Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 23 de febrero de 2019

Suspicacia


Suspicacia,
dudando con pena y dolor
ya no creo más en tu amor.

Mi reticencia me aturde.
Presiento lo que no quiero
y me atormento.

Me pierdo en el desespero
y tiemblo.

Nadie ve lo que yo veo
y la paranoia comienza a ser
mi estado natural.

Suspicacia,
que con delicadeza inunda
todos mis sentimientos.

Te busco y no estás,
te beso y no me sientes,
me miras y no me ves.

Mi suspicacia me agobia,
¿Cuándo empezó todo esto?
Puedo tocarte,
pero sé que no estás aquí.

Reticencia del amor
que hace que mis poemas
vayan manando en silencio
por las venas del tiempo.

¿Quién los bebe?
De pronto, alguien,
la sed,
¡Qué agua fresca,
sin recelos ni sospechas!

Suspicacia,
con intensa susceptibilidad,
lloro y me apeno,
el llanto como un mundo transparente
me lleva a la invisibilidad,
al otro mundo donde fui
sumamente feliz,
pero todo tiene un principio y un fin.

Para qué quiero quererte
si me dueles tanto,
si el dolor de tu amor
me ocupa todas las médulas.

Tantas palabras de tu amor andan en mi sangre
llamándome,
como si yo pudiera llegar
hasta tu sueño,
como pidiendo auxilio a mi corazón,
a mi corazón que se ha extraviado
en su propio sueño de querer quererte.

Suspicacia,
con pena y dolor,
te extraño,
eres para mí una duda eterna.

Quisiera morderte gajo a gajo,
como una dulce naranja,
besarte sin descanso,
hasta que la misma luna que nos mira
sude y sude.

Quisiera arrastrarte conmigo
hasta el fondo de mi corazón desnudo,
con verdad profunda
donde yace hace días tu amor,
como rehén prisionero de mi propio sueño.

Suspicacia,
triste está mi alma.

Escribo versos para tu corazón.

El aire guarda un sueño de tí,
hay unos ojos fijos
y una mirada húmeda esperando.

Espero,
hora a hora
se acerca tu regreso,
¿Será verdad?
¿O sólo mi imaginación galopante?
Pero mientras llegas sigo
escribiendo versos tristes
para tu corazón.

El tiempo sin tí
ha sido un río sin memoria,
una infinita ausencia discurriendo.

Desconfianza,
susceptibilidad de no encontrarte
y sufrir pisando el sueño
del mundo irreal.

Nadie


Nadie,
no fue nadie ni nada,
la Muerte me llevó
por vericuetos misteriosos
atravesando murallas,
 abismos, cuevas,
llevándose con ella mis amores,
 mis alegrías, mis risas,
 mis poemas, mis danzas.

¿Por qué hizo esto?
¿Cuál es la razón de este secuestro no tan furtivo?
Me llevó lejos de ti,
mi amante, mi amado.

Nadie,
voy en busca de la clave
o algún poema en alguna flor
para descifrar el tiempo que nos queda,
mírame sin los ojos
para fraguar en el confín del infinito
y sobreviviré en la memoria de un beso.

Esto sería posible,
 caer en el abismo sin fondo
a inaugurar la memoria vacía
frente al silencio eterno de la Muerte.

Nadie,
sólo nos queda reptar
en los polvos de los huesos de nadie
 y esperar en ese sitio la luz
que borre mi nombre y mi sombra
de la historia de todos.

Tendré que escribirlo todo para no olvidar,
o morir con una granada de palabras
y miles de preguntas como esquirlas.

Danzan en el viento
las hojas amarillas del otoño
presagiando la arritmia
del pulso de la Muerte.


Cargo mi equipaje de rosas marchitadas,
el herrumbre de la sombra
y un nombre como tantos.

Arde y cruje la madera,
esparciendo las cenizas
de este crematorio de esperanza.

El tiempo acalla voces,
el recuerdo horada surcos de dolor,
todo conspira la herencia de los muertos,
el frio del invierno,
el silencio de los pájaros.

Nadie,
sin ti soy nadie,
te necesito muy junto a mí
en la vida y en la muerte,
acá y más allá,
cerca y lejos.

En el paisaje celestial se posa la mirada
del ojo que no existe,
bajo el pie del caminante,
el hueco interminable del abismo.

La memoria juega el juego del olvido
sin nombre que me nombre,
se agrieta esta montaña de silencio
y hace cumbre la última palabra
¡Adiós!

Quiero acallar tu voz


Quiero acallar tu voz
en mi alma
y no quiero perder
ni una sílaba de tus frases de amor,
que aunque sea sólo una fantasía,
lo siento real.

¡Cómo suena en mi alma la idea,
que nunca será verdadera,
de una noche completa en tus brazos,
diluyéndome toda en caricias,
mientras tú me las das,
extasiado!

Quiero acallar tu voz
en mí.

Te has ido para siempre de mi lado
y sueño en las horas,
tendida en tus brazos,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu pecho
¿Qué sucedió?
¿Por qué nos separamos?

Yo sigo amándote
y siento mi amor floreciendo
en la mística voz de tu canto,
notas tristes y hondas
que unen mi dolor por no tenerte.

Quiero acallar tu voz,
mi senda de amor vacía
es una tragedia del alma.

Hay un aire muy suave
 en cada estrella,
removiéndome el polvo de los años.

Hasta mi cara en vuelo,
las cortinas del mar se treparon
y mis ojos se unieron a los ojos
de todas las pupilas del espacio.

Quiero acallar tu voz
anudando emociones
y una larga ilusión se va rodando
y hace inclinar la sombra de mi mente,
sin el rayo de luz de tu regazo.

Como corola al viento
mi desilusión y mi pena
abrióse paso al cosmos
quedando en el pétalo
de una rosa solitaria y triste.

Despedida en silencio,
me solté a la pureza
 de un amor sin ropajes,
que cargaba mi vida
de lo irreal a lo humano
y hube verme toda
en un grito de lágrimas,
en un recuerdo añorado
de tus besos suaves y de tus abrazos íntimos.

¡Yo sentí la Vida amándote!

He de volver conmigo misma
a buscar lo perdido,
en un profundo batir de inquietas fuentes,
en inmenso río, blanco,
corriendo hacia el desierto
con esperanzas nuevas.

viernes, 22 de febrero de 2019

Tu eres mi paz


Volver el tiempo atrás


Volver el tiempo atrás,
nunca más , no quiero sufrir con tu presencia a mi lado,
ni un solo pensamiento de lo que fue mi vida contigo.
Te despediste sin un adiós,
el adiós viene de lejos, de muy antes,
largo, claro, lo sentíamos venir.
Mi cabeza esta inclinada,
pensando en el sufrimiento pasado.
Sin amor,  ¿ilusión, sueño?
Quieta ya, estás contigo misma.
Me desarmo como una nave deshilachada,
en penas.
Quiero volver al pasado, pero debo estar acá,
buscando escribir poesías de amor,
cartas sobre mi dolor y pasión,
frases que te erizan la piel.
Por su amargura y pensamiento sin forma.

Volver el tiempo atrás,
y estas cartas deshacían como telas en desuso,
como cenizas de la hoguera apagada.
El amor nunca perdona a quienes saben amar.
Se cobra su tributo, le pago sin demora,
con el dolor de la distancia… Y ahora.
La luna es una espada en cuyo filo duerme el amor,
ese amor ya perdido, al cual no buscaré más,
tu sombra de fuego enloquecido es ahora un fantasma,
sin asideros,
horizontes sin llegada.
Si éramos nubes yo volaré más lejos a las altas y grises,
tú volaras en remolinos a los algodones sin rumbo.
No quiero ni debo volver al pasado,
esté ya olvidado del todo.

Volver el tiempo atrás,
La tarde reclinada en el poniente,
cuelga en los bordes de la blanca nueve,
llevando mis plegarias y mi lloro.
Siento pena por tantos sueños muertos a mis espaldas,
Siento un dejo de lástima por ti,
mi amor ya ido a otros lares donde la maldad te rodea.
Tú ya no eres más mi respaldo, mi derecho,
eres el fin, mi revés, acabemos con esto por última vez.
No quiero saber más tu derecho y tú revés.
¡adiós! marcha a tu paso.
Yo iré al mío.
Trota mapas de tersa cartulina,
que yo galoparé mi desvarío,
para trocar un ya por un acaso.
¡adiós por siempre amado ausente!
me causaste mucha aflicción y pena,
pero ahora basta ya,
¡vete de mi vida!
¡vete de mis pensamientos que ya locos,
aun lloran por ti!

No puedo olvidarte


No puedo olvidarte,
¿Hasta cuándo yo tendré que soportar
este sufrimiento por no tenerte más?
Te sigo escribiendo cartas de amor,
y al hacerlas en mi alma se apacigua el dolor,
ya que la poesía es amor que se vive siempre.
Pasa el tiempo
y no te puedo olvidar,
cada minuto se me hace una eternidad
y más te quiero olvidar
y más me pongo a recordar,
es que te amo cada día más.
Me acuerdo de ti y todo ese tiempo que a tu lado,
fui feliz.

No puedo olvidarte,
quisiera volver el tiempo atrás
y de tu mano caminar,
es que te amo y solamente puedo recordarte.
Aún no logro olvidar el tiempo que era todo risas,
vivo en mi baúl de recuerdos felices junto a ti,
no logro sacar de mi mente el sabor de tus besos,
no he podido desechar tu tierno mirar.

No puedo olvidarte,
yo no sé por qué no te puedo olvidar,
lo que fue, no se resignarme en no volverte a ver,
ya lo ves, te amé con cada rincón de mi alma,
te di lo mejor de mi vida,
mis sueños y mi fe
y yo no sé olvidar,
te has quedado clavado en mi pecho,
como si fuera ayer y no sé cómo arrancar tus caricias de mi piel,
eres mi obsesión, mi tormento
y daría hasta la vida por verte otra vez.
Tal vez llevarte por dentro,
sería la forma de hallar la paz a mi soledad,
ya lo ves amar sin medida fue un error,
pero es imposible lograr que entienda mi corazón que debo olvidarte,
te has clavado en mi pecho como si fuera ayer.

No puedo olvidarte,
dime amor como hago si aún en la distancia,
no logro olvidarte, si todo lo que hago es suspirar por ti,
te llevo metido en mi sangre y no te puedo sacar
ni de mi mundo ni de este corazón necio que no deja de llorar.
Solo te olvidare cuando yo muera,
no te puedo olvidar porque eres nostalgia,
candente recuerdo, inundaste mi alma
y traspasaste el tiempo…
pues renaces en mis sueños
y surges del espíritu de todo lo inanimado
¿Qué es el olvido?
si tu corazón se fundió en esta tortura que te invoca
en mis pensamientos, no puedo continuar viviendo así…

Ultima decepción


Ultima decepción
La paz de mis latidos son solo pura historia,
faltó el amor que ansíe siempre
y en mi quebranto escribo esta carta para ti
que no leerás nunca.
Debo limpiar mi pecho de dolor y desencanto,
borrarte de mi sangre y limpiar mi memoria.
Impúdicos fueron tus besos que creí sinceros
y por ello dolida trayectoria que pesa sobre mi corazón
con tormento y desencanto.
¡quebraste este cuerpo y desgarraste esta alma!
¡ganaste, es tu victoria!

Ultima decepción
Recuerdo tan presente tu cariño,
tus caricias en una entrega generosa de besos repartidos.
Caricias fulminantes y labios compartidos
y todo ahora cambio, amor que tú me dabas
es punta del abismo, es pura lontananza.

Ultima decepción
ahora algo recorre mi sangre
un tumulto silencioso se agiganta,
sobre las nubes que no llueven todavía.
El murmullo sacude los arboles
mientras el viento comienza a hacer fantasma.
Desde lo alto.
Aquí ya nada toma forma
en una especie de vorágine
asfixiando lentamente toda mi vida.
Algo se bebe mi sangre…
mientras viajo obnubilada
y sin retorno, alejo de ti para siempre.

Ultima decepción
esta carta de despedida, me recorre sin tregua
y sin calma mi alma adolorida
porque tú no estás conmigo en mis brazos, en mis gozos.
Allí la tempestad se asoma
el mundo es ajeno cuando el rayo incongruente
me trastoca y soy solo una cosa que escribe en
horizontes tormentosos lloviznando en su agonía.

Ultima decepción
borre toda tu forma
y tratare con todo mi afán de no recordarte más.
mientras yo te recordaba, ¡qué muerta estaba!
tan terminada en tus lindes se te podía seguir
como en un mapa clarísimo,
al norte la voz seca, boreal, tibia abandonada al sur
y en el litoral bien lejos la sonrisa que yo amaba.

Ultima decepción
pasaras a la historia sin saber que pasaste
y yo entrare al parnaso donde los poetas escriben
con pluma notoria por el fulgor que tu dejaste en mí.