Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 17 de febrero de 2019

Estoy acá


Estoy acá
cerca de ti
muy cerca,
mi vida en tu vida
y tú me desconoces
no sabes quien soy

Camino por las orillas del mar
y la espuma me acompaña
se creen que voy sola,
no, estoy contigo.

Los espejos,
el agua quieta
sombrean un solo cuerpo
pero en el alma hay dos sombras
unidas por lazos indisolubles.

Estoy acá
me debía bastar
con lo que ya me has dado
y pido más y más,
tú nunca podrías dar
otra cosa de ti
más perfecta.

Se cierran sin misión, ya, los ojos
a una luz, ya, sobrante.

Estoy acá
tal como me la diste
la vida está completa:
tú, terminado ya.

Pero de pronto te entregas a mí
es reconquista de ti
vuelta hacia dentro.

Estoy acá,
pidiéndote que me quieras
decirte que vivas,
que vayas más allá todavía
por los recovecos últimos de tu ser.

Estoy acá,
pidiéndote,
implorándote a ti, la vida,
inagotable,
alumbrada por el amor
al pedírtela.

Y no te acabaré
por mucho que te pida.

Estoy acá, acompáñame,
protégeme,
ampárame,
eres el amante de mi amor
y así puedo vivir en ti,
sin temor a lo que yo más deseo,
a tu beso,
a tus abrazos,


Estar ya,
siempre pensando,
en los labios,
en tu voz,
en tu cuerpo,
en tus brazos
y poder estrecharte sin fin
sin penas,
mientras se va inhacedera
con mi gran amor por detrás
tu solo cuerpo posible
tu dulce cuerpo pensado.

Te beso,
¿es obra humana tanto gozo?
¿Podrán los labios repetidos
hacer que vuele a mi el segundo beso?
Más que beso,
claridad que busca la certeza alegre
del don de hacer
milagros de amor.

Caricias de amor


Caricias de amor
¡Qué caricia larga
de acción
me sube por las venas
anchas de re correrme!

Sublime sentimiento de amor
que mi alma no puede alcanzar
el silencio de poemas sin palabras
y salta por mis labios
hecha de polvo
de vibraciones íntimas.

Nuestras caricias recorren nuestra piel
y nos unen en un abrazo tan íntimo
que somos un sólo cuerpo.

Cuando estamos juntos,
rueda en mi rostro
la enternecida claridad que sueñas.

Para mirarte, amado,
en mis ojos hay público de estrellas.
Cuando me tomas, trémulo,
hay lirios naciendo por mi tierra
y nuestras almas,
como ávidas gaviotas
se tenderán al viento de la entrega
y yo,
fuente de olas,
te haré cósmico.

¡Hay tanto amor
nadando en mis estrellas!

Caricias de amor,
que en cada alba desharemos juntos
y escribiré un poema
exaltado de la espera
deteniendo de emoción el mundo,
al regalo nupcial de auroras nuestras.

Caricias de amor,
que hacen volver a la vida en un destello.

Las tinieblas de mis pupilas desaparecieron
desde que hallé tu corazón
en la ventana de mi rostro enamorado.

Caricias de amor,
esta noche se ha ido,
casi aurora
casi ronda entre montañas,
como una sensación de golondrina
al picar su ilusión en una rama.

Amanecer, sin alas,
para huirse,
con plena emoción entre mis  manos
que asaltadas fueron por tus caricias
que antes eran castas.

Noche rasgada al tiempo repetido,
detenida en esencias altas,
como una claridad rompes mi espíritu
circundas mi emoción con alegría.

Caricias de amor,
callado,
tímido,
íntimo,
así te quiero
sin saber las puertas del mañana,
entre juego de luces, casi alba.

¡Amante,
tus caricias desgajan mis sentidos…
Yo soy un sueño remando por tus aguas!

sábado, 16 de febrero de 2019

El desafío


Estoy Triste


Estoy triste, aturdida, melancólica,
escuchando la lluvia a través de mi ventana.
Añoro al amor que aún no me ha tocado,
¿Existirá para mi algún día?
No lo sé, mi esperanza es como el agua que atraviesa arroyos, ríos y mares.
Ahora, enamorada del amor, tú, el que espero, eres el milagro que me produce dolor apasionado, valiente y audaz, sueños.
Estoy triste porque mi lecho está vacío
y el gran aire que me envuelve, también limpio, sin señales de que tú vendrás hacia mí.
La soledad me invade de lágrimas saladas que como un gran mar en mi pecho se derrama.
Todo lo esperado no llega, las esperanzas se truncan, entre luces distantes,
azar sin respuesta.
¡Qué desilusión tan leve y sutil, sin color, tan vaga como las sombras!
Mi tristeza me la ha robado la noche, era mía, era bien mía, pensaba decirla en versos,
darle forma como dan las lagrimas, forma tibia al dolor de adentro…
Pero, el papel esperó en vano, mis poemas de amor, quedaron dentro de mi alma guardados hasta que te encuentre.
Y mi tristeza se va lejos, en las estrellas altas, en esas brisas frescas.

“Si algún día te descubriera
todos mis cantos olvidaría
y mis versos mi gloria coronaria”

Espera


Aquí una mitad mía te busca,
espera soy medio abrazo apenas, te necesito,
espera soy medio beso nada más, ven a mí.
Espera ven tú a mi lado, complétame,
espera la luces se apagan el sol se oculta,
si tú no estás aquí,
espera estoy escribiendo una poesía, al terminarla quiero la leas tú.
Espera a que llegue la noche, cambie su ejido,
se abran caminos, te iré a buscar.
Espera, amor mío, quiero llegar al amanecer amanecido, contigo muy juntos.
Espera, no te alejes, que estoy sobrevolando, buscándote a ti para estar en tus brazos.
Espera quiero estar contigo al medio día, que siempre gesta milagros,
con el zenit que presta el estío.
Espera, este nuestro encuentro fue un milagro milagroso,
como una apretada madeja de luz desenrollándose.

“De día... cuando el amor llega.
De noche… cuando el amor se aleja”

La risa


La brisa, del espíritu es la risa y
con los tonos varios del amanecer,
unas veces anuncia la alborada, otras veces,
anuncia que es amor llega de prisa a cubrirme de besos.
La risa nos hace brotar de nuestro interior apicaramos,
que florecen , poesías de amor, frases para el amado.
 Como un campanario, canta la alegría cuando satisfecho,
ríe el corazón y el tumulto brota de la melodía,
de la carcajada, claro borbollón.
 Y uno ríe a sus anchas y la risa retoza,
cuando el amor como potro altanero y gentil, nos
envuelve entre sus brazos y me lleva consigo.

“Alas, colores, cantos, fragancia,
se asoman en las risas del amor”

viernes, 15 de febrero de 2019

El amor y la niebla


Verte nunca más


Verte nunca más,
ya no estás más en mi vida,
te fuiste sin una palabra,
mi amado ausente.
Ya no te espero ni un minuto más.
Perfumes, luces, formas y sonidos,
desentrañados de su cautiverio,
azuzan y apaciguan los sentidos en un riesgoso
y repetido juego.
Detrás de la espesa niebla del misterio,
huiste escondido tu figura apagada,
sin  una despedida,
te fuiste a buscar otro amor.

Verte nunca más,
¡Pobre mi amado ausente!
te equivocaste en tu búsqueda,
tu vida no va hacer la misma,
vas a sufrir y te arrepentirás.
Pero todo ya es tarde,
te quiero lejos de mí.
Deja mi vida libre,
independiente, sola.
Mi cuerpo solitario,
arrastrando las tinieblas,
que relámpagos furtivos van cortando,
pero poco a poco voy subiendo la cuesta,
de sentirme abandonada
y me encamino enamorada de la vida,
hacia un nuevo amor.

Verte nunca más,
Ya no puedo encontrarte más,
allí en esa distancia,
imprecisa,
lejana, donde tú estás ausente.
En vano iría en busca tuya,
allí donde fue mi pensamiento a sorprenderte,
en tu misterioso lugar donde ahora te encuentras.
Y ya perdida, ciega, no sabré como alcanzarte,
en dónde estabas, si con abrir la puerta nada más,
o si con gritos o si sólo me sentirás,
te llegará mi ansia en la absoluta espera inmóvil,
inminencia, gozo, pánico,
sin otras alas que el silencio.
¡Libre al fin de hostigamientos, llantos 
y pesares.
Ando libre sin que las sombras y las piedras,
pesen sobre la espalda.
Siento que ángeles de coral vigilan mi seguro cuerpo,
convertido en puente que al infinito por las olas saltan.

Penas por tú pérdida


Penas por tú pérdida,
¿Por qué siguen lastimando,
las que ya sucedieron hace mucho tiempo?
¡afuera, afuera ya, lo soñado, flotante,
marchando sobre mí,
sin poderlo pisar porque no tiene sitio,
¡desesperadamente!
Para quedarme sola, inventaré,
selvas vírgenes,
con árboles de metal y azabache,
iré hacia ellas
y veré que de sus puntas cuelgan,
papeles apergaminados,
con mis poesías que creía perdidas,
eran para ti, no las leerás
y menos las cartas que te escribo.

Penas por tú pérdida,
cada mañana tu aliento de cigarra,
anuda mis ojos abiertos,
en la penumbra quieta.
Te fuiste, pero aún estás conmigo.
No estás. Y estas en mí como una lluvia,
de suavidades indefensas,
que braman por sacarme de la rutina muerta,
para arrastrar tu sed de verme en el silencio,
de tus miradas grises.
¿Por qué para poder tenerte en mí,
no debo tenerme para mí?
¿Será mi culpa?
¿Toda mía es la culpa de tu ausencia?
¿y tu miedo a amarme y ser amado?
yo soy tu amante.
Esa es mi culpa.
Penas por tú pérdida,
y una vida ¿ Es la vida un hábito de vida,
entretenido en una aventura corporal,
mientras las penas y el dolor entretejen mi destino?
Me fui a tu encuentro por el dolor.
Tú no venias por allí.
Me metí en lo más hondo por ver si,
al fin estabas.
Por la angustia desgarradora, hiriéndome,
tú no surgías nunca de la herida.
y nadie me hizo señas
un jardín o tus labios,
con árboles, con beso,
nadie me dijo,  por eso te perdí-
ya que tú ibas por las ultimas terrazas,
del recuerdo, del gozo, de lo cierto.
A ti solo se llega por ti,
te seguiré esperando.

No sufro más por amor


No sufro más por amor,
a mi pesar tu alejamiento no puedo olvidarte,
¿Qué es el olvido?
¿Existe?
¿O son fantasías que uno tiene escondidas,
dentro muy dentro del alma?
¡ojala yo pudiera olvidarte!
pero es tanto lo que te amé y te amo,
que para mí será hasta la eternidad.
esta carta de amor es para ti como todas las que te escribí,
pero nunca las leerás,
no te acercaras a ellas,
no las busques ellas se ocultaran de tí.
¡que pena me da que no puedas leerlas!
pero mis ángeles que me protegen no quieren,
que tú las leas.

No sufro más por amor,
estoy en paz no sufro más por amor,
la poesía está siempre en mí,
dentro mío y busca afanosa,
anhelante,
páginas en blanco o trozos de papel,
para volcarse en ellos,
dando color, amor, a mi vida.
El tiempo está en suspenso.
Lentamente me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro esa presencia que sutilmente, solapadamente,
en silencio absoluto, piensa en mí.
Labios, una flor,
su perfume es mi dolor,
ausencia tenaz.

No sufro más por amor,
aquí estoy bajo la desgarradora soledad de tú recuerdo constante,
temblando mi cuerpo a no tenerte al lado mío,
derramándome mis gritos bajo tu piel fantasmal
y traicionera,
queme ahoga desde esa distancia tan presente,
ya no se definir en la distancia,
si estas presente
y me matas con tu ausencia,
o si es tu ausencia tan fuerte
y arrogante que vive presente en mi forma afiebrada.