convertí el olvido en poesía,
convertí el dolor en poesía,
quedando una herida
que sangra a veces
y a veces se me olvida.
Pido amar de nuevo,
sin dolor, sin heridas, sin olvidos
y así, así,
convierto mi ruego en poesía,
viviendo un esperar con rumbo cierto.

Lejanía sin distancia,
ansiedad de amar sin ansia,
sin tormentas en mi alma,
sólo gozos de saber que existes
y que me estás buscando
entre horas del vivir
que vuelan alto,
esperando que me beses
y me ciñas entre tus brazos por siempre.

Prefiero la noche


Prefiero la noche,
son las horas en las que amustian
las nubes vespertinas,
sobre la azul altura
del vasto firmamento.

Asómanse los astros,
cuyas luces divinas como miradas
pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora,
en las que entre la voz lejana
de la campana
que con lentitud las notas
del Ángelus desgrana,
a mis hojas en blanco
 los versos de amor anidados
 en mi corazón
 se vuelcan sin cesar, con prisa
para que no sean olvidados.

Prefiero la noche,
porque mi fantasía con audacia inquieta
sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!,
 en la nocturna soledad secreta.

Muchas veces,
misteriosa poesía,
 frases de amor dolido,
manchan mis páginas albas
en el tedio de las noches acíbaras
y vuelan por todas mis visiones de armonía
 que se ocultan cuando el cielo aclara.

Prefiero la noche,
en ella te busca mi cansada fantasía
y mis sueños se tienden como aves raras
cuyas alas exploran
hasta horizontes lejanos y oscuros
tanteando tu imagen,
la única imborrable,
 para mí por siempre.

Como solitaria misteriosa,
vago volando bajo el cielo
y sobre el mar
en la noche profunda y estrellada,
tratando de percibir tu figura
que añoro
y tu dulcísimo firmamento
y en instantes como un sueño
que se esfuma,
 creo entreverla en un revuelo de la espuma
o en los astros del Universo.

Prefiero la noche,
porque la Luna me acompaña
con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr
a regiones ignotas
apareciendo en el pentagrama
vacío de mi alma
 las notas que buscaba
y no encontraba y que inútilmente
yo clamaba para inundarla de amor
como en un agitado río
entre tupido follaje.

Prefiero la noche,
con la Luna como nota errante
que parece que extravió su cantar
 pero aún así con su luz agonizante sigo,
en mi perenne búsqueda
de aquel a quien no puedo hallar,
mi ideal no encontrado.

Prefiero la noche,
 porque mis versos me aroman el alma
y los busco en los sones de liras
que van brotando
entre pasos de visiones
que conmigo los van buscando.

En algunos momentos
no responden,
no aparecen en ningún lugar
de mi mundo interno
y entonces me inquieto.

¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía,
nuestra,
ven con el viento,
las brisas,
los astros del firmamento.

Prefiero la noche,
 quedarme un instante suspendida en lo Eterno
e ir como el viento,
nómade del existir
 transitando por la expansión del Universo.